SAN JUAN LA PIONERA [1]
¿ USTED CREIA QUE EN LA ARGENTINA LAS MUJERES VOTAN DESDE LA SEGUNDA PRESIDENCIA DE PERÓN ? . Se equivoca, en SAN JUAN lo hicieron 1928. Y algunas privilegiadas, desde hace dos siglos en 1862.
La promulgación de la ley del voto femenino. En realidad, cuando se implanto ya no era motivo de luchas: éstas se habían sucedido desde principios de siglo y el tema estaba ya tan asimilado que la discusión giraba en torno de si el voto se daría por decreto-ley ( antes de las elecciones de 1946) o por ley del Congreso cuando asumiera el nuevo gobierno.
El reclamo por el derecho al sufragio en nuestro país era anterior, incluso, a la Ley Sáenz Peña de voto universal y obligatorio. Muchas organizaciones llevaron adelante campañas por los derechos civiles y políticos de la mujeres: el Centro Socialista Femenino, fundado en 1902; la Unión Feminista Nacional que presidía Alicia Moreau de Justo; el Centro Feminista creado en 1905 por Elvira Dellepiane de Rawson; el Comité Pro Sufragio Femenino; la Asociación Pro Derechos de la Mujer (en la que participó la escritora Alfonsina Storni); el Partido Feminista Nacional, organizado por Julieta Lanteri....
Los avatares que sufrieron las feministas en la sociedad argentina no fueron diferentes de los de miles de mujeres en otro países. Las criollas entregaron en el Congreso numerosos petitorios que fueron prolijamente archivados y olvidados. Sólo en 1928 el diputado socialista Mario Bravo presentó un proyecto de la ley sobre el voto femenino, cuya discusión quedó trunca luego del golpe militar de 1930.
No tuvo mejor suerte el que presentó Alfredo Palacios, también diputado por el socialismo, en 1932: aprobado por su Cámara tras dos ruidosas sesiones, el proyecto pasó al Senado. Allí lo enviaron, primero, a la Comisión de Presupuesto para evaluar el costo del empadronamiento femenino y, luego, a la comisión de Asuntos Constitucionales, donde durmió el sueño de los justos.
Sin embargo, el país ya contaba con un antecedente: La Constitución sanjuanina de 1927 había sancionado para las mujeres los mismos derechos y obligaciones electorales que para los hombres. La experiencia duró lo que un suspiro, pero mostró resultados alentadores. Y - quizá por eso mismo - tuvo un triste final.
Artículo 1. EL TERRITORIO DE LOS CANTONI
La historia sanjuanina de los años veinte y treinta – y la de su principal fuerza política, el bloquismo – está ligada a dos hermanos, Federico y Aldo Cantoni. El primero provenía de las filas de la Unión Cívica Radical y el segundo del socialismo de Juan B. Justo.
El desempeño de ambos todavía es muy discutido. Sus seguidores rescatan el apoyo que dieron a los obreros, su promoción de mejoras en cuanto a las condiciones laborales y la situación de las mujeres y el impulso que dieron a la industria vitivinícola. Sus detractores, en cambio, marcan el carácter caudillista y populista de sus gestiones y los acusan de demagogia, de abusar de la violencia y de cometer grandes irregularidades con fondos públicos.
El bloquismo nació como un desprendimiento de la UCR, que había conseguido derrotar en 1920 a los conservadores de la provincia. Pero al poco tiempo un grupo de legisladores, encabezado por el entonces senador provincial Federico Cantoni, firmó un bloque aparte (de allí el nombre) y quiso impulsar un juicio político contra el gobernador Amable Jones.
Federico Cantoni fue elegido gobernador en 1923, aunque no duró mucho tiempo: en agosto de 1925, el presidente Marcelo Torcuato de Alvear intervino la provincia. Pero los Cantoni tenían respaldo y al año siguiente Aldo ganó las elecciones. Tres días después de asumir su cargo, el nuevo gobernador llamó a elegir convencionales constituyentes: doce bloquistas, dos socialistas y un demócrata progresista sancionaron en 1927 la nueva carta orgánica de la provincia que, entre otras cosas, extendía el voto a las mujeres.
“ La extensión del sufragio político – expresó en su momento Aldo Cantoni – atribuyendo la condición de electoras a las mujeres argentinas, nativas y naturalizadas ..... cambiará la fisonomía de nuestra Constitución adaptándola a las exigencias de nuestra época e incorporando a la vida pública una crecida masa popular. Ninguna razón existe para privarla de derechos que es justo reconocer y que está en condiciones de ejercer.” (En realidad, ya en 1862 hubo voto calificado para las mujeres en la capital sanjuanina: las pocas mujeres que pagaban algún impuesto podían votar en las elecciones municipales.)
Según el nuevo texto, las mujeres no sólo tenían derecho a votar sino a ser elegidas para desempeñar cargos públicos. En abril de 1928 tuvieron ocasión de estrenar sus libretas cívicas y dieron una sorpresa: votó 97 % de las mujeres inscriptas, frente a 90% de los varones. Además, una mujer – Emilia Collado – fue elegida intendente de Calingasta y otra, Emma Acosta, diputada.
Pero Aldo Cantoni tampoco duró demasiado en su puesto. En diciembre de ese año, Hipólito Yrigoyen hizo efectiva una nueva intervención que había decretado Alvear poco antes de terminar su período. Cantoni y varios de sus funcionarios fueron encarcelados y procesados.
Independientemente de los motivos de la intervención (para unos, la sospecha de irregularidades; para otros, la imposibilidad de los porteños de controlar una provincia díscola), lo cierto es que con ella el voto femenino fue a para al tacho.
El interventor Madestino Pizarro explicó sus razones: “...así era como el cantonismo protegía a la clase necesitada – escribió en su libro La verdad de la intervención de San Juan -, a cambio de la honra de gran cantidad de mujeres jóvenes que a la llegada de la intervención fue necesario aislar, pues, encaminadas por el sendero del vicio, su libertad se convirtió en un atentado permanente contra la moral y la salud pública...” En otro párrafo de su libro adujo que “...los comités femeninos, constituidos en su mayoría por empleadas de la administración y en los cuales se realizaban fiestas periódicas, cuya asistencia era obligatoria bajo la amenaza de cesantía, degeneraban en verdaderas orgías, para regalo de los secuaces del padrón electoral.
Artículo 2. LA LEY DE 1947
Después del golpe que derrocó al presidente Yrigoyen, las reivindicaciones feministas no cesaron. Incluso hubo una agrupación conservadora, la Asociación Argentina del Sufragio Femenino, fundada por Carmela Horne de Burmeister: declarada prescindente en cuestiones políticas, religiosas y sociales, reclama el voto para la mujeres argentinas, siempre y cuando fuesen nativas y alfabetas.
Pero en los hechos se debió esperar hasta 1945 para que la cuestión volviera a tomar fuerza. Empeñado en la organización de su movimiento de masas, el entonces secretario de trabajo, coronel Juan Domingo Perón, impulsó la creación de una comisión pro sufragio femenino. De esta manera no sólo atraía la simpatía de las mujeres sino que le quitaba una bandera a la oposición al convertir el voto en un tema oficialista.
La posibilidad de decidir el asunto mediante un decreto–ley puso en un brete a los opositores, quienes temían que el empadronamiento femenino demorara el llamado a elecciones: se dió así la paradoja de que la Unión Argentina de Mujeres, presidida por la escritora Victoria Ocampo (feminista si la hubo), estuviera en contra. Una ley de tanta envergadura, opinaba, debía ser sancionada por el Congreso bajo un gobierno constitucional.
El decreto no llegó a salir. Perón ganó las elecciones de febrero de 1946 y de inmediato recomenzó la campaña por el voto, conducida por su esposa Eva mediante discursos radiales.
Finalmente la ley se sancionó el 9 de septiembre de 1947 y se promulgó pocos días después, el 23. Lleva el número 13.010 y empieza de éste modo:
Articulo 1: Las mujeres argentinas tendrán los mismo derechos políticos y estarán sujetas a las misma obligaciones que les acuerdan o imponen las leyes a los varones argentinos.
Articulo 2: Las mujeres extranjeras residentes en el país tendrán los mismos derechos políticos y estarán sujetas a las mismas obligaciones que les acuerdan o imponen las leyes a los varones extranjeros, en caso de que éstos tuvieren tales derechos políticos.
Articulo 3: Para las mujer regirá la misma ley electoral que para el hombre, debiéndosele dar su libreta cívica correspondiente como un documento de identidad indispensable para todos los actos civiles y electorales.
[1] Revista Nueva Nº 323 paginas 52 al 56 Nota de Ernesto Matías Ochoa Año 1997
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| CUADERNO DE ACTIVIDAD PÁGINAS PARA MI 5 | CUKIER REY TORNADU | AIQUE GRUPO EDITOR |
| CUANDO ROSAS QUISO SER INGLÉS | BURNET-MERLIN ALFREDO R. | LIBERA |
| CUANDO ROSAS TUVO LA SUMA DEL PODER PUBLICO | SALDIAS ADOLFO | PLUS ULTRA |
| CUENTOS ( PERILIBROS ) | SALARRUE | PAGINA 12 |
| CUENTOS (13) | ALLAN POE EDGAR | PAGINA 12 |
| CUENTOS (42), AQUÍ TENEMOS LOS DATOS BIOGRAFICOS DEL AUTOR | WALSH RODOLFO | PAGINA 12 |
| CUENTOS (ANDERSEN) | ANDERSEN HANS CHRISTIAN | PAGINA 12 |
| CUENTOS DE ANGUSTIAS Y PAISAJES ( PERILIBROS ) | SALAZAR HERRERA CARLOS | PAGINA 12 |
| CUENTOS DE CANTERBURY | CHAUCER | AGUILAR |
| CUENTOS DE GUERRA, BOLA DE SEBO | MAUPASSANT GUY DE | PAGINA 12 |
| CUENTOS DE HOY MISMO | CIRCULO DE LECTORES | CIRCULO DE LECTORES |
| CUENTOS DE LA SELVA | QUIROGA HORACIO | PAGINA 12 |
| CUENTOS DE LA SELVA ( PERILIBROS ) | QUIROGA HORACIO | PAGINA 12 |
| CUENTOS RUSOS SELECCIÓN DE CUENTOS TRADICIONALES | ANÓNIMO | ANTEOJITO |
| CUENTOS SELECTOS | ASIMOV ISAAC | GARCIA FERRE |
| CUENTOS Y RELATOS DEL NORTE ARGENTINO | DAVALOS JUAAN CARLOS | ANTEOJITO |
| CURSO DE CASTELLANO Primer año | LOPEZ AGNETTI FERNANDO E. | CESARINI HNOS. |
| CURSO DE ECONOMÍA POLÍTICA Y DE ECONOMÍA ARGENTINA | ALZAGA ORLANDO WILLIAMS | ERGON |
| CURSO DE HISTORIA COLONIAL AMERICANA Y ESPECIALMENTE ARGENTINA | SAENZ VALIENTE J.M. | ESTRADA |
| DALI SALVADOR 25 | VALERA LORENZO | PAGINA 12 |
| DANTE 59 | RENUCCI PAUL | PAGINA 12 |
| DANTON GEORGES JACQUES 58 | SOBOUL ALBERT | PAGINA 12 |
| DARWIN ERASMUS 34 | OMODEO PIETRO | PAGINA 12 |
| DBASE IV 1.5 VERSION DE FORMACION | ASHTON-TATE | INFORMATICA VIVA |
| DE BS. AS. AL GRAN CHACO I,II | HURET JULES | HYSPAMERICA |
| DE CASEROS A PAVÓN | CENTRO EDITOR DE AMERICA LATINA | CENTRO EDITOR DE AMERICA LATINA |
| DE CERVANTES A GARCIA LORCA, DEL NEOCLASICISMO AL NOVENTAIOCHISMO TOMO 13 | LA CAPITAL | LAROUSSE |
| DE GAULLE CHARLES 42 | TRONCOSO OSCAR | PAGINA 12 |
| DE LA TIRANÍA A LA ORGANIZACIÓN NACIONAL | SOLARI JUAN ANTONIO | BASES |
| DE LA TIRANÍA DE ROSAS A LA LIBERTAD | GONDRA LUIS ROQUE | CLARIDAD |
| DE LA TORRE LISANDRO | PIGNA FELIPE | CLARÍN |
| DE LOS CAMPOS PORTEÑOS SELECCIÓN DE CUENTOS | LYNCH BENITO | ANTEOJITO |
| DE MI YUNQUE COSAS Y HECHOS | HAUSER RAUL BRUNO | LLORDEN |
| DEBATES SOBRE PSICOLOGÍA, FILOSOFÍA Y MARXISMO | PIAGET, RICOEUR, ZAZZO | AMORRORTU |
| DEL AMOR Y OTROS DEMONIOS | GARCIA MARQUEZ GABRIEL | SUDAMERICANA |
| DEL INFINITO AMOR, a la luz de los amores de Abelardo y Eloisa | CAPDEVILA ARTURO | CABAUT Y CIA. |
| DEL ISLAM AL CRISTIANISMO | REYNA PASTOR DE TOGNERI | PENÍNSULA |
| DERECHO COMERCIAL | HALPERIN ISAAC | ESTRADA Y CIA. S.A. |
| DESCARTES RENE 55 | CRISTOFOLINI PAOLO | PAGINA 12 |
| DESPOTISMO ILUSTRADO (31) | GRIMBERG CARL | ANTEOJITO |
| DETRAS DE LAS PALABRAS ORIGENES E HISTORIA DE NUESTRO LENGUAJE COTIDIANO | LOPEZ CHARLIE | MUY INTERESANTE |
| DIABLO | LONDON JACK | PAGINA 12 |
| DIALOGOS | BORGES JORGE LUIS, FERRARI OSVALDO | SEIX BARRAL |
| DIARIO CLARÍN 50 AÑOS | DIARIO CLARÍN | DIARIO CLARÍN |
| DIARIO DE LA HISTORIA ARGENTINA (1852-1916) | PERRONE JORGE | EDICIONES LATITUD 34 |
| DIARIO LA CAPITAL 100 AÑOS | DIARIO LA CAPITAL | LA CAPITAL |
| DIARIO LA CAPITAL 100 AÑOS | DIARIO LA CAPITAL | LA CAPITAL |
| DICCIONARIO CASTELLANO ILUSTRADO 1, 2 | PAGINA 12 | SOPENA |
| DICCIONARIO DE SINONIMOS ANTONIMOS | SANTAMARIA ANDRES | SOPENA |
| DICCIONARIO DE SINONIMOS CASTELLANOS | BARCIA ROQUE | SOPENA |
| DICCIONARIO ENCICLOPEDICO ILUSTRADO LAZARO '91 | VISOR | VISOR |
| DICCIONARIO ENCICLOPEDICO KRONOS TOMO I A-G TOMO II H-Z | KRONOS | GRANDA JUAN CARLOS (H) |
| DICCIONARIO ENCICLOPEDICO VOX LEXIS 22 (1,2,3,4) A - CAUD | CIRCULO DE LECTORES | CIRCULO DE LECTORES |
| DICCIONARIO ENCICLOPEDICO Y ATLAS UNIVERSAL I, II | AUTORES VARIOS | CODEX |
| DICCIONARIO ESPAÑOL/ITALIANO | SOPENA | SOPENA |
| DICCIONARIO ETIMOLOGICO Y DE SINONIMOS | LIBROGRAF EDITORA | INTELECTO |
| DICCIONARIO INGLÉS ESPAÑOL | WILLIAMS EDWIN B. | BANTAM BOOKS |
| DICCIONARIO INGLES ESPAÑOL 1, 2 | PAGINA 12 | REI ARGENTINA S.A. |
| DICCIONARIO ITALIANO/ESPAÑOL | SOPENA | SOPENA |
| DICCIONARIO LAROUSSE TOMO 1 AL 22 | LA CAPITAL | NUEVO LAROUSSE BÁSICO |
| DIDACTICA GENERAL | CALZETTI HUGO | ESTRADA |
| DINAMICA, HIDROSTATICA, HIDRODINAMICA, ESTATICA DE LOS GASES TOMO 24 | LA CAPITAL | LAROUSSE |
| DISCEPOLISMO ensayos filosóficos en tiempo de tango | VERGARA BERTICHE OSVALDO | ANÁLISIS |
| DISCURSO DEL METODO, CON UNA INTRODUCCION DE ROMERO FRANCISCO | DESCARTES | LOSADA S.A. |
| DISNEY Y COLOR TOMO 3 | WALT DISNEY | TORAY |
| DOCES CUENTOS PEREGRINOS | GARCIA MARQUEZ GABRIEL | SUDAMERICANA |
| DOCUMENTOS DE HISTORIA ARGENTINA | ETCHART - DOUZON | CESARINI HNOS. |
| DOGMA Y RITUAL DE LA ALTA MAGIA | LEVI ELIPHAS | IMAGINADOR |
| DON CRISTOBAL COLON | ZAHORSKI ELEONORA | PCIA DE CORDOBA |
| DON SEGUNDO SOMBRA | GUIRALDES RICARDO | LOSADA S.A. |
| DOÑA ROSITA LA SOLTERA O EL LENGUAJE DE LAS FLORES | GARCIA LORCA FEDERICO | PAGINA 12 |
| DORREGO MANUEL | LUNA FELIX | PLANETA |
| DOS PARA UN TRUCO | SOTOMAYOR-DEL FABRO | SOTOMAYOR |
| DOSTOIEVSKI FEDOR MIKAILOVITCH 43 | GOURFINKEL NINA | PAGINA 12 |
| DUELO | MAUPASSANT GUY DE | PAGINA 12 |
| DUVALIER POLÍTICA Y VUDU EN HAITI (28) | CAVILLOTTI MARTHA | CENTRO EDITOR DE AMERICA LATINA |
| ECOLOGIA E HIGIENE, NUTRICION, SALUD, CONTAMINACION TOMO 6 | LA CAPITAL | LAROUSSE |
| ECOLOGICO GLOSARIO | PAGINA 12 | PAGINA 12 |
| ECONOMIA POLÍTICA 5 AÑO DE LAS ESCUELAS DE COMERCIO | BALAUNDE CESAR H. | TRAQUEL S.A. |
| ECONOMÍA RURAL Y VIDA CAMPESINA EN EL ACCIDENTE MEDIEVAL | DUBY GEORGES | PENÍNSULA |
| EDUCACION DEMOCRATICA | FERNANDEZ BELISARIO | ESTRADA |
| EDUCACIÓN SEXUAL ABUSO SEXUAL INFANTIL (15) | PÁGINA 12 | PÁGINA 12 |
| EDUCACIÓN SEXUAL CIENCIA Y SEXO (38) | PÁGINA 12 | PÁGINA 12 |
| EDUCACIÓN SEXUAL EMBARAZO ADOLESCENTE (33) | PÁGINA 12 | PÁGINA 12 |
| EDUCACIÓN SEXUAL FANTASÍAS SEXUALES (21) | PÁGINA 12 | PÁGINA 12 |
| EDUCACIÓN SEXUAL NIÑEZ (9) | PÁGINA 12 | PÁGINA 12 |
| EDUCACIÓN SEXUAL PARTO (29) | PÁGINA 12 | PÁGINA 12 |
| EDUCACIÓN SEXUAL SEXO VIRTUAL (18) | PÁGINA 12 | PÁGINA 12 |
| EGIPTO EL ANTIGUO | BELTRAN DEL ALISAL M. | BRUGUERA |
| EINSTEIN ALBERT 4 | CASTELLANI L. GIGANTE L. | PAGINA 12 |
| EL ALBA DE LA CIVILIZACIÓN (1) | GRIMBERG CARL | ANTEOJITO |
| EL ALEPH | BORGES JORGE LUIS | CLARÍN |
| EL ALMA DEL GUERRERO | CONRAD JOSEPH | PAGINA 12 |
| EL ALUMNO | JAMES HENRY | PAGINA 12 |
| EL AMOR EN LOS TIEMPOS DEL CÓLERA | GARCIA MARQUEZ GABRIEL | CIRCULO DE LECTORES |
| EL AMOR LAS MUJERES Y LA VIDA POEMAS DE AMOR | BENEDETTI MARIO | SEIX BARRAL |
| EL ANILLO DE THOTH | DOYLE CONAN ARTHUR | PAGINA 12 |
| EL ANTIGUO EGIPTO | KEMP BARRY J. | CRITICA |
| EL ANTIGUO ORIENTE | LIVERANI MARIO | CRITICA |
| EL ARCA DE NOE | TWAIN MARK | ANTEOJITO |
| EL ARISTOCRATA SOLTERON SHERLOCK HOLMES | DOYLE CONAN ARTHUR | PAGINA 12 |
| EL BARRIO TABLADA Y LOS ORIGENES DE LA BIBLIOTECA C.C. VIGIL | MALLA JORGE | VECINAL AVROSE |
| EL BESO DE LA MUJER ARAÑA | PUIG MANUEL | PAGINA 12 |
| EL BORRACHO | MAUPASSANT GUY DE | PAGINA 12 |
| El burlador de Sevilla, El condenado por desconfiado, La prudencia en la mujer | TIRSO DE MOLINA | LOSADA |
| EL CAMBIO FEUDAL SIGLOS X AL XII | POLY JEAN-PIERRE, BOURNAZEL ERIC | LABOR |
| EL CAMINO DE LAS DROGAS | EIMAN ARMANDO | GROSSI |
| EL CANDOR DEL PADRE BROWN I, II | CHESTERTON GILBERT KEITH | PAGINA 12 |
| EL CAPOTE | GOGOL NIKOLAI VASILIEVICH | PAGINA 12 |
| EL CARBUNCLO AZUL SHERLOCK HOLMES | DOYLE CONAN ARTHUR | PAGINA 12 |
| EL CASO DEL CANTANTE DE ROCK | SCHLAEN CARLOS | PAGINA 12 |
| EL CHOQUE DE CIVILIZACIONES | HUNTINGTON SAMUEL P. | NOTICIAS |
| EL COMBATE PERPETUO | AGUINIS MARCOS | ALTAYA |
| EL COMETA HALLEY LA SORPRENDENTE HISTORIA DEL COMETA | ASIMOV ISAAC | CIRCULO DE LECTORES |
| EL CONTRATO SOCIAL, DISCURSO sobre el origen..sobre las cienecias | ROUSSEAU JEAN JACQUES | EL ATENEO |
| EL CORAN | CORTES JULIO | HERDER |
| EL CORAN | PLAZA & JANES EDITORES S.A | PLAZA & JANES |
| EL CORAN LA ESENCIA DEL ISLAM | CLEARY THOMAS | EDAF |
| EL CORONEL NO TIENE QUIEN LE ESCRIBA ( PERILIBROS ) | GARCIA MARQUEZ GABRIEL | PAGINA 12 |
| EL CORSARIO NEGRO | SALGARI EMILIO | ANTEOJITO |
| EL CRIMEN DE LA GUERRA | ALBERDI JUAN BAUSTISTA | A-Z |
| EL CUARTO EN EL RECOVECO | REST JAIME | CENTRO EDITOR DE AMERICA LATINA |
| EL DEBATE BRENNER estructura de classes agraria y desarrollo ... | ASTON y PHILPIN | CRITICA |
| EL DECAMERON I, II | BOCCACCIO GIOVANNI | PAGINA 12 |
| EL DIA DEL CHACAL | FORSYTH FREDERICK | EMECE |
| EL DÍA QUE MATARO A ALFONSIN | SAENZ DALMIRO JOSELOVSKY | TARSO |
| EL DIABLITO DEL CABILDO | ARAOZ ERNESTO M. | BIBLIOTECA CLASICA UNIVERSAL |
| EL DIARIO DE COLON | COLON CRISTOBAL | ANTEOJITO |
| EL DIECIOCHO BRUMARIO DE LUIS BONAPARTE | MARX CARLOS | ATENEO |
| EL DOCTOR ZHIVAGO | PASTERNAK BORIS L. | MINERVA |
| EL DUELO | CONRAD JOSEPH | DIARIO POPULAR |
| EL EJERCITO Y LA POLÍTICA EN LA ARGENTINA 1928-45 DE YRIGOYEN A PERÓN I | POTASH ROBERT A | HYSPAMERICA |
| EL EJERCITO Y LA POLÍTICA EN LA ARGENTINA 1945-62 DE PERÓN A FRONDIZI II | POTASH ROBERT A | HYSPAMERICA |
| EL ESPEJO DISTRAIDO | BORNEMANN ELSA ISABEL | PLUS ULTRA |
| EL ESTADO ABSOLUTISTA | ANDERSON PERRY | SIGLO XXI |
| EL FACTOR ECONÓMICO EN NUESTRAS LUCHAS CIVILES | ODDONE JACINTO | LIBERA |
| EL FANTASMA DE CANTERVILLE | WILDE OSCAR | PAGINA 12 |
| EL FANTASMA DE GAD | LOFTS NORAH | JAVIER VERGARA EDITOR |
| EL FEUDALISMO UN HORIZONTE TEÓRICO | GUERREAU ALAIN | CRITICA |
| EL GAUCHO | CENTRO EDITOR DE AMERICA LATINA | CENTRO EDITOR DE AMERICA LATINA |
| EL GAUCHO DE LOS CERRILLOS (1826-1829) | GALVEZ MANUEL | ESPASA CALPE |
| EL GENERAL EN SU LABERINTO | GARCIA MARQUEZ GABRIEL | SUDAMERICANA |
| EL HARÉN MENEM ZULEMA SEINELDIN LOS ÁRABES Y EL PODER POLÍTICO EN ARGENTINA | MORANDINI NORMA | SUDAMERICANA |
| EL HOMBRE CONTRA EL ESTADO | SPENCER HERBERT | YERBA BUENA |
| EL HOMBRE DE LOS CUARENTA ESCUDOS | VOLTAIRE | PAGINA 12 |
| EL HOMBRE DE SAN PETERSBURGO | FOLLETT KEN | CIRCULO DE LECTORES |
| EL HOMBRE QUE CREIA EN LA LUNA | VALENTINO ESTEBAN | PAGINA 12 |
| EL IDIOMA GUARANI | DOMINGUEZ WENCESLAO NESTOR | LA GRAFICA |
| EL JUGUETE RABIOSO | ARLT ROBERTO | CENTRE EDITOR |
| EL LABERINTO | JAFFE RONA | CIRCULO DE LECTORES |
| EL LAZARILLO DE TORMES | ANONIMO | ARALUCE |
| EL LAZARILLO DE TORMES | ANONIMO | ARALUCHE |
| EL LAZARILLO DE TORMES (98) | ANONIMO | PAGINA 12 |
| EL LECTOR COMO MISTERIO | DARNTON ROBERT | FRACTAL |
| EL LIBRO DE LAS FORMAS | LARRY SHAPIRO | ATLANTIDA |
| EL LIBRO DE LAS PREGUNTAS Y DE LAS RESPUESTAS PARTE I | MUY INTERESANTE | GARCIA FERRE |
| EL LIBRO DE LAS PREGUNTAS Y DE LAS RESPUESTAS PARTE II | MUY INTERESANTE | GARCIA FERRE |
| EL LIBRO DE LAS VERDADES INVEROSIMILES | MUY INTERESANTE | GARCIA FERRE |
| EL LIBRO DE LO INCREIBLE | MUY INTERESANTE | GARCIA FERRE |
| EL LIBRO DE ORO DEL AMOR Y LA SEXUALIDAD | CIRCULO DE LECTORES | ENESA S.A. |
| EL MEJICANO Y OTROS RELATOS | LONDON JACK | PAGINA 12 |
| EL MENSAJE DE LOS DIOSES | VON DANIKEN ERICH | EL CABALLITO |
| EL MISTERIO DE BOSCOMBE VALLEY SHERLOCK HOLMES | DOYLE CONAN ARTHUR | PAGINA 12 |
| EL MISTERIO DE LA ATLANTIDA | BERLITZ CHARLES | CIRCULO DE LECTORES |
| EL MITO DEL ESTADO | CASSIRER ERNST | FONDO DE CULTURA ECONÓMICA |
| EL MODERNISMO EN AMERICA, EPOCA CONTEMPORÁNEA TOMO 16 | LA CAPITAL | LAROUSSE |
| EL MODERNO SISTEMA MUNDIAL II el mercantilismo y la consolidación de la econ-mundo europa 1600-1750 | WALLERSTEIN IMMANUEL | SIGLO XXI |
| EL MONJE NEGRO | CHEJOV ANTON PAVLOVICH | PAGINA 12 |
| EL MONO QUE ASESINO | QUIROGA HORACIO | PAGINA 12 |
| EL MONTE DEL DIABLO, Y OTROS RELATOS | BRET HARTE FRANCIS | PAGINA 12 |
| EL MUNDO COMO REPRESENTACIÓN historia cultural entre practica y representación | CHARTIER ROGER | GEDISA |
| EL MUNDO DE JUAN JACOBO ROUSSEAU | DOTTI JORGE E. | CENTRO EDITOR DE AMERICA LATINA |
| EL MUNDO DE LA COMPUTACION I, II, III, IV | GRUPO EDITORIAL OCEANO | OCEANO |
| EL MUNDO DE ODISEO | FINLEY M. I. | FONDO DE CULTURA ECONÓMICA |
| EL MUNDO MICENICO | CHADWICK JOHN | ALIANZA |
| EL MUNDO MODERNO: una aproximacion desde la cs. Políticas | BENGOECHEA SONIA | HOMO SAPIENS |
| EL NIVEL Y SU LAGRIMA | PEDRONI JOSÉ | EDICIONES DEL PEREGRINO |
| EL NOMBRE DE LA ROSA | ECO UMBERTO | NARRATIVA ACTUAL |
| EL OCHENTA UN AÑO CRUCIAL | LUNA FELIX | TODO ES HISTORIA |
| EL ORDEN CONSERVADOR ESQUEMA DE LOS GRUPOS POLITICOS 1854-1910 | BOTANA NATALIO R. | HYSPAMERICA |
| EL OTOÑO DEL PATRIARCA | GARCIA MARQUEZ GABRIEL | SUDAMERICANA |
| EL PAJARO PINTADO | KASINSKI JERZY | CIRCULO DE LECTORES |
| EL PAJARO VERDE | VALERA JUAN | PAGINA 12 |
| EL PARAISO DE LOS LADRONES | CHESTERTON GILBERT KEITH | PAGINA 12 |
| EL PARAÍSO EN LA OTRA ESQUINA | VARGAS LLOSA MARIO | ALFAGUARA |
| EL PENSAMIENTO DE BARTOLEME MITRE | MITRE ADOLFO | LAUTARO |
| EL PENSAMIENTO DE LOS FEDERALES | DE TITTO RICARDO J. | EL ATENEO |
| EL PERFUME Historia de un asesino | SUSKIND PATRICK | BOOKET |
| EL PIANISTA SIN ROSTRO | GRENIER CHRISTIAN | PUERTO DE PALOS |
| EL PRIMER MILENIO DE LA CRISTIANDAD OCCIDENTAL | BROWN PETER | CRITICA |
| EL PRÍNCIPE | MAQUIAVELO NICOLAS | LOSADA S.A. |
| EL PRÍNCIPE Y EL MENDIGO | TWAIN MARK | PEUSER |
| EL PROCESO DE REORGANIZACION NACIONAL II | TRONCOSO OSCAR | CENTRO EDITOR DE AMERICA LATINA |
| EL PUENTE HACIA EL INFINITO | BACH RICARDO | JAVIER VERGARA |
| EL QUESO Y LOS GUSANOS | GINZBURG CARLO | MUCHNIK |
| EL QUESO Y LOS GUSANOS | GINZBURG CARLO | PENÍNSULA |
| EL RACIONALISMO (27) REVOLUCIÓN 1688 | GRIMBERG CARL | ANTEOJITO |
| EL RENACIMIENTO (16) GUERRA DE LAS 2 ROSAS | GRIMBERG CARL | ANTEOJITO |
| EL RETRATO | GOGOL NIKOLAI VASILIEVICH | PAGINA 12 |
| EL REVISIONISMO HISTÓRICO ARGENTINO... HISTORIA NACINAL | HALPERIN DONGHI TULIO | SIGLO XXI |
| EL REY LEAR | SHAKESPEARE WILLIAM | LOSADA S.A. |
| EL REY PALITO ORTEGA UN FENOMENO ARGENTINO DE CHANGUITO CAÑERO A LIDER POLITICO | LUCIANI TOMAS | BEAS EDICIONES |
| EL REY SOL (26) | GRIMBERG CARL | ANTEOJITO |
| EL ROMANTICISMO (34) REVOLUCIÓN DE 1830, 1848 | GRIMBERG CARL | ANTEOJITO |
| EL ROSISMO LA REORGANIZACIÓN NACIONAL III | PRIETO ADOLFO | BIBLIOTECA VIGIL |
| EL SECRETO DEL TORREON NEGRO | OTERO RODOLFO | ESTRADA |
| EL SEÑOR DE LOS CATAROS | ALDERS HANNY | PLANETA |
| EL SEXO EN LA CIVILIZACION TOMO III | EROS COLECCIÓN | PARTENON |
| EL SI DE LAS NIÑAS | MORATIN LEANDRO FERNANDEZ DE | KAPELUZ |
| EL SI DE LAS NIÑAS, LA COMEDIA NUEVA O EL CAFÉ | MORATIN LEANDRO FERNANDEZ DE | TROQUEL |
| EL SIGLO DE LAS LUCES (29) | GRIMBERG CARL | ANTEOJITO |
| EL SISTEMA SOLAR, INSTRUMENTO Y METODOS DE LA ASTRONOMIA, ORIGEN DEL UNIVERSO TOMO 44 | LA CAPITAL | LAROUSSE |
| EL TAO DE LA MEDITACION | WOLINSKY STEPHEN H. | EDAF |
| EL TAXISTA Y SUS AMIGOS LOS REMISEROS | BULA ALFREDO OSCAR | CATILTAR |
| EL TEATRO ARGENTINO | CENTRO EDITOR DE AMERICA LATINA | CENTRO EDITOR DE AMERICA LATINA |
| EL TEMPE ARGENTINO | SASTRE MARCOS | ANTEOJITO |
| EL TESTAMENTO DE ROSAS | CARDENAS FELIPE (H) | MARLONA |
| EL TIESTO DE ALBAHACA Y OTROS AMORES DESDICHADOS | BOCCACCIO GIOVANNI | PAGINA 12 |
| EL TRIANGULO DEL DRAGON | BERLITZ CHARLES | PLANETA |
| EL TROPEL Viva la Federación Mueran los Salvajes Unitarios | BOOZ MATEO | DICTIO |
| EL TRUENO ENTRE LAS HOJAS ( PERILIBROS ) | ROA BASTOS AUGUSTO | PAGINA 12 |
| EL ÚLTIMO CAUDILLO YRYGOYEN | SANCHEZ VIAMONTE CARLOS | DEVENIR |
| EL ÚLTIMO DE LOS MOHICANOS | COOPER JAMES FENIMORE | ANTEOJITO |
| EL UNIVERSO DESBOCADO DEL BIG BANG A LA CATÁSTROFE FINAL | DAVIES PAUL | SALVAT |
| EL UNIVERSO ESTELAR, COMPONENTES, VARIABLES ASTRONOMICAS TOMO 46 | LA CAPITAL | LAROUSSE |
| EL VACILAR DE LAS COSAS | SEBRELI JUAN JOSE | SUDAMERICANA |
| EL VAMPIRO | QUIROGA HORACIO | PAGINA 12 |
| EL VIRREINATO DEL RÍO DE LA PLATA | KOSSOK MANFRED | HYSPAMERICA |
| EL VOTO, LA IGLESIA JESUITA DE G*** | HOFFMANN E.T.A. | PAGINA 12 |
| EL YACIYATERE | QUIROGA HORACIO | PAGINA 12 |
| ELECCIONES GENERALES DEL 24 DE FEBRERO DE 1946 | IMPRENTA OFICIAL | IMPRENTA OFICIAL |
| ELEMENTOS DE CONTABILIDAD II | PICOLI PINO | LIBRERA DEL COLEGIO |
| ELEMENTOS DE FISICA Y QUIMICA | MIGUEL CARLOS R | TROQUEL |
| ELOGIO DE LA MADRASTRA (3) | VARGAS LLOSA MARIO | ALFAGUARA |
| EMILIO O LA EDUCACIÓN I, II | ROUSSEAU JEAN JACQUES | CLUB INTERNACIONAL DEL LIBRO |
| EMILIO SALGARI EN LA ARGENTINA | AUTORES VARIOS | PAGINA 12 |
| EN TORNO A ROSAS Y EL REVISIONISMO | MORENO, GINZO, DE LA TORRE | BASES |
| ENCARNACIÓN EZCURRA La mujer que invento a Rosas | PICHEL VERA | SUDAMERICANA |
| ENCICLOPEDIA METODICA LAROUSSE, I,II,III,IV,V,VI | LAROUSSE | LAROUSSE |
| ENERGIA, TEORIA DE LA RELATIVIDAD, MECANICA ONDULATORIA TOMO 27 | LA CAPITAL | LAROUSSE |
| ENTRE MIS VEINTE Y TREINTA AÑOS | BULLRICH SILVINA | EMECE |
| ENTRE RIOS INFORME FINAL | CONGRESO PEDAGOGICO | EUDEBA |
| ERA ISABELINA RECHELIEU (24) | GRIMBERG CARL | ANTEOJITO |
| ESCUELA DE ROBINSONES | VERNE JULIO | ANTEOJITO |
| ESPACIO PUBLICO, CRITICA Y DESACRALIZACION EN EL SIGLO XVIII | CHARTIER ROGER | GEDISA |
| ESPACIO Y SOCIEDADES DEL MUNDO, ARGENTINA | BERTONE DE DAGUERRE Y SASSONE | KAPELUZ |
| ESPAÑA EN DISPUTA (28) | GRIMBERG CARL | ANTEOJITO |
| ESPLENDOR DEL ARTE RENACENTISTA (17) | GRIMBERG CARL | ANTEOJITO |
| ESQUINA DE BARRIO | GAGLIARDI HECTOR | KORN |
| ESTANISLAO ZEBALLOS un rosarino que marco rumbo a la Nación | DE MARCO MIGUEL ÁNGEL (H) | ROSARIO LA FUERZA DE SU HISTORIA |
| ESTRELLA DE PLATA SHERLOCK HOLMES | DOYLE CONAN ARTHUR | PAGINA 12 |
| ESTUDIOS SOBRE EL DESARROLLO DEL CAPITALISMO | DOBB MAURICE | SIGLO XXI |
| EUGENIA GRANDET | BALZAC DE HONORE | HYSPAMERICA |
| EVA PERON AVENTURERA O MILITANTE | SEBRELI JEAN JOSE | LA PLEYADA |
| EXPERIENCIAS GUIADAS | SILO | PLAZA & JANES |
| EXTRACCIÓN SOCIAL DE LOS CAUDILLOS 1810-1870 | ZORRILLA RUBEN H. | LA PLEYADE |
| FÁBULAS (SELECCIÓN) | LOBATO MONTEIRO | ANTEOJITO |
| FACUNDO (CIVILIZACIÓN Y BARBARIE) | SARMIENTO DOMINGO FAUSTINO | EDICIONES CULTURALES ARGENTINAS |
| FAMILIA, SEXO Y MATRIMONIO EN INGLATERRA 1500-1800 | STONE LAWRENCE | FONDO DE CULTURA ECONÓMICA |
| FAUSTO | DEL CAMPO ESTANISLAO | ANTEOJITO |
| FEUDALISMO TARDÍO Y CAPITAL MERCANTIL | KRIEDTE PETER | CRITICA |
| FEUDALISMO TARDÍO Y REVOLUCIÓN (S. XVI-XVIII) | CAMPAGNE FABIAN ALEJANDRO | PROMETEO |
| FICCIONES PATRIAS | GORRITTI JUANA MANUELA | CLARIN |
| FILOSOFÍA Y NACIÓN estudio sobre el pensamiento argentino | FEIMMANN JOSE PABLO | SEX BARRAL |
| FISICA | KAPELUSZ | KAPELUSZ |
| FISICA | MIGUEL CARLOS R | TROQUEL |
| FISICA ELEMENTAL | VIDAL JORGE | STELLA |
| FÍSICA tercer año | MIGUEL CARLOS R. | TROQUEL |
| FORD HENRY 38 | ROMANO RUGGIERO | PAGINA 12 |
| FORMOSA INFORME FINAL | CONGRESO PEDAGOGICO | EUDEBA |
| FOX PRO PROGRAMACION | COLINET TROTTA | CTA INSUMOS SRL |
| FOX PRO USUARIOS | COLINET TROTTA | CTA INSUMOS SRL |
| FRANCÉS I, II MODULO GRAMATICAL | BRANDI ANAHI, MINHOT TERESA | FACULTAD HUMANIDADES Y ARTE |
| FRANCÉS I, MODULO LECTURA | BRANDI ANAHI, MINHOT TERESA | FACULTAD HUMANIDADES Y ARTE |
| FRANCO FRANCISCO FRANCO BAHAMONDE 30 | DE AMILIBIA MIGUEL | PAGINA 12 |
| FREUD SIGMUND 11 | FACHINELLI ELVIO | PAGINA 12 |
| FUEGOS DE ARTIFICIO LA ZONAS ERRONEAS DEL PLAN DE CONVERTIBILIDAD | MUCHNIK DANIEL | PLANETA |
| FUENTEOVEJUNA | LOPE DE VEGA | HUEMUL |
| FUNCIONES, DETERMINANTE, ECUACION DE SEGUNDO GRADO TOMO 21 | LA CAPITAL | LAROUSSE |
| GANDHI MOHANDAS KARAMCHAND 1 | BORSA GIORGIO | PAGINA 12 |
| GARAY JUAN DE 3 | ROSA JOSE MARIA | PROA |
| GARCIA LORCA FEDERICO 6 | ALBERTI RAFAEL | PAGINA 12 |
| GARDEL CARLITOS | CABAL GRACIELA BEATRIZ, CONTARBIO DANIELA | PAGINA 12 |
| GENEROS LITERARIOS, NARRATIVA, LIRICA, DRAMA TOMO 11 | LA CAPITAL | LAROUSSE |
| GEOGRAFÍA CIENCIA HUMANA | HUMBOLDT, RITTER, VIDAL DE LA BLACHE | CENTRO EDITOR DE AMERICA LATINA |
| GEOGRAFIA DE LA REPUBLICA ARGENTINA II PARTE HUMANA | DAUS FEDERICO A. | ESTRADA |
| GEOGRAFIA UNIVERSAL ILUSTRADA | MARINI GUSTAVO A. EDITOR | CORCEL |
| GEOMETRIA DEL ESPACIO TEXTO DE MATEMATICAS ELEMENTALES TOMO IV | ANGUITA FELIPE, BOLLO JOSE, DAGNINO PASTORE LORENZO | CRESPILLO |
| GEOMETRIA DEL ESPACIO TRATADO METODICO II | ROUQUETTE Y SUAREZ | LAJOUANE |
| GEOMETRIA I | ALCANTARA LOMAZZI MINA | ESTRADA |
| GEOMETRIA III | ALCANTARA LOMAZZI MINA | ESTRADA |
| GEOMETRIA PLANA I | DE ALZAA FEDENCIO | GARCIA SANTOS |
| GEOMETRIA PLANA I | RAMOS MEJIA I.P. | ESTRADA |
| GEOMETRIA PLANA, ANGULOS, TRIANGULOS, PERPENDICULARES OBLICUAS Y PARALELAS, CIRCUNFERENCIA TOMO 22 | LA CAPITAL | LAROUSSE |
| GOETHE JOHANN WOLFGANG 22 | DELL'AGLI ANNA MARIA | PAGINA 12 |
| GONZALEZ JOAQUIN VICTOR (10) | ALANIZ ROGELIO | UNIVERSIDAD NNACIONAL DEL LITORAL |
| GONZALEZ TUÑON RAUL (19) | PÁGINA 12 | PÁGINA 12 |
| GORRITI JUANA UNA BIOGRAFÍA INTIMA | EFRON ANALIA | SUDAMERICANA |
| GOYA 1746-1828 LA OBRA COMPLETA | ORIGEN S.A. | ORIGEN S.A. |
| GRAN ENCICLOPEDIA ILUSTRADA 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7 | CIRCULO DE LECTORES | PLAZA & JANES |
| GRANDES LIBERTADORES, Bolívar, San Martín, Cromwel | PEREZ EMILIO | BALLESTA JOSE |
| GRECIA INMORTAL (5) | GRIMBERG CARL | ANTEOJITO |
| GRUPOS HUMANOS | SPROTT W.J.H. | PAIDOS |
| GUEMES MARTIN MIGUEL | LUNA FELIX | PLANETA |
| GUEMES MARTIN MIGUEL 12 | ROSA JOSE MARIA | PROA |
| GUERRA AL MALON | PRADO MANUEL COMANDANTE | BIBLIOTECA VIGIL |
| GUERREROS Y CAMPESINOS desarrollo inicial de la economía europea (500-1200) | DUBY GEORGES | SIGLO XXI |
| GUIA MUNDIAL 93 | EDITORA CINCO S.A. | ABRIL CINCO |
| GUILLEN NICOLAS (21) | PÁGINA 12 | PÁGINA 12 |
| GUILLERMO EL MARISCAL | DUBY GEORGES | ALIANZA EDITORIAL |
| HACIA CERO, PLEAMARES DE LA VIDA, CINCO CERDITOS | AGATHA CHRISTIE | HYSPAMERICA |
| HAMLET | SHAKESPEARE WILLIAM | LOSADA S.A. |
| HAN TOCADO A DEGUELLO (1840-1842) | GALVEZ MANUEL | ESPASA CALPE |
| HEGEL GEORG WILHELM FRIEDRICH 35 | SICHIROLLO LIVIO | PAGINA 12 |
| HEMINGWAY 17 | TREVISANI GIUSEPPE | PAGINA 12 |
| HEREDIA ALEJANDRO EL PROTECTOR DEL NORTE | NEWTON JORGE | PLUS ULTRA |
| HERENCIA Y REPRODUCCION, GLANDULAS DE SECRECION INTERNA TOMO 4 | LA CAPITAL | LAROUSSE |
| HERNANDARIAS HERNANDO ARIAS DE SAAVEDRA EL PRIMER CRIOLLO EN EL PODER 4 | ROSA JOSE MARIA | PROA |
| HERNANDEZ FELISBERTO (26) | PÁGINA 12 | PÁGINA 12 |
| HISTORIA 1820 ENSAYOS | IRAZUSTA JULIO | EUDEBA |
| HISTORIA 2 | SANTILLANA | SANTILLANA |
| HISTORIA ARGENTINA | LIBRERÍA JOSE MOLY | LIBRERÍA JOSE MOLY |
| HISTORIA ARGENTINA ATLAS HISTÓRICO | LOBATO MIRTA ZAIDA, SURIANO JUAN | SUDAMERICANA |
| HISTORIA ARGENTINA CRÓNICA TOMO I (1880-1914) | LUNA FELIX | VISOR |
| HISTORIA ARGENTINA CRÓNICA TOMO II (1914-1943) | LUNA FELIX | VISOR |
| HISTORIA ARGENTINA CRÓNICA TOMO III (1943-1955) | LUNA FELIX | VISOR |
| HISTORIA ARGENTINA CRÓNICA TOMO IV (1955-1970) | LUNA FELIX | VISOR |
| HISTORIA ARGENTINA LA SOCIEDAD COLONIAL (2) | TANDETER ENRIQUE | SUDAMERICANA |
| HISTORIA ARGENTINA TOMO I LOS TIEMPOS ESPAÑOLES (1492-1805) | ROSA JOSE MARIA | ORIENTE S.A. |
| HISTORIA ARGENTINA TOMO II LA REVOLUCIÓN (1806-12) | ROSA JOSE MARIA | ORIENTE S.A. |
| HISTORIA ARGENTINA TOMO III LA INDEPENDENCIA (1812-26) | ROSA JOSE MARIA | ORIENTE S.A. |
| HISTORIA ARGENTINA TOMO IV UNITARIOS Y FEDERALES (1826-41) | ROSA JOSE MARIA | ORIENTE S.A. |
| HISTORIA ARGENTINA TOMO V LA CONFEDERACIÓN (1841-52) | ROSA JOSE MARIA | ORIENTE S.A. |
| HISTORIA CONSTITUCIONAL ARGENTINA | PETROCELLI HECTOR B. | KEYNES UNIVERSITARIA |
| HISTORIA CONSTITUCIONAL ARGENTINA I,II,III,IV,V,VI,VII,VIII | LORENZO CELSO RAMON | UNR |
| HISTORIA DE LA CONFEDERACIÓN ARGENTINA I, II, III | SALDIAS ADOLFO | HYSPAMERICA |
| HISTORIA DE LA CONSTITUCIÓN ARGENTINA TOMO I | LAFONT JULIO B. | F.V.D. |
| HISTORIA DE LA CONSTITUCIÓN ARGENTINA TOMO II | LAFONT JULIO B. | F.V.D. |
| HISTORIA DE LA EDUCACION | MANGANIELLO BREGAZZI | LIBRERA DEL COLEGIO |
| HISTORIA DE LA FILOSOFIA II, el cristianismo y la filosofia patristica | FRAILE GUILLERMO | CATOLICA |
| HISTORIA DE LA LITERATURA ESPAÑOLA | BERENGUER CARISOMO ARTURO | LASSERRE |
| HISTORIA DE LA REVOLUCIÓN DE INGLATERRA | GUIZOT FRANCOIS | BIBLIOTECA DE LA HISTORIA |
| HISTORIA DE LA REVOLUCIÓN FRANCESA | KROPOTKIN PIOTR | VERGARA |
| Historia de las Institiciones Politicas y Sociales Argentinas | MARQUEZ GARABANO LUIS D. | LIBRERÍA DEL COLEGIO |
| Historia de las Institiciones Politicas y Sociales desde 1810 | ETCHART-DOUZON | INTINERARIUM |
| HISTORIA DE LAS MADRES DE PLAZA DE MAYO 20 AÑOS DE LUCHA | MADRES DE PLAZA DE MAYO | PAGINA 12 |
| HISTORIA DE LOS GOBERNADORES DE LAS PCIAS ARGENTINA I | ZINNY ANTONIO | HYSPAMERICA |
| HISTORIA DE LOS GOBERNADORES DE LAS PCIAS ARGENTINA II | ZINNY ANTONIO | HYSPAMERICA |
| HISTORIA DE LOS GOBERNADORES DE LAS PCIAS ARGENTINA III PARTE I | ZINNY ANTONIO | HYSPAMERICA |
| HISTORIA DE LOS GOBERNADORES DE LAS PCIAS ARGENTINAS III PARTE II | ZINNY ANTONIO | HYSPAMERICA |
| HISTORIA DE LOS GOBERNADORES DE LAS PCIAS ARGENTINAS IV PARTE I | ZINNY ANTONIO | HYSPAMERICA |
| HISTORIA DE LOS GOBERNADORES DE LAS PCIAS ARGENTINAS IV PARTE II | ZINNY ANTONIO | HYSPAMERICA |
| HISTORIA DE MAYTA (7) | VARGAS LLOSA MARIO | ALFAGUARA |
| HISTORIA DE ROMA DESDE SU FUNDACIÓN Libros IV-VII | LIVIO TITO | BIBLIOTECA BÁSICA GREDOS |
| HISTORIA DE ROSAS | BILBAO MANUEL | ORIENTACIÓN CULTURAL EDITORES S.A. |
| HISTORIA DE SARMIENTO | LUGONES LEOPOLDO | EUDEBA |
| HISTORIA DEL ILUSTRE RESTAURADOR | GIOVANNONI G. JOSE | MENDOZA |
| HISTORIA DEL PERIODISMO ARGENTINA | BELTRAN OSCAR R. | SOPENA |
| HISTORIA DEL PROGRESO HUMANO GEOGRAFIA E INTRUCCION CIVICA | J.J.S. | APIS |
| HISTORIA DEL TRABAJO | BARRET FRANCOIS | EUDEBA |
| HISTORIA ECONOMICA DE LA GANADERIA ARGENTINA | GIBERTI HORACIO C.E. | HYSPAMERICA |
| HISTORIA FALUCHO Y EL SORTEO DE MATUCANA, EL CRUCERO DE LA ARGENTINA 1817-19 | MITRE BARTOLOME | BIBLIOTECA VIGIL |
| HISTORIA I | IBAÑEZ JOSÉ COSMELLI | TROQUEL |
| HISTORIA MODERNA Y CONTEMPORÁNEA 2 año | IBAÑEZ JOSE COSMELLI | TROQUEL |
| HISTORIA POLÍTICA Y CONSTITUCIONAL (1776-1976) | ROMERO CARRANZA, RODRIGUEZ VARELA, VENTURA | A-Z |
| HISTORIA UNIVERSAL | AUTORES VARIOS | LABOR |
| HISTORIA UNIVERSAL I EL ALBA DE LA CIVILIZACION | GRIMBERG CARL RAGNAR SVANSTROM | CIRCULO DE LECTORES |
| HISTORIA UNIVERSAL II GRECIA | GRIMBERG CARL RAGNAR SVANSTROM | CIRCULO DE LECTORES |
| HISTORIA UNIVERSAL III ROMA | GRIMBERG CARL RAGNAR SVANSTROM | CIRCULO DE LECTORES |
| HISTORIA UNIVERSAL IV LA EDAD MEDIA | GRIMBERG CARL RAGNAR SVANSTROM | CIRCULO DE LECTORES |
| HISTORIA UNIVERSAL IX EL SIGLO DE LA ILUSTRACION | GRIMBERG CARL RAGNAR SVANSTROM | CIRCULO DE LECTORES |
| HISTORIA UNIVERSAL V LOS SIGLOS DEL GOTICO | GRIMBERG CARL RAGNAR SVANSTROM | CIRCULO DE LECTORES |
| HISTORIA UNIVERSAL VI DESCUBRIMIENTOS Y REFORMAS | GRIMBERG CARL RAGNAR SVANSTROM | CIRCULO DE LECTORES |
| HISTORIA UNIVERSAL VII LA HEGEMONIA ESPAÑOLA | GRIMBERG CARL RAGNAR SVANSTROM | CIRCULO DE LECTORES |
| HISTORIA UNIVERSAL VIII EL SIGLO DE LUIS XIV | GRIMBERG CARL RAGNAR SVANSTROM | CIRCULO DE LECTORES |
| HISTORIA UNIVERSAL X REVOLUCIONES Y LUCHAS NACIONALES | GRIMBERG CARL RAGNAR SVANSTROM | CIRCULO DE LECTORES |
| HISTORIA UNIVERSAL XI EL SIGLO DEL LIBERALISMO | GRIMBERG CARL RAGNAR SVANSTROM | CIRCULO DE LECTORES |
| HISTORIA UNIVERSAL XII EL SIGLO XX | GRIMBERG CARL RAGNAR SVANSTROM | CIRCULO DE LECTORES |
| HISTORIA UNIVERSAL III EDAD MEDIA | SEIGNOBOS CHARLES | GRANDA JUAN |
| HISTORIA UNIVERSAL IV HISTORIA MODERNA Hasta 1715 | SEIGNOBOS CHARLES | GRANDA JUAN |
| HISTORIA UNIVERSAL V HISTORIA MODERNA de 1715 a 1815 | SEIGNOBOS CH. Y A. METIN | GRANDA JUAN |
| HISTORIA UNIVERSAL VI HISTORIA MODERNA de 1715 a 1815 y Historia Contemporánea | SEIGNOBOS CH. Y A. METIN | GRANDA JUAN |
| HISTORIA UNIVERSAL VII HISTORIA CONTEMPORÁNEA DESDE 1815 | SEIGNOBOS CH. Y A. METIN | GRANDA JUAN |
| HISTORIA UNIVERSAL VIII AÑOS 1900 A 1966 | FERNANDEZ DE LEÓN GONZALO | GRANDA JUAN |
| HISTORIA VIVA 1816-1966 | DIARIO LA RAZON | LA RAZON |
| HISTORIAS DE FANTASMAS | JAMES MONTAGUE RHODES | PAGINA 12 |
| HITLER ADOLF 3 | FAVEZ JEAN-CLAUDE | PAGINA 12 |
| HOMBRES Y ESTRUCTURAS DE LA EDAD MEDIA | DUBY GEORGES | SIGLO XXI |
| HOMERO (92) | CODINO FAUSTO | PAGINA 12 |
| HOMERO MANZI rebelde de sus vestidos militancia y poesía en tiempo de tango | VERGARA BERTICHE OSVALDO | ANÁLISIS |
| HOROSCOPO PISCIS, COLECCIÓN ZODIACO | HOFT LINDA | MORROW |
| HUIDOBRO VICENTE (13) | PÁGINA 12 | PÁGINA 12 |
| HUMAITA, ESCENAS DE LA GUERRA DEL PARAGUAY II | GALVEZ MANUEL | LOSADA S.A. |
| HUMANIZAR LA TIERRA | SILO | PLAZA & JANES |
| ILIADA | HOMERO | CENTRO EDITOR DE CULTURA |
| ILIADA | HOMERO | GREDOS |
| IMPERIOS COLONIALES (36) | GRIMBERG CARL | ANTEOJITO |
| INDIA ISLAM FELIPE II (21) | GRIMBERG CARL | ANTEOJITO |
| INDUSTRIALIZACION ANTES DE LA INDUSTRIALIZACION | KRIEDTE PETER, Y OTROS | CRITICA |
| INEXORABLE DEVENIR HACIA UN NUEVO ORDEN MUNDIAL | HOFFMANN HECTOR HORACIO | CORREGIDOR |
| INFORMATICA APLICADA 1 COMO CONSTRUIR JUEGOS DE AVENTURA | EDICIONES SIGLO CULTURAL | SIGLO CULTURAL |
| INFORMATICA APLICADA 2 COMO DIBUJAR Y HACER GRAFICOS CON EL ORDENADOR | EDICIONES SIGLO CULTURAL | SIGLO CULTURAL |
| INFORMATICA APLICADA 3 PROGRAMACION ESTRUCTURADA EN EL LENGUAJE PASCAL | EDICIONES SIGLO CULTURAL | SIGLO CULTURAL |
| INFORMATICA APLICADA 4 COMO ELEGIR UNA BASE DE DATOS | EDICIONES SIGLO CULTURAL | SIGLO CULTURAL |
| INFORMÁTICA APLICADA, 17 SISTEMAS OPERATIVOS | EDICIONES SIGLO CULTURAL | SIGLO CULTURAL |
| INFORMÁTICA APLICADA, 22 LA CREATIVIDAD Experiencias en Logo | EDICIONES SIGLO CULTURAL | SIGLO CULTURAL |
| INFORMATICA I, II, III, IV | NUEVA LENTE INGELEK | INGELEK S.A. |
| INFORME SOBRE CIEGOS | SABATO ERNESTO | PAGINA 12 |
| INMIGRANTES Y COLONOS | LUNA FELIX | TODO ES HISTORIA |
| INQUISICIÓN ESPAÑOLA: PODER POLÍTICO Y CONTROL SOCIAL | BENNASSAR Bartolomé | CRITICA |
| INSTRUCCIÓN CÍVICA | MASSUN IGNACIO, SARNO CARLOS | MÉTODOS S.A. |
| INSTRUCCIONES PARA LA ADMINISTRACIÓN DE ESTANCIAS | ROSAS JUAN MANUEL DE | QUADRATA |
| INTRODUCCIÓN A LA TEORÍA ECONÓMICA MARXISTA | MANDEL ERNEST | CEPE |
| INVASIONES ARIAS Y EXPANSIÓN ÁRABE (11) | GRIMBERG CARL | ANTEOJITO |
| INVOCACIONES LIMPIAS Y RITUALES | SHINE JAKE T. | OCEANO/ABRAXAS |
| IRAK LA GUERRA DEL GOLFO Y EL FIN DE LA PERESTROIKA | JOEL HORACIO | VOZ PROLETARIA |
| ISLÁMICO POLÍTICO EL FUNDAMENTALISMO | SPATARO AGOSTINO | ROSARIO BIVONA |
| JAIME DE NEVARES ULTIMO VIAJE | GUARINI,CESPEDES; CARMEN,MARCE | PAGINA 12 |
| JAPON ¿ POR QUE ES COMO ES ? ( MUY INTERESANTE ) | BORGA JUAN Y SAWADA EMILO | GARCIA FERRE |
| JERUSALEN CABALLO DE TROYA 1 | BENITEZ J.J. | DE AGOSTINI |
| JESUS 5 | TROCME ETIENNE | PAGINA 12 |
| JORNADAS DE AGONIA ESCENAS DE LA GUERRA DEL PARAGUAY III | GALVEZ MANUEL | LOSADA S.A. |
| JOVELLANOS SU VIDA Y SU OBRA | MENDEZ CALZADA LUIS | PRENSA MEDICA |
| JUAN MOREIRA | GUTIERREZ EDUARDO | BIBLIOTECA VIGIL |
| JUAN PABLO II LABOREM EXERCENS CARTA ENCICLICA SOBRE EL TRABAJO HUMANO | FUNDACION LABOREM EXERCENS | F.L.E. |
| JUAN PABLO II MENSAJE A LA IGLESIA DE LATINOAMERICA | JUAN PABLO II | EDICA |
| JUAN SALVADOR GAVIOTA UN RELATO | BACH RICARDO | JAVIER VERGARA |
| JUICIO POLITICO A VANRELL | ELIAS Hipólito GRACIELA FERNANDEZ DE RIOS | UNR EDITORA |
| JUJUY INFORME FINAL | CONGRESO PEDAGOGICO | EUDEBA |
| JUJUY INFORME FINAL ANEXO | CONGRESO PEDAGOGICO | EUDEBA |
| JULIA O LA NUEVA ELOISA I, II | ROUSSEAU JEAN JACQUES | GARNIER HNOS. |
| JUSTO JUAN B. | PIGNA FELIPE | CLARÍN |
| JUSTO LO QUE FUE HISTORIA ARGENTINA 1930-1943 | LUNA FELIX | HYSPAMERICA |
| JUVENILIA | CANE MIGUEL | SUDAMERICANA |
| LA ADULTERA | FONTANE THEODOR | RBA |
| LA ALTA EDAD MEDIA | DHONDT JAN | SIGLO XXI |
| LA AMANTE DEL RESTAURADOR | MIGUEL DE MARIA ESTHER | PLANETA |
| LA ANARQUÍA DE 1820 y la iniciación publica de Rosas | LEVENE RICARDO | CORREGIDOR |
| LA ANTROPOLOGIA PLATÓNICA | LLANSA SEBASTIAN | CERIDER |
| LA ARGENTINA | RUY DIAZ DE GUZMAN | ANTEOJITO |
| LA ARGENTINA EN EL SIGLO XX | ALTAMIRANO CARLOS | ARIEL |
| LA BALADA DEL ALAMO CAROLINA I, II | CONTI HAROLDO | PAGINA 12 |
| LA BANDA DE LOS LUNARES SHERLOCK HOLMES | DOYLE CONAN ARTHUR | PAGINA 12 |
| LA BIBLIA EN ESTILO DEL MARTIN FIERRO TOMO 1 | ROMANENGHI ROBERTO H. | LA AURORA |
| LA CAÍDA DE PERÓN | BIANCHI SUSANA | CLARÍN |
| LA CANCIÓN DE ROLANDO | BEDIER JOSEPH | HACHETTE |
| LA CARA CIVIL DE LOS GOLPES DE ESTADO | BARUCH BERTOCCHI NORBERTO | GALERNA |
| LA CARTA DE LAFOND Y LA PRECEPTIVA HISTORIOGRAFICA | PEREZ AMUCHASTEGUI A.J. | SIGLO XXI |
| LA CASA DE BERNARDA ALBA, YERMA | GARCIA LORCA FEDERICO | CENTRO EDITOR DE CULTURA |
| LA CASA VACIA | HOFFMANN E.T.A. | PAGINA 12 |
| LA CELESTINA, tragicomedia de Calisto y Melibea | DE ROJAS FERNANDO | GRANDES GENIOS DE LA LITERATURA UNIVERSAL |
| LA CHUNGA, EL LOCO DE LOS BALCONES, OJOS BONITOS, CUATROS FEOS | VARGAS LLOSA MARIO | ALFAGUARA |
| LA CIENCIA POLÍTICA 103 | PRELOT MARCELO | EDITORIAL UNIVERSITARIA DE BS. AS. |
| LA CIUDAD DE LOS PERROS (0) | VARGAS LLOSA MARIO | ALFAGUARA |
| LA CIVILIZACION HELENICA | TOYNBEE ARNOLD J. | EMECE |
| LA CLAUDICACION DE ALFONSIN | FERNANDEZ GABRIEL | EDICIONES DIALECTICA |
| LA COLECTIVIDAD JUDÍA | GEROVITCH LUIS | DE AQUÍ A LA VUELTA |
| LA CONFEDERACIÓN ARGENTINA UN PROYECTO NACIONAL (1852-62) | ANGUEIRA MARIA DEL CARMEN | CENTRO EDITOR DE AMERICA LATINA |
| LA CONQUISTA DEL PERU | PRESCOTT GUILLERMO | ATLANTIDA S.A. |
| LA CONSPIRACION DEL JUICIO FINAL | SHELDON SIDNEY | EMECE |
| LA CORZA BLANCA | BECQUER GUSTAVO ADOLFO | PAGINA 12 |
| LA CRISIS DEL IMPERIO ROMANO (de Marco Aurelio a Anastasio) | REMONDON ROGER | LABOR |
| LA CRISIS DEL SIGLO III Y EL FIN DEL MUNDO ANTIGUO | FERNANDEZ UBIÑA JOSE | AKAL |
| LA DAMA DUENDE | CALDERON DE LA BARCA PEDRO | ANTEOJITO |
| LA DÉCADA DEL 30 | LUNA FELIX | LA CAPITAL |
| LA DIINA COMEDIA | DANTE | BILLIKEN |
| LA DIVISA PUNZO (ÉPOCA DE ROSAS) | GROUSSAC PAUL | QUADRATA |
| LA EDAD DE ORO | MARTI JOSE | ANTEOJITO |
| LA EDAD DEL BRONCE | BRIARD JACQUES | EUDEBA |
| LA ÉPOCA DE ROSAS | WEINBERG FELIX | CENTRO EDITOR DE AMERICA LATINA |
| LA ÉPOCA DE ROSAS (1829-52) | LUNA FELIX | LA NACIÓN |
| LA ÉPOCA OJIVAL (CRUZADAS) (14) | GRIMBERG CARL | ANTEOJITO |
| LA ESPAÑA IMPERIAL 1469-1716 | ELLIOTT JOHN H. | VICENS VIVES |
| LA EUROPA DIVIDIDA 1559-1598 | ELLIOTT JOHN H. | SIGLO XXI |
| LA EXTRAÑA CASA DE LA NIEBLA | LOVECRAFT HOWARD PHILLIPS | PAGINA 12 |
| LA FEDERACIÓN | CENTRO EDITOR DE AMERICA LATINA | CENTRO EDITOR DE AMERICA LATINA |
| LA FIERECILLA DOMADA | SHAKESPEARE WILLIAM | ANTEOJITO |
| LA FIESTA DEL CHIVO (EL GENERAL TRUJILLO) | VARGAS LLOSA MARIO | ALFAGUARA |
| LA FORMACIÓN DE GRECIA 1200-479 a.C. | OSBORNE ROBIN | CRITICA |
| LA FORMACION DE LA TIERRA | SALVAT EDITORES | SALVAT |
| LA FORMACIÓN DEL MUNDO MODERNO | TENENTI ALBERTO | CRITICA |
| LA GESTA DEL MARRANO | AGUINIS MARCOS | PLANETA |
| LA GITANILLA | CERVANTES MIGUEL DE | ANTEOJITO |
| LA GLORIA ERES TU MANUELA SAENZ | MIGUENS SILVIA | DEBOLSILLO |
| LA GRAN CATASTROFE DE 1983 ¿ SE ENCAMINA LA TIERRA HACIA SU FIN ? | CRISTOFF BORIS | CIRCULO DE LECTORES |
| LA GRAN MATANZA DE GATOS y otros episodios en la historia de la cultura francesa | DARNTON ROBERT | FONDO DE CULTURA ECONÓMICA |
| LA GUERRA DE LOS CIEN AÑOS (15) LA ELOISA | GRIMBERG CARL | ANTEOJITO |
| LA GUERRA DEL FIN DEL MUNDO (9) | VARGAS LLOSA MARIO | ALFAGUARA |
| LA GUERRA DEL PARAGUAY Y LAS MONTONERAS ARGENTINAS | ROSA JOSE MARIA | HYSPAMERICA |
| LA HISTORIA DE SAN MICHELE | MUNTHE AXEL | MAYO |
| LA HISTORIA DE SUDAFRICA | GRUTTER WILHELM | HUMAN & ROUSSEAU |
| LA HISTORIA ME ABSOLVERA | CASTRO FIDEL | RADIO HABANA CUBA |
| LA HOGUERA Y OTRAS NARRACIONES | LONDON JACK | PAGINA 12 |
| LA HOJARASCA | GARCIA MARQUEZ GABRIEL | HYSPAMERICA |
| LA HUELGA GENERAL | LONDON JACK | PAGINA 12 |
| LA ILUSTRE FREGONA | CERVANTES MIGUEL DE | PAGINA 12 |
| LA INFANTA MENDOCINA | CAPDEVILA ARTURO | ATLANTIDA S.A. |
| LA INSEGURIDAD DE NUESTRO CIUDADANO | ONGAY OSCAR ARMANDO | AMALEVI |
| LA INSOLACION Y OTOS CUENTOS | QUIROGA HORACIO | PAGINA 12 |
| LA ISLA MISTERIOSA | VERNE JULIO | ANTEOJITO |
| LA LEY DE RESIDENCIA Nº 4144 del 22/11/1902 | LUNA FELIX | TODO ES HISTORIA |
| LA LEYENDA DEL GOLEM | BOZZOLA MARTHA B. | BOZZOLA |
| LA LLAMADA DE LA SELVA | LONDON JACK | ANTEOJITO |
| LA LUZ GAY HOMOSEXUALIDAD DECADENCIA DE LA CULTURA Y REGULACIÓN DEMOGRÁFICA | LEDESMA JORGE | BEAS EDICIONES |
| LA MADRE DEL TRAIDOR | GORKI MAXIMO | CODEX |
| LA MALA HORA | GARCIA MARQUEZ GABRIEL | SUDAMERICANA |
| LA MAZORCA poema en versos | LONGO ALFONSO | LONGO ALFONSO |
| LA METAMORFOSIS | KAFKA FRANZ | PAGINA 12 |
| LA MONJA SANGRIENTA Y OTROS RELATOS | NODIER CHARLES | PAGINA 12 |
| LA MUERTE DE ARTEMIO CRUZ | FUENTES CARLOS | CIRCULO DE LECTORES |
| LA MUERTE DEL LEON | JAMES HENRY | PAGINA 12 |
| LA MUERTE EN MADRID | GONZALEZ TUÑON RAUL | PAGINA 12 |
| LA MUJER AMA DE CASA O ALGO MÁS | SONZOGNI ELIDA | BIBLIOTECA VIGIL |
| LA NOCHE DE LOS BASTONES LARGOS 30 AÑOS DESPUÉS | MORERO SERGIO, ARIEL EIDELMAN, GUIDO LICHTMAN | PAGINA 12 |
| LA NOVELA DE PERÓN I,II | MARTINEZ TOMAS ELOY | LEGASA |
| LA OBRA DE ROSAS QUE SAN MARTIN ELOGIARA | PETROCELLI HECTOR B. | COLEGIO SELESIANO SAN JOSE |
| La Organización Institucional LOS PACTOS PREEXISTENTES | CRAGNOLINO SILVIA, SCHWARZSTEIN DORA | CENTRO EDITOR DE AMERICA LATINA |
| LA OVEJA NEGRA Y DEMÁS FÁBULAS ( PERILIBROS ) | MONTERROSO AUGUSTO | PAGINA 12 |
| LA PAMPA INFORME FINAL | CONGRESO PEDAGOGICO | EUDEBA |
| LA PATAGONIA REBELDE | BAYER OSVALDO | HYSPAMERICA |
| LA PESTE | COMUS ALBERTO | CIRCULO DE LECTORES |
| LA PESTE ESCARLATA | LONDON JACK | PAGINA 12 |
| LA PLANIFICACION ECONOMICA Y EL MOVIMIENTO COOPERATIVO | BONNER ARNOLD | INTERCOOP |
| LA POLÍTICA | ARISTOTELES | CENTRO EDITOR DE CULTURA |
| LA POLITICA ECONOMICA DE MARTINEZ DE HOZ | SCHVARZER JORGE | HYSPAMERICA |
| LA POLÍTICA LIBERAL BAJO LA TIRANÍA DE ROSAS | ESTRADA JOSE MANUEL | ESTRADA |
| LA POLÍTICA PRETORIANA EN EL REINADO DE ALFONSO XIII | BOYD CAROLYN P. | ALIANZA UNIVERSIDAD |
| LA POSADA DE LAS DOS BRUJAS | CONRAD JOSEPH | PAGINA 12 |
| LA PRIMERA ORGANIZACIÓN política, administrativa y judicial de la ciudad de Rosario | DE MARCO MIGUEL ÁNGEL (H) | ROSARIO LA FUERZA DE SU HISTORIA |
| LA PRINCESA FEDERAL | LOJO MARIA ROSA | PLANETA |
| LA PROBLEMÁTICA AGRARIA I, II Nueva Aproximaciones | BONAUDO MARTA, PUCCIARELLI ALFREDO R. | CENTRO EDITOR DE AMERICA LATINA |
| LA PUERTA ABIERTA | OLIPHANT MARGARET | PAGINA 12 |
| LA PUERTA DEL DESTINO | AGATHA CHRISTIE | BIBLIOTECA DE ORO |
| LA RALEA | ZOLA EMILIO | SCHAOIRE |
| LA REBELION DE LOS TARTAROS | QUINCEY DE THOMAS | PAGINA 12 |
| LA REPÚBLICA DIVIDIDA 1852-55 | SAENZ QUESADA MARIA | ASTREA |
| LA REVOLUCION AGRICOLA | AUGE-LARIBE MICHEL | UTEHA |
| LA REVOLUCIÓN DE LOS RESTAURADORES 1833 | LOBATO MIRTA ZAIDA | CENTRO EDITOR DE AMERICA LATINA |
| LA REVOLUCIÓN DEL 30 | LUNA FELIX | LA CAPITAL |
| LA REVOLUCIÓN DEL SENTIDO COMÚN | CIANCAGLINI SERGIO | SUDAMERICANA |
| LA REVOLUCION EN LA IGLESIA EN BUSCA DEL MENSAJERO | OVIEDO VICTOR | PUNTO CRITICO |
| LA REVOLUCION PRODUCTIVA DE LA ARGENTINA ESPECULADORA A LA DEL TRABAJO | MENEM CARLOS DUHALDE EDUARDO | FUNDACION LEALTAD |
| LA REVOLUCIÓN RADICAL DE 1893 EN TUCUMAN | LUNA FELIX | TODO ES HISTORIA |
| LA RIOJA INFORME FINAL | CONGRESO PEDAGOGICO | EUDEBA |
| LA SEMANA TRAGICA DE ENERO 1919 | GODIO JULIO | HYSPAMERICA |
| LA SEÑORITA DE TACNA , KATHIE Y EL HIPOPOTAMO (2) | VARGAS LLOSA MARIO | ALFAGUARA |
| LA SERPIENTE EN EL PECHO | HAWTHORNE NATHANIEL | PAGINA 12 |
| LA SIRENITA Y OTROS CUENTOS | ANDERSEN HANS CHRISTIAN | PAGINA 12 |
| LA SOCIEDAD CORTESANA | ELIAS NORBERT | FONDO DE CULTURA ECONÓMICA |
| LA SOCIOLOGIA CLÁSICA DURKHEIM Y WEBER | PORTANTIERO JUAN CARLOS | CENTRO EDITOR DE AMERICA LATINA |
| LA SOMBRA DEL DINOSAURIO | DE SANTIS PABLO | COLIHUE |
| LA SOMBRA FUERA DEL ESPACIO | LOVECRAFT HOWARD PHILLIPS | PAGINA 12 |
| LA TABERNA | ZOLA EMILIO | SCHAOIRE |
| LA TEMPESTAD | SHAKESPEARE WILLIAM | LOSADA S.A. |
| LA TIA JULIA Y EL ESCRIBIDOR (5) | VARGAS LLOSA MARIO | ALFAGUARA |
| LA VIDA EN LA COLONIA | CENTRO EDITOR DE AMERICA LATINA | CENTRO EDITOR DE AMERICA LATINA |
| LA VIDA ES SUEÑO | CALDERON DE LA BARCA PEDRO | SIETE DÍAS |
| LA VIDA NUEVA | DANTE | PAGINA 12 |
| LANGUIDEZ | STORNI ALFONSINA | EDITORIAL LATINO AMERICANA |
| LARGA DISTANCIA | CAPARROS MARTIN | PLANETA |
| LAS AMISTADES PELIGROSAS | DE LACLOS CHODERLOS | RBA EDITORES |
| LAS BANDAS MILITARES | LUNA FELIX | TODO ES HISTORIA |
| LAS DOS FUNDACIONES DE BUENOS AIRES | LARRETA ENRIQUE | SOPENA |
| LAS FLORECILLAS DE SAN FRANCISCO, EL CANTICO DEL SAL | ANÓNIMO | ANTEOJITO |
| LAS GUERRAS CIVILES EL ROSISMO II | PRIETO ADOLFO | BIBLIOTECA VIGIL |
| LAS HAMACAS VOLADORAS Y OTROS RELATOS | BRIANTE MIGUEL | PAGINA 12 |
| LAS HORDAS BARBARAS (10) | GRIMBERG CARL | ANTEOJITO |
| LAS LECCIONES DEL CASO ACINDAR | ELIAS ANGEL | UNR EDITORA |
| LAS LENGUAS DE DIAMANTE | IBARBOUROU DE JUANA | LOSADA S.A. |
| LAS MASAS Y LAS LANZAS | RAMOS JORGE ABELARDO | HYSPAMERICA |
| LAS MIL Y UNA NOCHES | ANÓNIMO | EDIMAT LIBROS |
| LAS MUERTES DE LOS PENDRAGON | CHESTERTON GILBERT KEITH | PAGINA 12 |
| LAS PIEDADES DEL SULTAN | ECHEGARAY JOSÉ | CODEX |
| LAS POLÍTICAS SOCIALES EN PERPECTIA HISTÓRICA ARENTINA 1870-1952 | LVOVICH Y SURIANO | PROMETEO |
| LAS PUERTAS TEMPLARIAS | SIERRA JAVIER | PLANETA |
| LAS SOCIEDADES SECRETAS | HUTIN SERGE | EUDEBA |
| LAS UVAS DE LA IRA | STEINBECK JOHN | PLANETA |
| LAVALLE JUAN 16 | ROSA JOSE MARIA | PROA |
| LE CORBUSIER CHARLES EDOUARD JEANNERET 37 | TENTORI FRANCESCO | PAGINA 12 |
| LECCIONES PRELIMINARES DE FILOSOFÍA | GARCIA MORENTE MANUEL | LOSADA S.A. |
| LECTURA CRITICA DE LOS MEDIOS MASIVOS | COMUNICACIONES DON BOSCO | DON BOSCO |
| LENIN VLADIMIR ILICH ULIANOV 9 | HILL CHRISTOPHER | PAGINA 12 |
| LEONARDO DA VINCI 1452-1519 LA OBRA COMPLETA | ORIGEN S.A. | ORIGEN S.A. |
| LEONARDO DA VINCI 2 | GUILLERME J. Y MANDROUX M.TH. | PAGINA 12 |
| LEVIATAN | HOBBES THOMAS | LIBERTADOR |
| LEY 1420 DEBATE PARLAMENTARIO I,II | WEINBERG GREGORIO | CENTRO EDITOR DE AMERICA LATINA |
| LEY 23114 LA QUE CREO EL CONGRESO PEDAGOGICO NACIONAL | DEBATE PARLAMENTARIO |
| LEY DE CONTRATO DE TRABAJO 1976 | ERGON | ERGON |
| LEY DE DIVORCIO 1987 | EDITORIAL BREGNA | BREGNA S.A. |
| LEY DE LEMAS JORNADAS 7 DE ABRIL 1990 | MUNICIPALIDAD PUERTO GRAL SAN MARTIN | MUNICIPALIDAD PTO.S.MARTIN |
| LEYES DE TRABAJO ACTUALIZADAS 1990 | AUTORES VARIOS | BREGNA |
| LEYES Y FORMULAS DE LA QUIMICA, ELEMENTOS MOLECULAS Y ATOMOS TOMO 29 | LA CAPITAL | LAROUSSE |
| LEZAMA LIMA JOSE (27) | PÁGINA 12 | PÁGINA 12 |
| LIBRO AZUL Y BLANCO TODA LA VERDAD QUE EL PUEBLO QUIERE SABER | LINEA ARGENTINA S.A. | LINE ARGENTINA S.A |
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| LITERATURA ESPAÑOLA E HISPANOAMERICANA | FERNANDEZ DE YACUBSOHN MARTHA | KAPELUZ |
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| LO QUE EL VIENTO SE LLEVO I, II | MITCHELL MARGARET | EDICIONES ORBIS S.A. |
| LOCOS EGREGIOS UNA VISION MUY ORIGINAL DE PERSONAJES ESENCIALES DEL PASADO | VALLEJO NAGERA JUAN ANTONIO | PLANETA |
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| LOPEZ REGA YO FUI TESTIGO Nº 10 | CERNADAS LAMADRID - HALAC RICARDO | PERFIL |
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| LOS AÑOS DEL SWING ERA DE LAS GRANDES BANDAS | ALIZIERI CARLOS L. TEALDO | READERS DIGEST ARGENTINA |
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| LOS CAPRICHOS DE JUANCITO CAMINADOR | GONZALEZ TUÑON RAUL | PAGINA 12 |
| LOS CAUDILLOS Y LA ORGANIZACIÓN NACIONAL | PASO LEONARDO | SÍLABA |
| LOS CENCI | STENDHAL ( Henri Beyle ) | PAGINA 12 |
| LOS CUADERNOS DE DON RIGOBERTO | VARGAS LLOSA MARIO | ALFAGUARA |
| LOS CUATRICIENTOS | SHEPPARD STEPHEN | GRIJALBO |
| LOS ECOCUENTI DE MARCE | CORTE MARCELA | CORTE MARCELA |
| LOS ETRUSCOS | BLOCH RAYMOND | UNIVERSITARIA BUENOS AIRES |
| LOS FAVORITOS DE MIDAS ( el rey que todo lo que tocaba se convertia en oro) | LONDON JACK | PAGINA 12 |
| LOS FENICIOS | TIME LIFE | FOLIO |
| LOS FUNDAMENTOS DEL MUNDO MODERNO Edad Media, Renacimiento, Reforma | ROMANO RUGGIERO TENENTI ALBERTO | SIGLO XXI |
| Los funerales de la mama grande, Ojo de perro azul, La increible cándida y abuela... | GARCIA MARQUEZ GABRIEL | CIRCULO DE LECTORES |
| LOS HOMBRES NORDICOS | TIME LIFE | FOLIO |
| LOS INFORMATIVOS EN TELEVISIÓN | HILLS GEORGE | INSTITUTO España |
| LOS INTELECTUALES MOVIMIENTOS ORGANICOS Y COYUNTURALES (1852-62) | ANGUEIRA MARIA DEL CARMEN | CENTRO EDITOR DE AMERICA LATINA |
| LOS ISLEROS | CASTRO ERNESTO L. | ATLANTIDA S.A. |
| LOS JEFES, LOS CACHORROS | VARGAS LLOSA MARIO | ALFAGUARA |
| LOS KENNEDY (152) | AMILIBIA MIGUEL DE | CENTRO EDITOR DE AMERICA LATINA |
| LOS LADRONES DE CADAVERES | STEVENSON ROBERT LOUIS | PAGINA 12 |
| LOS MASONES La sociedad secreta mas poderoso de la tierra | RIDLEY JASPER | BYBLOS |
| LOS NEGOCIOS EN LA ERA DIGITAL | GATES BILL | SUDAMERICANA |
| LOS OBRAJES | GARCIA COSTA VICTOR O | CENTRO EDITOR DE AMERICA LATINA |
| LOS OJOS DE LA PANTERA | BIERCE AMBROSE | PAGINA 12 |
| LOS PLANETAS, COSMOGRAFIA, ESTUDIO FISICO DEL MUNDO SOLAR TOMO 45 | LA CAPITAL | LAROUSSE |
| LOS PRODIGIOS EN LA ANTIGÜEDAD CLÁSICA | BLOCH RAYMOND | PAIDOS |
