Argentina Santa Fe Rosario Oscar Grimao

Autores Biografia

 

Por: oscar grimao, OSCAR GRIMAO

CUSSLER CLIVE

La vida de Clive emula la de su héroe en la ficción, Dirk Pitt. Ya sea explorando legendarias minas, o encabezando expediciones para buscar barcos hundidos, ha obtenido resultados notables. Cussler ha descubierto más de 60 barcos sumergidos en las profundidades del mar, algunos de ellos con gran significación histórica. Este exitoso autor de novelas de aventuras como Raise the Titanic!, Dragón, Treasure, Cyclops y Deep Six, también atesora automóviles antiguos. Posee 75 modelos únicos en su famosa colección. Divide su tiempo entre Denver (colorado), Paradise Valley (Arizona) y remotos lugares del mundo adonde lo arrastra su espíritu aventurero.

En Sahara, ambientada en un futuro inmediato, Clive combina y relaciona con maestría hechos aparentemente distantes; la huida de un acorazado durante la guerra civil en Estados Unidos, la desaparición en el Sahara de una famosa aviadora en 1935, una misión de científicos de la organización Mundial de la Salud que investiga las causas de una enfermedad letal originada en Africa.

Sahara ha sido un éxito en E.U. y Europa desde su aparición en 1992, y se mantuvo por muchos meses en las principales listas de best sellers.

BALZAC DE HONORE

Ver biografía en el fascículo 1 de literatura.

LUNA FELIX

Sin biografía.

LUCIANI TOMAS

Nació en la Capital Federal, en 1964. Completó sus estudios de periodismo en el Circulo de la Prensa de Buenos Aires, en 1986, y se gradúo como licenciado en ciencias políticas de la Universidad de Buenos Aires en 1989.

Entre otras distinciones, fue premiado por la Asociación Argentina de Ciencias Políticas, y obtuvo una beca para dedicarse a la investigación política en la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA. En 1988 ganó el concurso anual de la Fundación Noble para desempeñarse en el diario Clarín, y posteriormente pasó a trabajar en el diario la Nación. Radicado en San Miguel de Tucumán desde 1990, actualmente es pro secretario de redacción del diario Siglo XXI, de esa ciudad.

SCHLAEN CARLOS

Me llamo Carlos y nací en Santa Fe. Todo empezó una mañana que no fui a la escuela porque me desperté con dolor de estomago. Al día siguiente la maestra me preguntó por que había faltado y, como la vi muy interesada, se me ocurrió inventar una historia llena de aventuras y peligros, mucho más excitantes que un simple dolor de estomago. La maestra, que no era tonta, se dió cuenta. Llamó a mi madre y le dijo: - Su hijo tiene una imaginación demasiado frondosa.

Esa tarde no me dejaron salir a jugar a la vereda porque había mentido.

Ahora vivo en Buenos Aires y aunque han pasado muchos años me sigue gustando inventar historias, sólo que ahora las escribo y las dibujo en libros (es que también me sigue gustando salir a la vereda). El primero que hice se lama Ulrico, la historia secreta de la conquista, el segundo, Orllie, la viva imagen del rey de la Patagonia y el tercero, pero no el último – espero – es éste. Confío en no haber defraudado a aquella maestra, aunque dudo que mi imaginación sea demasiado frondosa.

FAULKNER WILLIAM

Premio Nobel 1949.

SLOAN SUSAN R.

Abogada, y actúa tanto en calidad de fiscal como de defensora. Su novela anterior, En legitima venganza 1996, fue traducida a más de diez idiomas y best seller en varios países. En la actualidad reside en la costa noroeste del Pacifico.

LEDESMA JORGE

Irrumpió en la literatura argentina con “cartas espantosas a mi maestro”. Donde junto a un reconocimiento a Ernesto Sabato, evidenciaba ya un espíritu combativo y de refinada ironía. El mismo Sabato lo incluyó como personaje en “Abaddón el Exterminador”. Pero no sólo esta inclusión lo convierte en un “personaje”. En 1961 recibe un premio en España por un cuento, “La Casualidad no Teje Sola”. El franquismo declaró al texto “pornográfico”; el cuento no fue impreso y el monto del premio debió ser devuelto. Este antecedente hizo desistir a la editorial Myne de Barcelona, de publicar su novela “Yo destruí el mundo”. Un italiano, Giacomo Feltrinelli, se decide a editarla en su país, pero antes de hacerlo muere en un accidente.

Diecisiete años después, la editorial Kraft quiebra poco antes de editar la obra. En señal de rebeldía vital, el último día de 19633, al caer la tarde, el autor trepó desnudo a un farol del centro de Buenos Aires y terminó en el departamento de policía. En 1985 publicó “El juicio de los animales”, e 1988 “Acuso al invasor”, y en 1990 “Adiós al árbol”, títulos todos con sucesivas reediciones.

GREELEY ANDREW M.

La familia Donlon de Chicago consiguió amasar una considerable fortuna y en 1933 decidió que los asuntos de la tierra debían estar avalados también en el cielo, así que consagró al jóven Hugh al servicio de Dios, mediante el inmutable transito por un seminario católico. En realidad, se trataba de una empresa que el señor Thomas Donlon formulara al encontrarse su esposa Peggy muy cerca de la muerte al momento de dar a luz a su único hijo. En 1954 Hugh se prepara activamente en el seminario, aunque el recuerdo de su amiga María Angélica le persigue insistentemente como una evocación cálida de su primaveral adolescencia. Diez años más tarde Hugh recibe las ordenes y con las ordenes un confesionario donde escuchara las versiones más extrañas que asume el pecado en el reino de los mortales. Ya no se cierne sobre su vida, sino el ardiente verano que encarna Liz, una mujer de personalidad admirable que hace aun más difícil su magisterio. Con ella sostendrá un apasionado romance hasta que Liz queda embarazada. La situación obliga moralmente a Hugh a asumir sus responsabilidades, así que tras solicitar una dispensa, formaliza su unión con ella. Se transforma entonces en un ambicioso hombre de negocios al tiempo que juega sus primeras bazas en la política. En 1979 es nombrado embajador de los Estados Unidos en un país del Tercer Mundo. De repente la buena marcha de sus negocios se ve empañada por los dobles juegos que genera la codicia, y Hugh debe concurrir a los tribunales para eludir la cárcel. La perspectiva de salir airoso se presenta remota, lo cual empeora con la solicitud de divorcio que inicia su mujer. En medio de la crisis Hugh es llevado a prisión, pero surge entonces la presencia redentora de su vieja amiga María Angélica, casada, separada y madre de dos hijos. La tragedia tiene una fulminante contrapartida que arrastra junto a este fulgurante encuentro, la tentación que siendo Hugh de regresar nuevamente al sacerdocio.

MITCHELL MARGARET

Lo que el viento se llevó, la primera y única novela publicada por Margaret Mitchell, fue suficiente para que el nombre de esta escritora se hiciera famoso en todo el mundo a partir del instante en que la obra era editada por primera vez. La resonante y súbita buena acogida alcanzada por la novela, dió lugar a que se hiciera de ella una película que, análogamente, constituyó uno de los éxitos más extraordinarios en la historia cinematográfica. Cabe recordar que la filmación de LO QUE EL VIENTO SE LLEVO, realizada por David O. Selznick y dirigida por Víctor Fleming, tuvo entre sus principales interpretes a Clark Gable, Vivien Leigh, Leslie Howard y Olivia de Havilland.

La autora de la novela, hija de un acomodada familia del sur de los EE.UU., nació en Atlanta, Georgia, en 1900. Después de licenciarse bachiller en el Seminario de Atlanta, donde estudió de 1914 a 1918, ingresó en el Colegio Superior Smith de Northampton, Massachusetts, para cursar la carrera de Medicina. Un año después, al fallecer su madre y a requerimientos del padre, tuvo que abandonar sus estudios y regresar a Atlanta. Llevada por su afición a escribir, se empleó en la Redacción del Atlanta Journal, para el que trabajó desde 1922 a 1926. Sus escritos aparecían firmados con el nombre de Peggy Mitchell.

Poco después de iniciar sus actividades literarias en el Atlanta, contraía matrimonio con el también periodista Red Upshaw. A causa de la conducta irregular de éste, aquella unión resultó un fracaso, y Margaret obtuvo el divorcio al cabo de un año de la boda. En 1925 contraía nuevas nupcias con el abogado John Marsh. Aunque no tuvieron hijos, siempre dieron la sensación de ser muy felices y llevaron una vida sumamente tranquila, casi sin salir nunca de su retiro en el suntuoso piso que lograron poseer en la misma ciudad de Atlanta.

Es en esta recoleta estancia donde Margaret, obligada a pasar largas horas quieta, escribió su apasionante, arrebatadoramente platónica de acontecimientos y famosa novela. Había sucedido que, a causa de haber sufrido una caída con graves lesiones en un pie, ella contrajo un estado artrítico agudo. Por tanto, tuvo que abandonar su trabajo en el periódico y permanecer en casa, tendida o sentada el mayor tiempo posible. No sabiendo permanecer inactiva y por sugerencia de su marido, decidió escribir dicha novela. Con una maquina portátil sobre sus rodillas emprendió la ardua tarea que había de durar diez años, de 1926 a 1936, y dar como resultado feliz Lo que el viento se llevó, cuya primer edición ya fue de 1.039 páginas.

