Argentina Santa Fe Rosario Oscar Grimao

la cultura del poder

 

UNIVERSIDAD NACIONAL DE ROSARIO

FACULTAD DE HUMANIDADES Y ARTE

ESCUELA DE HISTORIA

 

 

INTRODUCCIÓN A LA PROBLEMÁTICA ANTROPOLÓGICA

TRABAJO PRÁCTICO

“LA CULTURA DEL PODER”

FECHA DE ENTREGA: 04/08/2005

  

                             ALUMNO: MAURICIO J. CORADELLO

                             LEGAJO: C-3320/1

                             COMISIÓN: 8

 

 

 

CONSIGNAS

 

1.      A partir de la lectura del texto de Joseph Llobera, “La identidad de la antropología”, interprete y justifique con que temática y bibliografía desarrollada en clase puede ud. relacionar el texto.

2.      Desarrolle un tema dentro del panorama de cultura.

 

 

1.

La identidad de la antropología

Conclusión:

 

“Decir que la antropología se encuentra en una encrucijada importante de su devenir histórico suena a déjà vu, pero no por ello es  menos cierto.”

v   El tema del fin de la antropología ha sido repetidamente planteado en los últimos años, debido a la desaparición aparente del objeto de estudio, una vez que las sociedades exóticas desaparecieron como concepto diferente al de sociedades “modernas”.(Florez Malagón, Alberto G. en “¿Antropología histórica, Antrohistoria…?”)

v  Después de la Segunda guerra mundial se planteó si la antropología desaparecería junto con los llamados “pueblos primitivos”, ya que no se habían producido los suficientes marcos teóricos rigurosos con los que abordar el análisis de las sociedades complejas. (Neufeld, María Rosa en “Crisis y vigencia de un concepto: la cultura en la óptica de la antropología”)

 

“La razón de ser de este ensayo es el futuro de la antropología como ciencia; éste es mi pari, como diría Pascal, pero convengo que es una elección subjetiva y personal, un valor si se quiere. No siempre es fácil, en la expresión tan acertada Isaiah Berlín, ir contracorriente, pero a veces es necesario. En el caso de mi crítica, a menudo sarcástica, al posmodernismo no trató de aguar la fiesta a nadie, ni me niego a estar al día; simplemente trato de marcar distancias y alertar a los que quieran escucharme de las consecuencias que conlleva dicha moda. En el curso del libro he utilizado el término posmodernismo de una manera imprecisa, tal y como aparece en la literatura sobre el tema. Sería ingenuo pensar que el posmodernismo es un fenómeno totalmente negativo o desechable; por otra parte, creo que se trata de un síntoma de la crisis de nuestro tiempo, más de una farmacopea. Dejando a un lado el esteticismo posmodernista, que puede o no gustar, todo lo que represente una contextualización del hecho etnográfico puede redundar en una visión más enriquecida de la realidad,  con independencia de que los posmodernos acepten o no dicha conclusión. Sin embargo, lo que más me preocupa del posmodernismo es que en antropología esté representado el papel de negar cientificidad a la disciplina, y ésta es la razón de que el movimiento reciba mi repulsa más acendrada.”

v  Mirtha Lischetti explica como la antropología llegó a convertirse en una ciencia, en sus orígenes con un objeto de estudio que se diferenciaba de la sociología, hasta la actualidad, en donde cada vez comparte más técnicas y métodos, siendo la sociología la ciencia de “nosotros” y la antropología la ciencia de los “otros”. (“Caracterización de la antropología como ciencia”)

v  La antropología es una ciencia social puesto que se ocupa de los agrupamientos humanos. (Lévi-Strauss, Claude en “Lugar de la antropología entre las ciencias sociales y problemas planteados por su enseñanza”)

 

“Pero la década de los ochenta ha completado su curso, y los vientos que nos trajeron el posmodernismo están ya amainando. En diversas partes del mundo de la antropología se observa ya un cierto malestar con respecto a las desventuras de dicha doctrina. En el seno de la American Anthropological Association, el grupo profesional de presión más importante de los antropólogos norteamericanos, ha sonado ya el primer aldabonazo serio contra el posmodernismo. En el Reino Unido, las diversas fuerzas intelectuales que hasta el presente han estado dispersas e impotentes frente a la hidra posmodernista, empiezan a reagruparse para combatirla.”

v  En el resbaloso tema del posmodernismo la referencia a lo real parece perderse en ese ficticio mundo extenso de la relatividad narrativa, alejando a la antropología de la acción social reflexiva. (Florez Malagón, Alberto G. en “¿Antropología histórica, Antrohistoria…?”)