| LOS PUENTES DE MADISON COUNTY | WALLER ROBERT J. | ATLANTIDA |
| LOS RELÁMPAGOS DE AGOSTO ( PERILIBROS ) | IBARGUENGOITIA JORGE | PAGINA 12 |
| LOS TÍTERES DE LA CACHIPORRA | GARCIA LORCA FEDERICO | ANTEOJITO |
| LOS TRABAJADORES | PANETTIERI JOSE | CENTRO EDITOR DE AMERICA LATINA |
| LOS TRES DESCONOCIDOS Y OTROS RELATOS | HARDY THOMAS | PAGINA 12 |
| LOS TRES ORDENES O LO IMAGINARIO DEL FEUDALISMO | DUBY GEORGES | TAURUS |
| LOS ÚLTIMOS DÍAS DE POMPEYA | BULWER LYTTON EDWARD | ANTEOJITO |
| LOS VERSOS DEL CAPITAN ( PERILIBROS ) | NERUDA PABLO | PAGINA 12 |
| LUNA DE MIEL Y OTRAS NARRACIONES | GALVEZ MANUEL | DICTIO |
| LUNA FEDERAL, las mujeres que desobedecieron a Urquiza | BILBAO SUSANA | SUDAMERICANA |
| LUTERO MARTIN 19 | CANTIMORI DELIO | PAGINA 12 |
| LUZ Y CONTRALUZ DE UNA HISTORIA ANTROPOLOGICA | HOURCADE-GODOY--BOTALLA | BIBLOS |
| MACBETH | SHAKESPEARE WILLIAM | LOSADA S.A. |
| MADRE HOMENAJE | VARIOS AUTORES | CLARÍN |
| MAGNETISMO Y OTOS CUENTOS | MAUPASSANT GUY DE | PAGINA 12 |
| MAGNO ALEJANDRO 50 | EHRENBERG VICTOR | PAGINA 12 |
| MAHOMA 8 | BAUSANI ALESSANDRO | PAGINA 12 |
| MALOS TIEMPOS PARA DRACULA | MORHAIN JORGE CLAUDIO | PAGINA 12 |
| MALVA | GORKI MAXIMO | PAGINA 12 |
| MANUAL A-Z EGB (5) | A-Z | A-Z |
| MANUAL DE DERECHO CIVIL PARTE GENERAL | BORDA GUILLERMO A. | PERROT |
| MANUAL DE INGRESO EN 1 AÑO | BERRUTI PEDRO | EDITORIAL ESCOLAR |
| MANUAL DE PEQUEÑO COOPERATIVISTA | IDELCOOP | IDELCOOP |
| MANUAL DE PSICOLOGIA | EHLUAL G | ALFA Y OMEGA |
| MANUAL DE VIOLENCIA FAMILIAR | ESCOBAR JORGE DR., BLASQUEZ SUSANA | GRUPO METANOIA |
| MANUAL ESTRADA SEGUNDO CICLO EGB (6) | ESTRADA | ESTRADA |
| MANUAL ESTRADA VII GRADO | ESTRADA | ESTRADA |
| MANUALES DE CAPACITACION 01 LA ENTREVISTA | LOPEZ VIGIL JOSÉ IGNACIO | ALER |
| MANUALES DE CAPACITACION 02 LA ENTREVISTA COLECTIVA | LOPEZ VIGIL JOSÉ IGNACIO | ALER |
| MANUALES DE CAPACITACION 03 LENGUAJE POPULAR | LOPEZ VIGIL JOSÉ IGNACIO | ALER |
| MANUALES DE CAPACITACION 04 LA NOTICIA POPULAR | LOPEZ VIGIL JOSÉ IGNACIO | ALER |
| MANUALES DE CAPACITACION 05 AUDIODEBATE DISCOFORO | LOPEZ VIGIL JOSÉ IGNACIO | ALER |
| MANUALES DE CAPACITACION 06 RADIO REVISTA DE EDUCACION POPULAR I | LOPEZ VIGIL JOSÉ IGNACIO | ALER |
| MANUALES DE CAPACITACION 07 RADIO REVISTA DE EDUCACION POPULAR II | LOPEZ VIGIL JOSÉ IGNACIO | ALER |
| MANUALES DE CAPACITACION 08 EL NOTICIERO POPULAR | LOPEZ VIGIL JOSÉ IGNACIO | ALER |
| MANUALES DE CAPACITACION 09 EL SOCIODRAMA | LOPEZ VIGIL JOSÉ IGNACIO | ALER |
| MANUALES DE CAPACITACION 10 LA RISA EN LA RADIO POPULAR | LOPEZ VIGIL JOSÉ IGNACIO | ALER |
| MANUALES DE CAPACITACION 11 LOCUCION EN LA RADIO POPULAR | LOPEZ VIGIL JOSÉ IGNACIO | ALER |
| MANUALES DE CAPACITACION 12 LA MUSICA EN LA RADIO POPULAR | LOPEZ VIGIL JOSÉ IGNACIO | ALER |
| MANUALES DE CAPACITACION 13 ADAPTACION DE CUENTOS | LOPEZ VIGIL JOSÉ IGNACIO | ALER |
| MANUEL UGARTE somos los que somos | VERGARA BERTICHE OSVALDO | ANÁLISIS |
| MANUELA ROSAS Y MAXIMO TERRERO UN AMOR PROHIBIDO | EL FEDERAL | EL FEDERAL |
| MAQUIAVELO | SKINNER QUENTIN | ALIANZA EDITORIAL MADRID |
| MAQUIAVELO 7 | BERTELLI SERGIO | PAGINA 12 |
| MARCO POLO 31 | TUCCI UGO | PAGINA 12 |
| MARIA SIEMPRE NOS PROTEGE | SALESMAN ELIECER | LUMEN |
| MARIANELA | PEREZ GALDOS BENITO | TRAQUEL |
| MARIQUITA SANCHEZ DE THOMPSON | LUNA FELIX | PLANETA |
| MARTI JOSE (3) | PÁGINA 12 | PÁGINA 12 |
| MARTIN FIERRO | HERNANDEZ JOSÉ | ACME |
| MARTIN FIERRO | HERNANDEZ JOSÉ | LOSADA S.A. |
| MARTINEZ DE IRALA DOMINGO EL PRIMER CAUDILLO DE LA CONQUISTA 2 | ROSA JOSE MARIA | PROA |
| MÁS GRANDES QUE EL AMOR | LAPIERRE DOMINIQUE | PLANETA |
| MATEMATICA APRENDA HACIENDO (PREM 6) sexto año EGB | UNR | UNIVERSIDAD NACIONAL DE ROSARIO |
| MATEMATICA IV | ALCANTARA LOMAZZI MINA | ESTRADA |
| MATEMATICA MODERNA V | LOPEZ ANTONIO ROBERTO | STELLA |
| MATEMATICA PARA LA ESCUELA PRIMARIA E INTERMEDIA | AUTORES VARIOS | UNIVERSITARA CULTURAL |
| MATEMATICAS LEXIS 22 | CIRCULO DE LECTORES | CIRCULO DE LECTORES |
| MECANICA, ESTATICA, CINEMATICA, GRAVEDAD TOMO 23 | LA CAPITAL | LAROUSSE |
| MEDICOS Y TRAFICANTES | GREEN GERALD | CIRCULO DE LECTORES |
| MEMORIA ACTIVA A DOS AÑOS DEL ATENTADO A LA AMIA | PAGINA 12 | PAGINA 12 |
| MEMORIA DE BENITO HORTELANO argentina 1849-60 | EUDEBA | EDITORIAL UNIVERSITARIA DE BS AS |
| MEMORIAS DE ADRIANO | YOURCENAR MARGUERITE | SUDAMERICANA |
| MENDOZA INFORME FINAL | CONGRESO PEDAGOGICO | EUDEBA |
| MENDOZA PEDRO DE 1 | ROSA JOSE MARIA | PROA |
| MENEM-BOLOCCO SA. | WORNAT OLGA | EDICIONES B |
| MERCADERES DEL LITORAL economía y sociedad en la provincia de corrientes primera mitad del siglo XIX | CHIARAMONTE JOSE CARLOS | FONDO DE CULTURA ECONÓMICA |
| MI FANTÁSTICA VIDA URI GELLER | GELLER URI | GRIJALBO |
| MI PRIMER ENCICLOPEDIA VEOVEO N° 1 AL 75 | WALSH MARIA ELENA | PAGINA 12 |
| MI VIDA (ISADORA DUNCAN) | DUNCAN ISADORA | MARTIN FIERRO |
| MIGUEL ÁNGEL | KOCH HEINRICH | SALVAT |
| MIGUEL ANGEL 20 | BALDINI UMBERTO | PAGINA 12 |
| MIS MONTAÑAS | GONZALEZ JOAQUIN V. | ANTEOJITO |
| MIS VERSOS | LANDRISCINA LUIS | MALACHINO |
| MISIONES INFORME FINAL | CONGRESO PEDAGOGICO | EUDEBA |
| MISTERIO EN LA PATAGONIA | ANDRUETTO MARIA TERESA | PAGINA 12 |
| MITRE BARTOLOME | PIGNA FELIPE | CLARÍN |
| MORENO MARIANO 7 | ROSA JOSE MARIA | PROA |
| MORENO MARIANO EL PENSAMIENTO VIVO | LEVENE RICARDO | LOSADA S.A. |
| MORENO MARIANO, cartas anécdotas y testimonios | MORENO MARIANO | CLARÍN |
| MOTIVOS AMERICANOS | CASO DE SEDANO ACOSTA JUANA | KAPELUSZ |
| MOVIMIENTO OBRERO NACIONALISMO Y POLÍTICA EN LA ARGENTINA | BAILY SAMUEL L. | HYSPAMERICA |
| MS DOS | COLINET TROTTA | CTA INSUMOS SRL |
| MS DOS 3.30 MANUAL DE CONSULTA | IBM | IBM CORP Y MICROSOFT |
| MS DOS 5.0 MANUAL DEL USUARIO Y REFERENCIA | MICROSOFT | AXIOM S.A |
| MUCHO RUIDO Y POCAS NUECES | SHAKESPEARE WILLIAM | LOSADA S.A. |
| MUESTRAME TU ROSTRO HACIA LA INTIMIDAD CON DIOS | LARRAÑAGA IGNACIO | EDICIONES PAULINAS |
| MUJERES | GALEANO EDUARDO | PAGINA 12 |
| MUJERES DE ROSAS | SAENZ QUESADA MARIA | PLANETA |
| MUJERES LAVANDERAS, carta de la hija no reconocida de rosas | TODO ES HISTORIA | TODO ES HISTORIA |
| MUSSOLINI BENITO AMILCARE ANDREA 45 | ZANGRANDI RUGGERO | PAGINA 12 |
| NACIMIENTO DE UNA NACIÓN (30) | GRIMBERG CARL | ANTEOJITO |
| NACIONALISMO Y LIBERALISMO ECONOMICOS EN ARGENTINA | CHIARAMONTE JOSE CARLOS | HYSPAMERICA |
| NAPOLEON | MAUROIS ANDRES | SALVAT |
| NAPOLEON 23 | MARKOV WALTER | PAGINA 12 |
| NAPOLEON I (33) | GRIMBERG CARL | ANTEOJITO |
| NARRACIONES DE LA SELVA | VIGNEN ELIANNE DE | BALLESTA JOSE |
| NEGREROS | VAZQUEZ FIGUEROA ALBERTO | PLAZA & JANES |
| NERUDA PABLO (22) | PÁGINA 12 | PÁGINA 12 |
| NEUQUEN INFORME FINAL | CONGRESO PEDAGOGICO | EUDEBA |
| NEWTON ISAAC 48 | PRETI GIULIO | PAGINA 12 |
| NICOLAS GUILLEN | PERFIL LIBROS | PERFIL LIBROS |
| NIETZSCHE FEDERICO GUILLERMO 36 | MONTINARI MAZZINO | PAGINA 12 |
| NO PERDAMOS TAMBIÉN EL SIGLO XXI | MONTANER CARLOS ALBERTO | PLAZA & JEANES |
| NOSOTROS LOS FRANCO | FRANCO PILAR | PLANETA |
| NOVELAS EJEMPLARES I | CERVANTES MIGUEL DE | ATALAYA |
| NUEVO ANCORA DE SALVACIÓN DEVOCIONARIO | EDICIONES SAGRADAS | EDICIONES SAGRADAS |
| NUNCA MAS | CONADEP | EUDEBA |
| OBOLOS PARA LAS ALMAS | SOLER AMADEO P. | SIMBOLO |
| OBRAS COMPLETAS BORGES TOMO I, II | BORGES JORGE LUIS | EMECE |
| OBRAS ESCOGIDAS DE VENTURA DE LA VEGA TOMO I | DE LA VEGA VENTURA | MONTANER Y SIMON |
| OBRAS POETICAS DE MANUEL ACUÑA | ACUÑA MANUEL | SOPENA |
| OCASO POLÍTICO DE GRECIA (6) | GRIMBERG CARL | ANTEOJITO |
| ODISEA | HOMERO | CENTRO EDITOR DE CULTURA |
| ODISEA | HOMERO | GREDOS |
| OLALLA | STEVENSON ROBERT LOUIS | PAGINA 12 |
| ONETTI JUAN CARLOS (29) | PÁGINA 12 | PÁGINA 12 |
| OPTICA, REFLEXION, REFRACCION VELOCIDAD DE LA LUZ, LENTES, EL OJO TOMO 26 | LA CAPITAL | LAROUSSE |
| ORÍGENES DE LA NACIÓN ESPAÑOLA EL REINO DE ASTURIAS | SANCHEZ ALBORNOZ CLAUDIO | BIBLIOTECA DE LA HISTORIA |
| OTELO | SHAKESPEARE WILLIAM | LOSADA S.A. |
| PAGINA 30 ANUARIO N° 5 Nº 7 | PAGINA 12 | PAGINA 12 |
| PAÍSES RICOS PAÍSES POBRES QUE ES EL SUBDESARROLLO | ROFMAN ALEJANDRO | BIBLIOTECA VIGIL |
| PALABRA DE HISTORIADOR en busca de la memoria Argentina | LUNA FELIX, ROFFO ANALIA | SUDAMERICANA |
| PANCHO RAMIREZ Y LA DELFINA El Federal n°288 | EL FEDERAL | EL FEDERAL |
| PANORAMAS DE AMERICA | CASO DE SEDANO ACOSTA JUANA | KAPELUSZ |
| PANORAMAS DE AMERICA ( SEXTO GRADO ) | CASO DE SEDANO ACOSTA JUANA | KAPELUSZ |
| PANTALEON Y LAS VISITADORAS | VARGAS LLOSA MARIO | ALFAGUARA |
| PANTALEON Y LAS VISITADORAS | VARGAS LLOSA MARIO | CIRCULO DE LECTORES |
| PARA ENTENDER LOS MENSAJES RADIALES | COMUNICACIONES DON BOSCO | DON BOSCO |
| PARRA NICANOR (37) | PÁGINA 12 | PÁGINA 12 |
| PARTIDO SOCIALISTA POPULAR VICTORIA ÉXITO Y FRAC | GUBERMAN LUCIO | UNR EDITORA |
| PARTIDOS Y PODER EN LA ARGENTINA MODERNA 1930-46 | CIRIA ALBEROT | HYSPAMERICA |
| PASIONARIAS | FLORES MANUEL MARIA | SOPENA |
| PASTEUR 56 | MIGOT ANDRE | PAGINA 12 |
| PAZ JOSE MARIA GENERAL SUS MEMORIAS I,II | PAZ JOSE MARIA | TRAZO |
| PAZ OCTAVIO (30) | PÁGINA 12 | PÁGINA 12 |
| PEDRO EL GRANDE | DIAZ ALEJO R. | ATLANTIDA S.A. |
| PEDRO PARAMO, EL LLANO EN LLAMAS Y OTROS TEXTOS | RULFO JUAN | SEIX BARRAL |
| PELLEGRINI CARLOS EL ESTADISTA SIN MIEDO | NEWTON JORGE | CLARIDAD S.A. |
| PEQUEÑO ATLAS DE LA REPUBLICA ARGENTINA Y EL MUNDO | MAPA | MAPA |
| PERIODISMO CIENTÍFICO | CALVO HERNANDO MANUEL | PARANINFO |
| PERIODISMO CUADERNO N° 1 | IADE | IADE ARGENTINA S.A. |
| PERIODISMO, ESCRITO | INSTITUTO DIDACTICOS ASOCIADOS | BUENOS AIRES |
| PERÓN (EL PERONISMO 1943-1955) | WALDMANN PETER | HYSPAMERICA |
| PERÓN (LOS CUATRO PERONISMOS) | HOROWICZ ALEJANDRO | HYSPAMERICA |
| PERÓN CONDUCCIÓN POLÍTICA | PERÓN JUAN DOMINGO | CODEX |
| PERÓN EVA | SURGMONT JOHN | VISOR |
| PERÓN EVA (LA RAZON DE MI VIDA) | PERÓN EVA | EDICIONES PEUSER |
| PERÓN ISABEL La Argentina en los años de María Estela Martínez | SAENZ QUESADA MARIA | PLANETA |
| PERÓN LA COLONIA AGOTADA | ROSA JOSE MARIA | PROA |
| PERÓN LAS BASES 1969 | PERÓN JUAN DOMINGO | LAS BASES |
| PERÓN Y LA IGLESIA INCENDIO DE IGLESIAS 16/6/55 | LUNA FELIX | TODO ES HISTORIA |
| PERÓN-PERÓN 1973-1976 | DI TELLA GUIDO | HYSPAMERICA |
| PESADILLAS Y ALUCINACIONES, 5 LA DEDICATORIA | KING STEPHEN | GRIJALBO |
| PETROLEO Y NACIONALISMO EN LA ARGENTINA | SOLBERG CARL E. | HYSPAMERICA |
| PHILIP&RAYMOND DOS HOMENAJES | IELPI RAFAEL OSCAR VILA ORTIZ ALBERTO C. | KRASS ARTES PLASTICAS |
| PIAGET JEAN 41 | FERREIRO EMILIA | PAGINA 12 |
| PIAZZOLLA ASTOR EL TANGO CULMINANTE | PAGINA 12 | PAGINA 12 |
| PICASSO 1881-1906 AZUL Y ROSA | ORIGEN S.A. | ORIGEN S.A. |
| PICASSO PABLO 18 | DE MICHELI MARIO | PAGINA 12 |
| PINCELADAS DE SUEÑOS ALEGRIAS FRUSTRACIONES Y SATISFACCIONES | SPIALTER ADOLFO | SPIALTER ADOLFO |
| PITAGORAS (91) | TIMPANARO CARDINI MARIA | PAGINA 12 |
| PLAN NACIONAL DE ALFABETIZACION ENCUENTRO COMUNICACIONES IV | MINISTERIO DE EDUCACION | RIO NEGRO |
| PLATAFORMA ELECTORAL 1989 PARTIDO JUSTICIALISTA | MENEM CARLOS SAUL | PJ |
| PLATERO Y YO | JIMENEZ JUAN RAMÓN | ANTEOJITO |
| PLATON 47 | CHATELET FRANCOIS | PAGINA 12 |
| PODER MILITAR Y SOCIEDAD POLÍTICA EN LA ARGENTINA I, II | ROUQUIE ALAIN | HYSPAMERICA |
| PODER Y SOCIEDAD EN LA ESPAÑA DE LOS AUSTRIAS | ELLIOTT JOHN H. | CRITICA |
| POEMAS | CUE ANA MARIA | EDICIONES MANTRANA |
| POEMAS DE LA SANGRE VIVA | MONTERREY OSWALDO | CONTINENTAL |
| POEMAS EN NOSTALGIA MAYOR | RUPPEL CLEMENTE | GUADALUPE |
| POEMAS Y CUENTOS BREVES | BENEDETTI MARIO | PAGINA 12 |
| POESÍA | MACHADO ANTONIO | EDITORES MEXICANOS UNIDOS |
| POESIA LIRICA | QUEVEDO DE FRANCISCO | PAGINA 12 |
| POESIAS COMPLETAS | AGUSTINI DELMIRA | LOSADA S.A. |
| POESÍAS COMPLETAS (RUBEN DARIO) | DARIO RUBEN | RBA EDITORES |
| POESÍAS COMPLETAS 1918-21 | GARCIA LORCA FEDERICO | RBA EDITORES |
| POLÉMICAS EDUCATIVAS Y RELIGIOSAS 1880-90 | LUNA FELIX | HYSPAMERICA |
| POLÍTICA Y PERSPECTIVA | WOLIN SHELDON S. | AMORRORTU |
| POR QUE SURGIÓ ROSAS | SALDIAS ADOLFO | PLUS ULTRA |
| POR TIERRA DE INDIOS | SEKELJ TIBOR | PEUSER |
| PORQUE SE PRODUJO EL BLOQUEO ANGLO-FRANCÉS | SALDIAS ADOLFO | PLUS ULTRA |
| PREGUNTAS BASICAS SOBRE LA CIENCIA | ASIMOV ISAAC | PAGINA 12 |
| PRIMEROS AUXILIOS | FRABETTI CARLO | BRUGUERA |
| PRINCIPIOS ELEMENTALES DE FILOSOFÍA | POLITZER GEORGES | INCA |
| PROCESO A SARMIENTO | ALBERDI JUAN BAUTISTA | CALDEN |
| PROCESO CRISIS Y TRANSICION DEMOCRATICA II | OSZLAK OSCAR Y OTROS | CENTRO EDITOR DE AMERICA LATINA |
| PROHIBIR LA NOCHE Y OTRAS FICCIONES | BRIGUET DANIEL | HOMO SAPIENS |
| PRONDEC EL MUNICIPIO NUCLEO SUSTANCIAL DEL FEDERALISMO | PRESIDENCIA DE LA NACION | PRESIDENCIA DE LA NACION |
| PROTECCION AL MAYOR ( MENEM ) | RODRIGUEZ ARIAS MIGUEL | DIXIT EDITORES |
| PROTESTANTISMO Y BUDISMO (20) | GRIMBERG CARL | ANTEOJITO |
| PROUST MARCEL 39 | BEUTLER MAURICE E. | PAGINA 12 |
| PSICOLOGIA DE LA MUJER | LEIBL MARIANNA | PSIQUE |
| PUIG MANUEL (35) | PÁGINA 12 | PÁGINA 12 |
| PUÑADO DE EMOCIONES PINCELADAS PORTEÑAS | GAGLIARDI HECTOR | KORN |
| QUE ES EL RADICALISMO | ALFONSIN RAUL RICARDO | CIRCULO DE LECTORES |
| QUE FUE EL CARLOTISMO | ETCHEPAREBORDA ROBERTO | PLUS ULTRA |
| QUE SIGAN LOS EXITOS | PAZ & RUDY DANIEL | PAGINA 12 |
| QUE...QUIEN...COMO...CUANDO...EN EL COOPERATIVISMO ? | IDELCOOP | IDELCOOP |
| QUEMADO PASOS PARA LA MUERTE | CARRIGAN LOU | PRODUCCIONES EDITORIALES |
| QUERIDOS MONSTRUOS | BORNEMANN ELSA ISABEL | ALFAGUARA |
| QUIEN MATO A PALOMINO MOLERO ? | VARGAS LLOSA MARIO | ALFAGUARA |
| QUIMICA APLICADA, INDUSTRIAS ORGANICAS E INORGANICAS TOMO 32 | LA CAPITAL | LAROUSSE |
| QUIMICA INORGANICA TOMO 30 | LA CAPITAL | LAROUSSE |
| QUIMICA ORGANICA TOMO 31 | LA CAPITAL | LAROUSSE |
| QUÍMICA tercer año | GARCIA MICANGELI Y RIVIERE | TROQUEL |
| QUIROGA FACUNDO | PAOLI PEDRO DE | PLUS ULTRA |
| QUIROGA FACUNDO 19 | ROSA JOSE MARIA | PROA |
| RASPUTIN Y LAS MUJERES | FULOP-MILLER RENE | EDICIONES SELECTAS |
| RECHELIEU Y OLIVARES | ELLIOTT JOHN H. | CRITICA |
| RECUERDO DE PROVINCIA | SARMIENTO DOMINGO FAUSTINO | KAPELUSZ |
| RECUERDOS OCULTOS | L'ISLE ADAM DE VILLIERS | PAGINA 12 |
| REDES NOVELL | COLINET TROTTA | CTA INSUMOS SRL |
| REGALO DE AMOR PARA UN AMOR MUY ESPECIAL | EXLEY HELEN | EDAF SA. |
| REINA CRISTINA, vida publica y privada de la mujer más poderosa de Argentina | WORNAT OLGA | PLANETA |
| RELATO DE UN NAUFRAGO | GARCIA MARQUEZ GABRIEL | SUDAMERICANA |
| RELATOS DE ODESA | BABEL ISAAC | PAGINA 12 |
| RELATOS Y CUENTOS | QUIROGA HORACIO | ANTEOJITO |
| REOLUCION FRANCESA (32) | GRIMBERG CARL | ANTEOJITO |
| REPUBLICA | PLATON | EUDEBA S.E.M |
| RESEÑA LABOR CONSTITUCIONAL 25-5-94 - 24-8-94 | AUTORES VARIOS | CAMARA DE DIPUTADOS |
| REVISTA LATINOAMERICANA DE INNOVACIONES EDUCATIVAS | O.E.A. | O.E.A |
| REVOLUCIONES Y REBELIONES DE LA EUROPA MODERNA | ELLIOTT J.H. Mousnier, Raeff, Smit, Stone | ALIANZA EDITORIAL |
| RIMAS | BECQUER GUSTAVO ADOLFO | PAGINA 12 |
| RINCONETE Y CORTADILLO | CERVANTES MIGUEL DE | PAGINA 12 |
| RIO NEGRO INFORME FINAL | CONGRESO PEDAGOGICO | EUDEBA |
| RIO NEGRO INFORME FINAL | CONGRESO PEDAGOGICO | RIO NEGRO 21 AL 29/6/87 |
| RIVADAVIA BERNARDINO 11 | ROSA JOSE MARIA | PROA |
| ROA BASTOS AUGUSTO (33) | PÁGINA 12 | PÁGINA 12 |
| ROBESPIERRE MAXIMILIANO 53 | SOBOUL ALBERT | PAGINA 12 |
| ROBO PARA LA CORONA LOS FRUTOS PROHIBIDOS DEL ARBOL DE LA CORRUCCION | VERBITSKY HORACIO | PLANETA |
| ROCA A YRIGOYEN MI PASO POR LA POLÍTICA | REPETTO NICOLAS | EDITOR SANTIAGO RUEDA |
| ROCA JULIO ARGENTINO | PIGNA FELIPE | CLARÍN |
| RODO JOSE ENRIQUE (6) | PÁGINA 12 | PÁGINA 12 |
| RODRIGUEZ JORGE RAUL | COLETTI ALFONSO | EDITORIAL CONGRESO |
| ROMA PODEROSA Y LEGENDARIA (7) | GRIMBERG CARL | ANTEOJITO |
| ROMANCERO GITANO CRONOLOGIA DE LA VIDA Y OBRA DE LORCA | GARCIA LORCA FEDERICO | PAGINA 12 |
| ROMEO Y JULIETA | SHAKESPEARE WILLIAM | LOSADA S.A. |
| ROOSEVELT FRANKLIN DELENO 61 | SCHLESINGER A.M. JR | PAGINA 12 |
| ROSARIO BIOGRÁFICO | GÓMEZ MARIO C. | TRADICIONES ARGENTINAS |
| ROSARIO EL CONCEJO MUNICIPAL | DE MARCO MIGUEL ÁNGEL (H) | AMALEVI |
| ROSARIO MUNICIPALIDAD ANTECEDENTES | MUNICIPALIDAD ROSARIO | MUNICIPALIDAD ROSARIO |
| ROSARIO MUNICIPALIDAD PASEO DEL SIGLO | DONATO ADA | MUNICIPALIDAD DE ROSARIO |
| ROSAS | ROLDAN BELISARIO | SOPENA |
| ROSAS EL PEQUEÑO | PUIGGROS RODOLFO | PERENNIS |
| ROSAS EN LA HISTORIA NACIONAL | CLEMENTI HEBE | LA PLEYADE |
| ROSAS ensayo histórico psicológico | MANSILLA LUCIO V | A-Z |
| ROSAS JUAN MANUEL DE | LUNA FELIX | PLANETA |
| ROSAS JUAN MANUEL DE | LYNCH JOHN | EMECE |
| ROSAS JUAN MANUEL DE | MALAMUD CARLOS | QUORUM |
| ROSAS JUAN MANUEL DE | PIGNA FELIPE | CLARÍN |
| ROSAS JUAN MANUEL DE I 17 | ROSA JOSE MARIA | PROA |
| ROSAS JUAN MANUEL DE II 18 | ROSA JOSE MARIA | PROA |
| ROSAS VISTO POR SUS CONTEMPORANEOS | BUSANICHE JOSE LUIS | HYSPAMERICA |
| ROSAS Y LAVALLE 5 | SALDIAS ADOLFO | AMERICANA |
| ROSAS Y SU TIEMPO | ANSALDI WALDO | CENTRO EDITOR DE AMERICA LATINA |
| ROSAS Y SU TIEMPO | RAMOS MEJIA JOSE MARIA | EMECE |
| ROSAS Y SUS CAMPAÑAS 1 | SALDIAS ADOLFO | AMERICANA |
| ROSAS Y THIERS | PEREYRA CARLOS | BUENOS AIRES |
| ROSAS, SUS DETRACTORES Y SUS PANEGIRISTAS | MARCO CARLOS R. | MENDOZA |
| ROUSSEAU (105) | CASINI PAOLO | PAGINA 12 |
| RUSSELL BERTRAND ARTHUR WILLIAM 33 | RABOSSI EDUARDO | PAGINA 12 |
| SAAVEDRA CORNELIO 6 | ROSA JOSE MARIA | PROA |
| SAENZ PEÑA LA REOLUCION POR LOS COMICIOS | CARCANO MIGUEL ÁNGEL | HYSPAMERICA |
| SAENZ PEÑA LEY PRO Y CONTRA | DIAZ HONORIO A | CENTRO EDITOR DE AMERICA LATINA |
| SAHARA | CUSSLER CLIVE | ATLANTIDA |
| SAINT SIMON 95 | PIVIDAL RAPHAEL | PAGINA 12 |
| SALTA INFORME FINAL | CONGRESO PEDAGOGICO | EUDEBA |
| SAN FRANCISCO DE ASIS ( FRANCISCO BERNARDONE ) 29 | LE GOFF JACQUES | PAGINA 12 |
| SAN FRANCISCO DE ASIS SU VIDA | ENGLEBERT OMER | CEFEPAL |
| SAN JUAN INFORME FINAL | CONGRESO PEDAGOGICO | EUDEBA |
| SAN LUIS INFORME FINAL | CONGRESO PEDAGOGICO | EUDEBA |
| SAN MARTIN ANECDOTAS SANMARTINIANAS | CANETTI HORACIO | LA ILUSTRACION |
| SAN MARTIN CARTAS MÁXIMAS | SAN MARTIN JOSE DE | ANTEOJITO |
| SAN MARTIN EL LIBERTADOR | MEDRANO SAMUEL W. | ESPASA CALPE |
| SAN MARTIN HISTORIA DE LA EMANCIPACION SUDAMERICANA I, II | MITRE BARTOLOME | TOR |
| SAN MARTIN INTIMO | IBARGUREN CARLOS | PEUSER |
| SAN MARTIN JOSE FRANCISCO DE | BARCIA TRELLES AUGUSTO | ANICETO LOPEZ |
| SAN MARTIN JOSÉ FRANCISCO DE (I) 9 | ROSA JOSE MARIA | PROA |
| SAN MARTIN JOSE FRANCISCO DE (II) 10 | ROSA JOSE MARIA | PROA |
| SAN MARTIN JOSÉ FRANCISCO DE 21 | BUSANICHE JOSE LUIS | PAGINA 12 |
| SAN MARTIN NÚMERO ESPECIAL EN HOMENAJE | LUNA FELIX | TODO ES HISTORIA |
| SANTA BIBLIA CATÓLICA | SCHOKEL LUIS ALONSO | MENSAJERO |
| SANTA BIBLIA PROTESTANTE | SOCIEDADES BÍBLICAS | SOCIEDADES BÍBLICAS |
| SANTA CRUZ INFORME FINAL | CONGRESO PEDAGOGICO | EUDEBA |
| SANTA FE | SANTILLANA | SANTILLANA |
| SANTA FE CIENCIAS SOCIALES | BALIANI A. NOVELLO DE E.C. RENATI T. | AIQUE |
| SANTA FE entre 1820 y 1853 de la Autonomia a la Integracion | TARRAGO GRISELDA | LA CAPITAL |
| SANTA FE INFORME FINAL | CONGRESO PEDAGOGICO | PCIA SANTA FE |
| SANTA FE INFORME PRELIMINAR | CONGRESO PEDAGOGICO | PCIA SANTA FE |
| SANTIAGO DEL ESTERO INFORME FINAL | CONGRESO PEDAGOGICO | EUDEBA |
| SANTO TOMAS DE AQUINO 52 | CHENU M.D. | PAGINA 12 |
| SANTUARIO ( PREMIO NOBEL 1949 ) | FAULKNER WILLIAM | HYSPAMERICA |
| SARMIENTO DOMINGO F., cartas anécdotas y testimonios | SARMIENTO DOMINGO FAUSTINO | CLARÍN |
| SARMIENTO DOMINGO FAUSTINO | LUNA FELIX | PLANETA |
| SARMIENTO DOMINGO FAUSTINO (2) | PÁGINA 12 | PÁGINA 12 |
| SARMIENTO SU VIDA EL HOMBRE DE AUTORIDAD | GALVEZ MANUEL | TOR |
| SARMIENTO VIAJES | SARMIENTO DOMINGO FAUSTINO | KAPELUZ |
| SARTRE JEAN PAUL 32 | CAMUSSO DE G.GUILLERMINA | PAGINA 12 |
| SECRETOS FEMENINOS AGUAFUERTES INEDITAS | ARLT ROBERTO | PAGINA 12 |
| SEGUNDO ENSAYO SOBRE EL GOBIERNO CIVIL | LOCKE JOHN | LOSADA S.A. |
| SELECCION DE POEMAS, MUNICIPALIDAD DE ROSARIO | VARIOS | MUNICIPAL DE ROSARIO |
| SELECCIÓN DE VERSO Y PROSA | JIMENEZ JUAN RAMÓN | ANTEOJITO |
| SER, ESTAR Y ACTUAR Mujeres y participación política | FERRO LILIAN | FEMINARIA |
| SHALACOS | ABALOS JORGE W. | LOSADA S.A. |
| SIGLO DE ORO ESPAÑOL LOS ESTUARDOS (25) | GRIMBERG CARL | ANTEOJITO |
| SÍMBOLOS Y PRÓCERES | LAPUENTE ERNESTO | LA OBRA |
| SIN NOVEDAD EN EL FRENTE | REMARQUE ERICH MARIA | TOR |
| SINDBAD EL MARINO ( las mil y una noches ) | ANONIMO | PAGINA 12 |
| SINTAXIS TOMO 9 | LA CAPITAL | LAROUSSE |
| SKAKESPEARE WILLIAM 46 | BALDINI GABRIEL | PAGINA 12 |
| SOCRATES 44 | ADORNO FRANCESCO | PAGINA 12 |
| SOL DEL DOMINGO | DARIO RUBEN | ANTEOJITO |
| SOLON (99) | FERRARA GIOVANNI | PAGINA 12 |
| SONETOS SELECCIÓN BILINGÜE | SHAKESPEARE WILLIAM | PAGINA 12 |
| SOR JUANA INÉS DE LA CRUZ | PERFIL LIBROS | PERFIL LIBROS |
| SOR JUANA INÉS DE LA CRUZ (1) | PÁGINA 12 | PÁGINA 12 |
| SOY ROCA | LUNA FELIX | SUDAMERICANA |
| STALIN JOSIF ZHUGASHVILI 40 | DEUTSCHER ISAAC | PAGINA 12 |
| TABLAS DE LOGARITMOS A CINCO DECIMALES | HOUEL J | MUNDO CIENTIFICO |
| TABLAS DE SANGRE es acción santa matar a rosas | INDARTE JOSE RIVERA | GRANDES ESCRITORES ARGENTINOS |
| TABOADA MANUEL CAUDILLO UNITARIO | NEWTON JORGE | PLUS ULTRA |
| TAQUIGRAFIA CARTON DE | LARRALDE GABRIEL H. | LIBRERA DEL COLEGIO |
| TEATRO HISTÓRICO INFANTIL | BERDIALES GERMAN | KAPELUSZ |
| TÉCNICAS CONTABLES GUÍA TEORÍA PRACTICA | VIDAL Y FAZZIO | EDICIONES INTEROCEANICAS S.A. |
| TÉCNICAS DE CREACIÓN Y REALIZACIÓN EN RADIO | MC LEISH ROBERT | INSTITUTO DE España |
| TERCER ENCUENTRO REGIONAL DE ESCRITORES JÓVENES | AUTORES VARIOS | CIUDAD GÓTICA |
| TERCERA MANCHA | AGATHA CHRISTIE | MOLINO |
| TERRITORIO DEL POETA | AVALIS MIRLEY M. | VENADO TUERTO |
| TIEMPO DE ODIO Y ANGUSTIA (1839-40) | GALVEZ MANUEL | ESPALCA CALPE |
| TIERRA DEL FUEGO INFORME FINAL | CONGRESO PEDAGOGICO | EUDEBA |
| TIM | MC CULLOUGH COLLEEN | CIRCULO DE LECTORES |
| TOLSTOI 54 | LUPORINI MARIA BLANCA | PAGINA 12 |
| TOMOGRAFIA COMPUTADA A MI ARGENTINA | D'ANDRETA JUAN CARLOS | ALTEA |
| TRAS LA HUELLAS DE NUESTRO PASADO LA AVENTURA DE LA ARQUEOLOGIA | BENESCH KURT | CIRCULO DE LECTORES |
| TRATADO DE DERECHO LABORAL I, II | CABANELLAS GUILLERMO | BIBLIOGRAFIA ARGENTINA |
| TRATADO DE LA DELINCUENCIA AGUAFUERTES INEDITAS | ARLT ROBERTO | PAGINA 12 |
| TRATANTES, PROSTITUTAS Y RUFIANES | LUNA FELIX | TODO ES HISTORIA |
| TUCUMAN INFORME FINAL | CONGRESO PEDAGOGICO | EUDEBA |
| TUPAC-AMARU JOSÉ GABRIEL 12 | LEWIN BOLESLAO | PAGINA 12 |
| UCR CARTA ORGÁNICA | UCR | DEPARTAMENTAL ROSARIO |
| UD PUEDE DECIR NO A SU ADOLESC | J SHALOV Y OTROS | ATLANTIDA |
| UN CORAZON SIMPLE | FLAUBERT GUSTAVE | PAGINA 12 |
| UN DIVORCIO | BOURGET PAUL | SEXTON BLAKE |
| UN INCENDIO DESASTROSO | MAINE MARGARITA | PAGINA 12 |
| UN INCIDENTE AISLADO | SLOAN SUSAN R | ATLANTIDA |
| UN JINETE POR EL CIELO | BIERCE AMBROSE | PAGINA 12 |
| UN MEDICO RURAL | KAFKA FRANZ | PAGINA 12 |
| UN PARRICIDA | MAUPASSANT GUY DE | PAGINA 12 |
| UN RENACER HUMANO | BOZZOLA MARTHA B. | MUNICIPALIDAD DE ROSARIO |
| UN VIAJE MUY ESPECIAL | OTERO RODOLFO | SIGMAR |
| UN VIAJE POR EL UNIVERSO 1,2,4,5,6,7,8,9,10,11,14,15,16,17,18,19,20 | MOLEDO LEONARDO | PAGINA 12 |
| UNA EXCURSIÓN A LOS INDIOS RANQUELES | MANSILLA LUCIO VICTOR | BIBLIOTECA VIGIL |
| UNITARIOS Y FEDERALES | IRAZUSTA, BARBA, BABU, BOSCH | HYSPAMERICA |
| UNITARIOS Y FEDERALES | LUNA FELIX | SIETE DIAS |
| UNITARIOS Y FEDERALES HISTORIA ARGENTINA III | VISOR | VISOR |
| UNITARISMO, FEDERALISMO, ROSISMO | BARBA ENRIQUE M. | CENTRO EDITOR DE AMERICA LATINA |
| UNO | BACH RICARDO | VERGARA |
| URQUIZA | LARRAN DE VERA ALBERTO | ATLANTIDA S.A. |
| URQUIZA JUSTO JOSE 20 | ROSA JOSE MARIA | PROA |
| URQUIZA Y EL PACTO FEDERAL 8 | SALDIAS ADOLFO | AMERICANA |
| URQUIZA Y MITRE | VICTORICA JULIO | HYSPAMERICA |
| URQUIZA Y SU TIEMPO: La Organización Nacional | BOSCH BEATRIZ | CENTRO EDITOR DE AMERICA LATINA |
| USLAR PIETRI ARTURO (18) | PÁGINA 12 | PÁGINA 12 |
| VALLEJO CESAR (14) | PÁGINA 12 | PÁGINA 12 |
| VAN GOGH THEODORUS 14 | DE MICHELI MARIO | PAGINA 12 |
| VANINA VANINI | STENDHAL ( Henri Beyle ) | PAGINA 12 |
| VEINTE POEMAS DE AMOR Y UNA CANCION DESESPERADA | NERUDA PABLO | PLANETA |
| VELASCO IBARRA EL POPULISMO EN ECUADOR (27) | SCHWARZSTEIN DORA F. | CENTRO EDITOR DE AMERICA LATINA |
| VERSO Y PROSA | IBARBOUROU JUANA | ANTEOJITO |
| VIAJE A CABALLO POR LAS PROVINCIAS ARGENTINAS | MAC CANN WILLIAM | HYSPAMERICA |
| VIAJE A LA LUNA, LOS ESTADOS E IMPERIOS DE LA LUNA | BERGERAC CYRANO DE | PAGINA 12 |
| VIDA COTIDIANA EN TIEMPOS DE ROSAS | CENTRO EDITOR DE AMERICA LATINA | CENTRO EDITOR DE AMERICA LATINA |
| VIDA COTIDIANA ROSARIO 1900-30 N° 1,2,3,4,5,7,8,9,11,12 | IELPI RAFAEL OSCAR | LA CAPITAL |
| VIDA DE DON JUAN MANUEL DE ROSAS | GALVEZ MANUEL | TOR |
| VIDA GLORIOSA DE SARMIENTO | BENGOA JUAN LEON | CLARIDAD |
| VIDA Y MUERTE DE LOPEZ JORDAN | CHAVEZ FERMIN | HYSPAMERICA |
| VIDAS PARALELAS | PLUTARCO | ANTEOJITO |
| VIEDTNAM: LA GUERRA QUE EE.UU. PERDIÓ | BOU LUIS CESAR | CEUR |
| VISCONTI DI MODRONE LUCHIANO 13 | ARCELLA ISMAEL R. | PAGINA 12 |
| VOCABULARIO DE LA LEY 1420 CIEN AÑOS DESPUÉS ASPECTO PEDAGOGICO | BUSTOS DAMIAN | CIDAP CORDOBA |
| VOCES DE PLEGARIAS | HERMANOS MARISTAS | COLEGIO SELESIANO SAN JOSE |
| VOLTAIRE FRANCOIS-MARIE AROUET 28 | LANDUCCI SERGIO | PAGINA 12 |
| VOLVER A NACER LA CIENCIA DE LA REENCARNACION | GLORIA A SRI GURU Y GAURANGA | CENTRO BHAKTIVEDANTA |
| VOX POPULI Y OTROS CUENTOS CRUELES | L'ISLE ADAM DE VILLIERS | PAGINA 12 |
| WASHINGTON | SIRI EROS NICOLA | ATLANTIDA S.A. |
| WATERGATE HISTORIA DE UN ABUSO DE PODER | ALBA VICTOR | NAUTA |
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| WORDSTAR 6.0 EL ARTE DE ESCRIBIR BIEN | ANAYA | INFORMATICA VIVA |
| YO JUAN MANUEL DE ROSAS | MANSILLA LUCIO VICTOR | RUEDA |
| YO, CLAUDIO | GRAVES ROBERT | ALTAYA |
| YRIGOYEN | LUNA FELIX | HYSPAMERICA |
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| ZOOLOGIA TOMO 3 | LA CAPITAL | LAROUSSE |
¿Conoces la historia de las calles de Rosario?
Por Oscar Grimao
Muchas veces hemos caminados por tantas calles de la ciudad, sin saber el por que de sus nombres, y para ser realista muchas veces ni leemos sus nombres.
Este es un desafío yo les daré algunos nombres y usted puede participar dando otros ¿Jugamos?.
1 de mayo, si como algunos creen que este nombre se debe al día del trabajo esta equivocado. Es por el Pronunciamiento del General Urquiza el 1 de mayo de 1851, recordemos un momento en la historia.
“... derrotados definitivamente los unitarios en la batalla de Vences (27-11-1847) y concluidos los conflictos con Francia e Inglaterra por la firma de los convenios Arana-Southern (24-11-1849) y Arana-Lepredour (31-8-1850), se llega a la paz requerida. Ahora ya no se puede desoír el insistente reclamo por la ansiada convocatoria. Justo J. De Urquiza la tomará a su cargo.
Mediante sigilosa diplomacia se trazan las alianzas necesarias a la empresa de la organización nacional. Recordemos el estado de confederación en que se encontraban las provincias argentinas, status que le permitía desligarse del pacto. En él se fundamenta el acto del 1 de mayo de 1851, conocido generalmente con el nombre de “pronunciamiento”, vocablo de reducido ámbito castrense.
En aquel día el gobernador de Entre Ríos Justo J. de Urquiza, al aceptar la renuncia del gobernador de Buenos Aires Juan M. de Rosas al mantenimiento de las relaciones exteriores, reasume la soberanía hasta la reunión del congreso constituyente que organice la república. No se trata de una simple rebelión militar, que tal significa la palabra “pronunciamiento”, sino del inicio de una auténtica revolución, cuyos trascendentales fines se consumarán cabalmente. Desde ya se afrontaba a preparar en el Colegio del Uruguay a los protagonistas de la nueva era institucional.
Veintinueve días después se suscribe la alianza del estado de Entre Ríos con el gobierno de la República Oriental del Uruguay y el imperio del Brasil. Se propone levantar el sitio impuesto a Montevideo por el general Manuel Oribe y facilitar la libre elección de autoridades. En el caso que el gobernador de Buenos Aires, asumiera actitudes bélicas contra algunos de los contratantes, la alianza se volverá contra él.
El general Oribe capitula ante el ejército entrerriano correntino. En el documento del 8 de octubre de 1851, una cláusula generosa establece que en adelante no habrá entre los orientales “ni vencedores, ni vencidos”. Habiendo declarado Rosas la guerra a Brasil y despojado a Urquiza de sus jerarquías por las leyes infamantes del 20 de septiembre, se pacta otra alianza el 21 de noviembre contra Rosas...”
“... el año 1851. Apenas hace cinco días que nació y ya todos lo conocen y lo llaman por su nombre, ni más ni menos, que si habiendo corrido todo su curso, se encontrase viejo y en su duodécimo mes.
Este año 1851 se llamará en esta parte de América, La Organización.
Obra de una admirable combinación de ciencia, patriotismo y firmeza, habrá paz general y gloria en la República y con la República.
El buen derecho y el valor, son bases incontrastables que Dios protege.
El gran principio del sistema federal, consagrado por la victoria, quedará consolidado en una Asamblea de Delegados de los pueblos. De su seno saldrá un mandato de fraternidad, y abrazándose todos los hermanos, victorearán reconocidos un nombre glorioso que designa a un hombre grande, que simboliza:
La constancia en el orden,
La firmeza en el designio,
El coraje en la lucha,
La grandeza en los medios,
El heroísmo en los hechos,
El patriotismo y la civilización en los fines.
Para nosotras, la única faz del año 51, es La Organización.
El efecto que produjo en Buenos Aires y en toda la República ese artículo, fue de gran sensación.
El 1 de mayo de 1851, tuvo lugar en forma oficial lo que llamó el pronunciamiento contra Rosas. Entre Ríos, aprovechando las reiteradas renuncias de Rosas, a causa del mal estado de su salud, declaró que las consideraba como aceptadas y reasumía, en consecuencia, la plenitud de su soberanía, hasta la reunión de un congreso al que concurriesen todas las provincias y se organizase un gobierno común.
Los que desconocen la historia del país, han dicho muchas veces que siendo Urquiza un subalterno de Rosas, se sublevó contra éste y lo derrocó en Caseros. Es un error. Urquiza en Entre Ríos, como gobernador, tenía la misma jerarquía legal que Rosas en Buenos Aires, con la sola diferencia de que en éste las provincias habían delegado la facultad de dirigir las relaciones exteriores y los asuntos de paz y guerra, hasta que se organizara los pueblos constitucionalmente, bajo el sistema federal, lo cual se debería verificar cuando hubiese cesado la guerra civil...”
25 de diciembre se realizo el paso del ejército grande por Rosario, hoy esta calle lleva el nombre de Juan Manuel de Rosas.
Pero por el 25 de diciembre de 1851 sucedía esto:
“...El ejercito de Urquiza se embarcó en Montevideo hacia fines de octubre en tres barcos brasileños que lo transportaron a entre Ríos. Desde allí comenzó su gran campaña, cruzando el Paraná sin oposición los días 23 y 24 de diciembre de 1851...”, y el 25 de diciembre entra en la villa del rosario, “...gana así su primera victoria. Pascual Echagüe, gobernador de Santa Fe y uno de los más firmes partidarios de Rosas, ante la negativa de este de enviarle los refuerzos solicitados con la intención de impedir o dificultar el cruce del Paraná, e incapaz de contar con la gente de su provincia para una resistencia militar, se derrumbó ante Urquiza y huyó atravesando las pampas hacia Buenos Aires.”
3 de febrero, esto se debe a la caída de Rosas, en 1852.
“...Integran el Gran Ejercito Aliado de la América del Sud en su 75% batallones entrerrianos, correntinos, santafecinos y bonaerenses y en calidad de auxiliares, 1.970 orientales y 4.020 brasileños bajo el comando supremo de Urquiza en un total de 28.169 hombres.
Se ha repetido a menudo que la batalla de Monte Caseros, librada el 3 de Febrero de 1852, marca un hito en la historia argentina. Es el que señala el paso del período de inconstitución a la época constitucional. Efectivamente, al otro día, el vencedor, Justo J. de Urquiza, proclama el olvido de los agravios y la fusión de los partidos con el objeto de emprender todos juntos el camino de la organización nacional...”.
“...Los dos ejércitos se encontraron el martes 3 de febrero en Morón, un arroyo cerca del río de las Conchas, a unos treinta kilómetros al oeste de Buenos Aires. El ejército de Urquiza tenía un efectivo de veinticuatro mil hombres, de los cuales tres mil quinientos eran brasileños, mil quinientos uruguayos y el resto argentinos; contaban con cincuenta piezas de artillería. El ejercito de Rosas estaba constituido por veintitrés mil hombres, con cincuenta y seis piezas de artillería (...) La batalla comenzó a las 7:00 de la mañana, con fuego de artillería de ambos lados (...) Hacia mediodía, la derrota era total (...) a las 15:00 el ejercito aliado estaba en Santos Lugares (...) En Buenos Aires, como en el campo de batalla, el calor era agobiante ese día. El sonido distante de los cañones se había oído desde horas tempranas.”
Por: oscar grimao, OSCAR GRIMAO
CUSSLER CLIVE
La vida de Clive emula la de su héroe en la ficción, Dirk Pitt. Ya sea explorando legendarias minas, o encabezando expediciones para buscar barcos hundidos, ha obtenido resultados notables. Cussler ha descubierto más de 60 barcos sumergidos en las profundidades del mar, algunos de ellos con gran significación histórica. Este exitoso autor de novelas de aventuras como Raise the Titanic!, Dragón, Treasure, Cyclops y Deep Six, también atesora automóviles antiguos. Posee 75 modelos únicos en su famosa colección. Divide su tiempo entre Denver (colorado), Paradise Valley (Arizona) y remotos lugares del mundo adonde lo arrastra su espíritu aventurero.
En Sahara, ambientada en un futuro inmediato, Clive combina y relaciona con maestría hechos aparentemente distantes; la huida de un acorazado durante la guerra civil en Estados Unidos, la desaparición en el Sahara de una famosa aviadora en 1935, una misión de científicos de la organización Mundial de la Salud que investiga las causas de una enfermedad letal originada en Africa.
Sahara ha sido un éxito en E.U. y Europa desde su aparición en 1992, y se mantuvo por muchos meses en las principales listas de best sellers.
BALZAC DE HONORE
Ver biografía en el fascículo 1 de literatura.
LUNA FELIX
Sin biografía.
LUCIANI TOMAS
Nació en la Capital Federal, en 1964. Completó sus estudios de periodismo en el Circulo de la Prensa de Buenos Aires, en 1986, y se gradúo como licenciado en ciencias políticas de la Universidad de Buenos Aires en 1989.
Entre otras distinciones, fue premiado por la Asociación Argentina de Ciencias Políticas, y obtuvo una beca para dedicarse a la investigación política en la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA. En 1988 ganó el concurso anual de la Fundación Noble para desempeñarse en el diario Clarín, y posteriormente pasó a trabajar en el diario la Nación. Radicado en San Miguel de Tucumán desde 1990, actualmente es pro secretario de redacción del diario Siglo XXI, de esa ciudad.
SCHLAEN CARLOS
Me llamo Carlos y nací en Santa Fe. Todo empezó una mañana que no fui a la escuela porque me desperté con dolor de estomago. Al día siguiente la maestra me preguntó por que había faltado y, como la vi muy interesada, se me ocurrió inventar una historia llena de aventuras y peligros, mucho más excitantes que un simple dolor de estomago. La maestra, que no era tonta, se dió cuenta. Llamó a mi madre y le dijo: - Su hijo tiene una imaginación demasiado frondosa.
Esa tarde no me dejaron salir a jugar a la vereda porque había mentido.
Ahora vivo en Buenos Aires y aunque han pasado muchos años me sigue gustando inventar historias, sólo que ahora las escribo y las dibujo en libros (es que también me sigue gustando salir a la vereda). El primero que hice se lama Ulrico, la historia secreta de la conquista, el segundo, Orllie, la viva imagen del rey de la Patagonia y el tercero, pero no el último – espero – es éste. Confío en no haber defraudado a aquella maestra, aunque dudo que mi imaginación sea demasiado frondosa.
FAULKNER WILLIAM
Premio Nobel 1949.
SLOAN SUSAN R.
Abogada, y actúa tanto en calidad de fiscal como de defensora. Su novela anterior, En legitima venganza 1996, fue traducida a más de diez idiomas y best seller en varios países. En la actualidad reside en la costa noroeste del Pacifico.
LEDESMA JORGE
Irrumpió en la literatura argentina con “cartas espantosas a mi maestro”. Donde junto a un reconocimiento a Ernesto Sabato, evidenciaba ya un espíritu combativo y de refinada ironía. El mismo Sabato lo incluyó como personaje en “Abaddón el Exterminador”. Pero no sólo esta inclusión lo convierte en un “personaje”. En 1961 recibe un premio en España por un cuento, “La Casualidad no Teje Sola”. El franquismo declaró al texto “pornográfico”; el cuento no fue impreso y el monto del premio debió ser devuelto. Este antecedente hizo desistir a la editorial Myne de Barcelona, de publicar su novela “Yo destruí el mundo”. Un italiano, Giacomo Feltrinelli, se decide a editarla en su país, pero antes de hacerlo muere en un accidente.
Diecisiete años después, la editorial Kraft quiebra poco antes de editar la obra. En señal de rebeldía vital, el último día de 19633, al caer la tarde, el autor trepó desnudo a un farol del centro de Buenos Aires y terminó en el departamento de policía. En 1985 publicó “El juicio de los animales”, e 1988 “Acuso al invasor”, y en 1990 “Adiós al árbol”, títulos todos con sucesivas reediciones.
GREELEY ANDREW M.
La familia Donlon de Chicago consiguió amasar una considerable fortuna y en 1933 decidió que los asuntos de la tierra debían estar avalados también en el cielo, así que consagró al jóven Hugh al servicio de Dios, mediante el inmutable transito por un seminario católico. En realidad, se trataba de una empresa que el señor Thomas Donlon formulara al encontrarse su esposa Peggy muy cerca de la muerte al momento de dar a luz a su único hijo. En 1954 Hugh se prepara activamente en el seminario, aunque el recuerdo de su amiga María Angélica le persigue insistentemente como una evocación cálida de su primaveral adolescencia. Diez años más tarde Hugh recibe las ordenes y con las ordenes un confesionario donde escuchara las versiones más extrañas que asume el pecado en el reino de los mortales. Ya no se cierne sobre su vida, sino el ardiente verano que encarna Liz, una mujer de personalidad admirable que hace aun más difícil su magisterio. Con ella sostendrá un apasionado romance hasta que Liz queda embarazada. La situación obliga moralmente a Hugh a asumir sus responsabilidades, así que tras solicitar una dispensa, formaliza su unión con ella. Se transforma entonces en un ambicioso hombre de negocios al tiempo que juega sus primeras bazas en la política. En 1979 es nombrado embajador de los Estados Unidos en un país del Tercer Mundo. De repente la buena marcha de sus negocios se ve empañada por los dobles juegos que genera la codicia, y Hugh debe concurrir a los tribunales para eludir la cárcel. La perspectiva de salir airoso se presenta remota, lo cual empeora con la solicitud de divorcio que inicia su mujer. En medio de la crisis Hugh es llevado a prisión, pero surge entonces la presencia redentora de su vieja amiga María Angélica, casada, separada y madre de dos hijos. La tragedia tiene una fulminante contrapartida que arrastra junto a este fulgurante encuentro, la tentación que siendo Hugh de regresar nuevamente al sacerdocio.
MITCHELL MARGARET
Lo que el viento se llevó, la primera y única novela publicada por Margaret Mitchell, fue suficiente para que el nombre de esta escritora se hiciera famoso en todo el mundo a partir del instante en que la obra era editada por primera vez. La resonante y súbita buena acogida alcanzada por la novela, dió lugar a que se hiciera de ella una película que, análogamente, constituyó uno de los éxitos más extraordinarios en la historia cinematográfica. Cabe recordar que la filmación de LO QUE EL VIENTO SE LLEVO, realizada por David O. Selznick y dirigida por Víctor Fleming, tuvo entre sus principales interpretes a Clark Gable, Vivien Leigh, Leslie Howard y Olivia de Havilland.
La autora de la novela, hija de un acomodada familia del sur de los EE.UU., nació en Atlanta, Georgia, en 1900. Después de licenciarse bachiller en el Seminario de Atlanta, donde estudió de 1914 a 1918, ingresó en el Colegio Superior Smith de Northampton, Massachusetts, para cursar la carrera de Medicina. Un año después, al fallecer su madre y a requerimientos del padre, tuvo que abandonar sus estudios y regresar a Atlanta. Llevada por su afición a escribir, se empleó en la Redacción del Atlanta Journal, para el que trabajó desde 1922 a 1926. Sus escritos aparecían firmados con el nombre de Peggy Mitchell.
Poco después de iniciar sus actividades literarias en el Atlanta, contraía matrimonio con el también periodista Red Upshaw. A causa de la conducta irregular de éste, aquella unión resultó un fracaso, y Margaret obtuvo el divorcio al cabo de un año de la boda. En 1925 contraía nuevas nupcias con el abogado John Marsh. Aunque no tuvieron hijos, siempre dieron la sensación de ser muy felices y llevaron una vida sumamente tranquila, casi sin salir nunca de su retiro en el suntuoso piso que lograron poseer en la misma ciudad de Atlanta.
Es en esta recoleta estancia donde Margaret, obligada a pasar largas horas quieta, escribió su apasionante, arrebatadoramente platónica de acontecimientos y famosa novela. Había sucedido que, a causa de haber sufrido una caída con graves lesiones en un pie, ella contrajo un estado artrítico agudo. Por tanto, tuvo que abandonar su trabajo en el periódico y permanecer en casa, tendida o sentada el mayor tiempo posible. No sabiendo permanecer inactiva y por sugerencia de su marido, decidió escribir dicha novela. Con una maquina portátil sobre sus rodillas emprendió la ardua tarea que había de durar diez años, de 1926 a 1936, y dar como resultado feliz Lo que el viento se llevó, cuya primer edición ya fue de 1.039 páginas.
Se sabe que redactó el original sin orden ni método alguno, casi puede decirse de modo caótico. Por ejemplo, escribió y dió por terminada primera la última parte de la obra. No obstante, a impulsos de los arrebatos de su brillante inspiración, logró lo que tantos escritores, con método o sin é, quieren y no pueden: escribir una gran novela. Es notorio que Margaret supo acumular y manejar los informes necesarios sobre los años anteriores, durante y después de la Guerra de Secesión – 1861 1873 – ,época en que transcurre la narración; que, dotada de una prodigiosa memoria, acertó en inspirarse en el recuerdo de los exhaustivos relatos que en su infancia oyó de labios de sus padres y otros familiares referentes a dicha contienda civil norteamericana, y, sobre todo, que con un talento que nadie discute, dió a su obra la perfecta unidad y continuada correlación que es, justamente, lo que obliga al lector a seguir adelante, página tras página, cada vez con más intenso interés y emoción, hasta llegar al final sin interrupción.
En 1935, Harold S. Latham, dirigente de la editorial MacMillan, fue a Atlanta para entrevistarse con Margaret. En su búsqueda de nuevos escritores, se había enterado de que la esposa del abogado John Marsh estaba escribiendo una larga obra que ella, con ironía, calificaba de “la gran novela americana”. En su primera visita no logró que la escritora le enseñara ni parte del manuscrito. Pero Latham insistio en posteriores entrevistas y, finalmente, Margaret le entregó dos grandes paquetes, que contenían tan gran cantidad de cuartillas escritas como jamás había visto juntas el propio editor. Se llevó los dos paquetes y a los pocos días recibió un telegrama de la autora en que le decía: “He variado de opinión. Devuélvame el original”. Desatendió este comunicado y mandó un cheque de 5.000 dólares a la escritora.
En principio la novela había sido titulada Mañana será otro día. Pero, como sea que la palabra mañana aparecía en el titulo de muchos otros libros, los editores pidieron a la autora que lo cambiase. Ella propuso los de Milestones, Tote The Weary Lode, ¡Bah!, ¡Bah!, Black Sheep, None So Blind y Not in Our Stars, sin que ninguno cuajara.
A copia de buscar, encontró en un poema del poeta inglés Ernest Dowson la frase Lo que el viento se llevó (o sea, Gone With the Wind) que quedó aceptada. También la autora cambió el nombre que en principio había dado a la heroína principal, bautizada como Pansy O’hará. Pensó luego en llamarla Storm (Tempestad), o Robin, Angel y con otros nombres; hasta que se dedicó por el de Escarlata.
Editada la obra por primera vez en 1936, sólo pasados seis meses de su aparición, ya se habían vendido un millón de ejemplares. En un sólo día, cincuenta mil. Poco antes de la muerte de la autora, se calculaba que en los cuarenta países en que había sido traducida la novela, eran más de ocho millones los ejemplares vendidos. Incluso existen copias en Braille para los ciegos. En la actualidad, siguen sucediéndose sus reimpresiones en todos los idiomas cultas, con igual éxito.
Además de otras distinciones honoríficas que le fueron concedidas después, Lo que el viento se llevó le valió a Margaret obtener el Premio Pulitzer en 1937. Es verdad, que, antes de esta obra, había escrito otra novela, pero la echó al fuego, disgustada “por haber fracasado”, según propia declaración. Si alguna vez después de su gran éxito con lo que el viento se llevó le preguntaban si pensaba escribir otra novela, solía responder con una rotunda negativa.
Feliz, casi del todo recuperada de su enfermedad y viviendo tranquila al lado de su marido, cuando sólo contaba cuarenta y nueve años, Margaret moría prematuramente y desgraciadamente. Un día, marido y mujer cruzaban una calle de Atlanta, para dirigirse a un cine cercano a su domicilio. Pasó un taxi a toda velocidad, y alcanzó a la celebre escritora. A consecuencia de las heridas recibidas en este fatal accidente, fallecía cinco días después. Era el 16 de agosto de 1949.
DANTE
Entre los años 1292 y 1293, Dante escribe la Vita Nuova, obra de carácter autobiográfico trascendido por la alegoría y el misticismo. Dos años antes, 1290, había muerto Beatriz Portinari, la figura central de la vida y la obra del poeta florentino. Dante la había visto por vez primera cuando tenía nueve años, y desde entonces todas sus potencias espirituales quedaron avasalladas por Amor. La Vita Nuova nos hablará de la historia y de los ritos de ese vasallaje, desde el primer encuentro con Beatriz hasta la promesa final de Dante: decir de ella “lo que jamás fue dicho de ninguna”. En la inmortal Commedia Dante cumplirá con creces sus promesa. La Vita Nuova es un conjunto de prosas y poemas. Las prosas son de dos tipos: narrativas y explicativas. Las primeras, de cláusulas rítmicas muy marcadas, sostienen el argumento de la obra, mientras que las segundas nos hablan de la división interna de los poemas, son notas aclaratorias sin más. Los poemas – canciones, sonetos y baladas – tienen dos orígenes distintos. Algunos de ellos están hechos para la ocasión, mientras que otros habían sido compuestos por Dante en los años inmediatamente anteriores y fueron luego aprovechados porque temática y estilísticamente se correspondían con el tono del libro. En la raíz de esta convivencia entre prosa y verso, se encuentran la Consolatio de Boecio – tan leída a lo largo de la Edad Media – y las razós provenzales; mientras que el empleo de una prosa explicativa entronca con las exégesis a la Santa Escritura.
Dante participó de la renovación poética propuesta por los estilnovistas, quienes recogieron elementos de la escuela siciliana y de la poesía trovadoresca, dándoles una nueva dimensión al poner mayor énfasis en los aspectos temáticos que en los puramente técnicos. El mundo del poeta estilnovista esta gobernado por la nobleza de espíritu, por el “corazón gentil”: Al cor gentil rempaira sempre amore, dijo Guido Guinizzelli, precursor del stil novo. Dante rendirá tributos a ese ordenamiento de valores poéticos, en el que la mujer amada es una especie de mediadora de Dios, en sus primeras rime y en algunas facetas de su Vita Nuova. Es todavía la época en que la figura de Guido Cavalcanti ejerce su poderosa influencia sobre el jóven Dante, quien se alejará del dolce stil en su poesía posterior, haciéndose con un lenguaje más enérgico y vigoroso que culminará en la realización de la Commedia.
FLAUBERT GUSTAVE
Última obra concluida por Flaubert (1821-1880), sus tres Cuentos – Un Corazón Simple, San Julián el Hospitalario y Herodias – se convierten en el único momento de serenidad de los cinco últimos años de vida: la última década de esa existencia se vio acelerada y abrumada por sucesos históricos y acontecimientos personales que nada tienen que ver con el apacible paso de aquellos días pasados en que Flaubert se encarnizaba solamente en la escritura de sus obras maestras, Madame Bovary, La Educación Sentimental y Salammbó. La guerra franco – alemana, la comuna, los problemas económicos de Comanville – esposo de su amada sobrina Caroline –, y la penuria propia no son las únicas desazones que le angustia: el mundo histórico que le rodea va cambiando a velocidad superior de lo que su comprensión permite y son varias las cartas donde queda patente ese desfase: “El 4 de septiembre – proclamación de la III República francesa – ha inaugurado un estado de cosas que ya no nos afectan. Estamos de más”.
A su alrededor, los amigos empiezan a morir. George Sand lo hace en junio de 1876 proporcionándole una sensación de desamparo que terminará en lagrimas sobre el ataúd.
Comienza a dudar, por otro lado, de su potencia para escribir y crear mundos novelescos ante el fracaso de Bouvard y Pécuchet, que quedará inconclusa, pese a retomarla una vez concluidos los Tres Cuentos. Sintiéndose incapaz para proseguir con esos dos personajes, la abandona y se entrega a “cosas cortas, a estos cuentos que en ocasiones han sido considerados por parte de la critica como su obra maestra y cómo su único éxito irrefutable.
‘Siento más que nunca la necesidad de vivir en lo alto de una torre de marfil, muy por encima del fango en que chapotea el común de los hombres”, escribe en carta a la princesa Mathilde a principios de esa década, en la que son constantes sus denuestos contra la “muchedumbre, el número, el rebaño, que siempre será odioso”. Y aislado de ese mundo mediante una vida austera y laboriosa, Flaubert escribe de forma obstinada, entre 1875 y 1877, Tres Cuentos, para creer en sus dates de escritor: los manuscritos muestran el encarnizamiento de un creador que pasa días enteros con cada página, que, en un esfuerzo casi inimaginable, trabaja por eliminación y depuración de los materiales del primer borrador, tachando todo lo adjetivo, cualquier elemento a frase que huela a “literatura”.
De las angustias del proceso dan cuenta, sólo en parte, algunos fragmentos entresacados de su correspondencia del período, con los que se abre este primer volumen de Tres Cuentos, que contiene, además y sobre todo, Un Corazón Simple, la lastimosa historia de una vida, escrita, como el propio Flaubert afirma, “para hacer llorar a las almas sensibles”.
VALERA JUAN
Natural de Cabra, provincia de Córdoba, nació en 1824. Los primeros años de su vida las pasó en el campo; fue en este donde se empapó de los tipos, dichos y, en definitiva, de la cultura popular que luego plasmaría en sus libros. Después de estudiar Filosofía y Derecho, sería diplomático en Nápoles junto al Duque de Rivas, para ser destinado más tarde a Lisboa, Río de Janeiro. Dresde y Rusia. Diputado en 1858, ejercería como ministro en Francfort, Bruselas, Viena, Lisboa y Washington. Este vasto mundo recorrido, junto a los numerosos estudios y lecturas que realizó de culturas tan variadas como la Grecia clásica, la literatura oriental, pero también el profundo conocimiento de la tradición ilustrada española, - humanistas, místicos del Siglo de Oro, románticos, escritores castizos como Serafin Estébanez Calderón – son los rasgos que conforman la personalidad y la obra literaria de este escritor, al que se ha denominado “andaluz universal”.
Juan Valera es el escritor español del siglo XIX que más ampliamente desborda los limites que le impuso su tiempo histórico, como hombre y cómo literato. Su territorio fue deliberadamente la literatura de todos los tiempos y lugares, siendo esta la causa de su vigencia como clásico moderno. La última época de su vida la pasó alejado de la vida publica a causa de su ceguera, hasta su muerte en Madrid, en 1905.
Cultivó diversos géneros: la poesía, con obras como ensayos poéticos (1844); el teatro, con Tentativas Dramáticas (1871); y fundamentalmente la narrativa, en la que destacó de forma brillante con novelas como Pepita Jiménez (1874), en la que une un estilo cuidado y brillante a una sutil ironía. Cabe también destacar Juanita la larga (1895) y Genio y Figura (1897). Valera fue además excelente critico literario y erudito. Sus inicios en la narrativa tuvieron lugar por medio de los cuentos, en los que predomina su veta fantástica y maravillosa. A esta época pertenece El Pájaro Verde. En lugar de éstas narraciones adecuadas para un público infantil y juvenil, nos presenta Valera versiones propias de cuentos japoneses, mientras que otras son dichos, chistes, en definitiva relatos graciosos de origen popular.