Se sabe que redactó el original sin orden ni método alguno, casi puede decirse de modo caótico. Por ejemplo, escribió y dió por terminada primera la última parte de la obra. No obstante, a impulsos de los arrebatos de su brillante inspiración, logró lo que tantos escritores, con método o sin é, quieren y no pueden: escribir una gran novela. Es notorio que Margaret  supo acumular y manejar los informes necesarios sobre los años anteriores, durante y después de la Guerra de Secesión – 1861 1873 – ,época en que transcurre la narración; que, dotada de una prodigiosa memoria, acertó en inspirarse en el recuerdo de los exhaustivos relatos que en su infancia oyó de labios de sus padres y otros familiares referentes a dicha contienda civil norteamericana, y, sobre todo, que con un talento que nadie discute, dió a su obra la perfecta unidad y continuada correlación que es, justamente, lo que obliga al lector a seguir adelante, página tras página, cada vez con más intenso interés y emoción, hasta llegar al final sin interrupción.

En 1935, Harold S. Latham, dirigente de la editorial MacMillan, fue a Atlanta para entrevistarse con Margaret. En su búsqueda de nuevos escritores, se había enterado de que la esposa del abogado John Marsh estaba escribiendo una larga obra que ella, con ironía, calificaba de “la gran novela americana”. En su primera visita no logró que la escritora le enseñara ni parte del manuscrito. Pero Latham insistio en posteriores entrevistas y, finalmente, Margaret le entregó dos grandes paquetes, que contenían tan gran cantidad de cuartillas escritas como jamás había visto juntas el propio editor. Se llevó los dos paquetes y a los pocos días recibió un telegrama de la autora en que le decía: “He variado de opinión. Devuélvame el original”. Desatendió este comunicado y mandó un cheque de 5.000 dólares a la escritora.

 En principio la novela había sido titulada Mañana será otro día. Pero, como sea que la palabra mañana aparecía en el titulo de muchos otros libros, los editores pidieron a la autora que lo cambiase. Ella propuso los de Milestones, Tote The Weary Lode, ¡Bah!, ¡Bah!, Black Sheep, None So Blind y Not in Our Stars, sin que ninguno cuajara.

A copia de buscar, encontró en un poema del poeta inglés Ernest Dowson la frase Lo que el viento se llevó (o sea, Gone With the Wind) que quedó aceptada. También la autora cambió el nombre que en principio había dado a la heroína principal, bautizada como Pansy O’hará. Pensó luego en llamarla Storm (Tempestad), o Robin, Angel y con otros nombres; hasta que se dedicó por el de Escarlata.

Editada la obra por primera vez en 1936, sólo pasados seis meses de su aparición, ya se habían vendido un millón de ejemplares. En un sólo día, cincuenta mil. Poco antes de la muerte de la autora, se calculaba que en los cuarenta países en que había sido traducida la novela, eran más de ocho millones los ejemplares vendidos. Incluso existen copias en Braille para los ciegos. En la actualidad, siguen sucediéndose sus reimpresiones en todos los idiomas cultas, con igual éxito.

Además de otras distinciones honoríficas que le fueron concedidas después, Lo que el viento se llevó le valió a Margaret obtener el Premio Pulitzer en 1937. Es verdad, que, antes de esta obra, había escrito otra novela, pero la echó al fuego, disgustada “por haber fracasado”, según propia declaración. Si alguna vez después de su gran éxito con lo que el viento se llevó le preguntaban si pensaba escribir otra novela, solía responder con una rotunda negativa.

Feliz, casi del todo recuperada de su enfermedad y viviendo tranquila al lado de su marido, cuando sólo contaba cuarenta y nueve años, Margaret moría prematuramente y desgraciadamente. Un día, marido y mujer cruzaban una calle de Atlanta, para dirigirse a un cine cercano a su domicilio. Pasó un taxi a toda velocidad, y alcanzó a la celebre escritora. A consecuencia de las heridas recibidas en este fatal accidente, fallecía cinco días después. Era el 16 de agosto de 1949.

DANTE

Entre los años 1292 y 1293, Dante escribe la Vita Nuova, obra de carácter autobiográfico trascendido por la alegoría y el misticismo. Dos años antes, 1290, había muerto Beatriz Portinari, la figura central de la vida y la obra del poeta florentino. Dante la había visto por vez primera cuando tenía nueve años, y desde entonces todas sus potencias espirituales quedaron avasalladas por Amor. La Vita Nuova nos hablará de la historia y de los ritos de ese vasallaje, desde el primer encuentro con Beatriz hasta la promesa final de Dante: decir de ella “lo que jamás fue dicho de ninguna”. En la inmortal Commedia Dante cumplirá con creces sus promesa. La Vita Nuova es un conjunto de prosas y poemas. Las prosas son de dos tipos: narrativas y explicativas. Las primeras, de cláusulas rítmicas muy marcadas, sostienen el argumento de la obra, mientras que las segundas nos hablan de la división interna de los poemas, son notas aclaratorias sin más. Los poemas – canciones, sonetos y baladas – tienen dos orígenes distintos. Algunos de ellos están hechos para la ocasión, mientras que otros habían sido compuestos por Dante en los años inmediatamente anteriores y fueron luego aprovechados porque temática y estilísticamente se correspondían con el tono del libro. En la raíz de esta convivencia entre prosa y verso, se encuentran la Consolatio de Boecio – tan leída a lo largo de la Edad Media – y las razós provenzales; mientras que el empleo de una prosa explicativa entronca con las exégesis a la Santa Escritura.

Dante participó de la renovación poética propuesta por los estilnovistas, quienes recogieron elementos de la escuela siciliana y de la poesía trovadoresca, dándoles una nueva dimensión al poner mayor énfasis en los aspectos temáticos que en los puramente técnicos. El mundo del poeta estilnovista esta gobernado por la nobleza de espíritu, por el “corazón gentil”: Al cor gentil rempaira sempre amore, dijo Guido Guinizzelli, precursor del stil novo. Dante rendirá tributos a ese ordenamiento de valores poéticos, en el que la mujer amada es una especie de mediadora de Dios, en sus primeras rime y en algunas facetas de su Vita Nuova. Es todavía la época en que la figura de Guido Cavalcanti ejerce su poderosa influencia sobre el jóven Dante, quien se alejará del dolce stil en su poesía posterior, haciéndose con un lenguaje más  enérgico y vigoroso que culminará en la realización de la Commedia.

FLAUBERT GUSTAVE

Última obra concluida por Flaubert (1821-1880), sus tres Cuentos – Un Corazón Simple, San Julián el Hospitalario y Herodias – se convierten en el único momento de serenidad de los cinco últimos años de vida: la última década de esa existencia se vio acelerada y abrumada por sucesos históricos y acontecimientos personales que nada tienen que ver con el apacible paso de aquellos días pasados en que Flaubert se encarnizaba solamente en la escritura de sus obras maestras, Madame Bovary, La Educación Sentimental y Salammbó. La guerra franco – alemana, la comuna, los problemas económicos de Comanville – esposo de su amada sobrina Caroline –, y la penuria propia no son las únicas desazones que le angustia: el mundo histórico que le rodea va cambiando a velocidad superior de lo que su comprensión permite y son varias las cartas donde queda patente ese desfase: “El 4 de septiembre – proclamación de la III República francesa – ha inaugurado un estado de cosas que ya no nos afectan. Estamos de más”.

A su alrededor, los amigos empiezan a morir. George Sand lo hace en junio de 1876 proporcionándole una sensación de desamparo que terminará en lagrimas sobre el ataúd.

Comienza a dudar, por otro lado, de su potencia para escribir y crear mundos novelescos ante el fracaso de Bouvard y Pécuchet, que quedará inconclusa, pese a retomarla una vez concluidos los Tres Cuentos. Sintiéndose incapaz para proseguir con esos dos personajes, la abandona y se entrega a “cosas cortas, a estos cuentos que en ocasiones han sido considerados por parte de la critica como su obra maestra y cómo su único éxito irrefutable.

‘Siento más que nunca la necesidad de vivir en lo alto de una torre de marfil, muy por encima del fango en que chapotea el común de los hombres”, escribe en carta a la princesa Mathilde a principios de esa década, en la que son constantes sus denuestos contra la “muchedumbre, el número, el rebaño, que siempre será odioso”. Y aislado de ese mundo mediante una vida austera y laboriosa, Flaubert escribe de forma obstinada, entre 1875 y 1877, Tres Cuentos, para creer en sus dates de escritor: los manuscritos muestran el encarnizamiento de un creador que pasa días enteros con cada página, que, en un esfuerzo casi inimaginable, trabaja por eliminación y depuración de los materiales del primer borrador,  tachando todo lo adjetivo, cualquier elemento a frase que huela a “literatura”.

De las angustias del proceso dan cuenta, sólo en parte, algunos fragmentos entresacados de su correspondencia del período, con los que se abre este primer volumen de Tres Cuentos, que contiene, además y sobre todo, Un Corazón Simple, la lastimosa historia de una vida, escrita, como el propio Flaubert afirma, “para hacer llorar a las almas sensibles”.

VALERA JUAN

Natural de Cabra, provincia de Córdoba, nació en 1824. Los primeros años de su vida las pasó en el campo; fue en este donde se empapó de los tipos, dichos y, en definitiva, de la cultura popular que luego plasmaría en sus libros. Después de estudiar Filosofía y Derecho, sería diplomático en Nápoles junto al Duque de Rivas, para ser destinado más tarde a Lisboa, Río de Janeiro. Dresde y Rusia. Diputado en 1858, ejercería como ministro en Francfort, Bruselas, Viena, Lisboa y Washington. Este vasto mundo recorrido, junto a los numerosos estudios y lecturas que realizó de culturas tan variadas como la Grecia clásica, la literatura oriental, pero también el profundo conocimiento de la tradición ilustrada española, - humanistas, místicos del Siglo de Oro, románticos, escritores castizos como Serafin Estébanez Calderón – son los rasgos que conforman la personalidad y la obra literaria de este escritor, al que se ha denominado “andaluz universal”.