 

“Es evidente que la antropología del futuro no será una vuelta al pasado; a fin de cuentas, como bien dice Stuart Hall, vivimos “tiempos nuevos” que están cambiando radicalmente nuestro horizonte tecnológico, económico, político y cultural. El capitalismo no sólo no se derrumba o desvanece, sino que se extiende a marchas forzadas por todo el mundo.”

v  La superación práctica del etnocentrismo que el capitalismo ha generado es la imposición de su estructura económica y cultural a las sociedades dependientes. (García Canclini, Néstor en “Cultura e ideología”)

 

“Mientras que la cultura se globaliza y mercantiliza, el mundo político funciona a la vez al nivel local y al nivel global.”

v  Florez Malagón critica la homogeneidad cultural que asumimos como moderna y la heterogeneidad cultural que proyectamos sobre el pasado. (“¿Antropología histórica, Antrohistoria…?”)

v  García Canclini señala que algunas comunidades indígenas ven como el capitalismo convierte sus fiestas tradicionales en espectáculos para turistas. (“Cultura e ideología”)

 

“La antropología seguirá siendo variada y múltiple, reflejando el mundo cambiante en el que opera.”

v  La antropología tuvo como punto de partida el análisis de las “sociedades exteriores” a la sociedad occidental, de países subdesarrollados, pero en la actualidad su campo de estudio abarca todas las sociedades en su conjunto, tanto en los países del Primer Mundo como en los del Tercer Mundo. (Mirtha Lischetti en “Caracterización de la antropología como ciencia”)

v  Oscar Lewis es uno de los pioneros en cuanto a llevar la metodología del trabajo de campo a los barrios de las grandes ciudades. (“La cultura de la pobreza”)

v  La mirada antropológica a lo diferente ha evolucionado profundamente considerándose el análisis de la alteridad como tema propio de las mismas sociedades industriales, aunque en muchos casos se sigue tomando como grupos objeto a aquellos que poseen características tradicionales, pre-modernas o hasta exóticas. (Florez Malagón, Alberto G. en “¿Antropología histórica, Antrohistoria…?”)

 

“El antropólogo, por su parte, seguirá estudiando al Otro, pero cada vez más al Próximo como Otro. Europa es la frontera final de la antropología; no se trata, sin embargo, de reificar a Europa como un área cultural, sino más bien de analizar realidades múltiples y en todo caso un proyecto entre utópico y voluntarista de futuro. Tras dos siglos y medio de deambular por culturas lejanas y exóticas, el antropólogo halla en Europa su último desafío y su razón de ser. Porque sólo entendiéndose a uno mismo es posible entender al Otro.”

v  A partir del descubrimiento de América Europa supo de la existencia de otras formas de vida económica, otros regímenes políticos, otros usos morales y otras creencias religiosas. (Lévi-Strauss, Claude en “Las tres fuentes de la reflexión etnológica”)

v  Bartolomé de las Casas se convierte en un defensor de los indios al delatar las atrocidades cometidas por los conquistadores en el descubrimiento de América. En la Junta de Valladolid se enfrenta con Ginés de Sepúlveda, quien consideraba que si los indios no aceptaban la “civilización”, era justa la guerra. Incluso llegó a dudar si los indígenas tenían alma. Con el dictado de las Leyes de las Indias España por primera vez tiene en cuenta al otro. (“Brevísima relación de la destrucción de las Indias” y “El problema racial en la conquista de América y el mestizaje”)

v  T. Todorov plantea que con el descubrimiento de América la alteridad humana se revela y se niega a la vez. Se revela porque los españoles al propagar su religión consideran a los indios como sus iguales ante Dios, pero cuando estos se niegan a dar a cambio sus riquezas justifican la guerra, colocándolos en una posición de inferioridad. (“La conquista de América”)

v  La antropología ha ido configurándose como ciencia a partir de conceptos que se enfocaron en la diferenciación del “otro cultural”. (Mirtha Lischetti en “Caracterización de la antropología como ciencia”)