HARDY THOMAS
Nació en Dorset (1840-1928), un condado del sur de Inglaterra parecido al imaginario condado de Wesser, donde luego situaría buena parte de sus novelas. Fue discípulo de celebres arquitectos y, de jóven, trabajó con ellos en la restauración de obras públicas. Pero entretanto había empezado a escribir. Cumplidos ya los treinta años, Hardy publicó un folletín sin revelar su nombre, y tuvo tanto éxito que decidió dedicarse sólo a la literatura. Semejante idea le ocasionaría no pocos problemas. Con el fin de asegurarse el sustento, escribió multitud de novelas por entregas; la obligación de ofrecer un enigma diario, condicionaba el ritmo de sus argumentos. Sus ultimas obras – v. Gr. Tess, jude el oscuro – ,más sosegadas, más pesimistas, concitaron las furias del público reaccionario, pues en ellas criticaba la moral hipócrita de la época y rompía una lanza en favor de la libertad de la mujer. Consiguió convertirse en uno de los novelistas más leídos de su tiempo, aunque su verdadera y acaso única ambición fue “llegar a tener algún poema bueno en una buena antología”. De sus relatos sorprende la descripción minuciosa y cierta antigua sabiduría del narrador omnisciente. En Los Tres Desconocidos el misterio coexiste con la exaltación de la entereza de un hombre; La tumba de la encrucijada pudiera ser descrita mediante el titulo originario de aquella novela inglesa: “la historia más triste”. Por último, en El Violinista Ambulante, Hardy construye una parábola, no exenta de pavor, sobre las emociones no domadas.
BRIANTE MIGUEL
Casi todos los cuentos de la presente edición fueron reunidos en un libro – Las Hamacas Voladoras – en 1964; todos – y eso incluye a “Sol Remoto”, de 1961, y a “Uña Contra el Acero del Máuser”, de 1965, hasta ahora sólo incluidos en antología – fueron escritos en esa lonja que va de mis 15 a mis 21 años. Las fechas permitirán al lector clavar estos textos en esa convención generacional que ahora se llama “los 60”, y perdonar que el autor de hoy día le perdone al autor de aquellos tiempos algunas rotundas ingenuidades o audacias que se ampararon, entre otras lecturas, en los (españolizados) “calembours” y el irresistible montaje del monologo interior con la tercera persona del Ulises de James Joyce.
Borges me dijo una vez que su mejor cuento era “La Intrusa”, porque “casi no contenía ninguna confesión”. Todos – menos los que ese tiempo publicaban en los tranquilos suplementos dominicales de la tradición y la propiedad – escribíamos libros más o menos urgentes, en los que lo autobiográfico se entreveraba con todo aquellos que aprendíamos. De ese aprendizaje furioso, de ese impulso que nos hacia escribir los cuentos de un tirón, quedan rastros – a lo mejor simplemente antropológicos – que, en lo que me toca, prefiero no borrar con la mirada de 25 años después.
De entre todos estos cuentos que ahora noto más bien crispados, extraño la tranquilidad de “Capitulo primero”, que publiqué por primera vez en 1963. “La Tela”, debo aclararlo, se publicó en el ’64 con el titulo de “El Lienzo”, como cuadraba al inquieto y juvenil aliento
Del Renacimiento al Barroco
En estricta cronología, Cervantes se encuadra en el grupo de escritores españoles formados en el llamado segundo Renacimiento, en la segunda mitad del siglo XVI. Su época histórica – literaria coincide, pues, con la de escritores como M. Alemán (1547-1614?) o V. Espinel (1550-1624). Y, como ellos, recibió su formación literaria en la herencia renacentista propiciada en el primer tercio del siglo por la revolución poética de Garcilaso de la Vega (1501-1536), con la consagración de las formas italianas, la idealización de la naturaleza, la expresión lírica del amor cortés y la asimilación de los modelos petrarquistas.
Asistió a la continuación de aquella herencia literaria en la espiritualidad religiosa de la lírica de Fray Luis de León (1527-1591), en la poesía mística de San Juan de la Cruz (1542-1591) y en la acumulación ornamental que invade la retórica manierista de F. De Herrera (1534-1597); conoció el mundo fantástico de las aventuras protagonizadas por imaginarios caballeros andantes, multiplicados en las series de novelas de caballerías, las peripecias imaginarias protagonizadas por cristianos y moros en las novelas moriscas y la idealización de la naturaleza en las peripecias amorosas de las novelas pastoriles; así como también intuyó el nacimiento de la novela moderna en la formación de la picaresca, cuando M. Alemán recogía en su Guzmán de Alfarache (1599-1604) el modelo estructural iniciado con el Lazarillo (1554).
Al antes citado grupo de escritores, cuya obra literaria se encuentra a caballo entre los dos siglos, sucede cronológicamente la primera generación de escritores plenamente barrocos: Góngora (1561-1627), Lope de Vega (1562-1635), Quevedo (1580-1645), entre otros. Con ellos se implanta definitivamente el Barroco en nuestra literatura, con la revolución poética emprendida en el culteranismo de Góngora y sus seguidores, con el “estrujamiento” del lenguaje y la dificultad conceptista en la prosa y en la poesía de Quevedo y con la revolución teatral llevada a cabo por Lope de Vega.
La novela española en tiempos de Cervantes
En la segunda mitad del siglo XVI convivieron en nuestra literatura varias tendencias narrativas. Y todas con notable éxito de público lector. Entre ellas cabe destacar especialmente las siguientes:
1. La continuación del género de los libros de caballerías, iniciando mucho antes por Amadís de Gaula, en novelas como las de la serie de Don Belianís de Grecia (1547-1579, de J. Fernández; precisamente en 1547 apareció también la traducción castellana del Palmerín de Inglaterra, de F. Moraes Cabral); El Caballero de Febo (1555), de Ortúñez de Calahorra; Felixmarte de Hircania (1556), de M. De Ortega, o Don Olivante de Laura (1564), de A. De Torquemada.
2. El Florecimiento de la novela pastoril, en obras como La Diana (1559?), de J. De Montemayor, la Diana Enamorada (1564), de G. Gil Polo; La Galatea (1585), de Cervantes, o La Arcadia (1598), de Lope de Vega.
3. El cultivo de la novela morisca, proporcionado por la anónima Historia del Abencerraje y la Hermosa Jarifa (incluida en 1562 en La Diana) y difundido por las Guerras Civiles de Granada (1595, primera parte), de G. Pérez de Hita.
4. El resurgimiento de la novela bizantina, de amor y aventuras, alimentado por las traducciones de sus manifestaciones en la Grecia helenística (Teagenes y Clariquea, de Heliodoro, y Leucipa y Clitofonte, de Aquiles Tacio), en las aportaciones de A. Nuñez de Reinoso, Historia de los amores de Clareo y Florisea (1552), o de J. De Contreras, Selva de Aventuras (1565). Género que después seria ampliamente superado por Cervantes en el Persiles (1617).
5. El nacimiento de la novela picaresca, con el anónimo Lazarillo (1554) y el Guzmán de Alfarache (1599-1604), de M. Alemán. Género continuado en el siglo XVII por el Buscón (1626, pero escrito veinte años antes), de Quevedo; La Picara Justina (1605), de F. López de Ubeda; el Marcos de Obregón (1618), de V. Espinel, y el anónimo Estebanillo González (1646).
En fin, en este panorama de múltiples y diversas tendencias, al que aún habría que añadir la circulación popular de la novela corta de tipo italiano y las colecciones de anécdotas como las reunidas en Sobremesa y Alivio de Caminantes (1569, en segunda edición ampliada), de J. De Timoneda, o los cuentos del Patrañuelo (1565), del mismo Timoneda, aparecerán las novelas de Cervantes, y con ellas la definitiva transformación del género narrativo, en sus oscilaciones entre dos mundos de ficción: el real, de la experiencia probable de la vida diaria, y el ideal, libremente imaginado, aunque también con sus reglas poéticas. La solución al problema de las relaciones entre lo ideal y lo real se alcanza ya en el Quijote, en su extraordinaria ilusión de experiencia humana, en su armónica relación “entre lo poéticamente ideal y lo históricamente posible” (en acertada afirmación de E. C. Riley).
Cervantes, buen conocedor de los géneros narrativos de su tiempo – los españoles y los italianos, especialmente – y enterado de las teorías narrativas más avanzadas en la época, supo aprovechar en la trama de sus novelas las mejores aportaciones de quienes le precedieron. Y además lo hizo de forma que pueden identificarse fácilmente: la presencia de la novela pastoril es clara no sólo en La Galatea – cuya segunda parte prometio siempre, dicho sea de paso -, sino también en el Quijote (Marcela y Grisóstomo, historia de Leandra, la Arcadia Fingida) y en algunas Novelas Ejemplares; igualmente ocurre con los libros de caballerías, siempre al fondo de las “hazañas” de Don Quijote; lo mismo con las narraciones moriscas en la primera salida de Don Quijote (el llamado “protoquijote” ), y con el género histórico – morisco se relacionan las historias del Capitán Cautivo, y de Ricote, Ana Felix y Gaspar Gregorio, así como también El Amante Liberal; con la novela corta psicológica italianizante en El Curioso Impertinente o en la historia de Claudia Jerónima (intercaladas en el Quijote) y también en El Celoso Extremeño.
También es fácilmente discernible la presencia de la picaresca en la figura del galeote Ginés de Pasamonte (en la primera parte del Quijote), y en Rinconete y Cortadillo o en El Coloquio de los Perros; el aprovechamiento de recursos de la novela bizantina en el Persiles; e incluso la recreación de motivos de la novela sentimental en los relatos de Cardenio – Luscinda y Dorotea – don Fernando (Quijote, I), a su vez relacionados con la trama de Las Dos Doncellas.
Si con el Quijote Cervantes inventó la novela moderna y con el Persiles acercó la novela a la poesía, con las novelas ejemplares dignificó en España el género de la novela corta. Pero sus geniales aportaciones no hallaron continuadores en el siglo XVII español: la herencia del Quijote – y con ella el genio de la novela – sería recogida por la escuela cervantina inglesa del siglo XVIII: principalmente, H. Fielding, en su Tom Jones (1749), y L. Sterne, en su Tristram Shandy (1760-1767).
Y la explosión editorial de la novela corta en nuestro siglo XVII – motivada por las Novelas Ejemplares – tampoco supo retomar las mejores virtudes cervantinas, pues sus cultivadores desplegaron el género en mil variedades hasta que los ingredientes narrativos por excelencia acabaron subordinados a intereses morales o costumbristas. Por ello, la narrativa española posterior a Cervantes llevada en si misma los gérmenes de su desintegración.
Una vida azarosa
Poco sabemos con absoluta certeza de la vida del más universal de nuestros escritores. Miguel de Cervantes Saavedra, cuarto hijo del matrimonio del modesto cirujano Rodrigo de Cervantes y Leonor de Cortinas, nació en Alcalá de Henares, probablemente el 29 de septiembre de 1547.
Después de una infancia y adolescencia de privaciones – y de estudios en diversas ciudades, probablemente en Sevilla y en Salamanca, con toda seguridad en Madrid, con el humanista J. López de Hoyos – viaja a Italia acompañando – como camarero – al futuro cardenal Acquaviva. En Roma, Cervantes tenía un pariente cardenal y es posible que su marcha a Italia fuera debida a una condena “contra un Miguel de Cervantes” por haber herido a un tal Antonio de Sigura.
Lo cierto es que Cervantes recorrió Italia; se entusiasmó con el Renacimiento; e intentó sobresalir en el mundo de las letras. Al no conseguirlo, sueña con la gloria del soldado e ingresa en el ejercito en 1570. Al año siguiente, su heroísmo brilla con luz propia en la batalla de Lepanto, donde, enfermo, quiso participar en uno de los puestos más peligrosos de la galera “Marquesa”. Herido en la batalla contra los turcos, perdió el movimiento del brazo izquierdo; y el que en el futuro sería conocido como “el manco de Lepanto”, siempre se mostró orgulloso de haber participado en aquella victoria de la cristiandad.
Aún volvería a estar presente en otras empresas militares (Navarino, la Goleta...), después de curar sus heridas en Mesina. Pero bien pronto iba a sufrir el revés que cambiaría su vida.
Cuando en 1575 regresaba a España con cartas de recomendación del mismo don Juan de Austria para su ascenso a capitán, la galera “Sol” fue apresada cerca de la costa catalana por una flotilla turca mandada por el corsario Arnaute Mami. Cervantes y su hermano Rodrigo cayeron prisioneros y fueron llevados cautivos a Argel. Intentó fugarse varias veces, pero sólo vería la libertad en 1580, año en que fue rescatado por los frailes trinitarios mediante el pago de quinientos escudos, después de cinco años de cautiverio, ampliamente recreados en obras suyas, como la Epístola a Mateo Vázquez, El trato de Argel, Los baños de Argel y el relato del “Capitán cautivo” en el Quijote (I, capítulos 39-41).
Ya en España, Cervantes encuentra a su familia en Madrid, arruinada económicamente. Se le niegan las merecidas recompensas por sus servicios de soldado heroico. Arruinada también su carrera militar, mantiene relaciones con Ana Villafranca – de las cuales nace su hija Isabel -, se casa en Esquivias con Catalina Palacios Salazar y vuelve a pensar en el mundo de las letras. Escribe algunas obras para salir adelante; publica una novela pastoril, La Galatea (1585); intenta fortuna en el teatro (El trato de Argel, La destrucción de Numancia), en donde experimentaría el drama de su vocación ante el triunfo arrollador de la revolución emprendida por Lope de Vega en la comedia.
Sin medios económicos para sacar adelante a su familia, en 1587 Cervantes se marcha a Sevilla encargado de recaudar fondos para la Armada Invencible. En su cargo de comisario real de abastos, de nuevo el infortunio volvió a presidir su destino: excomulgado con motivo del embargo de unos bienes eclesiásticos, estafado por la quiebra del banquero depositario de fondos recaudados y encarcelado por irregularidades en las cuentas.
De Andalucía pasa a Valladolid, entonces sede de la Corte. Había comenzado a escribir ya algunas de sus “novelas ejemplares”, y en 1605 publica la primera parte del Quijote. Apenas saboreado el éxito inmediato de su novela, vuelve a para a la cárcel a causa de la extraña muerte de Gaspar de Espeleta delante de la casa de Cervantes, quien además tuvo que soportar todo tipo de murmuraciones sobre la conducta más que dudosa de las mujeres de su familia, conocidas como “las Cervantas”.
Cuando la Corte vuelve a Madrid, Cervantes se traslada a la capital, en 1606. Ente los ya habituales apuros económicos se entrega por entero a su labor literaria. Aunque tarde, la gloria le llegaba al fin en los últimos años de su vida. Después del extraordinario éxito del Quijote, Cervantes fue dando a la imprenta las Novelas ejemplares (1613), el Viaje del Parnaso (1614), las Ocho comedias y ocho entremeses nuevos nunca representados (1615) y la segunda parte de Quijote (1615).
Aun así, la penuria económica, apenas aliviada por alguna ayuda del Arzobispo de Toledo y del Conde de Lemos, no le abandonó hasta su muerte.
Pasó los últimos meses de su vida dedicado a otra novela, Los trabajos de Persiles y Sigismunda (publicada póstumamente en 1617), que ya no podría concluir en sus retoques finales, pues, casi coincidiendo con la muerte de otro escritor genial (W. Shakespeare), Cervantes moría en Madrid el 22 de abril de 1616, a los tres días de escribir esta dedicatoria del Persiles al Conde de Lemos:
“Puesto ya el pie en el estribo,
con las ansias de la muerte,
gran señor, ésta te escrito.
Ayer me dieron la Extremaunción y hoy escribo ésta. El tiempo es breve, las ansias crecen, las esperanzas menguan, y con todo esto, llevo la vida sobre el deseo que tengo de vivir...”
Perfil humano
La andadura humana de Cervantes quedó pérdida en dos mitades por los cincos años de cautiverio en Argel, amarga experiencia que separa la ilusión de una juventud heroica y el desengaño de una madurez acuciada de problemas. Así lo indican éstas palabras de A. Zamora Vicente:
“El Cervantes anterior al cautiverio es – todavía – el soldado de la época imperial a la europea. Es el combatiente victorioso de Lepanto, el estudioso que conoce el erasmismo, el español que anda por las ciudades de Italia, empleando su juventud en el doble juego del amor y del dominio. Es el tiempo luminoso que el licenciado Vidriera recordará con cierto tinte de nostalgia, dejando adivinar la novia Florentina o romana, querida y deseada a la manera de Petrarca o de León Hebreo. En cambio, el Cervantes posterior al cautiverio, es el hombre que va viendo hundirse todas las concepciones políticas y estéticas de su juventud. Frente al mundo alado e italianizante de Garcilaso, ve surgir la torsión barroca de Góngora; frente a la evocación de las ciudades doradas de Italia – Génova, Florencia, Roma - , los pueblos de Castilla, con su desnuda hosquedad, su desolada pobreza: Argamasilla, Pedro Muñoz, Quintanar; frente a la Alcalá erasmista, Trento; frente a Lepanto, la invencible”.
Aunque la vida le mostró casi siempre la cara adversa, y el infortunio le acompañó repetidamente, la experiencia de Cervantes, rica en el conocimiento de gentes y lugares diversos, refleja el proceso de un hombre entregado a sus ideales, primero en las armas y después en las letras. Y siempre con gran entereza de ánimo. A pesar de las dudas que ensombrecieron su conducta – y sobre todo la de su familia –, su figura ha sido siempre contemplada como un modelo de bondad natural, de tolerancia y discreción, de honda comprensión de la naturaleza humana. Hasta tal punto la moderación presidió su vida, que ni siquiera contestó con agresividad a los ultrajes y calumnias ( “manco”, “viejo”, “murmurador”, “agresor de sus lectores”) que el desconocida autor del prólogo al Quijote apócrifo le dedicó a su persona.
En suma, la vida de Cervantes discurrió paralela a la de España, pasando del idealismo heroico – que para él culmina en Lepanto – a la frustración posterior. Con razón afirmó M. Azaña que “el yelmo de la monarquía española vino a ser la celada de cartón que Don Quijote, cautamente, se guarda de poner a prueba. Prefiere creerla útil, sabiendo que se engaña [...]. La vida de Cervantes está, pues, crucificada en la declinación española”. Si su vida resume las dos épocas, su obra constituye una síntesis magistral de los dos siglos, en su transición del idealismo renacentista al pesimismo reflexivo del Barroco.
Novelas ejemplares:
Rinconete y Cortadillo
Estructura de la novela
El diseño externo de Rinconete y Cortadillo presenta un texto seguido, sin interrupciones ni divisiones externas en partes ni capítulos, desde el principio hasta el final. No obstante, en la composición de la novela si puede advertirse una distribución organizada en tres partes, que se corresponden con tres etapas en la experiencia de Rincón y Cortado.
La primera parte abarca desde el encuentro de ambos muchachos en la Venta del Molinillo, al comienzo de la novela, hasta el establecimiento de Rincón y Cortado, advertidos por el asturianillo, como mozos portadores de mercancías en la sevillana Plaza de San Salvador. Este período inicial de la novela concluye cuando se consuma el robo de la bolsa y el pañuelo del sacristán por Cortado.
Es ésta la parte de la novela que más se acerca a los asuntos propios de la picaresca, aunque, además de lo ya apuntado antes, estos muchachos no son criados de ningún amo; actúan por cuenta propia. Sólo aquí son realmente los verdaderos protagonistas del relato.
La segunda parte se corresponde con el cuerpo central del relato. Es la más extensa y constituye un descenso a los abismos de la delincuencia social regida por el soberano señor Monipodio. Comienza esta parte con la aparición del mozo esportillero, que advierte a Rincón y Cortado de la obligación de registrarse en la cofradía, y concluye ya casi al final de la obra, cuando todos los golfos se despiden de Monipodio y se dirigen a sus distritos asignados.
La organización y distribución de materiales en esta partes es perfecta: se abre con el dialogo entre el mozo guía y los dos muchachos, continúa con el viaje de los tres a casa de Monopolio y, al mismo tiempo que esto ocurre, se prepara la presentación de Monipodio y de lo que éste representa, con lo cual Rincón y Cortado inician su aprendizaje y acercamiento gradual al monstruoso laberinto en que van a entrar. En perfecta simetría, y muy brevemente, en el penúltimo párrafo de la novela, concluye esta parte con la reaparición de los mismos motivos: despedida de Monipodio, viaje al distrito asignado acompañados por Ganchoso y la consiguiente advertencia de éste para que no falten a la reunión del domingo, en la cual Monipodio dará una lección magistral sobre el arte de su oficios.
En el medio queda el divertido y dinámico cuadro de costumbres agolfadas, lleno de plasticidad, colorido y comicidad: un verdadero entremés de tahúres y rufianes, escenificado por lo cofrades y dirigido por el formidable empresario del hampa, Monipodio.
Fácilmente se aprecia que en esta parte entremesil, cuya situaciones recuerdan muy de cerca otra parecidas – algunas casi iguales – de la comedia El rufián dichoso (jornada primera) y del entremés El rufián viudo, Rincón y Cortado ya no son los auténticos protagonistas activos; son los verdaderos espectadores de tan monstruosa representación.
La tercera parte es brevísima. Ocupa tan sólo el último párrafo de la novela, con las reflexiones de Rinconete sobre lo que han contemplado y el consiguiente asombro ante la deformación cultural, la degradación de usos religiosos, la extraña organización administrativa y financiera de Monipodio y la corrupción de la justicia sevillana.
Rinconete y Cortadillo es, pues, una novela corta organizada en tres partes. Esta composición se acerca mucho a la clásica distribución de planteamiento o exposición (primera parte), nudo (casi escenificado en la segunda parte) y desenlace (eludido, pero levemente insinuado en la decisión de ambos muchachos de abandonar aquella vida monipodiana, cosa que hicieron después de “algunos meses”.
El relato responde, por ello, a una organización formalmente abierta: admite – y aun se insinúa – una continuación. Sabemos como han entrado Rincón y Cortado a la cofradía; no sabemos qué les pasó ni cómo salieron:.... sucedieron cosas que piden más luenga escritura, y así se deja para otra ocasión contra su vida y milagros, con los de su maestro Monipodio, y otros sucesos de aquellos de la infame academia....
En la estructura interna de la novela es preciso analizar, aunque sea brevemente, el modo narrativo y el tratamiento del espacio y del tiempo en la obra. Rinconete y Cortadillo es un relato contado en tercera persona por un narrador omnisciente. La principal diferencia estructural con la picaresca está precisamente en la no utilización del modo autobiográfico y en el protagonismo dual de la novela (procedimiento muy frecuente en Cervantes: basta recordar algunos títulos de sus obras, o la pareja Don Quijote Sancho).
Ese narrador en tercera persona revela una actitud de distanciamiento con respecto a los materiales narrados. Salvo en alguna ocasión, muy de pasada, en que el autor se introduce en primera persona en la narración (por ejemplo ésta: olvidábanse de decir que así como Monipodio bajó...), el narrador omnisciente no abusa de su privilegio de conocerlo todo: recuérdese que la presentación inicial de Rincón y Cortado se apoya fundamentalmente en sus detalles externos; que sus mini biografías proceden de sus propias voces, no del narrador, y que, incluso, en la presentación de Monipodio se procede gradualmente, primero por medió del mozo esportillero y después por los propios hechos y costumbres del empresario hampón. Sólo al final el narrador asume, en el último párrafo, toda la responsabilidad el relato, pero lo hace a través de la visión de los hechos referidos el narrador busca el despliegue de perspectivas de los personajes en los abundantes diálogos y adopta una actitud de distanciamiento, sustentada fundamentalmente en la ironía y en el perspectivismo; en el entremés monipodiano es la visión de Rincón y Cortado la que recibe el lector.
El estudio del tratamiento del espacio revela algunos aspectos importantes en la estructura de la novela. La primera parte, con la presentación, viaje y asentamiento sevillano de ambos muchachos, es más itinerante. Este encuentro, viaje y posterior llegada a Sevilla constituye un recorrido geográfico y social hacia el mundo de Monipodio.
Justamente en la segunda parte, después de un breve recorrido sevillano, ya preparatorio del aprendizaje social, cultural y moral, el espacio se reduce a un único foco especial, la casa de Monipodio. Este espacio reducido es, en primer lugar, una academia de la delincuencia; pero también es un espacio metafórico en el que se reproducen los convencionalismos, corrupciones, ordenamientos administrativos y legales y la misma estratificación jerárquica de la sociedad española del siglo XVI. No se olvide que la institución de Monipodio guarda todas las apariencias y está organizada como una comunidad, incluso en los nombres que se le dan: cofradía, hermandad, confraternidad, orden, congregación.
El tratamiento del tiempo responde a la disposición lineal, propia del relato clásico. Con todo, hay aspectos relevantes que señalas. Inmediatamente después de la presentación de Rincón y Cortado un día de los calurosos del verano, se produce una vuelta atrás, análisis mediante la cual ambos muchachos, reconstruyen sendas minibiografías de su pasado. Con ello, el lector, después de un comienzo del relato in medias res, se entera – y se enteran ambos muchachos – de sus vidas y de cómo han llegado a tal situación.
Otro aspecto que conviene señalar, en la educación del tiempo narrativo y el tiempo real de la historia, es el tratamiento elusivo de los momentos vacíos, sin relevancia alguna: por ejemplo, el viaje a Sevilla, totalmente omitido en la narración; o el resumen narrativo final, en el que se omite toda relación de lo ocurrido en algunos meses, los que Rinconete y Cortadillo pasaron en la cofradía hampona.
Especial interés refleja la variación del tratamiento del tiempo en la segunda parte de la obra: precisamente en la grotesca velada en casa de Monipodio, el tiempo narrativo y el real, y su movimiento lento, se acercan notablemente en su duración. Es éste el momento de la obra en que todo se subordina al cuadro de costumbres hamponas, a su colorido y plasticidad, a su casi representación teatral y a su imagen concentrada de una realidad social corrupta y de una inversión moral denigrante.
Técnica y estilo. E léxico del marginalismo
Los principales procedimientos técnicos quedan ya señalados en apartados anteriores y en las notas a pie de página. Básicamente son técnica de distanciamiento y la actitud irónica.
Importa señalar ahora especialmente la comicidad y el humor como rasgos más relevantes de Rinconete y Cortadillo. Son características singularmente cervantinas que aquí aparecen interesantemente potenciadas por la actitud irónica del narrador y del autor implícito, por la misma apariencia primitiva y bárbara de los grotescos cofrades de Monipodio – especialmente su jefe – en abierta disonancia con el tono solemne de que pretenden hacer gala, y en consonancia con sus reiterados equívocos y deformaciones cómicas de palabras: popa (pompa), adversario (aniversario), estupendo (estipendio), naufragio (sugragio).
Lo mismo ocurre con los nombres propios en boca de estos rufianes: Tigre de Ocaña (de Hircania), Judas Macarelo (Macabeo), Negrofeo (Orfeo); o con disparates, como llamar al inventor de la escoba como instrumento musical un Héctor en la música.
Y a resaltar la comicidad contribuyen también los nombres de los hampones; muchos, auténticamente emblemáticos, al indicar el nombre alguna característica del personaje que lo lleva: el valentón Maniferro, el chulo Repolido son unos ejemplos; y la moza de partido Gananciosa, la chuleada – y golpeada – cariharta o la devota borracha pipota, también, además de representar grotesca deformaciones del amor y la religión.
Importante destacar también la naturalidad y llaneza estilística. El lenguaje de Rinconete y Cortadillo es una buena muestra del ideal formulado por Juan de Valdés en su “ escrito como hablo”. Basta comprobarlo en lo ajustado de las descripciones, en el realismo de los diálogos, inundados de expresiones populares, regranes, vulgarismos y, sobre todo, como característica más destacada, de voces pertenecientes al léxico del marginalismo: ansia, finibusterroe, gurapas, guro, gurullada, soplar, trainel, trena, y otras muchas, anotadas en su lugar correspondiente. Algunas, como ¿ que no entrevan, señores murcios?, provocan el equivoco cómico en boca del mismo Cortado: No somos de Tebas ni de Murcia.
La ilustre fregona
La ilustre fregona es la octava de las Novelas Ejemplares. Con respecto a la anterior, El Celoso extremeño, los muros allí levantados ‘contra natura” por el viejo Carrizales dejan paso aquí a las más celebrada libertad que en nada merma el recato de Costanza en la ilustre fregona.
Esta novela cuenta la historia apicarada de dos jóvenes burgaleses de familias nobles hasta sus respectivos matrimonios y el posterior regreso de ambos al orden social del que proceden. Diego Carriazo y Tomas de Avendaño abandonan famlia y estudios para dirigirse a Sevilla y dedicarse a la vida picaresca. En Toledo, Avendaño se enamora de “la ilustre fregona” de la posada del Sevillano. Ambos muchachos se quedan en la ciudad, uno como mozo de la cebada y el otro de aguador. Y tras varios altercados, apariciones y reconocimientos de personajes, se descubre el origen noble de los mismos y se casan con esposas de su misma clase social; Carriazo con la hija del Corregidor de Toledo, y Avendaño con Costanza, que resulta ser hija natural del padre de Carriazo.
La ilustre fregona es novela emparentada con la gitanilla, de un lado, y con la picaresca, del otro. Con La gitanilla coincide en semejantes simulaciones y cambios de nombres y en que sus protagonistas femeninas no son lo que aparentan: Costanza pasa por fregona sin serlo, como Preciosa tampoco es gitana. Además, ambas novelas tienen en común la inclusión de varios poemas en su texto.
La relación de la ilustre fregona con la picaresca se manifiesta de modo explícito al comienzo mismo de la novela: al final del segundo párrafo, después de adelantar las inclinaciones picarescas de Carriazo, el narrador le hace competir con el pícaro por excelencia (Guzmán de Alfarache, de Mateo Alemán) en éstas inequívocas palabras: “Finalmente, el salió tan bien con el asunto de pícaro, que pudiera leer cátedra en la facultad al famoso de Alfarache”. Aunque inmediatamente el mismo narrador advierte que Carriazo es un pícaro singular, pues en el “vio el mundo un pícaro virtuoso, limpio, bien criado y más que medianamente discreto”. Con esto y con el triunfo del amor y la redención social y familiar de los personajes principales la novela se aleja de los cánones clásicos de la picaresca.
La ilustre fregona dió lugar a varias obras de teatro. Una del mismo titulo se atribuyó a López de Vegas; en ella se inspiró Figueroa y Córdoba para su comedia La Hija del Mesonero; y su influencia llega hasta la más ilustre fregona, de José de Cañizares. En el siglo XX tuvo varias adaptaciones para la zarzuela. La más conocida es El Huésped del Sevillano, con libreto de Enrique Reoyo y Juan Ignacio Luca de Tena y música de Jacinto Guerrero.
VOLTAIRE
Francois Marie Arouet, que eligió el seudónimo de Voltaire (1694-1778), llena con su influencia casi un siglo de la historia europea. Estudió con los jesuitas y más tarde Derecho, carrera que abandonó. La vida de Voltaire es el ejemplo más perfecto de un hombre entregado a sus ideas sociales y políticas desde la independencia del escritor. Sus biografía está repleta de triunfos, honores, persecuciones y exilios. Triunfo en sus dramas y tragedias como Edipo, Mahomet, Merope; persecuciones como sus varias estancias en la Bastilla o la condena del parlamento de París de su Ensayos Filosóficos. También, largas épocas de exilio en su finca genebrina de “Las Delicias”.
Entre su variada y prolífica obra, tal vez, sus cuentos y relatos hayan tenido una mayor permanencia en los gustos del público de todos los tiempos. Habría que destacar Zadio y Mennom. El Hombre de los Cuarenta Escudos que pertenece a los llamados Cuentos Filosóficos es, sin embargo, una de las obras menos habituales de la producción volteriana.
Menos habituales, por el ejemplo del diálogo, por la contundencia de los ataques contra la nobleza y el clero y también porque es un cuento donde la historia es menos importante que las digresiones a las que Voltaire se emplea. Así, en este relato, que tiene como fundamento de desigualdad entre los hombres, el protagonista es un pobre burgués a quien el fisco intenta quitarle sus pequeña suma de dinero, mientras la aristocracia y los poderosos no son tocados.
LONDON JACK
Nació en San Francisco (1876-1916) murió por su propia mano a los cuarenta años. Es hijo ilegitimo, a los 15 años se va de casa y a los diecisiete se enrola de grumete, más tarde en el ejercito, luego busca oro en Alaska. Su primer libro no había aparecido hasta 1900, pero ya era un clásico. En el más extensa y documentada de su biografías, la que escribió su hija Joan, colaboradora de León Trotski en el exilio mexicano, se postulan dos ordenes de justificaciones para su suicidio: las relacionadas con la oscura y ambigua historia amorosa cuyo desarrollo él mismo narró en su novela La Damita de la Casa Grande, y las derivadas de las profundas y angustiosas contradicciones intelectuales en las que siempre se debatió.
En las diez paginas de la “vida de Jack London por él mismo”, que redactó alrededor de 1910, ya en la cumbre de la fama, menciona a cinco autores vinculados con diversas etapas de la revolución de su idea del mundo, cuya sola enumeración basta para explicar la popularidad de la que gozarían sus obras en los años treinta en espacios sociales tan diversos como la entonces agitada Unión Soviética y la Alemania del ascenso del nazismo: Carlyle y Kipling, cuyos evangelios del trabajo llegaron a parecerle escasos; Washington Irving, pilar de su biblioteca de adolescente, y Karl Marx, “de una manera particular”, y Herbert Spencer “en lo general”, los “autores que más han influido en mi cuando ya era un hombre hecho y derecho”.
La singular y perpetua vigencia de aquellos de sus libros que suelen leerse en la adolescencia – aventuras e historias de animales salvajes – ha delegado a un segundo plano sus relatos autobiográficos – John Barleycon, Martín Eden, la ya nombrada la damita de la casa grande – y de anticipación social a histórica, literariamente más valiosos y más acordes con el espíritu de nuestro tiempo. Entre estos últimos se cuenta La peste escarlata, una fantasía apocalíptica que, al asumir los grandes temas de la epidemia y la final barbarización de la humanidad, prefigura y completa dos obras mayores de siglo XX: La Peste, de Albert Camus, y Farenheit 451, de Ray Bradbury.
DOYLE CONAN ARTHUR
Nace en la ciudad de Edimburgo (Escocia) en el año 1859. Su educación se desarrolló siempre en ámbitos religiosos, primero en una escuela publica dirigida por severos jesuitas de talante similar al que se describe en cualquier novela de Dickens y más tarde en un colegio religioso de Feldkirch, donde perfeccionó su alemán, y donde conocería a un caballero que hubo de ejercer una decisiva influencia en su vida: C. Auguste Dupin, conocido por el nombre de Edgar Allan Poe. Un año después se matriculó en la Facultad de Medicina de Edimburgo, y será precisamente en este escenario donde encuentre a dos caracteres humanos, profesores suyos, que le sirvieron de modelo para crear dos de sus más conocidos personajes, por un lado el airado y excéntrico profesor Challenger y por otro Mr. Sherlock Holmes, sagaz violinista aficionado a la cocaína y a los enigmas criminales. Ejercerá su profesión durante algún tiempo, aunque tras el éxito creciente de este último personaje con la publicación de Escándalo en Bohemia en 1891, terminara retirándose del ejercicio de la medicina para dedicarse de lleno a la literatura y al espiritismo, afición que había estado alimentando desde un inicial agnosticismo juvenil. Una vez hubo publicado todas las aventuras de ya célebre detective en un libro titulado Las Memorias de Sherlock Holmes, y residiendo en ese momento en Suiza, decide “asesinar” a este ente de ficción. Para ello crea un despreciable criminal, Moriarty, que desaparecerá junto con Holmes en El Problema Final. Sin embargo, la reacción del publico pidiendo explicaciones y la recriminación de su propia madre conseguirían que escribiera más adelante nuevas aventuras de Sherlock Holmes.
Los últimos años de su vida los dedicó a la divulgación de la doctrinas espiritistas por todo el mundo, escribiendo ensayos y dando conferencias; incluso llegó a convertir a un personaje de sus libros, el profesor Challenger, en la aventura titulada El país de las brumas. Sir Arthur Conan Doyle murió el 7 de Julio de 1930.
OLIPHANT MARGARET
Margaret Oliphant (1828-1897) nació en Wallyford (Escocia), y su vida estuvo marcada por un destino trágico, ya que asistió a las sucesivas muertes de sus padres, su marido, sus hijos, sus hermanos y sobrinos. De todos ellos había sido previamente responsable y los había mantenido por medio de su imaginación y su pluma incansable. Este fue uno de los inconvenientes en el momento de ser reconocida por la critica literaria de la época, ya que tuvo que producir gran cantidad de obras de segunda categoría para sacar adelante a su familia.
Aunque la critica de comienzo del siglo XX olvidó su nombre, en los últimos años ha sido redescubierta para situarla entre las grandes escritoras victorianas, con éxito de critica y público. Ha sido considerada como una de las más originales cultivadoras de la Ghost Story, o historias de fantasmas. Entre los libros más destacados de esta escritura se halla el volumen que presentamos en esta ocasión, La puesta abierta, obra considerada como un clásico de este género; el propio M.R. James – maestro y renovador de las historias de fantasmas, del cual se han publicado varios libros en la biblioteca de El Sol – la calificó como una de las mejores historias de fantasmas jamas escrita.
La renovación de afectó a la sociedad victoriana en la última mitad del siglo XIX llegó también a la literatura, y más concretamente al relato fantástico. La exótica imaginería del relato gótico, es decir, del período romántico, caracterizado por un mundo tenebroso y truculento – reencarnaciones del diablo, violentas tormentas, maldiciones eternas o sedientos vampiros -, será sustituida por el racionalismo de esa época. Por este motivo la nueva idea de relato de fantasmas se basa en un efecto final: el encuentro terrible del mundo de los vivos con el mundo de los muertos y el protagonista será el fantasma, el espectro. Sus apariciones no se producirán en lugares, misteriosos, sino que se manifiestan en la vida cotidiana, sin sustos ni gritos.
Dentro de esta concepción se incluye la puerta abierta, aunque presenta ciertos elementos que trascienden los limites habituales y son los que dan forma a los caminos futuros de este género, como es el hecho de que el protagonista sea una voz que se lamenta y no un espectro, o la propia trama argumental en la que el alma en pena no ha venido a vengar afrentas, sino que necesita la ayuda de los mortales para ser liberada de su condena.
HARTE BRET FRANCIS
Encarnó con rara exactitud la idea americana del destino. Nacido en Albany, New York, en 1839, perdió a su padre a edad temprana y hubo de trabajar desde los quince años. Establecido con su madre en California, fue sucesivamente mensajero, minero, tipógrafo, maestro de escuela, periodista, profesor de literatura y, por último, diplomático, ocupación que le permitió gozar de la amistad de Charles Dickens y morir en Surrey, Gran Bretaña, a los sesenta y tres años.
En vida, dirigió el Overland Monthly, tuvo el cargo de embajador y alcanzó la fama gracias a un libro de poemas, The lost Galleor, hoy completamente olvidado. La gloria póstuma, que pasa por ser la verdadera, puesto que no se deriva del poder ni de la seducción personal, la debe HARTE a la prosa: en la “La suerte de roaring camp” propuso un género, el relato del Far West, que luego haría fortuna en el cine; en los proscritos de poker flat prefiguró algunas de la fórmulas cuyo desarrollo sostiene el estilo de Ernest Hemingway.
En este volumen se recogen seis muestras de la narrativa breve de Bret Harte. Las cuatro primeras son leyendas de la California de finales del siglo XVIII, cuando los habitantes de la región estaban “aislados de la familia de las naciones”, sin que “la lucha que emancipaba a las colonias, sus hermanas al otro lado del continente” ejerciera “sobre ellos la menor sugestión”: “aquel glorioso estío indio de la historia de California [...], aquel blando e indolente otoño del imperio español, que pronto seria seguido por las invernales tormentas de la independencia de México y la reviviente primavera de la conquista americana”. Todas ellas tratan de encuentros con el demonio y del oro como motor de la historia. El oro es también objeto del cuento alegórico La Ogresa de Silver Land. En Muck-a-Muck, parodia del estilo y de la visión del mundo de James Fenimore Cooper, se rebela Harte contra el solemne y mendaz relato de la historia que suele fundar las literaturas de ánimo patriótico.
JAMES MONTAGUE RHODES
NO HAY Biografía
BERGERAC CYRANO DE
Savinien de Cyrano, conocido como Cyrano de Bergerac, comediógrafo, autor de novelas filosóficas y extraordinariamente versátil, nació en París en 1619 y su vida se enmarca en un período dificil y decisivo para la historia de Francia. Son los años en que el cardenal Richelieu, que sabe manejar el débil carácter del rey Luis XIII, gobierna el país. Más tarde se repite la historia con el cardenal Mazarino y el rey Luis XIV. En esta época, Cyrano pertenece al grupo de librepensadores de su tiempo: un grupo de intelectuales incrédulos que rechaza toda autoridad divina. Son los progresistas o vanguardistas del pensamiento y la literatura de aquella época. Cyrano escribió gran cantidad de Lettres es estilo culterano, panfletos políticos, una tragedia, una comedia y dos viajes fantásticos. En sus novelas combina aspectos de la utopía, el viaje imaginario, el diálogo filosófico y la ficción científica. Conocía los últimos descubrimientos en astronomía y física desde Copérnico, Kepler y Galileo, y en medicina desde Harvey. Sus novelas contienen asombrosas predicciones de muchos descubrimientos futuros en las ciencias y la tecnología.
Su primera obra conocida es la comedia El Pedante Burlado, escrita alrededor de 1645. En 1649 escribió un panfleto contra Mazarino, el ministro de estado ardiendo. En 1653 estrenó su única tragedia, La muerte de Agripina. El público se escandalizó y las representaciones fueron interrumpidas. Un año después apareció el volumen Obras varias, en las que incluía varias cartas injuriosas a sus antiguos amigos y a otros personajes y tipos contemporáneos, todas en un estilo jocoso y barroco muy agradable de leer. Pero la obra que le hizo famoso fue El otro mundo o Los Estados e Imperios de la Luna. Relato publicado en 1675, más conocido como Viaje a la Luna. Cyrano consideraba el Universo como un animal gigantesco, cuyos elementos se encontraban organizados, dotados de espontaneidad y dispuestos con arreglo a una “Escala del Ser”. El Universo es infinito y la Tierra sólo un punto en el que “cuatro orgullosos pelagatos nos arrastramos”. Más tarde compuso un segundo viaje, Historia cómica de los estados e imperios del Sol, considerado inferior al primero. Éstas dos obras fueron publicadas cuando ya había muerto el autor. Cyrano de Bergerac murió el 28 de julio de 1655, a los 36 años.
En 1897, Edmond Rostand estrenó en París un drama titulado Cyrano de Bergerac, cuyo éxito ha servido para que todo el mundo conozca a un valiente, generoso y narigudo espadachín gascón, que no es, en realidad, sino una caricatura del Cyrano histórico.
LOVECRAFT H. P.
Nacido en 1890 en Providence (Rhode Island), de madre autoritaria, divorciado a los dos años de desposarse con una mujer mayor que él y pertinaz misántropo – resentido con una sociedad a la que declaraba su terror – Lovecraft entregó su juventud a la melancolía de los sueños imposibles, al pasear solitario y a la lectura multidisciplinar hasta 1921 en que, tras la muerte de su madre y la simultanea merma de una fortuna imprescindible para este genero de vida ociosa, decidió que nada merecía su confianza salvo la literatura.
Narrador, poeta y critico norteamericano está considerado como uno de los grandes maestros del genero gótico y del terror y uno de los escritores pioneros en la ciencia ficción.
En la línea de Lord Dunsany escribió la mayor parte de sus relatos (Mitos de Cthulhu). Obra impregnada de fantasía y misterio que, pese a los homenajes prodigados por su circulo selecto de corresponsales epistolares, se contagio del mismo destino huraño que la existencia de su autor, pues únicamente a la muerte de este en 1937, víctima de un cáncer intestinal, comenzó a ser apreciado por el publico y generar leyenda.
Muchos de sus cuentos fueron publicados en revistas de la época y periódicos. Su obra seria publicada mayoritariamente a partir de su muerte.
La obra literaria de terror tiene uno de sus máximos exponentes en el Ciclo Los Mitos de Cthulhu y su teoría estética con respecto al genero fantástico o de terror está establecida en su ensayo Horror Sobrenatural en Literatura.
Es frecuente la presencia en los relatos de Lovecraft de la invocación a un tiempo primigenio, leyendas cósmicas donde la tradición mitológica seria un reflejo de “ese otro mundo”. Es frecuente encontrar en sus relatos la figura del iniciado, de la mansión habitada por un espíritu enigmático que sirve de punto de contacto con aquel otro mundo primigenio poblado de monstruos y diablos. En el hermoso relato sobre los misterios de las antigüedades del Egipto, el celebre autor muestra también su maestría narrativa en la descripción de paisajes y ciudades, a través de una prosa ciertamente barroca donde se logra la fractura del tiempo lógico y la dislocación del espacio. August Derleth sistematizo los mitos de Cthulhu hasta transformarlos en una cosmogónia, logrando una notable compenetración estilística con su inventor.
BIERCE AMBROSE
Se sabe la fecha de nacimiento de Ambrose Bierce: 1842. La su muerte, en cambio, se ha perdido en las sombras de la confusa historia de la revolución mexicana. Carlos Fuentes, en Gringo Viejo, noveló para él un final conjetural. De dos cosas podemos estar seguros: tenía ya setenta y un años cuando cruzó la frontera de México por el Paso, e iba decidido a poner fin a su vida, aunque un último pudor le indujese a disimular su suicidio bajo un manto de heroísmo y acuerdo con el sentido de la Historia. “ser un gringo en México, eso es eutanasia”, había escrito.
Bierce contaba diecinueve años en 1861, cuando se inició la guerra civil norteamericana. Luchó en ella y sobrevivió para ser periodista y andar por el mundo, desilusionado: durante algún tiempo firmó sus crónicas con el seudónimo Bitter, palabra inglesa que significa amargo, lo mismo que Gorki en ruso.
En 1891, cuando aun vivían Walt Whitman y Harriet B. Stowe, y él estaba próximo al medio siglo, Bierce publicó sus Cuentos de Soldados y Civiles, reeditados en 1892 con otro titulo: En la Mitad de la Vida. Se ha querido ver en esos relatos una voluntad critica antibélica. Bierce lamenta en ellos algunas injusticias, pero acaba en una exaltación triste del sacrificio del individuo – tan responsable en la guerra como en la paz – y de una sentimentalidad épica muy próxima a la de Whitman. Es modélico en este sentido “Un jinete por el cielo”, donde se trata del enfrentamiento político y militar entre padre e hijo. En “El Puente Sobre el Río de Búho” se glosa la función de la memoria y la esperanza en el momento de la muerte “Chickamauga” prefigura la fantasía faulkneriana de El Sonido y la Furia. “Un Hijo de los Dioses” se interroga sobre el destino ultimo del gesto heroico.
“Uno de los Desaparecido” expone la pérdida de identidad propia de la condición militar. “Una Dura Pelea” es un estudio sobre el miedo. “Parker Adderson, Filosofo” alude al valor de la vida en la guerra.
Bierce escribió también un Diccionario del Diablo, que en algunas ediciones se llamó Diccionario del cínico.
Otros relatos son: Los Ojos de la Pantera, El Hombre y la Víbora y Una Dama de Redhorse, tratan de la fascinación, que Bierce concibe como reflejo de la voluntad subconsciente, del deseo, del fascinado.
Idéntica noción subyace a Las Circunstancias Adecuadas, un cuento de fantasmas en el que se desarrolla una teoría asombrosamente moderna acerca de la participación del lector en la realización de la obra literaria. El miedo es el nudo de La Ventana Tapiada – donde reaparece la imagen de la pantera – y de “El Dedo Medio del Pie Derecho” – donde los fantasmas y una venganza póstuma sustentan un alegato contra la barbara costumbre del duelo, que Dumas enfrentó por la misma época en Los Hermanos Corsos –. Una Habitación de Carcosa reúne varios temas de gran fortuna literaria: la fantasía del mundo desierto que culmina en Shiel, en Wyndham y en Markson, la muerte como pérdida de la temporalidad, la vida en ultratumba y la adaptación del espíritu a la eternidad, que alienta en algunos de los mejores relatos de Buzzati. El Pastor Haíta es una fábula sobre la felicidad, una suerte de lectura oblicua de Dafnis y Cloe.
KAFKA FRANZ
Novelista austríaco, nació en Praga el 3 de julio de 1883. Su padre fue un emprendedor hombre de negocios judío, que siguiendo la tradición judía, imprimió a la familia un marcado carácter patriarcal. Durante su adolescencia estudió en un instituto de lengua alemana, donde se impartía una formación fundamentalmente humanística. Algunos de sus compañeros de aquella escuela, todos ellos judíos, llegaron a jugar un papel importante en la vida política y cultural de Praga. Pero la escuela no le aportó nada positivo, y la inseguridad, el aislamiento, la falta de confianza en si mismo, fueron las notas características de la época escolar de Kafka. Como consecuencia, Kafka llegó a la conclusión de que la educación está dirigida a destruir lo más personal y valioso que tiene el individuo. En su juventud se convierte en un darwinista convencido, admirador de Nietzsche, socialista y distanciado de todo lo religioso. Pero esta postura radical fue más un intento de afirmación de su inseguridad que la consecuencia de un convencimiento total. De 1901 a 1906 estudió la carrera de Derecho y durante estos años en la Universidad se rodeó de un grupo de amigos que le sacaron de su aislamiento y le estimularon para escribir. Con este grupo entró en contacto con los grupos de intelectuales de Praga y en sus reuniones realizaban lecturas comunes, tanto de autores clásicos como contemporáneos. Las obras que escribió durante esta época se publicaron como obra póstuma. Al acabar los estudios empezó a trabajar en una compañía de seguros, donde por primera vez entró en contacto con los problemas sociales y laborales de los trabajadores e inició una intensa actividad política. Todo esto se vio reflejado más adelante en sus obras, sobre todo en su diario. Entre 1911 y 1912 tomó contacto con un grupo de teatro judío y se hizo novio de Felice Bauer, dos acontecimientos que marcaron su primer gran período creativo. Por primera vez se sumergió en la historia y literatura judías y en la lengua yiddish, y esto le llevó a un conflicto abierto con su padre, al que le criticaba su seudorreligiosidad y su seudojudaismo.
La relación con Felice Bauer duró hasta 1917 y durante este período Kafka no dejó de escribir, además de sus trabajos literarios, una intensa correspondencia con felice, así como su propio diario. En 1912 escribe La Condena, La Metamorfosis y empieza El Desaparecido. En 1913 publica una colección de dieciocho relatos titulada Contemplación. Terminó de escribir El Proceso en 1915, al mismo tiempo que otros relatos como el titulado El Maestro de Escuela, por el que ganó el premio Fontane. Estos años supusieron una constante lucha interna y una tremenda tensión sicologica, debido a sus dudas e incertidumbres sobre su decisión de casarse, ya que esto amenazaría su vida de escritor. Por eso, cuando en agosto de 1917 se le diagnosticó tuberculosis, Kafka consideró que era producto de las tensiones vividas y decide romper definitivamente con Felice. Ese mismo año escribe Un Medico Rural. Relatos Breves. Dos años más tarde se comprometió de nuevo con otra jóven y las dudas le asaltaron nuevamente, pero esta vez, además, tenía la oposición de su padre. Esto le sumió en un estado de “encierro sin salida” del que sólo se liberó rompiendo su compromiso,
Siempre le obsesionó el carácter dominante de su padre y en 1919 escribió la Carta al Padre. Inició entonces una de sus épocas de intenso trabajo que coincide con su relación con la periodista Milena. Esta fue, seguramente, la relación más importante en la vida de Kafka. A Milena le hizo depositaria de sus diarios y de sus obras El Desaparecido, El Castillo y Carta al Padre. Durante su relación escribió una colección de aforismo titulada El y Varios Relatos Breves. Pero también rompió con esta relación, lo que le produjo una nueva crisis. Debido a sus problemas de salud, consiguió que en 1922 le concedan la jubilación por enfermedad y ese año comienza a escribir El Castillo.
Su última compañera será una jóven judía, Dora Diamant, con la que se traslada a Berlín. El tiempo que duró su relación se vio marcado por el empeoramiento de su enfermedad. Se le había diagnosticado tuberculosis de laringe y, después de permanecer en un sanatorio de Praga, muere el 3 de junio de 1924.
A instancias de Kafka, Dora destruyó gran parte de la obra de estos últimos años. Está considerado como uno de los más grandes novelistas europeos, aunque los críticos discrepan en cuanto a la interpretación de su oscuro significado.
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La democracia
Desde la finalización de la segunda guerra mundial (1945) hasta hace unos pocos años, el mundo se dividía en dos grandes bloques: el occidente capitalista y el oriente comunista. Rusia y Estados Unidos, aliados contra Alemania en la segunda guerra mundial, se enfrentaron durante casi medio siglo, para hacer prevalecer sus intereses econó-micos e imponer dos maneras de concebir la política y la economía diferentes. Libraron de manera encubierta, y en terceros países (entre los que se destacaron las guerras de Corea y Vietnam) cientos de enfrentamientos armados, mientras crecía el equilibrio del terror: miles de artefactos nucleares apuntaban de una a otra potencia hacia sus principales ciudades. Todo hacia temer un enfrentamiento que aparecía como inevitable. Sin embargo la fantástica potencia de las armas disponibles hubiera destruido a todo el genero humano sobre la tierra, las posibilidades de supervivencia en cualquier rincón del planeta, en una guerra nuclear, eran reducidas.
A pesar de este radical enfrentamiento, había una palabra que ambos bloques reivindicaban como propia: “demo-cracia”. Para los países capitalistas, sólo había democracia en los países occidentales porque en ellos se respetaba la participación política de las minorías, existía libertad de prensa, pluralidad de partidos políticos, la propiedad pri-vada y la libre iniciativa económica. En los países comunistas, en cambio, se decía que la democracia capitalista era sólo formal ya que los obreros eran oprimidos por sus patrones y no podían ejercer en la práctica ningún derecho.
Rusia, en la década del 80, comienza a tener dificultades económicas y en 1990, hace unos años, debe claudicar en este enfrentamiento, con lo que, al igual que sus países aliados, abandona rápidamente el comunismo, adoptando una política y economía semejante a la de los países accidentales.
Esta idea de democracia, debía ser muy fuerte para que en un mundo tan dividido como para llegar al borde de su autodestrucción fuera denominador común de los sistemas políticos entonces vigentes.
Origen histórico de la democracia
Veamos cómo se origina en la historia. El origen etimológico se lo debemos a los griegos: “demo”, pueblo; “cra-tos” gobierno. Democracia es el sistema de gobierno en el que el pueblo gobierna. Si recordamos las formas políti-cas de la antigüedad veremos que en Oriente prevalecieron los sistemas autocráticos, los gobiernos despóticos en los que la voluntad de una persona se imponía sobre la voluntad de todos. Los gobernantes egipcios, asirios, cal-deos, fenicios o hebreos, entre otros, ejercían una monarquía que se sustentaba en una combinación de poder mili-tar, basado en la fuerza, con razones religiosas. Los monarcas eran considerados dioses, o representantes de la divi-nidad.
En este contexto, los griegos, introducen el concepto de democracia como una novedad. En las “poleis” (ciudad-estado) cada ciudadano participaba en la vida pública de manera directa, asistía a asambleas en las que los grandes temas de la ciudad eran decididos por votación de todos. Sin embargo, la democracia griega tenía un alcance limi-tado. En primer término no era la forma de gobierno de todas las ciudades estado. Atenas fue la más importante referencia a la vida en democracia, pero otras ciudades tenían regímenes mucho más autoritarios. Sin embargo, aún en Atenas, los ciudadanos eran una minoría de la población. Existían hombres libres que no poseían la ciudadanía y legiones de esclavos que ni siquiera eran considerados personas.
En la Roma clásica se suceden diversas formas de gobierno, a una monarquía inicial le sucede una república, que tiene elementos de participación democrática y a ésta una monarquía absoluta: el imperio. Los emperadores no sólo tenían la totalidad del poder de manera vitalicia sino que la ejercieron de forma brutal y despótica y eran considera-dos dioses.
Durante la Edad Media, el sistema feudal y las monarquías están basados en la “autoridad divina”. Para el hombre medieval, el gobernante es representante de Dios en la tierra y por eso los reyes son coronados por el Papa y los señores feudales por el rey. Una pirámide en la que los vasallos sólo deben obedecer y aceptar.
Tampoco en la Edad Moderna existe la democracia. Durante siglos los reyes van desplazando a la nobleza feudal y asumen en plenitud el poder, es la época del absolutismo real. Reyes que se consideran investidos por Dios para gobernar y que, en consecuencia, no deben explicar sus actos más que al Creador.
Los conflictos entre los monarcas y la poderosa clase social que surge con motivo del crecimiento del comercio y la fabricación de nuevos productos (burguesía) hace eclosión de manera diferente en cada país europeo.
En Inglaterra la monarquía sobrevive gracias a una permanente cesión de sus fueros y privilegios que la han des-pojado en nuestros días de todo su poder del pasado.
En Francia, en cambio, la revolución de 1789, que se señala como hito del comienzo de la Edad Contemporánea, produce una ruptura completa con la monarquía. La democracia como forma de gobierno se instala, con algunos altibajos y retrocesos, hasta nuestros días.
Al mismo tiempo que en el seno de la sociedad europea se producían estos conflictos, las mismas fuerzas producen el levantamiento de los prósperos comerciantes de las colonias contra las metrópolis. La revolución estadounidense (1776) es la primera y le siguen las demás colonias americanas, entre ellas la que hoy forma nuestro país. Todas las revoluciones americanas se sustentan en las ideas liberales que hacen eclosión en la revolución francesa: la sobera-nía del pueblo, la división de poderes, los derechos del ciudadano.
Si analizamos estos antecedentes, podemos llegar a una conclusión aparentemente sorprendente. El hombre existe sobre la tierra desde hace millones de años pero recién logró formar comunidades políticas sedentarias hace unos cinco o seis mil años. Desde entonces y hasta hace apenas doscientos años, los gobiernos han sido monárquicos o autocráticos. Sólo ha habido algunos pequeños, limitados y parciales intentos de dar participación al pueblo en el gobierno.
Analizando la democracia desde ésta óptica histórica, podemos comprender que, aunque han pasado dos siglos, las ideas democráticas en términos históricos, son muy nuevas. Recién se están afianzado y no son pocas las tenden-cias antidemocráticas que aún persisten.
La democracia en nuestros días
Si analizamos las últimas décadas, veremos que la democracia ha avanzado mucho en el mundo. Tomemos algunos momentos de nuestro siglo. En 1943, durante la segunda guerra mundial, Alemania, Italia y Japón son gobernadas por dictadores o monarcas. Del lado de los aliados Estados Unidos e Inglaterra son democráticas. Sin embargo en Estado Unidos los negros no pueden asistir a las escuelas, las universidades, los medios de transporte o los restau-rantes que son para blancos. En España gobierna Franco, caudillo militar que no respeta la democracia. Francia, invadida por los alemanes, tiene un gobierno títere que no respeta la democracia. Rusia es gobernada despótica-mente por Stalin. En América Latina se suceden los golpes militares que destruyen a los gobernantes civiles elegi-dos por el pueblo. En nuestro país, ese año ocurre una revolución militar que depone al presidente constitucional Ramón Castillo, y el general Rawson asume la primera magistratura en su reemplazo. Un panorama verdadera-mente antidemocrático, y ocurría hace sólo medio siglo.
Más, cerca de nuestros días, el presidente John Fitzgerald Kennedy defiende los derechos de los negros en Estados Unidos suprimiendo los elementos de segregación en los estados del sur, y esto es señalado por muchos, como la causa de su asesinato en 1963. Hasta 1994, en Sudáfrica los negros no podían ejercer el voto.
En nuestro país, desde 1930 hasta 1976 se suceden reiterados golpes de estados que hacen cada vez más cortos los periodos de vida democrática y más largos los procesos militares. Recién en 1983, y hasta nuestros días se ha vivi-do la primera década de democracia. Hoy en todo América Latina existen gobiernos democráticos, lo que no había ocurrido desde la independencia.
Como se ve, a medida que analizamos la historia más nos convencemos que la democracia es una conquista re-ciente. Los jóvenes que nacieron en democracia la sienten como algo natural y a veces no perciben la frágil que es, y cuándo pueden perder si la democracia se interrumpe. La Libertad y el derecho de participar en el gobierno opi-nando, participando en política con libertad o ejerciendo el voto, son tan naturales al hombre que sólo conociendo la historia se puede percibir que la democracia no es algo “dado”, conseguido para siempre, sino una lucha diaria. Esta lucha debe librarse contra el autoritarismo que existe en cada uno de nosotros.
Concepto de democracia
Ya vimos que etimológicamente “democracia” significa gobierno del pueblo. Sin embargo debemos profundizar mejor el concepto. Se ha señalado que la democracia no es sólo una forma de gobierno sino, especialmente un “estilo de vida”. Veamos qué significa esto.
Democracia directa e indirecta
La primera dificultad que encontramos en la cautivante idea de que el pueblo se gobierna a sí mismo es la dificul-tad práctica que esto presenta. En pequeñas comunidades de democracia puede ejercerse de manera directa. De-mocracia directa es la forma de gobierno en la que el pueblo toma directamente las decisiones. Como vimos, así se hacia en Grecia, los ciudadanos se reunían en asamblea y decidían con su voto las cuestiones de manejo de su ciudad. Todavía existen cantones suizos que practican esta forma de gobierno. Sin embargo el crecimiento de las ciudades y la constitución de estados nacionales con millones de habitantes tornaron imposible una democracia directa absoluta. Es imposible que todos los habitantes de nuestro país, por ejemplo, se reúnan en asamblea para decidir cada medida. Surge así el concepto de “democracia indirecta” o “representativa”. En un sis-tema representativo, como establece el articulo 22 de la Constitución Nacional, “El pueblo no delibera ni gobierna, sino por medio de sus representantes y autoridades creadas por esta Constitución”. El pueblo, en un sistema de democracia representativa elige a los gobernantes y éstos gobiernan en su “representación”.
Un sistema democrático representativo puede estar muy lejos del ideal democrático. Una vez elegidas las autorida-des, por un largo período pueden realizar actos absolutamente contrarios a lo que la población desea, sin que el pueblo tenga, en apariencia, manera de impedirlo. El poder del pueblo sólo se ejercería en la urna, dentro del limi-tado concepto de la democracia representativa y, entre elección y elección, gobernarían los políticos. Así analizado el sistema representativo, podría parecer muy poco democrático. Sin embargo, a lo largo de los siglos, la política y las instituciones han ido evolucionando para hacer cada día más democrático el funcionamiento de las instituciones. Para eso podemos mencionar muchos factores:
A) Elecciones frecuentes: Aunque en nuestro país el período de elección de los funcionarios era muy largo. Antes de la reforma de 1994 el presidente duraba seis años, los diputados cuatro y los senadores nueve. Con la reforma se ha reducido el mandato presidencial y de los senadores a cuatro y seis años respectivamente. Pero, además, cada dos años de renueva la mitad de la cámara de diputados y un tercio del senado.
B) La opinión pública: En nuestros días la existencia de libertad de expresión permite que los diversos me-dios de prensa expresen sus opiniones políticas. Esto va generando un cierto consenso a favor o en contra de las medidas del gobierno. La “Opinión Pública” es este consenso que se va generando. Muchas veces la gente ve influenciada por una masiva programación de determinadas opiniones, pero generalmente los medios de comu-nicación deben responder a los deseos y opiniones de la mayoría por que necesitan, para subsistir, el reconoci-miento y la audiencia de la gente. Entonces se va formando un doble juego: Por una parte los propietarios de los medios de comunicación pueden influir al público y muchas veces las noticias son presentadas de una ma-nera parcial y poco objetiva en defensa de intereses económicos o ideológicos pero, por otra parte, los medios no pueden ser ajenos al sentir de la gente porque de lo contrario pierden público; que es su razón de existir. En nuestros días un funcionario que despierta el repudio de la mayoría de la población debe dejar su cargo.
C) Encuestas de opinión: Un factor que ha potenciado la influencia de la opinión de la gente sobre las medidas de gobierno, es la investigación mediante encuestas. En todo el mundo han proliferado empresas de investigación que preguntan a un número de habitantes su opinión sobre determinado tema o persona. Los go-bernantes y opositores siguen atentamente éstas encuestas por que si las mismas van dando resultados contra-rios a su acción o a su desempeño personal, indican que probablemente los resultados electorales futuros les sean adversos.
D) Mecanismo de participación directa: En los últimos años en nuestro país se habían celebrado con-sultas populares “no vinculantes”. Esto significa que se consultaba a la ciudadanía una determinada decisión, aún cuando la constitución no preveía esta institución. La reforma de 1994 incorpora varios mecanismos ins-titucionales para que el pueblo pueda participar de manera directa en los actos de gobierno trascendentes: 1) Iniciativa popular: Una iniciativa respaldada por un número importante de habitantes ingresará al con-greso como proyecto de ley y deberá ser tratada por las cámaras. 2) Consulta Popular: Por ley se puede convocar al pueblo a expedirse sobre determinado asunto. Las consultas pueden ser vinculantes (cuando lo de-cidido por el pueblo se convierte automáticamente en ley) o no vinculante (cuando la consulta es de carácter asesorativo).
E) El libre juego de los partidos políticos: Los partidos políticos, que recién han encontrado cabida expresa en nuestra constitución con la reforma de 1994, son instituciones que agrupan a un determinado núme-ro de ciudadanos que comparten algunas ideas en común y se asocian para competir electoralmente con el fin de alcanzar diferentes cuotas de poder.
En general, cuando un partido es el que ejerce el gobierno (en especial cuando el presidente de la nación y la mayo-ría de los diputados y senadores pertenecen al mismo partido), los otros partidos son de la “oposición”. El partido de gobierno (también llamado “oficialista”) debe luchar por mantenerse en el poder, para lo cual debe convencer a quienes lo votaron que lo que el gobierno está realizando es conveniente para la buena marcha del país. Los parti-dos de oposición, en cambio, se deben presentar como alternativas superadoras del gobierno, deben tratar de expre-sar caminos diferentes que inclinen al electorado en su favor.
Los dirigentes responsables deben poner los intereses de la Nación por encima de los intereses de su partido, no sólo por patriotismo sino porque, en la realidad, quienes son percibidos por la población en actitudes que preferen-cian los resultados electorales al bienestar general, pierden el apoyo de la gente. Sin embargo, cuando un gobierno adopta una medida contraria a lo que la mayoría piensa o siente, los partidos de oposición sacan provecho de ésta medida impopular, expresando vivamente su oposición a la medida, los riesgos que entraña, los intereses que se vulneran. Todo esto hace ganar credibilidad y consenso a los opositores.
Este juego político entre oficialismo y oposición, es muy sano porque permite que los actos de gobierno sean mu-cho más acordes a la opinión de la gente.
UNIVERSIDAD NACIONAL DE
ROSARIO
FACULTAD DE HUMANIDADES Y ARTES
ESCUELA DE HISTORIA
TRABAJO PRACTICO
CÁTEDRA:
ESPACIO Y SOCIEDAD
v Profesor Titular: Dr. Dario G. Barriera
v Profesora Adjunta: Lic. Griselda B. Tarragó
v Jefe de Trabajos Prácticos: Lic. Diego P. Roldán
TEMA:
Modos de historia regional: encontrar en la bibliografía diferentes modos de abordaje de la historia regional. Dilucidar el posible origen de las diferencias que trasuntan éstas construcciones historiográficas.
Examinar los planteos desde su aspecto teórico (usos conceptuales, teorías subyacentes), metodológicos (modos de construir el análisis) y políticos (valoración entre la manera de construir y pensar el análisis regional y lecturas políticas que pueden derivarse de las mismas).
Considerar las definiciones de espacio que subyacen en los trabajos escogidos.
Responsable: Grimao, Oscar G-2757/0
Introducción
La región ha sido objeto de la reflexión historiográfica, puesto que, descubrió en la región a una unidad de análisis. “ Según el Diccionario de la lengua latina, el termino latino “regio” representa un horizonte o línea recta... una comarca, país, situación, o dominio de un cuartel.[..]. En todas sus acepciones, la regio o regione insinúa la delimitación material o inmaterial, y la definición de una frontera con respecto a otro espacio.[..] Regionalis, por su parte, alude a lo que pertenece a la región o provincia, mientras que regionaliter es una adverbio que representa a la comarca.[...]. En síntesis, el concepto de región contiene una pretensión, que es la de determinar una parte diferenciada del resto y en ocasiones opuesta...”.
La practica historiográfica de la historia regional, intenta hacer de la región un recurso de información mediante la adecuación de 4 elementos básicos:
1. El problema u objeto de estudio.
2. El sujeto de estudio.
3. El área de estudio.
4. La temporalidad.
Desde luego que siempre subyace la carga teórica del investigador, quien hace jugar las diferentes escalas según sus propósitos, y su posicionamiento previo.
Historia regional modos de abordajes
Según Gabriela Dalla Corte y Sandra Fernández, las propuestas que justifican la pertinencia de la Historia Regional, parten de un apriorismo en relación de la idea de región como una dimensión diferente a la nacional. La búsqueda de la legitimidad de la región y de la Historia Regional ha hecho que los historiadores no intenten presentar sus resultados como una confrontación a lo que denominan Historia Nacional.
Comparando por un lado los presupuestos del análisis histórico regional argentino con los postulados de la geografía, los enfoque aquí son centrales.
Bandieri Susana, en el múltiple panorama de la historiografía actual donde los estudios regionales han alcanzado una dimensión, las investigaciones más acotadas sirven para la complejización de los problemas. Esto no quiere decir que no haya habido anteriormente producción historiográfica que de común recibía la denominación de historia regional.
Raúl O. Fradkin, según el autor hace hincapié en la hipótesis central que la región constituye la mayor dimensión, para abordar entre otros temas, la construcción del poder rural en el área rioplatense tardocolonial y postcolonial “ es decir, desde comienzos del siglo XVIII hasta mediados del XIX; ellos son los que suministran la evidencia desde la cual realizamos nuestros razonamientos.”, utilizando como nexo la serie de relaciones que se dieron dentro del ámbito de la conflictividad rural y teniendo siempre presente los circuitos de circulación de cosas y personas dentro de la visión espacial.
Mario Cerutti, expresa reflexiones alimentadas por tres vertientes.
1. Un determinado espacio regional del México decimonónico.
2. Lo aportado por colegas, mediados la década de los 70, han indagado el siglo XIX por medios de fuentes primarias asentadas en archivos de provincia.
3. La revisión historiográfica realizada en Argentina, Colombia, España.
El autor ve el espacio y destaca de ello los flujos de relaciones en el ámbito del conflicto social, de la acción política. “ya que una historia nacional, en sentido estricto, es decir, como un proceso capaz de saturar en términos territoriales, sociales y políticos lo que hoy llamamos México, habría sido el resultado de la formación del Estado-nación, y no su precedente.”
Dilucidar el posible origen de las diferencias que trasuntan éstas construcciones historiográficas
Los modos de historia regional vinculados a las diferentes vertientes teórica – metodológicas que impregna el concepto analizando su relación con la vertiente temporal dependiendo de la dimensión histórica, cuando de historia regional hablamos.
Según Susana Bandieri, Los diferentes enfoques de la geografía están vinculados a distintas vertientes teórico – metodológicas: “desde el “determinismo ambiental”, surgido del positivismo evolucionista de fines del siglo XIX y comienzos de XX, la ciencia geográfica entendió los espacios regionales como una manifestación exclusiva de los agentes naturales, sin intervención alguna de la sociedad...” el hombre producto del medio, la región una sumatoria de elementos tales como: (clima, suelo etc.). Los historiadores desde esa misma perspectiva, sus objetos de estudio están restringidos a espacios previamente delimitados por divisiones políticas y administrativas, no explican el dinamismo de las sociedades en la compleja dimensión espacio – temporal. Según Susana Bandieri nos dice que tradicionalmente la historia política de las provincias argentinas respondían, de hecho, a esta interpretación.
Desde el llamado “posibilismo” geográfico, la región se entiende como una construcción humana, quienes actúan sobre el espacio y lo modifica son por supuesto el hombre y su cultura. A través de la corriente de la Escuela de los Annales que la historia comenzó a interesarse por la construcción regional. La obra de Fernand Braudel inauguró los estudios históricos regionales.
La denominada “Nueva Geografía” es una corrientes de carácter neopositivista, donde la región pasó a ser una construcción del investigador. Las técnicas estadísticas comenzó a ser utilizada en las historias regionales, como así también, en la historia económica, fortaleciéndose al explcar el desenvolvimiento de la sociedad.
A comienzo de la década de los 70’, surge la llamada “Geografía Critica”, por la influencia del materialismo histórico, en contraposición de los fundamentos anteriores, la relación hombre - medio era un elemento central en la construcción del paisaje, siendo las contradicciones sociales su fondo permanente (Santos 1986). Con una visión totalizadora, se rescata la historicidad del espacio y el concepto de región adquiere una nueva dimensión, influenciada por las formas productivas y la dinámica social. Para esta corriente, la región es una entidad concreta, resultante de múltiples determinaciones y caracterizada por una naturaleza transformada por herencia culturales y materiales.
En la historiografía tradicional argentina la delimitación de la región coincide con las divisiones administrativas. La región es vista como un espacio territorial y opuesto al espacio local y nacional.
Examinar los planteos desde su aspecto teórico (usos conceptuales, teoría subyacentes), metodológicos (modos de construir el análisis el análisis) y políticos (valoración entre la manera de construir y pensar el análisis regional y lecturas políticas que pueden derivarse de las misma)
Definiciones de espacio que subyacen en los trabajos.
La palabra región, representa una horizonte o línea recta, un país, una comarca, definición de una frontera con respecto a otro espacio.
Según Gabriela Dalla Corte y Sandra Fernández, La Geografía y la Antropología utiliza la región como concepto. En la geografía regional la región es un concepto funcional que sirve para ordenar el territorio. Sin embargo los autores no han caído en la idea de que se trate de un artificio, sino que es una especie de síntesis. Vidal de la Blanche, sostuvo que la síntesis regional es la máxima realización de la labor del geógrafo. Recordemos como Vidal de la Blanche el cual nunca define lo que el entiende por región pero si creía firmemente en la observación, narrando su viaje en tren nos brinda el paisaje que va pasando frente a sus ojos, esto seria simplemente una región a otra.
La década de los 70’marco el inicio de los estudios de los vínculos entre espacio y sociedad esto se dió en términos locales, y por ende dejo abierta la posibilidad para los análisis regionales y rurales.
¿cuáles son los significados del termino región? El termino alude a una subdivisión territorial que según la escala jerárquica deviene inmediatamente después del Estado. La región esta dotada de cierta autosuficiencia, pues, la mayor parte de las funciones y servicios están representados por la región.
En una geografía meramente descriptiva la originalidad de la región esta dada por las fronteras políticas y por limites administrativos. En la geografía moderna, profundamente regional, el sinónimo de región sería el de “sector”, que incluiría fenómenos materiales y la forma de vida de la población (Joan Vilá Valenti 1968).
Las divisiones regionales no deben plantearse tomando en cuenta criterios políticos o administrativos, pues, la propia naturaleza nos pone en una encrucijada con respecto a las divisiones artificiales.
(..parte de las propuestas que intenta poner en la historiografía los estudios basados en las áreas denominadas “marginales”, crean una imagen de región totalmente identificable con una provincia[..], éstas concepción es llevada al terreno cultura; en la definición del área cultural [..] Los estudios autodenominados regionales y locales han desembarcado en dos corrientes. Una puramente erudita y anecdótica [..] y otra que no está circunscrita necesariamente a una localidad o pueblo [..] esta segunda vertiente abre perspectivas a la historia biográfica, genealógica, de la familia, de hechos concretos.. ).
Según Mario Cerutti las regiones van cambiando de acuerdo a la época y a la finalidades de su estudio, el espacio se delimita a si mismo, este espacio no es rígido, ni preestablecido sino como una construcción social a partir de la cual también se construye. Al desarrollar las narraciones en el ámbito regional de Monterrey. Ante la ineficacia del poder central, las responsabilidades recaían en los poderes regionales, a partir de allí se produce en el Norte de México una constante redefinición del concepto de región.
(..la idea de espacio que poco a poco nos vimos impelidos a instrumentar dependió abiertamente del carácter del proceso investigativo. No podía delimitarlo ni una jurisdicción político – administrativa (el perímetro de un estado – provincia, o de un municipio), ni un entramado puramente geográfico. Y quizás tampoco una frontera internacional.”
Según Raúl Fradkin, se plantea tres cuestiones metodológicas directamente enlazadas
a) La inquietud en torno a la cuestión de la unidad de análisis.
b) La escala adecuada de observación de los fenómenos bajo estudio o, el nivel de análisis.
c) Si la región es un objeto dado por la realidad histórica o construido por el historiador.
La historia registra en el ámbito apropiado de aproximación al estudio del conflicto social y la acción colectiva. La microhistoria por su parte aporta beneficio al partir del reconocimiento de que la reducción en la escala de observación le permite analizar fenómenos que de otra forma no se podrían apreciar. Tanto a escala local como regional, utiliza el método comparativo, esto ayuda a dejar de lado la idea cerrada y homogénea de región, reconoce la unidad y heterogeneidad del espacio estudiado. La naturaleza no establece la región ni puede traspolarse de un tiempo a otro.
El investigador no puede construir arbitrariamente, puesto que esto no implica meramente invención de ésta manera argumenta sobre el tema de la falsa disyuntiva entre región, como objeto dado o como invención metodológica.
Según Carlos Sempat Assadourian los espacios económicos debían reconstruirse en el análisis empírico atendiendo a un sistema de relaciones internas y externa, que se modifican en cada período histórico, uno de cuyos elementos sobresaliente era la circulación de mercancía. Esto esta enfocado lógicamente en las intensas relaciones vinculadas al desarrollo de un importante mercado interno donde el espacio colonial es visto como un proceso histórico de integración y desintegración regional.
Desde el plano político se puede ver que a lo largo de la historia, los distintos gobiernos han hecho intentos políticos con respecto a la perspectiva regional, aprovechándose de ella para fines previamente determinados. La política de planificación esta muy relacionada con la organización regional. (..después de la expropiación del espacio patagónico a la sociedad indígena, los limites de los nuevos Territorios Nacionales se impusieron desde el Estado central, no respondiendo en absoluto a criterios algunos de funcionalidad socioeconómica). Para entender a la región se la debe ver como un aspecto integral de la política nacional, puesto que, sus territorios están divididos según los criterios de administración e institucionales más que por su aspecto ecológico. En cambio se hacemos referencia al Estado español veremos que este, lidera un movimiento historiográfico regional, pero teniendo presente que cada región es como si fuera casi un país dentro de España.