Juan Valera es el escritor español del siglo XIX que más ampliamente desborda los limites que le impuso su tiempo histórico, como hombre y cómo literato. Su territorio fue deliberadamente la literatura de todos los tiempos y lugares, siendo esta la causa de su vigencia como clásico moderno. La última época de su vida la pasó alejado de la vida publica a causa de su ceguera, hasta su muerte en Madrid, en 1905.

Cultivó diversos géneros: la poesía, con obras como ensayos poéticos (1844); el teatro, con Tentativas Dramáticas (1871); y fundamentalmente la narrativa, en la que destacó de forma brillante con novelas como Pepita Jiménez (1874), en la que une un estilo cuidado y brillante a una sutil ironía. Cabe también destacar Juanita la larga (1895) y Genio y Figura (1897). Valera fue además excelente critico literario y erudito. Sus inicios en la narrativa tuvieron lugar por medio de los cuentos, en los que predomina su veta fantástica y maravillosa. A esta época pertenece El Pájaro Verde. En lugar de éstas narraciones adecuadas para un público infantil y juvenil, nos presenta Valera versiones propias de cuentos japoneses, mientras que otras son dichos, chistes, en definitiva relatos graciosos de origen popular.

HARDY THOMAS

Nació en Dorset (1840-1928), un condado del sur de Inglaterra parecido al imaginario condado de Wesser, donde luego situaría buena parte de sus novelas. Fue discípulo de celebres arquitectos y, de jóven, trabajó con ellos en la restauración de obras públicas. Pero entretanto había empezado a escribir. Cumplidos ya los treinta años, Hardy publicó un folletín sin revelar su nombre, y tuvo tanto éxito que decidió dedicarse sólo a la literatura. Semejante idea le ocasionaría no pocos problemas. Con el fin de asegurarse el sustento, escribió multitud de novelas por entregas; la obligación de ofrecer un enigma diario, condicionaba el ritmo de sus argumentos. Sus ultimas obras – v. Gr. Tess, jude el oscuro – ,más sosegadas, más pesimistas, concitaron las furias del público reaccionario, pues en ellas criticaba la moral hipócrita de la época y rompía una lanza en favor de la libertad de la mujer. Consiguió convertirse en uno de los novelistas más leídos de su tiempo, aunque su verdadera y acaso única ambición fue “llegar a tener algún poema bueno en una buena antología”. De sus relatos sorprende la descripción minuciosa y cierta antigua sabiduría del narrador omnisciente. En Los Tres Desconocidos el misterio coexiste con la exaltación de la entereza de un hombre; La tumba de la encrucijada pudiera ser descrita mediante el titulo originario de aquella novela inglesa: “la historia más triste”. Por último, en El Violinista Ambulante, Hardy construye una parábola, no exenta de pavor, sobre las emociones no domadas.

BRIANTE MIGUEL

Casi todos los cuentos de la presente edición fueron reunidos en un libro – Las Hamacas Voladoras – en 1964; todos – y eso incluye a “Sol Remoto”, de 1961, y a “Uña Contra el Acero del Máuser”, de 1965, hasta ahora sólo incluidos en antología – fueron escritos en esa lonja que va de mis 15 a mis 21 años. Las fechas permitirán al lector clavar estos textos en esa convención generacional que ahora se llama “los 60”, y perdonar que el autor de hoy día le perdone al autor de aquellos tiempos algunas rotundas ingenuidades o audacias que se ampararon, entre otras lecturas, en los (españolizados) “calembours” y el irresistible montaje del monologo interior con la tercera persona del Ulises de James Joyce.

Borges me dijo una vez que su mejor cuento era “La Intrusa”, porque “casi no contenía ninguna confesión”. Todos – menos los que ese tiempo publicaban en los tranquilos suplementos dominicales de la tradición y la propiedad – escribíamos libros más o menos urgentes, en los que lo autobiográfico se entreveraba con todo aquellos que aprendíamos. De ese aprendizaje furioso, de ese impulso que nos hacia escribir los cuentos de un tirón, quedan rastros – a lo mejor simplemente antropológicos – que, en lo que me toca, prefiero no borrar con la mirada de 25 años después.

De entre todos estos cuentos que ahora noto más bien crispados, extraño la tranquilidad de “Capitulo primero”, que publiqué por primera vez en 1963. “La Tela”, debo aclararlo, se publicó en el ’64 con el titulo de “El Lienzo”, como cuadraba al inquieto y juvenil aliento

Del Renacimiento al Barroco

En estricta cronología, Cervantes se encuadra en el grupo de escritores españoles formados en el llamado segundo Renacimiento, en la segunda mitad del siglo XVI. Su época histórica – literaria coincide, pues, con la de escritores como M. Alemán (1547-1614?) o V. Espinel (1550-1624). Y, como ellos, recibió su formación literaria en la herencia renacentista propiciada en el primer tercio del siglo por la revolución poética de Garcilaso de la Vega (1501-1536), con la consagración de las formas italianas, la idealización de la naturaleza, la expresión lírica del amor cortés y la asimilación de los modelos petrarquistas.

Asistió a la continuación de aquella herencia literaria en la espiritualidad religiosa de la lírica de Fray Luis de León (1527-1591), en la poesía mística de San Juan de la Cruz (1542-1591) y en la acumulación ornamental que invade la retórica manierista de F. De Herrera (1534-1597); conoció el mundo fantástico de las aventuras protagonizadas por imaginarios caballeros andantes,  multiplicados en las series de novelas de caballerías, las peripecias imaginarias protagonizadas por cristianos y moros en las novelas moriscas y la idealización de la naturaleza en las peripecias amorosas de las novelas pastoriles; así como también intuyó el nacimiento de la novela moderna en la formación de la picaresca, cuando M. Alemán recogía en su Guzmán de Alfarache (1599-1604) el modelo estructural iniciado con el Lazarillo (1554).

Al antes citado grupo de escritores, cuya obra literaria se encuentra a caballo entre los dos siglos, sucede cronológicamente la primera generación de escritores plenamente barrocos: Góngora (1561-1627), Lope de Vega (1562-1635), Quevedo (1580-1645), entre otros. Con ellos se implanta definitivamente el Barroco en nuestra literatura, con la revolución poética emprendida en el culteranismo de Góngora y sus seguidores, con el “estrujamiento” del lenguaje y la dificultad conceptista en la prosa y en la poesía de Quevedo y con la revolución teatral llevada a cabo por Lope de Vega.

La novela española en tiempos de Cervantes

En la segunda mitad del siglo XVI convivieron en nuestra literatura varias tendencias narrativas. Y todas con notable éxito de público lector. Entre ellas cabe destacar especialmente las siguientes:

1.       La continuación del género de los libros de caballerías, iniciando mucho antes por Amadís de Gaula, en novelas como las de la serie de Don Belianís de Grecia (1547-1579, de J. Fernández; precisamente en 1547 apareció también la traducción castellana del Palmerín de Inglaterra, de F. Moraes Cabral); El Caballero de Febo (1555), de Ortúñez de Calahorra; Felixmarte de Hircania (1556), de M. De Ortega, o Don Olivante de Laura (1564), de A. De Torquemada.

2.       El Florecimiento de la novela pastoril, en obras como La Diana (1559?), de J. De Montemayor, la Diana Enamorada (1564), de G. Gil Polo; La Galatea (1585), de Cervantes, o La Arcadia (1598), de Lope de Vega.

3.       El cultivo de la novela morisca, proporcionado por la anónima Historia del Abencerraje y la Hermosa Jarifa (incluida en 1562 en La Diana) y difundido por las Guerras Civiles de Granada (1595, primera parte), de G. Pérez de Hita.

4.       El resurgimiento de la novela bizantina, de amor y aventuras, alimentado por las traducciones de sus manifestaciones en la Grecia helenística (Teagenes y Clariquea, de Heliodoro, y Leucipa y Clitofonte, de Aquiles Tacio), en las aportaciones de A. Nuñez de Reinoso, Historia de los amores de Clareo y Florisea (1552), o de J. De Contreras, Selva de Aventuras (1565). Género que después seria ampliamente superado por Cervantes en el Persiles (1617).

5.       El nacimiento de la novela picaresca, con el anónimo Lazarillo (1554) y el Guzmán de Alfarache (1599-1604), de M. Alemán. Género continuado en el siglo XVII por el Buscón (1626, pero escrito veinte años antes), de Quevedo; La Picara Justina (1605), de F. López de Ubeda; el Marcos de Obregón (1618), de V. Espinel, y el anónimo Estebanillo González (1646).

En fin, en este panorama de múltiples y diversas tendencias, al que aún habría que añadir la circulación popular de la novela corta de tipo italiano y las colecciones de anécdotas como las reunidas en Sobremesa y Alivio de Caminantes (1569, en segunda edición ampliada), de J. De Timoneda, o los cuentos del Patrañuelo (1565), del mismo Timoneda, aparecerán las novelas de Cervantes, y con ellas la definitiva transformación del género narrativo, en sus oscilaciones entre dos mundos de ficción: el real, de la experiencia probable de la vida diaria, y el ideal, libremente imaginado, aunque también con sus reglas poéticas. La solución al problema de las relaciones entre lo ideal y lo real se alcanza ya en el Quijote, en su extraordinaria ilusión de experiencia humana, en su armónica relación “entre lo poéticamente ideal y lo históricamente posible” (en acertada afirmación de E. C. Riley).