v  J. Locke, C. Helvetius y Turgot plantean que las únicas diferencias entre el hombre civilizado (europeo) y el hombre bárbaro (indio) están dadas por la educación o son simplemente de carácter biológico. (“Ensayo sobre el entendimiento humano”, “Sobre el hombre” y “Plan de dos discursos sobre la historia universal”)

v  Para J. J. Rousseau los hombres deberían recorrer el mundo para estudiar a los demás hombres y sus costumbres y en base a esas experiencias surgiría un nuevo mundo y aprenderíamos a conocer mejor el nuestro. (“Discurso sobre el origen de la desigualdad entre los hombres”)

v  Ch. Gobineau en su “Ensayo sobre la desigualdad de las razas humanas” las clasifica en blanca, negra o amarilla, tiñendo todo el pensamiento social posterior hacia los “otros”, los “no blancos”.

v  Oscar Lewis destaca los rasgos psicológicos, sociales y económicos que definen la visión del mundo, las aspiraciones y el carácter de las personas que crecen en una “Cultura de la pobreza”. (“La cultura de la pobreza”)

v  B. Malinowski señala que su meta es llegar a captar el punto de vista del indígena, su posición ante la vida, comprender su visión de su mundo. (“Los Argonautas del Pacífico Occidental”)

 

“Pero que duda cabe de que el antropólogo seguirá conservando su idiosincrasia, que lo convierte en una figura peculiar, un tanto excéntrica y marginal. El antropólogo buscará siempre lo inédito de las culturas, lo que pasa desapercibido a las que están inmersos en ellas. Lo que importa no es tanto el objeto de estudio como la visión antropológica, que puede aplicarse a cualquier aspecto y dimensión de una cultura. El antropólogo aprenderá a convivir e incluso a colaborar con la variedad de especialistas de lo social, pero conservará su carácter distintivo que le viene dado por la tradición y la perspectiva antropológicas.”

v  B. Malinowski crea la metodología que distingue a esta disciplina del resto: el trabajo de campo y en “Los Argonautas del Pacífico Occidental” explica la manera en que debe comportarse el antropólogo: debe recoger sus propios datos en el terreno, vivir varios años en los pueblos primitivos, aprender su idioma, ganarse su confianza, buscar los “informantes clave” y posteriormente en su gabinete, cruzar los datos obtenidos con bibliografía y, de ser posible, construir teorías.

v  Los antropólogos cumplen una nueva función en el mundo moderno: ser el portavoz de quienes no pueden hacerse oír. (Lewis, Oscar en “La cultura de la pobreza”)

v  Sólo mediante la inmersión en la vida grupal corriente puede el antropólogo explorar bien por debajo de la superficie y reemplazar sus impresiones superficiales por una penetración más aguda. (Valentine, Charles en “La cultura de la pobreza”)

v  Eric Wolf piensa que el antropólogo está profesionalmente capacitado para estudiar las instituciones paralelas de las sociedades complejas, tales como las relaciones de parentesco, de amistad y de patronazgo, y explicar su relación con las instituciones estratégicas fundamentales en las que se inscriben. (“Relaciones de parentesco, de amistad y de patronazgo en las sociedades complejas”)

 

“La antropología no puede renunciar a la herencia de sus antepasados. Este es un honor y un reto que la disciplina debe aceptar con valentía.”

v  La teoría evolucionista de Darwin suministró una interpretación global de la historia biológica dentro de la cual los documentos relativos al hombre, hasta entonces recogidos en forma dispersa, podían encontrar su lugar adecuado. (Lévi-Strauss, Claude en “Las tres fuentes de la reflexión etnológica”)

v  L. H. Morgan y E. B. Tylor crean el primer modelo teórico explicativo de la evolución de las sociedades pre-capitalistas, aplicando la teoría de la evolución darwiniana al desarrollo de la cultura humana, detallando las diferentes etapas por las que ha transcurrido la humanidad: salvajismo, barbarie y civilización. (“La sociedad antigua” y “La ciencia de la cultura”)

“Esto implica, ante todo, que la antropología es un humanismo, es decir, que debe situar al ser humano, a la persona humana, como valor central y absoluto, al que debe subordinarse todo lo demás.”

v  Según Lévi-Strauss la etnología tiene por objeto de estudio al hombre y en principio sólo se distingue de las demás ciencias humanas por lo alejado en espacio y tiempo de las formas de vida, pensamiento y actividad humana que trata de descubrir y analizar. La etnología aparece como la forma reciente del humanismo, nada humano puede ser ajeno al hombre. (“Las tres fuentes de la reflexión etnológica”)