Si miramos América Latina en la década de los 60’ y 70, por el auge de las políticas territoriales y de planificación recordaremos la regionalización que fue llevada a cabo, producto de los cuales fueron las denominaciones de NOA – Noroeste Argentino – NEA –Noreste Argentino -, o el mismo Comahue ( muchos de éstas denominaciones surgieron como materialización del concepto de “región plan” concebida desde el CONADE – Consejo Nacional de Desarrollo -. [..] Al no cumplirse tales objetivos programados desde el gobierno central, la “región” fue muchas veces sólo una mera expresión de deseos. Tal es el caso de la región del “Comahue”, donde las áreas que la integran se han modificado con el transcurso del tiempo y las distintas políticas nacionales,..)
Rosario, 10 de noviembre de 2005
Oscar Grimao .............................
HISTORIA COLONIAL
Por: Oscar Grimao
&Las Bulas Papales
Apenas iniciadas las expediciones y vislumbrados sus resultados materiales, los monarcas portugueses se preocuparon de legitimar la posesión de las tierras descubiertas y gestionaron el reconocimiento pontificio. La iglesia era considerada entonces como soberana de las tierras pobladas por infieles y el Papa, en su carácter de jefe de la cristiandad, podía disponer de ellas. Martín V (1420), Eugenio IV (1436, 1437 y 1443). Nicolás V (1454) y Calixto III (1456), expidieron diversas bulas reconociendo ampliamente la soberanía portuguesa sobre las tierras descubiertas y por descubrir y aún la exclusividad de la navegación hacia el sur. No conforme con estos resultados, los portugueses celebraron con los Reyes Católicos el tratado de Alcacovas (1479), confirmado por el papa Sixto IV, y por el cual los soberanos españoles renunciaban a favor de Alfonso IV de Portugal a cualquier expansión marítima “más allá o de este lado de Canarias, en frente de Guinea”, es decir, a efectuar en el Atlántico los descubrimientos que más tarde realizarían Colón y sus sucesores.
La bula de la Inquisición
Una bula pontificia (1478) restableció la Inquisición, nombre dado comúnmente al tribunal del Santo Oficio, encargado de velar por la pureza de la fe y la extirpación de las herejías.
Los judíos fueron las primeras víctimas. Un edicto real de marzo 31 de 1492 les concedió el plazo de cuatro meses para convertirse o abandonar el territorio. Unos 180.000 abandonaron la península y llevaron sus actividades económicas a Francia, Inglaterra, Turquía, Grecia y Africa. España perdió un fuerte núcleo de población laboriosa y tranquila; perdió también fuertes capitales, pues aunque el edicto prohibía sacar oro y plata, los emigrados eludieron esta disposición mediante operaciones de crédito.
La intolerancia religiosa provocó pérdidas aún más sensibles. Los musulmanes de Granada a pesar de estar amparados por la capitulación de 1491, fueron hostilizados violentamente e incitados a convertirse. Hubo una violenta sublevación en las Alpujarras sofocada en 1501. Los vencidos fueron forzados a optar entre la conversión o el destierro. El edicto se extendió al año siguiente a los mudéjares de Castilla y León. Se ignora el resultado de la opción; según algunos historiadores, la mayoría abjuró, por lo menos aparentemente; otros afirman lo contrario y aseguran que la expulsión contribuyó a la decadencia industrial de España.
La Inquisición. – La acción de la Inquisición en América se vincula estrechamente con la labor literaria y cultural de la época colonial.
Creado por real cédula del año 1569, el Tribunal del Santo Oficio debía tener en América la misma función que en España: velar por la pureza de la fe, extirpar las herejías y perseguir la brujería, la blasfemia y la impureza de las costumbres. Funcionó en Lima (1570) y en Méjico (1571) y tenía delegaciones, llamadas Comisarias de Santa Inquisición en las ciudades que eran sede de obispados.
Dentro de las atribuciones del Tribunal figuraba la de confeccionar “índices Expurgatorios”, catálogos de libros cuya lectura se consideraba nocivo para la fe o la estabilidad de las instituciones y que podían ser confiscados y destruidos.
Sin embargo, la Inquisición fracasó en su actuación. El medio ambiente la contaminó y no logró llenar ninguno de sus propósitos. Fue, sin embargo, una institución tiránica y abusiva.
La bula del Papa Alejandro VI
Desde el descubrimiento de América los conflictos coloniales entre España y Portugal fueron frecuentes. La bula de Alejandro VI (1493) y el tratado de Tordesillas (1494) intentaron evitarlos.
Tratado de Tordesillas
Consecuencias de los descubrimientos
Conflictos con Portugal. Las bulas de Alejandro VI y el tratado de Tordesillas.
La primera consecuencia del descubrimiento de América fue de carácter internacional. En efecto, al regresar de su primer viaje, Colón anunció a los Reyes Católicos que había llegado a Asia, aspiración acariciada por los portugueses desde muchos años atrás y que aún no habían alcanzado, pues sus descubrimientos se había detenido en el cabo de Buena Esperanza. El descubrimiento realizado por Colón hería los intereses de Portugal, amparados por diversas bulas pontificias y aún por el tratado de Alcacovas suscripto por los propios Reyes Católicos ( ver Bulas papales).
Ante los preparativos de la Corona portuguesa, dispuesta a enviar una expedición a las tierras recientemente descubiertas, se iniciaron negociaciones diplomáticas y entretanto, el papa Alejandro VI, que era español de nacimiento, expidió sucesivamente cuatro bulas destinadas a consolidar los derechos castellanos sobre las tierras encontradas. La primera de ella lleva fecha 3 de marzo de 1493, pero se presume expedida en abril.
Era de extraordinaria imprecisión y fue sustituida por la fechada al día siguiente, pero que en realidad debió expedirse en el mes de junio. Las dos restantes son la ratificación de las anteriores o su complemento. De todas ellas, la más importante es la segunda, destinada a deslindar los dominios asiáticos de Castilla y Portugal.
Por este documento, que aparecía expedido motu proprio, no a instancia de los soberanos españoles, se concedía en donación a los Reyes de Castilla y de León “todas aquellas islas y tierras firmes encontradas y que se encuentren, descubiertas y que se descubran hacia el Occidente y el Mediodía, imaginando y trazando una línea desde el polo ártico, esto es, el Septentrión hasta el polo antártico, esto es, el Mediodía, o sea las tierras firmes e islas encontradas y por encontrar que estén hacia la India, o hacia cualquier otra parte”. La línea imaginaria pasaba cien leguas al Oeste “de cualquiera de las islas que vulgarmente se llaman de los Azores y Cabo Verde”. Aunque la bula no lo establecía expresamente, las tierras descubiertas al Oriente de la referida línea quedaban comprendidas en las donaciones hechas por los antecesores de Alejandro VI a la Corona de Portugal.
Don Juan II se consideró perjudicado en sus intereses y continuó las negociaciones iniciadas, que terminaron con el tratado de Tordesillas (7 de junio de 1494), confirmando más tarde (1506) por una bula de Julio II. La línea divisoria convenida debía correr de polo a polo a 370 leguas de la isla del Cabo Verde; las tierras descubiertas o que se descubrieran hacia el Oeste pertenecían a la Corona de Castilla, las situadas al Oriente a Portugal.
La formula encontrada no solucionaba el conflicto y fue causa de un sinnúmero de dificultades cuando se quiso aplicarla tanto en América (Brasil) como en el Asia (Molucas).
En efecto, los negociadores se habían limitados a fijar un arco de meridiano en el hemisferio accidental, prescindiendo de la redondez de la tierra y sin considerar que navegando en sentido opuesto los castellanos y portugueses forzosamente tendrían que encontrarse.
Habían omitido además dos detalles fundamentales: determinar desde cual de las islas que forman el archipiélago deberían contarse las 370 leguas y establecer la naturaleza de éstas, pues la legua marina se diferencia de la terrestre y esta misma variaba dentro de cada país.
En éstas condiciones, España y Portugal nunca lograron ponerse de acuerdo y tanto en Asia como en América fue necesario recurrir a soluciones transaccionales.
La Cartografía. – Los primeros descubrimientos se exteriorizaron de una manera fantástica en la cartografía contemporánea, salvo cuando fueron registrados por sus autores o los participantes en las expediciones realizadas, Juan de la Cosa a quien se debe un mapa del mundo conocido en el cual su autor registró fielmente las costas americanas (1500).
Los mapas preparados sobre la base de informaciones difundidas por los expedicionarios traducen, en cambio, el confusionismo geográfico de la época. En el confeccionado por Johann Ruysch, que data de 1508, Groenlandia y Terranova aparecen como penínsulas situadas en la costa N. E. de Asia. El llamado Globo de Lenoz, que es algo posterior (1510 o 1511), sitúa el Brasil al Oeste de América y ubica el N. O. de ésta en las proximidades del Japón. El Globo de Schoner (1515) que sirvió a Magallanes en su expedición, entre otras fantasías, coloca al Brasil en la extremidad Sur de América, separándolo de ésta por un canal, es decir, en el lugar correspondiente a Tierra del Fuego.
La Corona ordenó en 1508, a raíz de la Junta de Burgos, la formación del padrón real, mapa oficial llevado por el Piloto Mayor y que se actualizaba a medida que los descubrimientos exigían la agregación de nuevas informaciones o la rectificación de las anteriores.
La cartografía primitiva ilumina diversos aspectos de la Historia Americana y plantea interesantes problemas. Algunos mapas comprueban la realización de viajes desconocidos o cuyos autores resulta difícil individualizar. Así ocurre con el llamado Mapa de Cantino. Data de 1502 y en él se registra con lujo de detalles el contorno de la península de la Florida, cuyo descubrimiento oficial está fijado en 1513.
Los problemas internacionales y el Río de la Plata
Origen del conflicto con Portugal. Desde el descubrimiento de América los conflictos coloniales entre España y Portugal fueron frecuentes. La bula de Alejandro VI (1493) y el tratado de Tordesillas (1494) intentaron evitarlos. No lo consiguieron sin embargo. El descubrimiento del Brasil, las expediciones castellanas y portuguesas sobre la costa oriental de la América del Sur y la ocupación definitiva de aquel territorio por la armada de Martín Alfonso de Souza, señalan el origen del conflicto en el territorio americano, durante el siglo XVI.
El Asia tampoco fue extraña a esta rivalidad, y la posesión de las islas Molucas, a las cuales llegaron los sobrevivientes de la expedición de Magallanes, enturbió seriamente las relaciones entre España y Portugal.
El tratado de Zaragoza (1529) puso termino a la disputa sobre las tierras asiáticas. Quedó pendiente, sin embargo, la demarcación de los dominios americanos, donde Portugal, prevalido de las dificultades que ofrecía la aplicación del tratado de Tordesillas, alegaba derechos preferentes sobre las regiones del Río de La Plata.
El conflicto fue evitado durante el siglo XVI. La acción colonizadora de ambas potencias pudo desenvolverse sin tropiezos internacionales y terminó por unificarse cuando España se anexó los dominios portugueses, bajo el reinado de Felipe II (1580).
Pero la situación cambió cuando Portugal recuperó la independencia (1640) y puso término a la colonización holandesa (1645-54). Entonces el conflicto se planteó de nuevo.
Rivalidad con Portugal. – El reinado de Fernando e Isabel señala un período de esplendor para la monarquía. Ambos reinos ensancharon sus limites. Aragón recuperó el Rosellón y la Cerdaña, sobre los Pirineos (1493), dos territorios cedidos a Luis XI de Francia por Juan II, antecesor de don Fernando; conquistó además el reino de Nápoles (1503), que se halaba en poder de una dinastía aragonesa a la cual el rey de Francia Carlos VIII intentó desposeer.
Castilla se incorporó los reinos de Granada (1492) y Navarra (1503), y los extensos territorios cuyo descubrimiento inició Cristóbal Colón. Inició además la ocupación del Norte africano, impuesta por la necesidad de evitar una nueva invasión musulmana. Estos propósitos ocasionaron dificultades con Portugal. Al ocupar el trono castellano, la reina Isabel había tenido que luchar con este reino cuyo soberano se había declarado defensor de los derechos de doña Juana; posteriormente el retorno de Colón asegurando haber descubierto las Indias provocó un incidente que fue solucionado amistosamente. Las aspiraciones africanas de Castilla y el recuerdo de una expedición que doña Isabel mandó a Guinea durante la guerra con Portugal, dió lugar a negociaciones que aseguraron a los portugueses la dominación de las tierras que habían encontrado y a Castilla la soberanía de las islas Canarias, base indispensable para asegurar el camino a las tierras americanas recientemente descubiertas. La rivalidad entre ambas naciones, que había de manifestarse en distintas ocasiones durante la época colonial, quedó momentáneamente conjurada.
Los portugueses en el Río de La Plata: la Colonia del Sacramento – Reconstruído su imperio colonial americano, los portugueses restauraron su antigua aspiración; pretendieron llegar al Río de La Plata y dominar la margen oriental del estuario.
Todo contribuía a favorecer sus planes: España se encontraba en plena decadencia, bajo el gobierno de Carlos II el Hechizado, e Inglaterra, interesada en arruinar el monopolio español que le cerraba los mercados hispanoamericanos, se manifestaba dispuesta a secundar las aspiraciones portuguesas.
La línea fijada por el tratado de Tordesillas comenzaba en Pará y terminaba en San Vicente. Toda la parte occidental era indiscutiblemente española. Pero Portugal llevaba la línea hacia el occidente; sostenía, como consecuencia, que la costa oriental del estuario quedaba al oriente de ella e hizo preparar mapas especiales para demostrar gráficamente la legitimidad de sus pretensiones.
A finales de 1679, una expedición portuguesa comandada por don Manuel Lobo, gobernador de Río de Janeiro, penetró en el estuario hasta la isla de San Gabriel y fundó frente a esta, y por consiguiente a Buenos Aires, un establecimiento denominado Colonia del Sacramento (enero de 1680).
Varias semanas después el gobernador del Río de La Plata, don José de Garro, tuvo noticias del ataque llevado contra la soberanía española e intimó a los portugueses el desalojo inmediato de la colina. Desobedecida la orden, reclutó un centenar de milicianos en Córdoba y Santa Fe, otros tantos en Buenos Aires y unos tres mil guaraníes misioneros. Estas tropas se presentaron ante las fortificaciones de la plaza, bajo el mando del santafesino don Antonio de Vera Mujica, y la tomaron y destruyeron tras un reñido combate. El jefe portugués y la guarnición sobrevivientes cayeron prisioneros (agosto 7 de 1680).
Este episodio, extraño a la normalidad de la vida rioplatense, fue el punto de partida de un largo conflicto que por espacio de casi un siglo alteró las relaciones entre España y Portugal y vinculó los destinos del Río de La Plata a las guerras europeas del siglo XVIII.
Al saberse en Lisboa la destrucción de la colina, Portugal requirió su inmediata devolución. España, en plena decadencia moral y económica, aceptó esta exigencia con otras no menos humillantes: la reedificación de los baluartes, la devolución de prisioneros, armas, mercaderías y pertrechos, la destrucción de Garrrro y la promesa de enjuiciarlo. Una comisión debía determinar la línea o meridiano del tratado de Tordesillas, como se había intentado en las juntas de Badajoz (1524). En caso de discordia el asunto seria sometido a la resolución del Papa (tratado firmado el 7 de mayo de 1681).
A mediado de 1683, España dejó cumplidas todas las obligaciones que había contraído: devolvió la colonia: destruyó a Garro, a quien luego perdonó a requerimiento del propio soberano portugués y lo nombró gobernador de Chile; reintegró los prisioneros, armas, etc.
Quedó pendiente tan sólo el trazado de la línea, a pesar de haberse constituido inmediatamente la comisión convenida. Volvieron a plantearse las discusiones suscitadas en el siglo anterior, cuando se iniciaron las negociaciones en Badajoz para deslindar los dominios asiáticos de España y Portugal, sólo que ahora ambas naciones partían de puntos opuestos haciendo gala de una visible inconsecuencia. España había sostenido en 1524 que las 370 leguas del tratado de Tordesillas debían contarse desde la isla de San Antonio, la más accidental del Cabo Verde; ahora sostenía que debería hacerse desde la de la Sal, es decir, la más oriental, o por lo menos desde la central, llamada de San Nicolás. Portugal invertía también la posición adoptada en el siglo XVI y prescindiendo de las cartas holandesas, de indiscutible imparcialidad, presentaba mapas adulterados, en los cuales aparecían modificadas deliberadamente las longitudes del Brasil, de modo que la línea divisoria pasaba al occidente de la colonia.
Las discusiones se prolongaron inútilmente y la intervención pontificia tampoco se produjo.
Nuevas etapas del conflicto con Portugal
Fundación de Montevideo y población de la campaña uruguaya. – El tratado de 1715 disponía la devolución del “territorio y Colonia de Sacramento’’, formula poco precisa porque no determinaba la extensión del primero. Al amparo de esta cláusula y consecuente con sus propósitos de expansión, Portugal no se limitó a ocupar la zona indispensable para el abastecimiento y seguridad de la plaza. Intentó extenderse a lo largo de la costa, para dominar la entrada del estuario y hacia el interior, donde la extraordinaria riqueza ganadera ofrecía un vasto campo de acción para sus actividades.
A fines de 1723 una expedición portuguesa desembarcó en la bahía de Montevideo y fundó un pequeño reducto. El gobernador del Río de la Plata don Bruno Mauricio de Zabala formalizó el reclamo correspondiente y ante la negativa recibida procedió militarmente y desalojó a los invasores, sin encontrar resistencia (1724). Para evitar la repetición de la tentativa, la Corona ordenó la fundación de la ciudad de Montevideo con veinte familias canarias y otras llevadas de Buenos Aires (1726 – 29). Un pequeño fuerte construido para reprimir posibles ataques aseguró la dominación española sobre las tierras adyacentes.
Diez años más tarde se reanudaron las hostilidades con motivo de un incidente diplomático hispanoportugués. El gobernador del Río de la Plata don Miguel Salcedo, sitió la Colonia (1735) sin resultado inmediato porque, sólidamente fortificados, los portugueses resistieron el asedio. En esos momentos se discutían en Europa los preliminares del tratado de Viena, que ponía termino a la guerra de sucesión de Polonia (1733 – 38), durante la cual España había conquistado el reino de Nápoles para el infante don Carlos (futuro Carlos III). Temerosa de perder su conquista cedió a las indicaciones de Inglaterra, interesada siempre en defender los derechos de Portugal sobre el estuario; la Colonia permaneció, pues, en poder de los portugueses.
Amparado por el convenio firmado en París (marzo 15 de 1737) y por el cual debían cesar las hostilidades, Portugal robusteció las defensas militares de la plaza y sus tropas avanzaron en tren de conquista sobre la actual provincia brasileña de Río Grande, entonces indiscutiblemente española, donde empezaron obras de defensa y fundaron la villa de San Pedro.
Los portugueses en el Brasil. – La inauguración de la ruta africana a la India por la expedición de Vasco de Gama (1498), despertó el entusiasmo de sus connacionales. El Rey don Manuel equipó una nueva expedición, con igual destino, y confió su mando a Pedro Alvarez Cabral.
Los expedicionarios salieron de Lisboa el 9 de marzo de 1500, mes y medio después del descubrimiento de la costa brasileña por Vicente Yañez Pinzón. Alejados del continente africano para evitar las calmas, las corrientes ecuatoriales arrastraron los navíos hacia el occidente, hasta dar sobre una costa desconocida para los tripulantes (abril 22). Cabral recaló a la altura del actual Puerto Seguro, al Sur del Cabo de San Agustín, descubierto tres meses antes por Pinzón (enero 20). Creyó que la tierra visitada era una isla y llamo Vera Cruz, denominación que más tarde fue sustituida por Santa Cruz y posteriormente por la de Brasil, a causa de la madera que abundaba en sus costas. Despachó inmediatamente una nave a Portugal para comunicar al monarca el descubrimiento realizado y continuó la travesía a la India.
¿Fue casual o intencional el arribo de navíos portugueses a las costas sudamericanas? Tradicionalmente se admite lo primero; sin embargo, algunos autores presumen, con sólidos fundamentos, que la expedición de Cabral tenía instrucciones de aproximarse a las tierras occidentales, acaso con el propósito de establecer si había territorio al oriente de la línea convenida en el tratado de Tordesillas, en cuyo caso pertenecerían a la Corona portuguesa.
Lo cierto es que Don Manuel manifestó interés por el descubrimiento realizado, consideró indiscutibles sus derechos sobre ese territorio y comunicó a los Reyes Católicos la convicción de que él no formaba parte de las tierras descubiertas por los castellanos (julio 29 de 1500). Los soberanos españoles combatieron esta afirmación y siempre consideraron superiores sus títulos de dominio sobre la costa oriental del continente.
Expediciones españolas y portuguesas se dirigieron entonces a esta parte de América, y cómo Castilla y Portugal se atribuían la soberanía, hubo un doble movimiento de exploración y conquista que, con el andar del tiempo, dió lugar a la formación de dos centros rivales de colonización: uno en el Brasil y otro en el Río de la Plata.
Entre las primeras expediciones portuguesas, podemos mencionar la despachada en mayo de 1501. De ella formaba parte Américo Vespucio y se cree que su jefe fue Gonzalo Coelho. Vespucio relató este viaje en una de sus famosas cartas. En ella expresó la certeza de que éstas tierras constituían un mundo nuevo, distinto del asiático. Divulgada esta afirmación, los países descubiertos por Colón fueron denominados América.
La expedición recorrió la costa brasileña y tocó sucesivamente en las bahías de Todos los Santos y de Río de Janeiro, se desvió luego hacia el S. E., y descubrió una isla que seguramente es la de Georgia. Algunos autores admiten un nuevo viaje de Vespucio en 1503.
El movimiento explorador se detuvo por espacio de diez años, pero durante esta época se organizaron diversas expediciones particulares, todas ellas con fines comerciales. Allí abundaba, en efecto, el palo brasil, tintórea semejante al campeche y que por su color rojizo parecía una brasa. Esta madera era muy estimada en Europa y dió su nombre al territorio. Sin embargo, la palabra Brazil denominaba también una isla imaginaria ubicada al Oeste de Irlanda en algunos mapas del siglo XIV.
En 1513 se reanudaron las exploraciones con la expedición de Cristóbal de Haro. Los historiadores portuguesas le atribuyen el descubrimiento del Río de la Plata, tres años antes del viaje de Solís, a quien la historia considera su verdadero descubridor.
Expediciones portuguesas a las América del Norte. – Mientras las naves portuguesas visitaban las costas de la América del Sur, otros expedicionarios de la misma nacionalidad disputaban a los ingleses sus descubrimientos en la América del Norte. Gaspar de Corte real realizó un viaje en el año 1500 y llegó a la isla de Terranova. Al año siguiente emprendió otro, del cual no regresó ni se tienen noticias. Su hermano Miguel partió en 1502 con el propósito de encontrarlo, pero tampoco retornó. Dos carabelas despachadas por la Corona en 1503 con igual objeto no tuvieron el menor éxito. Como homenaje a la memoria de ambos navegantes, los mapas portugueses dieron en llamar Tierra de los Corte Real a la isla de Terranova, visitada anteriormente por los Caboto al servicio de Inglaterra.
Ocupación del Brasil por los portugueses
El peligro lusitano. – Las exploraciones realizadas en el Río de la Plata por los españoles y la supuesta abundancia de metales preciosos en éstas tierras, indujeron al Rey de Portugal a iniciar su ocupación y conquista. A este propósito obedeció la expedición confiada a Martín Alfonso de Souza para ocupar definitivamente el Brasil y extender la conquista hasta las tierras argentinas.
A pesar de las protestas de la Corona española, para la cual no pasaron inadvertidas las intenciones del monarca portugués, la expedición salió Lisboa el 3 de Diciembre de 1530. Componíanla cinco caves y cuatrocientos hombres.
Con estos elementos se inició la colonización del Brasil, cuyo territorio había sido visitado desde su descubrimiento por comerciantes y exploradores franceses y portugueses deseosos de llevar a Europa cargamentos de palo brasil. En Pernambuco existía una factoría fundada por Cristóbal Jacques, la cual tuvo cierto florecimiento pero fue destruida por un barco francés poco antes de la llegada de Souza.
Frente a ella Souza dividió su explicación en dos partes. Diego Leite quedó encargado de reconocer la costa hacia el Norte hasta la desembocadura del río Amazonas, mientras él verificaba el reconocimiento hacia el Sur.
Durante la exploración, Souza llegó hasta la bahía de Río de Janeiro y luego a la isla del Abrigo. A fines de septiembre de 1531 intentó un viaje al Río de la Plata, con el propósito de fundar una colonia, pero se lo impidió la pérdida de la nave capitana. Decidió, sin embargo, satisfacer los de Juan III y mandó una expedición bajo las ordenes de su hermano Pedro López de Souza, quien penetró en el estuario, lo exploró por espacio de un mes y se retiró sin haber hallado riquezas minerales (noviembre a diciembre de 1531).
El peligro lusitano hizo, pues, su aparición desde los comienzos de la ocupación del Brasil. En efecto, aún cuando todo hace suponer que Portugal sabia que la línea del tratado de Tordesillas iba de Pará hasta San Vicente, la Corona portuguesa no vacilaba en ultra pasarla y pretendía ocupar las tierras argentinas que eran indiscutiblemente españolas. Esta política, desarrollaba sistemáticamente durante el período colonial, le permitió ensanchar sus dominios a costa de los derechos castellanos. Sin embargo, Portugal cuidaba celosamente los suyos y al iniciar la ocupación del Brasil, mientras López de Souza exploraba el estuario, su hermano Martín Alfonso echaba los cimientos de la colonia de San Vicente (1532) al sur de la actual ciudad de Santos y precisamente en el lugar donde la línea de Tordesillas corta la costa del Brasil.
La nueva colonia hizo rápidos progresos: la introducción de ganados y el cultivo de la caña de azúcar le dieron importancia y su puerto era visitado por navíos portugueses, franceses y holandeses. Cuando los españoles iniciaron la ocupación del Río de la Plata y fundaron la Asunción (1537), las relaciones entre ambas colonias fueron frecuentes y San Vicente, pese a su nacionalidad y a la rivalidad de ambas metrópolis, se convirtió de hecho en el puerto de la Asunción. Las necesidades de la vida colonial pudieron más que las prohibiciones gubernativas y la travesía terrestre entre ambas colonias fue muy frecuentada, a partir del año 1540.
La importancia comercial de San Vicente desapareció cuando se fundó al Norte la ciudad de Santos en 1545.
Restauración de la independencia lusitana. – En diciembre de 1640 una revolución popular elevó el trono de Portugal al duque de Braganza, quien fue coronado rey con el nombre de Juan IV. España se negó a reconocerlo como tal y sobrevino una guerra entre ambas naciones que terminó con el reconocimiento de la independencia portuguesa (1668).
Los episodios coloniales de mayor importancia de esta época fueron la insurrección brasileña contra la dominación holandesa (1645), iniciada a pesar de la paz pactada entre Portugal y Holanda, y las aspiraciones portuguesas al Río de la Plata, manifestadas con la fundación de la Colonia del Sacramento (1680), primera etapa del largo conflicto que, agudizado en el siglo siguiente, alcanzaría con sus derivaciones hasta el siglo XIX.
La independencia de Portugal favoreció extraordinariamente al Brasil. Terminada la dominación holandesa con la toma de Pernambuco (1654), el Brasil redondeó su territorio y luego lo amplió a costa de España. En el orden económico, agregó a la explotación de la caña de azúcar, del tabaco y del algodón dos nuevos elementos de riqueza: las minas de oro, cuyo descubrimiento data de fines del siglo XVII, y los diamantes, cuya existencia y valor quedaron evidenciados ya entrado el siguiente (1728 ó 1729).
El Brasil pudo, pues, rivalizar con las colonias españolas vecinas, hacia las cuales convergía la ambición de su metrópoli.
La conquista española
Sus caracteres. - La conquista española en América presenta rasgos propios que la diferencian de la realizada por las demás naciones.
Fue, en general, una empresa privada vigilada por el Estado. Falto de recursos el gobierno no pudo tomarla a su cargo. Aprovechó, pues, el afán aventurero de la época, el espíritu de lucro y la fe religiosa de quienes aspiraban a realizarla a su costa, deseosos de adquirir fortuna y honores. El contrato concertado entre la Corona y un particular para realizar una empresa de ésta índole, se llamaba capitulación. En ella se fijaban los derechos y obligaciones de los contratantes. El monarca otorgaba el permiso necesario para iniciar la conquista, adquiría la soberanía y propiedad del territorio que se conquistara, percibía una parte de los beneficios de la empresa, concedía franquicias a los que participaban en ella; el particular la tomaba a su cargo, organizaba a su costa la expedición, fundaba ciudades, ejercía el gobierno de las tierras conquistadas, podía distribuirlas entre los expedicionarios, se beneficiaba con parte de los beneficios pecuniarios obtenidos, etc. Pero actuaba bajo la celosa vigilancia del gobierno, mientras Francia, Inglaterra y Holanda entregaron la conquista a compañías que escapaban a su fiscalización o procedían con entera independencia.
La conquista española fue también una empresa eminentemente nacional. Sin embargo, los extranjeros participaron en ella, especialmente los flamencos, alemanes e italianos, pero no tenían funciones directivas y se trataba de nativos de territorios incorporados a España o unidos a ella por lazos políticos. Salvo en dos casos, la dirección de la empresa estuvo siempre en manos castellanas.
Conviene destacar finalmente, que la conquista no fue una simple negociación comercial, como la emprendida por otras naciones de la época. Hubo, sin duda, propósitos de lucro por partes de la Corona y de los conquistadores. Pero a su lado apareció siempre un sentimiento superior, un anhelo de civilización manifestado en él afán de convertir a los indios al cristianismo. De aquí la presencia de sacerdotes en todas las expediciones a partir del segundo viaje de colón.
La Corona acentuó siempre esta carácter de la ocupación: una real cédula de Felipe II eliminó de los documentos la palabra conquista, por la dureza que el término suponía, y ordenó se la reemplazara por pacificación, porque las expediciones debían proceder con paz y blandura.
Desgraciadamente los monarcas y la Iglesia fueron impotentes para evitar los excesos. Salvo honrosas excepciones, la conquista se caracterizó por las crueldades cometidas y un contemporáneo de los sucesos, fray Bartolomé de las Casas, las catalogó en las vigorosas páginas de la brevísima relación de la destrucción de las Indias.
¿Pueden importarse a España los abusos cometidos por los conquistadores? Indudablemente no. No hay conquista sin violencia. Esta es su consecuencia necesaria y fatal. Además, la época en que se realizó se caracterizaba por la rudeza de loa sentimientos y de las costumbres. España acababa de terminar la Reconquista: durante más de siete siglos había sido un enorme campamento; la Inquisición encendía sus hogueras; no había perdón ni clemencia para los herejes ni para los infieles. Por otra parte, las tribus americanas eran de temperamento belicoso y si muchas de ellas se sometieron buenamente, otras opusieron una tenaz resistencia, como los aztecas de Méjico, los araucanos de Chile y los calchaquíes del Norte argentino. Las huestes conquistadoras eran reducidas: Cortés inició la ocupación de Méjico con 508 soldados; Pizarro emprendió con 180 la conquista del Perú. En tales condiciones, la crueldad y el terror eran armas necesarias e instrumentos eficaces en manos de los invasores, quienes, en ocasiones fueron víctimas de los excesos de sus propios compañeros durante las guerras civiles producidas. Finalmente los abusos de la conquista no superan los cometidos por las demás naciones colonizadoras: en la América inglesa hubo gobernadores que pusieron precio a las cabezas de los indios. Éstas circunstancias no absuelven a España de los excesos cometidos por los conquistadores, pero los explican y, en cierto modo, los atenúan.
Los territorios conquistados. – En menos de un siglo las huestes conquistadoras ocuparon la enorme extensión comprendida entre los dos océanos, desde el Sur de los Estados Unidos a Tierra del Fuego.
La ocupación de estos territorios fue el resultado de una acción ininterrumpida, que provocó la formación de diversos centros conquistadores desde los cuales se acometió la ocupación de las tierras americanas.
La situación geográfica de las islas situadas sobre el Mar de las Antillas, descubiertas por Colón durante sus primeros viajes, favoreció la acción conquistadora de España. Desde ellas era fácil alcanzar la tierras continentales vecinas y llegar; por el Norte, hasta los Estados Unidos; por el Sur, a la América Meridional y a la Central; por el Oeste, hasta Méjico.
El primer centro conquistado fue la isla de Haití, llamada entonces La Española. Desde aquí la conquista irradió a las islas vecinas (Puerto Rico, Cuba y Jamaica) y al N. del Continente (Darién y Santa Marta, en Colombia, Coro, en Venezuela).
La ocupación de estos territorios provocó la formación de nuevos centros de expansión: desde Puerto Rico se llegó a la península de la Florida; desde Cuba, a Yucatán y a la confederación azteca; desde ésta, los castellanos llegaron a los Estados Unidos y alcanzaron las Costas del Océano Pacifico. Del Darién salió la expedición descubridora del Mar del Sur y la que años después fundó la ciudad de Panamá. La América Central fue conquistada por expediciones salidas de ésta ciudad y que emprendieron la ocupación de las repúblicas del Sur (Panamá, Costa Rica y Nicaragua) y por otras organizadas en Méjico y que ocuparon Honduras, Guatemala y Salvador. Desde Panamá se acometió también la conquista del Perú. Una vez consumada, la dominación española se extendió desde este territorio hasta los de Ecuador, Bolivia, Chile y N. O. argentino.
La mayor parte de las tierras conquistadas estaban pobladas por indígenas en estado de salvajismo, pero en algunas comarcas vivían tribus que habían logrado una cultura superior y alcanzado el estudio medio de la barbarie: los aztecas en Méjico, los mayas en Yucatán, los chibchas o muiscas en la meseta colombina, los incas en él Perú. Todas fueron sometidas y cayeron en poder de los conquistadores.
El resultado alcanzado se debió a diversas causas: el temple de espíritu y la intensidad de la fe religiosa que los hacia arrostrar los peligros con una audacia y una intrepidez extraordinarias; las armas de fuego cuyo uso desconcertaba a los indios y los hacia suponer que manejaban a su antojo el trueno y el relámpago, que ellos adoraban; el empleo de los caballos, animales desconocidos en América y cuya utilidad era tan grande que cuando se repartían los tesoros el jinete recibía una parte superior al infante; los perros europeos muy distintos de los que conocían algunas tribus americanas, animales de presa que en los comienzos de la conquista prestaron un auxilio tan eficaz a sus amos que, a veces, se les asignaba sueldo y se les daba participación en él botín de guerra.
En esta forma y pese a la desproporción numérica de sus enemigos y al conocimiento que éstos tenían del medio en que actuaban, la victoria acompañó casi siempre a los invasores.
La conquista de América tiene los caracteres de una verdadera epopeya. Hubo poetas que cantaran sus glorias, como Alonso de Ercilla, uno de los soldados de la conquista de Chile, y Martín del Barco Centenera, compañero del tercer adelantado efectivo del Río de la Plata. Es, pues, un timbre de honor para España, nunca de descrédito.
Ocupación de Darién. – El Darién fue la primera región del continente conquistada por los españoles. Descubierto por Bastidas en 1502 y visitado al año siguiente por Colón, no había sido objeto de ninguna tentativa de ocupación cuando capitularon su conquista (junio 9 de 1508) Alonso de Ojeda, viejo explorador del continente, y Diego de Nicuesa, rico colono de La Española. Solicitado el permiso correspondiente, don Fernando el Católico, a cargo de la regencia de Castilla por la incapacidad de su hija Juana y la muerte de su yerno Felipe el Hermoso (1507), se apresuró a satisfacer los deseos de los peticionante y dividió en dos partes la región del Darién, llamada también de Urabá. La oriental, denominada Nueva Andalucía, fue asignada a Ojeda, con jurisdicción desde el Darién hasta el Cabo de la Vela, o sea parte de la actual república de Colombia; la accidental, que comprendía hasta más allá del cabo Gracias a Dios, fue entregada a Nicuesa, con el nombre de Castilla del Oro y jurisdicción sobre los Estados denominados actualmente Panamá, Costa Rica y Nicaragua. Un convenio celebrado posteriormente determinó que el río Darién, hoy Atrato, fuera la línea divisoria de ambas gobernaciones.
Expedición de Ojeda y Nicuesa. – Los dos conquistadores habían organizado en España el plantel de sus respectivas expediciones, pero terminaron en La Española los preparativos del vieja. Ojeda reunió cuatro embarcaciones y unos 300 hombres, entre ellos el experimentado piloto Juan de la Cosa y el futuro conquistador del Perú, Francisco Pizarro. Nicuesa, hombre generoso y de fortuna, consiguió 7 buques y unos 700 hombres.
Las dos empresas fueron igualmente infortunadas. Ojeda, que se anticipó a su competidor (noviembre de 1509), desembarcó en Cartagena, se internó en él país y estuvo a punto de perder la vida en un ataque de los indios. Perdió, sin embargo, a muchos compañeros y entre ellos a Juan de la Cosa. La oportuna llegada de Nicuesa le permitió vengar la derrota sufrida y castigados los indios, ambos conquistadores partieron a su destino. Ojeda, fundó sobre la costa, próxima al limite de su gobernación, el pequeño fuerte de San Sebastián (1510); Nicuesa, la colonia de Nombre de Dios, sobre el istmo de Panamá, cerca del lugar ocupado por la actual ciudad de Colón.
Fernández de Enciso y Balboa. – Antes de salir de la Española, Ojeda había confiado la organización de refuerzos al bachiller Martín Fernández de Enciso. Como no llegaran resolvió ir a su encuentro y dejó en San Sebastián a sus compañeros, bajo las ordenes de Pizarro. No pudo, sin embargo, encontrar a su socio, porque este había zarpado antes de su llegada. Entre los expedicionarios que acompañaban a Enciso figuraba un hidalgo extremeño llamado Vasco Nuñez de Balboa, quien oculto en un tonel se había embarcado subrepticiamente para eludir la vigilancia de las autoridades de la isla, empeñadas en impedir la fuga de los deudores morosos.
Al llegar a Cartagena se les incorporó Pizarro, quien con los sobrevivientes de la expedición de Ojeda, y obedeciendo a instrucciones suyas, había abandonado el fuerte San Sebastián. Por indicación de Balboa, conocedor de la región por haberla visitado con Bastidas en 1502, se dirigieron a la margen occidental del Darién, donde los indios no envenenaban las fechas, y allí fundaron la colonia de Santa María la Antigua, en territorio correspondiente a Castilla del Oro.
Bien pronto se suscitaron dificultades y querellas entre los colonos. Fernández de Enciso, hombre culto y preparado (años después escribió la primera geografía americana), carecía de aptitudes para ejercer el mando. No tardó, pues, en ser depuesto y desterrado. Balboa asumió la dirección de la colonia.
En estos momentos apareció Nicuesa. Su expedición reducida en menos de un año a 100 hombres, había recibido los auxilios que le había preparado su agente Rodrigo de Colmenares, quien al pasar por Santa María la Antigua conoció los acontecimientos producidos dentro de la gobernación de su jefe. Enterado de ellos, Nicuesa resolvió reclamar el mando y con tal fin se dirigió a la colonia; pero, satisfechos los colonos con las condiciones personales de Balboa, se negaron a recibirlo y lo obligaron a retirarse (marzo de 1511). Posiblemente murió en un naufragio mientras navegaba hacia La Española, donde cuatro años después (1515), falleció Ojeda.
Descubrimiento del Mar del Sur. – Reorganizado el gobierno bajo la hábil dirección de Balboa, la colonia se convirtió en centro de innumerables expediciones a las regiones del occidente. El nuevo gobernador estaba interesado en ilustrar a su nombre y mantener su popularidad entre los colonos, de quienes emanaban sus precarios títulos, pues abrigaba el justificado temor de que Enciso consiguiera del rey su destitución. De ahí que menudearon las incursiones sobre la región de la costa y el interior del país, donde sus compañeros recogieron abundantes cantidades de oro.
En una de las correrías realizadas se produjo una disputa entre varios soldados con motivo del reparto del oro rescatado. En esta oportunidad, un hijo del cacique Comagre les anunció la existencia de un gran mar sobre cuyas costas vivía un pueblo poderoso, rico en metales preciosos y dotado de una cultura superior: aludía al Océano Pacifico y al Imperio de los Incas.
Era la oportunidad que necesitaba Balboa para consolidar su situación. Varios meses después, en septiembre de 1513, acometió la travesía del istmo de Panamá por su parte más angosta (de Acla a San Miguel) y el cabo de diez y nueve días el éxito coronó sus esfuerzos. Los expedicionarios vencieron los obstáculos que dificultaban la empresa: el bosque virgen, desarrollado con tal exuberancia que todo lo cubría con su follaje, el extremo de impedir el paso de los rayos solares; las plantas trepadoras; los troncos caídos; las lagunas, ríos y arroyos de la región; la hostilidad de los indios; la insalubridad del clima y las elevadas montañas que fue necesario escalar. El 25 de septiembre de 1513 los expedicionarios pudieron contemplar el Océano Pacifico, que denominaron Mar del Sur, en
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La nación descubridora
La península ibérica en el siglo XV. – Durante la reconquista, España no existió como Nación, ni como Estado (718 – 1492). Fue una simple denominación geográfica aplicada a los reinos que se constituyeron en la península durante la lucha mantenida por espacio de más de siete siglo entre cristianos y musulmanes.
Al terminar la Edad Media, el territorio peninsular estaba dividido en cinco reinos: cuatro de ellos eran cristianos y el quinto, musulmán. Esta situación databa del siglo XIII, después de los reinados de Jaime I de Aragón (1213 – 76) y Fernando III de Castilla (1214 – 52), cuando el peligro musulmán había quedado reducido al pequeño reino de Granada que apenas representaba el 2% del territorio peninsular. Era el último resto del poderoso imperio constituido por los moros entre los siglos VIII y IX.
El 98% restante se dividía entre los cuatro reinos cristianos, en la siguiente forma:
1. Castilla, dentro del cual habían quedado comprendidos los antiguos reinos de Asturias, León y Galicia y los estados musulmanes del Sur; representaba el 62% de la superficie peninsular.
2. Aragón, que se había incorporado el reino moro de Valencia y las Islas Baleares y se extendía más allá de los Pirineos donde dominaba la región de Perpiñán. Equivalía al 15% del territorio.
3. Navarra, pequeño estado enclavado entre los dos anteriores sobre los Pirineos, apenas alcanzaba al 1%.
4. Portugal. Independizado de León en el siglo XII, rivalizaba con Castilla y Aragón; sus limites se había ensanchado hacia el Sur por la conquista del reino de Algarve y representaba el 20% del territorio ibérico.
Los dos primeros eran los principales reinos españoles: representaban el 77% de la superficie peninsular y tenían una honrosa tradición por su cultura y poderío: fueron los destructores del poderío musulmán. Castilla había aspirado en el siglo XIII a la Corona de Alemania, durante el reinado de Alfonso VIII y hacia la misma época, los aragoneses conquistaron la isla de Sicilia; en el siguiente ocuparon también la de Cerdeña y pasaron sus banderas por Grecia y Asia: hubo un ducado aragonés – catalán en Atenas que subsistió por más de medio siglo (1326 a 1387 u 88). Finalmente Alfonso V conquistó el reino de Nápoles, que en 1458 pasó a su hijo bastardo Fernando, quedando separado de la Corona de Aragón. La expansión aragonesa hizo de este reino un estado poderoso, aunque su extensión dentro de la península era más reducida que la de Castilla y aún que la de Portugal.
Organización política de Castilla y Aragón. – Castilla y Aragón adoptaron la forma monárquica de gobierno, común a todos los países de la Edad Media. La dignidad real, electiva en sus orígenes, terminó por hacerse hereditaria.
El feudalismo era desconocido en Castilla donde la nobleza poseía grandes extensiones e innumerables privilegios, pero jamás fue soberana. Tuvo, sin embargo, hondo arraigo en Aragón y especialmente en Cataluña, región que dominaron los franceses bajo el imperio de Carlomagno.
Al finalizar la Edad Media, la situación política de ambos reinados se definía en favor de la centralización. Ocurrió el mismo fenómeno que en el resto de la Europa occidental; debilitada la nobleza, el poder real se vigorizaba.
Sin embargo, la monarquía era de carácter limitado. Los fueros concedidos a las ciudades, los derechos nobiliarios, el juramento que los soberanos prestaban al ascender al trono, el régimen municipal y ciertas instituciones de hondo arraigo popular, como la Cortes y Justicia de Aragón, restringían las atribuciones de la Corona y le impedían cometer abusos.
Las cortes castellanas y aragonesas diferían en algunos detalles de su organización y funcionamiento. Las primeras estaban formadas por tres brazos o estamentos: el de la nobleza, el del clero y el de los procuradores de las ciudades; cuatro integraban las segundas, pues la nobleza tenía doble representación: existía el brazo de la alta nobleza (ricos – homes) y el de la baja nobleza (caballeros). Cada brazo actuaba por separado.
En Castilla no había periodicidad en la convocación de las Cortes y éstas legislaban indirectamente mediante peticiones dirigidas al Rey, que cuando eran aceptadas recibían el nombre de ordenamientos.
En Aragón la reunión se hacia anualmente o cada dos años. Sus facultades eran más amplias: colegislaban con el Rey y en caso de desacuerdo predominaba la voluntad de ellas. Además durante el receso funcionaba la Diputación Permanente, comisión de dos miembros por brazo y a la cual correspondía vigilar el cumplimiento de la resoluciones adoptadas y el respeto de los fueros.
Las Cortes votaban los impuestos requeridos por la Corona, facultad muy importante que restringía el poder real y colocaba a Castilla y Aragón en situación análoga a la que disfrutaba Inglaterra desde la Carta Magna.
El Justicia Mayor era también una institución aragonesa de indiscutible eficacia. Funcionario judicial, vitalicio e inamovible, era nombrado por el Rey, a quien tomaba juramento. Entre otras atribuciones resolvía los conflictos entre los nobles o entre éstos y el Rey; defendía los fueros y velaba por los dos derechos individuales más importantes: la libertad, mediante el fuero de manifestación, y la propiedad mediante el recurso de firmas.
El régimen municipal funcionaba en ambos reinos. Las ciudades poseían fueros, cartas o constituciones concedidas por los monarcas a os vecinos de ellas, en las cuales se reglamentaban sus obligaciones y se le reconocía un gobierno suave y justo. Los fueros variaban para cada ciudad pero contenían principios comunes: la autonomía municipal, la igualdad ante la ley, la inviolabilidad del domicilio, la administración de justicia, la responsabilidad de los magistrados y hasta la tolerancia religiosa. No debe extrañarnos esto último porque en los reinos españoles convivían los cristianos con una numerosa población musulmana y judía. Los fueros, especialmente los castellanos, consignan un conjunto de libertades y principios análogos a los difundidos varios siglos después por los filósofos del siglo XVIII y la revolución francesa.
El movimiento comunal puso de manifiesto los sentimientos democráticos de las ciudades; provocó alianzas entre los municipios para la defensa de sus privilegios (hermandades) y los convirtió en celosos defensores de los derechos y libertades populares. Sirvieron de contrapeso al poder real y fueron sus adversarios cuando las tendencias de los monarcas se revelaron en un sentido perjudicial para sus intereses.
Conviene hacer notar, sin embargo, que al finalizar la Edad Media y a pesar de los organismos que limitaban el poder real, se revelaba francamente la tendencia a la centralización que preparaba el camino a la monarquía absoluta de Carlos I y Felipe II.
El régimen social. – Todas las sociedades europeas de la época feudal se organizaron sobre la base de la desigualdad. Había en ellas clases libres y serviles. Dentro de las primeras, unas gozaban de privilegios (clero y nobleza); otras carecían de ellos (clase media y bajo pueblo). En las segundas, se diferenciaban los siervos y los esclavos.
Idénticos principios sirvieron de fundamento a la organización social de los reinos españoles.
El clero gozaba de amplios privilegios, poseía extensos territorios y constituía una clase civil con las prerrogativas e influencia económica de los nobles. Exigía servicios personales, cobraba cierto tributos, no pagaba impuestos y escapaba a la jurisdicción de los tribunales reales.
La nobleza aragonesa, constituida en forma feudal, fue más poderosa que la castellana, de carácter simplemente señorial. Sin embargo, el poder real se robusteció en Aragón antes que en Castilla: desde el siglo XIV los nobles aragoneses le quedaron sometidos, mientras durante el siglo XV los castellanos se mostraban violentos y altaneros favorecidos por la debilidad de Enrique IV el Impotente y las ordenes militares de la Calatrave, Santiago y Alcántara que ponían al servicio de la nobleza su influencia económica y política.
El estado llano constituía el resto de la población libre; a el pertenecían la clase media y los trabajadores de los campos. La primera vivía en las ciudades y gozaba de amplias libertades, amparada por los fueros concedidos generalmente como aliciente para reunir pobladores sobre la frontera musulmana. Enriquecida por el comercio y la industria, la clase media se instruyó: asistió a las escuelas y universidades; colaboró en el gobierno de los reinos; asesoró a los monarcas en Cortes y Consejos y llegó a ser el sostén económico de la nación. Era la clase productora y sufragaba todos los gastos públicos.
Fuera de las ciudades vivían los trabajadores rurales, antiguos siervos convertidos en hombres libres; víctimas de los abusos señoriales, su situación era tan precaria como la de los siervos catalanes y aragoneses y los esclavos existentes en Aragón, Castilla y Valencia.
Además de las clases enunciadas, y cómo consecuencia de las grandes conquistas cristianas, quedaron incorporadas a las sociedades españolas fuertes masas de población extranjera: eran los mudéjares, musulmanes cuya libertad civil y política se convenía al cometerse, y los judíos radicados en los reinos cristianos. Su situación era favorable en un principio, no obstante pesar sobre ellos numerosas restricciones. Pero con el tiempo se produjo la reacción, especialmente contra los judíos, no solamente por razones religiosas, sino también políticas y aún económicas.
La situación económica. – Las grandes conquistas cristianas del siglo XIII contribuyeron a mejorar la situación económica, porque redujeron el peligro musulmán al pequeño reino de Granada e incorporaron a la población española numerosos mudéjares y judíos, hábiles obreros y comerciantes.
La agricultura y la ganadería fueron objeto de medidas protectoras por parte de los Reyes, pero no obstante su progresos, poco uniformes por cierto, ellas fueron superadas por otras industrias.
Los tejidos de lino y la lana de Sevilla, los paños de Segovia y Zamora, la cerámica de Triana, las armas de Toledo, la industria del hierro en las provincias vascongadas, la orfebrería artística, la fabricación de vinos y aceites, etc., fueron las manifestaciones industriales más notables de Castilla.
En Aragón florecían industrias similares, especialmente en Cataluña, zona industrial por excelencia. Valencia, en cambio era la región agrícola.
El desarrollo industrial fomentó un activo comercio interno e internacional. Los vizcaínos mantenían relaciones comerciales con los países del Norte; los aragoneses competían en el Mediterráneo con la repúblicas italianas y sus operaciones alcanzaban hasta Inglaterra y Flandes.
Sin embargo, las actividades económicas no extendieron sus beneficios a todas las clases sociales. Solamente una minoría participaba de ellos, mientras el bajo pueblo, recargado de impuestos, llevaba una vida miserable y llena de privaciones. Esta situación, agravada luego por la política religiosa de los Reyes Católicos, constituyó, sin duda, a la colonización americana.
La unidad castellana – aragonesa. – En la segunda mitad del siglo XV se produjo un acontecimiento auspicioso en la vida española: el casamiento de doña Isabel de Castilla y Don Fernando de Aragón (1469), conocidos bajo el nombre de Reyes Católicos.
La primera ciño la Corona castellana en 1474 porque doña Juana La Beltraneja, hija de su hermano Enrique IV, apodado el Impotente, fue desheredada por exigencias de la nobleza que la consideraba hija del favorito de la reina, don Beltrán de la Cueva. Años después (1479) don Fernando ceñía la corona de Aragón al fallecimiento de su padre Juan II.
La elevación de los Reyes Católicos al trono, fue el punto de partida de la unidad política española. Durante su gobierno los dos reinos conservaron la independencia y mantuvieron sus propias instituciones. Quedaron vinculados por una noble unión personal: Don Fernando participaba en la dirección de los asuntos castellanos, salvo ciertas facultades atribuidas exclusivamente a doña Isabel, pero ésta no tenía intervención alguna en el gobierno de Aragón. Al producirse la muerte de la reina, la unión personal quedó disuelta y ambos reinos volvieron a separarse. En cambio quedaron definitivamente unidos cuando el trono fue ocupado por Carlos I, heredero de ambos monarcas. La unión personal se convirtió entonces en real y definitiva.
Las conquista realizadas durante el reinado de los Reyes Católicos, fueron incorporadas al país conquistador: América a la Corona de Castilla, cuya bandera enarbolaban las carabelas de Colón; las posesiones de Italia al reino de Aragón.
Política de los monarcas. – Tres puntos fundamentales comprendió el programa de acción de ambos monarcas: someter a la nobleza castellana ensoberbecida por la debilidad de Enrique IV, terminar la Reconquista y lograr la unidad religiosa para nacionalizar las razas extranjeras radicadas en la península, es decir, los musulmanes y judíos.
El primer propósito requirió una acción enérgica y constante. Los nobles levantiscos fueron castigados enérgicamente, arrasados sus castillos y privados de sus privilegios. Las donaciones arrancadas a la debilidad de Enrique IV quedaron revocadas. Finalmente, se eliminó el peligro de las ordenes militares, cuyo maestrazgo o dirección quedó en manos de la Corona como una prerrogativa de la misma. La Santa Hermandad, institución policial formada con la cooperación de las ciudades de Asturias, León y Castilla, inició la extirpación del bandolerismo y restableció la seguridad de las comunicaciones.
La terminación de la Reconquista demoró algunos años; reanudada la lucha en 1481 terminó en 1492. En el transcurso de una década, todas las ciudades granadinas cayeron en poder de los monarcas: Alhama (1482), Zahara (1483), Ronda (1484), Loja, Málaga (1486 – 87), Baza, Guádix y Almaría (1489).
Reducidos a la ciudad de Granada y vigorizada su defensa por los fugitivos de las poblaciones rendidas, los musulmanes soportaron el asedio durante más de ocho meses (abril – diciembre de 1491) y solamente se rindieron cuando se convencieron de la imposibilidad de resistir al enemigo.
Los cristianos restablecieron la táctica medieval: incendiaron las aldeas vecinas y talaron los campos para aislar la ciudad y evitar su abastecimiento. Destruido su campamento por un incendio, doña Isabel, deseosa de afirmar el propósito de no ceder en a empresa, lo reemplazó por una verdadera ciudad de piedra y ladrillo, que denominó Santa Fe, en homenaje a las creencias que todos defendían.
Una honrosa capitulación otorgada a los vencidos, con garantías de creencias, vidas y haciendas de musulmanes y judíos, puso termino a la contienda.
El 2 de enero de 1492, al cabo de setecientos ochenta años de dominación, la soberanía musulmana desaparecía definitivamente de la península y los Reyes Católicos entraban vencedores en Granada. Entre tanto, los turcos otomanos, dueños de Constantinopla desde 1453, amenazaban a Europa por el Oriente. La unidad española se afirmaba.
La unidad religiosa fue impuesta por la Corona, no solamente respondiendo a los sentimientos cristianos de los monarcas, sino también por razones políticas: convenía reaccionar contra la tolerancia religiosa consagrada por la costumbres y consignada en algunos fueros, para nacionalizar las razas extranjeras radicadas en el territorio, haciendo desaparecer las diferencias espirituales que separaban a los cristianos de los musulmanes y judíos.
La política religiosa de los Reyes Católicos respondía a las ideas de la época, al igual que la Inquisición, cuya obra hoy consideraríamos absurda y criminal. Tuvo también una virtud: salvó a España de los trastornos religiosos que ensangrentaron a otros países europeos durante el siglo XVI y retardaron su adelanto.
Progresos alcanzados. – La política económica de los Reyes Católicos se orientó hacia un franco proteccionismo con el fin de favorecer el progreso de las industrias nacionales. Sin embargo, la agricultura decayó y muchos campos quedaron incultos en medio de la indiferencia general.
Los Reyes fomentaron el desarrollo de la marina y concedieron primas a los constructores de barcos de gran tonelaje. La arquitectura naval fue familiar a los españoles y su habilidad para construir embarcaciones se puso a prueba en América y favoreció las exploraciones en las lejanas regiones del continente. En vísperas del descubrimiento, España poseía una flota mercante superior a mil unidades, mientras las naciones que fueron más tarde sus competidoras casi carecían de marina.
La cultura adquirió extraordinario desarrollo y las prestigiosas Universidades de Alcalá, Salamanca y Barcelona eran frecuentadas por numerosos estudiantes. La conquista de Italia y el descubrimiento de América difundieron la cultura y ampliaron los conocimientos científicos del siglo. España se colocó al nivel de las principales naciones de Europa y no tardó en sobrepasarlas poniéndose a la cabeza del movimiento internacional.
Fue la gran potencia del siglo XVI y el centro de la política europea.
NUEVOS DESCUBRIMIENTOS GEOGRAFICOS
Los viajes españoles. – El espíritu aventurero de los españoles, mantenido durante el largo período de la Reconquista, encontró un campo propicio para manifestarse en las tierras descubiertas por Colón. El anuncio de que el Almirante había llegado a las proximidades del Paraíso Terrenal y hallado perlas en las costas venezolanas alcanzadas en su tercer viaje, inició una serie de expediciones marítimas a las cuales se las designa con el nombre de viajes menores.
Son los efectuados, entre los años 1499 y 1502, por diversos marinos españoles que descubrieron o exploraron las costas continentales desde el Cabo de San Agustín, en el Brasil, hasta la punta Manzanilla, en Panamá. Todos ellos se realizaron en perjuicio de los derechos concedidos al Almirante por las Capitulaciones de Santa Fe, cuyo estricto cumplimiento había retardado por muchos años la obra exploradora de la Metrópoli.
Alonso de Ojeda y Juan de la Cosa, compañeros de Colón durante el segundo viaje, visitaron en compañía de Américo Vespucio las costas sudamericanas, desde la Guayana Holandesa hasta el lago de Maracaibo. Aquí avistaron una pequeña aldea lacustre que les evocó el recuerdo de Venecia. De aquí el nombre de Venezuela, es decir, Pequeña Venecia, aplicado a esta región (1499 – 1500).
Hacia la misma época (1499 –1500), Per Alonso Niño y Cristóbal Guerra, recorrían en una pequeña embarcación las costas venezolanas de Paria y Cumará, y Vicente Yañez Pinzón, capitán de una de las carabelas que participaron en el primer viaje de Colón, tocó en las costas del Brasil a la altura del cabo San Agustín, descubrió el río Amazonas, que llamó Santa María de la Mar Dulce por el enorme caudal de sus aguas, y alcanzó hasta las ya conocidas costas venezolanas.
El descubrimiento del Brasil, anterior a la llegada de los portugueses que después lo dominaron, atrajo nuevas expediciones hacia las costas orientales de la América del Sur. Diego de Lepe las recorrió desde el cabo San Agustín hasta el golfo de Paria (1500), Alonso Vélez de Mendoza llegó al mencionado cabo, sin otro resultado que ratificar los derechos de Castilla sobre estos territorios (1500) y finalmente, los Reyes Católicos concedieron a Pinzón la ocupación de las tierras comprendidas entre dicho cabo y el río Amazonas (capitulación de septiembre 5 de 1501).
Un escribano aventurero cierra el período de los viajes menores. Llamábase Rodrigo de Bastidas y se le debe el descubrimiento de la costa colombiana y panameña, desde Cartagena hasta Punta Manzanilla. Esta expedición, de la cual participaron Juan de la Cosa, antiguo compañero de Colón y de Ojeda, y Vasco Nuñez de Balboa, futuro descubridor del Mar del Sur (océano Pacifico), descubrió el golfo de Darién y traficó honestamente con los indios mediante el conocido procedimiento de los rescates (1501 – 1502).
La junta de Burgos. – Los viajes menores provocaron otras expediciones, muchas de ellas de carácter clandestino, es decir realizadas sin autorización real. Pero como las utilidades no siempre respondían a las esperanzas concebidas, unas y otras se suspendieron durante algún tiempo. Temerosa España de que otras naciones rivalizaran con ella (Portugal había llegado a la India en 1498), optó por adoptar medidas tendientes a activar las empresas marítimas y convocó una junta de marinos que se reunió en la ciudad de Burgos en marzo de 1508 bajo la presidencia del Rey. Américo Vespucio, Juan de la Cosa, Vicente Yañez Pinzón y Juan Díaz de Solís fueron sus miembros.
La junta decidió la conveniencia de continuar las expediciones y la necesidad de dotarlas de pilotos expertos, a cuyo fin se crearía el cargo de piloto mayor. La designación recayó en Vespucio, a quien se le facultó para expedir certificados de competencia a los pilotos que ante el rindieron examen; impartirles la enseñanza necesaria, a costa de los mismo y confeccionar el padrón real, mapa en el cual se consignarían los resultados de los descubrimientos pasados y futuros, y cuyo uso seria obligatorio para todos los que pasasen a la América. Se impuso también el uso obligatorio del cuadrante o astrolabio, so pena de multa y prohibición de ejercer el cargo (real cédula de agosto 6 de 1508).
Como consecuencia de la reunión, el Rey Fernando, que desempeñaba la regencia de Castilla por incapacidad de su hija doña Juana y la muerte de su yerno Felipe el Hermoso (1507), ordenó a Pinzón y a Solís la realización de un viaje para descubrir un canal que a través de las tierras americanas permitiera llegar a las islas de la Especiería, pensamiento que años después llevaría a cabo Magallanes. La expedición no alcanzó su propósito pero exploró las costas del continente desde el Cabo Gracias a Dios en Nicaragua hasta el de San Roque en el Brasil (1508 – 1509).
Consecuencia de carácter económico, político y científico. – Las consecuencias del descubrimiento de América no se sintieron de inmediato, porque las primeras expediciones no fueron fructíferas. Pero la situación varió fundamentalmente en el siglo XVI, cuando los españoles llegaron a las regiones ricas en metales preciosos y la conquista abarcó desde el Sur de los Estados Unidos a la Tierra del Fuego, Portugal, Inglaterra, Francia y holanda se incorporaron también al movimiento descubridor e iniciaron la ocupación de nuevos territorios. Pudieron apreciarse entonces, en toda su amplitud, las consecuencias económicas, políticas y científicas de los descubrimientos.
En el orden económico podemos señalar la expansión del comercio, la desvalorización de los metales preciosos y el alza de los precios.
El trafico comercial adquirió un mayor desarrollo y se desplazó del Mediterráneo al Atlántico. Los países de la Europa accidental se reservaron la exclusividad del comercio con sus respectivas colonias (monopolio) y la dominación de las rutas que conducían a ellas. Antes del siglo XVII, los países que dominaban las costas de un mar pretendían la soberanía del mismo y se atribuían el derecho de excluir a los demás de su navegación. Imperaba la teoría del mar cerrado, que España, Portugal e Inglaterra defendieron celosamente, en oposición a la libertad de los mares, proclamada por Holanda y que luego prevaleció.
La abundancia de metales preciosos (oro y plata), provocó su desvalorización y produjo como consecuencia un aumento en el precio de las mercaderías: el oro y la plata valían menos y se necesitaba mayor cantidad para comprar los mismo productos.
Afortunadamente la mayor expresión del comercio aumentó la demanda de los metales preciosos, limitó su desvalorización y, como consecuencia, evitó el alza exagerada de los precios. Se calcula, en efecto, que la cantidad de estos metales acumulada en Europa fue doce veces mayor que la anterior; en cambio, los precios solamente aumentaron seis veces. Quiere decir que si un articulo valía anteriormente uno, su precio en adelante aumentó a seis y no a doce. La vida se encareció en perjuicio de la clase obrera, pues si los salarios aumentaron no lo fueron en la medida necesaria.
Las consecuencias políticas de los descubrimientos fueron también muy grandes. Las naciones coloniales aumentaron su poderío, especialmente España que se convirtió en la potencia predominante del siglo XVI y en centro de la política europea, posición que perdió a partir del siglo siguiente.
En el orden científico, los descubrimientos marítimos produjeron consecuencias importantísimas: se integró el conocimiento del planeta y de la humanidad, pues nuevas tierras y razas fueron reveladas al mundo europeo que durante siglos había ignorado su existencia; la fauna y la flora se enriquecieron con las especies animales y vegetales que poblaban la América; y se enriquecieron a su vez la fauna y la flora americana, pues los europeos trajeron a la América los animales y vegetales necesarios para el desarrollo de la colonización.
La sucesión de España: sus causas, - Todas las guerras europeas del siglo XVIII anteriores a la revolución francesa tuvieron repercusión en el Río de la Plata con idéntico resultado: la Colonia del Sacramento fue reconquistada por los españoles cada vez que lo intentaron y pérdida al firmarse la paz. Victorias militares y derrotas diplomáticas definen este período de la historia colonial en cuanto concierne a la cuestión de limites.
La primera guerra fue ocasionada por la sucesión española. Carlos II el Hechizado, último representante de la dinastía de Habsburgo no tenía descendencia y la vacancia del trono era inevitable a su muerte.
Los aspirantes al trono eran numerosos y aparecieron en vida del monarca. Muerto el príncipe José Leopoldo de Baviera, sobrino nieto del monarca, los candidatos a la sucesión española quedaron reducidos a dos: otro sobrino nieto, Felipe de Anjou, apoyado por su abuelo Luis XIV, y un sobrino carnal, el archiduque Carlos de Austria, a quien sostenía su padre Leopoldo I de Alemania. Tras numerosos incidentes y fracasadas las tentativas iniciadas para dividir los dominios españoles, Felipe de Anjou fue instituido heredero de Carlos II el 3 de Octubre de 1700, es decir, un mes antes del fallecimiento del decrépito soberano español (noviembre 1). El nuevo monarca fue coronado rey con el nombre de Felipe V e inició la dinastía de Barbón en España.
La designación de Felipe V provocó una larga guerra, en la cual intervinieron las principales potencias. Su nombramiento rompía el equilibrio europeo y extendía la influencia francesa al Sur de los Pirineos; hería, además, los intereses comerciales de Inglaterra y Holanda, cuyas industrias surtían los mercados españoles; el triunfo de Felipe V debía desalojarlas de su ventajosa situación y los industriales franceses, protegidos por las iniciativas de Colbert, serian los proveedores de España e indirectamente de sus posesiones americanas.
El Emperador de Alemania se alió con Inglaterra, Holanda y los electores del Palatino, Hannóver y Brandeburgo (1701), mientras Francia y España se vieron casi aisladas, sin más aliados que algunos principados alemanes, Saboya y Portugal.
En efecto, en vísperas de la guerra, España, interesada en evitar una invasión por el lado de Portugal, obtuvo su alianza, a cambio de reconocerle definitivamente la soberanía de la Colonia del Sacramento (tratado de junio 18 de 1701).
Pero cuando la monarquía portuguesa vislumbró mejores perspectivas por el lado de Inglaterra, rompió los convenios con España y formó en el número de sus enemigos (1703).
Esta actitud modificó la situación en el Río de la Plata. La Colonia era una verdadera plaza de guerra y constituía un peligro para Buenos Aires. El gobernador del Río de la Plata don Alonso Juan de Valdés e Inclán organizó un ataque formal contra ella. Mil seiscientos milicianos y cuatro mil indios misioneros sitiaron la Colonia, durante seis meses, bajo las ordenes del capitán Baltasar García Ros. Estrechado el asedio, con intervención del propio gobernador, la guarnición portuguesa evacuó la plaza (marzo de 1705).
La Colonia volvió, pues, por segunda vez a su legitimo soberano, pero por poco tiempo, en efecto, la guerra europea, favorable, en un principio a los Borbones, dejó de serlo cuando se produjo la defección de Portugal y Saboya. España fue invadida por las tropas austroinglesas y el Archiduque Carlos fue coronado rey con el nombre de Carlos III. Las victorias de Villaviciosa (1710) y Denain (1712), la muerte de José I (1711), sucesor de Leopoldo I desde 1705, y la coronación del Archiduque Carlos como Emperador de Alemania, provocaron un cambio en la política inglesa, tan interesada en evitar la unión de España y Alemania como la de España y Francia. Inglaterra inició negociaciones de paz y abandonó la lucha: los tratados de Utrecht (1713) y Rastadt (1714) le pusieron término.
Felipe V quedó reconocido como Rey de España, pero renunció formalmente a toda pretensión sobre la corona francesa y debió admitir la desmembración de sus dominios: las posesiones de Italia y los Países Bajos pasaron al Emperador; Inglaterra adquirió la isla de Menorca y el peñón de Gibraltar.
En América se produjeron modificaciones importantes. Quedó concertado un tratado especial de paz y amistad entre España y Portugal, suscripto en Utrecht el 6 de febrero de 1715 y por el cual el “territorio y Colonia del Sacramento” eran devueltos a Portugal y cedidos formalmente a sus soberanos. España se reservaba, sin embargo, el derecho de recuperarlos siempre que dentro de un termino breve ofreciese a Portugal y a juicio de éste, una compensación equivalente. En noviembre 4 de 1716 la Colonia y su territorio fueron entregados al representante portugués.
Finalmente, en la América del Norte, donde la proximidad de las colonias inglesas y francesas planteaba un choque inminente, se produjo también un cambio fundamental: Inglaterra adquirió de Francia la isla de Terranova, la región de la bahía de Hudson, y la península de Acadia, hoy Nueva Escocia, primera etapa de su expansión continental fuera de los Estados Unidos.
El tratado de permuta y la guerra guaranítica. – En 1746 ocupó el trono español un nuevo monarca, Fernando VI, tercero de la dinastía borbónica. Hombre de espíritu pacifico y contemporizador, su matrimonio con doña Bárbara de Braganza, hija de Juan V, Rey de Portugal, lo indujo a facilitar la firma de un tratado, suscripto en Madrid el 13 de enero de 1750 y que debía solucionar definitivamente el conflicto pendiente.
El convenio concertado, conocido por el nombre de Tratado de Permuta, fijaba los limites de las colonias españolas y portuguesas con prescindencia del tratado de Tordesillas y legalizaba las usurpaciones realizadas hasta entonces por Portugal: se estipulaba una línea divisoria convencional que ampliaba extraordinariamente los dominios portugueses, llevándolos por el Amazonas hasta el Ecuador, por le oeste hasta los ríos Madera Guapore y Paraguay y por el Sur hasta los Estados de Río Grande y Santa Catalina, abarcando una buena parte del actual territorio uruguayo.
A cambio de esta enorme extensión de tierras que excedían la línea de Tordesillas y salían de su soberanía, España adquiría la Colonia de Sacramento y todo su territorio. Obtenía, pues, una región incuestionablemente española a cambio de otras que también lo eran.
Además dentro de las tierras que adquiría Portugal, estaban las llamadas misiones orientales, siete pueblos guaraníes reducidos por los jesuitas.
La aplicación del convenio fue confiada a comisiones designadas por ambas naciones y provocó respetuosas protestas. El gobernador del Río de la Plata, don José de Andonaegui, elevó a la Corona un informe contrario a la permuta celebrada; protestaron también los indios misioneros, considerándose entregados a la soberanía portuguesa, aunque el tratado les imponía el traslado a la costa accidental del Uruguay y la Corona concedió a cada pueblo los recursos suficientes para hacerlo, eximiéndolos, en este caso y durante diez años, del pago de tributos. El hermano de Fernando VI, que seria su reemplazante con el nombre de Carlos III y ocupaba entonces el trono de Nápoles. Dejó oír igualmente su protesta en salvaguardia de sus derechos sobre la Corono española.
Desoídas las quejas formuladas, los indios misioneros se sublevaron. Instigados por los jesuitas (lo que no está probado) o contando con la pasividad de éstos (lo que es indiscutible), los indios iniciaron la llamada guerra guaranítica (1753 – 56); tres años de lucha fueron necesarios para sofocar el alzamiento.
Terminada la insurrección el tratado tampoco pudo cumplirse. Los portugueses opusieron dificultades porque el rey José I, que había reemplazado a su padre a los pocos meses de firmado el convenio, no lo miraba con simpatía. Todo contribuyó, pues, a su suspensión (1769) y luego a su anulación. En efecto, Carlos III había reemplazado en el trono a su hermano Fernando VI y tampoco era partidario de la permuta. España y Portugal firmaron, pues, un tratado anulatorio del anterior el 12 de febrero de 1761, volviendo las cosas a la situación existente antes del 13 de enero de 1750.
La guerra de los siete años. El pacto de familia. – Mientras se desarrollaban los últimos acontecimientos que condujeron a la anulación del Tratado de Permuta, América del Norte, Europa y Asia eran teatro de una nueva guerra: la de los Siete Años (1756 – 63).
La vecindad de las colonias inglesas y francesas fue la causa del conflicto. Limitados al Norte por Canadá, al oeste por los Montes Apalaches y al sur por la posesión española de la Florida, los ingleses no podían extenderse más allá de la estrecha franja atlántica de los Estados Unidos, donde poseían las trece colonias fundadas entre los años 1607 y 1732, cuya población excedía de un millón de habitantes.
El tratado de Utrecht (1713) había sancionado la primera ampliación de los dominios norteamericanos de Inglaterra a costa de las posesiones francesas. Francia le cedió la península de Acadia (hoy Nueva Escocia), la isla de Terranova y la región de la bahía de Hudson.
Inglaterra dominó desde entonces la entrada del río San Lorenzo, sobre el cual se levantaban las principales ciudades del Canadá, pero el tratado dejó sin resolver la soberanía de los territorios situados al occidente de los Apalaches, necesarios para la expansión inglesa. Hubo, pues, una tregua en el conflicto colonial, pero una tregua de varios años, favorecida por las tendencias pacifistas de los ministros Fleury y Walpole.
La guerra de sucesión de Austria (1741 – 48) provocó la ruptura de la paz colonial: la fortaleza de Luisburgo, en la isla de Cabo Bretón, sobre el golfo de San Lorenzo, fue sitiada por las milicias de Nueva Inglaterra (1745), pero la paz de Aquisgram (1748) la devolvió a su legitimo dueño, en cambio de la ciudad asiática de Madrás, pérdida por los ingleses.
Estos episodios presagiaban la lucha colonial, inevitablemente entre Francia e Inglaterra. Los colonos ingleses la deseaban vivamente y en previsión de ella intentaron confederar las colonias (1753 – 54) y organizar un gobierno central capaz de afrontar con éxito las responsabilidades de la guerra. El valle del río Ohío fue la causa inmediata del estallido. Ambas naciones se consideraban con derecho a ocuparlo: las autoridades francesas del Canadá así lo hicieron e Inglaterra concedió a una compañía comercial el derecho de colonizarlo.
Con fines defensivos, los franceses construyeron una serie de fortalezas entre el largo Erie y el río Ohío. Jorge Washington, futuro fundador de la nacionalidad estadounidense, hizo construir el fuerte Necesidad (1754) frente al levantado por los franceses con el nombre de Duquesne. La lucha estalló y el conflicto colonial americano fue el episodio preliminar de la guerra de los siete años, llamada a turbar la paz de tres continentes.
La guerra americana duró desde 1754 hasta 1760. Durante su transcurso, el gobierno y el pueblo de Francia manifestaron una gran indiferencia por los asuntos coloniales. Con excepción de los comerciantes, nadie comprendía el valor de las colonias. El ministro D’Argenson manifestaba que “las daría por una cabeza de alfiler”; Voltaire, el celebre filosofo, se extrañaba de que pudiesen disputarse algunas tierras cubiertas de nieve. Los colonos canadienses quedaron librados a su propia suerte; trescientos veintiséis reclutas fueron el único auxilio que les brindó la Metrópoli. Inglaterra, en cambio, movilizó más de veinte mil hombres y las colonias pusieron sobre las armas todas las milicias locales.
Los franceses fueron batidos en todas partes. Los ingleses se apoderaron de Luisburgo (1758). Al año siguiente remontaron el río San Lorenzo y sitiaron la ciudad de Quebec. En uno de los combates sucumbieron el marques de Montcalm y el general Wolfe, jefes de los defensores y atacantes respectivamente. En 1759 la plaza se rindió. Meses después, la ciudad de Montreal caía en poder de los ingleses (1760) y la conquista del Canadá quedaba consumada.
La guerra llegaba a su fin, pero la intervención de España prolongó su desarrollo. En efecto, Carlos III suscribió con Luis XV, Rey de Francia, el Pacto de Familia (1761) en el cual ingresaron más tarde los Borbones de Nápoles y Parma. Era un arma contra Inglaterra, que había conquistado los dominios franceses del Canadá, perjudicaba el comercio hispanoamericano y había fundado establecimientos sobre las costas de Honduras, sin permiso y contra los derechos de España.
En 1762 estalló la guerra angloespañola. Portugal quiso mantenerse neutral, pero como esta actitud beneficiaba a Inglaterra, España y Francia le declararon la guerra. La Colonia del Sacramento se convirtió nuevamente en enemiga de Buenos Aires.
Don Pedro de Cevallos ocupaba en aquel entonces el cargo de gobernador del Río de la Plata. Una rápida campaña de dos meses le permitió apoderarse de la Colonia por capitulación de la plaza (agosto – octubre de 1762). La escuadra angloportuguesa intentó reconquistarla; Cevallos rechazó sus ataques y una vez retirados los navíos enemigos, salió de la Colonia, cruzó el territorio uruguayo y penetró en la actual provincia brasileña de Río Grande, donde los portugueses habían fundado diversas poblaciones que comunicaban las colonias del Brasil con las misiones orientales y el Paraguay. La campaña fue rápida y afortunada: todo el territorio usurpado cayó en poder de los invasores.
Sin embargo, la paz de París (1763), devolvió la Colonia a Portugal; pero reconoció los derechos de España sobre la provincia de Río Grande.