Cervantes, buen conocedor de los géneros narrativos de su tiempo – los españoles y los italianos, especialmente – y enterado de las teorías narrativas más avanzadas en la época, supo aprovechar en la trama de sus novelas las mejores aportaciones de quienes le precedieron. Y además lo hizo de forma que pueden identificarse fácilmente: la presencia de la novela pastoril es clara no sólo en La Galatea – cuya segunda parte prometio siempre, dicho sea de paso -, sino también en el Quijote (Marcela y Grisóstomo, historia de Leandra, la Arcadia Fingida) y en algunas Novelas Ejemplares; igualmente ocurre con los libros de caballerías, siempre al fondo de las “hazañas” de Don Quijote; lo mismo con las narraciones moriscas en la primera salida de Don Quijote (el llamado “protoquijote” ), y con el género histórico – morisco se relacionan las historias del Capitán Cautivo, y de Ricote, Ana Felix y Gaspar Gregorio, así como también El Amante Liberal; con la novela corta psicológica italianizante en El Curioso Impertinente o en la historia de Claudia Jerónima (intercaladas en el Quijote) y también en El Celoso Extremeño.

También es fácilmente discernible la presencia de la picaresca en la figura del galeote Ginés de Pasamonte (en la primera parte del Quijote), y en Rinconete y Cortadillo o en El Coloquio de los Perros; el aprovechamiento de recursos de la novela bizantina en el Persiles; e incluso la recreación de motivos de la novela sentimental en los relatos de Cardenio – Luscinda y Dorotea – don Fernando (Quijote, I), a su vez relacionados con la trama de Las Dos Doncellas.

Si con el Quijote Cervantes inventó la novela moderna y con el Persiles acercó la novela a la poesía, con las novelas ejemplares dignificó en España el género de la novela corta. Pero sus geniales aportaciones no hallaron continuadores en el siglo XVII español: la herencia del Quijote – y con ella el genio de la novela – sería recogida por la escuela cervantina inglesa del siglo XVIII: principalmente, H. Fielding, en su Tom Jones (1749), y L. Sterne, en su Tristram Shandy (1760-1767).

Y la explosión editorial de la novela corta en nuestro siglo XVII – motivada por las Novelas Ejemplares – tampoco supo retomar las mejores virtudes cervantinas, pues sus cultivadores desplegaron el género en mil variedades hasta que los ingredientes narrativos por excelencia acabaron subordinados a intereses morales o costumbristas. Por ello, la narrativa española posterior a Cervantes llevada en si misma los gérmenes de su desintegración.

Una vida azarosa

Poco sabemos con absoluta certeza de la vida del más universal de nuestros escritores. Miguel de Cervantes Saavedra, cuarto hijo del matrimonio del modesto cirujano Rodrigo de Cervantes y Leonor de Cortinas, nació en Alcalá de Henares, probablemente el 29 de septiembre de 1547.

Después de una infancia y adolescencia de privaciones – y de estudios en diversas ciudades, probablemente en Sevilla y en Salamanca, con toda seguridad en Madrid, con el humanista J. López de Hoyos – viaja a Italia acompañando – como camarero – al futuro cardenal Acquaviva. En Roma, Cervantes tenía un pariente cardenal y es posible que su marcha a Italia fuera debida a una condena “contra un Miguel de Cervantes” por haber herido a un tal Antonio de Sigura.

Lo cierto es que Cervantes recorrió Italia; se entusiasmó con el Renacimiento; e intentó sobresalir en el mundo de las letras. Al no conseguirlo, sueña con la gloria del soldado e ingresa en el ejercito en 1570. Al año siguiente, su heroísmo brilla con luz propia en la batalla de Lepanto, donde, enfermo, quiso participar en uno de los puestos más peligrosos de la galera “Marquesa”. Herido en la batalla contra los turcos, perdió el movimiento del brazo izquierdo; y el que en el futuro sería conocido como “el manco de Lepanto”, siempre se mostró orgulloso de haber participado en aquella victoria de la cristiandad.

Aún volvería a estar presente en otras empresas militares (Navarino, la Goleta...), después de curar sus heridas en Mesina. Pero bien pronto iba a sufrir el revés que cambiaría su vida.

Cuando en 1575 regresaba a España con cartas de recomendación del mismo don Juan de Austria para su ascenso a capitán, la galera “Sol” fue apresada cerca de la costa catalana por una flotilla turca mandada por el corsario Arnaute Mami. Cervantes y su hermano Rodrigo cayeron prisioneros y fueron llevados cautivos a Argel. Intentó fugarse varias veces, pero sólo vería la libertad en 1580, año en que fue rescatado por los frailes trinitarios mediante el pago de quinientos escudos, después de cinco años de cautiverio, ampliamente recreados en obras suyas, como la Epístola a Mateo Vázquez, El trato de Argel, Los baños de Argel y el relato del “Capitán cautivo” en el Quijote (I, capítulos 39-41).

Ya en España, Cervantes encuentra a su familia en Madrid, arruinada económicamente. Se le niegan las merecidas recompensas por sus servicios de soldado heroico. Arruinada también su carrera militar, mantiene relaciones con Ana Villafranca – de las cuales nace su hija Isabel -, se casa en Esquivias con Catalina Palacios Salazar y vuelve a pensar en el mundo de las letras. Escribe algunas obras para salir adelante; publica una novela pastoril, La Galatea (1585); intenta fortuna en el teatro (El trato de Argel, La destrucción de Numancia), en donde experimentaría el drama de su vocación ante el triunfo arrollador de la revolución emprendida por Lope de Vega en la comedia.

Sin medios económicos para sacar adelante a su familia, en 1587 Cervantes se marcha a Sevilla encargado de recaudar fondos para la Armada Invencible. En su cargo de comisario real de abastos, de nuevo el infortunio volvió a presidir su destino: excomulgado con motivo del embargo de unos bienes eclesiásticos, estafado por la quiebra del banquero depositario de fondos recaudados y encarcelado por irregularidades en las cuentas.

De Andalucía pasa a Valladolid, entonces sede de la Corte. Había comenzado a escribir ya algunas de sus “novelas ejemplares”, y en 1605 publica la primera parte del Quijote. Apenas saboreado el éxito inmediato de su novela, vuelve a para a la cárcel a causa de la extraña muerte de Gaspar de Espeleta delante de la casa de Cervantes, quien además tuvo que soportar todo tipo de murmuraciones sobre la conducta más que dudosa de las mujeres de su familia, conocidas como “las Cervantas”.

Cuando la Corte vuelve a Madrid, Cervantes se traslada a la capital, en 1606. Ente los ya habituales apuros económicos se entrega por entero a su labor literaria. Aunque tarde, la gloria le llegaba al fin en los últimos años de su vida. Después del extraordinario éxito del Quijote, Cervantes fue dando a la imprenta las Novelas ejemplares (1613), el Viaje del Parnaso (1614), las Ocho comedias y ocho entremeses nuevos nunca representados (1615) y la segunda parte de Quijote (1615).

Aun así, la penuria económica, apenas aliviada por alguna ayuda del Arzobispo de Toledo y del Conde de Lemos, no le abandonó hasta su muerte.

Pasó los últimos meses de su vida dedicado a otra novela, Los trabajos de Persiles y Sigismunda (publicada póstumamente en 1617), que ya no podría concluir en sus retoques finales, pues, casi coincidiendo con la muerte de otro escritor genial (W. Shakespeare), Cervantes moría en Madrid el 22 de abril de 1616, a los tres días de escribir esta dedicatoria del Persiles al Conde de Lemos:

“Puesto ya el pie en el estribo,

con las ansias de la muerte,

gran señor, ésta te escrito.

Ayer me dieron la Extremaunción y hoy escribo ésta. El tiempo es breve, las ansias crecen, las esperanzas menguan, y con todo esto, llevo la vida sobre el deseo que tengo de vivir...”

Perfil humano

La andadura humana de Cervantes quedó pérdida en dos mitades por los cincos años de cautiverio en Argel, amarga experiencia que separa la ilusión de una juventud heroica y el desengaño de una madurez acuciada de problemas. Así lo indican éstas palabras de A. Zamora Vicente:

“El Cervantes anterior al cautiverio es – todavía – el soldado de la época imperial a la europea. Es el combatiente victorioso de Lepanto, el estudioso que conoce el erasmismo, el español que anda por las ciudades de Italia, empleando su juventud en el doble juego del amor y del dominio. Es el tiempo luminoso que el licenciado Vidriera recordará con cierto tinte de nostalgia, dejando adivinar la novia Florentina o romana, querida y deseada a la manera de Petrarca o de León Hebreo. En cambio, el Cervantes posterior al cautiverio, es el hombre que va viendo hundirse todas las concepciones políticas y estéticas de su juventud. Frente al mundo alado e italianizante de Garcilaso, ve surgir la torsión barroca de Góngora; frente a la evocación de las ciudades doradas de Italia – Génova, Florencia, Roma - , los pueblos de Castilla, con su desnuda hosquedad, su desolada pobreza: Argamasilla, Pedro Muñoz, Quintanar; frente a la Alcalá erasmista, Trento; frente a Lepanto, la invencible”.