 

“Por otra parte, la antropología ha heredado un sentido crítico, que se remonta a la Ilustración,…”

v  La segunda fuente de reflexión etnológica procede de la reacción política e ideológica que sigue a la Revolución Francesa y a las ruinas dejadas por las conquistas napoleónicas. Los principios del Romanticismo modifican y enriquecen la indagación etnográfica. (Lévi-Strauss, Claude en “Las tres fuentes de la reflexión etnológica”)

v  Para Mirtha Lischetti el papel actual de la antropología sería el de cuestionadota de cada sociedad particular. (“Caracterización de la antropología como ciencia”)

v  J. J. Rousseau a partir del conocimiento de la vida de los indígenas americanos crea el concepto de “buen salvaje” y lo usa para cuestionar su propio sistema sociopolítico. (“Discurso sobre el origen de la desigualdad entre los hombres”)

 

“…y que la conmina a mantener una vigilancia constante contra los poderes fácticos y a denunciar las situaciones de abuso, explotación, etc. En particular, el antropólogo tiene la obligación de defender los derechos étnicos de las comunidades marginadas o sometidas que estudia.”

v  De acuerdo a T. Todorov el siglo XVI habrá visto perpetrarse el mayor genocidio de la historia humana. (“La conquista de América”)

v  La noción de cultura ha sido un arma fundamental en la lucha intelectual librada contra el racismo, el etnocentrismo, la intolerancia y el imperialismo cultural. Toda cultura existente constituye una creación humana válida, que tiene derecho a gozar de reconocimiento y respeto. (Valentine, Ch. en “La cultura de la pobreza”)

 

“Finalmente, la antropología ha aspirado siempre a dar un conocimiento científico a sus proposiciones, aunque no siempre lo haya conseguido; la tarea está por hacer, y por ello la lucha debe continuar.”

v  Ch. Gobineau comienza su clasificación de las razas humanas desde un punto de vista científico, de acuerdo a lo genético y a lo biológico, pero culmina en una distinción valorativa (moral, psicológica, social), surgiendo a partir de ella el prejuicio racial y la creencia de la inferioridad de los individuos no blancos. (“Ensayo sobre la desigualdad de las razas humanas”)

v  Ch. Darwin opinaba que el progreso ha elevado al hombre, a pasos lentos e ininterrumpidos, de un estado inferior al tipo más superior que haya alcanzado hasta el presente, en inteligencia, moral y religión. (“El origen del hombre”)

v  Para L. H. Morgan y E. B. Tylor existía una unidad psíquica en los seres humanos, todos son iguales por naturaleza, cualquiera sea el estadio en que se encuentren, las diferencias únicamente son de grado de evolución. (“La sociedad antigua” y “La ciencia de la cultura”)

 

“Me gustaría concluir este libro con una cita del autor que ha inspirado la renovación científica más importante de la disciplina en la segunda mitad del siglo XX; me refiero, por supuesto, a Claude Lévi-Strauss.”

v  Luego de la crisis del objeto, la antropología se renueva a partir del concepto de subcultura, siendo Oscar Lewis uno de los primeros en trabajar con esta idea a partir de “La cultura de la pobreza”.

v  A mediados del siglo XX vuelve a sentirse la necesidad de un conocimiento sistemático de grupos o categorías humanas que hasta ese momento no habían recibido gran atención, como por ejemplo los pobres, los negros, las mujeres, etc. (Valentine, Ch. en “La cultura de la pobreza”)

 

“En su leçon inaugurale en el Collage de France en 1960 dijo que “la antropología no desespera de despertarse entre las ciencias naturales en el día del Juicio Final”.”

v  Según Radcliffe Brown la antropología social debe ser estudiada con los lineamientos teóricos y metodológicos de las ciencias naturales. (“Estructura y función en la sociedad primitiva”)

v  La antropología no puede desprenderse ni de las ciencias naturales y exactas, a las cuales se vincula por medio de la antropología física, ni de las ciencias humanas, a las que está unida a través de los datos proporcionados por la geografía, la arqueología y la lingüística. La antropología tiene sus pies en las ciencias naturales, apoya sus espaldas en las ciencias humanas y mira hacia las ciencias sociales. (Lévi-Strauss, C. en “Lugar de la antropología entre las ciencias sociales y problemas planteados por su enseñanza”)