El tratado de París: trascendencia americana y consecuencias. – El tratado de París puso termino a la guerra en su triple escenario: europeo, asiático y americano (1763). Inglaterra hizo grandes adquisiciones: Francia le cedió las islas de Granada, Granadillos, San Vicente, Dominica y Tobago en la Antillas, el Canadá y los territorios situados al oriente del Mississipi, que triplicaban los dominios ingleses en la América del Norte; España le transfirió la Florida para rescatar las ciudades de la Habana (Cuba) y Manila (Filipinas) ocupadas por los ingleses durante la guerra.
Francia desapareció como potencia colonial americana. Además de los territorios cedidos a Inglaterra, perdió también la parte sur de la Luisiana (Nueva Orleans) y las tierras situadas al occidente del Mississipi, que la integraban y fueron adquiridas por España como indemnización por la pérdida de la Florida. Solamente conservó los islotes de San Pedro y Miquelón, próximos a la isla de Terranova, las islas de Guadalupe, Marigalante, Deseada, Martinica, Belle Isle, Santa Lucia y al Oeste de la antigua Española (Haití), en las Antillas, y la Guayana, en la América del sur.
España perdió la Florida y devolvió a Portugal la Colonia del Sacramento.
La paz de París constituye un acontecimiento de la más alta importancia. Para Francia, implica la ruina de su imperio americano; para Inglaterra, el apogeo de su poderío colonial: extendió, en efecto, los limites de sus colonias americanas, alejó de las fronteras el peligro de los indios, aliados constantes de los franceses, abrió el camino hacia el lejano Oeste cuya conquista ansiaban los colonos y preparó el movimiento emancipador de los Estados Unidos.
El tratado de San Ildefonso. – El tratado de París fue aceptado por España para salir de las complicaciones de la guerra y obtener la devolución de las ciudades de Habana (Cuba) y Manila (Filipinas), conquistadas por los ingleses. No resolvió, pues, el conflicto pendiente en el Río de la Plata.
Portugal provocó su reanudación. Nuevas usurpaciones territoriales ocasionaron reclamaciones por parte del gobernador de Buenos Aires, don Juan José de Vértiz y Salcedo. En conocimiento de ellas, Carlos III decidió terminar definitivamente el conflicto. Al efecto organizó con carácter provisional el Virreinato del Río de la Plata, por real cédula de 1776, y nombró Virrey a Don Pedro de Cevallos, el afortunado conquistador de la Colonia en 1762. Un ejercito de 10.000 hombres y una escuadra de 116 navíos fueron los elementos de la expedición, la más importante organizada por España con destino a América.
La campaña comenzó por la toma de la isla de Santa Catalina y terminó con la rendición de la Colonia (febrero a Julio de 1777). Cevallos se disponía a emprender una expedición sobre Río Grande, cuando recibió la noticia de haberse concertado la paz de San Ildefonso (octubre 1 de 1777).
Por el nuevo tratado se convenía una línea de demarcación, que fijada sobre el terreno por comisionados de ambas naciones, y dentro de la cual quedaban comprendidos territorios que legítimamente pertenecían a España y habían sido usurpados por Portugal. Las regiones de la Guayra, Matto Grosso, parte de los Estados de Ríos Grande y Santa Catalina, con exclusión de las misiones orientales, las islas de Santa Catalina, etc., pasaban definitivamente a la soberanía portuguesa.
En cambio, España se aseguraba la Colonia del Sacramento, la isla de San Gabriel y los territorios que Portugal había pretendido en la Banda Oriental.
El tratado de San Ildefonso terminó el conflicto originado por la posesión de la Colonia de Sacramento, noventa y ocho años después de la fundación de esta, pero, como línea divisoria no pudo ser trazada, subsistieron las tendencias imperialistas de Portugal, y España sufrió nuevas usurpaciones a principios del siglo siguiente.
Consecuencias. – La cuestión de limites entre España y Portugal produjo consecuencias importantes:
1. Reveló la importancia y el porvenir comercial del Río de la Plata. En efecto, la causa fundamental de la fundación de la Colonia fue el deseo de Portugal, apoyado por Inglaterra, de organizar el contrabando en gran escala: introducir por Buenos Aires mercaderías que fácilmente podían llegar a las colonias españolas vecinas (Paraguay, Tucumán, Cuyo, Chile y el Alto Perú) y aprovechar la riqueza ganadera de la campaña uruguaya.
2. Despertó el patriotismo de los colonos, llamados a combatir contra una nación poderosa, y les permitió poner en evidencia el temple de su espíritu. La ciudad de Buenos Aires recibió (1716) el titulo de “Muy noble y muy leal”, como recompensa por sus servicios en la campaña de García Ros (1705).
3. Ensanchó los limites del Brasil a costa de las colonias españolas inmediatas y a pesar de los éxitos militares alcanzados por las armas de España en los distintos episodios del conflicto.
4. Obligó a España a ocupar el litoral uruguayo, donde se fundaron las ciudades de Montevideo y Maldonado, y a iniciar la población de su campaña.
5. Demostró el peligro de la organización misionera y contribuyó a la expulsión de los jesuitas (1767).
6. Provocó la organización del Virreinato del Ríos de la Plata (1776) y contribuyó al desarrollo de la cultura colonial.
En efecto, bajo el gobierno del segundo virrey, don Juan José de Vértiz y Salcedo, llegaron a Buenos Aires los comisionados españoles que en unión de los que designara Portugal, deberían marcar sobre el terreno los limites convenidos por el tratado de San Ildefonso.
Iniciaron sus tareas bajo el gobierno del Marques de Loreto, y fracasaron en ellas por la oposición de los agentes portugueses, deseosos de ensanchar los dominios coloniales de su patria merced a la imprecisión de la línea divisoria.
Pero los comisionados españoles eran verdaderos hombres de ciencia y prestaron gran servicios a la Metrópoli y al Virreinato. Ellos divulgaron las condiciones del territorio vecino al Brasil, estudiaron su riqueza, investigaron su flora y su fauna, se incorporaron transitoria o definitivamente a la sociedad rioplatense, difundieron las ideas liberales de la época y vincularon sus nombres a muchas iniciativas de progreso.
El capitán de ingenieros Felix de Azara, permaneció dieciocho años en el Virreinato y escribió interesantes estudios sobre geografía e historia civil y especialmente natural: Pedro Antonio Cerviño, geógrafo e ingeniero militar, se radicó en Buenos Aires, difundió las nuevas ideas económicas, fue miembro del Consulado, director de la escuela de Náutica y jefe del Cuerpo de Gallegos, creado después de la primera invasión inglesa; el marino Diego de Alvear formó su hogar en el Virreinato, fue padre del general argentino del mismo apellido y autor de interesantes estudios sobre la historia natural del territorio explorado y la descripción y el porvenir de la región misionera; los demás comisionados: José Várela y Ulloa, Bernardo Lecocq, Juan Francisco Aguirre, Martín Boneo, Pablo Zizur, etc., se vincularon también al desenvolvimiento del Virreinato y contribuyeron a su progreso económico y cultural.
La política anglo-española después de la revolución francesa
Francia y España durante el período 1793 – 95. Desde la ascensión al trono de la dinastía de Barbón, Francia y España fueron fieles aliados. Pero la revolución francesa invirtió momentáneamente la situación. En efecto, la ejecución de Luis XVI (1793) provocó una coalición europea en la cual participaron Inglaterra, España, Austria, Prusia, Holanda, Portugal y los Estados de Italia y Alemania. Francia debía ser destruida, pero fue salvada por el sentimiento nacional; toda la nación quedó movilizada para resistir al enemigo y las primeras victorias francesas dislocaron la coalición.
España intervino activamente en la guerra; sus tropas invadieron el territorio francés y obtuvieron éxitos brillantes. En América, las autoridades españolas se preocuparon de adoptar medidas defensivas e Inglaterra ocupó las posesiones francesas de las Antillas. Este último episodio provocó una excepción al monopolio imperante: como dichas islas necesitaban proveerse de carnes y harinas, la Corona permitió que desde Buenos Aires se exportaran a ellas, libres de derechos, los frutos y producciones coloniales, con exclusión de los que fueran de retorno para España (real orden de marzo de 1795).
Pero, entretanto, la situación de la Metrópoli había cambiado fundamentalmente: a mediados de 1794 las tropas francesas invadieron el territorio español y algunas ciudades cayeron en sus manos. Los descalabros sufridos indujeron a España a retirarse de la coalición y el 22 de julio de 1795 quedó firmada la paz de Basilea (Suiza), por la cual cedió a Francia la parte oriental de la isla de Santo Domingo, el primitivo núcleo de la colonización hispanoamericana. Antes de verificar la entrega, se decidió trasladar a La Habana los restos de Colón, pero por error se exhumaron los de su hijo don Diego.
Al año siguiente quedó pactada la alianza de San Ildefonso (agosto 18 de 1976) y España fue arrastrada a una lucha con Inglaterra que de hecho se prolongó desde 1797 hasta 1802.
La guerra con Inglaterra: Paz de Amiens (1797 – 1802). – El tratado de Basilea (Suiza) distanció a España de Inglaterra; el de San Ildefonso provocó la ruptura entre ambos países. Iniciadas las hostilidades la escuadra española fue vencida en la batalla naval de San Vicente (febrero de 1797), los ingleses atacaron sin éxito algunos puertos y colonias españolas y se apoderaron de la isla de Trinidad sobre la costa de Venezuela. Al año siguiente ocuparon la de Menorca.
Caída del Directorio e instituido el Consulado (noviembre de 1799), España continuó aliada a Francia porque el primer Cónsul Napoleón Bonaparte creó el reino de Etruria, con los territorios de Parma y Toscana, para el infante don Luis, yerno de Carlos IV, con la perspectiva de que en caso de faltarle sucesión, la Corona pertenecería a España. Esta situación mantuvo latente la hostilidad con Inglaterra, y cómo Portugal no aceptara los requerimientos de Francia y España para que cerrara sus puertos a los navíos ingleses, su territorio fue invadido por las tropas españolas al mando de Godoy. Tras una breve campaña de tres meses se concertó un armisticio y luego la paz: Portugal se comprometió a clausurar sus puertos y entregó a España la plaza y el territorio de Olivenza (febrero a junio de 1801). Esta guerra se conoce en la historia española con el nombre de GUERRA DE LAS NARANJAS, porque las tropas vencedoras, revistadas por Carlos IV, en Badajoz, entregaron a la reina María Luisa unas ramas de naranjas sacadas de los huertos portugueses.
Al año siguiente, se firmo la paz de Amiens y España recuperó la isla de Menorca (1802).
Las hostilidades entre España e Inglaterra durante el período 1797 – 1802 repercutieron, como es lógico, en América. Los episodios principales son los siguientes:
1. La real orden de 1797 que autorizó el comercio de las colonias españolas con los países neutrales y significó otra excepción al régimen del monopolio. La autorización fue concedida con la obligación de que los barcos retornasen a España. Requisito que le restó eficacia, por la imposibilidad material de hacerlo, de modo que las colonias atravesaron por un período de privaciones y miseria.
2. La conquista de la isla de Trinidad (1797), que sirvió de base a Inglaterra para difundir en Venezuela ideas emancipadoras. El Tratado de Amiens (1802) la dejó en poder de los ingleses.
3. La cesión de la Luisiana a Francia (1800), con el objeto de que esta nación formase un nuevo imperio colonial en América. En cambio, España obtenía ventajas en Italia, donde el infante don Luis, esposo de una hija de Carlos IV, era reconocido como rey de Etruria (1801).
4. La ocupación de las misiones orientales por las tropas portuguesas durante la guerra de las naranjas y la permanencia en ellas de los invasores a despecho de la paz concertada (1801).
5. La atención prestada por Inglaterra a los planes del venezolano Francisco Miranda y a la idea de auspiciar la emancipación de las colonias españolas.
Nuevas guerra con Inglaterra.- En 1803, al año siguiente de concertada la paz de Amiens, se reanudaron las hostilidades entre Francia e Inglaterra y España cayó envuelta en el conflicto.
Deseoso de evitarlo, Carlos IV obtuvo de Napoleón Bonaparte, director supremo de la política francesa desde 1797, el derecho de no participar en la guerra mediante el pago de un subsidio mensual de seis millones (octubre 19 de 1803). El tratado francoespañol fue conocido en Inglaterra, y cómo el subsidio convenido contrariaba la neutralidad, el gobierno inglés provocó a España: asaltó en plena paz a cuatro navíos españoles que desde el Río de la Plata se dirigían a la Metrópoli (batalla naval de Santa María en octubre de 1804). Este acto de piratería obligó a España a definir actitudes: se unió a Francia y las escuadras de ambos países sufrieron en 1805 la derrota de Trafalgar. Un año más tarde se realizaba la primera invasión inglesa al Río de la Plata.
Política colonial inglesa: los planes emancipadores de Francisco Miranda. – Desde comienzo del siglo XVIII, Inglaterra dirigió sus miradas sobre las colonias españolas, especialmente las de la América del Sur. Los colonos estaban descontentos con el régimen implantado por España e hicieron llegar al gobierno inglés, en diversas ocasiones, su aspiración de alcanzar la independencia y el deseo de obtener su apoyo para conquistarla. Éstas aspiraciones fueron auspiciadas, en principio, por las autoridades y en distintas oportunidades Inglaterra estudió la posibilidad de conquistar las colonias hispanoamericanas o de ayudarlas para que alcanzaran la independencia. Este último plan mereció las simpatías del gobierno inglés, sobre todo después de la emancipación de los Estados Unidos: el desarrollo industrial de Inglaterra, favorecido por la invención de la maquina a vapor, de los telares mecánicos, etc., había dado un fuerte impulso a la producción y era necesario buscar nuevos mercados, sobre todo en los países que poseían materias primas. Para lograr este propósito y ante la política monopolista imperante, la independencia de las colonias españolas era la solución más adecuada para los intereses de Inglaterra. De aquí que, rotas las relaciones con España, a raíz del tratado de San Ildefonso (1796), el gobierno inglés prestara especial atención a los planes emancipadores del venezolano don Francisco Miranda.
Oficial del ejercito español, Miranda, después de haber actuado en Marruecos, combatió contra los ingleses durante la guerra emancipadora de los Estados Unidos, pero no actuó en las filas de Washington ni de Lafayette ni tuvo ocasión de vincularse con las figuras más destacadas de la Revolución. Acusado de contrabando, fue dado de baja y comenzó a planear sus proyectos de emancipación. Estuvo en los Estados unidos (1783 – 84), pasó a Londres (1785), visitó luego el continente europeo y sus condiciones personales le valieron el apoyo de grandes personalidades de la época. Fue amigo de Catalina de Rusia (1787) y de regreso a Inglaterra (1789) decidió pasar a Francia y ofrecer sus servicios a la causa de la Revolución: en 1792 fue nombrado general y destinado al ejercito del norte que mandaba Dumouriez. Procesado por su actuación durante la campaña, el Tribunal revolucionario lo absolvió (1793), pero este mismo año fue detenido y encarcelado hasta 1795. Puesto en libertad sufrió nuevas persecuciones y debió huir de París en 1738. Se instaló, entonces, en Londres, donde halló un ambiente propicio para sus proyectos: la conquista de la isla de Trinidad por Inglaterra y los intereses comerciales británicos exigían la ruina colonial de España y la emancipación de sus colonias americanas.
Miranda se convirtió, entonces, en el campeón de la independencia de la América del Sur. Mezcla de aventurero y de apóstol, de soñador y de ambicioso, Napoleón Bonaparte, que lo conoció en 1795, lo consideró un Quijote, sin la locura del héroe cervantino. “Tiene fuego sagrado en las venas”, dijo, aludiendo al entusiasmo y elocuencia con que se expresaba. Fue, en efecto, el precursor de la independencia americana.
Desde 1798, Miranda sometió o inspiró varios planes emancipadores que fueron estudiados por el gobierno inglés; obtuvo la ayuda pecuniaria del mismo para subvenir a sus necesidades personales; se vinculó con altas personalidades políticas y militares, entre ellas con sir Home Popham; fundó una Sociedad secreta, la “Logia Americana”, llamada más tarde Lautaro o Gran Reunión Americana a la cual se afiliaron los futuros prohombres de la revolución que se encontraban entonces en Europa y fueron destacados a América para difundir secretamente sus propósitos. Bernardo O’Higgins fue uno de sus primeros discípulos. Una filial de esta logia, funcionó más tarde en Cádiz y a ella pertenecieron San Martín y Bolívar.
A pesar de los esfuerzos de Miranda, Inglaterra no dió forma practica a sus propósitos de contribuir a la emancipación de la América española y en 1805 Miranda salió con destino a Nueva York para realizar personalmente la empresa.
Allí organizó una expedición y en abril de 1806 intentó un desastroso desembarco en las costas venezolanas. Se retiró a Trinidad e invocando el apoyo británico, completó sus elementos en las islas vecinas pertenecientes a Inglaterra y desembarcó en la bahía de Coro. La empresa fracasó, por falta de apoyo por parte de los criollos y Miranda retornó a Londres decidido a continuar su propaganda emancipadora.
Los alzamientos coloniales y la revolución francesa.
Las reformas de la dinastía borbónica. – Cuatro monarcas de la dinastía borbónica rigieron los destinos de España durante el siglo XVIII: Felipe V (1700 – 24 y 1724 – 46) con sus ministros Alberoni y Patiño; Fernando VI (1746 – 59) con Carvajal y el marques de la Ensenada; Carlos III (1759 – 88) con Aranda, Floridablanca y Campomanes y Carlos IV (1788 – 1808) con Manuel Godoy, príncipe de la Paz.
Los tres primeros monarcas aplicaron los principios del despotismo ilustrado, concepción política difundida por Europa, antes de la revolución francesa y que conciliaba los derechos de la monarquía absoluta con los intereses populares. Para sus sostenedores, el despotismo constituía la mejor forma de gobierno, pero a condición de respetar las creencias políticas y religiosas, la emisión del pensamiento, la libertad de comercio y de industria. Todo por el pueblo, pero sin el pueblo era la formula sintética de estos ideales que tendían a su mejoramiento pero sin darle intervención alguna en el gobierno.
Como consecuencia los monarcas de la dinastía borbónica realizaron en España numerosas reformas: en el orden religioso, se declararon regalistas y procuraron someter la Iglesia a la autoridad del Estado, como ocurría en América; en materia política establecieron el régimen francés de las intendencias; en lo económico, activaron el comercio y las industrias; en lo intelectual, procuraron arrancar a España de la ignorancia en que vivía.
América sintió los efectos benéficos de esta política reformista: la expulsión de los jesuitas; la organización de nuevos Virreinatos y Capitanías, el régimen de las intendencias, la creación de consulados y reales audiencias; la eliminación de las trabas que obstaculizaban el comercio hasta culminar con el Reglamento del Comercio Libre; la fundación de escuelas y colegios, son las manifestaciones más destacadas del espíritu reformador de los Borbones y dieron un vigoroso impulso al progreso colonial. Fueron insuficientes, sin embargo, para desterrar los abusos de la administración o los errores de siglos precedentes. “Nuestras Indias – decía el ministro Floridablanca – están mejor ahora que nunca, pero sus grandes desordenes están tan arraigados que no pueden evitarse en un siglo de buen gobierno"”
Lo cierto es que durante el siglo XVIII, y aún bajo el reinado de Carlos III, el rey reformista por excelencia, ocurrieron diversos alzamientos que revelan una situación desfavorable para los intereses metropolitanos. Entre ellos merecen destacarse el motín de Antequera (1723), la revolución de los comuneros del Paraguay (1732) y el alzamiento de los comuneros de Corrientes (1762), tres levantamientos que se inspiraron en el principio de la soberanía del pueblo, como consecuencia del privilegio de nombrar gobernador en caso de acefalia otorgado por la real cédula de 1537 a los colonos del Río de la Plata.
Datan también de esta época otros movimientos aún más importantes: la insurrección de los indígenas peruanos acaudillados por Tupac – Amarú (1780), violenta conmoción que revela como al cabo de tres siglos el problema del indio se mantenía en pie a pesar de las múltiples iniciativas protectoras de la Metrópoli, y la revolución del Socorro (1781) en Nueva Granada, provocada por la arbitraria elevación de los impuestos.
De más trascendencia, no por los resultados obtenidos sino por los propósitos perseguidos, fueron algunas conspiraciones descubiertas en Chile (1780), en Venezuela (1797) y en Méjico (1799) y que aspiraban abiertamente a la independencia, idea que Inglaterra, enemiga tradicional de España, había examinado desde 1741 como posible y conveniente para sus intereses.
Reformas comerciales de los reyes borbónicos
Las nuevas ideas económicas. – El sistema mercantil, base de la organizaciones del comercio en el siglo XVI y XVII fue abandonado en el siglo XVIII. las ideas económicas sufrieron un cambio fundamental y hubo escritores, los economistas, que se dedicaron a estudiar las fuentes de la riqueza y procuraron que sus teorías fuesen aplicadas por los gobernantes de la época.
Los economistas del siglo XVIII disentían en muchas cuestiones fundamentales, pero coincidían en afirmar que el oro y la plata no constituyeron las riqueza por excelencia; que la moneda es un signo representativo de ella; que las industrias y el comercio debían escapar a las trabas y reglamentaciones del gobierno, etc. Estos conceptos, opuestos a la teoría mercantil, influyeron sobre la vida económica europea y provocaron cambios fundamentales en la política comercial e industrial del mundo.
Los estudios económicos florecieron en distintos países europeos; en Inglaterra, Adam Smith fue el más importante de sus cultores; en Francia, Quesnay, cuyas máximas tradujo Manuel Belgrano, y Gournay; en España, hubo también economistas de nota, como Gaspar Melchor de Jovellanos y el Conde de Campomanes. Algunos de ellos estudiaron simultáneamente la situación de América y de España, demostraron la identidad de los intereses coloniales y metropolitanos y propusieron soluciones comunes para sus problemas económicos. Son los economistas de Indias, según la acertada expresión de Levene. Entre ellos se destacan Jerónimo Uztariz, Bernardo de Ulloa y el irlandés Bernardo Ward, promotores de muchas de las reformas realizadas, especialmente el último que fue el inspirador de la política económica seguida por Carlos III en América.
Nueva política colonial de la dinastía borbónica. – Consecuente con la nueva orientación de las ideas económicas, la dinastía de Barbón adoptó numerosas medidas para despertar las actividades comerciales e industriales de España, promover el comercio con las colonias y evitar la competencia de Inglaterra que, amparada por el tratado de Utrecht y a pretexto de introducir negros, comerciaba en forma alarmante para los intereses hispanos.
Los economistas españoles no reclamaban una amplia libertad de comercio, como la entendemos en nuestros días. Admitían el monopolio existente, pero pedían que el trafico colonial se desenvolviera sin mayores trabas y restricciones.
La guerra de sucesión de España había interrumpido el trafico de las flotas. Se comenzó, pues, por regularizarlas, para terminar por suprimirlas (1740), si bien años después se las restableció, aunque sólo para la Nueva España (1754 – 78). En su reemplazo se generalizó el sistema de los barcos de registro, que debían inscribirse en la Casa de Contratación y quedaban autorizados para elegir libremente el puerto de destino. Se mantuvo, sin embargo, la absurda obligación de salir y retornar a España por el único puerto habilitado en la península: Cádiz desde 1718.
Al mismo tiempo se fomentó la organización de compañías de comercio privilegiadas. La primera de ellas fue la Compañía de Guipúzcoa, que virtualmente monopolizó el comercio con Venezuela, pero que contribuyó al desarrollo económico de esta colonia durante el período de su actuación (1728 – 85). Le siguieron varias otras, como la de Filipinas (1733), La Habana (1740), Barcelona (1751), etc.
Las reformas más importantes datan del reinado de Carlos III, el más liberal de los monarcas de la monarquía borbónica (1759 – 88), a quien secundaron ministros de la talla de Aranda, Floridablanca y Campomanes. Bernardo Ward fue un eficaz colaborador del progreso colonial y Carlos III puso en practica sus ideas: mantuvo el monopolio pero sancionó una serie de medidas favorables al desarrollo comercial. He aquí las principales:
Primera: Establecimiento de correos marítimos para facilitar las comunicaciones entre España y sus colonias (1764). Este servicio se extendió al Río de la Plata (1767) y su primer administrador fue don domingo de Basavilbaso, quien años atrás había promovido el establecimiento de los correos terrestres pero sin tener intervención en su funcionamiento.
Segunda: Abolición del sistema del puerto único. En un principio se habilitaron nueve puertos españoles para el comercio con las Antillas (1765), Luisiana, Yucatán y Campeche (1768); luego se abrieron once puertos de EspanaEspaña, Mallorca y Canarias al trafico con Buenos Aires (febrero 2 de 1778).
Tercera: Autorización para efectuar el trafico comercial entre las colonias hispanoamericanas. Limitada, en un principio, al comercio entre el Perú y Nueva Granada (1768), fue ampliada más tarde a estos virreinatos y los territorios de Nueva España y Guatemala (1774). La gobernación del Río de la Plata gozó de la misma franquicia desde 1776. Al año siguiente un auto del Virrey Cevallos (1777), confirmado por la corona (1778), autorizó el comercio entre las provincias del Virreinato y el trafico con Chile y el Perú.
Cuarta: Reducción de impuestos y creación de dos Secretarias del despacho de Indias (1787), que limitó las atribuciones confiadas a la Casa de Contratación, suprimida finalmente por Carlos IV en 1790.
Los proyectos del Conde de Aranda. – Mientras ocurrían algunos de estos movimientos insurreccionales, reveladores de un fondo de anarquía en las colonias hispanoamericanas, España intervenía imprudentemente en la lucha sostenida por los Estados Unidos contra Inglaterra. El triunfo definitivo del movimiento emancipador consagrado por el tratado de Versalles (1783), repercutió en las colonias españolas donde era visible el antagonismo entre criollos y peninsulares.
Uno de los más grandes políticos españoles del siglo XVIII, el Conde de Aranda, antiguo ministro de Carlos III y su embajador en París al firmarse el tratado de Versalles, fue el primero en comprender la repercusión que tendría la emancipación de los Estados Unidos y la posibilidad de un movimiento análogo en la América española.
“La independencia de las colonias inglesas queda reconocida – decía al monarca – y esto es para mi un motivo de dolor y temor. Francia tiene pocas posesiones en América, pero ha debido considerar que España, su intima aliada, tiene muchas y que desde hoy se halla expuesta a las más terribles conmociones... Jamás han podido conservarse por mucho tiempo posesiones tan vastas colocadas a tan gran distancia de la Metrópoli, y a esta causa, general a todas las colonias, hay que agregar otras especiales a las españolas, a saber: la dificultad de enviar los socorros necesarios, las vejaciones de algunos gobernadores para con sus desgraciados habitantes, la distancia que las separa de la autoridad suprema, lo cual es causa de que a veces transcurran años sin que se atiendan sus reclamaciones... circunstancias que reunidas todas, no pueden menos que descontentar a los habitantes de América, moviéndolos a hacer esfuerzos a fin de conseguir su independencia, tan luego como la ocasión les sea propicia”.
Para conjurar el peligro, el conde de Aranda proyectaba la organización de tres monarquías tributarias gobernadas por otros tantos infantes españoles: una en Méjico, con jurisdicción sobre la América Central; otra en Perú, Chile y Río de la Plata, y la tercera en Venezuela, Colombia y Ecuador. España solamente conservaría sus posesiones en las Antillas y alguna otra en Sudamérica. Así se evitaría, a juicio de Aranda, la pérdida definitiva de los dominios ultramarinos que se transformarían en Estados semisoberanos, tributarios de la antigua Metrópoli.
Años más tarde, el mismo conde de Aranda sometió otro proyecto al ministro Floridablanca (1786): adquirir el reino de Portugal a cambio del Perú y aún de Chile, si fuese necesario; formar una monarquía en el Río de la Plata, con un infante de España a la cabeza, y conservar como colonias las restantes posesiones de América.
Carlos III no consideró seriamente éstas iniciativas, convencido de que bastaba reformar la organización colonial para alejar todo peligro. Sin embargo, bajo el reinado de Carlos IV, el ministro Godoy formuló un proyecto semejante (1804) que fue objeto de minuciosos estudios. Los sucesos ocurridos en América desde la primera década del siglo XIX, demostraron la profética visión de ambos ministros: España perdió casi todas sus colonias.
El reglamento del comercio libre. – El 12 de octubre de 1778 Carlos III sancionó el Reglamento y aranceles Reales para el comercio libre de España a Indias. El titulo de la nueva reglamentación define su alcance: “comercio libre de España a Indias”: subsistía, pues, el monopolio y no se establecía la amplia libertad de comerciar con cualquier nación extranjera.
Trece puntos de la Península, Mallorca y Canarias fueron habilitados para el trafico con veinticuatro puertos americanos, entre ellos Montevideo y Buenos Aires. Se mantuvo también el comercio interprovincial.
El reglamento liberó de derechos aduaneros a numerosas manufacturas españolas para favorecer el desarrollo de la industria metropolitana; concedió franquicias a los dueños de navíos construidos en España que los cargasen, total o parcialmente, con mercaderías nacionales destinadas a las colonias de América: durante diez años muchos productos coloniales quedaron liberados de toda contribución aduanera al entrar en España; entre ellos figuraban la lana, astas de animales, maderas, carnes saladas, yerba mate, cueros de vicuña, tigres, etc., más no los vacunos y caballares, tan abundantes en nuestro Virreinato.
El Reglamento del Comercio Libre inauguró su período de florecimiento económico para la América española. El Río de la Plata que había sido la colonia más perjudicada por las restricciones anteriores, resultó la más beneficiada: los frutos del país fueron objetos de una activa explotación y la ventajosa situación geográfica de Buenos Aires inició su transformación en gran mercado americano. No logró, sin embargo, extirpar el comercio clandestino y el contrabando continuó en auge: los comerciantes más caracterizados, cuya vida privada era un modelo de corrección y que en materia de negocios hacían alarde de seriedad y respeto a la ley, no vacilaban en violar en materia de contrabando. Ninguno de ellos dejó de practicarlo, en mayor o menor escala.
El reglamento de 1778 abría el camino a la libertad de comercio, pero España no alcanzó a establecerla. Sin embargo, las alteraciones políticas de la Revolución Francesa y luego la alianza de Carlos IV con los revolucionarios, que provocó un rompimiento con Inglaterra, contribuyeron a la sanción de dos medidas importantes, aunque de carácter temporario: el permiso para comerciar, bajo ciertas restricciones, con las colonias extranjeras, (1795) y más tarde con las naciones neutrales (1797).
El tratado de Asiento y el navío de permisión. – La paz concertada en Utrecht favoreció extraordinariamente los intereses comerciales de Inglaterra. El 26 de marzo de 1713 se firmó en Madrid el Tratado del Asiento de Negros por el cual se concedía a las personas que indicaría Inglaterra el derecho de introducir 144.000 negros a las colonias españolas, por el termino de treinta años y a razón de 4.800 por año. Otro tratado posterior firmado en la misma ciudad el 26 de mayo de 1716 aclaró algunas disposiciones del anterior.
De acuerdo con ambos tratados la Compañía del Mar del Sur, que fue la concesionaria del Asiento de Negros, podía desembarcarlos en cualquier puerto del Mar de las Antillas a su elección. Podía hacerlo también por Buenos Aires, pero solamente quedaba autorizada para introducir por él 1.200 negros al año, de los cuales 800 podrían ser vendidos en la ciudad y los restantes debían ser internados para la gobernación del Tucumán, Alto Perú y Chile. La Corona española debía conceder a los asentistas un lugar cómodo en el Río de la Plata para residencia y sostenimiento de los empleados de la Compañía y de los negros introducidos por ella.
Finalmente, quedó establecido que la Compañía no podría comerciar con las colonias españolas bajo ningún pretexto; pero, para compensar sus posibles pérdidas, se le concedió el derecho de enviar anualmente un navío de 500 toneladas a Cartagena, Portobelo o Veracruz, con la expresa condición de que las mercaderías debían venderse durante la feria que allí se realizara, salvo que transcurrieran cuatro meses desde su arribo. A tal efecto debía comunicarse a la Compañía la fecha de salida de las flotas españolas que realizaban el comercio colonial, a fin de que ella pudiera despachar en tiempo el navío de permisión.
Las consecuencias emergentes de privilegio acordado se comprenden sin esfuerzo. A su amparo, Inglaterra comerció en gran escala y en forma clandestina con las colonias españolas, y España, apercibida de ello, debió introducir importantes reformas en sus régimen comercial: sin abolir el monopolio, lo hizo menos severo y amplió el intercambio comercial con sus posesiones americanas.
EL PERÚ
PRIMERAS NOTICIAS. – Las primeras informaciones recogidas por los castellanos sobre la existencia del Perú, datan de las expediciones acaudilladas por Balboa como gobernador del Darién (1511 – 12). A raíz de una disputa entre los conquistadores, el hijo del cacique Comagre les reveló la existencia de un gran mar, el Océano Pacifico, cuyas aguas bañaban las costas de una nación rica y poderosa, el Imperio de los Incas.
El descubrimiento del Mar del Sur (1513) debió ser el conquistador del Tahuantinsuyu, pero las intrigas de Pedrarias provocaron su muerte y con ella se paralizaron las expediciones al Sur.
La fundación de Panamá (1519) no modificó la situación y los viajes no se reanudaron hasta varios años después. En 1522, Pascual de Andagoya, caballero residente en Panamá inició una expedición al Sur del golfo de San Miguel y llegó hasta la desembocadura del río Birú. Este nombre, dado también a una pequeña región situada al Oeste de Colombia, se extendió luego a los territorios del Sur y originó las denominaciones Birú y Perú aplicadas por los españoles al Imperio de los Incas.
La expedición de Andagoya provocó los preliminares de otra, organizada por Juan de Bazurto, pero la muerte de este abrió un nuevo paréntesis en los viajes de Birú.
Nadie se animaba, en efecto, a tentar la empresa, a pesar de las riquezas que se anunciaban. Las dificultades desalentaban a todos: la navegación del Pacifico se tornaba peligrosa un ciertas épocas del año; el territorio inmediato a Panamá era bajo y pantanoso; las tribus hostiles.
Contra esta inercia reaccionaron tres colonos a quienes correspondió la gloria de emprender en nuestro continente una empresa gemela de la realizada recientemente por Cortés en la América del Norte (1519 – 22). Se llamaban Francisco Pizarro, Diego de Almagro y Hernando de Luque.
El primero era hijo natural del coronel español Gonzalo Pizarro. Nacido en la ciudad de Trujillo y abandonado o desatendido por sus padres, debió cuidar cerdos durante la niñez. Desde muy jóven se dedicó a las armas y se cree que actuó en las guerras de Italia. Su actuación en América fue lucida. Acompañó a Ojeda en la expedición al Darién y al retirarse su jefe quedó al frente de la fortaleza San Sebastián; se incorporó luego a las huestes de Enciso y actuó con brillo junto a Balboa y a Pedrarias. Era analfabeto, pero tenía condiciones de caudillo, en tan alto grado que la conquista del Perú fue su obra personal. La historia lo presenta como un temperamento frío, astuto, calculador e incapaz de grandes y nobles emociones. Tenía 54 años al emprender la primera expedición. Almagro, de más edad que Pizarro y ligado a él por una vieja y estrecha amistad, era un soldado modesto e ignorante, hijo de labradores, de carácter franco y enemigo de la intriga. Luque, un simple sacerdote de la iglesia parroquial de Panamá.
Alentados por las noticias difundidas por Andagoya, decidieron asociarse para acometer la empresa. Luque debía facilitar los fondos que manejaba como agente de Gaspar de Espinosa; Pizarro y Almagro serian los jefes de la expedición. Pizarro, sin embargo, asumió desde el primer momento de dirección suprema de la empresa.
La expedición. – Cien hombres y un bergantín fueron el efectivo de la primera expedición. Pizarro iba a su frente y salió de Panamá en Noviembre de 1524. Almagro logró equipar algo después otra embarcación para llevarle refuerzos. La empresa se realizó en medio de grandes dificultades y la exploración alcanzó hasta el río San Juan (Colombia). Los expedicionarios experimentaron grandes penurias pero encontraron objetos de oro en poder de los naturales y éstos les ratificaron la existencia de un rico imperio. Volvieron, pues, a Panamá (1526) con la esperanza de alcanzar en una nueva expedición la realización de sus ensueños.
Descubrimiento del Perú. – Pedrarias Dávila recibió fríamente las noticias de los expedicionarios. Preocupado por la colonización de Nicaragua lamentaba las vidas pérdidas en la expedición y dificultó las pretensiones de los asociados, pero Luque consiguió vencer con dinero la obstinación del gobernador. Un nuevo contrato social fue convenido, sobre la base de que cada uno de los componentes tendría una participación igual en las ganancias: Pizarro y Almagro tomaban a su cargo la parte material; Luque suministraba los fondos (1526).
El entusiasmo de los iniciadores contrataba con el desaliento general. Por un curioso contrasta, la conquista de la más rica colonia fue la que despertó menos interés entre los colonos de Panamá, mientras las referencias sobre las riquezas peruanas llegaban hasta la costa del Atlántico, provocaban la expedición de Alejo García e inducían a Sebastián Caboto y Diego García a intentar la exploración de los afluentes del Río de la Plata para buscar las famosas tierras del Rey Blanco.
Dos embarcaciones y 160 hombres formaron la segunda expedición. En ella participaron Pizarro y Almagro, llevando consigo a Bartolomé Ruiz, piloto muy experto en la navegación del Pacifico. Al llegar al río San Juan, limite de la última exploración, los conquistadores se apoderaron de un poblado indígena donde hallaron abundantes adornos de oro. Almagro los llevó a Panamá, como incentivo para obtener refuerzos, mientras Ruiz exploraba la costa Sur y Pizarro aguardaba el retorno de sus compañeros. Éstos regresaron casi al mismo tiempo: Almagro al frente de ochenta hombres; Ruiz con la certeza de que sobre las tierras del Sur vivía un pueblo rico, culto y poderoso.
Reanudada la expedición, los españoles llegaron a la ciudad de Tacamez, sobre la costa de Quito (Ecuador), y ante la actitud amenazadora de los indios se retiraron a la isla del Gallo, situada algo al Norte, porque comprendieron que sus recursos eran insuficientes. En busca de refuerzos partió Almagro para Panamá. Sin saberlo, llevaba dentro de un ovillo de algodón un mensaje dirigido al gobernador, en el cual los descontentos de la expedición le referían las primeras de las empresa. Éstas noticias disgustaron a Pedro de los Ríos, sucesor de Pedrarias, y lo decidieron a negar los auxilios solicitados. Mandó, además, un agente para intimar a Pizarro el retorno a Panamá.
Un gesto de viril energía que nos revela el extraordinario temple de espíritu del jefe de la expedición, decidió el éxito de la empresa iniciada. Con el puñal en la mano, Pizarro trazó una línea sobre la playa y dijo a sus soldados señalando al Norte: “ Por aquí se va a Panamá a ser pobres; por allá – agregó señalando al Sur – al Perú a ser ricos. Escoja el que fuere buen castellano lo que más bien le estuviere”. Trece compañeros suyos, cuyos nombres conserva la Historia, cruzaron con él la línea. Fueron los verdaderos conquistadores del Perú, porque su resolución decidió la prosecución de la empresa. Uno de ellos, el piloto Ruiz, retornó a Panamá para buscar auxilios y con la esperanza de vencer la obstinación del gobernador. Los restantes quedaron en la isla del Gallo, pasaron luego en una balsa a la de Gorgona, situada veinticinco leguas al Norte, y al cabo de varios meses de privaciones y ansiedades fueron recogidos por Ruiz, quien traía orden terminante de regresar a Panamá dentro del plazo de seis meses.
Los expedicionarios avanzaron a lo largo de la costa ecuatoriana y llegaron hasta la ciudad peruana de Tumbez, donde pudieron admirar los edificios de piedra, el esmerado cultivo de los campos y otros detalles reveladores de la cultura alcanzada por los habitantes (1527). Allí fueron recibidos como seres extraordinarios y agasajados por los indígenas, maravillados de la extraña apariencia de los visitantes. Por ellos supieron la grandeza del imperio incásico, su riqueza y capacidad militar. Todo demostraba la verdad de las declaraciones hechas a Balboa en 1511 por el hijo del cacique Comagre. Habían llegado, en efecto, a la tierra de los Incas, al poderoso Tahuantinsuyu, vasto imperio sudamericano que en la época de la conquista española se extendía desde Popayán al río Maule y comprendía territorios pertenecientes a las actuales repúblicas de Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia, Chile y región N. O. de la República Argentina.
Capitulación de la conquista. – El descubrimiento de Tahuantinsuyu produjo sensación en Panamá, pero el gobernador negó su apoyo a la expedición conquistadora, tal vez por incredulidad, acaso por la magnitud de la empresa.
Como Panamá no ofrecía los elementos necesarios, Pizarro fue comisionado por sus compañeros para buscarlos en España. Partió en la primavera de 1528, llevando consigo dos o tres llamas, varios indígenas y diversas muestras de las riquezas e industrias peruanas.
En España se entrevistó con el Emperador y expuso sus pretensiones al Consejo de Indias, de reciente creación. Después de varios meses de negociaciones obtuvo una capitulación. Por ella se le encomendaba el descubrimiento y conquista de Nueva Castilla, nombre oficialmente adjudicado al Tahuantinsuyu, con los títulos y dignidades de gobernador y capitán general, adelantado y alguacil mayor; Almagro era nombrado comandante de la fortaleza de Tumbez y beneficiado con el rango de hidalgo y una renta anual; Luque recibía el obispado de Tumbez y el protectorado de los indios peruanos; Ruiz, el titulo de gran piloto del Océano del Sur y los demás compañeros de la Isla del Gallo, las dignidades de hidalgos y caballeros (26 de julio de 1529).
En cambio de estos beneficios y de algunos pequeños recursos ofrecidos por la Corona para la compra de artillería y pertrechos militares, Pizarro se comprometió a equipar dentro de seis meses una expedición de 250 hombres, cien de los cuales podría reclutar en las colonias, y a emprender la campaña dentro de igual termino del regreso a Panamá.
La capitulación del 26 de julio revela la habilidad con que la Metrópoli movía y encauzaba la iniciativa particular, sin comprometer capitales en la realización de la empresa. Para iniciar su cumplimiento, Pizarro se dirigió a Trujillo, su pueblo natal, donde se le reunieron cuatro hermanos suyos: Francisco Martín de Alcántara, que lo era por parte de madre, Gonzalo, Juan y Hernando Pizarro, por línea paterna. Los tres primeros eran bastardos; en cambio, Hernando Pizarro era hijo legitimo. Todos tuvieron una actuación descollante en la historia de la conquista, especialmente Gonzalo, que acaudilló una sonada guerra civil, y Hernando, a cuyo carácter rencoroso, violento y sin escrúpulos se debió la muerte de Almagro.
Como todos carecían de fortuna, el futuro conquistador del Perú se vio en apuros para satisfacer sus compromisos. Encontrábase entonces en España uno de los grandes capitanes de América, Hernán Cortes. Víctima de la injusta acusación de que intentaba emanciparse de la Corona, había retornado a la corte para explicar su conducta. Pizarro y Cortes, nativos ambos de la provincia de Extremadura, había sido compañeros de armas en la Metrópoli, y según parece eran primeros, pues la madre del conquistador de Méjico se apellidaba como el futuro conquistador del Perú. Cortes le suministró algunos recursos pecuniarios y ambos capitanes debieron conversar largamente, el primero acerca de sus campañas; el segundo sobre la futura empresa. En efecto, la ocupación del Perú fue, en líneas generales, la repetición de la conquista de la Confederación Azteca.
Pizarro no pudo reunir los 150 hombres que debía reclutar en España y optó por regresar a Panamá (enero de 1530). Almagro y Luque salieron a su encuentro, deseosos de conocer la capitulación celebrada. Fácil es concebir el disgusto del primero al enterarse de ella y apreciar la conducta de su socio y amigo: Pizarro había obtenido para si todos los beneficios de la empresa y dejado a los demás en una posición de absoluta inferioridad. Luque calmó la irritación de Almagro, con la cual hicieron causa común sus amigos de Panamá, y Pizarro prometió cederle el titulo de Adelantado, previa ratificación real.
La expedición conquistadora. – Producida la reconciliación, los tres socios renovaron el contrato de 1526 y lograron organizar, el cabo de nueve meses, una expedición de 180 hombres, 27 caballos y tres pequeños embarcaciones. Los expedicionarios oyeron misa, comulgaron, hicieron bendecir el estandarte real y se dieron a la vela a comienzos de enero de 1531. Pizarro dirigía la empresa, mientras Almagro quedaba en Panamá para reunir refuerzoz.
Con tan escasos recursos, la tercera parte de los que dispuso Cortes para iniciar la conquista de Méjico, emprendió Pizarro la ocupación del Imperio de los Incas, cuya población ascendía por lo menos a cuatro millones de habitantes, organizados social, económica y políticamente en forma de responder ciegamente a las ordenes del soberano.
Por fortuna para los conquistadores, el Tahuantinsuyu acaba de sufrir violentos trastornos internos, que habían dejado latente un principio de anarquía. La muerte de Huayna Capac (1525) había provocado la formación de dos Estados dentro del Perú, pues por voluntad del Inca le sucedieron dos de sus hijos: Atahualpa, de origen ilegitimo, en el territorio de Quito (Ecuador), recientemente incorporado al Tahuantinsuyu; Huáscar, de filiación legitima, en el resto del territorio, con el Cuzco por capital.
Al cabo de cinco años de tranquilidad estalló la guerra entre ambos Incas. La lucha terminó con la prisión de Huáscar y el reconocimiento de Atahualpa como soberano de todo el Imperio.
Este desenlace coincidió con la llegada de Pizarra y favoreció sus planes. El Inca, ensoberbecido con sus recientes triunfos, no dificultó la marcha de los expedicionarios y, sabedor de su escaso número, los dejó avanzar, seguro de que los aniquilaría en cuanto lo desease su omnipotente voluntad.
Episodios preliminares. – Al salir de Panamá los expedicionarios se proponían desembarcar en Tumbez, ciudad descubierta por Pizarro en la segunda expedición. Pero después de dos semanas de navegación con vientos y corrientes contrarias, decidieron fondear en el puerto de San Mateo, al Norte de la línea ecuatorial.
Resueltos a continuar la marcha por tierra mientras las embarcaciones seguían a lo largo de la costa, los castellanos afrontaron las penurias consiguientes: desbordamientos de ríos y arroyos, resistencia de algunas tribus, enfermedades, etc. El asalto de la ciudad ecuatoriana de Coaque compensó parcialmente estos contratiempos. Las riquezas encontradas fueron remitidas a Panamá y Nicaragua para atraer nuevos aventureros.
Al llegar al golfo de Guayaquil, los expedicionarios pasaron en balsas a la isla de Puná y aquí recibieron un refuerzo de 130 hombres reunidos por Almagro en Panamá. Con estos elementos desembarcaron en Tumbez, donde tras un descanso de tres meses, reanudaron la marcha. Llegados al valle de Tangarala, Pizarro fundó la ciudad de San Miguel (junio de 1532), primera fundación española en tierras incásicas, trasladada más tarde a las orillas del río Piura, cuyo nombre conserva actualmente.
Durante su estada en la ciudad, a la cual dotó del correspondiente Cabildo, los indígenas le dieron interesantes noticias sobre los trastornos ocurridos en el Tahuantinsuyu, le informaron sobre el poder de Atahualpa y le hicieron saber que residía en Cajamarca, donde descansaba de las fatigas producidas por los recientes victorias.
La marcha a Cajamarca. – Durante su permanencia en San Miguel, Pizarro meditó el plan de campaña y concibió el pensamiento de marchar sobre Cajamarca para saludar al Inca en nombre del Emperador. El 24 de septiembre de 1532 partió para el Sur, al frente de 177 hombres, de los cuales 67 eran de caballería.
La primera parte de la travesía se realizó por la región costanera, donde las poblaciones recibieron benévolamente a los españoles y los hospedaron en los tambos reales del camino. La ciudad de Cajamarca estaba situada del otro lado de los Andes. Los conquistadores iniciaron la ascensión de la cordillera temiendo la presencia de tropas peruanas escondidas en las escabrosidades de la sierra o dentro de las fortalezas existentes en ella. Al iniciar el descenso, no menos peligroso, los viajeros contemplaron admirados el valle de Cajamarca, sus campos cuidadosamente cultivados y regados por numerosos canales. Divisaron también la ciudad del mismo nombre, en cuyos alrededores se veía la resistencia del Inca y su campamento militar.
El 15 de noviembre, Pizarro y sus compañeros quedaron instalados en la ciudad.
Plan de Pizarro. – Treinta y cinco jinetes, puestos a las ordenes de Hernando Pizarro y Hernando de Soto, visitaron ese mismo día al soberano peruano y le presentaron los saludos del jefe español. Los emisarios comunicaron a Atahualpa que los conquistadores habían llegado al Perú atraídos por su fama y con el propósito de ofrecerle sus servicios. Lo invitaron finalmente a visitar el cuartel español. Atahualpa lo oyó en silencio, les prometió visitarlos al día siguiente y los obsequió con chicha (bebida extraída del maíz) servida en vasos de oro.
Ante la visita anunciada, Pizarro convocó a sus oficiales y les expuso la gravedad de la situación. El Inca contaba con varios millares de hombres (acaso 30.000) que a una señal suya aniquilarían fácilmente la insignificante hueste expedicionaria. El plan seguido por Cortes en Méjico inspiró la acción de Pizarro y quedó resuelta, como un recurso supremo, la captura de Atahualpa en medio de su ejercito.
Captura de Atahualpa. – Pizarro distribuyó estratégicamente los elementos de combate: colocó la artillería en la fortaleza existente sobre la plaza y ocultó la tropa dentro de los edificios situados a sus costados. Los soldados debían permanecer ocultos hasta oír la señal convenida: un disparo de arcabuz.
Al día siguiente Atahualpa movió su ejercito, y acompañado por un séquito brillante avanzó en una lujosa litera hacia la residencia de Pizarro. Como la tarde declinaba, el Inca se detuvo a la mitad del camino con intención de retardar su entrada en la ciudad. Pizarro, a quien no convenía la demora, lo indujo a continuar la marcha. Atahualpa aceptó la indicación, y para infundir confianza a los extranjeros se hizo acompañar solamente por 6.000 hombres sin armas.
Casi se ocultaba el sol cuando los primeros acompañantes del soberano llegaron a la plaza. Poco después llegó el Inca, y se manifestó extrañado por la ausencia de los expedicionarios. Fue entonces cuando el capellán de la expedición, un dominico llamado Vicente Valverde, se le aproximó con una cruz en la mano y un breviario en la otra. Valverde le explicó rápidamente los dogmas católicos, lo invitó a convertirse al cristianismo y le pidió que se reconociera vasallo de Carlos V, quien por donación del Papa era el legitimo soberano de las tierras incásicas. Atahualpa no alcanzó a comprender la alocución, torpemente traducida por Felipillo, indio tumbecino llevado por Pizarro a España y que le servía de interprete; apenas entendió que se tramaba un ataque contra la independencia de su pueblo. El Inca sintió el agravio y en un gesto de indignación rechazó el breviario de Valverde; el libro cayó al suelo.
Retiróse el capellán al edificio donde estaba oculto Pizarro y le aconsejó el ataque inmediato. Dada la señal convenida, los españoles invadieron la plaza por los tres costados lanzando exclamaciones de guerra. El estrépito de las armas de fuego, la gritería de los asaltantes, el relampagueó de los aceros, la agilidad de los caballos, etc., aterrorizaron a los indígenas, quienes se dieron a la fugo, tenazmente perseguidos por la caballería. Los nobles que rodeaban al Inca sucumbieron en su defensa; le salvaron la vida, pero no pudieron evitar que cayera prisionero. Dos mil indios, según un cronista; diez mil, al decir de otros, murieron en este suceso.
Rescate del Inca. – La captura de Atahualpa favoreció los planes de los conquistadores: el pueblo peruano, habituado a una obediencia pasiva, no hizo manifestaciones contrarias a los invasores. El organismo político del Perú se mantuvo en pie porque el Inca, desde su prisión, continuó gobernando el Imperio.
Atahualpa temía, sin embargo, a sus dominadores, no porque su espíritu se doblegara ante la violencia sino por el temor de que, auxiliado por ellos, su hermano Huáscar recuperara el trono.
La codicia de los españoles se había revelado en el saqueo de Cajamarca y residencia del Inca. Este se propuso utilizarla en beneficio propio y ofreció a Pizarro un fantástico rescate: llenar una vez de oro el aposento en que se hallaba, hasta la altura donde alcanzara con la mano, y dos veces de plata la habitación vecina, hasta la misma altura. Aceptado el ofrecimiento, Atahualpa pidió dos meses de plazo para cumplir e impartió la orden de remitir a Cajamarca todos los ornamentos y utensilios de oro y plata existentes en los palacios reales y templos del Perú. Mientras se reunía el rescate, Huáscar intentó captarse el apoyo de Pizarro y le ofreció, según parece, un tesoro mayor si lo ayudaba a recuperar el trono. Este ofrecimiento originó su muerte; Atahualpa lo hizo ahogar por los guardianes encargados de custodiarlo.
De acuerdo con las instrucciones del Inca se reunieron en Cajamarca grandes cantidades de oro y plata con la consiguiente ansiedad de los conquistadores a quienes parecía cosa de ensueño tan fabuloso rescate.
La ansiedad pudo más que la codicia, y el reparto se realizó antes de haberse llenado las habitaciones hasta la altura convenida. Para facilitarlo fue menester reducir el tesoro a barras de igual tamaño, peso y calidad, pues el botín se componía de artículos variados cuyo metal era de distinta pureza. Las más hermosas muestras de la orfebrería indígena desaparecieron en la fundición; solamente se salvaron las más notables, que se aplicaron para integrar el quinto real, es decir, la parte correspondiente al monarca.
Las porciones más reducidas se asignaron a los colonos de San Miguel y a los soldados traídos por Almagro después de la captura de Atahualpa. El remanente se dividió entre los demás expedicionarios. Calculase aproximadamente la cantidad obtenida en quince millones y medio de pesos oro, equivalente a más de treinta millones de nuestra moneda nacional.
Jamás habían soñado los conquistadores tan fantástica riqueza.
Fin de Atahualpa. – Aunque la ansiedad de los castellanos había impedido el pago total del rescate convenido, Pizarro tuvo un gesto de generosidad: declaró por acto publico que Atahualpa nada adeudaba a los conquistadores.
Se negó, sin embargo, a escuchar las quejas del Inca, quien reclamaba insistentemente la libertad e invocaba el cumplimiento del convenio. Pero el jefe español temía las consecuencias de la liberación del soberano y declaró su propósito de mantenerlo prisionero hasta recibir refuerzos.
Un episodio accidental modificó la situación. El interprete Felipillo había sido descubierto en amores con una concubina del Inca. Este delito, gravísimo para las leyes de Tahuantinsuyu, irritó al soberano cuya situación le impedía castigarlo. Algunos indígenas partidarios de Huáscar lanzaron la versión de que Atahualpa tramaba una sublevación; Felipillo, que odiaba al Inca por la circunstancia anotada, divulgó la noticia y los soldados españoles le creyeron a pesar de la enérgica negativa del Inca.
Voces airadas se alzaron en el campo español para pedir la ejecución del prisionero. Mientras Hernando de Soto realizaba una expedición para averiguar si existían tropas peruanas acuarteladas en las proximidades, Pizarro y Almagro decidieron satisfacer los deseos de sus subordinados y enjuiciar al Inca.
Ambos capitanes presidieron el tribunal, organizado a la usanza española para juzgarlo; se nombró un fiscal acusador y un defensor del acusado, formulismo innecesario destinado a dar apariencias de legalidad a lo que estaba resuelto de antemano: la muerte del Inca. Así lo revela el capitulo de cargos formulados contra este. Acusábasele de haber usurpado el gobierno y ordenado la muerte de Huáscar, hechos que los españoles no podían juzgar; de haber disipado a favor de sus parientes u después del arribo de los conquistadores, los bienes que pertenecían a Carlos V por derecho de conquista, acusación tan absurda como aquella de que Atahualpa era idólatra y tenía muchas concubinas; finalmente se le atribuía haber iniciado a os indios contra los invasores.
Producida la prueba, el Inca fue condenado a la hoguera, con gran satisfacción de la soldadesca y de Valverde. El 29 de agosto de 1533, Atahualpa fue conducido al cadalso, donde aceptó el bautismo con la promesa de que seria ahorcado y no quemado vivo. Esta vez, Pizarro cumplió la palabra empeñada y el Inca fue ajusticiado en la forma prometida. El jefe español vistió de luto y ordenó suntuosos funerales.
La historia ha juzgado severamente este doloroso episodio, que no puede compararse con el tormento aplicado a Quauhtemoc por orden de Cortes. La muerte del Inca no era necesaria y fue un crimen inútil. Así lo comprendió el mismo Pizarro al saber por Hernando de Soto la falsedad del pretendido acuartelamiento indígena; recriminado por la premura de la ejecución, reconoció haber obrado precipitadamente e imputó la resolución a sugestiones de sus compañeros. El destino vengó al Inca: todos sus matadores murieron violentamente.
Consumación de la conquista. – La muerte de Atahualpa rompió la organización política y social del Tahuantinsuyu, anarquizó a las tribus indígenas y puso de manifiesto la necesidad de nombrar un reemplazante como único medio para restablecer el orden. Pizarro prescindió de los derechos de Manco, hermano legitimo de Huáscar, y prefirió dar la borla a un hermano de Atahualpa: Toparca o Tupac, como también suele llamársele. En su compañía marchó al Cuzco, donde los partidarios de Huáscar habían proclamado a Manco. Todo auguraba una nueva guerra civil y la reanudación de las querellas entre quiteños y cuzqueños.
Durante el viaje falleció Toparca. Pizarro aprovechó inteligentemente la ocasión para declararse a favor de Manco y anunciarse ante sus sostenedores como el vengador de Huáscar. Los indios lo creyeron y le franquearon la entrada al Cuzco (15 de noviembre de 1533). La ciudad fue saqueada y un enorme botín, avaluado aproximadamente en quince millones de pesos, infundió nuevas energías a los conquistadores. Manco se reconoció vasallo de Carlos V y de hecho quedó prisionero de los españoles. Frente a su autoridad se organizó un Cabildo, ante el cual Pizarro tomó solemnemente el titulo de gobernador (1534) que le confería la capitulación de 1529.
Casi todo el territorio fue sometido, desde Quito, conquistador por Sebastián Benalcázar (fines de 1533), hasta el Sur del Cuzco. Las tropas conquistadoras aumentaron con las traídas por Pedro de Alvarado, el conquistador de Guatemala, quien llegó al Perú con propósitos no bien definidos (mayo a agosto de 1534) y cedió su ejercito a Pizarro por una cuantiosa suma.
Para afirmar su dominación, los españoles fundaron ciudades en diversas regiones del país. Las más importantes fueron las de Jauja (1533), Trujillo (1534) y de los Reyes. Esta última fue fundada por Francisco Pizarro (enero 18 de 1535) a orillas del río Rimac, cuyo nombre, transformado en Lima, sustituyó a la denominación oficial.
Terminada la conquista, quedó incorporada a los dominios coloniales de España una rica y populosa colonia, cuyos destinos debían, sin embargo, ser convulsionados poco después por tres largas y sangrientas garras civiles.
Situación económica del virreinato durante los últimos años de la dominación española
Desarrollo económico y progreso industrial del Río de la Plata. – Las reformas económicas de la dinastía borbónica prepararon un período de progreso en la vida del Río de la Plata y cuando Carlos III creó el Virreinato y sancionó el Reglamento del Comercio Libre la situación mejoró notablemente: los frutos del país tuvieron mayor salida, los metales preciosos del Alto Perú dejaron de exportarse por el Pacifico y lo fueron por Buenos Aires, el comercio intercolonial favoreció el intercambio y se produjo un verdadero despertar en la vida económica rioplatense.
Subsistieron, sin embargo, aunque atenuados, los principios del monopolio, y cómo consecuencia el contrabando continuó en auge favorecido por los beneficios que reportaba y la complicidad de las autoridades.
Un documento del año 1802 firmado por el Virrey del Pino confirma la existencia de “la pandilla” de contrabandistas denunciada por su antecesor y consigna los nombres de sus componentes y de las autoridades complicadas. Entre los funcionarios denunciados figuran el administrador de la Aduana, algunos miembros de la Real Audiencia, los ministros del Tribunal de Cuentas, el Asesor Letrado del Virreinato, el Secretario del Virrey, etc. Las redes estaban tendidas en tal forma que para mantener en secreto sus resoluciones, del Pino debió prescindir en determinado momento de los servicios de su Secretario y valerse de sus hijos que eran capitanes de artillería...! En cuanto a los comerciantes no había uno sólo que considerase deshonesto participar en negociaciones de esta naturaleza. Tan arraigada estaba la practica del comercio ilícito.
La producción ganadera: su origen y explotación. – Fuera de los indios del Perú, que poseían y explotaban rebaños de llamas, las demás tribus americanas no tenían animales domésticos. Los ganados, que luego se multiplicaron en las enormes pampas de América, fueron introducidos por los europeos.
El origen de la ganadería argentina es perfectamente conocido. La expedición de don Pedro de Mendoza (1536) importó los primeros caballos y yeguas; algunos de ellos quedaron abandonados al despoblarse Buenos Aires por orden de Irala (1541), se multiplicaron rápidamente y produjeron los cimarrones, haciendo salvaje, cuya raza constituyó la principal riqueza de la ciudad en la época de la segunda fundación.
El ganado vacuno fue introducido al Paraguay por los hermanos Goes, desde la colonia portuguesa de San Vicente, durante el segundo gobierno de Irala. Nufrio de Chaves llevó de Charcas a la Asunción las primeras cabras y ovejas (1550) introducidas en éstas tierras. Finalmente, bajo el gobierno de Garay se trajeron del Alto Perú varios centenares de cabezas de ganado, que diseminados en Santa fe y Corrientes, fueron “la base de la prosperidad pastoril, agrícola y comercial del Río de la Plata”. El ganado vacuno siguió, en parte, la suerte de los primeros caballos introducidos: se barbarizó y se hizo cimarrón.
La internación de ganados en el territorio argentino se realizó, pues, por dos vías: el litoral y el Norte.
La enorme riqueza existente, especialmente en la intendencia de Buenos Aires, se explotaba en forma muy deficiente. Un documento de fines dl siglo XVIII, el memorial elevado por los hacendados de Buenos Aires y Montevideo al ministro Gardoqui (1794), calcula que anualmente se sacrificaban unas 600.000 cabezas de ganado vacuno, de las cuales tan sólo 150.000 eran destinadas al consumo local: las 450.000 restantes se mataban por sacarles el cuero. Los productos desperdiciados (carne, sebo, astas y cerda) representaban un valor calculado en 8 millones de pesos.
Durante mucho tiempo los cueros fueron, en efecto, la única riqueza exportable del Río de la Plata. Los Cabildos se consideraban dueños del ganado cimarrón y concedían permisos de vaquería, autorizaciones otorgadas para capturar cierto número de cabeza y extraerles el cuero o internarlas en las estancias, vastas extensiones de campo que los particulares adquirían por donación o merced real. Éstas tareas las realizaban los gauchos, que habitaban las llanuras del litoral.
La carne salada comenzó a exportarse, en forma limitadísima, durante el siglo XVII, bajo la forma de cecina (tasajo o charqui), utilizándose las precarias permisiones concedidas al Río de la Plata para comerciar con Brasil y Guinea. Por a pesar de abundar la materia prima: carne y sal, la salazón de carnes no se desarrolló hasta el gobierno de Carlos III, cuando el ministro de Indias, don José Galvez, en vísperas de organizarse el Virreinato, se preocupó de fomentarla. El marques de Loreto se distinguió en este sentido, y a fin de abaratar la sal favoreció las expediciones a las Salinas Grandes, situadas al S. O. de Buenos Aires, hoy en la gobernación de La Pampa. Este producto se introducía también de Patagones.
El Reglamento del Comercio Libre (1778) eximió de impuestos la introducción a España de carnes saladas. Una real orden de 1793 liberó de derechos de exportación e importación los sebos y carnes provenientes de Buenos Aires y demás colonias. Data de esta época la prosperidad de la industria de salazón de carnes.
La cría de mulas, elemento indispensable para las comunicaciones con Chile y provincias altiperuanas, constituyó también un importante renglón ganadero. Córdoba, San Luis y Santa Fe criaban millares de cabezas, que eran vendidas en las ferias de Salta y Alto Perú.
La agricultura. – Sin alcanzar la importancia de la ganadería la agricultura tuvo bastante desarrollo. Numerosas resoluciones reales auspiciaron la emigración de labradores en los comienzos de la conquista; algunas capitulaciones contenían cláusulas en este sentido y obligaban a introducir las semillas necesarias, pues los indígenas de América no conocían los cereales, excepción hecha del maíz.
Los españoles introdujeron el cultivo del trigo, la cebada, el centeno, el arroz, los garbanzos, la lentejas y la caña de azúcar. Trajeron también numerosas especies frutales: nogales, almendros, perales, naranjos, limoneros, nísperos, etc.
El cultivo de la vida y del olivo, introducido por los conquistadores, quedó prohibido desde el siglo XVI en toda la América española: prosperó, sin embargo, en algunas colonias mediante permisos especiales concedidos a las posesiones distantes de España, como Chile y Perú, o violándose las prohibiciones sancionadas.
La explotación de cereales, especialmente del trigo, fue también dificultada. El Cabildo de Buenos Aires, temeroso de que aumentaron los precios y preocupado por el abaratamiento del pan, se opuso frecuentemente a ella. Esta oposición esterilizaba una importante fuente de riqueza y provocó numerosas protestas. A fines del siglo XVIII, los labradores redactaron dos representaciones: una dirigida a Carlos IV (1793), la otra al Cabildo de Buenos Aires (1798); ambas con el objeto de obtener la extracción libre del trigo rioplatense, siempre que el precio local de venta no excediera de cierto limite.
En los últimos años del siglo XVIII las autoridades del Virreinato estimularon el progreso agrícola colonial. Diversos documentos revelan el propósito de fomentar ciertos cultivos, especialmente los de cáñamo y lino, cuyos productos fueron liberados de derechos. Cevallos y Vértiz se destacaron en este sentido. El primero llegó a reglamentar parcialmente el trabajo agrícola; a él le corresponde la afirmación de ser “la cosecha de los trigos y ministra uno de los asuntos más importantes al beneficio público” (bando del 17 de noviembre de 1777). Una de las funciones de política confiadas a los Intendentes por la Real Ordenanza de 1782 se refería al fomento de la agricultura en general. Finalmente, Belgrano, en su carácter de secretario del Consulado, dedicó la memoria de 1796 al estudio de los “Medios generales de fomentar la agricultura, animar la industria y proteger el comercio de un país agricultor”, la del año siguiente a demostrar la ventaja de cultivar el cáñamo y el lino y a indicar los medios adecuados para hacerlo. En resumen, la agricultura se desenvolvió en forma limitada a pesar de las condiciones excelentes del territorio argentino y especialmente de la región del litoral.
La minería. – Cuando se inició la colonización hispanoamericana los metales preciosos eran considerados como la principal riqueza. La industria minera adquirió, pues, gran importancia y la Corona dió toda clase de facilidades a los descubridores de minas deseosos de explotarlas. Se reservaba, sin embargo, una parte del producido y a veces, ciertas minas cuya explotación enajenaba o realizaba por su cuenta. El mercurio, necesario para la extracción de la plata, constituía un monopolio real.
Es imposible determinar el valor de los metales preciosos llevados a la Metrópoli durante el período colonial. Fue tan enorme que España sufrió una honda perturbación económica: disminuyó el valor de la moneda, aumentaron los salarios y se encarecieron los productos.
El territorio argentino era pobre en minas, a pesar de su engañosa denominación. Córdoba, La Rioja, San Luis, Mendoza y San Juan poseían algunos minerales (oro, cobre, plata), que se explotaron en forma rudimentaria y con escaso rendimiento. En cambio, no existían en el litoral, salvo el azogue de las Misiones. Por esta circunstancia la colonización argentina se desarrolló sobre la base del trabajo y sin el aliciente de los metales preciosos. Sin embargo, las primeras exploraciones se realizaron con esta perspectiva que bien pronto desvaneció la cruda realidad.
Las Intendencias altperuanas que integraban el Virreinato fueron prodigas en riquezas minerales y debieron a ellas su progreso económico y cultural. El cerro de Potosí eran famoso por su riqueza y la ciudad del mismo nombre, levantada junto a él, poesía la única Casa de Moneda existente en el Virreinato.
La pesca. – El extenso litoral Atlántico del Virreinato y su riqueza ictiológica atrajo a marinos ingleses, franceses y holandeses a los mares del Río de la Plata. La pesca de la ballena fue iniciada en 1783 por Francisco Medina, pero la empresa fracasó. En cambio, la caza de lobos en la isla de este nombre, sobre la costa uruguaya, produjo grandes utilidades a la Compañía que la explotaba y luego a la Real Hacienda, que se hizo cargo de su administración.
Las industrias. – A pesar de las restricciones y prohibiciones existentes, el Río de la Plata no fue una colonia exclusivamente pastoril y agrícola, como podría suponerse. Diversas industrias florecieron en su territorio; unas de origen incásico, como la fabricación de tejidos; otra de procedencia europea, como la vinícola.
La industria textil tuvo las principales manifestaciones en las provincias del Norte y del Oeste: Tucumán, La Rioja, Catamarca, Córdoba y Cuyo. No existían fabricas en el sentido moderno del concepto; la industria era de carácter doméstico: no había hogar donde no funcionasen uno o dos telares y los elementos necesarios para hilar. Sarmiento nos ha referido como su madre logró remediar la precaria situación familiar con la venta de tejidos de fabricación doméstica y levantar con su producido la casa donde había de nacer el famoso educador y estadista argentino. Años más tarde, el general San Martín utilizó los tejidos de fabricación nacional, hechos en San Luis y abatanados en Mendoza, para los uniformes del Ejercito de los Andes. Ambos ejemplos demuestran el desarrollo alcanzado por esta incipiente industria.
En las colonias del Pacifico, la fabricación de tejidos tuvo mayor importancia. Allí funcionaban fabricas rudimentarias, los famosos obrajes descriptos por Jorge Juan y Antonio de Ulloa, donde se trabajaban numerosos indios, sometidos a los más duros tratamientos y se tejían paños, bayetas, sargas y otras telas de lana conocidas en el Perú con el nombre de “ropa de la tierra”.
Las provincias de Cuyo, incorporadas al Virreinato de Río de la Plata en 1776, se caracterizaban por su producción vitivinícola: Mendoza y San Juan producían vinos y aguardientes en gran escala. La Rioja y Catamarca poseían olivares y también viñedos.
Tucumán y Mendoza fabricaban carretas de diversos tamaños. Esta industria era muy importantes porque la carreta constituía el único medio de transporte en las provincias del interior.
Corrientes tenía pequeños astilleros, pero de menos importancia que las del Paraguay. Ambas colonias producían también encajes y puntillas muy estimados.
Debemos recordar, además, otras industrias argentinas como ser: el curtido de cueros, que mereció el apoyo del Consulado y el proyecto de crear una escuela de química experimental; la fabricación de arneses y calzados; la salazón de carnes; la molienda del trigo; la fabricación de objetos de plata, muy generalizada en aquella época por la escasez de artículos de cristal y porcelana, etc.
La industrias mencionadas satisfacían las necesidades locales, pero algunas lograban superarlas y sus productos eran enviados a otras provincias y aún a la capital del Virreinato. Los vinos y aguardientes de Mendoza y San Juan llegaban a Buenos Aires en gran escala, como también los paños de procedencia cordobesa. De ahí que el historiador López haya calculado, por cierto arbitrariamente, entre 10 y 20 millones de pesos fuertes el valor del movimiento comercial interno. La reducción del monopolio disminuyó la producción de ciertas industrias que no podían competir, en calidad y precio, con los artículos europeos.
Los gremios. – Tal cual existieron durante la Edad Media, los gremios eran asociaciones de artesanos o mercaderes que tenían el mismo oficio y se ajustaban en su desempeño a reglas obligatorias. Cada uno de ellos monopolizaba una actividad determinada y nadie podía ejercer sin un aprendizaje previo, seguido de la practica del oficio y un oficio y un examen de competencia. La forma y procedimientos de fabricación estaba igualmente controlada y reglamentada. La asociación constituida era al mismo tiempo, sociedad industrial y cofradía religiosa, pues cada gremio tenía un santo que lo patrocinaba.
En América algunos oficios se constituyeron en forma gremial: los plateros de Méjico y Perú. No así en el Río de la Plata, aunque en 1780 el Virrey Vértiz expidió un bando proyectando “reducir a gremios y por clases a todos los Artistas y Oficiales mecánicos” del Virreinato. La iniciativa fracasó y aún cuando los plateros en 1788 y los zapateros en 1790 obtuvieron la sanción de ordenanzas reglamentarias de sus actividades, no llegaron a constituirse en gremios en el sentido verdadero del vocablo.
La tendencia a la organización corporativa del trabajo tuvo sus detractores. En ocasión de las gestiones realizadas por los zapateros, el Sindico Procurador de Cabildo, don Cornelio de Saavedra se opuso a ellas y expresó que este régimen contrariaba la libertad del trabajo, “el titulo más sagrado e indestructible que conoce el genero humano”.
Los elementos de transporte. – La vinculación comercial existente entre las distintas regiones que integraban el Virreinato de Río de la Plata, obligó a los comerciantes de Buenos Aires a extender sus actividades a las provincias del interior y del litoral y aún a las ciudades principales del Alto Perú, donde tenían agentes o corresponsales. Los viajes se hicieron frecuentes y las comunicaciones se mantenían en forma regular y periódica.
Se tropezaba, sin embargo, con grandes inconvenientes, procedentes de las vías naturales de comunicación y de los medios de transporte.
Los caminos apenas se destacaban por haber desaparecido el pasto debido al transito de caballos y vehículos. El Río de la Plata fue menos afortunado, a este respecto, que Méjico y Perú, donde los conquistadores encontraron excelentes vías de comunicación y hasta puentes de construcción indígena.
En el Virreinato rioplatense los únicos caminos existentes los ofrecía la naturaleza. La mano del hombre nada o muy poco había agredido a ellos: los puentes escaseaban y los ríos y arroyos se vadeaban en carreta, a caballo, en balsas o botes.
Generalmente se empleaba la pelota: especie de almohadón de cuero relleno de paja, sobre el cual se sentaba el viajero; también se llamaba así a un bote de cuero. Un hombre y a veces un caballo, tiraba de ellos.
A lo largo de los caminos y a varias leguas unos de otros, se levantaban pequeños establecimientos, las postas, que formaban parte del servicio de correo: la correspondencia se transportaba de una a otra hasta llegar a destino. Allí mediante el pago de derechos reducidos, los viajeros cambiaban las cabalgaduras o los caballos de tiro y encontraban descanso y alimento. Muchas de ellas carecían de los elementos más indispensables; eran simples ranchos a cargo de un maestro de posta, a veces un indio rudo y pobre.
El transporte de pasajeros se hacia ordinariamente a caballo, pero para los viajes o grandes distancias se empleaba la galera, pesado vehículo, mezcla de carro y carruaje, formado por “una casilla de madera más alta que ancha, un poco angostada en su base y sostenida por gruesas sopandas sobre cuatro ruedas enllantadas”. Iba arrastrada por varios caballos conducidos por uno o más postillones que los montaban.
La carreta – pesado carromato de dos ruedas, tirada por bueyes – era el vehículo utilizado para el transporte de mercaderías. Servía también para la conducción de pasajeros y aunque lenta en su marcha les ofrecía techo y abrigo en los altos del camino.
Pese a estos medios rudimentarios de transporte las comunicaciones eran frecuentes dentro del Virreinato y aún con la vecina capitanía general de Chile. Comerciantes y sacerdotes, jóvenes que abandonaban transitoriamente sus hogares para seguir estudios universitarios en Córdoba, Chacras o Santiago de Chile, autoridades que recorrían el territorio y aún simples viajeros utilizaban estos medios de transporte y afrontaban las penurias y los peligros propios de éstas largas travesías.
El régimen rentístico. – El régimen rentístico, es decir, los recursos con los cuales las autoridades sufragaban los gastos públicos, se vincula estrechamente con la situación económica del Río de la Plata.
Una buena parte de los impuestos establecidos gravaba en efecto, el comercio y la industria:
1. El almojarifazgo, análogo a nuestro derecho de aduana; se cobraba en España a la salida de las mercaderías, y en América a la entrada de las mismas. En los puertos mayores y de acuerdo al Reglamento del Comercio Libre era de 7% para los productos extranjeros y del 3 para los nacionales; en los puertos menores del 4 y del ½ , respectivamente.
2. La alcabala gravaba todos las transacciones sobre muebles o inmuebles. Llegó el 6% a fines del siglo XVIII.
3. Gravaban el comercio marítimo: el derecho de habería, que se cobraba sobre las mercaderías transportadas en la época de las dos flotas y se destinaba a sufragar el costo de las Armadas que las protegían; el de tonelaje, que se percibía sobre el número de toneladas de cada barco; el de almirantazgo que se destinaba al jefe de la flota, etc.
4. El quinto real equivalía a la cuota correspondiente a la Corona en los minerales recogidos o extraídos en Argentina: oro, plata, cobre, plomo, estaño, etc. Se redujo a la décima parte en la primera mitad del siglo XVIII.
5. El diezmo eclesiástico gravitaba sobre la producción agropecuario y equivalía al 10% de la misma, aunque para ciertos productores era menor. Estaba destinado al sostenimiento del culto, pero la percibía la Corona en virtud de una bula de Alejandro VI (1501) que la obligaba, en cambio, a propagar la religión católica en América.
6. El derecho de sellos: era obligatorio extender las escrituras, instrumento públicos y otros documentos en papel sellado, bajo pena de nulidad.
Fuera de estos impuestos había algunos que gravaban la provisión de empleos en beneficio de la Real Hacienda: los sacerdotes abonaban a la Corona un mes de renta anual que percibían (mesada eclesiástica); la renta correspondiente a los cargos eclesiásticos vacantes ingresaba en el Tesoro Real hasta ser llenados (vacantes mayores y menores); todos los cargos estaban gravados al ser provistos con un derecho equivalente a la mitad de la renta anual que devengaban (media annata); la venta de los empleos que podían adquirirse en esta forma, constituían también una fuente de recursos, al igual que su renunciación o transferencia a otras personas (ventas y renunciación de empleos).