Aunque la vida le mostró casi siempre la cara adversa, y el infortunio le acompañó repetidamente, la experiencia de Cervantes, rica en el conocimiento de gentes y lugares diversos, refleja el proceso de un hombre entregado a sus ideales, primero en las armas y después en las letras. Y siempre con gran entereza de ánimo. A pesar de las dudas que ensombrecieron su conducta – y sobre todo la de su familia –, su figura ha sido siempre contemplada como un modelo de bondad natural, de tolerancia y discreción, de honda comprensión de la naturaleza humana. Hasta tal punto la moderación presidió su vida, que ni siquiera contestó con agresividad a los ultrajes y calumnias ( “manco”, “viejo”, “murmurador”, “agresor de sus lectores”) que el desconocida autor del prólogo al Quijote apócrifo le dedicó a su persona.

En suma, la vida de Cervantes discurrió paralela a la de España, pasando del idealismo heroico – que para él culmina en Lepanto – a la frustración posterior. Con razón afirmó M. Azaña que “el yelmo de la monarquía española vino a ser la celada de cartón que Don Quijote, cautamente, se guarda de poner a prueba. Prefiere creerla útil, sabiendo que se engaña [...]. La vida de Cervantes está, pues, crucificada en la declinación española”. Si su vida resume las dos épocas, su obra constituye una síntesis magistral de los dos siglos, en su transición del idealismo renacentista al pesimismo reflexivo del Barroco.

Novelas ejemplares:

Rinconete y Cortadillo

Estructura de la novela

El diseño externo de Rinconete y Cortadillo presenta un texto seguido, sin interrupciones ni divisiones externas en partes ni capítulos, desde el principio hasta el final. No obstante, en la composición de la novela si puede advertirse una distribución organizada en tres partes, que se corresponden con tres etapas en la experiencia de Rincón y Cortado.

La primera parte abarca desde el encuentro de ambos muchachos en la Venta del Molinillo, al comienzo de la novela, hasta el establecimiento de Rincón y Cortado, advertidos por el asturianillo, como mozos portadores de mercancías en la sevillana Plaza de San Salvador. Este período inicial de la novela concluye cuando se consuma el robo de la bolsa y el pañuelo del sacristán por Cortado.

Es ésta la parte de la novela que más se acerca a los asuntos propios de la picaresca, aunque, además de lo ya apuntado antes, estos muchachos no son criados de ningún amo; actúan por cuenta propia. Sólo aquí son realmente los verdaderos protagonistas del relato.

La segunda parte se corresponde con el cuerpo central del relato. Es la más extensa y constituye un descenso a los abismos de la delincuencia social regida por el soberano señor Monipodio. Comienza esta parte con la aparición del mozo esportillero, que advierte a Rincón y Cortado de la obligación de registrarse en la cofradía, y concluye ya casi al final de la obra, cuando todos los golfos se despiden de Monipodio y se dirigen a sus distritos asignados.

La organización y distribución de materiales en esta partes es perfecta: se abre con el dialogo entre el mozo guía y los dos muchachos, continúa con el viaje de los tres a casa de Monopolio y, al mismo tiempo que esto ocurre, se prepara la presentación de Monipodio y de lo que éste representa, con lo cual Rincón y Cortado inician su aprendizaje y acercamiento gradual al monstruoso laberinto en que van a entrar. En perfecta simetría, y muy brevemente, en el penúltimo párrafo de la novela, concluye esta parte con la reaparición de los mismos motivos: despedida de Monipodio, viaje al distrito asignado acompañados por Ganchoso y la consiguiente advertencia de éste para que no falten a la reunión del domingo, en la cual Monipodio dará una lección magistral sobre el arte de su oficios.

En el medio queda el divertido y dinámico cuadro de costumbres agolfadas, lleno de plasticidad, colorido y comicidad: un verdadero entremés de tahúres y rufianes, escenificado por lo cofrades y dirigido por el formidable empresario del hampa, Monipodio.

Fácilmente se aprecia que en esta parte entremesil, cuya situaciones recuerdan muy de cerca otra parecidas – algunas casi iguales – de la comedia El rufián dichoso (jornada primera) y del entremés El rufián viudo, Rincón y Cortado ya no son los auténticos protagonistas activos; son los verdaderos espectadores de tan monstruosa representación.

La tercera parte es brevísima. Ocupa tan sólo el último párrafo de la novela, con las reflexiones de Rinconete sobre lo que han contemplado y el consiguiente asombro ante la deformación cultural, la degradación de usos religiosos, la extraña organización administrativa y financiera de Monipodio y la corrupción de la justicia sevillana.

Rinconete y Cortadillo es, pues, una novela corta organizada en tres partes. Esta composición se acerca mucho a la clásica distribución de planteamiento o exposición (primera parte), nudo (casi escenificado en la segunda parte) y desenlace (eludido, pero levemente insinuado en la decisión de ambos muchachos de abandonar aquella vida monipodiana, cosa que hicieron después de “algunos meses”.

El relato responde, por ello, a una organización formalmente abierta: admite – y aun se insinúa – una continuación. Sabemos como han entrado Rincón y Cortado a la cofradía; no sabemos qué les pasó ni cómo salieron:.... sucedieron cosas que piden más luenga escritura, y así se deja para otra ocasión contra su vida y milagros, con los de su maestro Monipodio, y otros sucesos de aquellos de la infame academia....

En la estructura interna de la novela es preciso analizar, aunque sea brevemente, el modo narrativo y el tratamiento del espacio y del tiempo en la obra. Rinconete y Cortadillo es un relato contado en tercera persona por un narrador omnisciente. La principal diferencia estructural con la picaresca está precisamente en la no utilización del modo autobiográfico y en el protagonismo dual de la novela (procedimiento muy frecuente en Cervantes: basta recordar algunos títulos de sus obras, o la pareja Don Quijote Sancho).

Ese narrador en tercera persona revela una actitud de distanciamiento con respecto a los materiales narrados. Salvo en alguna ocasión, muy de pasada, en que el autor se introduce en primera persona en la narración (por ejemplo ésta: olvidábanse de decir que así como Monipodio bajó...), el narrador omnisciente no abusa de su privilegio de conocerlo todo: recuérdese que la presentación inicial de Rincón y Cortado se apoya fundamentalmente en sus detalles externos; que sus mini biografías proceden de sus propias voces, no del narrador, y que, incluso, en la presentación de Monipodio se procede gradualmente, primero por medió del mozo esportillero y después por los propios hechos y costumbres del empresario hampón. Sólo al final el narrador asume, en el último párrafo, toda la responsabilidad el relato, pero lo hace a través de la visión de los hechos referidos el narrador busca el despliegue de perspectivas de los personajes en los abundantes diálogos y adopta una actitud de distanciamiento, sustentada fundamentalmente en la ironía y en el perspectivismo; en el entremés monipodiano es la visión de Rincón y Cortado la que recibe el lector.

El estudio del tratamiento del espacio revela algunos aspectos importantes en la estructura de la novela. La primera parte, con la presentación, viaje y asentamiento sevillano de ambos muchachos, es más itinerante. Este encuentro, viaje y posterior llegada a Sevilla constituye un recorrido geográfico y social hacia el mundo de Monipodio.

Justamente en la segunda parte, después de un breve recorrido sevillano, ya preparatorio del aprendizaje social, cultural y moral, el espacio se reduce a un único foco especial, la casa de Monipodio. Este espacio reducido es, en primer lugar, una academia de la delincuencia; pero también es un espacio metafórico en el que se reproducen los convencionalismos, corrupciones, ordenamientos administrativos y legales y la misma estratificación jerárquica de la sociedad española del siglo XVI. No se olvide que la institución de Monipodio guarda todas las apariencias y está organizada como una comunidad, incluso en los nombres que se le dan: cofradía, hermandad, confraternidad, orden, congregación.

El tratamiento del tiempo responde a la disposición lineal, propia del relato clásico. Con todo, hay aspectos relevantes que señalas. Inmediatamente después de la presentación de Rincón y Cortado un día de los calurosos del verano, se produce una vuelta atrás, análisis mediante la cual ambos muchachos, reconstruyen sendas minibiografías de su pasado. Con ello, el lector, después de un comienzo del relato in medias res, se entera – y se enteran ambos muchachos – de sus vidas y de cómo han llegado a tal situación.

Otro aspecto que conviene señalar, en la educación del tiempo narrativo y el tiempo real de la historia, es el tratamiento elusivo de los momentos vacíos, sin relevancia alguna: por ejemplo, el viaje a Sevilla, totalmente omitido en la narración; o el resumen narrativo final, en el que se omite toda relación de lo ocurrido en algunos meses, los que Rinconete y Cortadillo pasaron en la cofradía hampona.

Especial interés refleja la variación del tratamiento del tiempo en la segunda parte de la obra: precisamente en la grotesca velada en casa de Monipodio, el tiempo narrativo y el real, y su movimiento lento, se acercan notablemente en su duración. Es éste el momento de la obra en que todo se subordina al cuadro de costumbres hamponas, a su colorido y plasticidad, a su casi representación teatral y a su imagen concentrada de una realidad social corrupta y de una inversión moral denigrante.

Técnica y estilo. E léxico del marginalismo

Los principales procedimientos técnicos quedan ya señalados en apartados anteriores y en las notas a pie de página. Básicamente son técnica de distanciamiento y la actitud irónica.