 

“¿Ilusión positivista injustificada? Tal vez; pero estoy seguro de que la pasión del conocimiento seguirá iluminando el camino que los Ilustrados abrieron en el alba de la modernidad. La magnitud del problema será sólo un acicate para aquellos que piensan que es posible y vale la pena lanzarse a la aventura del saber antropológico; en otras palabras, que la resolución del problema planteado por la existencia del ser humano como inventor de culturas merece nuestros mejores esfuerzos intelectuales.”

v  La antropología abarca fenómenos tales como transmisión de técnicas, difusión de inventos, fusión de creencias y costumbres como resultado de las emigraciones, de las guerras, de las influencias y de las imitaciones. (Lévi-Strauss, C. en “Las tres fuentes de la reflexión etnológica”)

v  Charles Valentine señala que el concepto de cultura permite el reconocimiento de la capacidad creadora del hombre: cada cultura es un producto colectivo del esfuerzo, el sentimiento y el pensamiento humanos. (“La cultura de la pobreza”)

 

 

Bibliografía 1ª consigna:

 

v     CASAS DE LAS, Fray Bartolomé: “Brevísima relación de la destrucción de las Indias”, Editorial Universitaria De Buenos Aires.

v     DARWIN, Charles: “El origen del hombre”. En: “Los orígenes de la Antropología”, selección de textos de Fernando Mateo, Centro Editor de América Latina, Buenos Aires, 1977.

v     FLOREZ MALAGÓN, Alberto G.: ”¿Antropología histórica, Antrohistoria…?”.

v     GARCÍA CANCLINI, Néstor: “Cultura e Ideología”.

v     GOBINEAU, Charles de: “Ensayo sobre la desigualdad de las razas humanas”. En “Racismo. Instrumento de dominación política y social”, de Emilio Tropiss, Editorial Quetzal, Buenos Aires, 1955.

v     HELVETIUS, C.: “Sobre el hombre”, 1772.

v     LÈVI-STRAUSS, Claude: “Las tres fuentes de la reflexión etnológica”. En: “La antropología como ciencia”, compilador José Llovera, Editorial Anagrama, Barcelona, 1975.

v     LÉVI-STRAUSS, Claude: “Lugar de la antropología entre las ciencias sociales y problemas planteados por su enseñanza”. En: “Antropología estructural”, del mismo autor, Editorial Paidós, Buenos Aires, 1974.

v     LEWIS, Oscar: “La Cultura de la Pobreza”.

v     LIPSCHUTZ: “El problema racial en la conquista de América y el mestizaje”.

v     LISCHETTI, Mirtha: “Caracterización de la antropología como ciencia”. En: “Antropología”, Editorial Eudeba, 1998.

v     LOCKE, J.: “Ensayo sobre el entendimiento humano”, 1690.

v     MALINOWSKI, Bronislaw: “Los Argonautas del Pacífico Occidental”, Editorial Planeta-Agostini, Barcelona, España, 1986.

v     MORGAN, L. H.: “La sociedad antigua”. En: “Los orígenes de la Antropología”, selección de textos de Fernando Mateo, Centro Editor de América Latina, Buenos Aires, 1977.

v     NEUFELD, María Rosa: “Crisis y vigencia de un concepto: la cultura en la óptica de la antropología”. En: “Antropología”, compiladora Mirtha Lischetti, Editorial Universitaria de Buenos Aires, 1985.

v     RADCLIFFE-BROWN, A. R.: “Estructura y función en la sociedad primitiva”, Ediciones Península.

v     ROUSSEAU, Jean Jaques: “Discurso sobre el origen de la desigualdad entre los hombres”, 1762.

v     TODOROV, Tzvetan: “La conquista de América”.

v     TURGOT: “Plan de dos discursos sobre la historia universal”, 1750.

v     TYLOR, E. B.: “La ciencia de la cultura”. En: “Los orígenes de la Antropología”, selección de textos de Fernando Mateo, Centro Editor de América Latina, Buenos Aires, 1977.

v     VALENTINE, Charles: “La cultura de la pobreza”. Amorrortu Editores, Buenos Aires, 1972.

v     WOLF, Eric:”Relaciones de parentesco, de amistad y de patronazgo en las sociedades complejas”. En: “Antropología social”, compilador Michael Banton, versión española de Joaquina Aguilar, Alianza Editorial, Madrid, España, 1980.