Los cabildos contaban también con recursos especiales para cubrir sus gastos: el remanente pertenecía a la Real Hacienda. Los ingresos capitulares precedían de dos fuentes distintas. Los propios, que constituían el patrimonio de la Comuna: arrendamiento y venta de tierras, alquiler de casas, etc., y los arbitrios que eran las rentas que arbitraban en virtud de autorización real. Los primeros eran recursos permanentes destinados a sufragar los gastos generales; los segundos tenían un destino especial y eran de carácter transitorio. Cuando se hacían permanentes y no tenían afectación particular se convertían en propios de la ciudad.
El sistema monetario. – El régimen monetario se vincula también con el desarrollo económico de las colonias. La moneda llena, en efecto, cuatro funciones principales: es el instrumento general de los cambios, sirve de termino de comparación a todos los bienes, regula los valores y permite la acumulación de la riqueza. De aquí el error de los mercantiles cuando la consideraban la riqueza por excelencia.
El régimen monetario colonial fue organizado sobre la base de la moneda metálica de oro, de plata y de cobre. Pero en lo que respecta al Río de la Plata, ya sabemos que en los primeros tiempos de la conquista su ausencia fue total y suplida por los frutos de la tierra, por cuñas de hierros y hasta por mujeres indígenas.
La moneda de oro tuvo también poca circulación: este metal escaseaba y la Corona exigía su envió a la Metrópoli y prohibía a los oficiales reales hacer pagos con él. Las monedas de oro corrientes eran el escudo de oro, el doblón de dos escudos, la media onza o doblón de cuatro, la onza pelucona de ocho, el doblón de cien y el medio escudo llamado escudito, durillo o doblilla.
Como la plata abundaba, las monedas de Plata fueron las que tuvieron mayor circulación en el Virreinato como en el resto de América. Se acuñaban de uno, dos (peseta), cuatro (escudo de plata o medio peso) y ocho reales (pesos).
Las monedas de cobre casi no circularon y por lo que respecta al Río de la Plata, desaparecieron desde los primeros años del siglo XVIII. Tenían como base el maravedí y se acuñaron de 8 ½ (cuartillo), de cuatro (cuarto) y de dos (ochavo).
El valor de las distintas monedas vario en el transcurso del período colonial. Por otra parte, a veces eran adulteradas, hasta por la Casa de Moneda de Potosí, mediante la reducción del metal fino que debían contener y el aumento de la cantidad de metal inferior que legalmente correspondía mezclarle, para darles mayor dureza y evitar el desgaste.
La moneda fraccionaria circulante era, en ocasiones, insuficiente para satisfacer las necesidades. De aquí el habito de cortarlas por mitades o cuartos para suplir la moneda menuda. Llamábase cortados a esta clase de moneda de forma borrosa e irregular; también se la denominaba macuquina, denominación extensiva a la moneda sencilla o adulterada en la forma indicada. Como los Cabildos fijaban los precios de los artículos de primera necesidad, a veces no había moneda que correspondiera a ellos. Con tal motivo, el de Buenos Aires acuñó en dos oportunidades (1716 y 1718) señas o discos de plomo “con la marca y señal de la ciudad”, procedimiento que los comerciantes generalizaron por su cuenta creando una moneda privada que los consumidores recibían como cambio o vuelto. Para evitar éstas situaciones, a fines del siglo XVIII comenzó a circular una nueva moneda de plata: el cuartillo de real.
La REVOLUCIÓN FRANCESA y su repercusión en las colonias españolas
El malestar económico y social producido en Francia por los abusos de la monarquía y de las clases privilegiadas provocó un movimiento de repercusión universal: la Revolución Francesa. La reunión de los Estados Generales (mayo 4 de 1789), señaló el comienzo de una completa transformación política y social. Francia se convirtió en monarquía constitucional (1791 – 92), luego en república (1792 – 95), para adoptar sucesivamente nuevas formas gubernativas: el Directorio (1795 – 99), el Consulado (1799 – 1804) y el Imperio (1804), en medio de un continuo batallar contras los monarcas de Europa, alarmados por la difusión de las ideas revolucionarias (1792 – 1802).
La igualdad ante la ley, el principio de la soberanía popular, la responsabilidad de los gobernantes, la inviolabilidad de la propiedad, la libertad individual, la libertad de pensamiento y los demás principios enunciados en la Declaración de los derechos del hombre y del ciudadano, sancionada en agosto de 1789, días después de haberse abolido el antiguo régimen social, constituían una amenaza para los demás países de Europa y produjeron agitaciones en América, donde los colonos hispanoamericanos a despecho de las ultimas iniciativas borbónicas, vivían subordinados a la Metrópoli, sin libertades civiles ni derechos políticos.
La ideas de los filósofos del siglo XVIII, precursores de aquel movimiento, eran familiares a las personas ilustradas de la sociedad colonial y antes de entrar en guerra con los revolucionarios franceses, España tuvo que adoptar medidas para evitar la difusión en América de noticias y publicaciones relacionadas con los sucesos europeos. Vana tarea porque la población fue burlada.
La Declaración de los derechos del hombre y del ciudadano, no tardó en difundirse en las colonias. Años después de su promulgación fue traducida en el Virreinato de Nueva Granada (1794) por don Antonio Nariño, quien vio en ella los principios básicos de la sociedad futura, imprimió la traducción y se encargó de difundirla. Esta actitud, reputada sediciosa, le valió la cárcel, el destierro y la confiscación de sus bienes.
En algunas colonias se temieron movimientos sediciosos. En 1795 las autoridades de Buenos Aires se alarmaron por el rumor de que se preparaba un alzamiento de franceses y negros esclavos para derrocar a las autoridades. Fue la famosa conspiración de los franceses, que provocó la intervención de don Martín de Alzaga y la aplicación del tormento a uno de los detenidos. El sumario reveló que se trataba de un movimiento en gestación pero sin mayor importancia.
Poco después fueron descubiertos dos conspiraciones con miras a la independencia: una en Venezuela (1797), la otra en Méjico (1799). Ambas fracasaron.
EL VIRREINATO DEL RÍO DE LA PLATA
Causa de su creación. – El Virreinato del Río de la Plata fue la última organización de esta índole creada por España en sus dominios de América. Organizado con carácter provisional por la real cédula de agosto 1 de 1776, como consecuencia de la expedición dirigida por don Pedro de Cevallos contra los portugueses, el Virreinato quedó definitivamente constituido al año siguiente con el nombramiento de don Juan José de Vértiz y Salcedo (octubre 27 de 1777).
La creación del Virreinato señala la última etapa de nuestra historia colonial y el comienzo de una época fecunda en adelantos de todo orden. “Fue – se han dicho con sobrada razón – la época constitucional del Plata: el período de organización”. Si la real cédula de 1617 echó los cimientos de nuestra nacionalidad en el litoral de la república, la de 1776 definió los limites de nuestra patria porque unió los territorios que actualmente la integran bajo un gobierno común con asiento en Buenos Aires. Dentro del Virreinato quedaban comprendidas, es cierto, las actuales repúblicas de Bolivia, Paraguay y Uruguay, pero ya era visible su resistencia a subordinarse a Buenos Aires, como esta había resistido en siglos anteriores la subordinación política y especialmente económica con respecto al Perú.
Varias fueron las causas que determinaron la creación del Virreinato, a saber:
1. Los problemas de orden judicial y administrativo planteados por la subordinación de estos territorios al Virreinato del Perú. Las gobernaciones del Río de la Plata, Tucumán y Paraguay quedaban en materia judicial dentro de la jurisdicción de la Audiencia de Chacras; Cuyo correspondía a la de Santiago de Chile. Pues bien, Buenos Aires quedaba a más de mil leguas de lima y más de quinientas de Charcas; Córdoba a 900 de la primera y 350 de la segunda; Asunción a 1200 y 700, respectivamente; Cuyo quedaba aislada de chile y, por consiguiente del Perú, durante muchos meses del año a causa del cierre de la cordillera en la época de las nevadas. Las apelaciones de las sentencias dictadas por los alcaldes o las autoridades políticas locales y que debían sustanciarse ante las audiencias de Chacras o de Santiago, se veían, pues, enormemente dificultadas. Por otra parte, la subordinación a Lima perjudicaba también los intereses de la Corono: no era posible que desde esta ciudad se adoptasen con las debida celeridad las medidas requeridas por las necesidades de las gobernaciones que integraban las regiones australes del Virreinato del Perú. Desmembrados los territorios del Norte, que habían pasado a constituir el Virreinato de Nueva Granada, correspondía proceder de igual manera con las regiones del Sur, más extensas aún.
2. El crecimiento de la población en las regiones australes del Perú hacía conveniente la creación de un nuevo virreinato. Más de 600.000 habitantes estaban radicados en ellas. En un período de treinta y cuatro años (1744- 78) Buenos Aires y su campaña habían duplicado la población blanca por el aumento vegetativo y la entrada de extranjeros; los negros y mulatos habían aumentado en mayor proporción; la población indígena, en cambio, apenas sumaba algunos centenares.
3. El desarrollo del comercio y de las industrias influyó también en la creación del Virreinato. La gobernación del Río de la Plata, que debía ser el grupo central de la nueva organización, había aumentado su importancia económica como consecuencia de las primeras reformas de la dinastía borbónica. La ganadería, sobre todo, había adquirido un gran incremento. El contrabando se practicaba en gran escala; la autoridad virreinal tal vez pudiera evitar su desarrollo; no lo consiguió, sin embargo.
4. El avance lusitano fue la causa inmediata y decisiva de la creación del Virreinato. Como se recordará, el peligro portugués apareció en el siglo XVI al realizarse la fundación de San Vicente (1532); se conjuró parcialmente al ser anexado Portugal a España (1580 – 1640), aún cuando la anexión borró los limites coloniales y favoreció el avance lusitano sobre tierras castellanas; se intensificó en el siglo XVII al ser fundada la Colonia del Sacramento (1680); se agravó en el siguiente durante los diferentes episodios vinculados a las guerras europeas del siglo y continuó después de la Paz de París (1763) bajo la forma de una penetración continua y sigilosa: Portugal no se conformaba, en efecto, con haber perdido la provincia de Río Grande, recuperada por España. Sus agresiones provocaron la reanudación de la lucha y la organización de la expedición militar de Cevallos, la más importante que España mandó a América durante la época colonial. La creación del Virreinato, en forma provisional, tendía a reforzar la autoridad de su jefe, terminar el conflicto portugués y poner a Buenos Aires en condiciones de evitar nuevos atentados.
5. La necesidad de defender las costas patagónicas, no ocupadas aún con fundaciones españolas, hacia necesario la organización de un poder fuerte y vigilante en Buenos Aires. Las tentativas colonizadoras realizadas por Francia (1764 – 67) e Inglaterra (1766 – 74) sobre las islas Malvinas demostraban el interés o la codicia que despertaban las tierras australes, cuya riqueza pesquera era muy grande, y la necesidad de proveer a su ocupación y defensa.
Área Jurisdiccional. – El Virreinato del Río de la Plata abarcó una zona territorial muy amplia: cuatro de las actuales naciones sudamericanas quedaban totalmente comprendidas dentro de su jurisdicción: Argentina, Paraguay, Uruguay y Bolivia; una pequeña parte del Brasil: la región accidental de los Estados de Río Grande y Santa Catalina; algunos territorios chilenos: la costa del Pacifico comprendida entre los grados 21 y 26 y el occidente de Tierra del Fuego; durante algunos años perteneció también al Virreinato una pequeña parte del Perú: el territorio de Puno, segregado en 1796 de la intendencia de la Paz.
Estos territorios, equivalentes a la cuarta parte de la América del Sur, tenían costas sobre ambos océanos y por la variedad de climas y producciones encerraban riquezas de todas clases. El Virreinato poseía también ciudades importantes. En el Alto Perú: Charcas, con su importante Universidad, Potosí con su centro minero y la Casa de Moneda, Oruro, La Paz, Cochabamba, etc.; en el territorio argentino: Buenos Aires, centro comercial de gran importancia, Córdoba, asiento de la afamada Universidad; Salta, punto intermedio entre el Alto Perú y la región de Tucumán; Mendoza, sede de las antiguas autoridades chilenas, etc.; en el Uruguay, Montevideo, famosa por sus fortificaciones y su puerto; en el Paraguay, la Asunción, que era la más antigua ciudad del Virreinato, etc.
La creación del Virreinato del Río de la Plata suscitó protestas entre los comerciantes y autoridades del Perú. Dos virreyes, don Manuel de Guirior, primero (1778), el Caballero de Croix, años después (1789), procuraron la supresión de la nueva organización porque ella afectaba los intereses económicos y fiscales del Perú. Nada consiguieron, sin embargo, salvo la reincorporación de la región de Puno (1796), y el Virreinato subsistió hasta el movimiento revolucionario de 1810.
Organización política y administrativa. – Con la organización del Virreinato quedó constituida en Buenos Aires una autoridad política vigorosa que se dejó sentir sobre las divisiones existentes y que se conservaron: Buenos Aires, Tucumán, Cuyo, Paraguay, Potosí, Santa Cruz de la Sierra, Chacras y La Paz. Pero en el orden administrativo y a partir de la designación de Vértiz no tuvo, en efecto, la Superintendencia de la Real Hacienda, que ejerciera su antecesor. Esta función fue confiada a un funcionario especial: el Intendente de Ejercito y Real Hacienda a quien se encomendó cuanto concernía al régimen económico del ejercito y a la administración de las rentas reales. Tenía el carácter de Superintendente y estaba subordinado al Ministro de Indias, creado en 1714 y cuya creación redujo las atribuciones del antiguo Consejo. Dos funcionarios de esta naturaleza actuaron en el Virreinato: Manuel Ignacio Fernández (1777 – 83) y Francisco de Paula Sanz (1783 – 88). En efecto, desde 1788, la Superintendencia de la Real Hacienda quedó nuevamente en manos del Virrey.
La organización política y administrativa del Virreinato fue completada por la Real Ordenanza de Intendentes. Sancionada en 1782 fue reformada en 1783, después de ser sometida a un minucioso examen de las autoridades locales y entró a funcionar este último año. La iniciativa se había originado en Méjico: proyectada por el visitador Galvez y el Virrey Marques de Croix en 1768, fue aplicada por el primero, desde su cargo de Ministro de Indios, en el Virreinato del Río de la Plata. El sistema se extendió más tarde, a las demás colonias y aún cuando tuvo sus detractores se mantuvo hasta después de la iniciación del movimiento revolucionario. Una reforma realizada en 1802 no fue llevada a la practica.
De acuerdo con el régimen instalado, el Virreinato del Río de la Plata quedó dividido en ocho Intendencias, cuyo número se elevó transitoriamente a nueve (1784 – 96), y cuatro gobiernos subordinados.
El Alto Perú se dividió en cuatro Intendencias: La Paz, de la cual se segregó en 1784 el territorio de Puno para constituir otra Intendencia incorporada en 1796 al Perú; Cochabamba, Charcas y Potosí; esta última era la única parte del Virreinato que tenía costas sobre el Océano Pacifico. La parte oriental del Paraguay, bañada por el río de este nombre, constituyó también una Intendencia. Las tres restantes correspondieron al territorio argentino: Buenos Aires comprendía la actual provincia de este nombre, el litoral argentino y la Patagonia; Salta del Tucumán abarcaba las provincias de Salta, Jujuy, Tucumán, Santiago del Estero y Catamarca; Córdoba del Tucumán comprendía las de Córdoba, La Rioja, San Luis, Mendoza y San Juan.
Las provincias subordinadas, organizadas por la Ordenanza, fueron la de Mojos, en Bolivia; la de Chiquitos, que comprendía parte de Bolivia, el Oeste de Paraguay y la gobernación de Formosa; la de Montevideo, formada por el Uruguay y parte del Brasil, y la Misiones Guaraníes existentes al Este del Paraguay, en la gobernación de Misiones y en territorio del Brasil.
Los limites de cada una de éstas divisiones se fijaron sobre el papel; nunca sobre el terreno. Se trató, en general, de que coincidieron con los del respectivo obispado, pues cada intendencia debía constituir una organización completa tanto en lo civil y económico, como en lo eclesiástico y militar. Es, pues, imposible establecer con precisión sus respectivas jurisdicciones. De ahí que mientras la generalidad de los autores distribuye todo el territorio del Virreinato dentro de las divisiones de la Ordenanza, Molinarí, en un estudio reciente, excluye las tierras pobladas por salvajes – tales como el Chaco y las situadas al Sur del Salado – que según este autor caían bajo la acción vigilante de las intendencias vecinas y no dentro de una de ellas en particular. En cuanto a los gobiernos subordinados, sus situación sobre las fronteras le asignaban el rol de marcas militares.
Importancia de la nueva organización. – La Ordenanza de 1782 –83 implantó en el Río de la Plata una organización semejante a la establecida en España por los monarcas de la dinastía borbónica. Los intendentes eran, en efecto, una institución de origen francés, implantada por Felipe V (1718), suspendida luego y restablecida finalmente en 1749. Su establecimiento en el Río de la Plata y luego en las demás colonias, obedecía al propósito de uniformar el régimen colonial y el metropolitano, para convertir a las colonias en provincias de la monarquía.
La Ordenanza fraccionó el Virreinato en ocho grandes jurisdicciones y colocó al frente de ellas un funcionario especial denominado gobernador intendente. El de Buenos Aires ejercía las funciones de Superintendente general de la Real Hacienda hasta la supresión del cargo en 1788.
Los intendentes eran nombrados directamente por el Rey, durante cinco años en sus funciones, eran responsables de sus actos y quedaban sujetas al juicio de residencia. La Ordenanza clasificaba sus atribuciones en funciones de justicia, policía, hacienda y guerra.
Las primeras estaban a cargo de un teniente letrado, nombrado por el Rey, con jurisdicción en asuntos civiles y criminales y apelación ante la audiencia local.
Las funciones de policía comprendían todas las inherentes al gobierno. Tenían, pues, el alcance que el derecho administrativo moderno asigna al poder de policía: abarcaban un conjunto de medidas tendientes a fomentar el progreso económico y social, v. Gr.: realización de obras públicas, reglamentación del trabajo, mendicidad, limpieza y conservación de calles y caminos, etc.
Las funciones de hacienda tendía a organizar la correcta percepción e inversión de las rentas. Las atribuciones contenciosas de los antiguos Oficiales Reales pasaron a los Intendentes, bajo la vigilancia de una Junta Superior de Hacienda residente en Buenos Aires.
Las de guerra comprendían todo lo concerniente a la organización militar: proveeduría de víveres, pago de sueldos, etc.
La ordenanza de 1782 – 83 introdujo un principio de descentralización dentro del régimen centralista y metropolitano. Desde este punto de vista contribuyó a formar ambiente el régimen federal que nos rige. Sin embargo, redujo las atribuciones de los Cabildos: muchas de sus atribuciones pasaron, en efecto, a los Intendentes y la administración y manejo de los recursos municipales fue confiada en cada ciudad a la Junta de Propios u Arbitros, formada por el Alcalde ordinario de primer voto, dos regidores y el Sindico procurador general, quienes actuaban con independencia del Cabildo al cual pertenecían .
La ordenanza de Intendentes tuvo también propósitos humanitario: suprimió la institución de los corregidores y con ella, los repartimientos que eran fuerte de inevitables abusos.
Instituciones complementarias de la organización virreinal. – Como consecuencia de la creación del Virreinato se crearon distintas instituciones que complementaban la nueva organización.
1. Las Aduanas de Buenos Aires (1778) y Montevideo (1779) que no solamente tenían a su cargo la recaudación de los derechos aduaneros y otros impuestos, sino que revestían el carácter de organismos asesores del gobierno en materia económica.
2. El Resguardo del Río de la Plata (1787), encargado de evitar la introducción ilícita de mercaderías por tierra o por agua y de formar las causas de contrabando actuando bajo las ordenes inmediatas del Virrey (1794).
3. La Real Audiencia de Buenos Aires, restablecida en (1783). Comenzó a funcionar el año siguiente bajo el gobierno del Marques de Loreto.
4. El Consulado de Buenos Aires, autorizado por Carlos IV en 1794, tras una laboriosa gestión de los comerciantes locales iniciada en 1785.
Todas éstas instituciones renovaron la fisonomía de la Colonia, favorecieron su progreso y complementaron la nueva organización política establecida.
La propaganda revolucionaria en el Virreinato del Río de la Plata
Durante el gobierno de Arredondo llegaron al Virreinato las primeras noticias relacionadas con los sucesos europeos. En previsión de posibles disturbios, se le ordenó, por de pronto, que evitase su divulgación y en 1791 debió confiscar una narración de los mismos, que circuló con relativa profusión y cuyo traductor era el Conde de Liniers, hermano del futuro héroe de la Reconquista. En 1793 España declaró la guerra a Francia, su tradicional aliada desde principios del siglo XVIII. La ejecución de Luis XVI fue la causa del rompimiento. Una coalición general europea se formó contra Francia. En ella tomaron parte Inglaterra, España, Austria, Prusia, Holanda, Portugal y los Estados de Italia y Alemania.
Como consecuencia de esta situación fue menester adoptar medidas de carácter defensivo, vigilar a los escasos franceses residentes en el Virreinato y sobre todo, evitar la difusión de las ideas revolucionarias, gratas al núcleo culto de la población colonial, que conocía las obras de los filósofos del siglo XVIII y simpatizó con los revolucionarios, mientras respetaron la vida de Luis XVI. La ejecución de éste cambió la situación y los franceses merecieron la execración de todos. Sin embargo, la invasión de libros y publicaciones relativas a las revoluciones francesa y norteamericana fue cada vez mayor. En esta forma, los criollos, que en un principio no había percibido la trascendencia social y política de la primera, terminaron por comprenderla.
La suspicacia de las autoridades coloniales determinó la adopción de medidas precautorias en Montevideo y en Córdoba contra franceses o criollos partidarios de la Revolución de 1789. En Buenos Aires se castigaba severamente la llamada conspiración de los franceses. En el Alto Perú, se agitaban algunos pueblos de la intendencia de la Paz; en Potosí se brindaba por la libertad. En algunas colonias se descubrieron conspiraciones con miras a la independencia, según se ha dicho.
En la colonia portuguesa del Brasil, ocurrió lo propio; se descubrió un movimiento con fines emancipadores y fue ejecutado el alférez de caballería Joaquín de Silva Xavier, apodado Tiradentes (1792). Un pequeño monumento levantado en la Avenida Vértiz, recuerda en nuestra Capital, a este precursor de la independencia brasileña.
La repercusión de la revolución Francesa en el Virreinato del Río de la Plata tuvo efectos inmediatos de poca importancia. No así durante los primeros años del siglo XIX.
Divisiones políticas de la América española
Los Virreinatos y Capitanías. – Cien años de acción conquistadora bastaron a España para extender sus dominios desde las llanuras de Estados Unidos hasta la Tierra del Fuego, entre las costas del Atlántico y las del Pacifico. La ocupación del territorio se hizo después más intensa y, como consecuencia, las primitivas divisiones políticas sufrieron numerosas modificaciones.
Durante los siglos XVI y XVII todas las posesiones hispanoamericanas quedaban comprendidas dentro de dos grandes Virreinatos, llamados oficialmente reinos: Nueva España (Méjico) y Perú, organizados en 1534 y 1543, respectivamente. Más tarde se crearon los Virreinatos de Nueva Granada (1717 y 1739) y Río de la Plata (1776), y ocho Capitanías generales que posteriormente se redujeron a cuatro: Guatemala, Venezuela, Chile y Cuba.
De esta manera, al comenzar el siglo XIX, las actuales naciones hispanoamericanas quedaron distribuidas en ocho grandes divisiones políticas: Nueva España o Méjico, que comprendía casi toda la República de este nombre y el S. O. de los Estados Unidos; Perú, la república así llamada; Nueva Granada, las de Panamá, Colombia, Ecuador y los departamentos peruanos de Cajamarca y Piura; Río de la Plata: La Argentina, Bolivia, Uruguay, Paraguay y parte del Brasil y Chile; Guatemala el estado mejicano de Chiapas y la América Central menos Panamá; Venezuela y Chile, las respectivas repúblicas de este nombre; Cuba todas las posesiones de la Antillas y las Floridas.
La enorme extensión adjudicada a los Virreinatos y Capitanías provocó la organización de nuevas divisiones de carácter políticos y administrativos, bajo diversas denominaciones: presidencia, gobernaciones, provincias, intendencias, corregimientos, etc., cuya dirección estaba confiada a diversas autoridades con facultades más o menos amplias.
Las principales reformas políticas y administrativas datan del siglo XVIII y fueron concedidas por los monarcas de la dinastía borbónicas. Consecuentes con los principios del despotismo ilustrado que profesaban, se abstuvieron de dar intervención al pueblo en el gobierno colonial y hasta privaron al Paraguay del derecho de nombrar gobernadores en casos de acefalia, concedido al Río de la Plata por la real cédula de 1537 y conservada allí como fuero municipal. Sin embargo se preocuparon de mejorar la situación de las colonias mediante una mejor ordenación de las mismas, a fin de suprimir los abusos y la corrupción administrativa.
A estos resultados contribuyeron dos marineros españoles: don Jorge Juan y don Antonio de Ulloa, a quienes Felipe V designó en 1735 para acompañar a una misión científica francesa, encargada de medir un grado terrestre sobre el Ecuador. Concluida la tarea, ambos marineros dieron cumplimiento a la segunda parte de su misión: examinar el gobierno y estado de los territorios que visitaran. Fruto de sus observaciones fue un minucioso informe que elevaron a la Corona y en el cual expusieron, con una sinceridad y franqueza poco comunes, el estado de las colonias sudamericanas bañadas por el Pacifico. No hubo detalle de la vida publica colonial que escapara a la mirada de los viajeros. Los excesos de las autoridades, los abusos con los indios, el auge del contrabando, la inmoralidad de las costumbres y de las practicas administrativas, etc., dieron tema abundante a muchas páginas de colorido y realismo extraordinarios.
Presentado a Francisco VI, sucesor de Felipe V, el informe de Juan y Ulloa se mantuvo en reserva por espacio de ochenta años, pues en el se consignaban noticias sobre el estado de las plazas y arsenales coloniales y su divulgación habría perjudicado los intereses de España.
Las “Noticias Secretas”, nombre con el cual se conoce este informe, suministraron a la Corona una información amplia y fidedigna sobre la situación de una gran parte del mundo hispanoamericano y la puso en condiciones de atender sus necesidades más urgentes.
El Virreinato de Nueva España: Breve noticia sobre su fundación y progresos. – En 1534 se fundó el Virreinato de Nueva España, la primera organización de esta índole creada en América después de las Capitulaciones de Santa Fe que hicieron de Colón el primer Virrey americano. Subsistió durante casi tres siglos y tuvo a su frente funcionarios de elevada categoría social: miembros de la alta nobleza, en tiempos de la Casa de Austria; de la nobleza media, y especialmente militares y marinos de alta graduación, durante la dinastía borbónica. El primer Virrey de Méjico fue don Antonio de Mendoza; el último don Juan O’Donojú, que reconoció la independencia mejicana en 1821.
La capital del virreinato era la ciudad de Méjico, reedificada por Cortes sobre las ruinas de la opulenta Tenochtitlán. Pero el lago Tezcuco, sobre el cual se levantaba, inició un proceso de lenta desecación que paulatinamente transformó la nueva población haciéndole perder su carácter insular y lacustre. En cambio, el agua dulce de los lagos vecinos expuso a la ciudad al peligro de las inundaciones y obligó a realizar, a principios del siglo XVII, grandes obras de desagüe. Méjico fue durante la época colonial, la ciudad más importante de América: a fines del siglo XVIII y según el censo de 1793 contaba con 112.926 habitantes. Hacia la misma época, la población total del Virreinato alcanzaba a 4.483.529.
La iglesia tuvo una actuación destacada en el progreso colonial. Su labor comenzó apenas terminada la conquista militar. Antes de la creación del Virreinato ya habían iniciado su acción civilizadora, los franciscanos, los dominicos y los mercedarios. Los jesuitas llegaron después (1572), pero todos contribuyeron al sometimiento de los indios, a su defensa frente a los encomenderos y a la fundación de colonias y misiones.
El Virreinato de Méjico se destaca por la importancia de sus establecimientos de cultura. La Universidad, creada por real cédula de 1521, quedó inaugurada en 1553 y en ella se dictaron desde el primer momento cátedras de retórica, teología, instituta (derecho romano), filosofía, gramática, idiomas indígenas, etc. La imprenta fue introducida por el Virrey Mendoza (1535) y en el siglo siguiente se realizó el primer ensayo periodístico: La Hoja Volante de Méjico (1621). Las escuelas y colegios extendieron sus beneficios y desde el siglo XVII muchos mejicanos se destacaron como matemáticos, teólogos, literatos, poetas, etc. En el siglo XVIII se fundaron las Escuelas de Medicina (1768), de Minas (1791) y el Real Estudio de Botánica con su jardín anexo (1788).
Las artes tuvieron en Méjico un ambiente favorable para su desarrollo, debido a la capacidad artística de los aztecas y mayas que estaban radicados en el territorio a la llegada de los españoles.
La arquitectura, religiosa, publica y privada, presenta caracteres monumentales y refleja los estilos reinantes en España: el gótico decadente, el plateresco y el neoclásico, en el siglo XVI; el barroco posteriormente. La escultura fue eminentemente religiosa y se aplicó también a la decoración arquitectónica. Los mayores progresos datan del siglo XVIII; con anterioridad a el fue casi anónimo y de vida precaria.
La pintura constituyó, después de la arquitectura, el arte más importante: en el siglo XVI muchos conventos instalaron talleres para indios y vincularon así la tradición artística indígena con la pintura española de la época. En los siglos siguientes siguió un progreso creciente. Los artistas mejicanos crearon una técnica original para las pintura con incrustaciones de nácar, como puede apreciarse en los cuadros del siglo XVI, que firmó Miguel González y representan escenas de la conquista. Se encuentran en el Museo Etnográfico de nuestra Facultad de Filosofía y Letras. La cerámica hizo notables progresos: Guadalajara, Oajaca y sobre todo Puebla fueron sus principales centros de producción.
La Talla en Madera, para ornamentar muebles, altares, sillerías, etc., y el hierro forjado contaron también con excelentes artistas.
Desde el punto de vista industrial, Méjico fue un centro de bastante importancia pese a las restricciones características de la época. En algunas ciudades se fabricaban tejidos muy estimados, de calidad y gusto variado; en otras, armas, lozas, porcelanas, vinos, aguardientes, etc. La minería alcanzó un gran desarrollo: anualmente se extraían unos 1.600 kilogramos de oro y unos 537.000 de plata. Se explotaban también minas de cobre, estaño, hierro y mercurio. La agricultura hizo bastantes progresos, pero la sequedad del suelo y la escasez de lluvias le restaron importancia. Los ganados fueron introducidos desde la terminación de la conquista.
El indio y el negro esclavo fueron en Méjico los elementos necesarios para la explotación de sus riquezas y producciones.
El comercio con Europa se realizaba en los siglos XVI y XVII por medio de los galeones que llegaban a San Juan de Ulúa; el trafico comercia con Asia se efectuaba mediante la urca de Manila o nao de China en la forma que ya conocemos. Veracruz y Acapulco eran los puertos de entrada de los productos: desde allí se distribuían por el interior del Virreinato y por ellos salían al exterior los frutos y producciones coloniales. Las libertades comerciales de la dinastía borbónica mejoraron la situación: Yucatán y Campeche pudieron comerciar directamente con España (1768); Méjico quedó comprendido en las franquicias del comercio intercolonial (1774) y el Reglamento del Comercio Libre le favoreció para la reducción o exoneración de impuestos. Las flotas para Nueva España, establecidas en 1754, desaparecieron definitivamente desde enero de 1778 y varios puntos locales pudieron comerciar directamente con la Metrópoli o con sus dominios asiáticos.
En el orden político y administrativo, el Virreinato sufrió algunas reformas durante el siglo XVIII, como consecuencia de la visita de Julio de Galvez, a quien la Corona destacó en calidad de Visitador general. Llegó a Méjico en 1761 y adoptó diversas medidas que provocaron disturbios populares, reagravados con la expulsión de los jesuitas, decretada en 1767 y que le correspondió ejecutar. Con este último motivo hubo levantamientos en distintas ciudades y más de 90 amotinados sufrieron la pena capital. Por iniciativa suya y del Virrey marques de Croix, se pensó en dividir el territorio para facilitar su administración, pero la iniciativa no se llevó a la práctica hasta que elevado Galvez al cargo de Secretario de Indias, se dictó la Real Ordenanza para el establecimiento e instrucción de Intendentes de Ejercito y Provincia en el Reino de la Nueva España (1786) análoga a la sancionada cuatro años atrás (1782) para el Virreinato del Río de la Plata. Como consecuencia el territorio de Méjico quedó dividido en doce intendencias y tres provincias.
El Virreinato contaba con dos Audiencias: una establecida en Méjico; la otra en Guadalajara. En la capital funcionaba el Consulado, con las atribuciones propias de la institución.
En el orden religioso, Méjico estaba dividido en un arzobispado, ocho obispados y mil setenta y tres parroquias, y contaba con doscientos cincuenta y cuatro conventos.
La Capitanía General de Guatemala. – Inmediata al territorio mejicano, de cuyas autoridades dependía nominalmente, la capitanía de Guatemala quedó organizada en 1573 cuando se incorporaron a ella los territorios de Costa Rica y Nicaragua que habían sido conquistados desde Panamá.
Su capital era ciudad de Santiago de Guatemala, fundada por Pedro de Alvarado y que destruida por los terremotos debió ser refundada varias veces: la última fundación data de 1774. Desde 1567 fue asiento definitivo de una audiencia; en 1675 se fundó la Universidad y en el siglo siguiente tuvo un arzobispado (1742) del cual dependían tres obispos sufragáneos.
En el siglo XVII los ingleses se establecieron en el territorio de Belice u Honduras. Expulsados por los españoles en el siglo siguiente, volvieron a el y fundaron diversos establecimientos para el corte y aprovechamiento del palo campeche. El tratado de París (1763), que terminó la guerra de los siete años, les reconoció el derecho de extraer esta madera y el de Versalles (1783), que terminó la guerra emancipadora de los Estados Unidos, les ratificó la concesión y terminó sus limites. A partir de 1798 los ingleses se consideraron soberanos del territorio que ocupan en la actualidad.
El Virreinato de Nueva Granada. La Presidencia de Quito. – Nueva Granada fue el tercer virreinato organizado en la América española (el segundo correspondió al Perú). Su fundación data del siglo XVIII y respondió al plan de reformas políticas y administrativas realizadas por la dinastía de Barbón. Su establecimiento fue determinado por el desorden que imperaba en el Nuevo reino de Granada donde el respeto a la autoridad iba en declinación y los abusos de los gobernadores y miembros de la Real Audiencia requerían un correctivo. La creación se verificó en 1717 y al año siguiente se hizo cargo del gobierno el virrey don Jorge de Villalonga. Sus abusos provocaron la supresión del Virreinato en 1723 y la colonia volvió a su situación anterior, pero una real orden del 20 de agosto de 1739 lo restableció con carácter definitivo.
El nuevo Virreinato comprendía las actuales repúblicas de Panamá, Colombia, Ecuador, Venezuela (segregada en 1773 para constituir una Capitanía General) y los departamentos peruanos de Cajamarca y Piura, don Sebastián de Eslava fue el primer virrey de la segunda fundación; el último, don Antonio Amar y Barbón.
El Virreinato tuvo en su origen tres audiencias. Pero extinguida la de Panamá (1751), quedaron solamente dos: la que funcionaba desde 1549 en Santa Fe de Bogotá, capital del territorio fundada por Gonzalo Giménez de Quesada (1538), y la que tenía su asiento en Quito (1563), ciudad fundada por Diego de Almagro en 1534.
El virreinato contaba con algunos puertos importantes: Portobelo, centro del comercio durante el régimen de las dos flotas y que decayó al ser abolido el sistema. Santa Marta y Cartagena, dos plazas fuertes bien fortificadas, Panamá y Guayaquil.
Santa Fe de Bogotá fue asiento de una Universidad fundada en 1573 y que constituyó el centro más importante de la cultura neogranadina. Tuvo también un instituto de ciencias naturales, fundado a fines del siglo XVIII, y un Observatorio Astronómico que se constituyó a principios del siguiente: en él actuó el sabio matemático y naturalista don Francisco José de Caldas, la personalidad científica más destacada de la América colonial, fusilado en 1816 por orden del General Morillo debido a su actuación como ingeniero en las filas emancipadoras. En 1738 se instaló la primera imprenta y medio siglo después apareció el primer periódico: un semanario científico educativo llamado Papel Periódico de Santa Fe de Bogotá (1789).
Nueva Granada fue perturbada a fines del siglo XVIII por un alzamiento revelador de la inquietud que agitaba a las colonias a despecho de las reformas políticas, económicas, administrativas y culturales de la dinastía borbónica. La elevación de los impuestos a causa de la guerra entre España e Inglaterra, durante la emancipación de los Estados Unidos, provocó la Revolución de los Comunes o Revolución del Socorro, así llamada por haberse iniciado en el pueblo de este nombre (1781). El movimiento coincidió con el levantamiento de los indios peruanos acaudillado por Tupac Amarú (1780 – 83) y adquirió grandes proporciones. Su jefe don Juan Francisco Berbeo reunió un ejercito de 20.000 hombres y logró llegar a un acuerdo con las autoridades. Pero el convenio concertado por mediación del Arzobispo Caballero y Góngora fue desaprobado por el Virrey don Manuel Antonio Flores y, vencidos los rebeldes, sus cabecillas murieron en el cadalso.
Años después, la publicación de La Declaración de los Derechos del Hombre, formulado por la Asamblea Constituyente de Francia, provocó la detención y envió a España de su traductor don Antonio Nariño y de quince personas más (1794).
Dentro del Virreinato de Nueva Granada quedaba comprendida la Presidencia de Quito, así llamada porque el gobierno lo ejercía el presidente de la Real Audiencia fundada en 1563 y que tenía jurisdicción sobre la actual República del Ecuador y el Norte del Perú. Dicho funcionario estaba sometido originariamente a la autoridad del Virrey del Perú pero ejercía un poder omnímodo en el territorio. Suprimida la Audiencia, al organizarse en 1717 el Virreinato de Nueva Granada, dentro de cuya jurisdicción quedó el territorio de Quito, fue restablecida al ser abolido el Virreinato, pero pasó a depender del mismo cuando este se restableció definitivamente en 1739.
Las dos ciudades más importantes de la Presidencia eran Quito y Guayaquil. La primera tuvo imprenta desde 1760; treinta años después se erigió en ella una Universidad (1791), la última fundada por España en América, y algo más tarde apareció el primer periódico, Primicias de la Cultura de Quito, cuyo fundador, Francisco Eugenio de Santa Cruz y Espejo, solamente alcanzó a publicar tres números.
En materia artística, “los escultores, como los pintores de Quito, se hallan a la cabeza del arte hispanoamericano. La escuela quiteña era la más famosa de la época colonial – dice Solá –, como lo atestiguan la presencia de sus obras en casi todas las ciudades de Nuevo Mundo. Entre 1779 y 1787 se exportaron por el puerto de Guayaquil 264 cajones con pinturas y esculturas quiteñas Quito, como otras ciudades americanas, fue víctima de verdaderos saqueos de obras de arte, comenzando con el efectuado durante la expulsión de los jesuitas, pues la iglesia de la Compañía fue despojada de sus pinturas, esculturas y objetos preciosos, que fueron llevados a España. A mediados del siglo XIX, Alcides D’Orbiguy, después de realizar una nueva razia, dijo que nada valioso quedaba ya en Quito. Sin embargo, la capital ecuatoriana guarda un gran tesoro de arte colonial”.
Guayaquil era el puerto más importante del territorio quiteño. Allí se fabricaban y carenaban los navíos que frecuentaban la navegación del Pacifico y por el se practicaba un activo intercambio comercial.
La conquista espiritual encontró un escenario adecuado en las regiones orientales de Quito, donde los jesuitas organizaron misiones, inferiores a otras similares por su organización y resultados, pero superiores a ellas por el entusiasmo y sacrificio de sus iniciadores.
Capitanía General de Venezuela. – Durante los dos primeros siglos de su existencia, Venezuela fue una simple gobernación comprendida dentro de la jurisdicción de la Audiencia de Santo Domingo. Una real cédula de 1560 dispuso que en caso de acefalía, el gobierno lo ejercían los cabildos dentro de sus respectivos distritos y por intermedio de los alcaldes; más tarde (1676), correspondió exclusivamente al Cabildo de Caracas. Creado el Virreinato de Nueva Granada, Venezuela fue incorporada a él; volvió a la situación anterior al decretarse la supresión del régimen virreinal y se le reincorporó, al ser definitivamente restablecido. Finalmente, a partir de 1773, fue erigida la Capitanía General. Sin embargo, la función de la Audiencia demoró hasta 1786; mientras tanto, las apelaciones se substanciaban ante la de Santo Domingo.
La capital de Venezuela era la ciudad de Caracas, fundada en 1567 por el capitán Diego Losada. Desde 1721 fue asiento de una Universidad; en 1793 se estableció el Consulado. La imprenta funcionó con retardo y no hubo periódicos hasta la primera década del siglo XIX: la Gaceta de Caracas apareció en 1808.
Desde el punto de vista eclesiástico había un Obispado establecido en Caracas (1636) y anteriormente en Coro (1531). En Cartagena funcionaba el Tribunal de la Inquisición.
La presencia de los holandeses, establecidos en las islas de Curazao y Bonaire desde la tercera década del siglo XVII (1634) favoreció extraordinariamente el contrabando. Ante la inutilidad de las tentativas realizadas para extirparlo, la Corona fundó en el siglo siguiente la Compañía de Guipúzcoa (1728 – 85) que, pese al monopolio de que virtualmente disfrutaba y a la oposición de los colonos, contribuyó al progreso de la Capitanía. Los productos coloniales de Venezuela eran el cacao, el café, el añil, maíz, tabaco, algodón, etc. La Guayra, Cumará, Barcelona, etc., eran los puertos principales.
La población ascendía al terminar el período colonial, a unos 800.000 habitantes, de los cuales solamente la cuarta parte eran blancos; los restantes, indios, negros y cruzas.
La conquista espiritual se realizó tierra adentro, donde los jesuitas formaron las misiones llamadas del Orinoco, a orillas de este río.
Al finalizar el siglo, Venezuela experimentó los primeros síntomas de insurrección. En 1797 y luego en 1799 abortaron dos movimientos y en 1806, Francisco Miranda, que desde años atrás gestionaba el apoyo de Inglaterra para emancipar las colonias españolas, intentó un desembarco en Coro, tras un reñido combate naval en las costas de Ocumare, pero, falto de apoyo, debió abandonar la tentativa.
Capitanía General de Cuba: su importancia en el comercio marítimo. – La erección de la Capitanía General de Cuba se debió al Tratado de Basilea (Suiza) (1795) por el cual Francia adquirió la parte oriental de la antigua Española, que España no recuperó hasta la invasión napoleónica de 1808. Con tal motivo muchas familia establecidas en Santo Domingo emigraron a Cuba y se establecieron en la región oriental de la isla. La jurisdicción de la Capitanía se extendió desde 1800 a Las Floridas, nombre aplicado a La Florida propiamente dicha (Florida Oriental) y a una parte de la antigua Luisiana francesa, la región de Nueva Orleans o Florida Occidental. Puerto rico dependía también de Cuba, y esta isla se convirtió así en el centro del gobierno español en las Antillas. Como consecuencia, la primera audiencia americana que había funcionado en Santo Domingo se traslado a Puerto Príncipe, donde comenzó a funcionar en 1800.
Cuba fue un importante centro comercial. El cultivo del tabaco, la caña de azúcar, el café y el caso favorecieron la riqueza de la isla que a fines del siglo XVIII contaba con 167.710 habitantes, de los cuales 71.180 eran gente de color y entre ellos 44.633 esclavos. La ocupación inglesa de La Habana (1762 – 63) durante la Guerra de os Siete Años produjo, pese a la oposición de los colonos, resultados insospechados: terminó un intenso movimiento comercial que contrastaba con la inactividad anterior. La política reformista de Carlos III, concordante con las aspiraciones de los colonos, inició un período de franca prosperidad. Esta situación continuó en el siglo siguiente y contribuyó, sin duda, a que Cuba permaneciera ajena al movimiento emancipador que agitaba el resto del mundo hispanoamericano y que destruyó el imperio colonial español.
Desde 1782, La Habana tuvo Universidad propia y la cultura adquirió bastante desarrollo.
Capitanía General de Chile. – El territorio de Chile fue, según un autor español, la posesión “menos útil a la Metrópoli, la más costosa y la más disputada” y un historiador chileno agrega que fue también “la más pobre y la más atrasada”. Carecía, en efecto, de metales preciosos y la hostilidad de los indios araucanos se mantuvo en forma continua: ante ellos fracasaron la energía de los conquistadores, la tenacidad de los colonos y la acción evangelizadora de los jesuitas. España debió aceptar como un hecho consumado la independencia araucana: los indios se reconocieron sus vasallos pero no se sujetaron a su autoridad (1650).
Durante los primeros siglos de su existencia, Chile constituyó una gobernación dependiente del Virreinato del Perú. Su jurisdicción se extendía también al oriente de los Andes. Comprendía la gobernación del Tucumán, separada por la real cédula de 29 de agosto de 1563; la Patagonia, incorporada al gobierno de Chile el 29 de septiembre de 1554 y al del Río de la Plata por la real cédula de 1617, y la región de Cuyo sobre la cual conservó su autoridad hasta la creación del Virreinato del Río de la Plata en 1776.
Cuyo se mantuvo, pues, durante más de dos siglos (1561, fundación de Mendoza, a 1776, creación del Virreinato) bajo el gobierno de Chile, a pesar de las gestiones que, desde fines del siglo XVI (1586), realizaron las autoridades del Tucumán para que dicho territorio pasase a depender de ellos. En efecto, las mismas razones que había determinado la separación del Tucumán, existían en el caso de Cuyo: La Cordillera Nevada, como solía llamarse a la de los Andes, dificultaba las comunicaciones y perjudicaba los intereses cuyanos. Las gestiones del Cabildo de Mendoza tampoco dieron resultado. Durante este período, Cuyo formaba uno de los once corregimientos chilenos u las autoridades locales residían en la ciudad de Mendoza.
Creado el Virreinato del Río de la Plata, el territorio de cuyo quedó comprendido dentro de su jurisdicción. Chile sufrió una reducción importante en su extensión y al año siguiente fue elevado a la categoría de Capitanía General (1778).
La situación económica mejoró como consecuencia del auto de Cevallos (1777), aprobado por la Corona (1778), que autorizó el comercio entre las provincias del Virreinato, Chile y Perú y luego a raíz del Reglamento del Comercio Libre (1778). Cuatro vías mercantiles aseguraban la entrada y salida de productos: la del Perú, por el Pacifico; la de Buenos Aires, a través de la Cordillera; la directa con España por el estrecho de Magallanes y la vía ilegal del contrabando que vinculaba comercialmente a esta Capitanía, como a las demás colonias, con las naciones productoras de Europa. Sin embargo, Chile no ofrecía productos de exportación. No obstante, las minas de cobre constituían la principal fuente de recursos de la administración.
La capital era la ciudad de Santiago fundada por Pedro de Valdivia en 1541. Allí residía también la Real Audiencia creada en 1607 y que comenzó a funcionar desde 1609. Anteriormente hubo un tribunal de igual categoría en Concepción, pero su existencia fue breve (1565 – 75). En 1738 se fundó la Universidad y cuarenta años más tarde el Colegio de San Carlos (1778). Años después, se creó el Tribunal del Consulado bajo la fecunda administración de D. Ambrosio de O’Higgins.
La imprenta no funcionó en Chile hasta después de la revolución. Fue traída de los Estados Unidos en 1811 y al año siguiente se publicó el primer periódico, la Aurora de Chile.
Conquista y colonización del territorio Argentino
Corrientes conquistadoras y rumbos de la colonización. – El territorio de le República Argentina fue parcialmente ocupado y colonizado entre los años 1536 y 1596 por tres corrientes distintas que acometieron la conquista desde rumbos opuestos: el oriente, el norte y el oeste.
La primera corriente vino directamente de España y colonizó el Río de la Plata. Esta denominación comprendía en un principio el territorio limitado por los paralelos 25 y 36, con costas sobre ambos océanos, es decir, parte de las actuales repúblicas de Chile, Argentina, Paraguay y Brasil y todo el suelo uruguayo. Más tarde el adelantazgo rioplatense sufrió diversas modificaciones especialmente cuando La Gasca confío a Valdivia el gobierno de Chile, asignándole un ancho de 100 leguas: el Río de la Plata perdió entonces la parte chilena y las regiones del Tucumán y Cuyo.
La segunda corriente colonizadora fue una prolongación de la conquista del Perú e inicio la ocupación del Tucumán. Este territorio comprendía originalmente una reducida porción del Norte argentino pero posteriormente abarcó las actuales provincias de Tucumán, Salta, Jujuy, La Rioja, Catamarca, Santiago del Estero, Córdoba y buena parte del Chaco.
La tercera corriente vino de Chile y al penetrar en tierras argentinas, se dividió en dos ramas. Una de ellas continuó la conquista del Tucumán, cuyo territorio quedaba dentro de las cien leguas asignadas por La Gasca a la gobernación de Valdivia, pero una real cédula de 1563 lo segregó definitivamente de ella; la otra tomó a su cargo la ocupación de Cuyo, región que abarcaba las provincias de Mendoza, San Juan y San Luis, la gobernación del Neuquén y parte de la Pampa y Río Negro.
Por la acción de las tres citadas corrientes colonizadoras quedó asentada la dominación española sobre las actuales provincias argentinas durante el siglo XVI.
En cuanto a la Patagonia, después del fracaso de las expediciones de Alcazaba, Camargo y de Rivera, su ocupación fue intentada por los conquistadores de Chile. Una real cédula de septiembre 24 de 1554 concedió a Valdivia y aunque este ya había muerto, quedó sometida al gobierno de Chile hasta su incorporación definitiva al Río de la Plata por real cédula de 1617.
Ocupación definitiva del Río de la Plata. – El Río de la Plata fue la primera parte del territorio argentino que los españoles ocuparon con carácter definitivo.
Dos causas fundamentales decidieron su ocupación:
En primer termino, la necesidad de evitar el avance portugués sobre la costa oriental del continente, que desde la expedición de Souza (1531) y la fundación de San Vicente (1532) se revelaba en forma insistente y amenazadora para los intereses españoles.
En segundo lugar, la llegada de Hernando Pizarro a España conduciendo el quinto correspondiente a la Corona en los tesoros incásicos, reavivó la leyenda sobre las riquezas del Río de la Plata y abrió nuevos horizontes a la ansiedad de los aventureros.
El peligro lusitano y la codicia de los españoles decidieron, pues, la colonización del territorio bañado por el estuario. Su ocupación fue concedida a Don Pedro de Mendoza el 21 de mayo de 1534, con el titulo de Adelantado.
Los adelantados. – El régimen de los Adelantados no fue exclusivo del litoral argentino. Adelantados fueron Bartolomé Colón, hermano del Almirante: Vasco Nuñez de Balboa, descubridor del Mar del Sur; Francisco de Montejo, conquistador de Yucatán; Francisco Pizarro, en la capitulación de 1529; Sebastián Benalcazar, al recibir el gobierno de Popayán, etc. En el Río de la Plata la organización del adelantazgo respondió a la necesidad de ampliar las atribuciones conferidas a los particulares que tomaron a su cargo la tarea de ocupar el territorio.
¿Qué era el Adelantazgo? Simplemente un convenio entre la Corona y el conquistador, en virtud del cual éste se comprometía a colonizar por su cuenta el territorio y aquella le confería, dentro de ciertos limites, el derecho de gobernarlo. El contrato se llamaba capitulación.
El Adelantazgo fue una institución transitoria; se mantuvo durante sesenta años (1534 – 94) y desapareció al terminar el período inicial de la colonización. Hubo solamente seis adelantados: don Pedro de Mendoza (1536 – 37), Alvar Nuñez Cabeza de Vaca (1542 – 44), Juan de Sanabria (1547), Diego de Sanabria (1549), Juan Ortiz de Zárate (1574 – 75), y Juan Torres de Vera y Aragón (1578 – 90). De ellos, cuatro solamente fueron efectivos.
En efecto, Juan de Sanabria murió en España y su hijo Diego no llegó a su destino. Durante los largos periodos que median entre los distintos Adelantados, actuaron diversos gobernadores: Domingo Martínez de Irala (1539 – 42; 1544 – 52 y 1552 – 56), Gonzalo de Mendoza (1556 – 58), Francisco Ortiz de Vergara (1558 – 65), Martín Suárez de Toledo (1572 – 74) y Diego de Mendieta (1576 – 77). En nombre de Ortiz de Zárate y Vera y Aragón gobernaron sus tenientes: Felipe de Cáceres (1568 – 72) por el primero; Juan de Garay (1578 – 83) y luego Juan de Torres Navarrete (1584 88) por el segundo.
El régimen de los Adelantados fue, pues, transitorio y accidental. Tenía, en efecto, el grave inconveniente de mantener en conflicto el interés político de la Corona y el privado del Adelantado.
Como caso típico podemos citar la despoblación de Buenos Aires en 1541 y el repliegue del movimiento colonizador hacia el Paraguay.
Expedición de Mendoza. – Don Pedro de Mendoza pertenecía a una familia de la nobleza castellana y era un hombre de corte, habituado exclusivamente a la vida palaciega. Paje de Carlos V, ascendió luego a gentilhombre de cámara, cargo que le permitía vivir en el palacio real y percibir una pensión anual. Nunca fue hombre de combate. Actuó, sin embargo, en el ejercito de Italia durante el saqueo de Roma (1527), episodio fundamental de la segunda guerra entre Carlos V y Francisco I, pero lo hizo desempeñando una función civil que le permitió duplicar su fortuna, vendiendo su protección a ciertos personajes de la corte pontificia. Estos antecedentes no lo señalaban como la persona más indicada para mandar la expedición al Río de la Plata. Además, si al capitular la conquista sólo tenía 34 años de edad, su organismo encerraba el germen de una terrible enfermedad, que antes de su partida invalidó rápidamente su vigor físico y moral.
Los preparativos del viaje insumieron quince meses. El 24 de agosto de 1535, la expedición salió de puerto de Sanlúcar. Se componía de ocho naves y un millar de hombres, pero algunos autores elevan a once y aún a trece el número de embarcaciones y proporcionalmente el de expedicionarios. Contrasta este efectivo con la inferioridad de las fuerzas de que dispusieron Pizarro y Cortés para iniciar sus campañas.
Un hermano del Adelantado, de nombre Diego, mandaba la escuadra con el titulo de Almirante. Participaban también en la expedición un sobrino de Mendoza, varios sacerdotes y algunos capitanes de las guerras de Italia que aprovechaban la tregua producida por la paz de Cambrai (1529). El elemento extranjero no faltaba en la empresa, especialmente los italianos, flamencos y alemanes. Entre estos últimos figuraba Ulrico Schmidel, soldado bávaro, autor de un minucioso relato sobre su estada en el Río de la Plata, que a pesar de los errores y exageraciones que contiene, constituye una preciosa fuente de información para el estudio del período inicial de nuestra historia. Algunos expedicionarios venían con sus esposas. Otras mujeres participaban también en la empresa. La expedición traía numerosos caballos, pero, a pesar de su carácter colonizador, no se embarcaron semillas para la siembra ni ganado vacuno o menor.
La expedición recaló en las Canarias donde Pedro Fernández de Lugo, Adelantado de las islas, reunía elementos para asumir el gobierno de Santa Marta, que recientemente se le había concedido. Mendoza le compró tres barcos.
La escuadra marchó luego hacia las islas del Cabo Verde y tomó rumbo al continente. Una parte de ella, mandada por do Diego, se dirigió directamente al Río de la Plata, mientras el resto, bajo las ordenes del Adelantado, recalaba en la desierta bahía de Río de Janeiro (noviembre 30 de 1535). La estada es estos lugares no excedió de quince días y durante su transcurso ocurrió el asesinato del maestre de campo Juan de Osorio, Teniente del Adelantado y su Justicia Mayor. Acusado por Juan de Ayolas, Mendoza lo hizo apuñalar sin oírlo, en la creencia de que intentaba traicionarlo y amotinarse.
Fundación de Buenos Aires. – Mendoza llegó al estuario en el mes de enero de 1536 y ancló junto a la isla de San Gabriel; allí lo esperaba su hermano don Diego, quien había explorado ambas márgenes del Plata y pudo suministrarle amplias informaciones para el emplazamiento de la primera fundación. Tras maduro examen, el Adelantado dió preferencia a la costa argentina y eligió como asiento de la colonia la meseta correspondiente al actual Parque Lezama, a cuyo pie corría un canal, tal vez el antiguo cauce del Riachuelo, en donde hallaron puerto seguro los navíos de la expedición. El terreno ocupado fue reducido: seguramente no excedió de una manzana, pero según la lamina que ilustra el libro de Schmidel afectaba la forma de un pentágono.
El Adelantado hizo venir de San Gabriel los obreros necesarios para iniciar los primeros trabajos. El perímetro fue defendido por una pared de barro y un foso; más tarde se le agregó una palizada exterior. La región no permitía utilizar otros materiales y las viviendas construidas fueron modestas chozas de paja y barro. Más que una ciudad, semejaba un recinto atrincherado.
En los primeros días de febrero de 1536 quedó construida la población, a la cual se dió el nombre de Puerto de Nuestra Señora Santa María del Buen Aire, abreviado más tarde con la eliminación del Santa María y sustituido al año con el más sintético aún de Puerto de Buenos Aires. Fue un homenaje tributado a Nuestra Señora del Buen Aire, venerada en Cagliari (Cerdeña), acaso en cumplimiento de una promesa; no una alusión a la excelencia del aire que se respiraba, como se creyó y repitió durante muchos tiempo.
La región circunvecina formaba una vasta llanura, habitada por los guaraníes de las islas, a quienes los cronistas de la conquista llaman impropiamente querandíes. Estos indígenas recibieron benévolamente a los españoles y les suministraron víveres, pero cansados de sus exigencias les retiraron su apoyo.
Los colonos habían consumido los alimentos traídos de España y la negativa les creó una difícil situación. Para conjurarla enviaron expediciones ala costa del Brasil (marzo 3) y al río Paraná. Esta última regresó, poco después, sin haber conseguido los víveres necesarios.
El combate de Corpus Christi (junio 15 de 1536) aumentó el malestar reinante. En las proximidades del río Luján, a inmediaciones del Tigre, chocaron 340 soldados mandados por don Diego de Mendoza con los guaraníes de las islas y sus aliados los indios pampas. Los conquistadores resultaron vencedores, pero las flechas, las boleadoras y las bolas pérdidas utilizadas por los indios les ocasionaron sensible pérdidas. Diego de Mendoza, su sobrino Pedro Benavides y otras personas de distinción sucumbieron en el encuentro. El capitán Pedro de Luján fue a morir a orillas del río que recuerda su nombre.
Este choque ocasional fue el preludio de un serio ataque contra la colonia. Nueve días después era sitiada por los indios e incendiada en parte mediante bolas ardientes arrojadas sobre las chozas. El asedió duró más de quince días y los pobladores sufrieron las torturas del hambre. Las ratas, ratones y culebras llegaron a ser artículos codiciados y muchos soldados concluyeron por comer el cuero de los zapatos. Según referencia de Schmidel ocurrieron casos de canibalismo.
Viajes al Norte. – Fracasada la expedición enviada por el Paraná para buscar víveres, Mendoza ordenó otra con igual objeto. Tres bergantines, tripulados por noventa hombres cada uno, fueron despachados bajo las ordenes de Juan de Ayolas (mayo de 1536).
El viaje resultó fructífero, aunque, como en el anterior, muchos expedicionarios murieron de hambre. Ayolas fundó el fuerte de Corpus Christi, cerca del río Coronda, en territorio santafecino. La fundación coincidió con el combate del mismo nombre tan infortunado para los conquistadores. Los indios timbúes, pobladores de la comarca, le facilitaron abundantes víveres; con ellos retornó a Buenos Aires.
Reconfortados los pobladores, Mendoza partió por el Paraná en compañía de Ayolas (agosto de 1536). Llevaba la mayor parte de la gente con el propósito de trasladar al interior el centro del gobierno. Durante el viaje se fundó un nuevo asiento o fortín, llamado Nuestra Señora de la Buena Esperanza, cinco leguas al sur del anterior. Tras breve permanencia en este punto, Mendoza quiso hallar el camino hacia las regiones del oro y de la plata inútilmente buscando por Caboto en 1527. Como sus dolencias se lo impedían confío el mando de la expedición a Juan de Ayolas (octubre 14) y retornó a Buenos Aires.
Regreso del Adelantado. – La enfermedad que minaba el organismo del Adelantado hacia rápidos progresos, pero la situación de la ciudad mejorado. En efecto, los colonos habían hecho plantaciones y el navío despachado a las costa del Brasil había regresado trayendo abundantes víveres y algunos castellanos residentes en Santa Catalina, barbarizados por la convivencia con los indios.
Sin noticias de Ayolas y preocupado por su suerte, el Adelantado despachó a los capitanes Juan de Salazar y Gonzalo de Mendoza, con la misión de buscarlo (enero 15 de 1537). Finalmente, resolvió regresar a España para cuidar su salud. Antes de hacerlo adoptó las medidas necesarias para el gobierno del territorio: designó teniente gobernador a Juan de Ayolas y, en su ausencia, a Francisco Ruiz Galán.
Las instrucciones dejadas revelan su desaliento por el fracaso financiero de la empresa: ordenaba a sus tenientes la despoblación de Buenos Aires y si Ayolas entraba en contacto con los conquistadores del Perú debía venderles el Adelantazgo “por todo lo que más pudiere”.
Mendoza zarpó de Buenos Aires el 22 de abril de 1537 y falleció durante el viaje (junio 23).
Expedición de Ayolas. – De acuerdo con las instrucciones recibidas, Ayolas se proponía llegar hasta las tierras del Norte donde comenzaba el Adelantazgo y se ubicaba la famosa Sierra de la Plata, que tanto obsesionaba a Mendoza. Trataba, en realidad de alcanzar las tierras peruanas, sin saber que la línea divisoria de Nueva Toledo y el Río de la Plata pasaba por la parte norte del territorio argentino, es decir, fuera del Perú.
Debido a este error, la expedición de Ayolas salió de la jurisdicción del Río de la Plata para internarse en territorio boliviano. En efecto, siguiendo el curso del Paraná, Ayolas penetró en el río Paraguay y llegó hasta un puerto natural situado a los 19 grados de latitud que los expedicionarios llamaron de la Candelaria (febrero 2 de 1537). Mientras su segundo Domingo Martínez de Irala quedaba en este puerto, al frente de cuarenta hombres encargados de cuidad las naves y con orden terminante de aguardar su regreso, Ayolas avanzó por tierra con rumbo al Noroeste. No existen datos concretos sobre los lugares visitados por la expedición, que se realizó mientras los conquistadores peruanos se debatían en la primera guerra civil. Todo permite suponer, sin embargo, que Ayolas Llegó hasta el centro de la actual República de Bolivia y retornó a la Candelaria cargado de botín. Aquí le esperaba una sorpresa: la ausencia de Irala. Visitado en este puerto por Salazar y Gonzalo de Mendoza, emisarios del Adelantado, Irala había partido con ellos en dirección al Norte y descendió luego hasta el Pilcomayo para carenar los barcos. Cuando retornó a la Candelaria, Ayolas había regresado, refugiándose, según se presume, entre los indios payaguás, quienes repitieron con el la tragedia de Alejo García, su predecesor en la empresa: lo asesinaron con todos sus compañeros.
Orientación de la conquista: primer gobierno de Irala. – Al separarse de Irala, Juan de Salazar fundó en territorio paraguayo, próximo a la desembocadura del Pilcomayo, una casa fuerte bajo la advocación de Nuestra Señora de la Asunción (agosto 15 de 1537), origen de la ciudad del mismo nombre, organizada por Irala años después.
Esta función marca un hecho importante en la historia de la conquista. Con ella aparecen dos asientos extremos dentro del territorio del Río de la Plata: Buenos Aires, en una región pobre pero ventajosamente situado junto a un gran río y en comunicación directa con España; Asunción, en el interior del adelantazgo, alejado de la metrópoli pero en las proximidades del codiciado Perú. Dentro de la lógica de los conquistadores y en oposición a los intereses políticos de la Corona, Asunción seria el centro de la colonización: Buenos Aires debía ser absorbida por el y desaparecer. Así sucedió, en efecto.
Entretanto, Ruiz Galán llegó al Paraguay y forzó a Irala a reconocer su autoridad. Luego regresó a Buenos Aires, a donde poco después llegó un comisionado real llamado Alonso de Cabrera. Venia al frente de una expedición organizada por un representante de Mendoza. Traía abundante víveres y era portador de una real cédula suscrita por Carlos V en Valladolid, a 12 de septiembre de 1537, por la cual concedía a los colonos el derecho de elegir gobernador en casos de acefalia, consagrando a su favor un régimen de excepción dentro del sistema colonial.
Cabrera y Ruiz Galán se dirigieron a la Asunción, donde Irala, es su carácter de teniente de Ayolas había asumido el mando. No existía, pues, la acefalia prevista por la real cédula de 1537 y Cabrera lo declaró en posesión del cargo con asentimiento de todos los pobladores (1539). Meses después, Irala conoció el trágico fin de Ayolas (marzo de 1540), y quedó convertido en jefe de la conquista, papel que desempeño hasta la llegada del segundo adelantado Alvar Nuñez cabeza de Vaca (1542).
Su primer gobierno duró, pues, de 1539 a 1542. Los dos hechos fundamentales del mismo fueron la despoblación de Buenos Aires y la transformación en ciudad de la casa fuerte de la Asunción (1541), cuya población, aumentada con la procedente de Buenos Aires, no cabía dentro de los reducidos limites del primitivo asiento. A tal efecto, derribó la empalizada, distribuyó solares, etc. La Asunción, como ciudad, data, pues, del 16 de septiembre de 1541, fecha en que se organizó el primer cabildo.
La despoblación de Buenos Aires, resistida en un principio por sus habitantes, quedó consumada meses antes, en junio de 1541.
Como resto de la primitiva colonia quedaron algunas yeguas y caballos que se multiplicaron en forma sorprendente y fueron la base de una extraordinaria riqueza.
A partir de esta época y cómo los asientos fundados en Santa Fe habían sido abandonados anteriormente, el litoral argentino quedó despoblado hasta el año 1573, fecha de la fundación en la ciudad de este nombre.
EL VIRREINATO DEL PERÚ
Organización y área jurisdiccional. Desmembramiento del Virreinato. – El Virreinato del Perú fue la segunda organización de esta índole creada en América. Data del año 1543 y se implantó para facilitar el cumplimiento de Las Nuevas Leyes u Ordenanzas de 1542 dictadas para mejorar la situación de los indios. El primer virrey fue Blasco Nuñez de Vela, cuya intemperancia provocó graves acontecimientos: la tercera guerra civil del Perú acaudillada por Gonzalo Pizarro (1544), la muerte del Virrey después de la batalla de Añaquito (1546) y la pacificación del territorio por el licenciado La Gasca (1546 – 48). Tras un breve interinato de la Real Audiencia, asumió el mando el Virrey don Antonio de Mendoza, el mismo que había iniciado el período virreinal en Méjico.
La jurisdicción del virreinato se extendía, en su origen, a todas las colonias españolas de la América del Sur, excepción hecha de Venezuela; abarcaba, por consiguiente, las actuales repúblicas de Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia, Chile, Argentina, Paraguay, Uruguay y parte del Brasil.
En el siglo XVIII se inició su desmembramiento: Nueva Granada (1717 y 1739) y el Río de la Plata (1776) fueron erigidos en Virreinatos; Chile (1778) en Capitanía General. Su área jurisdiccional quedó limitada, por consiguiente, durante los últimos años de la dominación española, al territorio del Perú actual. No obstante ello, tenía dos Audiencias: una en Lima (1542); la otra en el Cuzco (1787).
La capital del Virreinato era la ciudad de Lima, fundada por Francisco Pizarro, con el nombre de Ciudad de los Reyes el 8 de enero de 1535, a orillas del río Rimac, cuyo nombre, transformado en Lima, sirvió para designarla.
En 1778 el virreinato quedó dividido en ocho intendencias y dos provincias.
Gobierno de los Virreyes. Opulencia de Lima. – Cuarenta y dos virreyes actuaron en el Perú desde la creación del Virreinato hasta su extinción definitiva en 1824, como consecuencia de la batalla de Ayacucho que consolidó la independencia sudamericana.
Entre ellos hubo algunos gobernantes dignos de ser destacados. En el siglo XVI, don Francisco de Toledo (1569 – 81) ejerció el gobierno durante doce años, mejoró la condición de los indios, organizó la administración, sancionó las Ordenanzas a las cuales debía ajustarse el funcionamiento de los Cabildos, aprisionó al primer Tupac Amarú, destruyó su corte de Vilcabamba y lo hizo morir en el patíbulo so pretexto de que intentaba un levantamiento. Toledo fue el verdadero organizador del Perú colonial.
En el siglo XVII el marques de Montesclaros, D. Juan de Mendoza y Luna (1607 – 15) fue uno de los virreyes que se consagraron con mayor ahínco al progreso de la colonia y dejó en ella un recuerdo perdurable de su actuación: impulsó el comercio, protegió a los artesanos, realizó obras públicas y dedicó su atención a los indios, especialmente a los yanaconas a quienes liberó de la servidumbre. Su sucesor el príncipe de Esquilache (1615 – 21) reveló análoga preocupación.
En el siglo XVIII, don José Antonio Manso de Velasco (1745 – 61) se mantuvo durante 16 años al frente del gobierno y tuvo oportunidad de revelar la entereza de su carácter con motivo del terremoto de 1746 que destruyó la ciudad de Lima: de 12.204 casas que tenía, solamente 25 quedaron en pie. El Virrey hizo construir la ciudad; fue, pues, su segundo fundador. Don Agustín de Jáuregui (1780 – 84) debió sofocar la sublevación del segundo Tupac Amarú. Bajo el gobierno de su sucesor don Teodoro de Croiz (1784 – 90) se dividió el territorio en Intendencias, se creó la Audiencia del Cuzco, se mejoró el puerto del Callao, progresaron las condiciones higiénicas de Lima, etc.
Veintiséis de los virreyes peruanos ostentaban títulos de nobleza o los recibieron posteriormente. Trece marqueses, diez condes, dos príncipes y un duque, que figuran entre ellos, revelan la importancia del Virreinato y contribuyeron a dar un marcado carácter aristocrático a la sociedad peruana, que apreció la importancia social de los títulos nobiliarios y convirtió a la ciudad de Lima en el “centro político social de la América del Sur”. Allí residían las altas autoridades coloniales: el Virrey, la Real Audiencia, el Arzobispado, de quien dependían cinco Obispos, la Inquisición, el Consulado, etc. Una aparatosa corte virreinal, formada por funcionarios, comerciantes y familias pudientes, remedaba con su boato y fastuosidad la vida palaciega de Madrid. Lima contaba con buenas viviendas, palacios lujosos y magníficos templos.
La edificación era monumental. Lo mismo ocurría en el Cuzco, la capital tradicional del Tahuantinsuyu, que aún ofrece la particularidad de que muchos templos y viviendas, fueron levantados sobre murallas de construcción indígena, de tal manera que puede diferenciarse el Cuzco colonial, de adobe y tejas, del Cuzco incásico de piedra. Dos civilizaciones y dos épocas, aparecen superpuestas en esta ciudad, que el 25 Congreso de Americanistas reunido hace algunos años en Montevideo, declaró la capital arqueológica de América del Sur.
La Cultura. – Las universidades de Lima (1551) y Cuzco (1692) eran los centros más importantes de la cultura peruana. Pero en cierto momento de su existencia, el Perú llegó a tener también dentro de sus limites las de Bogotá, Córdoba, Charcas y Santiago de Chile. La imprenta comenzó a funcionar en el siglo XVI (1583) y durante la primera mitad del siglo XVIII apareció el primer periódico (la Gaceta de Lima, en 1744); en las postrimerías del mismo se publicaron el Diario erudito, económico y comercial de Lima (1790) y meses después el Mercurio peruano de historia, literatura y noticias públicas (1791).
En materia artística el Perú acusa notables progresos en arquitectura, pero los estilos europeos de la época sintieron los efectos de las influencias locales con más intensidad que en Méjico, donde conservaron una mayor pureza. Dentro del territorio peruano, la influencia indígena se manifestó con más intensidad en la región serrana y en el altiplano, que en el resto del país. La escultura fue el arte que menos importancia tuvo en el Perú: no contó, en efecto, con el apoyo de la tradición indígena, pues el pueblo incaico no alcanzó los progresos de la escultura y de la cerámica preincaica. En cambio, la pintura tuvo manifestaciones importantes, sobre todo en el Cuzco, donde hubo una de los centros artísticos más importantes de América, que llegó a proveer la esculturas, pinturas y orfebrería a todas las iglesias del Virreinato. Allí funcionó en efecto, desde el siglo XVII una Escuela de Bellas Artes. La pintura cuzqueña rivalizó con la quiteña de la época en el genero religioso y en el retrato. La orfebrería floreció también en el Perú, principalmente en el Cuzco, lo mismo que la talla en madera que realizó notables progresos.
El Comercio. – Antes de que comenzara el desmembramiento del Virreinato, el Perú contaba con uno de los puertos de destino de las flotas. Portobelo quedaba, en efecto, dentro de su jurisdicción y apenas llegaban a Cartagena las naves que la componían, se pasaba la correspondiente comunicación a las autoridades de Panamá que, a su vez, despacharon un navío de aviso al Virrey del Perú. En esta forma, los comerciantes peruanos se informaban de la llegada de la Flota a Tierra Firme y enviaban a Panamá la Armada del Mar del Sur, que conducía la plata y mercaderías coloniales y a la cual se agregaba en el puerto de Payta, el navío de oro que conducía el metal procedente de la presidencia de Quito. De Panamá las mercaderías pasaban por tierra a Portobelo.
El Perú era, pues, el principal centro comercial de América del Sur y sus comerciantes proveían al Alto Perú, Chile, El Tucumán, Paraguay y Río de la Plata. De aquí el interés que tenían de evitar la competencia del Puerto de Buenos Aires y las medidas adoptadas desde el siglo XVII y a su requerimientos para evitar el contrabando o reducir sus efectos: la fundación de la Aduana Seca de Córdoba (1622) y de la primera Audiencia porteña (1661 – 71). Por igual motivo combatieron en el siglo siguiente, aunque sin resultado, la creación definitiva del Virreynato del Río de la Plata.
El comercio peruano creó también vinculaciones con otras colonias: el puerto del Callao mantenía, al igual de los de Panamá y Guayaquil, relaciones comerciales con el de Acapulco, convertido en centro del comercio americano con Asia que se realizaba, por intermedio de la Urca de Manila o Nao de la China.
El Reglamento del Comercio Libre habilitó los puertos peruanos de Arica y Callao, y posteriormente lo fue el de Trujillo.
Las producciones. – Desde los principios de la conquista, la principal riqueza peruana fueron los metales preciosos. Las minas de plata de Potosí, descubiertas en 1544 eran de una riqueza extraordinaria pero la forma deficiente como fueron explotadas redujo su producción en el siglo XVIII. Para su obtención se empleaba el azogue, procedente de las minas de Huancavélica, y que fue declarado monopolio de la Corona, en tanto que la explotación de la plata era una empresa particular. El laboreo de las minas de Potosí se realizaba por medio de la mita en la cual participaban, como ya hemos visto, ciento treinta y nueve pueblos indígenas. La Villa Imperial de Potosí, fundada en 1545, era una de las ciudades más suntuosas del Perú, hasta la creación del Virreinato del Río de la Plata: contaba con 30 templos, 10 centavos, numerosas casas particulares, algunas de ellas verdaderos palacios, y edificios públicos de importancia, tales como el Cabildo y la famosa Casa de Moneda.
Pero el Perú producía también otras riquezas: la quina, cuyas virtudes medicinales la hacían indispensable para combatir las fiebres; el algodón, cáñamo, lino, lanas, cacao, etc. La industria era un tanto rudimentaria, pero se fabricaban paños y telas de algodón y arreos de cuero en el Cuzco; vidrio en Ica; cueros estampados y dorados en Huamanga. Se fabricaba también azúcar, aguardiente, etc.
En suma, el Perú fue la colonia más rica de la América del Sur y, como consecuencia, la más culta. Era también el centro del poderío español. Por eso el General San Martín entendió que mientras el Perú no fuese dominado, peligraba la independencia argentina y se decidió a tentar la empresa que el éxito coronó ampliamente.
& Libro “curso de Historia Colonial Americana y Especialmente Argentina” Autor: J.M. Sáenz Valiente Editorial: Estrada. Impreso el 7/12/1950.
Los comienzos de Rosas.
Don Juan Manuel Rosas nació en Buenos Aires el 30 de Marzo de 1793. Fueron sus padres L. León Ortiz de Rosas y la señora doña Agustina López de Osornio, nacidos en Buenos Aires.
El padre de don León lo fué don Domingo Ortiz de Rosas español, mariscal de campo de los ejércitos de Felipe V, gobernador y capitán general de Buenos Aires en 1742, y en seguida presidente de Chile.
El padre de doña Agustina lo fué don Clemente López de Osornio, español, comandante general de campaña en 1765 y jefe expedicionario a Misiones. Propietario de grandes establecimientos rurales, fué uno de los más poderosos estancieros de la provincia. En 1783 fué sorprendido por los indios en el Rincón del Salado, en donde pereció en unión de uno de sus hijos.
A la edad de nueve años don León fué agraciado por el rey con el grado de cadete. Cuando entró en la adolescencia, tomó un puesto en la expedición que don Juan de la Piedra llevó a Puerto Deseado por órden del marqués de Loreto, para expulsar a los indios de las inmediaciones de la Colonia allí establecida.