Importa señalar ahora especialmente la comicidad y el humor como rasgos más relevantes de Rinconete y Cortadillo. Son características singularmente cervantinas que aquí aparecen interesantemente potenciadas por la actitud irónica del narrador y del autor implícito, por la misma apariencia primitiva y bárbara de los grotescos cofrades de Monipodio – especialmente su jefe – en abierta disonancia con el tono solemne de que pretenden hacer gala, y en consonancia con sus reiterados equívocos y deformaciones cómicas de palabras: popa (pompa), adversario (aniversario), estupendo (estipendio), naufragio (sugragio).

Lo mismo ocurre con los nombres propios en boca de estos rufianes: Tigre de Ocaña (de Hircania), Judas Macarelo (Macabeo), Negrofeo (Orfeo); o con disparates, como llamar al inventor de la escoba como instrumento musical un Héctor en la música.

Y a resaltar la comicidad contribuyen también los nombres de los hampones; muchos, auténticamente emblemáticos, al indicar el nombre alguna característica del personaje que lo lleva: el valentón Maniferro, el chulo Repolido son unos ejemplos; y la moza de partido Gananciosa, la chuleada – y golpeada – cariharta o la devota borracha pipota, también, además de representar grotesca deformaciones del amor y la religión.

Importante destacar también la naturalidad y llaneza estilística. El lenguaje de Rinconete y Cortadillo es una buena muestra del ideal formulado por Juan de Valdés en su “ escrito como hablo”. Basta comprobarlo en lo ajustado de las descripciones, en el realismo de los diálogos, inundados de expresiones populares, regranes, vulgarismos y, sobre todo, como característica más destacada, de voces pertenecientes al léxico del marginalismo: ansia, finibusterroe, gurapas, guro, gurullada, soplar, trainel, trena, y otras muchas, anotadas en su lugar correspondiente. Algunas, como ¿ que no entrevan, señores murcios?, provocan el equivoco cómico en boca del mismo Cortado: No somos de Tebas ni de Murcia.

La ilustre fregona

La ilustre fregona es la octava de las Novelas Ejemplares. Con respecto a la anterior, El Celoso extremeño, los muros allí levantados ‘contra natura” por el viejo Carrizales dejan paso aquí a las más celebrada libertad que en nada merma el recato de Costanza en la ilustre fregona.

Esta novela cuenta la historia apicarada de dos jóvenes burgaleses de familias nobles hasta sus respectivos matrimonios y el posterior regreso de ambos al orden social del que proceden. Diego Carriazo y Tomas de Avendaño abandonan famlia y estudios para dirigirse a Sevilla y dedicarse a la vida picaresca. En Toledo, Avendaño se enamora de “la ilustre fregona” de la posada del Sevillano. Ambos muchachos se quedan en la ciudad, uno como mozo de la cebada y el otro de aguador. Y tras varios altercados, apariciones y reconocimientos de personajes, se descubre el origen noble de los mismos y se casan con esposas de su misma clase social; Carriazo con la hija del Corregidor de Toledo, y Avendaño con Costanza, que resulta ser hija natural del padre de Carriazo.

La ilustre fregona es novela emparentada con la gitanilla, de un lado, y  con la picaresca, del otro. Con La gitanilla coincide en semejantes simulaciones y cambios de nombres y en que sus protagonistas femeninas no son lo que aparentan: Costanza pasa por fregona sin serlo, como Preciosa tampoco es gitana. Además, ambas novelas tienen en común la inclusión de varios poemas en su texto.

La relación de la ilustre fregona con la picaresca se manifiesta de modo explícito al comienzo mismo de la novela: al final del segundo párrafo, después de adelantar las inclinaciones picarescas de Carriazo, el narrador le hace competir con el pícaro por excelencia (Guzmán de Alfarache, de Mateo Alemán) en éstas inequívocas palabras: “Finalmente, el salió tan bien con el asunto de pícaro, que pudiera leer cátedra en la facultad al famoso de Alfarache”. Aunque inmediatamente el mismo narrador advierte que Carriazo es un pícaro singular, pues en el “vio el mundo un pícaro virtuoso, limpio, bien criado y más que medianamente discreto”. Con esto y con el triunfo del amor y la redención social y familiar de los personajes principales la novela se aleja de los cánones clásicos de la picaresca.

La ilustre fregona dió lugar a varias obras de teatro. Una del mismo titulo se atribuyó a López de Vegas; en ella se inspiró Figueroa y Córdoba para su comedia La Hija del Mesonero; y su influencia llega hasta la más ilustre fregona, de José de Cañizares. En el siglo XX tuvo varias adaptaciones para la zarzuela. La más conocida es El Huésped del Sevillano, con libreto de Enrique Reoyo y Juan Ignacio Luca de Tena y música de Jacinto Guerrero.

VOLTAIRE

Francois Marie Arouet, que eligió el seudónimo de Voltaire (1694-1778), llena con su influencia casi un siglo de la historia europea. Estudió con los jesuitas y más tarde Derecho, carrera que abandonó. La vida de Voltaire es el ejemplo más perfecto de un hombre entregado a sus ideas sociales y políticas desde la independencia del escritor. Sus biografía está repleta de triunfos, honores, persecuciones y exilios. Triunfo en sus dramas y tragedias como Edipo, Mahomet, Merope; persecuciones como sus varias estancias en la Bastilla o la condena del parlamento de París de su Ensayos Filosóficos. También, largas épocas de exilio en su finca genebrina de “Las Delicias”.

Entre su variada y prolífica obra, tal vez, sus cuentos y relatos hayan tenido una mayor permanencia en los gustos del público de todos los tiempos. Habría que destacar Zadio y Mennom. El Hombre de los Cuarenta Escudos que pertenece a los llamados Cuentos Filosóficos es, sin embargo, una de las obras menos habituales de la producción volteriana.

Menos habituales, por el ejemplo del diálogo, por la contundencia de los ataques contra la nobleza y el clero y también porque es un cuento donde la historia es menos importante que las digresiones a las que Voltaire se emplea. Así, en este relato, que tiene como fundamento de desigualdad entre los hombres, el protagonista es un pobre burgués a quien el fisco intenta quitarle sus pequeña suma de dinero, mientras la aristocracia y los poderosos no son tocados.

LONDON JACK

Nació en San Francisco (1876-1916) murió por su propia mano a los cuarenta años. Es hijo ilegitimo, a los 15 años se va de casa y a los diecisiete se enrola de grumete, más tarde en el ejercito, luego busca oro en Alaska. Su primer libro no había aparecido hasta 1900, pero ya era un clásico. En el más extensa y documentada de su biografías, la que escribió su hija Joan, colaboradora de León Trotski en el exilio mexicano, se postulan dos ordenes de justificaciones para su suicidio: las relacionadas con la oscura y ambigua historia amorosa cuyo desarrollo él mismo narró en su novela La Damita de la Casa Grande, y las derivadas de las profundas y angustiosas contradicciones intelectuales en las que siempre se debatió.

En las diez paginas de la “vida de Jack London por él mismo”, que redactó alrededor de 1910, ya en la cumbre de la fama, menciona a cinco autores vinculados con diversas etapas de la revolución de su idea del mundo, cuya sola enumeración basta para explicar la popularidad de la que gozarían sus obras en los años treinta en espacios sociales tan diversos como la entonces agitada Unión Soviética y la Alemania del ascenso del nazismo: Carlyle y Kipling, cuyos evangelios del trabajo llegaron a parecerle escasos; Washington Irving, pilar de su biblioteca de adolescente, y Karl Marx, “de una manera particular”, y Herbert Spencer “en lo general”, los “autores que más han influido en mi cuando ya era un hombre hecho y derecho”.

La singular y perpetua vigencia de aquellos de sus libros que suelen leerse en la adolescencia – aventuras e historias de animales salvajes – ha delegado a un segundo plano sus relatos autobiográficos – John Barleycon, Martín Eden, la ya nombrada la damita de la casa grande – y de anticipación social a histórica, literariamente más valiosos y más acordes con el espíritu de nuestro tiempo. Entre estos últimos se cuenta La peste escarlata, una fantasía apocalíptica que, al asumir los grandes temas de la epidemia y la final barbarización de la humanidad, prefigura y completa dos obras mayores de siglo XX: La Peste, de Albert Camus, y Farenheit 451, de Ray Bradbury.

DOYLE CONAN ARTHUR

Nace en la ciudad de Edimburgo (Escocia) en el año 1859. Su educación se desarrolló siempre en ámbitos religiosos, primero en una escuela publica dirigida por severos jesuitas de talante similar al que se describe en cualquier novela de Dickens y más tarde en un colegio religioso de Feldkirch, donde perfeccionó su alemán, y donde conocería a un caballero que hubo de ejercer una decisiva influencia en su vida: C. Auguste Dupin, conocido por el nombre de Edgar Allan Poe. Un año después se matriculó en la Facultad de Medicina de Edimburgo, y será precisamente en este escenario donde encuentre a dos caracteres humanos, profesores suyos, que le sirvieron de modelo para crear dos de sus más conocidos personajes, por un lado el airado y excéntrico profesor  Challenger y por otro Mr. Sherlock Holmes, sagaz violinista aficionado a la cocaína y a los enigmas criminales. Ejercerá su profesión durante algún tiempo, aunque tras el éxito creciente de este último personaje con la publicación de Escándalo en Bohemia en 1891,  terminara retirándose del ejercicio de la medicina para dedicarse de lleno a la literatura y al espiritismo, afición que había estado alimentando desde un inicial agnosticismo juvenil. Una vez hubo publicado todas las aventuras de ya célebre detective en un libro titulado Las Memorias de Sherlock Holmes, y residiendo en ese momento en Suiza, decide “asesinar” a este ente de ficción. Para ello crea un despreciable criminal, Moriarty, que desaparecerá junto con Holmes en El Problema Final. Sin embargo, la reacción del publico pidiendo explicaciones y la recriminación de su propia madre conseguirían que escribiera más adelante nuevas aventuras de Sherlock Holmes.