 

2.                           La Cultura del Poder

 

     “La cultura o civilización, en sentido antropológico amplio, es aquel todo complejo que incluye el conocimiento, las creencias, el arte, la moral, el derecho, las costumbres y cualesquiera otros hábitos y capacidades adquiridos por el hombre en cuanto miembro de la sociedad”. (E. B. Tylor, 1871).

     Qué mejor que comenzar el último trabajo práctico de Introducción a la Problemática Antropológica con esta definición fundacional, punto de inflexión en la historia de la cultura. Ese concepto controvertido, polisémico, hasta trasgresor de cierta manera, que a partir de ese momento único, irrepetible, deja de ser solamente una dimensión de la vida social apropiada por un determinado sector de la sociedad, la elite, la aristocracia, y toma vuelo propio para ser compartida por todos los seres humanos, todos podemos ser creadores de cultura en tanto hombres, miembros de un pueblo, de una sociedad. O al menos eso creemos.

     Porque a pesar de la hermosa apertura cultural que proponía esta definición, la posición del autor, así como también la de sus contemporáneos Lewis H. Morgan y Herbert Spencer, era decididamente etnocéntrica: de Europa para Europa, así estudiaban otras sociedades pero teniendo siempre como punto de referencia su propio continente. Su pregunta: el origen de la sociedad europea. Su respuesta: aplicar la teoría de la evolución darwiniana, que muy recientemente se había presentado en sociedad, a la construcción de las sociedades humanas. El famoso “Evolucionismo sociocultural”, reconocido mundialmente por ser el primer modelo teórico que crea esta disciplina. Todos los pueblos deberían seguir el mismo camino evolutivo: salvajismo, barbarie, civilización; es decir, bajo una sola línea de evolución, por ello fueron llamados “Evolucionistas unilineales”. Hay una unidad psíquica del hombre, tarde o temprano todos van a evolucionar hacia lo mismo, aunque algunos van a quedar estancados. De esta manera todas las sociedades se ven incorporadas a la historia de la “más civilizada”, la Europa industrializada. Y aún más, Tylor llegó a creer firmemente que su Inglaterra victoriana del S. XIX tenía el deber moral de civilizar el resto del mundo. Al poco tiempo África se transformaría en un gigantesco laboratorio antropológico.

     Es claramente visible como, a finales del S. XIX, nos encontramos con la ciencia fundamentando la expansión imperial, la antropología argumentando a favor del colonialismo.

     Fue Franz Boas uno de los primeros antropólogos en criticar con dureza el Evolucionismo sociocultural a partir de su “Particularismo histórico”: cada pueblo tiene una trayectoria histórica propia, singular, por lo que también la cultura es propia de ese pueblo, cada sociedad tiene y desarrolla sus propios productos culturales. Aparece la idea de “las culturas”, diferentes según el pueblo que se trate, reemplazando a esa “única cultura evolucionista”. Este autor alemán, humanista, de gran influencia en la antropología norteamericana (“la Antropología Cultural”), estaba absolutamente convencido de que las culturas no se inventan, ni deben ser objeto de estudios comparativos, características generales del trabajo de los antropólogos mencionados anteriormente. Pero ni la defensa de Boas alcanzó a detener esa expansión colonial, ese ímpetu dominador de las naciones más poderosas del planeta hacia los países “menos civilizados”, “más primitivos”, imponiéndoles nuevas culturas e ideologías que terminaron exterminando pueblos milenarios y que desembocó en una etapa crítica para la antropología.