La expedición fué sorprendida y deshecha, quedando entre los prisioneros don León. Los indios le llevaron al desierto, en cuyo lugar permaneció algún tiempo, hasta que consiguió que entraran en arreglos con el gobierno de Buenos Aires, mediante los cuales obtuvo su libertad. Fué recompensado con el empleo de administrador de las haciendas de la corona, empleo que renunció cuando trató de retirarse a la vida privada.
Asistió a la reconquista contra la invasión inglesa en el carácter de capitán real. Pasada esa guerra se separó de la carrera militar y se retiró con su familia, en 1808 a trabajar en las estancias que había heredado su esposa. Don León tuvo de su esposa veinte hijos, entre los cuales se encontraban diez varones y diez mujeres. Cinco de éstos murieron al nacer, cinco alcanzaron a la pubertad y sólo diez sobrevivieron a sus padres. ( Cláusula 2º del testamento de dona Agustina, hecho en 1837. “Hemos tenido, dice, por nuestros legítimos hijos existentes en el día, a saber: don Juan Manuel, casado con doña Encarnación Ezcurra; doña Gregoria, casada con don Felipe Ezcurra; doña Andrea, casada con don Francisco Seguí; don Prudencio, casado con doña Catalina Almada; don Gervasio, soltero, mayor de edad; doña María Dominga, casada con don Tristán Nuño Valdez; doña Manuela viuda del doctor don Enrique Bond; doña Mercedes, casada con el doctor don Miguel Rivera; doña Agustina, casada con don Lucio Mansilla; y doña Juana Ortiz de Rosas, soltera, mayor de edad.). El mayor de estos últimos fué don Juan Manuel.
Nada de notable ofrecen los primeros años de la vida de don Juan Manuel.
Entre las singularidades que se cuentan de su infancia se encuentra una bastante característica. Doña Agustina, que era de un carácter duro, severo e imperioso, encerró a su hijo por castigo. El niño se vengó desembaldosando el piso de la pieza en que estaba encerrado.
A los ocho años de edad fué puesto en la escuela de don Francisco X Algerich, en cuyo establecimiento aprendió a leer, escribir y contar.
La primera invasión de los ingleses interrumpió las funciones del establecimiento, y el niño Rosas, como muchos otros, se fué al campo de Liniers. Cuando se anunció la segunda invasión, sentó plaza en el cuerpo de Migueletes de caballería, y siguió la campaña hasta la expulsión de los ingleses. En seguida dejó la casaca y se retiró con sus padres a la estancia del Rincón de López.
Los padres de don Juan Manuel eran esencialmente realistas y participaban de las costumbres e ideas transmitidas por la España. Consecuentes a esa educación, daban bien poca importancia a la ilustración del espíritu y mucha al desarrollo material de las necesidades físicas del hombre. Por eso, al retirarse al campo, llevó consigo a sus hijos para que se consagrasen al trabajo, a fin de hacer fortuna con que vivir después holgadamente en la ciudad.
Don León consiguió en poco tiempo hacerse de entradas suficientes para dejar la campaña, estableciendo un saladero, beneficiando los cueros, el sebo y la lana, expendiendo tropas de mulas para el Perú y haciendo cosechas abundantes de granos.
Al regresar a la capital dejó al cargo de las estancias a su hijo don Juan Manuel (1811).
La revolución de la independencia le fué extraña y más bien la miró con aversión que amor. Asumió un rol indiferente o prescindente. El mismo espíritu animaba al resto de la familia.
Don Juan Manuel contaba entonces diez y ocho años de edad. Activo, infatigable para el trabajo, dió grande desarrollo a las labores que le confiaron, deseoso de labrarse una fortuna rápida. Y sin preocuparse de la revolución que bullía por todas partes.
De cuando en cuando hacia sus viajes a la capital, y éstos los frecuentó cuando se apasionó de la señorita Encarnación Ezcurra, hermana de don Felipe Ezcurra, que se había desposado con doña Gregoria Rosas. La poca edad de don Juan Manuel era un obstáculo para que sus padres consintiesen en el enlace que proyectaba con doña Encarnación. Para vencerlo, se pusieron de acuerdo los amantes y recurrieron a una engañifa singular.
Doña Encarnación escribió una carta a su presunto novio, en que le exigía se apresurase a pedirla, dando a entender que esa exigencia nacía de las relaciones privadas a que los había llevado el amor. La carta la dejó don Juan Manuel encima de la cama en que dormía, con el objeto de que fuese leída por doña Agustina. Así sucedió. Doña Agustina tomó la carta y salió en busca de la madre de doña Encarnación a descubrirle el secreto sorprendido. El efecto fué asombroso y las madres acordaron el casar a los amantes para evitar el escándalo. Por este medio el matrimonio tuvo lugar en 1815.
Los frutos de este matrimonio fueron tres hijos, Juan Manuel, una chica que murió, y Manuela, que es la que ha figurado y que nació el 24 de mayo de 1817.
Este matrimonio avivó las desconfianzas que doña Agustina tenía ya de su hijo don Juan Manuel, respecto a mala administración de las estancias. La señora creía que el hijo defraudaba los intereses que le habían confiado sus padres, sea poniéndoles las marcas de su propiedad a las pariciones de las haciendas, sea mandando animales a los saladeros, sea de otros modos. De aquí provenían cuestiones odiosas en las que don León defendía al hijo y en las que el hijo amenazaba con la ruina a la familia al día en que él se separase de la administración.
Una de éstas discusiones habida entre don León y doña Agustina, fué oída por don Juan Manuel desde una habitación inmediata, en la cual la madre instaba porque se quitase la administración al hijo, dando razones desdorosas para el crédito de éste. Don Juan Manuel entregó en el acto el cargo que tenía y fué dado a su hermano don Prudencio; y en seguida se quitó el poncho y la chaqueta que le había regalado la madre, la dejó tras la puerta de la pieza de la señora y abandonó el hogar paterno para no volver más a él.
En vano don León le buscó y le instó para que regresara al seno de la familia. Don Juan Manuel todo los rehusó. No quería vivir en la casa en que se había dudado de su honra.
Sin anonadarse y confiando en su actividad, se fué a la Banda Oriental en solicitud de campos que arrendar; pero como no los encontrase, regresó nuevamente a Buenos Aires. Acá hizo compañía con don Luis Dorrego, hermano del coronel don Manuel, para trabajar en saladeros. Dorrego puso los capitales y don Juan Manuel su industria.
Estando en éstas faenas, conoció al doctor Manuel Vicente Maza, quien le enseñó aritmética y a perfeccionar la escritura.
La sociedad con Dorrego duró poco tiempo, porque ella produjo pingues resultados, que proporcionaron a don Juan Manuel el capital necesario para emprender trabajos de otro orden. Volvió a las faenas de campo, estableciéndose en la Guardia del Monte en la estancia llamada los Cerrillos, y entrando a administrar varios establecimientos del doctor Anchorena, su pariente.
Hombre laborioso, activo y emprendedor, pronto se vio dueño de una fortuna considerable, aumentada con la herencia que su esposa recibió consistente en una estancia y una propiedad en la capital.
En 1818 se apersonó al gobierno del general Pueyrredón, solicitando algunas armas para alistar alguna gente que garantiese en algún modo la campaña de las invasiones de los indios; armas que le fueron entregadas.
Desde que se instaló en los Cerrillos contrajo su atención a poblar las estancias que estaban bajo su dirección, de gente que le fuese adicta. Los desertores del ejercito, los que huían del enrolamiento o reclutamiento, los escapados de los prisiones, todos eran recibidos allí. Las autoridades respetaban los campos de don Juan Manuel; así era que el que entraba a refugiarse en ellos, podía contarse seguro de impunidad. Rosas tenía especial cuidado en proteger a sus pobladores. Si alguno de ellos era encarcelado, al momento se apersonaba a las autoridades, empleaba sus relaciones poderosas de familia, no dejaba nada por mover hasta conseguir la libertad del individuo.
Por este medio, todos esos pobladores miraban a Rosas no sólo como a un patrón, sino como a un protector.
Esta protección imponía a los hombres obligaciones de trabajo. El poblador tenía que dedicarse a las ocupaciones del campo y vivir del fruto de sus faenas. La ociosidad, la embriaguez y el robo eran castigados con severidad, y a más, con el retiro de la protección, que equivalía a volverlos al ejercito o a las cárceles. Allí no había más voz que la de Rosas. Lo que él ordenaba se hacia sin réplica. Lo que él sentenciaba, se ejecutaba sin demora.
De este modo se creaba Rosas un poder considerable en la campaña, formando en cada establecimiento una especie de feudo. Podían considerarse sus estancias poblaciones que vivían independientes de las autoridades de la nación.
El orden en que ellas reinaba, la obediencia que prestaban los peones al amo, la irresponsabilidad de éste por el estado de impotencia del gobierno, la abundancia y tranquilidad que producían el trabajo y alejamiento de las conmociones que agitaban a las ciudades y el cuidado que Rosas tenía en ostentar los beneficios que hacia, propalándolos él y sus subordinados, contribuían a aumentar ese poder naciente.
Por otra parte, agregábase a ello el desprendimiento de Rosas, los caudales de que disponía y la vida de gaucho que hacia.
Asistía a las diversiones de sus pobladores, comía con ellos, les disputaba el premio en las carreras, en el juego de la sortija y en los demás ejercicios ecuestres del hombre de la campaña.
Rosas era uno de los mejores jinetes de su tiempo. El potro indómito cedía a la pericia que tenía en el manejo del animal.
A todos estos méritos de gaucho, Rosas añadía otro aliciente más.
Su bella figura, sus antecedentes aristocráticos de familia, ser descendiente de los López, que habían vivido en el Sur y dejado grandes propiedades de que estaban en posesión los Rosas, todo ello le daba un ascendiente natural sobre aquellas gentes proletarias. De estatura elevada y corpulenta, era en sus formas hercúleo y arrogante. Su tez blanca y rosada, ojos azules color cielo, grandes, párpados encapotados que encubrían su mirada encubierta, cejas y pestañas pobladas con delicadeza, nariz perfilada, boca comprimida al extremo de no tener por labios sino una línea carmesí, frente espaciosa terminada en una cabellera castaño y ondeada; contorno lleno de las mejillas, rematado en una barba arqueada hacia delante.
Mientras fué estanciero, vestía de chiripá, chaqueta y poncho.
Sin otra educación que la que ya hemos dado a conocer, dotado de inteligencia natural y de una astucia sin limites, poseía el don de una afluencia no común en el uso de la palabra.
Señor de aquellos feudos que había creado, rodeado de servidores, obedecido en todo, siempre oído, hablaba sobre cuanto se le ocurría. Orgulloso por carácter y acatado en sus opiniones, tenía la vanidad de creerse instruido y capaz de opinar sentenciosamente.
De temperamento sanguíneo, era irritable y dominante. Cierto día, al volver de sus faenas, encontró que las gallinas habían entrado a su escritorio y volcádole el tintero sobre los papeles. En el acto mandó matar a todas las gallinas que tenía.
Sin haber dado pruebas de valor personal, se creía valiente por el apoyo de sus servidores; pero no se atrevía a obrar por sí cuando veía peligro. Su valor estaba en ordenar, sus afanes en evitar riesgos, sus desvelos en precaverse de todos.
La menor alarma, el amago de un peligro, le trastornaban la máquina y le descomponían las funciones ordinarias del campo. Entonces el hombre no se paraba en medios para conjurar el mal que temía. Puede decirse que ese defecto en Rosas, el miedo, le indujo a cometer la mayor parte de los actos de crueldad que se vieron en su vida publica. A la vez que tímido, era ambicioso y audaz, y éstas dos cualidades le hacían dominar el temor, valiéndose de instrumentos ciegos que ejecutasen lo que deseaba.
Consagraba horas de horas a escribir cartas, sosteniendo una correspondencia activa con los hombres que figuraban en Buenos Aires. Impuesto del movimiento de la anarquía, llegó a considerarla como la causa única de las desgracias que afligían al país y a extrañar el régimen colonial, por cuanto el orden publico había desaparecido con la revolución. Los continuos cambios de gobierno le acostumbró a mirar con desdén a los hombres que no podían cimentar la tranquilidad y a creerse autorizado para dar consejos, criticar y confiar en los recursos de su inteligencia. Ajeno a las guerras civiles y a la causa de la emancipación, el tiempo que el país gastaba en asegurar su independencia, Rosas lo aprovecha en crearse una fortuna y un centro de fuerza.
Para él no había otro hombre capaz de arreglar la nación que él mismo. Entregado a su naturaleza inteligente, era enemigo de la lectura. El único libro que tenía siempre a su lado y al cual reputaba el archivo de todas las ciencias, era el diccionario del idioma español. Todas las demás obras las consideraba inútiles. En el diccionario encontraba la enseñanza rápida y acabada de toda materia. Quería saber lo que era ley, constitución u otra cosa, abría el diccionario encontraba la enseñanza rápida y acabada de toda maderaba tan instruido como el que más.
Confiando en su saber, no se conformaba en pasar desapercibido por los hombres cultos y estudios cuando venia a la capital. De allí, el que odiase a los hombres de letras que oscurecían su saber, su ojeriza con la ciudad, su odio a las costumbres europeas y a las reformas que no comprendía. y cómo en la campaña, en medio de sus pobladores, era la voz, el pensamiento y la autoridad respetada, el primero de todos, amó a la campaña, al gaucho, al ignorante y con él sus usos y costumbres.
Desde entonces Rosas comprendió que mientras la ciudad dominase a la campaña, él no sería una figura expectable, y que el día en que la campaña dominase a la ciudad, seria el primero entre los primeros.
De una convicción tal, arrancó el sistema que se propuso seguir en su vida, para ser el alma de la campaña, divisando en sus adentro que por ese camino llegaría a ser el alma de la nación.
Nada le suponían los sistemas que se disputaban el mando. Los unitarios y los federales, destrozándose y aniquilándose, preparaban el advenimiento de ese tercer partido que se formaba a la sombra de la anarquía, enmascarándose con la palabra federación, y que debía crecer a medida que el desquicio aumentase.
El sentimiento general de la nación era plantear el sistema federal y los partidos, en vez de encarrilarlo, lo combatían, y, al combatirlo, abrían sendas espaciosas al gauchaje para precipitarse extraviado tras de la presa desangrada por las pasiones fratricidas y los errores más absurdos, provenientes del pasado.
Rosas tenía sus trabajos adelantados en cuanto a poder de estanciero. El caos del año 20 le vino a sacar de ese rol para lanzarlo a la vida publica.
Recordemos que Rosas contempló con hostilidad los dos acontecimientos capitales de la historia patria: la Revolución de Mayo y la guerra de la independencia. Mientras los primeros patriotas proclamaban el gobierno del pueblo, don Juan Manuel empleaba su juventud en hacerse rico y poderoso, mediante el acaparamiento de tierras y ganados....
Rosas representa la antidemocracia, es decir la represión violenta de la voluntad popular. Jamás tuvo la adhesión espontánea y consciente de las masas. Se apoyaba en el dominio que ejercía como señor feudal de la campaña para organizar los cuerpos de asesinos que mantenían aterrorizada a la población. No se registra –ni antes, ni durante, ni después de la tiranía – un sólo movimiento popular a favor suyo.
Votar en contra equivalía al suicidio. ¡Cuan poco le costaba movilizar a los criminales del arrabal –tanto más adictos cuanto mayor era el número de delitos perdonados- para que condujesen al centro de la ciudad muchedumbres amedrentadas! De ese connubio de la delincuencia y la policía nació la Mazorca.
...Rosas no hace las cosas a lo bárbaro y gusta de las buenas formas –no revela otras aptitudes que las de un rudo y primitivo apacentador de ganado. Ni una sola línea dedica a la siembra y la cosecha. Las “vacas recién paridas” y los “caballos del patrón” lo absorben por completo. Galvez dirá que “con la misma minucia y conocimiento organizará más tarde la administración publica, sus ejércitos y la vida toda del país” (Manuel Galvez Vida de Don Juan Manuel de Rosas pp. 41, 42). Y, en verdad, no se equivoca el biógrafo de Rosas.
En 1815 sigue en Buenos Aires la preocupación por los “labradores pobres”. Al iniciarse el año se puso en ejecución un reglamento dictado por el cabildo con el fin de prestarles auxilio, destinando la suma de veinte mil pesos anuales para “fomentar la agricultura”. ....Los ganaderos se dispusieron a convertir en estancias, es decir, en criaderos de ganado, a todas las tierras disponibles de la Provincia. En su ayuda se dictó el 30 de agosto de 1815 un bando que imponía prácticamente la servidumbre a toda la población rural y la entregaba a la explotación del estanciero. “Todo individuo de la campaña que no tenga propiedad legitima de que subsistir ... será reputado de la clase de sirviente”, rezaba el articulo primero. “Todo sirviente de la clase que fuere, deberá tener una palabra de su patrón...”, ordenaba el articulo segundo. “Todo individuo de la clase de peón que no conserve este documento será reputado como vago”, establecía el articulo tercero. Las papeletas de conchabo debían renovarse cada tres meses y a los vagos se los incorporaba a los “cuerpos veteranos” o se les obligaba “a reconocer un patrón, a quien servirán forzosamente dos años en la primera vez por su justo salario, y en la segunda diez años”.
El 9 de agosto, los ganaderos logran que el gobierno aplique un viejo decreto de la primera junta por el cual se habilitaba el puerto de LA Ensenada para buques nacionales y extranjeros, y el mismo mes parte para Río de Negro don José Roxas y Patrón, amigo y futuro ministro de don Juan Manuel, en busca de sal para los saladeros. El 25 de noviembre la razón social Rosas, Terrero y Cía. Instala en “Las Higueritas” un saladero, que pronto llega a ser el más importante de la Provincia.
Rosas funda en 1817 su estancia de “Los Cerrillos” y allí se instalaba como rey de un inmenso feudo. Cuando el Directorio, a solicitud de labradores, abastecedores y artesanos, resuelve prohibir el funcionamiento de los saladeros, Rosas sale en defensa nada menos que de la libertad de comercio. Pero ya entonces los gobernantes porteños poco podían hacer ante el cabecilla del “ilustre gremio de hacendados”.
Unía en su persona dos atributos supremos: la propiedad y la fuerza que la sostenía. Aplicaba la ley de la servidumbre como patrón y cómo autoridad. Tenía el dominio de las tierras y de los hombres. Era la ley y su brazo ejecutor. Como los unitarios de la ciudad – puerto, huérfanos de otro apoyo, la necesitaban, lo complacían y lo temían, no vaciló en ser su sostén. Impuso con sus peones, vestidos de soldados, al unitario Rodríguez. Nunca entendió bien las diferencias doctrinarias de federalismo y unitarismo. Se limitó a aprovecharlas, primero, para llegar a la conquista del poder, y explotar, después, el federalismo de las masas para mantenerse en el gobierno. Pero decir con arrogancia el 28 de septiembre del trágico año 20, una vez que con sus Colorados del Monte se consagró como único puntal de las autoridades porteñas: “La Campaña comienza a ser desde hoy la columna de la Provincia, el sostén de las autoridades”. Nadie podía dudar ya de que la palabra “Campaña”, escrita así, con mayúscula, era sinónimo de Juan Manuel de Rosas.
En 1821 sube Rodríguez, con Rivadavia como ministro al gobierno de Buenos Aires y comienza una época de tranquilidad y progreso. Al año siguiente se prohibe toda venta de tierra publica hasta tanto se dictara una ley de fondo; era el prolegómenos de la enfiteusis (Cesión del dominio útil de un inmueble, mediante el pago de un canon) que se establecería pocos meses después en el orden provincial y regiría desde 1826 para toda la nación. Las provincias vieron con disgusto una ley que las privaría de resortes vitales para el gobierno, base de su fuerza y principal fuente de recursos. Aunque sus representantes la aprobaron, en la practica no rigió fuera de Buenos Aires.
La enfiteusis consistía en arrendar la tierra publica por largo plazo, contra el pago de un canon de 4% sobre el valor de tasación para lotes agrícolas y 8% para pastoriles; la diferencia de canon era un estimulo para la agricultura. El proyecto tendía a garantizar la deuda publica – pues se la respaldaba con la tierra que quedaba en poder del estado –, a proporcionar recursos el erario y a impulsar el progreso del país. Aparentemente, no convenía el sistema a los grandes propietarios; sin embargo, fue una legislatura dominada por ellos, dice Coni (1927, pág. 57), la que sancionó el proyecto de 1826. El mismo autor aclara esa aparente anomalía. No se establecía compromiso de poblar ni superficie máxima, se modificó la primitiva tasación por zonas para entregarla a un jurado compuesto por los mismo enfiteutas, se elevó de diez a veinte años el termino de la enfiteusis, no existía obligación de trabajo personal para el enfiteuta y se permitía la transmisión o arriendo. El conjunto de esas particularidades convirtió los sanos propósitos de la ley en fuente de especulación y lucro. “De ésta manera la tierra de todos venia a servir para el lucro de uno sólo” (Coni 1927, pág. 60).
A fines de 1826 se amplían nuevamente las fronteras y para poblarlas Rivadavia decreta un régimen que altera la enfiteusis; se otorgan a las familias humildes que no tienen propiedad, lotes agrícolas y pastoriles exentos del pago de canon por varios años....
Rivadavia, alarmado ante los abusos, denuncia el acaparamiento (10-5-1827). “La ninguna limitación con que hasta ahora se han concedido en enfiteusis tierras de propiedad publica – sostiene – ha dado lugar a un abuso cuyas consecuencias comienzan ya a sentirse”, y agrega: “así es que toda la extensión de tierras publicas comprendidas dentro de la nueva línea de frontera, aunque en su mayor parte despoblada, esta enteramente repartida”. ....Por el contrario, para chacras y quintas urbanas (Decreto del 14-5-1827), se limitaron las concesiones a un lote por personas. Días después Rivadavia abandono la presidencia y su caída acelera el proceso que lleva la enfiteusis a un total desvirtuamiento.
En febrero de 1828, una ley baja el canon de los contratos de pastoreo al 2% (antes pagaban 8%) y establece la valuación fija por zonas, bajo cuyo imperio los campos cercanos a la capital pagaban menos que antes mientras los demás no recibían ventaja apreciable.
La enfiteusis dejó triste saldo de su tortuosa aplicación: de 1822 a 1830, 538 propietarios en total obtuvieron por lo menos 3.026 leguas, o sea 8.656.000 hectáreas.... “Una ley semejante que habilitaba a todo individuo, a poseer tierras del Estado por tan largo número de años sin más capital que el en ganados, produjo el saludable efecto de ver emigrar a la campaña la población de la ciudad llevando sus gustos e ideas y creando los núcleos de civilización y riqueza, que encontró Rosas planteando ya en 1835 e hicieron la gloriosa resistencia de 1839” (Carcano, 1917 página 60).
Rosas, el estanciero más poderoso del momento, señala: “La ley de enfiteusis prestó un gran servicio al poblar los campos incorporarlos a la agricultura o al pastoreo y organizar la vida rural, pero la propiedad privada era necesaria después para elevar progresivamente esa población a un mayor adelanto”.
Fiel a su pensamiento, es Rosas quien reanuda la venta de tierra publica (9-12-1831) y quien el 9 de junio de 1832 efectúa en Azul el primer reparto y donación, con fines políticos, entre familias pobres y ex combatientes contra los amotinados de diciembre.
Demasiado conocida y larga es la posterior actuación de Rosas respecto a la tierra: en 1836 efectúa una gran venta de tierra publica; en 1838 resuelve no renovar la mayoría de los contratos enfitéuticos y duplicar el canon; la confiscación de la propiedad enemiga y las emigraciones en masa de 1835 y 1838 brindaron más tierras.
Avellaneda indica que en 1840, según la carta geográfica de Arrowsmith, 160 estancias bonaerenses ocupan más de 2.000 leguas (5.250.000 hectáreas) y 293 personas poseían 3.486 leguas (8.600.000 hectáreas). Cotejando esta última cifra con la correspondiente a 1830.
Según Carcano (1917 pag. 97), de 1836 a 1852 aumentaron prodigiosamente los grandes propietarios. No hay, por consiguiente, exageración en el juicio de Sarmiento, cuando dice:
“ ¿Quien era Rosas? Un propietario de tierras.
¿Que acumuló Rosas? Tierras.
¿Que dió a sus sostenedores? Tierras.
¿Que quitó o confiscó a sus adversarios? Tierras.
El 20 de junio es el día famoso de los tres gobernadores, en que como ya he dicho, otros tantos parecían disputarse ansiosamente el mando, y sin embargo, los tres, el Gobernador titular, el Cabildo y el general Soler, no querían hacerse cargo de él.
La meditación que surgió ese 20 de junio tiene significado múltiple y simbólico. En ese día se extingue la luz de un espíritu superior, Manuel Belgrano, y Buenos Aires no cuenta con otro como él. Una vez más, en 1820 – como había sucedido en casi todo el curso de la década revolucionaria – el problema político es complejo sin duda, pero radica también en la ausencia del grande hombre. La dirección de los acontecimientos está en manos de Tomás Manuel de Anchorena o de Ildefonso Ramos Mexía, que no se sobreponen a sus propias pasiones. Con inspiración combaten a los “anarquistas” más que a la anarquía, proyectan una carta constitucional de la Provincia, pero no tienen la visión del horizonte político que es el presente y el porvenir de todas las Provincias y lo que es más grave, no se desprende de su pasado inmediato, se empeñan obcecadamente en volver al gobierno del circulo, o la minoría depuesta, no obstante sus reiteradas renuncias. Cayeron vencidos una vez más por la fuerza sublevada. Pero el poder militar, como instrumento de difícil aplicación que se destruye a si mismo, no pudo defender el orden y entonces apareció frente a la ciudad dividida en bandos la fuerza de la campaña. Precisamente será Rosas, un hombre representativo de 1820, el sostén de la autoridad y de la unidad política de la ciudad y la campaña.
El día 19, el gobernador hacia decir sin reserva y explícitamente a la Junta de Representantes, por intermedio del miembro del Consejo doctor Andrade, que no podía continuar en el mando, por el estado de insubordinación de la capital, las de caballería y las de la campaña. El ejercito de ésta última envolvía la ciudad, con una división en Quilmes, otra en San Isidro y la más importante en Puente Marquez y había internado en ella la división de Mariano Mariño.
Era Soler el general sublevado que se dejaría proclamar Gobernador, sin exaltación popular como la que acompañó a Balcarce.
El 16 de junio, los jefes y oficiales de la caballería de campaña declaran que despojado Soler de la autoridad que toda la provincia le había confiado, para reparar este agravio “la voluntad general de la campaña” le repone en el cargo de Capitán General “y se le tenga y reconozca por Gobernador de la Provincia con existencia personal en el centro y a la cabeza de su Extinto pues sólo su infatigable celo es el capaz de ordenar, tranquilizar y poner en seguridad nuestra desgraciada amable Provincia”. Como se ve, esta gente de la caballería de campaña no sólo nombra a Soler como Gobernador, sino que le exigía su permanencia “en el centro y a la cabeza” del Ejercito. Agrega la declaración, que no reconocerían por jefes de departamentos sino a las personas que nombrara Soler, dejando cesantes a todos los sospechosos, los cuales serian juzgados y castigados por el Gobernador sin dependencia de otra autoridad. Los sublevados juraban por lo más sagrado que no desmayarían en tan justa empresa hasta el sacrificio de la vida.
El cabildo de Luján a quien se dirigía el petitorio, el mismo día reconocía a Soler como Gobernador y al siguiente de le comunicaba a al nombrado encareciéndole que no “despreciara este clamor general”. Soler contestó que tal designación era un singular honor para su persona, agradecía la confianza que se depositaba en el, pero observó que estando en funciones la Junta de Representantes, había resuelto remitirle una copia de las comunicaciones recibidas, deseando se esperara la resolución de esa corporación.
La junta, recibió en su seno, el día 20, un delegado del general Soler y otro del Cabildo de Luján y ambos dijeron “ que toda la Campaña de Polo a Polo” había proclamado Gobernador y Capitán general a Miguel Soler “como el único en la opinión capaz de salvar el País”. Los delegados no sólo dijeron con franqueza lo que querían, para evitar que la nación se perdiera, sino que expresaron sus fundamentos explicando que la campaña había adoptado esta medida “como justa reparación del agravio inferido al Sr. Gral. Soler por este gobierno privándole del carácter de General de mar y tierra” y agregaban como causa complementaria, la de que la actual administración hacia resurgir la facción depuesta. En consecuencia, los habitantes de la campaña reasumían el poder que delegaron en la Junta de Representantes, el General Soler pedía la disolución del Consejo para asesorar al gobierno, reservándose el derecho de designar las personas que lo constituirán.
Dijo Rosas que respetaba los talentos de hombre como Rivadavia y Agüero, pero que habían cometido un grave error: el de conducirse muy bien con la gente ilustrada, despreciando los hombres de la clase baja “que son gente de acción”.
Rosas se dedicó a conseguir influencia sobre esa clase, para contenerla o para dirigirla, y se propuso adquirir esa influencia a toda costa. “Para esto me fue preciso trabajar con mucha constancia, con muchos sacrificios de comodidades y de dinero, hacerme gaucho como ellos, hablar como ellos y hacer cuanto ellos hacían”.
Tenía que hacerse “gaucho como ellos”, y por eso formó su carácter en el trabajo riguroso y violento de la inmensidad de sus campos, junto a la peonada de las estancias propias y de las vecinas, y a la milicia de confianza, con cuya ayuda podía contar la ciudad en estrecha vinculación de la campaña, por su intermedio, en todo momento necesario.
En la documentación de ese año de 1820, son muchas las grandes frases de Rosas, escritas en momentos difíciles y aún de peligro, inflamadas de su modo de pensar y sentir con tono de un gran patetismo.
Al Gobernador de Buenos Aires que le insta a reorganizar rápidamente sus colorados del Monte para llevarlos a la guerra, le contesta: “Esta clase de gente no se posesiona tan pronto de la inminencia de los riesgos ni de la necesidad de los sacrificios”. Mi ejercito “jamás traicionará las esperanzas de la Provincia a quien pertenece”, aseguró después al gobernador.
Pidiéndole a las autoridades más auxilios en tabaco, yerba y papel para su tropa, les explica: “Amo a los hombres y este amor es el que tanto me hace conocer la obligación de respetar las propiedades y protegerlas por el estado de prostitución en que se halla este santo respeto” y de ahí que el miliciano debía contar con todos los recursos en el regimiento.
[...]En la “Satisfacción al Publico...” declaró: “A nadie pertenezco sino a la causa publica: Yo ya la he satisfecho y mi deber queda llenado y afirmado una y mil veces que por más que hable la malicia.... mi persona de nadie ha sido ni será sino de la Provincia”.
En el oficio del 1 de febrero de 1821, Rosas escribió al gobernador: Peligroso es dejar confundidos el crimen y la virtud, y trae fatales consecuencias la impunidad en las insurrecciones que se hacen con las armas en la mano. Tal oficio termina con la siguiente declaración: “Este es el verdadero estado, el que no debe ocultarse a V.S. Este el caso, guía sola consideración, ha acabado de postrarme. Este el resultado del crimen que cometió la milicia y de la impunidad en que esta”.
Por oscar grimao,
Visto el auge del turismo en en Rosario, nos deberiamos hacer una pregunta. ¿Estamos preparados los rosarino para el turismo?.
Al caminar por la peatonal Cordoba podemos ver la cantidad de guardia urbana que tenemos. Pero saben idioma, como se desenvueven si un turista le pregunta en ingles.
Lo unico que le preocupa a la GUM, es jugar con su telefono celular....
[i] LA GUERRA DE LOS CIEN AÑOS
Desde el momento en que los reyes de Inglaterra llamaban suyas a grandes extensiones del suelo francés, habiéndose convertido por lo mismo en vasallos de los monarcas de Francia, tenían que influir en la política de la política de la corona inglesa dos factores de considerable importancia: la hostilidad hacia Francia y la preocupación por el problema escocés. Se explica la indignación de este país. Al fin y al cabo, en su organismo nacional tenía un cuerpo extraño que estorbaba y producía dolor. A su vez, era también muy razonable que los soberanos ingleses no perdieran la esperanza de utilizar los territorios franceses como trampolín para constituir algún día una gran potencia que se apoyase en ambas márgenes del Canal. Semejante antagonismo era suficiente para provocar un conflicto militar que decidiese el problema planteado entre uno y otro país. Había, además, otro factor no menos importante y aún decisivo. Era el pleito dinástico-territorial entre ambas coronas, que apasionaba a núcleos considerables de las masas populares. Por si ello fuera poco todavía, ocurría también que para Inglaterra era algo vital, desde el punto de vista económico, el trafico libre con Flandes. Aquí vendía su lana y adquiría los productos textiles elaborados con ella. Pero desde la batalla de Bouvines, la región de Flandes – sus condes eran vasallos de la corona francesa – había caído bajo la influencia de los Capetos. So pena de perder su más importante mercado de exportación y de compras, Inglaterra tenía que realizar esfuerzos para modificar la situación.
Al fallecer, sin dejar sucesión masculina, el último Capeto, Carlos IV (1322-28), surgió el conflicto dinástico, que, aparentemente al menos, vino a ser la causa inmediata de las hostilidades. Eduardo III de Inglaterra, nieto de Felipe IV el Hermoso por parte de madre, y Felipe de Valois, sobrino del mismo por línea paterna, eran los candidatos al trono vacante. Los altos dignatarios franceses, muy nacionalistas ya, se inclinaron por Felipe VI (1328-50). No contentos con haber elegido a un francés – tenían a Eduardo como extranjero –, aquellos barones del reino elaboraron una ley – la llamada ley sálica – en virtud de la cual sólo la línea masculina tendría derecho a la sucesión en él trono. Así surgió en Francia la Dinastía de los Valois – línea colateral de los Capetos –, que gobernó el país desde 1328 hasta 1498.
En 1338 se inició la Guerra de los Cien Años. En sus comienzos al menos, la fuerza moral estuvo del lado de Francia. Todo el país se alzó como un sólo hombre contra la agresión injusta del monarca inglés. Eduardo III, en efecto, comenzó por no acatar el hecho de la elección ni el subsiguiente derecho sucesorio, y terminó desembarcando en suelo francés para conseguir un trono al que creía tener derecho. Desde el punto de vista militar, los ingleses tenían todas las ventajas, porque era mejor su armamento y más perfecta su organización. Disponían de tropas mercenarias de infantería ligera y eficiente – los arqueros muy diestros y seguros en sus tiros – que superaban en mucho a las francesas, integradas principalmente por caballería pesada.
Esta superioridad técnica decidió el resultado en la primera fase de la lucha. La batalla naval de la Esclusa (1340) aseguró a los ingleses las comunicaciones con Flandes y, por ende, su importante mercado de exportacion y de compras. Por tierra, la batalla de Crécy (1346) les abrió el camino para la conquista de la plaza de Caláis, la cual fue tomada, al fin, y mantenida permanentemente. Mucho les ayudó en esta difícil empresa el empleo de la artillería. Los ingleses, por tanto, habían asegurado su dominio en la Francia Septentrional. Hacia 1350 avanzaba desde el Sur otro ejercito inglés, que se uniría al que estaba combatiendo en Normandía. En 1356, el Príncipe Negro, hijo del monarca inglés y heredero de la Corona, derrotó completamente al enemigo en la batalla de Poitiers. El jóven monarca francés, Juan el Bueno (1350-64), sucesor de Felipe VI, y la flor de la nobleza de Francia cayeron prisioneros. Esta desgracia, que completaba los reveses anteriores, sumió al país en él caos y el desastre. Francia no contaba con jefes. Naturalmente, tenían que surgir los conflictos de índole social. Los aldeanos, los burgueses y hasta los grandes señores feudales se rebelaron contra la Monarquía. Y para mayor desventura, la peste negra, que hacia estragos en toda Europa, vino a incrementar el caos político y la confusión social. Colocada al borde del abismo, Francia se vio en la triste necesidad de firmar la paz de Bretiguy (1360). El rey de Inglaterra renunciaba a sus pretendidos derechos a la corona francesa, pero le eran reconocidas sus posesiones en él sudoeste y noroeste del país, y la plaza de Caláis. Bien se comprende que la desmembrada Francia no podía conformarse con unos acuerdos que tanto la perjudicaban. La solución, que no podía ser definitiva, era una tregua y nada más. Duró seis años.
Después, la campaña se reanudaba con redoblado empuje. La había planeado y preparado durante los años de paz efímera el rey francés Carlos V (1364-80), que había sucedido a Juan el Bueno. Hombre reflexivo y prudente, realista y enérgico, el nuevo soberano se propuso rehacer moral y materialmente el país. Valiéndose de sabios consejeros y buenos administradores, reorganizó los medios políticos y, sin ostentación ni espectacularidad, inició las operaciones militares. Sus ejércitos fueron esquivando las batallas campales, y se dedicaron a hostigar y cansar al enemigo mediante escaramuzas aisladas, golpes de mano y emboscadas frecuentes. Al propio tiempo actuaba la marina, que, sobre conseguir algunos éxitos locales, puso al enemigo en serio peligro, porque le cortó las comunicaciones con su retaguardia e imposibilitó su abastecimiento normal. En 1380 había recuperado Francia casi todo el territorio ocupado por los ingleses. Sólo le quedaban al enemigo las plazas de Caláis, Burdeos y Bayona. Pero las devastaciones de la guerra habían quebrantado mucho al país, al que, además, seguían debilitando las enconadas luchas intestinas para conseguir el poder. Por otro lado, las concesiones de Carlos V, que había entregado a sus hijos en calidad de ducados patrimoniales grandes extensiones de territorio nacional, implicaron al monarca en graves conflictos con su hermanos. Borgoña, ducado que acababa de ser incorporado a Francia, realizaba esfuerzos, bajo la dirección de su prudente y tenaz duque Felipe, para lograr su independencia estatal. Además, este experto político ganaba, gracias a enlaces matrimoniales, el territorio de Flandes, con lo que resultó muy fácil intervenir en forma decisiva en los conflictos que tenían divididos y enfrentados a los más altos personajes del país. Pero no era únicamente las luchas entre los magnates lo que ponía en peligro los éxitos del monarca calculador, que era Carlos V. Este soberano falleció en 1380, y su hijo sucesor, que se llamó Carlos VI, contaba tan sólo con 12 años de edad. Débil y desamparado de todos, el pobre huérfano se hallaba en un mar de agitación y desorden. Incrementaban la confusión la destreza y la saña con la que lo combatían sus propios familiares más allegados, sus primos, precisamente. Poco después de haber sido proclamado mayor de edad, el jóven soberano perdió la razón, y el regente, duque de Orleans, era asesinado. El país, juguete de los grandes duques, pasaba por los horrores de la guerra civil. El caos no podía ser más espantoso. Se disputaban la influencia exclusiva en la Corte y la dirección completa de la política del país los Armañacs, vengadores del asesinato del regente, y los borgoñones, partidarios de Juan Sin Miedo, duque de Borgoña e instigador del asesinato.
Hasta 1415 no se aprovechó Inglaterra de la debilidad de su enemigo. No lo pudo hacer antes, porque también ella se encontraba en apurada situación. Ricardo II, en efecto, tuvo que hacer frente, por los años comprendidos entre 1380 y 1390, a un movimiento religioso y revolucionario de las masas populares, que amenazó los fundamentos mismo del Estado. Los escritos y libelos del reformador eclesiástico Juan Wiclef, que de modo nuevo y sensacional exigía una reorganización de los asuntos eclesiásticos, sacaron el problema de su cauce natural y lo trasladaron a la esfera netamente política y social. La actitud radical y el fanatismo del catedrático de la Universidad de Oxford encontraron eco favorable y acogida entusiasta entre los oprimidos aldeanos. Y los que se consideraron lastimados en sus libertades por los nobles, se sublevaron en 1381. Destruyeron por completo el orden político-social existente e instauraron – por poco tiempo, en verdad – un régimen de espantoso terror. El Rey y el Parlamento tuvieron que emplear la astucia, el engaño y la más brutal violencia para dominar a los rebeldes y restablecer el orden.
Animado con esta victoria sobre los wiclefitas, Ricardo II procedió a implantar en él país el absolutismo más radical. Pero su política fiscal, dura, enérgica y despiadada, y el régimen de terror provocaron la resistencia del Parlamento. Por otra parte, las infructuosas campañas contra Escocia tuvieron la virtud de liquidar los últimos restos de simpatía hacia los soberanos ingleses. Enrique de Bolingbroke, de la Casa de Lancáster, se constituyó en jefe de una oposición vigorosa. A poco se apoderaba de Londres por la fuerza de las armas e imponía a Ricardo la abdicación a la Corona. Luego, apoyado por el parlamento, usurpaba el trono en 1399. Su dinastía quedaba asegurada. Gobernaría al pueblo inglés por espacio de sesenta y dos años. Su hijo Enrique V (1413-22), que poseía gran talento militar, reanudó en 1415 las hostilidades contra Francia. Contando con la ayuda del partido borgoñón, desembarcó en él Continente nuevas fuerzas y reunió u ejercito numéricamente superior al francés. En ese mismo año ganó la aniquiladora batalla de Azincourt. El monarca inglés tomaba posesión otra vez del norte de Francia, y Borgoña se pasaba abiertamente al enemigo. En 1420, Enrique V entraba en París, y los Estados generales lo reconocían como corregente del reino. Y al contraer matrimonio con la princesa Catalina, hija del perturbado Carlos VI, aseguraba por entonces la victoria de Inglaterra. Diríase incluso que era sólo cuestión de tiempo la unión de ambas naciones bajo la soberanía británica.
Pero en él año 1422 cambiaron repentinamente las cosas. La muerte se llevó uno tras otro al muy cuerdo monarca inglés, Enrique V, y al muy loco rey de Francia, Carlos VI. La solución del problema franco-inglés sufría un aplazamiento, y se encendía otra vez la lucha. En torno al Delfín, sin corona todavía, llamado después Carlos VII (1422-61), y en contra de la nobleza desleal y del enemigo inglés, se agrupaba la dolorida nación francesa. Sitiada por los invasores desde 1428, la ciudad de Orleans se había convertido en él símbolo de la resistencia del país. Es ahora cuando la Guerra de los Cien Años tomaba un giro insospechado, maravilloso y definitivo. Operó el milagro la aparición en él teatro de la lucha de la Doncella de Orleans. Juana de Arco (canonizada por Benedicto XV en 1920), nacida de padres aldeanos, casi no se distinguía en sus primeros años de las demás niñas que jugueteaban en él pueblecito de Domrémy (los Vosgos). A los 13 años tuvo ya por vez primera éxtasis y visiones celestiales. El cielo le ordenaba que buscará al Delfín, lo llevara a Reims para ser coronado y, en una palabra, liberara a Francia de la ocupación inglesa. Todas las vacilaciones y burlas se estrellaron contra la fe inquebrantable de la Doncella. Ayudada por el capitán Bandicrourt, Juana de Arco se presentó ante el Rey. Carlos VII la recibió con desconfianza, pero terminó por otorgarle el mando de un destacamento de tropas. Al frente de sus soldados, a caballo y armada como un guerrero veterano, la Doncella se dirigió a Orleans. A altas horas de la noche, en medio de gran lluvia y tormenta, Juana de Arco entraba en la plaza con todas sus tropas, sus vituallas y su artillería. Los ingleses levantaron el cerco. Hacia cincuenta años que los franceses no habían obtenido victoria alguna. Las tropas inglesas eran arrolladas por doquier. Todo el mundo creyó en la misión divina de la Doncella. Carlos VII pudo trasladarse a la ciudad de Reims, donde fue coronado. Poco después, Juana de Arco caía en poder de los borgoñones, que la entregaron al mando inglés (Compiegre, 1430). Acusada de hechicera y herética, la Doncella de Orleans compareció ante un tribunal inquisitorial. Fue condenada a morir en la hoguera, y los ingleses ejecutaron la sentencia en la plaza del mercado de Ruán (1431). En la fugaz campaña militar de la Doncella de Orleans, aunque no fueron pocos ni despreciables los triunfos materiales, desempeñó un papel decisivo la fuerza moral que supo infundir a los habitantes de un país aherrojado, que desesperaban ya de su salvación. Aún en vida fue tenida por los suyos como el ángel de Francia, como una santa. La habían visto tremolando un estandarte con la imagen de la Virgen María. La nación entera cobró entusiasmo y fe en la victoria final. El enemigo era fácilmente rechazado. Tanto fue así, que, a mediados de la centuria, Inglaterra había perdido todas sus posesiones en él continente. No le quedaba más que la plaza de Calais. Merced a la intervención de la Doncella de Orleans había cambiado rápidamente un estado de cosas que parecía irremediable, desesperado. La conciencia nacional de Francia había echado, gracias a ella, muy hondas raíces.
Hacia 1450 se realizó la separación nacional entre Francia e Inglaterra. Con una celeridad sorprendente logró la Casa de Valois restañar las heridas de la guerra, sacar a un país devastado del caos en que se hallaba sumido y devolver al pueblo, tan duramente azotado, la confianza en si mismo. Luis XI, sobre todo (1461-83), el arquitecto de la reconstrucción francesa, se consagró con la tenaz energía que le caracterizaba a la obra ingente de dar remate a la reparación estatal que habían comenzado sus antecesores. El construyó el armazón de la primera organización política del país, vigente hasta 1789; implantó nuevos y tolerables impuestos, y, finalmente, perfeccionó el primer ejercito permanente de Europa, que se nutria de los contingentes facilitados por el reclutamiento general, y de soldados mercenarios. La “araña” – así llamaban sus contemporáneos a Luis XI, “tan mal hombre como buen francés” (Thierry) – fue acosando y encerrando en una red diplomática al enemigo mortal de su patria, a Borgoña, cuyo poder resultaba grandemente peligroso para Francia. Este hábil y calculador monarca, que no conocía los escrúpulos, acabó por aniquilar a la víctima aprisionada. Francia, pues, tenía ya abierto el camino para otras empresas políticas. Dirigió sus mirada hacia Italia, donde iba a decidirse la historia de Europa.
A dos años de haber terminado la guerra con Francia (1453), se iniciaba en Inglaterra un período de enorme confusión política y muy sangrienta contienda civil, período que duró treinta años. Se le conoce comúnmente con el nombre de “Guerra de las dos Rosas”, porque los Lancáster (uno de los partidos) llevaban en su escudo una rosa de color rojo, y los York (sus contrarios), una blanca. Harto de luchas y de perturbaciones, el pueblo no mostró gran interés en un pleito exclusivamente dinástico. La ciudad de Londres y su Parlamento – este se aprovechó de las circunstancias para ampliar su poder a costa de la Monarquía – cooperaron por el momento a la victoria de los York, dinastía que no dió soberanos de importancia. Al fin resultó definitivamente victoriosa la Casa Tudor (1485-1603), llamada a iniciar una de las épocas más esplendorosas de la historia inglesa.
GUERRA DE LAS DOS ROSAS (1455 – 1485)[ii]
Enrique VI de Lancáster: la guerra civil
Los reveses experimentados por los ingleses hacia el final de la guerra de los Cien Años fueron muy dolorosos y el pueblo se sintió profundamente humillado.
Los ministros del rey no hallaron fácil tarea. Al morir el duque de Bedford, en 1435, su hermano, el duque de Gloucester, empuñó las riendas del gobierno y en 1447 cayó víctima del descontento que su política provocara en él país. Encarcelado, murió poco después, en circunstancias misteriosas. Su sucesor, el duque de Suffolk, sólo se mantuvo en él poder hasta 1450. El duque de Somerset le sucedió pero su gobierno fue menos sólido y aún menos honorable. Desde 1453, sus adversarios intentaron eliminarle y, dos años después, pereció en él campo de batalla. El jóven rey Enrique VI, príncipe amable y bondadoso, veía con horror desaparecer a sus consejeros, uno tras otro, de manera violenta.
La nación inglesa le debe a Enrique Vi más de un beneficio: el celebre colegio de Eton, situado no lejos de Windsor, y el King’s College, de Cambridge, fueron obras suya. Manifestó siempre el mayor interés por la enseñanza y los asuntos eclesiásticos, pero se ocupaba muy poco de la política y no hizo el menor esfuerzo por mejorar la situación del reino. Durante su reinado, que fue largo, la gobernación del país estuvo siempre en manos ajenas a las suyas: en él terreno político su único hecho consistió en verse galardonado por el papa con la Rosa de Oro, recompensa que se daba a los soberanos que se habían distinguidos en la defensa de la fe.
El interés por los asuntos públicos de que el rey carecía lo manifestó en demasía su esposa. Margarita de Anjou, con la que se había casado cuando ella contaba dieciséis años de edad, en 1445. Era hermosa, muy capacitada y amaba el poder: en años sucesivos desempeño papel preponderante en la política del reino. Sabia hacerse respetar y obedecer, pero nunca esta francesa pudo atraerse el amor del pueblo inglés. La reina Margarita era, además, sobrado clarividente y había un hombre a quien vigilaba de modo particular, el duque Ricardo de York, biznieto del rey Eduardo III. Ricardo se había distinguido en la defensa de Normandía y, en él terreno político, podía convertirse en adversario muy peligroso, pues era astuto y cruel; además, en torno suyo se agrupaban los nobles descontentos de todo el país. Por el momento, la cuestión de los respectivos derechos al trono por parte de Enrique de Lancaster y de Ricardo de York no se planteaba todavía: pues el rey no tenía heredero y, a su muerte, la casa de York gozaba del derecho preferente a la corona de Inglaterra.
La locura cambia de trono
En 1453, el rey perdió la razón; nieto del infortunado Carlos VI de Francia, quizá fuera víctima de alguna tara hereditaria. Enrique quedó sumido en un estado de total apatía y Ricardo de York se dispuso a hacerse cargo de los destinos del reino. Sin embargo, poco después, la reina dió a luz un hijo, de modo que la sucesión quedaba asegurada en la dinastía de Lancaster. Con ello la situación quedó muy lejos de solucionarse.
La replica de Ricardo fue inmediata: en 1454 se hizo nombrar por el Parlamento “regente” del reino, por todo el tiempo que durara la enfermedad del rey. La reina aceptó al principio por miedo, pero al mejorar un poco la salud del soberano, hizo retirar la regencia de Ricardo. En 1455 estalló una guerra abierta entre las casas de York y de Lancaster, entre los partidarios de la Rosa Blanca y los de la Rosa Roja: emblema respectivos de ambas casas señoriales.
La guerra de las Dos Rosas debe ser estudiada en relación con la guerra de los Cien Años, que le sirve de trasfondo, pues constituye el epilogo de aquella larga lucha que sostuvieron los ingleses por la hegemonía en él continente, y la consecuencia obligada del descontento que la pérdida de las posesiones inglesas en Francia provocara en él pueblo inglés. Durante el largo período que duró la regencia, más o menos encubierta o declarada, los nobles ingleses habían adoptado actitudes cada vez más anárquicas y pretendían aprovechar una ocasión favorable para hacerse dueños del poder.
El pueblo conservó por lo general una actitud pasiva, durante aquellos treinta años en que las casas señoriales se destrozarían y tratarían de exterminarse mutuamente.
Margarita de Anjou y el conde de Warwick
Después de la tentativa inglesa, infructuosa al fin, de la guerra de los Cien Años para conseguir la hegemonía en Europa occidental, la guerra de las Dos Rosas significó, en él propio país, una revolución social que alejó aún más a este reino de las grandes potencias del continente europeo. Inglaterra se libertó casi por entero de las costumbres de la sociedad medieval que imperaban aún en él continente, y se abrió a las ideas del humanismo y a las influencias del Renacimiento que se afirmaba en él sur de Europa. A lo largo de estos decenios, la preponderancia de la alta aristocracia inglesa quedó aniquilada. El Parlamento, que fue la creación política más importante de la Edad Media en Inglaterra, perdió por algún tiempo su significación. Igual que en Francia, la realeza recogería, en definitiva, el fruto de las fuertes oposiciones y conflictos que caracterizan este período de transición.
Ricardo de York, el hombre cuyos manejos provocaron la guerra de las Dos Rosas, pereció con uno de sus hijos en 1460, en la batalla de Wakefield. Margarita hizo colocar sus dos cabezas sobre la puerta de la ciudad de York, la de Ricardo ceñida con una corona de papel. La dirección efectiva del partido de los York pasó a manos del jóven conde de Warwick, el más rico feudatario del reino. Como político, Warwick era el representante típico del espíritu partidista de su época. Desde 1455 había sido gobernador militar de Calais, la última posesión inglesa en Francia, en cuyo cargo demostró gran energía. Warwick tendía a ejercer de hecho el poder en Inglaterra, pero su candidato al trono era Eduardo, hijo de su cuñado Ricardo de York, jóven de educación refinada, de carácter ligero en apariencia, atento sólo a sus placeres. En otras palabras, prometía ser una nulidad absoluta en él trono y, con toda probabilidad, dejaría el poder en manos de quien le hiciera rey.
Después de varias acciones militares con diversa fortuna, los partidarios de la casa de York lograron una victoria en 1461, cerca de Towton, en medio de una terrible tempestad de nieve. Con energía y perseverancia, la reina Margarita había tomado por su
[i] Libro “Historia Universal” editorial Labor, Autores Varios, Impreso 1960.
[ii] Libro “Historia Universal” editorial circulo de lectores, Autores Varios, Impreso 1984.
EVOLUCION CONSTITUCIONAL
Por: oscar grimao
La Nación ha sufrido la siguiente evolución constitucional:
En 1810, la primera junta de gobierno patrio dicta su programa de gobierno que se propone dos fines fundamentales: el militar y el político.
En 1811, dictóse el reglamento orgánico que establecía la división del gobierno en tres poderes. Es reglamento fue democrático y federal.
También en 1811, un mes después que el anterior, se promulga el Estatuto Provisional, derogatorio de aquel, de carácter centralista o unitario. Incorporó a su texto el decreto sobre libertad de imprenta y sobre seguridad individual.
Se dictó en 1812, El Reglamento de Justicia, llamado así porque creaba el Poder Judicial en reemplazo de la Audiencia de típico corte colonial, rigió por primera vez en toda la nación.
La Asamblea del año XIII publicó un estatuto que consignaba reglas para el Poder Ejecutivo provisional, las que fueron confirmadas y ampliadas en el año 1814.
Al Estatuto Provisorio de 1815, que no alcanzó a tener vigencia en las provincias, y que dividía al gobierno en tres poderes, siguió el Reglamento Provisorio de 1817, que también aceptaba la clasificación tripartita del poder y era de tendencia federal. Muchos de los principios de este Reglamento están consignado en nuestra actual Constitución.
En 1819, el congreso sancionó una Constitución definitiva, que ha sido la primera Constitución Argentina. Se establecía por primera vez el sistema unitario, encontrando por lo tanto grande resistencia entre los caudillos del interior. Estuvo poco tiempo en vigencia, habiendo sido causa de la anarquía del año 1820 que sublevó a las provincias contra la Capital.
Entre los años 1820 y 1826 se dictaron varias leyes fundamentales y la Constitución unitaria del año 1826, la que no fue aceptada por las provincias, provocando la caída del Presidente Rivadavia y el recrudecimiento de la guerra civil.
En 1831 el Pacto del Litoral, firmado por las provincias de Buenos Aires, Santa Fe y Entre Ríos, fue la única ley que respetaron las provincias del litoral. Este Pacto estableció las bases del sistema federal, siendo el punto de partida de la actual Constitución Nacional. El largo paréntesis de la tiranía de Rosas impide que los benéficos resultados de este Tratado se difundan por el país.
En 1852, vencido Rosas en Caseros por el General Urquiza, se firma el Acuerdo de San Nicolás, en el que se establecieron las bases para la reunión de un Congreso general, tomando como ejemplo el Pacto de 1831.
El primero de mayo de 1853, como resultado de muchos años de lucha, el Congreso General Constituyente reunido en Santa Fe, sancionó la Constitución que actualmente nos rige, la que adoptando la forma federal representativa republicana y la división del gobierno en tres poderes, dió satisfacción a los anhelos del pueblo argentino.
REFORMAS DE LA CONSTITUCIÓN
Como Buenos Aires había permanecido alejada de la confederación, no aceptando la Constitución dictada por el Congreso Constituyente de Santa Fe, eran frecuentes las disensiones entre el gobierno de aquella provincia y la Confederación.
Solucionóse esta situación cuando después de la batalla de Cepeda el General Urquiza concertó con el gobierno de Buenos Aires el Pacto de San José de Flores ( 11 de Noviembre de 1859), mediante el cual Buenos Aires se incorporaba a la Federación.
Otras reformas posteriores fueron las;
Del año 1860, mediante la cual la provincia de Buenos Aires, después de examinar la Constitución de 1853 y derogó el art. 51, se agregaron los artículos 32 a 35 y se practicaron adiciones formales en 21 de los 107 artículos, la aceptó definitivamente.
En 1866 se reformaron el art. 4 y el inc. 1 del art. 67.
La de 1898, fueron modificados los art. 37 y 87, en la que se reformó la proporcionalidad de la población para la elección de diputados y el número de los Ministros que hasta entonces eran cinco.
En 1949 se suprimieron de la Constitución los artículos: 38, 39, 41, 44, inc. 24 del art. 67, 82, 83, 84, 85, 90, 93 y 102. Se agregaron los artículos e incisos siguientes: art. 15, 37 (derechos del trabajador, de la familia, de la ancianidad y de la educación y la cultura), 39, 40 (función social de la propiedad, el capital y la actividad económica), inc. 28 y 29 del art. 68 (atributos del Congreso) y el inc. 23 del art. 83 (atribuciones del Poder Ejecutivo), reforma el preámbulo y los siguientes artículos: 4, 5, 11, 12, 14, 15, 16, 17, 18, 19, 20, 21, 23, 24, 26, 28, 30, 34, 37, 40, 42, 45, 46, 47, 48, 55, 58, 62, 63, 65, 67 (incs. 1, 2, 3, 5, 7, 9, 10, 11, 12, 13, 14, 15, 16, 18, 22, 23, 25, 27), 68, 70, 71, 72, 73, 75, 76, 77, 79, 80, 81, 86 (incs. 2, 3, 4, 5, 10, 11, 12, 13, 14, 15, 16, 17, 18, 19, 21, 22), 87, 89, 92, 96, 97, 98, 99, 100, 101, 108.
Por proclama del gobierno de facto del 27/4/56, se declaró vigente la Constitución sancionada en 1953, con las reformas de 1860, 1866, 1898, las reformas de 1949 fueron dejadas sin efecto. Además, declaró que regían las constituciones provinciales anteriores al gobierno depuesto en 1955 y dejó sin efecto las constituciones sancionadas para la provincia del Chaco, La Pampa y Misiones.
Convención Constituyente de 1957, declaró vigente la Constitución de 1853, con las reformas de 1860, 1866, 1898 y exclusión de las de 1949, también esta Convención incorporó un articulo nuevo a continuación del 14 (el 14 bis) y modificó el inc. 11 del art. 67.
El 24/8/72, por Estatuto Fundamental de la Junta de Comandantes en Jefe de las Fuerzas Armadas, se dispuso modificar la redacción de varios artículos de la Constitución de 1853, con sus reformas posteriores, efectuar agregados a otros artículos y no aplicar algunos de ellos. Arts. modificados 42, 45, 46, 48, 55, 56, 67 (inc. 7), 77, 81, 86 (incs. 11 y 12) y 87; agregar párrafos a los arts. 68, 69, 71, 96 y 105; no aplicar la última parte del inc. 18 del art. 67, ni los arts. 82, 83, 84 y 85 de la Constitución. Dispuso, además, que el Estatuto rigiera hasta el 24 de mayo de 1977. Si una convención constituyente no decidiere acerca de la incorporación definitiva al texto constitucional, o su derogación total o parcial, antes del 25 de agosto de 1976, su vigencia quedará prorrogada hasta el 24 de mayo de 1981. Con las modificaciones introducidas por este Estatuto se realizaron las elecciones generales del 11/3/73 y las presidenciales (por acefalia del Poder Ejecutivo) del 23/9/73.
EL TRATADO DEL PILAR
1) Las provincias signatarias se pronuncian a favor de la federación, cuya existencia admiten “de hecho”, con la aclaración de que tal pronunciamiento deberá ser confirmado o no por los diputados de todas las provincias, en un Congreso que ha de reunirse en el Convento de San Lorenzo, “ a los setenta días contados desde la ratificación de este tratado”.
2) Las hostilidades terminan el mismo día de la firma del tratado, debiendo retirarse “las divisiones beligerantes de Santa Fe y Entre Ríos a sus respectivas provincias”.
3) Los gobernadores de Santa Fe y Entre Ríos “recuerdan a la heroica ciudad de Buenos Aires, cuna de la libertad de la Nación”, la difícil situación en que se encuentra la Banda Oriental, invadida por un ejercito extranjero, “y aguardan de su generosidad y patriotismo auxilios proporcionados a la orden de la empresa, seguros de alcanzar cuanto quepa en la esfera de lo posible”.
4) Establece que las aguas de los ríos Uruguay y Paraná sólo podrán ser libremente navegadas por embarcaciones de las provincias amigas, “cuyas costas sean bañadas por dichos ríos”.
5) Se decreta una amnistía general y amplia.
6) Se establece que cualquier diferencia que pueda surgir respecto de los limites provinciales, será sometida “a la resolución del Congreso General de Diputados”.
7) Las partes contratantes admiten, “porque esta medida es muy particularmente del interés de los jefes del ejercito federal” que la causa principal de la guerra, la deposición del régimen directorial, “ha sido obra de la voluntad general por la repetición de crímenes con que se comprometía la libertad de la Nación, con otros excesos de una magnitud enorme”.
8) Se declara libre el comercio de armas entre las provincias federales.
9) Dispone que ambas partes pongan en libertad a todos los prisioneros tan pronto como la convención sea ratificada.
10) Se deja constancia de que Ramírez manifiesta estar autorizado por Artigas para dar la conformidad del mismo tratado, sin necesidad de que éste lo vea, y sin otra condición que el envío de una copia del acta, “para que, siendo de su agrado, entable desde luego las relaciones que pueda convenir al interés de la provincia de su mando, cuyo incorporación a las demás federales se miraría como dichoso acontecimiento”.
11) Establece las condiciones en que las tropas invasoras abandonaran el territorio de la provincia de Buenos Aires, “a las 24 horas de ratificados estos tratados”.
12) Se fija en dos días como máximo, “o antes si fuese posible, el termino para la ratificación del Tratado”.
Este tratado se produce luego de la batalla de Cepeda el 1 de Febrero de 1820, Rondeau y Belgrano son vencidos. Firmado por : Manuel de Sarratea, Gobernador de la Pcia. de Buenos Aires, con los caudillos Francisco Ramírez, de Entre Ríos, y Estanislao López, de Santa Fe ( 23 de Febrero de 1820).
De acuerdo a unas cláusulas secreta Buenos Aires debía entregar a los caudillos armas, municiones y dinero.
Por: OSCAR GRIMAO.
UNIVERSIDAD NACIONAL DE
ROSARIO
FACULTAD DE HUMANIDADES Y ARTES
ESCUELA DE HISTORIA
TRABAJO PRÁCTICO
Unidad Electiva
La diversidad cultural en el Mediterráneo antiguo y medieval
Profesores:
v Dr. Hugo Zurutuza - Dr. Horacio Botalla
v Prof. Ulloque Marcelo – Prof. Rodolfo Lamboglia
TEMA:
“Invención del Bárbaro e inventario del mundo”
Hartog Francais, Cap. III en MEMORIA DE ULISES Relatos sobre la frontera en la antigua Grecia, FCE, Buenos Aires, 1999.
Responsable: Grimao, Oscar G-2757/0
Presentado el 19-5-2006.
1. ¿Qué relación hay entre griegos y bárbaros en la Historia de Heródoto?
Cuando Heródoto inicia sus Historias; los bárbaros están allí, formando un par antónimo con los griegos: “Heródoto de Halicarnaso expone aquí sus búsquedas, para impedir que, con el tiempo se borren de la memoria ( funda que es la historia) los hechos de los hombres y dejen de celebrarse las grandes y maravillosas hazañas cumplidas tanto por los bárbaros como por los griegos; en particular lo que fue causa de que unos entraran en guerra contra los otros”. Están los griegos por un lado y los bárbaros por el otro, y la oposición los define: al parecer, no hay ninguna necesidad de dar más explicaciones, todos lo saben y todos lo entienden.
2. Qué indica la palabra bárbaro según su etimología?
Según la etimología de la palabra (con la repetición de la secuencia barba, como forma de onomatopeya), es bárbaro quien tiene dificultades de elocución y pronunciación quien tartamudea, quien tiene un modo de hablar áspero.
3. ¿Cuándo y en qué circunstancias se consolidó la oposición griego-bárbaro?
Fue entre el siglo VI y el V a.C. cuando “bárbaro” en el sentido de no griego, llegó a formar, asociado con “griego”, un concepto antónimo y asimétrico, que acopla un nombre propio, Héllenes, y una designación genética, Bárbaroi. Las guerras médicas cumplieron, con seguridad, el papel de catalizadores. El campo de la alteridad se distribuyó y quedó fijado durante mucho tiempo en torno de esa nueva polaridad. Los griegos por un lado, frente a los otros, a todos los otros, agrupados por el mero hecho de no ser griegos.[...], es indudable que las guerras médicas le dieron una significación precisa, ya que proporcionaron un rostro al antónimo: el del persa.
4. ¿Cuál es el pueblo bárbaro por excelencia para los griegos?
El bárbaro es ante todo, más que cualquier otro y durante mucho tiempo, el persa. Y el bárbaro por excelencia será el Gran Rey, encarnación de la hybris despótica. Como Jerjes, que en su sinrazón creyó poder poner obstáculos en el Helesponto.
5. ¿Cuál es la diferencia “política” entre griegos y bárbaros en las Historias de Heródoto?
Las guerras médicas y ese monumento que nos da testimonio de ellas, las Historias de Heródoto, territorializan al bárbaro, le dan como rostro más común el del persa, pero también ponen de manifiesto una división entre griegos y bárbaros. De la obra se desprende nítidamente que “bárbaro” no significa ante todo o necesariamente barbarie (crueldad, exceso, molicie...), sino que la escisión fundamental es “política”: pasa entre quienes conocen la pólis y quiénes, al ignorarla, viven y no pueden sino vivir sometidos a reyes. El griego es “político”, es decir, libre; y el bárbaro, “real” sometido a un amo (despótés). Los bárbaros no escapan – o no lo hacen duraderamente – a la realeza.
Ejemplo: Así se dice de los egipcios que, llegados un día a la libertad, no encontraron nada más urgente que crear nuevos reyes, pues “eran incapaces de vivir jamás sin ellos”.
Pese a ser otros muy antiguos y de gran saber, no por eso hay que dejar de ubicar a los egipcios del lado de los bárbaros.
6. ¿Cómo caracteriza Heródoto al tirano griego?
Entre el mundo bárbaro y la ciudad, entre el rey y la asamblea de los ciudadanos, está el tirano. Figura griega del poder, característica del final del período arcaico, contra él van a instaurarse las ciudades isonómicas (de igual ley para todos). El relato herodoteano teje lazos entre el rey y el tirano: en el cruce de sus imágenes respectivas (que se prestan recíprocamente rasgos), se dibuja la representación del poder despótico o bárbaro o se ubica del lado de lo bárbaro.
Derrocar una tiranía (poder de uno solo) es exactamente “colocar el poder en el centro”, hacerlo pasar del palacio real al ágora para que se convierta en propiedad de todos los iguales (hómoioi), y reemplazar el secreto por el debate público, que presupone la libertad de expresión (iségoría) y el juego de la persuasión. La isonomía instaura el reino del nómos, de la ley. Al referirse a las lecciones extraídas de la liberación de Atenas, que expulsó a los pisistátidas, Heródoto tiene la precaución de indicar:
Ejemplo: Representación ideológica:
No es un caso aislado, sino de manera general que se manifiesta la excelencia de la igualdad de palabra: gobernados por los tiranos, los atenienses no eran superiores en la guerra a ninguno de los pueblos que los rodeaban; liberados de los tiranos, pasaron con mucho al primer rango. Esto prueba que, en la servidumbre, se comportaban voluntariamente como cobardes ya que estimaban trabajar para un amo, mientras que, una vez liberados, todos comprobaron de su propio interés cumplir con celo su misión.
Espacio circular y centrado, que organizan las nociones de simetría, paridad, reversibilidad, la pólis osonomica libera y circunscribe un espacio público donde se zanjan los problemas comunes del démos.
Enfrente, el déspota (rey o tirano) ejerce un poder excesivo: es presa de la Hybris, noción importada por Heródoto de campo trágico. Incapaz de mesura, se abandona a todos los desbordes y se entrega a todas las transgresiones. Trasgresión espacial, en primer lugar: el rey sale de su espacio para ir más lejos, demasiado lejos.
“Los celos de los dioses y los héroes no quisieron – declara Temístocles – que un solo hombre reinara sobre Asia y Europa.
De todas maneras, en la competencia de los déspotas se imponen tres personajes. Cambises, representado por Heródoto como el violador por excelencia de las reglas, hasta el extremo de la locura. […]. Periandro, el tirano de Corinto, de cuya reputación de trasgresor no hace falta decir más. Por último Cleomene, el rey de Esparta, loco o enloquecido, quien, luego de una serie de actos impíos y sin saber ya quién es (arroja su cetro a la cara de los espartanos), termina su vida descuartizándose con un cuchillo, mientras esta impedido.
Grandes Reyes, tiranos y reyes (como los espartanos) tienen rasgos comunes y su reunión permite definir el poder de uno solo como poder despótico: el rey explica al tirano y el tirano explica al rey.
Frente a ese mundo de la otra parte pero también del pasado, y contra él, se levanta la ciudad isonómica. […]. De allí en más ajenos a la ciudad, excluidos de ese espacio común, “fuera de la ciudad” (ápolis) en el sentido propio, el tirano y el rey son, en cierta forma, bárbaros o se vuelcan del lado de éstos. Cosa que volverá a decir Aristóteles, en el principio de su Política: si el hombre es un animal político, el ápolis por naturaleza es o bien menos o bien más que un hombre; quien no puede vivir en comunidad “no forma parte en absoluto de la ciudad y, por consiguiente, resulta ser una bestia bruta o un dios”. Aquí se ve con claridad como vuelven a intervenir las divisiones fundamentales de la primera antropología (bestia, hombre, dios), pero al ser retomadas por la ciudad, “politizadas” por ella, dan, junto con el par griego/bárbaro, una visión política de la alteridad.
OSCAR GRIMAO
Por: oscar grimao
UNIVERSIDAD NACIONAL DE ROSARIO
FACULTAD DE HUMANIDADES Y ARTE
ESCUELA DE HISTORIA
INTRODUCCIÓN A LA PROBLEMÁTICA ANTROPOLÓGICA
TRABAJO PRÁCTICO
“LA CULTURA DEL PODER”
FECHA DE ENTREGA: 04/08/2005
ALUMNO: MAURICIO J. CORADELLO
LEGAJO: C-3320/1
COMISIÓN: 8
CONSIGNAS
1. A partir de la lectura del texto de Joseph Llobera, “La identidad de la antropología”, interprete y justifique con que temática y bibliografía desarrollada en clase puede ud. relacionar el texto.
2. Desarrolle un tema dentro del panorama de cultura.
1.
La identidad de la antropología
Conclusión:
“Decir que la antropología se encuentra en una encrucijada importante de su devenir histórico suena a déjà vu, pero no por ello es menos cierto.”
v El tema del fin de la antropología ha sido repetidamente planteado en los últimos años, debido a la desaparición aparente del objeto de estudio, una vez que las sociedades exóticas desaparecieron como concepto diferente al de sociedades “modernas”.(Florez Malagón, Alberto G. en “¿Antropología histórica, Antrohistoria…?”)
v Después de la Segunda guerra mundial se planteó si la antropología desaparecería junto con los llamados “pueblos primitivos”, ya que no se habían producido los suficientes marcos teóricos rigurosos con los que abordar el análisis de las sociedades complejas. (Neufeld, María Rosa en “Crisis y vigencia de un concepto: la cultura en la óptica de la antropología”)
“La razón de ser de este ensayo es el futuro de la antropología como ciencia; éste es mi pari, como diría Pascal, pero convengo que es una elección subjetiva y personal, un valor si se quiere. No siempre es fácil, en la expresión tan acertada Isaiah Berlín, ir contracorriente, pero a veces es necesario. En el caso de mi crítica, a menudo sarcástica, al posmodernismo no trató de aguar la fiesta a nadie, ni me niego a estar al día; simplemente trato de marcar distancias y alertar a los que quieran escucharme de las consecuencias que conlleva dicha moda. En el curso del libro he utilizado el término posmodernismo de una manera imprecisa, tal y como aparece en la literatura sobre el tema. Sería ingenuo pensar que el posmodernismo es un fenómeno totalmente negativo o desechable; por otra parte, creo que se trata de un síntoma de la crisis de nuestro tiempo, más de una farmacopea. Dejando a un lado el esteticismo posmodernista, que puede o no gustar, todo lo que represente una contextualización del hecho etnográfico puede redundar en una visión más enriquecida de la realidad, con independencia de que los posmodernos acepten o no dicha conclusión. Sin embargo, lo que más me preocupa del posmodernismo es que en antropología esté representado el papel de negar cientificidad a la disciplina, y ésta es la razón de que el movimiento reciba mi repulsa más acendrada.”
v Mirtha Lischetti explica como la antropología llegó a convertirse en una ciencia, en sus orígenes con un objeto de estudio que se diferenciaba de la sociología, hasta la actualidad, en donde cada vez comparte más técnicas y métodos, siendo la sociología la ciencia de “nosotros” y la antropología la ciencia de los “otros”. (“Caracterización de la antropología como ciencia”)
v La antropología es una ciencia social puesto que se ocupa de los agrupamientos humanos. (Lévi-Strauss, Claude en “Lugar de la antropología entre las ciencias sociales y problemas planteados por su enseñanza”)
“Pero la década de los ochenta ha completado su curso, y los vientos que nos trajeron el posmodernismo están ya amainando. En diversas partes del mundo de la antropología se observa ya un cierto malestar con respecto a las desventuras de dicha doctrina. En el seno de la American Anthropological Association, el grupo profesional de presión más importante de los antropólogos norteamericanos, ha sonado ya el primer aldabonazo serio contra el posmodernismo. En el Reino Unido, las diversas fuerzas intelectuales que hasta el presente han estado dispersas e impotentes frente a la hidra posmodernista, empiezan a reagruparse para combatirla.”
v En el resbaloso tema del posmodernismo la referencia a lo real parece perderse en ese ficticio mundo extenso de la relatividad narrativa, alejando a la antropología de la acción social reflexiva. (Florez Malagón, Alberto G. en “¿Antropología histórica, Antrohistoria…?”)
“Es evidente que la antropología del futuro no será una vuelta al pasado; a fin de cuentas, como bien dice Stuart Hall, vivimos “tiempos nuevos” que están cambiando radicalmente nuestro horizonte tecnológico, económico, político y cultural. El capitalismo no sólo no se derrumba o desvanece, sino que se extiende a marchas forzadas por todo el mundo.”
v La superación práctica del etnocentrismo que el capitalismo ha generado es la imposición de su estructura económica y cultural a las sociedades dependientes. (García Canclini, Néstor en “Cultura e ideología”)
“Mientras que la cultura se globaliza y mercantiliza, el mundo político funciona a la vez al nivel local y al nivel global.”
v Florez Malagón critica la homogeneidad cultural que asumimos como moderna y la heterogeneidad cultural que proyectamos sobre el pasado. (“¿Antropología histórica, Antrohistoria…?”)
v García Canclini señala que algunas comunidades indígenas ven como el capitalismo convierte sus fiestas tradicionales en espectáculos para turistas. (“Cultura e ideología”)
“La antropología seguirá siendo variada y múltiple, reflejando el mundo cambiante en el que opera.”
v La antropología tuvo como punto de partida el análisis de las “sociedades exteriores” a la sociedad occidental, de países subdesarrollados, pero en la actualidad su campo de estudio abarca todas las sociedades en su conjunto, tanto en los países del Primer Mundo como en los del Tercer Mundo. (Mirtha Lischetti en “Caracterización de la antropología como ciencia”)
v Oscar Lewis es uno de los pioneros en cuanto a llevar la metodología del trabajo de campo a los barrios de las grandes ciudades. (“La cultura de la pobreza”)
v La mirada antropológica a lo diferente ha evolucionado profundamente considerándose el análisis de la alteridad como tema propio de las mismas sociedades industriales, aunque en muchos casos se sigue tomando como grupos objeto a aquellos que poseen características tradicionales, pre-modernas o hasta exóticas. (Florez Malagón, Alberto G. en “¿Antropología histórica, Antrohistoria…?”)