Los últimos años de su vida los dedicó a la divulgación de la doctrinas espiritistas por todo el mundo, escribiendo ensayos y dando conferencias; incluso llegó a convertir a un personaje de sus libros, el profesor Challenger, en la aventura titulada El país de las brumas. Sir Arthur Conan Doyle murió el 7 de Julio de 1930.

OLIPHANT MARGARET

Margaret Oliphant (1828-1897) nació en Wallyford (Escocia), y su vida estuvo marcada por un destino trágico, ya que asistió a las sucesivas muertes de sus padres, su marido, sus hijos, sus hermanos y sobrinos. De todos ellos había sido previamente responsable y los había mantenido por medio de su imaginación y su pluma incansable. Este fue uno de los inconvenientes en el momento de ser reconocida por la critica literaria de la época, ya que tuvo que producir gran cantidad de obras de segunda categoría para sacar adelante a su familia.

Aunque la critica de comienzo del siglo XX olvidó su nombre, en los últimos años ha sido redescubierta para situarla entre las grandes escritoras victorianas, con éxito de critica y público. Ha sido considerada como una de las más originales cultivadoras de la Ghost Story, o historias de fantasmas. Entre los libros más destacados de esta escritura se halla el volumen que presentamos en esta ocasión, La puesta abierta, obra considerada como un clásico de este género; el propio M.R. James – maestro y renovador de las historias de fantasmas, del cual se han publicado varios libros en la biblioteca de El Sol – la calificó como una de las mejores historias de fantasmas jamas escrita.

La renovación de afectó a la sociedad victoriana en la última mitad del siglo XIX llegó también a la literatura, y más concretamente al relato fantástico. La exótica imaginería del relato gótico, es decir, del período romántico, caracterizado por un mundo tenebroso y truculento – reencarnaciones del diablo, violentas tormentas, maldiciones eternas o sedientos vampiros -, será sustituida por el racionalismo de esa época. Por este motivo la nueva idea de relato de fantasmas se basa en un efecto final: el encuentro terrible del mundo de los vivos con el mundo de los muertos y el protagonista será el fantasma, el espectro. Sus apariciones no se producirán en lugares, misteriosos, sino que se manifiestan en la vida cotidiana, sin sustos ni gritos.

Dentro de esta concepción se incluye la puerta abierta, aunque presenta ciertos elementos que trascienden los limites habituales y son los que dan forma a los caminos futuros de este género, como es el hecho de que el protagonista sea una voz que se lamenta y no un espectro, o la propia trama argumental en la que el alma en pena no ha venido a vengar afrentas, sino que necesita la ayuda de los mortales para ser liberada de su condena.

HARTE BRET FRANCIS

Encarnó con rara exactitud la idea americana del destino. Nacido en Albany, New York, en 1839, perdió a su padre a edad temprana y hubo de trabajar desde los quince años. Establecido con su madre en California, fue sucesivamente mensajero, minero, tipógrafo, maestro de escuela, periodista, profesor de literatura y, por último, diplomático, ocupación que le permitió gozar de la amistad de Charles Dickens y morir en Surrey, Gran Bretaña, a los sesenta y tres años.

En vida, dirigió el Overland Monthly, tuvo el cargo de embajador y alcanzó la fama gracias a un libro de poemas, The lost Galleor, hoy completamente olvidado. La gloria póstuma, que pasa por ser la verdadera, puesto que no se deriva del poder ni de la seducción personal, la debe HARTE a la prosa: en la “La suerte de roaring camp” propuso un género, el relato del Far West, que luego haría fortuna en el cine; en los proscritos de poker flat prefiguró algunas de la fórmulas cuyo  desarrollo sostiene el estilo de Ernest Hemingway.

En este volumen se recogen seis muestras de la narrativa breve de Bret Harte. Las cuatro primeras son leyendas de la California de finales del siglo XVIII, cuando los habitantes de la región estaban “aislados de la familia de las naciones”, sin que “la lucha que emancipaba a las colonias, sus hermanas al otro lado del continente” ejerciera “sobre ellos la menor sugestión”: “aquel glorioso estío indio de la historia de California [...], aquel blando e indolente otoño del imperio español, que pronto seria seguido por las invernales tormentas de la independencia de México y la reviviente primavera de la conquista americana”. Todas ellas tratan de encuentros con el demonio y del oro como motor de la historia. El oro es también objeto del cuento alegórico La Ogresa de Silver Land. En Muck-a-Muck, parodia del estilo y de la visión del mundo de James Fenimore Cooper, se rebela Harte contra el solemne y mendaz relato de la historia que suele fundar las literaturas de ánimo patriótico.

JAMES MONTAGUE RHODES

NO HAY Biografía

BERGERAC CYRANO DE

Savinien de Cyrano, conocido como Cyrano de Bergerac, comediógrafo, autor de novelas filosóficas y extraordinariamente versátil, nació en París en 1619 y su vida se enmarca en un período dificil y decisivo para la historia de Francia. Son los años en que el cardenal Richelieu, que sabe manejar el débil carácter del rey Luis XIII, gobierna el país. Más tarde se repite la historia con el cardenal Mazarino y el rey Luis XIV. En esta época, Cyrano pertenece al grupo de librepensadores de su tiempo: un grupo de intelectuales incrédulos que rechaza toda autoridad divina. Son los progresistas o vanguardistas del pensamiento y la literatura de aquella época. Cyrano escribió gran cantidad de Lettres es estilo culterano, panfletos políticos, una tragedia, una comedia y dos viajes fantásticos. En sus novelas combina aspectos de la utopía, el viaje imaginario, el diálogo filosófico y la ficción científica. Conocía los últimos descubrimientos en astronomía y física desde Copérnico, Kepler y Galileo, y en medicina desde Harvey. Sus novelas contienen asombrosas predicciones de muchos descubrimientos futuros en las ciencias y la tecnología.

Su primera obra conocida es la comedia El Pedante Burlado, escrita alrededor de 1645. En 1649 escribió un panfleto contra Mazarino, el ministro de estado ardiendo. En 1653 estrenó su única tragedia, La muerte de Agripina. El público se escandalizó y las representaciones fueron interrumpidas. Un año después apareció el volumen Obras varias, en las que incluía varias cartas injuriosas a sus antiguos amigos y a otros personajes y tipos contemporáneos, todas en un estilo jocoso y barroco muy agradable de leer. Pero la obra que le hizo famoso fue El otro mundo o Los Estados e Imperios de la Luna. Relato publicado en 1675, más conocido como Viaje a la Luna. Cyrano consideraba el Universo como un animal gigantesco, cuyos elementos se encontraban organizados, dotados de espontaneidad y dispuestos con arreglo a una “Escala del Ser”. El Universo es infinito y la Tierra sólo un punto en el que “cuatro orgullosos pelagatos nos arrastramos”. Más tarde compuso un segundo viaje, Historia cómica de los estados e imperios del Sol, considerado inferior al primero. Éstas dos obras fueron publicadas cuando ya había muerto el autor. Cyrano de Bergerac murió el 28 de julio de 1655, a los 36 años.

En 1897, Edmond Rostand estrenó en París un drama titulado Cyrano de Bergerac, cuyo éxito ha servido para que todo el mundo conozca a un valiente, generoso y narigudo espadachín gascón, que no es, en realidad, sino una caricatura del Cyrano histórico.

LOVECRAFT H. P.

Nacido en 1890 en Providence (Rhode Island), de madre autoritaria, divorciado a los dos años de desposarse con una mujer mayor que él y pertinaz misántropo – resentido con una sociedad a la que declaraba su terror – Lovecraft entregó su juventud a la melancolía de los sueños imposibles, al pasear solitario y a la lectura multidisciplinar hasta 1921 en que, tras la muerte de su madre y la simultanea merma de una fortuna imprescindible para este genero de vida ociosa, decidió que nada merecía su confianza salvo la literatura.

Narrador, poeta y critico norteamericano está considerado como uno de los grandes maestros del genero  gótico y del terror y uno de los escritores pioneros en la ciencia ficción.

En la línea de Lord Dunsany escribió la mayor parte de sus relatos (Mitos de Cthulhu). Obra impregnada de fantasía y misterio que, pese a los homenajes prodigados por su circulo selecto de corresponsales epistolares, se contagio del mismo destino huraño que la existencia de su autor, pues únicamente a la muerte de este en 1937, víctima de un cáncer intestinal, comenzó a ser apreciado por el publico y generar leyenda.

Muchos de sus cuentos fueron publicados en revistas de la época y periódicos. Su obra seria publicada mayoritariamente a partir de su muerte.

La obra literaria de terror tiene uno de sus máximos exponentes en el Ciclo Los Mitos de Cthulhu y su teoría estética con respecto al genero fantástico o de terror está establecida en su ensayo Horror Sobrenatural en Literatura.