     Históricamente el intercambio entre poderosos y desposeídos fue profundamente desigual: de espejitos de colores por oro y piedras preciosas, pasamos a recursos naturales por productos elaborados y llegamos al fin de las economías domésticas por la imposición del capitalismo. Se origina una trasnacionalización de la cultura, claro proceso de globalización. El capitalismo inunda al mundo y provoca que pueblos rurales, agrícolas, cazadores se integren al sistema y se transformen en obreros, proletarios de las grandes industrias. Surgen en los países subdesarrollados, de Asia y África principalmente, fenómenos tales como urbanización, creación de grandes fábricas, aparición de la propiedad privada de las tierras, migración campo-ciudad, creación de sistemas políticos a imagen y semejanza de los países europeos, trayendo como consecuencia  la creación de los Estados-Nación. Podríamos considerar a los mismos como la máxima construcción política de la burguesía capitalista, destacándose como uno de sus principales objetivos la homogeneización de la cultura, borrar la diversidad, construir una sola cultura, legitimada desde lo ideológico. Pero gracias a Dios, esta tarea aberrante que tiende a la desaparición de la cultura propia de los pueblos, no es nada fácil. Dentro de los Estados quedan virtualmente encerrados diferentes grupos étnicos, que los traspasan, ya que para ellos no existen las fronteras políticas. Y son estos mismos pueblos los que hacia la década del ´60 del siglo pasado se revelan contra la antropología, comenzando a posicionarse como sujetos sociales, ya no desean más ser su objeto de estudio. El mundo ha cambiado, las relaciones sociales ya no son las mismas, no solamente los pueblos primitivos se han rebelado, sino que también encontramos movimientos sociales contestatarios de los sistemas capitalistas en los propios países del Primer Mundo: los hippies y su “Peace and Love”,  los negros y el “Black Panthers”, el Mayo Francés. Parece que la antropología no tiene razón de ser, un sentido de existir como disciplina, y junto con ella cae el concepto de cultura…

     Es entonces cuando aparece en acción Oscar Lewis y su “Cultura de la Pobreza”, para hacer renacer de las cenizas, cual ave Fénix, a la antropología, ligada íntimamente con la reconfiguración del concepto de cultura.  

     Se vislumbra en el interior de las grandes ciudades la existencia de diferentes concepciones del mundo, diferentes maneras de percibir la realidad, en definitiva, subculturas dentro de las culturas globales de cada país. Ante nuestros ojos surge una alteridad dada por las diferentes culturas y por las diferencias que esas culturas contienen, alteridad que siempre va a estar presente por la constante transformación sociocultural. Según García Canclini los distintos sectores de la sociedad capitalista van a construir  su propio mundo simbólico de acuerdo al lugar que ocupan en el modo de producción. Llegó el fin de la cultura global, única, homogénea, nacen las construcciones culturales, la cultura de las clases subalternas, la cultura popular. La producción cultural de los sectores subalternos es de oposición, surge como protesta hacia la clase dominante, pero luego ésta inteligentemente se apropia de esa producción y la convierte en mercancía, neutralizando su efecto contestatario. Carnaval, Capoeira, Tango, Cumbia Villera, son sólo algunos ejemplos de cómo los sectores hegemónicos transforman un hecho cultural en un hecho político, favoreciendo el consenso sobre el lugar que debe ocupar cada clase (dominadores y dominados).

     Oscar Lewis es uno de los primeros que trabaja con la idea de subcultura, interesándose por las consecuencias de la pobreza. Señala que el 80 % de la población mundial es pobre, no es escuchada, siendo la nueva misión de la antropología constituirse en la voz de estos hombres, creando el nuevo concepto de “Cultura de la Pobreza”, central en todo su análisis. Lleva el trabajo de campo a los barrios de las grandes ciudades, articulando metodologías de la antropología con las de la sociología. En la periferia de las grandes urbes se instalan los sectores pobres, entre los que incluye los afectados por la migración campo-ciudad, creando su estilo de vida de acuerdo a sus propias características: no se integran a las instituciones generales, no participan ni tienen organización propia, viven el presente, no tienen futuro, viven en la desesperanza, en un estado de hacinamiento crítico, su niñez es extremadamente corta, casi inexistente, ingresando rápidamente en la adultez, viven promiscuamente, las mujeres son madres siendo aún muy jovencitas, y además tienen un fuerte sentimiento de marginalidad, desamparo, dependencia e inferioridad, en el plano individual.

     Pero a pesar de ser uno de los principales autores que hizo sobrevivir a la antropología a través de la resignificación de su objeto, no está exento de críticas, plenamente justificadas cabe agregar. A lo largo de su profusa bibliografía, no solo no investiga las causas ni las relaciones sociales que crean el estado de pobreza, sino que señala que la misma es un estado natural, hereditario, indeclinable, nunca una consecuencia del sistema capitalista que el autor tanto defiende. Al ser un patrón cultural transmitido de generación en generación, en forma de círculo vicioso, el mismo Lewis señala que no son suficientes mejores condiciones económicas para eliminarlo, inculpando de esta forma a los mismos pobres por sus carencias…

     Para Jorge Aceves Lozano, investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), da la impresión de que la vida de los pobres en los países del Tercer Mundo es un infierno, y que sería grandioso que alguien los invadiera (EE.UU.) para sacarlos de esa abyección y de esa mugre.