Es frecuente la presencia en los relatos de Lovecraft de la invocación a un tiempo primigenio, leyendas cósmicas donde la tradición mitológica seria un reflejo de “ese otro mundo”. Es frecuente encontrar en sus relatos la figura del iniciado, de la mansión habitada por un espíritu enigmático que sirve de punto de contacto con aquel otro mundo primigenio poblado de monstruos y diablos. En el hermoso relato sobre los misterios de las antigüedades del Egipto, el celebre autor muestra también su maestría narrativa en la descripción de paisajes y ciudades, a través de una prosa ciertamente barroca donde se logra la fractura del tiempo lógico y la dislocación del espacio. August Derleth sistematizo los mitos de Cthulhu hasta transformarlos en una cosmogónia, logrando una notable compenetración estilística con su inventor.

BIERCE AMBROSE

Se sabe la fecha de nacimiento de Ambrose Bierce: 1842. La su muerte, en cambio, se ha perdido en las sombras de la confusa historia de la revolución mexicana. Carlos Fuentes, en Gringo Viejo, noveló para él un final conjetural. De dos cosas podemos estar seguros: tenía ya setenta y un años cuando cruzó la frontera de México por el Paso, e iba decidido a poner fin a su vida, aunque un último pudor le indujese a disimular su suicidio bajo un manto de heroísmo y acuerdo con el sentido de la Historia. “ser un gringo en México, eso es eutanasia”, había escrito.

Bierce contaba diecinueve años en 1861, cuando se inició la guerra civil norteamericana. Luchó en ella y sobrevivió para ser periodista y andar por el mundo, desilusionado: durante algún tiempo firmó sus crónicas con el seudónimo Bitter, palabra inglesa que significa amargo, lo mismo que Gorki en ruso.

En 1891, cuando aun vivían Walt Whitman y Harriet B. Stowe, y él estaba próximo al medio siglo, Bierce publicó sus Cuentos de Soldados y Civiles, reeditados en 1892 con otro titulo: En la Mitad de la Vida. Se ha querido ver en esos relatos una voluntad critica antibélica. Bierce lamenta en ellos algunas injusticias, pero acaba en una exaltación triste del sacrificio del individuo – tan responsable en la guerra como en la paz – y de una sentimentalidad épica muy próxima a la de Whitman. Es modélico en este sentido “Un jinete por el cielo”, donde se trata del enfrentamiento político y militar entre padre e hijo. En “El Puente Sobre el Río de Búho” se glosa la función de la memoria y la esperanza en el momento de la muerte “Chickamauga” prefigura la fantasía faulkneriana de El Sonido y la Furia. “Un Hijo de los Dioses” se interroga sobre el destino ultimo del gesto heroico.

“Uno de los Desaparecido” expone la pérdida de identidad propia de la condición militar. “Una Dura Pelea” es un estudio sobre el miedo. “Parker Adderson, Filosofo” alude al valor de la vida en la guerra.

Bierce escribió también un Diccionario del Diablo, que en algunas ediciones se llamó Diccionario del cínico.

Otros relatos son: Los Ojos de la Pantera, El Hombre y la Víbora y Una Dama de Redhorse, tratan de la fascinación, que Bierce concibe como reflejo de la voluntad subconsciente, del deseo, del fascinado.

Idéntica noción subyace a Las Circunstancias Adecuadas, un cuento de fantasmas en el que se desarrolla una teoría asombrosamente moderna acerca de la participación del lector en la realización de la obra literaria. El miedo es el nudo de La Ventana Tapiada – donde reaparece la imagen de la pantera – y de “El Dedo Medio del Pie Derecho” – donde los fantasmas y una venganza póstuma sustentan un alegato contra la barbara costumbre del duelo, que Dumas enfrentó por la misma época en Los Hermanos Corsos –. Una Habitación de Carcosa reúne varios temas de gran fortuna literaria: la fantasía del mundo desierto que culmina en Shiel, en Wyndham y en Markson, la muerte como pérdida de la temporalidad, la vida en ultratumba y la adaptación del espíritu a la eternidad, que alienta en algunos de los mejores relatos de Buzzati. El Pastor Haíta es una fábula sobre la felicidad, una suerte de lectura oblicua de Dafnis y Cloe.

KAFKA FRANZ

Novelista austríaco, nació en Praga el 3 de julio de 1883. Su padre fue un emprendedor hombre de negocios judío, que siguiendo la tradición judía, imprimió a la familia un marcado carácter patriarcal. Durante su adolescencia estudió en un instituto de lengua alemana, donde se impartía una formación fundamentalmente humanística. Algunos de sus compañeros de aquella escuela, todos ellos judíos, llegaron a jugar un papel importante en la vida política y cultural de Praga. Pero la escuela no le aportó nada positivo, y la inseguridad, el aislamiento, la falta de confianza en si mismo, fueron las notas características de la época escolar de Kafka. Como consecuencia, Kafka llegó a la conclusión de que la educación está dirigida a destruir lo más personal y valioso que tiene el individuo. En su juventud se convierte en un darwinista convencido, admirador de Nietzsche, socialista y distanciado de todo lo religioso. Pero esta postura radical fue más un intento de afirmación de su inseguridad que la consecuencia de un convencimiento total. De 1901 a 1906 estudió la carrera de Derecho y durante estos años en la Universidad se rodeó de un grupo de amigos que le sacaron de su aislamiento y le estimularon para escribir. Con este grupo entró en contacto con los grupos de intelectuales de Praga y en sus reuniones realizaban lecturas comunes, tanto de autores clásicos como contemporáneos. Las obras que escribió durante esta época se publicaron como obra póstuma. Al acabar los estudios empezó a trabajar en una compañía de seguros, donde por primera vez entró en contacto con los problemas sociales y laborales de los trabajadores e inició una intensa actividad política. Todo esto se vio reflejado más adelante en sus obras, sobre todo en su diario. Entre 1911 y 1912 tomó contacto con un grupo de teatro judío y se hizo novio de Felice Bauer, dos acontecimientos que marcaron su primer gran período creativo. Por primera vez se sumergió en la historia y literatura judías y en la lengua yiddish, y esto le llevó a un conflicto abierto con su padre, al que le criticaba su seudorreligiosidad y su seudojudaismo.

La relación con Felice Bauer duró hasta 1917 y durante este período Kafka no dejó de escribir, además de sus trabajos literarios, una intensa correspondencia con felice, así como su propio diario. En 1912 escribe La Condena, La Metamorfosis y empieza El Desaparecido. En 1913 publica una colección de dieciocho relatos titulada Contemplación. Terminó de escribir El Proceso en 1915, al mismo tiempo que otros relatos como el titulado El Maestro de Escuela, por el que ganó el premio Fontane. Estos años supusieron una constante lucha interna y una tremenda tensión sicologica, debido a sus dudas e incertidumbres sobre su decisión de casarse, ya que esto amenazaría su vida de escritor. Por eso, cuando en agosto de 1917 se le diagnosticó tuberculosis, Kafka consideró que era producto de las tensiones vividas y decide romper definitivamente con Felice. Ese mismo año escribe Un Medico Rural. Relatos Breves. Dos años más tarde se comprometió de nuevo con otra jóven y las dudas le asaltaron nuevamente, pero esta vez, además, tenía la oposición de su padre. Esto le sumió en un estado de “encierro sin salida” del que sólo se liberó rompiendo su compromiso,

Siempre le obsesionó el carácter dominante de su padre y en 1919 escribió la Carta al Padre. Inició entonces una de sus épocas de intenso trabajo que coincide con su relación con la periodista Milena. Esta fue, seguramente, la relación más importante en la vida de Kafka. A Milena le hizo depositaria de sus diarios y de sus obras El Desaparecido, El Castillo y Carta al Padre. Durante su relación escribió una colección de aforismo titulada El y Varios Relatos Breves. Pero también rompió con esta relación, lo que le produjo una nueva crisis. Debido a sus problemas de salud, consiguió que en 1922 le concedan la jubilación por enfermedad y ese año comienza a escribir El Castillo.

Su última compañera será una jóven judía, Dora Diamant, con la que se traslada a Berlín. El tiempo que duró su relación se vio marcado por el empeoramiento de su enfermedad. Se le había diagnosticado tuberculosis de laringe y, después de permanecer en un sanatorio de Praga, muere el 3 de junio de 1924.

A instancias de Kafka, Dora destruyó gran parte de la obra de estos últimos años. Está considerado como uno de los más grandes novelistas europeos, aunque los críticos discrepan en cuanto a la interpretación de su oscuro significado.

 

 

Comentarios

no m sirv d nda

no encontré un sorete ,no sirve para nada FORROOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!

q agada de pagina!!!!!!!!!!!!!!!!!!

es una cagada!!this is a shit!!

nisikiera era lo ke estaba buscando

Es mucho texto...no lei ni un ◙☺☼↕♠•○◘♪♫☼►...

son buenas pero estaa pagina es una MIERDAAAAAAAAAA no sireve y esa biografia no c entiende repto k K MIERDAAAAAAAAAA!

son buenos sus istorias

la verdad sos un pelotudo y como el otro forro de arriva yo qeria otra cosa ooooohh me parece q tu quieres asender en el trabajo hay hijo de unas porongas resvaladisas vayan a la concha de su madre pelotudo hijos de un gran puta jajajajajaj tonto

bueno hola este keria decir ke esta psgina el de los mas mostro pucha ke aburre y ademas yo kise invesigar otra nota pero no esto ps espero ke encuntresn garsilaso se las vegas bueno bye cuidenmde y paa la poroxima aganlo mas mejor ps yo se k lo pueden aser buenon chusa)K)ç

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