     Según Charles Valentine, la pobreza se expande y se contrae, y su definición varía según las exigencias del momento, incluyendo los intereses de quienes la formulan y de quienes efectúan los recuentos. La noción de “Cultura de la Pobreza” deforma la realidad vivida por los pobres, nos predispone mal para comprenderla y alienta políticas que perpetúan las desventajas asociadas con la pobreza.

     Es indudable que estamos en presencia de un defensor de los intereses neocolonialistas de EE.UU., cuyas investigaciones manifiestan toda una intencionalidad política. Resulta al menos sospechoso el hecho de que los trabajos de Lewis son incorporados por el presidente Richard Nixón a su política de estado, en el mismo momento en que la mayor parte del presupuesto se volcaba hacia los gastos militares por la guerra de Vietnam y se debía justificar la interrupción del programa de lucha “contra la pobreza” iniciada por J. F.  Kennedy y proseguida por L. B. Johnson.

     Y así como en algún momento de nuestra historia el Evolucionismo fue el fundamento ideológico del colonialismo, y luego la Cultura de la Pobreza la justificación ideológica de la existencia de pobres en las ciudades del Primer Mundo, hoy en día pareciera que el Terrorismo es el fundamento ideológico del capitalismo. Es increíble que un instante histórico en el que el poderoso G-8 se hallaba acorralado ante las presiones de los oprimidos del mundo, representados tan magníficamente por las estrellas de rock en ese inolvidable Live-8, se derrumbe por los incidentes lamentables ( y también repudiables) ocurridos unos pocos días después en los subtes londinenses. Los medios de comunicación, títeres del poder de turno, rápidamente cambiaron el centro de gravedad de las noticias, para transformar la esperanza de que “la pobreza sea historia” (slogan del L-8), por una nueva ola de terror que ataca al mundo y de la que nadie se encuentra a salvo. Se trata de impartir una Cultura del Miedo, del Terror, que sirve para justificar los gobiernos, la dominación y hasta la invasión a los países del Tercer Mundo, encubriendo la constante apropiación de sus invalorables recursos naturales. Esperemos que nunca escasee el agua en nuestro planeta, de lo contrario argentinos: a prepararse para una nueva invasión capitalista!!!

      

 

Bibliografía 2ª consigna:

 

 

v     ACEVES LOZANO, Jorge: “Oscar Lewis y su aporte al enfoque de las historias de vida”. En: Revista Alteridades, Año 4, Nº 7; UNAM; México, 1994.

v     BARBIERI, Elena y DE CASTRO, Rosa: “Algunas posturas y polémicas alrededor de los conceptos de pobreza y cultura de la pobreza”. En: “Problemáticas Antropológicas”, compiladora Mirtha Lischetti. Editor Laborde. Rosario, Argentina, 1999.

v     GARCÍA CANCLINI, Néstor: “Cultura e Ideología”.

v     HERRERO GARISTO, Pablo: “Las nuevas mentiras del G-8”. En: Semanario Nuestra Propuesta, Año 14, Nº 735; Buenos Aires, 2005.

v     LEWIS, Oscar: “La Cultura de la Pobreza”.

v     MORGAN, L. H.: “La sociedad antigua”. En: “Los orígenes de la Antropología”, selección de textos de Fernando Mateo, Centro Editor de América Latina, Buenos Aires, 1977.

v     NEUFELD, María Rosa: “Crisis y vigencia de un concepto: la cultura en la óptica de la antropología”. En: “Antropología”, compiladora Mirtha Lischetti, Editorial Universitaria de Buenos Aires, 1985.

v     TYLOR, E. B.: “La ciencia de la cultura”. En: “Los orígenes de la Antropología”, selección de textos de Fernando Mateo, Centro Editor de América Latina, Buenos Aires, 1977.

v     VALENTINE, Charles: “La cultura de la pobreza”. Amorrortu Editores, Buenos Aires, 1972.

 

 

 

 

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