“El antropólogo, por su parte, seguirá estudiando al Otro, pero cada vez más al Próximo como Otro. Europa es la frontera final de la antropología; no se trata, sin embargo, de reificar a Europa como un área cultural, sino más bien de analizar realidades múltiples y en todo caso un proyecto entre utópico y voluntarista de futuro. Tras dos siglos y medio de deambular por culturas lejanas y exóticas, el antropólogo halla en Europa su último desafío y su razón de ser. Porque sólo entendiéndose a uno mismo es posible entender al Otro.”
v A partir del descubrimiento de América Europa supo de la existencia de otras formas de vida económica, otros regímenes políticos, otros usos morales y otras creencias religiosas. (Lévi-Strauss, Claude en “Las tres fuentes de la reflexión etnológica”)
v Bartolomé de las Casas se convierte en un defensor de los indios al delatar las atrocidades cometidas por los conquistadores en el descubrimiento de América. En la Junta de Valladolid se enfrenta con Ginés de Sepúlveda, quien consideraba que si los indios no aceptaban la “civilización”, era justa la guerra. Incluso llegó a dudar si los indígenas tenían alma. Con el dictado de las Leyes de las Indias España por primera vez tiene en cuenta al otro. (“Brevísima relación de la destrucción de las Indias” y “El problema racial en la conquista de América y el mestizaje”)
v T. Todorov plantea que con el descubrimiento de América la alteridad humana se revela y se niega a la vez. Se revela porque los españoles al propagar su religión consideran a los indios como sus iguales ante Dios, pero cuando estos se niegan a dar a cambio sus riquezas justifican la guerra, colocándolos en una posición de inferioridad. (“La conquista de América”)
v La antropología ha ido configurándose como ciencia a partir de conceptos que se enfocaron en la diferenciación del “otro cultural”. (Mirtha Lischetti en “Caracterización de la antropología como ciencia”)
v J. Locke, C. Helvetius y Turgot plantean que las únicas diferencias entre el hombre civilizado (europeo) y el hombre bárbaro (indio) están dadas por la educación o son simplemente de carácter biológico. (“Ensayo sobre el entendimiento humano”, “Sobre el hombre” y “Plan de dos discursos sobre la historia universal”)
v Para J. J. Rousseau los hombres deberían recorrer el mundo para estudiar a los demás hombres y sus costumbres y en base a esas experiencias surgiría un nuevo mundo y aprenderíamos a conocer mejor el nuestro. (“Discurso sobre el origen de la desigualdad entre los hombres”)
v Ch. Gobineau en su “Ensayo sobre la desigualdad de las razas humanas” las clasifica en blanca, negra o amarilla, tiñendo todo el pensamiento social posterior hacia los “otros”, los “no blancos”.
v Oscar Lewis destaca los rasgos psicológicos, sociales y económicos que definen la visión del mundo, las aspiraciones y el carácter de las personas que crecen en una “Cultura de la pobreza”. (“La cultura de la pobreza”)
v B. Malinowski señala que su meta es llegar a captar el punto de vista del indígena, su posición ante la vida, comprender su visión de su mundo. (“Los Argonautas del Pacífico Occidental”)
“Pero que duda cabe de que el antropólogo seguirá conservando su idiosincrasia, que lo convierte en una figura peculiar, un tanto excéntrica y marginal. El antropólogo buscará siempre lo inédito de las culturas, lo que pasa desapercibido a las que están inmersos en ellas. Lo que importa no es tanto el objeto de estudio como la visión antropológica, que puede aplicarse a cualquier aspecto y dimensión de una cultura. El antropólogo aprenderá a convivir e incluso a colaborar con la variedad de especialistas de lo social, pero conservará su carácter distintivo que le viene dado por la tradición y la perspectiva antropológicas.”
v B. Malinowski crea la metodología que distingue a esta disciplina del resto: el trabajo de campo y en “Los Argonautas del Pacífico Occidental” explica la manera en que debe comportarse el antropólogo: debe recoger sus propios datos en el terreno, vivir varios años en los pueblos primitivos, aprender su idioma, ganarse su confianza, buscar los “informantes clave” y posteriormente en su gabinete, cruzar los datos obtenidos con bibliografía y, de ser posible, construir teorías.
v Los antropólogos cumplen una nueva función en el mundo moderno: ser el portavoz de quienes no pueden hacerse oír. (Lewis, Oscar en “La cultura de la pobreza”)
v Sólo mediante la inmersión en la vida grupal corriente puede el antropólogo explorar bien por debajo de la superficie y reemplazar sus impresiones superficiales por una penetración más aguda. (Valentine, Charles en “La cultura de la pobreza”)
v Eric Wolf piensa que el antropólogo está profesionalmente capacitado para estudiar las instituciones paralelas de las sociedades complejas, tales como las relaciones de parentesco, de amistad y de patronazgo, y explicar su relación con las instituciones estratégicas fundamentales en las que se inscriben. (“Relaciones de parentesco, de amistad y de patronazgo en las sociedades complejas”)
“La antropología no puede renunciar a la herencia de sus antepasados. Este es un honor y un reto que la disciplina debe aceptar con valentía.”
v La teoría evolucionista de Darwin suministró una interpretación global de la historia biológica dentro de la cual los documentos relativos al hombre, hasta entonces recogidos en forma dispersa, podían encontrar su lugar adecuado. (Lévi-Strauss, Claude en “Las tres fuentes de la reflexión etnológica”)
v L. H. Morgan y E. B. Tylor crean el primer modelo teórico explicativo de la evolución de las sociedades pre-capitalistas, aplicando la teoría de la evolución darwiniana al desarrollo de la cultura humana, detallando las diferentes etapas por las que ha transcurrido la humanidad: salvajismo, barbarie y civilización. (“La sociedad antigua” y “La ciencia de la cultura”)
“Esto implica, ante todo, que la antropología es un humanismo, es decir, que debe situar al ser humano, a la persona humana, como valor central y absoluto, al que debe subordinarse todo lo demás.”
v Según Lévi-Strauss la etnología tiene por objeto de estudio al hombre y en principio sólo se distingue de las demás ciencias humanas por lo alejado en espacio y tiempo de las formas de vida, pensamiento y actividad humana que trata de descubrir y analizar. La etnología aparece como la forma reciente del humanismo, nada humano puede ser ajeno al hombre. (“Las tres fuentes de la reflexión etnológica”)
“Por otra parte, la antropología ha heredado un sentido crítico, que se remonta a la Ilustración,…”
v La segunda fuente de reflexión etnológica procede de la reacción política e ideológica que sigue a la Revolución Francesa y a las ruinas dejadas por las conquistas napoleónicas. Los principios del Romanticismo modifican y enriquecen la indagación etnográfica. (Lévi-Strauss, Claude en “Las tres fuentes de la reflexión etnológica”)
v Para Mirtha Lischetti el papel actual de la antropología sería el de cuestionadota de cada sociedad particular. (“Caracterización de la antropología como ciencia”)
v J. J. Rousseau a partir del conocimiento de la vida de los indígenas americanos crea el concepto de “buen salvaje” y lo usa para cuestionar su propio sistema sociopolítico. (“Discurso sobre el origen de la desigualdad entre los hombres”)
“…y que la conmina a mantener una vigilancia constante contra los poderes fácticos y a denunciar las situaciones de abuso, explotación, etc. En particular, el antropólogo tiene la obligación de defender los derechos étnicos de las comunidades marginadas o sometidas que estudia.”
v De acuerdo a T. Todorov el siglo XVI habrá visto perpetrarse el mayor genocidio de la historia humana. (“La conquista de América”)
v La noción de cultura ha sido un arma fundamental en la lucha intelectual librada contra el racismo, el etnocentrismo, la intolerancia y el imperialismo cultural. Toda cultura existente constituye una creación humana válida, que tiene derecho a gozar de reconocimiento y respeto. (Valentine, Ch. en “La cultura de la pobreza”)
“Finalmente, la antropología ha aspirado siempre a dar un conocimiento científico a sus proposiciones, aunque no siempre lo haya conseguido; la tarea está por hacer, y por ello la lucha debe continuar.”
v Ch. Gobineau comienza su clasificación de las razas humanas desde un punto de vista científico, de acuerdo a lo genético y a lo biológico, pero culmina en una distinción valorativa (moral, psicológica, social), surgiendo a partir de ella el prejuicio racial y la creencia de la inferioridad de los individuos no blancos. (“Ensayo sobre la desigualdad de las razas humanas”)
v Ch. Darwin opinaba que el progreso ha elevado al hombre, a pasos lentos e ininterrumpidos, de un estado inferior al tipo más superior que haya alcanzado hasta el presente, en inteligencia, moral y religión. (“El origen del hombre”)
v Para L. H. Morgan y E. B. Tylor existía una unidad psíquica en los seres humanos, todos son iguales por naturaleza, cualquiera sea el estadio en que se encuentren, las diferencias únicamente son de grado de evolución. (“La sociedad antigua” y “La ciencia de la cultura”)
“Me gustaría concluir este libro con una cita del autor que ha inspirado la renovación científica más importante de la disciplina en la segunda mitad del siglo XX; me refiero, por supuesto, a Claude Lévi-Strauss.”
v Luego de la crisis del objeto, la antropología se renueva a partir del concepto de subcultura, siendo Oscar Lewis uno de los primeros en trabajar con esta idea a partir de “La cultura de la pobreza”.
v A mediados del siglo XX vuelve a sentirse la necesidad de un conocimiento sistemático de grupos o categorías humanas que hasta ese momento no habían recibido gran atención, como por ejemplo los pobres, los negros, las mujeres, etc. (Valentine, Ch. en “La cultura de la pobreza”)
“En su leçon inaugurale en el Collage de France en 1960 dijo que “la antropología no desespera de despertarse entre las ciencias naturales en el día del Juicio Final”.”
v Según Radcliffe Brown la antropología social debe ser estudiada con los lineamientos teóricos y metodológicos de las ciencias naturales. (“Estructura y función en la sociedad primitiva”)
v La antropología no puede desprenderse ni de las ciencias naturales y exactas, a las cuales se vincula por medio de la antropología física, ni de las ciencias humanas, a las que está unida a través de los datos proporcionados por la geografía, la arqueología y la lingüística. La antropología tiene sus pies en las ciencias naturales, apoya sus espaldas en las ciencias humanas y mira hacia las ciencias sociales. (Lévi-Strauss, C. en “Lugar de la antropología entre las ciencias sociales y problemas planteados por su enseñanza”)
“¿Ilusión positivista injustificada? Tal vez; pero estoy seguro de que la pasión del conocimiento seguirá iluminando el camino que los Ilustrados abrieron en el alba de la modernidad. La magnitud del problema será sólo un acicate para aquellos que piensan que es posible y vale la pena lanzarse a la aventura del saber antropológico; en otras palabras, que la resolución del problema planteado por la existencia del ser humano como inventor de culturas merece nuestros mejores esfuerzos intelectuales.”
v La antropología abarca fenómenos tales como transmisión de técnicas, difusión de inventos, fusión de creencias y costumbres como resultado de las emigraciones, de las guerras, de las influencias y de las imitaciones. (Lévi-Strauss, C. en “Las tres fuentes de la reflexión etnológica”)
v Charles Valentine señala que el concepto de cultura permite el reconocimiento de la capacidad creadora del hombre: cada cultura es un producto colectivo del esfuerzo, el sentimiento y el pensamiento humanos. (“La cultura de la pobreza”)
Bibliografía 1ª consigna:
v CASAS DE LAS, Fray Bartolomé: “Brevísima relación de la destrucción de las Indias”, Editorial Universitaria De Buenos Aires.
v DARWIN, Charles: “El origen del hombre”. En: “Los orígenes de la Antropología”, selección de textos de Fernando Mateo, Centro Editor de América Latina, Buenos Aires, 1977.
v FLOREZ MALAGÓN, Alberto G.: ”¿Antropología histórica, Antrohistoria…?”.
v GARCÍA CANCLINI, Néstor: “Cultura e Ideología”.
v GOBINEAU, Charles de: “Ensayo sobre la desigualdad de las razas humanas”. En “Racismo. Instrumento de dominación política y social”, de Emilio Tropiss, Editorial Quetzal, Buenos Aires, 1955.
v HELVETIUS, C.: “Sobre el hombre”, 1772.
v LÈVI-STRAUSS, Claude: “Las tres fuentes de la reflexión etnológica”. En: “La antropología como ciencia”, compilador José Llovera, Editorial Anagrama, Barcelona, 1975.
v LÉVI-STRAUSS, Claude: “Lugar de la antropología entre las ciencias sociales y problemas planteados por su enseñanza”. En: “Antropología estructural”, del mismo autor, Editorial Paidós, Buenos Aires, 1974.
v LEWIS, Oscar: “La Cultura de la Pobreza”.
v LIPSCHUTZ: “El problema racial en la conquista de América y el mestizaje”.
v LISCHETTI, Mirtha: “Caracterización de la antropología como ciencia”. En: “Antropología”, Editorial Eudeba, 1998.
v LOCKE, J.: “Ensayo sobre el entendimiento humano”, 1690.
v MALINOWSKI, Bronislaw: “Los Argonautas del Pacífico Occidental”, Editorial Planeta-Agostini, Barcelona, España, 1986.
v MORGAN, L. H.: “La sociedad antigua”. En: “Los orígenes de la Antropología”, selección de textos de Fernando Mateo, Centro Editor de América Latina, Buenos Aires, 1977.
v NEUFELD, María Rosa: “Crisis y vigencia de un concepto: la cultura en la óptica de la antropología”. En: “Antropología”, compiladora Mirtha Lischetti, Editorial Universitaria de Buenos Aires, 1985.
v RADCLIFFE-BROWN, A. R.: “Estructura y función en la sociedad primitiva”, Ediciones Península.
v ROUSSEAU, Jean Jaques: “Discurso sobre el origen de la desigualdad entre los hombres”, 1762.
v TODOROV, Tzvetan: “La conquista de América”.
v TURGOT: “Plan de dos discursos sobre la historia universal”, 1750.
v TYLOR, E. B.: “La ciencia de la cultura”. En: “Los orígenes de la Antropología”, selección de textos de Fernando Mateo, Centro Editor de América Latina, Buenos Aires, 1977.
v VALENTINE, Charles: “La cultura de la pobreza”. Amorrortu Editores, Buenos Aires, 1972.
v WOLF, Eric:”Relaciones de parentesco, de amistad y de patronazgo en las sociedades complejas”. En: “Antropología social”, compilador Michael Banton, versión española de Joaquina Aguilar, Alianza Editorial, Madrid, España, 1980.
2. La Cultura del Poder
“La cultura o civilización, en sentido antropológico amplio, es aquel todo complejo que incluye el conocimiento, las creencias, el arte, la moral, el derecho, las costumbres y cualesquiera otros hábitos y capacidades adquiridos por el hombre en cuanto miembro de la sociedad”. (E. B. Tylor, 1871).
Qué mejor que comenzar el último trabajo práctico de Introducción a la Problemática Antropológica con esta definición fundacional, punto de inflexión en la historia de la cultura. Ese concepto controvertido, polisémico, hasta trasgresor de cierta manera, que a partir de ese momento único, irrepetible, deja de ser solamente una dimensión de la vida social apropiada por un determinado sector de la sociedad, la elite, la aristocracia, y toma vuelo propio para ser compartida por todos los seres humanos, todos podemos ser creadores de cultura en tanto hombres, miembros de un pueblo, de una sociedad. O al menos eso creemos.
Porque a pesar de la hermosa apertura cultural que proponía esta definición, la posición del autor, así como también la de sus contemporáneos Lewis H. Morgan y Herbert Spencer, era decididamente etnocéntrica: de Europa para Europa, así estudiaban otras sociedades pero teniendo siempre como punto de referencia su propio continente. Su pregunta: el origen de la sociedad europea. Su respuesta: aplicar la teoría de la evolución darwiniana, que muy recientemente se había presentado en sociedad, a la construcción de las sociedades humanas. El famoso “Evolucionismo sociocultural”, reconocido mundialmente por ser el primer modelo teórico que crea esta disciplina. Todos los pueblos deberían seguir el mismo camino evolutivo: salvajismo, barbarie, civilización; es decir, bajo una sola línea de evolución, por ello fueron llamados “Evolucionistas unilineales”. Hay una unidad psíquica del hombre, tarde o temprano todos van a evolucionar hacia lo mismo, aunque algunos van a quedar estancados. De esta manera todas las sociedades se ven incorporadas a la historia de la “más civilizada”, la Europa industrializada. Y aún más, Tylor llegó a creer firmemente que su Inglaterra victoriana del S. XIX tenía el deber moral de civilizar el resto del mundo. Al poco tiempo África se transformaría en un gigantesco laboratorio antropológico.
Es claramente visible como, a finales del S. XIX, nos encontramos con la ciencia fundamentando la expansión imperial, la antropología argumentando a favor del colonialismo.
Fue Franz Boas uno de los primeros antropólogos en criticar con dureza el Evolucionismo sociocultural a partir de su “Particularismo histórico”: cada pueblo tiene una trayectoria histórica propia, singular, por lo que también la cultura es propia de ese pueblo, cada sociedad tiene y desarrolla sus propios productos culturales. Aparece la idea de “las culturas”, diferentes según el pueblo que se trate, reemplazando a esa “única cultura evolucionista”. Este autor alemán, humanista, de gran influencia en la antropología norteamericana (“la Antropología Cultural”), estaba absolutamente convencido de que las culturas no se inventan, ni deben ser objeto de estudios comparativos, características generales del trabajo de los antropólogos mencionados anteriormente. Pero ni la defensa de Boas alcanzó a detener esa expansión colonial, ese ímpetu dominador de las naciones más poderosas del planeta hacia los países “menos civilizados”, “más primitivos”, imponiéndoles nuevas culturas e ideologías que terminaron exterminando pueblos milenarios y que desembocó en una etapa crítica para la antropología.
Históricamente el intercambio entre poderosos y desposeídos fue profundamente desigual: de espejitos de colores por oro y piedras preciosas, pasamos a recursos naturales por productos elaborados y llegamos al fin de las economías domésticas por la imposición del capitalismo. Se origina una trasnacionalización de la cultura, claro proceso de globalización. El capitalismo inunda al mundo y provoca que pueblos rurales, agrícolas, cazadores se integren al sistema y se transformen en obreros, proletarios de las grandes industrias. Surgen en los países subdesarrollados, de Asia y África principalmente, fenómenos tales como urbanización, creación de grandes fábricas, aparición de la propiedad privada de las tierras, migración campo-ciudad, creación de sistemas políticos a imagen y semejanza de los países europeos, trayendo como consecuencia la creación de los Estados-Nación. Podríamos considerar a los mismos como la máxima construcción política de la burguesía capitalista, destacándose como uno de sus principales objetivos la homogeneización de la cultura, borrar la diversidad, construir una sola cultura, legitimada desde lo ideológico. Pero gracias a Dios, esta tarea aberrante que tiende a la desaparición de la cultura propia de los pueblos, no es nada fácil. Dentro de los Estados quedan virtualmente encerrados diferentes grupos étnicos, que los traspasan, ya que para ellos no existen las fronteras políticas. Y son estos mismos pueblos los que hacia la década del ´60 del siglo pasado se revelan contra la antropología, comenzando a posicionarse como sujetos sociales, ya no desean más ser su objeto de estudio. El mundo ha cambiado, las relaciones sociales ya no son las mismas, no solamente los pueblos primitivos se han rebelado, sino que también encontramos movimientos sociales contestatarios de los sistemas capitalistas en los propios países del Primer Mundo: los hippies y su “Peace and Love”, los negros y el “Black Panthers”, el Mayo Francés. Parece que la antropología no tiene razón de ser, un sentido de existir como disciplina, y junto con ella cae el concepto de cultura…
Es entonces cuando aparece en acción Oscar Lewis y su “Cultura de la Pobreza”, para hacer renacer de las cenizas, cual ave Fénix, a la antropología, ligada íntimamente con la reconfiguración del concepto de cultura.
Se vislumbra en el interior de las grandes ciudades la existencia de diferentes concepciones del mundo, diferentes maneras de percibir la realidad, en definitiva, subculturas dentro de las culturas globales de cada país. Ante nuestros ojos surge una alteridad dada por las diferentes culturas y por las diferencias que esas culturas contienen, alteridad que siempre va a estar presente por la constante transformación sociocultural. Según García Canclini los distintos sectores de la sociedad capitalista van a construir su propio mundo simbólico de acuerdo al lugar que ocupan en el modo de producción. Llegó el fin de la cultura global, única, homogénea, nacen las construcciones culturales, la cultura de las clases subalternas, la cultura popular. La producción cultural de los sectores subalternos es de oposición, surge como protesta hacia la clase dominante, pero luego ésta inteligentemente se apropia de esa producción y la convierte en mercancía, neutralizando su efecto contestatario. Carnaval, Capoeira, Tango, Cumbia Villera, son sólo algunos ejemplos de cómo los sectores hegemónicos transforman un hecho cultural en un hecho político, favoreciendo el consenso sobre el lugar que debe ocupar cada clase (dominadores y dominados).
Oscar Lewis es uno de los primeros que trabaja con la idea de subcultura, interesándose por las consecuencias de la pobreza. Señala que el 80 % de la población mundial es pobre, no es escuchada, siendo la nueva misión de la antropología constituirse en la voz de estos hombres, creando el nuevo concepto de “Cultura de la Pobreza”, central en todo su análisis. Lleva el trabajo de campo a los barrios de las grandes ciudades, articulando metodologías de la antropología con las de la sociología. En la periferia de las grandes urbes se instalan los sectores pobres, entre los que incluye los afectados por la migración campo-ciudad, creando su estilo de vida de acuerdo a sus propias características: no se integran a las instituciones generales, no participan ni tienen organización propia, viven el presente, no tienen futuro, viven en la desesperanza, en un estado de hacinamiento crítico, su niñez es extremadamente corta, casi inexistente, ingresando rápidamente en la adultez, viven promiscuamente, las mujeres son madres siendo aún muy jovencitas, y además tienen un fuerte sentimiento de marginalidad, desamparo, dependencia e inferioridad, en el plano individual.
Pero a pesar de ser uno de los principales autores que hizo sobrevivir a la antropología a través de la resignificación de su objeto, no está exento de críticas, plenamente justificadas cabe agregar. A lo largo de su profusa bibliografía, no solo no investiga las causas ni las relaciones sociales que crean el estado de pobreza, sino que señala que la misma es un estado natural, hereditario, indeclinable, nunca una consecuencia del sistema capitalista que el autor tanto defiende. Al ser un patrón cultural transmitido de generación en generación, en forma de círculo vicioso, el mismo Lewis señala que no son suficientes mejores condiciones económicas para eliminarlo, inculpando de esta forma a los mismos pobres por sus carencias…
Para Jorge Aceves Lozano, investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), da la impresión de que la vida de los pobres en los países del Tercer Mundo es un infierno, y que sería grandioso que alguien los invadiera (EE.UU.) para sacarlos de esa abyección y de esa mugre.
Según Charles Valentine, la pobreza se expande y se contrae, y su definición varía según las exigencias del momento, incluyendo los intereses de quienes la formulan y de quienes efectúan los recuentos. La noción de “Cultura de la Pobreza” deforma la realidad vivida por los pobres, nos predispone mal para comprenderla y alienta políticas que perpetúan las desventajas asociadas con la pobreza.
Es indudable que estamos en presencia de un defensor de los intereses neocolonialistas de EE.UU., cuyas investigaciones manifiestan toda una intencionalidad política. Resulta al menos sospechoso el hecho de que los trabajos de Lewis son incorporados por el presidente Richard Nixón a su política de estado, en el mismo momento en que la mayor parte del presupuesto se volcaba hacia los gastos militares por la guerra de Vietnam y se debía justificar la interrupción del programa de lucha “contra la pobreza” iniciada por J. F. Kennedy y proseguida por L. B. Johnson.
Y así como en algún momento de nuestra historia el Evolucionismo fue el fundamento ideológico del colonialismo, y luego la Cultura de la Pobreza la justificación ideológica de la existencia de pobres en las ciudades del Primer Mundo, hoy en día pareciera que el Terrorismo es el fundamento ideológico del capitalismo. Es increíble que un instante histórico en el que el poderoso G-8 se hallaba acorralado ante las presiones de los oprimidos del mundo, representados tan magníficamente por las estrellas de rock en ese inolvidable Live-8, se derrumbe por los incidentes lamentables ( y también repudiables) ocurridos unos pocos días después en los subtes londinenses. Los medios de comunicación, títeres del poder de turno, rápidamente cambiaron el centro de gravedad de las noticias, para transformar la esperanza de que “la pobreza sea historia” (slogan del L-8), por una nueva ola de terror que ataca al mundo y de la que nadie se encuentra a salvo. Se trata de impartir una Cultura del Miedo, del Terror, que sirve para justificar los gobiernos, la dominación y hasta la invasión a los países del Tercer Mundo, encubriendo la constante apropiación de sus invalorables recursos naturales. Esperemos que nunca escasee el agua en nuestro planeta, de lo contrario argentinos: a prepararse para una nueva invasión capitalista!!!
Bibliografía 2ª consigna:
v ACEVES LOZANO, Jorge: “Oscar Lewis y su aporte al enfoque de las historias de vida”. En: Revista Alteridades, Año 4, Nº 7; UNAM; México, 1994.
v BARBIERI, Elena y DE CASTRO, Rosa: “Algunas posturas y polémicas alrededor de los conceptos de pobreza y cultura de la pobreza”. En: “Problemáticas Antropológicas”, compiladora Mirtha Lischetti. Editor Laborde. Rosario, Argentina, 1999.
v GARCÍA CANCLINI, Néstor: “Cultura e Ideología”.
v HERRERO GARISTO, Pablo: “Las nuevas mentiras del G-8”. En: Semanario Nuestra Propuesta, Año 14, Nº 735; Buenos Aires, 2005.
v LEWIS, Oscar: “La Cultura de la Pobreza”.
v MORGAN, L. H.: “La sociedad antigua”. En: “Los orígenes de la Antropología”, selección de textos de Fernando Mateo, Centro Editor de América Latina, Buenos Aires, 1977.
v NEUFELD, María Rosa: “Crisis y vigencia de un concepto: la cultura en la óptica de la antropología”. En: “Antropología”, compiladora Mirtha Lischetti, Editorial Universitaria de Buenos Aires, 1985.
v TYLOR, E. B.: “La ciencia de la cultura”. En: “Los orígenes de la Antropología”, selección de textos de Fernando Mateo, Centro Editor de América Latina, Buenos Aires, 1977.
v VALENTINE, Charles: “La cultura de la pobreza”. Amorrortu Editores, Buenos Aires, 1972.
HISTORIADE LOS VIRREYES EN EL RIO DE LA PLATA
PorOscar Grimao
El Virrey era el representantedel soberano y presidía todas las ramas del Estado, reuniendo el poder civil ymilitar, sin mas contrapeso que la remota dependencia del Consejo de Indias, yla próxima, aunque indirecta, inspección de las Audiencias.
Cuando terminaba su misión, que generalmente no duraba masque cinco años, a menos que no fuera prorrogado, estaba sujeto al juiciollamado de residencia, es decir, a dar cuenta exacta y documentada de su buenaadministración, y a presentarse por si o por medio de apoderados sólidamenteafianzado a responder a cuentos cargos le hicieran las provincias, libre ya delinflujo de su autoridad.
La Audiencia (La Real Audiencia deLima se mandó erigir por el Emperador Carlos V y su madre Doña Juana, en cédulaexpedida en 1° de marzo de 1543).
Era un tribunal de apelación paratoda causa que no excediera de 10.000 duros, puesto que siendo mayor la sumanecesaria era recurrir al Consejo de Indias.
CREACIONDEL VIRREINATO
Por Real Cédula se crea elvirreinato el 8 de agosto de 1776.
1- El 15 de octubre de 1777 se recibió de virreygobernador y capitán general de las provincias del Río de la Plata y supremo presidentepresidente de la real Audiencia de la Plata el Señor Don Pedro de Ceballos y Cortes. Zarpo de Calizel 12 de Octubre de 1776.
2- El 12 de Junio de 1778, entró don Juan Jose deVertiz y Salcedo (americano). La cuna u hospital de Niños Expósitos, erigida en14/11/1779, a petición del sindico del cabildo, don Miguel de los Riglos, laimprenta, siendo la misma que estuvo abandonada muchos años en el real colegiode Monserrat, en cordoba. En la época dela sublevación del Perú (1780) encabezada por Don Jose Gabriel Condorcanqui,Tupac Amaru, cacique de Tungasuca, concurrió con sus acertadas providencias ala pacificación de aquel reino.
3- El 7/3/1784 entró de virrey don Nicolás delCampo, Marquéz de Loreto, mariscal de campo de los reales ejércitos y gentilhombre de cámara de de S.M: con entrada, siendo el primer presidente de la realaudiencia pretorial que se fundó en esta ciudad el 25 de julio de 1782, el reydispuso la creación de una nueva Audiencia Pretorial y cancilleria Real en lacapital de Bs.As. que comprendía ésta, Paraguay, Tucumán y Cuyo. Comunicandoésta resolución por real Cédula de 14/4/1783.
4- El 17/3/1789, virrey el Tte. General de losreales ejércitos. Don Nicolás de Arredondo.
5- El 17/3/1795, entró de virrey don Pedro Melo dePortugal y Villena, caballero de la orden de Santiago. Con motivo de la guerracon los britanicos, el virrey Melo pasó a montevideo donde contrajo unaenfermedad de la que murió el 15/4/1797.
6- El 2/5/1797 virrey interino, el subinspectorgeneral de las tropas de éste virreinato, ex gobernador (cuarto) de Montevideodon Antonio Olaguer y Feliu, caballero de la real de Carlos III.
7- El 14/3/1799, se recibió de virrey en propiedaddon Gabriel de Aviles y Fierro, marqués de Avilés y teniente general de losreales ejércitos. Este virrey diolibertad a los indios de los pueblos de misiones adjudicándoles tierras yganados y confiriéndoles el decreto de posee propio peculio.
8- El 20/3/1801, se recibió el mariscal de campodon Joaquin del Pino (Suegro de Rivadavia). Durante su gobierno, el máspacifico que tuviera la época del virreynato, se fundó, en 1801, el primerperiódico, titulado Telegrafo Mercantil, etc., y el año siguiente, 1802, elsegundo, con el titulo de Semanario de Agricultura. El Virrey del Pino fallecióen Bs.As. el 11/4/1804.
9- El 28/4/1804 se recibe interinamente elsubinspector de las tropas, ex gobernador intendente de la provincias deTucumán Don Rafael de Sobremonte, marqués de sobremonte y brigadier deinfantería, hasta el 22/01/1805, que quedó en virrey en propiedad. En1805, arribó al puerto de Montevideo el portugués Antonio Machado, dueño de lafragata nombrada Rosa del Río, trayendo la vacuna, que al punto se propagadoallí, pasando luego a Bs.As., en una negra recientemente vacunada. El8 de junio de 1806 (Primera Invasiones inglesas), se presentó en el Río de la Plata una escuadra inglesaal mando del Comodoro Sir Home Popham, con los navios Narciso, Encuentro,Diadema, Razonable y Diomedes y varios transportes, y a las 8 de la noche del24, estando el virrey Sobremonte en el teatro, recibió la noticia de que losingleses, al mando del general Willian Carr Beresford, desembarcaban en losQuilmes, después de haber sido rechazados en la Ensenada de Barragán, aldía siguiente el 25, operaron en efecto su desembarco, en número de 1560hombres en el referido punto de Quilmes. Apoderadoslos ingleses de la ciudad de Bs. As., el 27 de junio de 1806, el virreySobremonte no adoptó más medida que la de ponerse en camino para Córdoba,adonde anunciaba trasladar la capital del virreinato, ordenaba que lasautoridades le siguiesen. No fue obedecido, y si destituido por su incapacidady cobardía. Una fuerzaorganizada con la mayor rapidez, en Montevideo, para proceder a la reconquistade la capital, a cuyo frente se puso el capitán de navío don Santiago deLiniers, consiguió, con el auxilio de las fuerzas de Bs. As., hacer rendir adiscreción al General Beresford el 12/8/1806, con perdida de 417 hombres entremuertos y heridos, 1600 fusiles, 26 cañones y 4 obuses y 4 banderas.
10- El 27/6/1806, el mayor general Don WillianCarr Beresford (después Lord visconde y grande de España) se apodera de estacapital, a nombre del Rey de la Gran Bretaña, con una fuerza de 1560 hombres, que entraronsin oposición, habiendo el Señor de Sobremonte brillando por su ausencia.
11- El 12/8/1806, el capitán de navío don Santiagode Liniers y Bremond se puso al frente de las tropas del Rey de España, ydespués de un vivo ataque y de una heroica resistencia de parte de las fuerzasbritánicas, logró rendirla a discreción y haciendo de prisionero al generalBereford. El 14 del mismo mes, elCabildo, a petición del pueblo, lo nombró interinamente gobernador político ymilitar, hasta que determinase el Rey de España, y dispuso formalmente delmando al cordobés y desleal Sobremonte. El29/6/1807, llegaron pliegos de España, nombrando virrey interino al gobernadorde Montevideo don Pascual Ruiz Huidobro. Los ingleses lo hacen prisionero, porlo que recayó el mando como también el nombramiento, por la corte de España, devirrey y capitán general interino, en Liniers, recibiéndose interinamente degobernador y capitán general del virreinato y presidente de la real AudienciaPretorial, según estaba dispuesto por Real Orden.
12- El 19/7/1809 se recibió de virrey don BaltazarHidalgo de Cisnero y Latorre, pensionado de la real distinguida orden de CarlosIII y teniente general de la Real Armada en la plaza de la Colonia del Sacramento,adonde los oidores de la Real Audiencia del Cabildo y demás autoridades mandaron unadiputación. Por cuyo motivo nombró al regente de la real Audiencia, don LucasMuñoz Cubero, para que ocupase el gobierno político y la superintendencia de la Real Hacienda, y alMariscal de campo don Vicente Nieto, para comandante de armas, cuyo destinoentró a desempeñar el 20/7/1809, en que cesó Liniers. El 29 de julio, llegó a Bs.As. el Señor Cisneros, quegobernó hasta el 25/5/1810, en que se instaló la Junta Superiorgubernativa de las Provincias del Río de la Plata, terminando con él, en esta parte deAmérica la dominacion española para dar lugar a la nacionalidad argentina. El Señor Cisneros permaneció en Bs.As.hasta el 22/6/1810, en cuya noche, a las siete y media, fue sacado de su casa,llevado al fuerte y de allí embarcado con destino a Europa.
13- Don Francisco Javier de Elio, Mariscal decampo, que había llegado a Montevideo, el 12/1/1811, en la Fragata de guerraIphigenia, procedente de Cáliz, provisto de virrey de éstas provincias requiriódesde luego a la Juntade Bs.As., para que reconociese las Cortes Generales, enviando el 17 de Eneroal oidor de Chile don José Acevedo, con varias proposiciones. Este regresa el24 con la respuesta de que la Junta se negaba a reconocer las cortes, hasta que se trataseeste asunto en el congreso general de las provincias, que debía formarse muy prontosegún se le advierte. El virrey Elio, en esta virtud, declaró el 12 de Febreroque la Juntaera rebelde. Eldesgraciado general Elio tuvo un fin verdaderamente lamentable. El 27/8/1822fue sentenciado a la pena más ignominiosa que conocen las leyes españolas, ladel garrote. Pasada la sentencia al auditor de guerra, no sólo la confirmó,sino que pidió se ejecutase inmediatamente conforme a la ley marcial del17/4/1821. Después de haber sido despojado de sus honores, sufrió la pena demuerte el 4/9/1822 a las once de la mañana, per medio del garrote. El puebloacompaño al reo clamando “muera Elio, su sangre cimentará el edificio de laconstitución”.
Hacemos un repazo por la historia.
Por: oscar grima
historia yrigoyen.doc - su vida completa
historia ROSAS.doc - SU VIDA Y OBRA
HISTORIA EVOLUCION CONSTITUCIONAL.doc - pactos
historia Estanislao Lopez.doc - su vida
HISTORIA Y ESCRITORES
MAHOMA
“EXPEDICION DE ELEFANTE” y probable nacimiento Mahoma.
El ambiente histórico - geográfico
Donde nació, vivo y produjo su obra maestra - el Corán -, es la región conocida con el nombre de Hidjaz (que significa barrera), altiplano desértico a lo largo de la costa accidental de Arabia, sobre el mar Rojo. El ámbito histórico, las primeras décadas del siglo VII de nuestra era.
Ya en el siglo VI, cuando nació Mahoma, había en el Hidjaz dos centros habitados por una población sedentaria, formada en su mayor parte por mercaderes: La Meca y Yathrib (que después se llamo Medina).
El libro de Mahoma o de Dios, según los musulmanes, es decir, Alcoran. Esta palabra significa “la lectura” (al-qur’an), recitación en voz alta.
El Corán esta dividido en 114 suras o capítulos, de diverso numero de versículos, y resulta algo difícil para una lectura directa y continua porque fue recopilado y ordenado en su forma actual algunos años después de la desaparición del Profeta, en tiempo del califa ‘Otman (hacia el ano 650).
MARTIN LUTERO
Nació el 10 de noviembre de 1486 en Eisleden (electorado de Sajonia) y murió en el mismo lugar el 18 de febrero de 1546.
HISTORIA ARGENTINA
PRESIDENTES ARGENTINOS
BERNARDINO RIVADAVIA ( 8/2/1826 al 7/7/1827) – Renuncia
VICENTE LÓPEZ y PLANES (7/7/1827 18/8/1827) – DISOLUCIÓN DEL P.E.N.
JUSTO JOSE DE URQUIZA (5/3/1854 5/3/1860) – MANDATO CUMPLIDO
VICE SALVADOR MARÍA DEL CARRIL
SANTIAGO DERQUI (5/3/1860 5/11/1861) – RENUNCIA
VICE JUAN E. PEDERNERA
BARTOLOME MITRE (5/11/1861 12/10/1862) – POR LA BATALLA DE PAVON
BARTOLOME MITRE 12/10/1862 12/10/1868 – MANDATO CUMPLIDO
VICE MARCOS PAZ
DOMINGO FAUSTINO SARMIENTO 12/10/1868 12/10/1874 – MANDATO CUMPLIDO
VICE ADOLFO ALSINA
NICOLAS AVELLANEDA 12/10/1874 12/10/1880 – MANDATO CUMPLIDO
VICE MARIANO ACOSTA
JULIO ARGENTINO ROCA 12/10/1880 12/10/1886 – MANDATO CUMPLIDO
VICE FRANCISCO MADERO
MIGUEL JUAREZ CELMAN 12/10/1886 6/8/1890 – RENUNCIA
VICE CARLOS PELLEGRINI
CARLOS PELLEGRINI 6/8/1890 12/10/1892 – MANDATO CUMPLIDO
LUIS SAENZ PEÑA 12/10/1892 22/1/1895 - RENUNCIA
VICE JOSÉ EVARISTO URIBURU
JOSE EVARISTO URIBURU 22/1/1895 12/10/1898 – MANDATO CUMPLIDO
JULIO ARGENTINO ROCA 12/10/1898 12/10/1904 – MANDATO CUMPLIDO
VICE NORBERTO QUIMO ACOSTA
MANUEL QUINTANA 12/10/1904 12/3/1906 – FALLECIMIENTO
VICE JOSÉ FIGUEROA ALCORTA
JOSE FIGUEROA ALCORTA 12/3/1906 12/10/1910 – MANDATO CUMPLIDO
ROQUE SAENZ PEÑA 12/10/1910 9/8/1914 – FALLECIMIENTO
VICE VICTORINO DE LA PLAZA
VICTORINO DE LA PLAZA 9/8/1914 12/10/1916 – MANDATO CUMPLIDO
HIPÓLITO YRIGOYEN 12/10/1916 12/10/1922 – MANDATO CUMPLIDO
VICE PELAGIO B. LUNA
MARCELO T DE ALVEAR 12/10/1922 12/10/1928 – MANDATO CUMPLIDO
VICE ELPÍDIO GONZÁLEZ
HIPÓLITO YRIGOYEN 12/10/1928 6/9/1930 – DEPUESTO
VICE ENRIQUE MARTINEZ
JOSE FELIX URIBURU 6/9/1930 20/2/1932 – NORMALIZACION
VICE ENRIQUE SANTAMARINA
AGUSTIN P. JUSTO 20/2/1932 20/2/1938 – MANDATO CUMPLIDO
VICE JULIO ARGENTINO ROCA (h)
ROBERTO M. ORTIZ 20/2/1938 24/6/1942 – RENUNCIA
VICE RAMÓN S. CASTILLO
RAMON S. CASTILLO 24/6/1942 4/6/1943 - DEPUESTO
ARTURO RAWSON 4/6/1943 6/6/1943 - DEPUESTO
PEDRO P. RAMIREZ 6/6/1943 9/3/1944 – DEPUESTO
VICE S. SUEYRO tras su muerte; EDELMIRO JULIÁN FARRELL
EDELMIRO JULIAN FARRELL 9/3/1944 4/6/1946 – NORMALIZACION
VICE JUAN D. PERÓN tras su renuncia; PISTARINI
JUAN DOMINGO PERÓN 4/6/1946 4/6/1952 – MANDATO CUMPLIDO
VICE JUAN H. QUIJANO
JUAN DOMINGO PERÓN 4/6/1952 20/9/1955 – DEPUESTO
VICE ALBERTO TEISSAIRE
EDUARDO LONARDI 20/9/1955 13/11/1955 – DEPUESTO
VICE ISAAC F. ROJAS
PEDRO EUGENIO ARAMBURU 13/11/1955 1/5/1958 – NORMALIZACION
VICE ISAAC F. ROJAS
ARTURO FRONDIZI 1/5/1958 29/3/1962 – DEPUESTO
VICE ALEJANDRO GÓMEZ
JOSE MARIA GUIDO 29/3/1962 12/10/1963 – NORMALIZACION
ARTURO ILLIA 12/10/1963 28/6/1966 – DEPUESTO
VICE CARLOS H. PERETTE
JUAN CARLOS ONGANIA 28/6/1966 8/6/1970 - DEPUESTO
ROBERTO MARCELO LEVINGSTON 18/6/1970 23/3/1971- DEPUESTO
ALEJANDRO AGUSTIN LANUSSE 26/3/1971 25/5/1973 - NORMALIZACION
HECTOR J. CAMPORA 25/5/1973 13/7/1973 – RENUNCIA
VICE VICENTE SOLANO LIMA
RAUL LASTIRI 13/7/1973 12/10/1973 – SUCESION CONSTITUCIONAL
JUAN DOMINGO PERÓN 12/10/1973 1/7/1974 – FALLECIMIENTO
VICE MARÍA ESTELA MARTINEZ DE PERÓN
MARIA ESTELA MARTINEZ DE PERÓN 1/7/1974 24/3/1976 - DEPUESTO
JORGE RAFAEL VIDELA 29/3/1976 29/3/1981- SUCESION GOBIERNO DE FACTO
ROBERTO EDUARDO VIOLA 29/3/1981 21/11/1981- DEPUESTO
HORACIO TOMAS LIENDO 21/11/81 22/12/1981- DEPUESTO
LEOPOLDO FORTUNATO GALTIERI 22/12/1981 18/6/1982 - RENUNCIA
ALFREDO O. SAINT JEAN 18/6/1982 1/7/1982 - DEPUESTO
REYNALDO BIGNONE 1/7/1982 10/12/1983 - NORMALIZACION
RAUL RICARDO ALFONSIN 10/12/1983 9/7/1989 - RENUNCIA
CARLOS SAUL MENEM 9/7/1989 10/12/1995 – MANDATO CUMPLIDO
VICE EDUARDO DUHALDE
CARLOS SAUL MENEM 10/12/1995 10/12/1999 – MANDATO CUMPLIDO
VICE CARLOS RUCKAUF
FERNANDO DE LA RUA 10/12/1999 - 20/12/2001 – RENUNCIA
VICE CARLOS ALVAREZ ( renuncio antes )
RAMÓN PUERTA 21/12/2001 22/12/2001 (Presidente del Senado en ejercicio del ejecutivo).
ADOLFO RODRÍGUEZ SAÁ 22/12/2001 30/12/2001 – RENUNCIA ( elegido por la Asamblea).
EDUARDO CAMAÑO 31/12/2001 2/1/2002 – ( Presidente de Diputados en ejercicio del ejecutivo).
EDUARDO DUHALDE 2/1/2002 25/5/2003 – NORMALIZACION (Presidente elegido por Asamblea).
NESTOR KIRCHNER 25/5/2003 –
VICE DANIEL SCIOLI
GOBERNADORES DE SANTA FE
Producida la Revolucion de Mayo, Santa Fe contó con gobernadores intendentes nombrados desde Buenos Aires, lo que establecia una continuidad institucional con el proceso anterior. Recien en 1815, Santa Fe tiene su primer gobernador mediante eleccion popular lo que da lugar al logro de su identidad como provincia autonoma y a que, con el correr del los tiempos, se constituyera, por propia gravitacion, en abanderada del sistema federal.
GOBERNADORES
FRANCISCO CANDIOTI (1815)
CORONEL MARIANO VERA (1816)
DOMINGO CULLEN (1838)
GENERAL JUAN PABLO LOPEZ (1838)
DR. PASCUAL ECHAGUE (1842)
DOMINGO CRESPO (1851)
JOSE MARIA CULLEN (1855)
INTERVENTOR FEDERAL
SANTIAGO DERQUI (1856)
GOBERNADORES
GENERAL JUAN LOPEZ (1856)
CORONEL ROSENDO FRAGA (1858)
PASCUAL ROSAS (1860)
DOMINGO CRESPO (1861)
PATRICIO CULLEN (1862)
NICASIO OROÑO (1865)
INTERVENTORES FEDERALES
FRANCISCO PICO (1867)
EDUARDO COSTA (1868)
GOBERNADORES
CAMILO ALDAO (1868)
MARIANO CABAL (1868)
DR. SIMON DE IRIONDO (1871)
SERVANDO BAYO (1874)
DR. SIMON DE IRIONDO (1878)
DR. MANUEL MARIA ZAVALLA (1882)
DR. JOSE GALVEZ (1886)
DR. JUAN CAFFERATA (1890)
INTERVENTORES FEDERALES
DR. BALDOMERO LLERENA (1893)
DR. JOSE ZAPATA (1893)
GOBERNADORES
LUCIANO LEIVA (1894)
JUAN BERNARDO ITURRASPE (1898)
DR. RODOLFO FREYRE (1902)
DR. PEDRO ECHAGUE (1906)
IGNACIO CRESPO (1910)
INTERVENTOR FEDERAL
DR. ANACLETO GIL (1911)
GOBERNADORES
DR. MANUEL MENCHACA (1912)
DR. RODOLFO LEHMANN (1916)
DR. ENRIQUE MOSCA (1920)
RICARDO ALDAO (1924)
DR. PEDRO GOMEZ CELLO (1928)
INTERVENTORES FEDERALES
DR. DIEGO SAAVEDRA (1930)
DR. GUILLERMO ROTHE (1931)
DR. ALBERTO ARANCIBIA RODRIGUEZ (1931)
DR. JUAN GARRO ALLENDE (1932)
GOBERNADORES
DR. LUCIANO MOLINAS (1932)
INTERVENTORES FEDERALES
DR. MANUEL ALVARADO (1935)
DR. CARLOS BRUCHMANN (1936)
GOBERNADORES
DR. MANUEL MARIA DE IRIONDO (1937)
DR. JOAQUIN ARGONZ (1941)
INTERVENTORES FEDERALES
CAPITAN DE NAVIO JULIO CARREGA (1943)
IGN. MANUEL ARGUELLES (1943)
CORONEL ARTURO SAAVEDRA (1944)
DR. OSCAR ALDREY (1945)
GOBERNADOR
DR. WALDINO SUAREZ (1946)
INTERVENTOR FEDERAL
CORONEL DALMIRO ADARO (1949)
GOBERNADORES
ING. JUAN CAESAR (1949)
DR. LUIS CARCAMO (1952)
INTERVENTORES FEDERALES
CAPITAN DE FRAGATA RICARDO ANZORENA (1955)
CORONEL JUAN BAUTISTA PICCA (1955)
VICELMIRANTE CARLOS GARZONI (1955)
DR. CLODOMIRO CARRANZA (1957)
GOBERNADOR
DR. CARLOS SYLVESTRE BEGNIS (1958)
INTERVENTORES FEDERALES
GENERAL ERNESTO CORDES (1962)
GENERAL JORGE NOCETTI CAMPOS (1962)
GOBERNADORES
ALDO TESSIO (1963)
INTERVENTOR FEDERAL
GENERAL ELEODORO SANCHEZ LAHOZ (1966)
GOBERNADOR
CONTRAALMIRANTE ELADIO MODESTO VAZQUEZ (1966)
INTERVENTOR FEDERAL
GENERAL ROBERTO FONSECA (1970)
GOBERNADORES
GENERAL GUILLERMO SANCHEZ ALMEYDA (1970)
DR. CARLOS SYLVESTRE BEGNIS (1973)
INTERVENTOR FEDERAL
CORONEL JOSE MARIA GONZALEZ (1976)
GOBERNADOR
VICEALMIRANTE JORGE ANIBAL DESIMONI (1976)
INTERVENTORES FEDERALES
RODOLFO LUCHETTA (1981)
ROBERTO CASIS (1982)
HECTOR SALVI (1983)
GOBERNADORES
CONTADOR JOSE MARIA VERNET (1983-1987)
DR. VICTOR FELIX REVIGLIO (1987-1991)
CARLOS ALBERTO REUTERMANN (1991-1995)
ING. JORGE OBEI (1995-1999)
CARLOS ALBERTO REUTERMANN (1999-2003)
EL VIRREYNATO
El Virreynato del Río de la Plata.
Causas que determinaron su creación.
La linea divisoria que fijaba el tratado de Tordesillas ( 1494) no fue nunca trazada sobre el terreno, y esto fue motivo de continuas desinteligencias y pretensiones entre las autoridades españolas y portuguesas.
Las autoridades españolas de la Asunción no se preocuparon de colonizar las regiones del Plata hasta 1580, año en que Garay fundo la ciudad de Bs. As. Después de 1617, en cuya fecha se creo la gobernación del mismo nombre, separada del Paraguay, y con residencia del gobernador en aquella ciudad, tampoco hubo preocupación alguna por colonizar la margen izquierda del estuario para prevenir la ocupación de ella por los portugueses.
En 1580 Portugal fue agregado por Felipe II al reino de España, por herencia; pero en 1640 consiguio sacudir el yugo y hacerse independiente: Desde entonces, y con la circunstancia del estado de decadencia en que habia caido Espana , al finalizar el siglo XVII, los portugueses se envalentonaron y dieron nuevo impulso a sus empresas de colonizacion invadiendo territorios legitimamente españoles. Asi en 1680, se establecieron en un paraje frente a Bs. As., y lo fortificaron. Fue la llamada Colonia de Sacramento. Desde entonces el comercio de contrabando tomo grandes proporciones, facilitando por la presencia de los portugueses en lugar tan cercano.
Hubo otras tentativas de ocupacion en parajes diferentes hasta que, a fines de 1723, realizaron un desembarco en la pequeña peninsula donde fue fundada, mas tarde, la ciudad de Montevideo.
El atrevimiento de las autoridades portuguesas del Brasil era cada vez mayor, y ello debia inducir al gobierno español a prevenir situaciones aun mas peligrosas, estableciendo un gobierno suficientemente fuerte como para ser respetado.
La gobernacion de Bs. As., dependia del virrey de Lima. La distancia enorme que separaba esta ciudad de la de Buenos Aires era, entonces, una dificultad muy grande que impedia las comunicaciones rapidas. Ademas, la gran extension del territorio hacia la necesario, tambien, subdividirlo y organizarlo en forma conveniente, con una autoridad que mereciera respecto, a fin de promover el progreso general.
Por Real Cedula de 8 de Agosto de 1776, se creo el Virreynato del Rio de la Plata con Buenos Aires por capital.
El territorio que se le asigno comprendia:
1. El territorio que actualmente forma la Republica Argentina.
2. La actual Republica Oriental del Uruguay.
3. La actual Republica del Paraguay.
4. La actual Republica de Bolivia ( alto Peru ).
El territorio de Rio Grande, que tambien formaba parte del Virreynato, se perdio con motivo del tratado de 1777.
TRATADO DE TORDESILLAS
Bula del Papa Alejandro VI
Desde el momento en que se descubrió el nuevo mundo en 1492, se apodero de los principales pueblos de Europa un deseo irresistible de emprender la conquista de alguna tierra.
Portugal, por su descubrimientos de una multitud de islas, y de las costas de Africa; y España, por el reciente descubrimiento de la America, no podian tardar en hacer conocer su rivalidad, y para evitar los conflictos que, sin duda, se producirian, el Papa Alejandro VI, nombrado arbitro por las dos naciones, expidio una bula el 4 de Mayo de 1493, por la cual se consideraba el globo terrestre dividido en dos mitades, debiendo pasar la linea divisoria, de polo a polo, a 100 leguas al oeste de las islas Azores debiendo pertenecer a los portugueses lo que quedara al oriente de la linea; y a los españoles, las tierras descubiertas o que se descubriesen al accidente de la misma linea.
En 1494, por el tratado llamado de Tordesillas, y debido a reclamos de Portugal, el Papa extendió la línea a 370 leguas, en vez de 100, sin sospechar siquiera que dicha línea iba a pasar por tierra firme.
No se supuso, entonces, que dicha demarcacion llegaria a ser causa de discordias por las posesiones en el otro hemiferio, porque, yendo los españoles hacia occidentes de la linea, y los portugueses, hacia oriente, y sin limite alguno bien fijado, debian encontrarse forzosamente en el otro hemisferio, como sucedió con las islas Molucas.
Estos hechos fueron el origen de las cuestiones que, durante varios siglos, sostuvieron España y Portugal en America.
EL VIRREYNATO
PEDRO DE CEVALLOS
JUAN JOSE VERTIZ
La amenaza constante de los portugueses fue la causa principal, entre otras, que decidió al Rey de España a establecer en Bs. As. un Gobierno fuerte con elementos suficiente para hacer frente a tales amenazas.
Con este motivo se creo el Virreynato del Rio de la Plata fijando la ciudad de Bs. As. como capital.
Comprendia:
1. El actual territori argentino.
2. Lo que es hoy Republica Oriental del Uruguay.
3. El Paraguay.
4. El Alto Peru o Bolivia.
El primer virrey fue el general D. Pedro de Cevallos, quien vino al Rio de la Plata con un ejercito de 9.000 hombres embarcados en 112 buques.
En febrero de 1777 llego a la isla de Santa Catalina, de la cual se apodero sin disparar un tiro. Despes de nombrar alli autoridades españolas para reemplazar a los portugueses, se preparo para invadir el territorio de Rio Grande; pero, debido a un temporal que sobrevino, se dirigio al plata.
En cuanto llego se apodero de la Colonia, y quedo, esta, asi, definitivamente en poder de España.
La poblacion de la colonia pasaba de 2000 habitantes y la edificacion era muy buena, pues las casas se habian construido de piedra, material abundante alli, muchas con pisos altos y hermosos balcones. Las casas y las murallas fueron demolidas para alejar una nueva tentativa de ocupacion. Asi desaparecio una de las mas lindas poblaciones, que llevaba ya cerca de 100 años de existencia.
Cevallos se disponia de nuevo, a marchar sobre Rio Grande cuando recibio una comunicación de España en el cual se le daba conocimiento de que se habia celebrado un tratado de paz con Portugal.
Por el cual España perdia, para siempre, los territorios de Rio Grande y Santa Catalina.
Cevallos estableció el comercio libre para todos los buques procedentes de puertos españoles. Esta medida fue de gran importancia. Progresaron las industrias, se abarataron los articulos de primera necesidad y siguio a ellos un cambio favorable en todo sentido.
A Cevallos sucedio D. Juan Jose de Vertiz cuyo nombramiento fue bien recibido por todos.
Vertiz trato de embellecer la ciudad en lo posible.
Hizo nivelar las calles, construir veredas, colocar pasos de piedra en las esquinas, y establecio el alumbrado publico por cuyo motivo se le designaba, a veces, con el nombre de virrey de las luminarias. Esta iluminacion se hacia, en un principio, con mecheros alimentados con aceite de potro, y, mas tarde, con velas de sebo.
Fundo un hospicio de mendigos y la casa de niños expositos, a la que entrego la imprenta que habian poseido los jesuitas en Cordoba.
Establecio una linea de fortines para impedir las incursiones de los indios.
Vertiz organizo una expedicion a la Patagonia fundandose, en este tempo, el pueblo de Carmen de Patagones.
No debemos olvidar tampoco que, como americano, tuvo para con los nativos consideraciones que, antes, no habian conocido.
En 1782 se expidio una Real Ordenanza de Intendentes por la que divida el Virreynato en ocho intendencias. Hacia necesario esta divicion la dificultad, para el virrey, de administrar un territorio tan extenso.
Estas intendencias estuvieron a cargo, cada una, de un Gobernador Intendente, y fueron:
Intendencia de Buenos Aires, Cordoba del Tucuman, Salta del Tucuman, Potosi, Charcas (o Chuquisaca), La Paz, Cochabamba (Santa Cruz de la Sierra), Paraguay.
Ademas, existian las provincias o gobernaciones de Moxos y Chiquitos que dependian directamente del Virrey.
Las intendencias se dividian, a su vez, en subdelegaciones.
Esta division en subdelegaciones fue el origen, mas tarde, de las actuales provincias argentinas.
Intendencia de Buenos Aires:
Buenos Aires, Santa Fe, Corrientes ( comprendia E. Rios ), Republica Oriental del Uruguay, Misiones (30 pueblos), Pampa Patagonia y Tierra del Fuego, Malvinas (comandancia de la Soledad).
Intendencia de Cordoba y Tucuman:
Cordoba, La Rioja, San Juan, Mendoza, San Luis.
Intendencia de Salta y Tucuman:
Tucuman, Santiago del Estero, Catamarca, Jujuy, Salta.
Tambien mando a levantar un censo que dio 24.750 habitantes para la ciudad de Buenos Aires y 12.925 para la campaña.
Hizo levantar una seri de fortines o guardias por el año 1779, para defender la región ocupada y extenderla aun mas ( Rojas, Carmen de Areco, Mercedes (Guardia de Lujan) Navarro, Lobos, Monte, Ranchos.
En 1783 Mando al Entre Ríos a don Tomas Rocamora para fundar las villas de Gualeguay, Gualeguaychu y Concepción del Uruguay.
Sublevación de Tupac-Amarú.
Durante el Gobierno de Vertiz tuvo lugar una sublevación de los indios del Perú dirigidos por uno de ellos que se decía descendiente de los Incas. Después de muchos combates sangrientos fueron sometidos y sus jefes sufrieron terribles castigos. A Tupac-Amarú le cortaron la lengua y despues tuvo que soportar un terrible suplicio se intento descuartizarlo a la cincha de cuatro caballos, sin lograrlo.
Los indios sublevados trabajaban en las minas y su situacion era insoportable: eran tratados peor que las bestias.
Los otros virreyes
A Vertiz, le sucedio en el Gobierno el Marques de Loreto, y, a este, D. Nicolas de Arredondo.
Durante la administracion de este virrey se creo el Consulado cuyo secretario fue el joven abogado don Manuel Belgrano (1794).
A Arredondo le siguieron Melo, Aviles, Del Pino y Sobremonte.
Durante el Gobierno del Virrey Del Pino se fundo el primer periodico en Bs. As.; llamado “El Telegrafo Mercantil” rural, politico, economico e historiografico del Rio de la Plata, por el coronel español Cabello (1801).
En 1802 fue suprimido por orden del Virrey, y, don Hipolito Vieytes, nacido en Bs. As., fundo el “Semanario de Agricultura y Comercio”.
Sobremonte entró a gobernar en 1804 y en su tiempo tuvieron lugar las invasiones inglesas.
Los últimos cuatro años de la dominación española
( junio de 1806 – mayo de 1810 )
1806 y 1807
1. las invasiones inglesas – El Cabildo abierto del 14 de Agosto: suspensión del Virrey. 2. El general Beresford y sus trabajos a favor de la independencia 3. Destitución de Sobremonte.
1. Sin mencionar otras consecuencias de las invasiones inglesas, conviene poner de relieve algunas de ellas que tuvieron la virtud de aumentar las divergencias, ya existentes, entre españoles y criollos hasta el punto de llevarlos a la ruptura definitiva.
La actitud de Sobremonte, al abandonar la defensa de Buenos Aires para dirigirse a Córdoba con su familia, provocó la indignación general del pueblo que exigió del Cabildo una resolución enérgica.
En la plaza de Mayo y sus alrededores, y en el mismo edificio del Cabildo se habían reunido más de 4000 personas para esperar el resultado de la asamblea popular convocada, verdadero Cabildo abierto, pues el pueblo la impuso exigiendo la destitución del Virrey (agosto 14).
Este acontecimiento no se habría producido con tanta unanimidad, a no haber existido un ambiente espontáneo y uniforme, no sólo en cuanto al sentir del elemento nativo sino también del español. Este hecho tuvo todos los caracteres de una revolución, y sentó un precedente de transcendencia que repercutió en todo el Virreynato y en las demás posesiones españolas.
2. Después de la reconquista los jefes ingleses prisioneros fueron enviados a diferentes puntos del Virreynato.
Beresford y Pack fueron confinados a Luján dándosele la ciudad por cárcel.
Beresford, durante su cautiverio, más aparente que real, concibió el proyecto de fomentar, entre el elemento criollo, la idea de la independencia, y a ellos se dedicó con tesón, dando a entender, además, que era posible contar, para ello, con la ayuda de Inglaterra. Beresford consiguió iniciar conversaciones sobre el plan con algunos criollos, entre otros, Don Saturnino Rodríguez Peña.
Los trabajos de Beresford fueron conocidos y ello motivó la orden de arresto contra todos los complicados; pero estos pudieron escapar y trasladarse a Montevideo, de cuya plaza pasó Rodríguez Peña a Río de Janeiro donde se estableció. Beresford regresó a Inglaterra.
3. La conducta cobarde de Sobremonte en la defensa de la plaza de Montevideo, donde se hallaba desde que había sido despojado de su autoridad, irritó de tal manera a todos, que originó una situación análoga a la del 14 de agosto de 1806, y aún más resuelta, puesto que el pueblo exigió que se le destituyera del cargo de virrey. El Cabildo convocó una Junta de guerra, con intervención de algunos funcionarios públicos y de vecinos expectables, que resolvió la suspensión del virrey de todos los cargos, y dispuso además, que se asegurase su persona y se ocupasen sus papeles tomando el mando la Audiencia hasta la resolución del rey (Febrero 10 de 1807).
Sobremonte fue arrestado en Soriano (Banda Oriental), traído a Buenos Aires y conducido luego a España para ser juzgado. El Cabildo y la Audiencia asumieron el gobierno civil, y Liniers tomó el mando militar.
La voluntad del pueblo se impuso una vez más y ello presagiaba ya que, poco a poco, el poder se afirmaría en las manos de los criollos.
La actuación de Liniers en la reconquista y en la defensa de la ciudad de Buenos Aires, le valió con toda justicia la designación para el cargo de virrey, exigida por el pueblo y confirmada por el rey Carlos IV, aunque con carácter interino (Diciembre de 1807), ( pero en Mayo de 1808 llegó a Buenos Aires el oficio con el nombramiento.
La confirmación de Liniers en el cargo de virrey, por el Rey de España, llenó de alegría e infundió alientos a todos los nativos y dió origen, de manera ya bien marcada, a la formación de dos partidos de tendencias irreconciliables; el de los criollos y el de los españoles.
La invasión napoleónica en España
Napoleón Bonaparte, Emperador de Francia, dominado por el ensueños de conquistas, se propuso realizarlas llevando la guerra a distintos países.
Victorioso en todas partes, había encontrado serias dificultades para atraer a Inglaterra y someterla a sus planes; pero se obstinó en conseguir sus propósitos. Para alcanzarlos necesitaba el apoyo de Portugal; pero esta nación se negaba a complacerle.
Napoleón consiguió permiso del Rey de España, por medio de una política de engaños, para trasladar un ejercito a territorio portugués.
De esta manera se posesionó de todo este país y la familia real portuguesa se embarcó para Brasil (Noviembre de 1807). Conseguido esto, Napoleón concibe el proyecto de apoderarse también de España. Manda nuevos ejércitos a la Península y aprovecha de la discordias entre Carlos IV y su hijo Fernando para conseguir su objeto.
Con el pretexto de conciliarlos; pero en realidad para consumar su plan, Napoleón los citó a una conferencia en Bayona, en la que consiguió arrancarles la renuncia de sus derechos a la corona de España. Retuvo prisioneros a ambos, e hizo proclamar rey a su propio hermano José Bonaparte (1808). Con esto, Napoleón se adueño de casi todo el territorio de España aunque sin dominarla, ( Napoleón procedió de tal manera, en Bayona, con la familia reinante en España, que consiguió la abdicación de Carlos IV a favor del hijo, luego la renuncia de este a favor del propio padre, para terminar con la renuncia del padre a favor de Napoleón, quien designó a su hermano José Bonaparte para ocupar el trono de España ).
Inmediatamente que se conoció en España la abdicación de Bayona, se constituyeron multitud de Juntas de gobierno y una Junta Suprema central que ejercía el poder en ausencia de los reyes.
Una de las primeras medidas de la Junta central fue la de ordenar que se procediera a la jura de Fernando VII en todas las colonias españolas.
El pueblo español, indignado, tanto por la usurpación de Napoleón como por la conducta vergonzosa de Carlos IV y de su hijo, se levantó en masa en defensa de su libertad. Entonces empezó aquella célebre y terrible guerra de guerrillas que duro seis años.
1808
Abdicación de Carlos IV – La jura de Fernando VII en Buenos Aires y en Montevideo – El Marqués de Sassenay y Don Manuel de Goyeneche - Buenos Aires y Montevideo.
Liniers, Elio y Alzaga.
En los primeros días de mes de agosto de 1808 llegaba a Buenos Aires la noticia de que el Rey de España, Carlos IV, había abdicado a favor de su hijo Fernando VII. Debía procederse, pues, a la jura del nuevo monarca y el Virrey Liniers fijó el día 12 de Agosto para la celebración de las fiestas, que durarían varios días; pero casi al mismo tiempo se supo lo que había pasado en Bayona entre Napoleón, Carlos IV y el hijo de éste, Fernando, y esto decidió la postergación de la jura para el día 31.
En Montevideo dominaba, entre su población, el elemento español, y ocupaba el cargo de Gobernador Don Francisco Javier de Elio, que había sido designado para ese cargo por el mismo Liniers.
Elio, sospechaba que la postergación de la jura de Fernando VII en Buenos Aires obedecía a algún propósito
INVASIONES INGLESAS
Primera Invasión
La Inglaterra abrigaba la intención de apoderarse de las colonias españolas del Río de la Plata y, durante los años 1806 y 1807, puso en practica tal proposito.
El 25 de Junio de 1806 desembarcaron en la costa de Quilmes unos 1600 soldados ingleses al mando del general Guillermo Carr Beresford. Para resistir a los ingleses salio en direccion a Quilmes un destacamento de milicianos al mando del anciano Arce; pero estos se dispersaron a los primeros tiros. Se organizo, despues, una resistencia en el Riachuelo sin resultado.
Libres de enemigos, los ingleses, entraron en la ciudad el dia 27 del mismo mes, y se apoderaron del Fuerte, que estaba situado donde esta hoy la casa de Gobierno.
El Virrey Sobremonte, en vez de organizar tropas para resistir, huyo hacia Cordoba llevandose los caudales que componian el tesoro; pero tuvo que entregar todo ese dinero a los ingleses.
Pueyrredon y otros de propusieron sublevar la campaña y luego el pueblo todo. Con este fin se iban reuniendo en la chacra de Perdriel -lugar situado entre la Chacarita y Ramos Mejia- grupos de paisanos que acudian de los partidos cercanos.
Beresford, al tener conocimiento de estos preparativos, marcho inmediatamente al frente de 500 hombres para dispersar los grupos reunidos en Perdriel. Los paisanos, mal armados y sin disciplina, no pudieron resistir el ataque de los aguerridos ingleses.
La reconquista
Mientras Pueyrredon y otros daban comienzo a la preparacion de la resistencia, aparecio el hombre necesario para organizar las fuerzas y reconquistar la ciudad.
Este hombre fue D. Santiago de Liniers, un ilustre marino frances que habia estado al servicio de España y se encontraba en la Ensenada desempeñando el cargo de Capitan del puerto.
Liniers, consiguio trasladarse a Montevideo para pedir auxilio al Gobernador Ruiz Huidobro, y pudo reunir un ejercito de mas de 1000 hombres y desembarcar en Las Conchas sin ser molestado por la escuadra inglesa por no haber sido descubierto, debido a una espesa niebla. (Agosto 4). A estas fuerzas se unieron los vencidos en Perdriel. Liniers se dirigió a los corrales de Miserere ( hoy plaza 11 de septiembre) y desde alli pasó a la plaza del Retiro (hoy plaza San Martin) obligando a los ingleses a retirarse.
El 12 de Agosto avanzó Liniers sobre la ciudad por las calles llamadas hoy de San Martin, de la Reconquista, y otras. Los vecinos ayudaban también haciendo fuego desde las azoteas.
Los ingleses iban batiéndose en retirada hacia el Fuerte, en donde opusieron la última resistencia.
Beresford, entonces, levantó bandera de parlamento: proponia embarcarse con todas sus tropas y retirarse; pero los vencedores exigieron su entrega a discreción.
Viéndose perdido tuvo que ceder. Mandó arriar la bandera de parlamento y colocar en su sitio la española.
En medio de un entusiasmo indescriptible del pueblo, los soldados ingleses salieron de la Fortaleza para depositar sus armas ante los vencedores.
Segunda Invasion
Los ingleses de la primera invasion, fueron vencidos por el esfuerzo de todo el pueblo de Bs. As.; pero este triunfo no debia ser definitivo, pues, desde el primer momento, se creyó que los invasores volverian por segunda vez. Para no ser sorprendidos se procedio inmediatamente a la creacion de batallones.
Todos los vecinos habiles se alistaron en las filas: había médicos, empleados, comerciantes, obreros, etc.
Los criollos formaron la Legion de Patricios, al mando de D. Cornelio Saavedra, y otros cuerpos más. Los de españoles se designaban con los nombres de catalanes, andaluces, etc. Pocos meses despues habia mas de 8000 hombres organizados y disciplinados.
La escuadra inglesa no habia salido del Río de la Plata: esperaba las fuerzas pedidas.
Las primeras tropas llegadas tocaron la ciudad de Montevideo la que fué tomada el 3 de Febrero de 1807.
Cuando se conocio en Bs. As. la noticia de la rendicion de Montevideo, el pueblo se reunio en la plaza Mayor y exigio la destitucion de Sobremonte quien fue preso y enviado a España para ser juzgado.
Pocos meses despues, llegaba a Montevideo un fuerte ejercito ingles al mando del general Whitelocke. Este general, al frente de unos 12000 hombres desembarcó en la Ensenada el 28 de Junio, emprendiendo, de alli, la marcha hacia Bs. As..
Liniers salio de la ciudad al frente de un ejercito de casi 7000 hombres, y trató de impedir al invasor el paso del Riachuelo; pero los ingleses mandaron un destacamento para que sostuviera el fuego mientras el resto de sus fuerzas pasaba el rio más al oeste yendo a campar en los mataderos de Miserere (2 de Julio).
Liniers repasó el Riachuelo y fue a atacar al enemigo en Miserere con una parte de las tropas; pero fué derrotado, dispersándose los soldados. Liniers se retiró a la Chacarita, y al anochecer muchos de sus soldados dispersados volvieron a la ciudad.
La Defensa
Durante la noche del dia 2 de julio se trabajo sin descanso para colocar la ciudad en estado de poder resistir el ataque de los ingleses.
Se abrieron fosos en las calles que daban a la plaza Mayor y se colocaron cañones; se ilumino laciudad para dar a entender al enemigo que se estaba dispuestos a la lucha.
El director de todos estos trabajos fué el Alcalde de primer voto D. Martin de Alzaga, quien desplegó durante esa noche y dia siguientes,una actividad verdaderamente extraordinaria.
Se mandó a llamar a Liniers para que se pusiera al frente de las tropas concentradas en la ciudad.
El dia 5 de Julio, por la mañana, empezó el ataque de parte del enemigo, que intentaba llegar a la plaza por varias calles.
La lucha fué encarnizada tocando la peor parte al ejercito invasor por las pérdidas que sufrieró, ocasionadas por la actitud valiente y decidida de todo el pueblo.
Los jefes ingleses se iban rindiendo poco a poco.
El General Whitelocke, viendose, perdido, mandó un parlamentario proponiendo un arreglo ( dia 7).
Las bases de este arreglo fueron:
Que los ingleses se retirarian de Bs. As. y de Montevideo en el termino de dos meses. Que los prisioneros de una y otra parte serian devueltos.
Todo se cumplió fielmente.
El anuncio del triunfo definitivo se comunico a la ciudad con repique de campanas y salvas. El entusiasmo del pueblo no tenia limites. Se hicieron fiestas no sólo en Bs. As. sino también en las demás colonias españolas y en España.
Merece mencionar el cuerpo de Patricios por un honroso comportamiento. Para probar la bravura y el arrojo con que se batian esos valientes soldados, basta recordar aquella pregunta que hizo el general ingles Cadogan, después de su derrota, refiriéndose a ellos: ¿ Que tropa es esa de escudo al brazo, tan valiente y generosa ?.
LA REVOLUCION
Acontecimientos que procedieron la revolución
Sociedad de los siete
Un célebre patriota venezolano, Francisco Miranda, había fundada en Londres una logia secreta, varios años antes de 1800, con el propósito de trabajar por la emancipación de los pueblos de América.
En Cádiz se creó otra, dependiente de la de Londres, y que en 1808 contaba con más de cuarenta afiliados, entre ellos San Martín, Alvear, Zapiola, O'Higgins, etc.
En Buenos Aires se había formado también una sociedad cuyos propósitos eran los mismos, aunque limitados a una esfera de acción más modesta.
Se llamó esta asociación Sociedad de los Siete y constituía el foco de los trabajos preparatorios de la futura revolución.
Desde 1806 a 1810 en todo el virreynato, y principalmente en Bs. As., se había operado un cambio notable en las ideas del pueblo.
El rechazo de los ingleses hizo comprender a los criollos que no eran inferiores a los españoles en cuanto a valor militar.
Además, algunos acontecimientos le hicieron comprender también que, llegado el caso, habrían sido capaces de gobernarse por si solos.
El dia de la reconquista -12 de Agosto de 1806- Sobremonte había huido. El pueblo, reunido en la plaza Mayor el dia 14, impuso su voluntad exigiendo que se le quitara el mando de las fuerzas y se diera a Liniers.
Durante la segunda invasion inglesa, al saberse en Bs. As. que el Virrey Sobremonte se habia portado cobardemente en la defensa de Montevideo, el pueblo se indigno y, esta vez, no se limitó a pedir que se le quitara de nuevo el mando de las fuerzas, sino que exigió la destitución, y asi se hizo.
Sobremonte fué enviado a España para ser juzgado y Liniers fué nombrado en su reemplazo.
Los hijos del pais simpatizaron mucho con Liniers durante su gobierno; pero los españoles estaban muy descontentos y trataron de destruirlo.
Para conseguir su objetivo, los españoles, prepararon un movimiento revolucionario para quitar el mando a Liniers y disolver los batallones de criollos.
El 1 de Enero de 1809, con motivo de unas elecciones, los batallones de españoles debian presentarse en la plaza, y la ocasión fué aprovechada para intentar la revolucion.
Saavedra, se presentó también en la plaza con el batallon de Patricios, del cual era jefe, y con otros cuerpos de criollos, y les dio colocacion frente a las fuerzas españolas.
Los cabecillas del movimiento revolucionario, tuvieron miedo, y a la segunda intimacion de Saavedra, de presentar las armas, los soldados españoles se dieron a correr arrojandolas. Alzaga y otros cabecillas del movimiento fueron desterrados a Patagones.
Este acontecimiento favorecio a los criollos porque los cuerpos de españoles fueron disueltos quedando, de esta manera, para los nativos, el predominio militar.
El pueblo de 1809 ya no era el mismo de 1805.
En solo cuatro años se habia operado un cambio notable en sus ideas.
En esta época algunos patriotas empezaron a trabajar en el sentido de establecer un gobierno propio y hasta pensaban en construir una nacion independiente.
Se reunian, principalmente, en la quinta de Rodriguez Peña, y en la jaboneria de Vieytes, y, a veces en otros sitios para no dar lugar a sospechas.
Los patriotas habían formado una sociedad secreta conocida después con el nombre de Sociedad de los siete porque tal era el numero de los directores:
Manuel Belgrano - Nicolás Rodríguez Peña
Hipólito Vieytes - Juan José Paso
Juan José Castelli - Manuel Alberti
Agustín Donado, y otros más.
Debemos recordar con respeto y veneración los nombres de estos esclarecidos patriotas que desafiaron toda clase de peligros para alcanzar el noble fin que se propusieron: echar abajo un gobierno despótico para dar al pueblo el derecho de crearse uno propio.
LINIERS Y CISNEROS
Representacion de los hacendados
Desde principios de 1808 a Julio de 1809 ocupó el puesto de Virrey don Santiago de Liniers.
Su designacion para desempeñar ese cargo habia sido bien merecida pues durante las invasiones inglesas fue el alma de la organizacion de la reconquista y de la defensa.
Los españoles no estaban satisfechos de la conducta de Liniers en el Gobierno. Alegaban que favorecia a los criollos y, por esto, trataron de hacerle quitar el mando, consiguiendolo, pues fué nombrado D. Baltasar Hidalgo de Cisneros.
Los criollos miraban con desconfianza el cambio de Virrey, y trataron de inducir a Liniers a que resistiera.
Cisneros, al llegar al Rio de la Plata, desembarco en la ciudad de Montevideo y despues paso a la Colonia. No se atrevio a presentarse en Bs. As. inmediatamente sin conocer de antemano el espiritu de la poblacion.
Liniers no tuvo suficiente energia para negarse a entregar el mando a Cisneros y, contra la opinion de los criollos, se traslado a la Colonia para saludar al nuevo Virrey y hacerle comprender que podia pasar a Bs. As. y tomar posesion del mando sin temor alguno.
Cisnero entro en Bs. As. el 30 de Julio de 1809 bien recibido por los españoles, y con disgusto por los criollos.
Desde el primer momento el nuevo Virrey se encontro frente a muchas dificultades. Una de las más grandes era la relativa a los gastos de la administracion.
Se necesitaban 3.000.000 de pesos al año para cubrir los gastos, y los impuestos sólo producian una entrada de 12.000.000 quedando un deficit de 18.000.000.
La aduana tenia muy pocas entradas debido a que no existia libertad de comerciar con todas las naciones. Era escaso el numero de buques que llegaban con mercaderias a Bs. As., o que cargaban frutos del pais.
Un notable criollo, el Dr. Mariano Moreno, aconsejo a los estancieros que pidieran al Virrey la libertad de embarcar en buques ingleses los cueros y demas productos que se exportaban, y que se les permitiera traer, a su vuelta, las mercaderias de consumo para la poblacion.
Los hacendados encargaron al Dr. Moreno que redactara el escrito o memorial para presentar al Virrey.
Este notable escrito, conocido con el nombre de Representacion de los hacendados, produjo su efecto y el Virrey, convencido de su importancia, concluyo por decretar la libertad de comercio con los ingleses.
El efectofue inmediato: al poco tempo, el puerto empezo a llenarse de buques ingleses y las entradas de Aduana alcanzaron a cuatro, cinco y mas millones de pesos anuales.
La declaracion del comercio libre puede considerarse como una victoria de los criollos.
Situacion de España
El Emperador de Francia, Napoleon, habia invadido la España y ocupo su territorio.
El Rey de España, Fernando VII, habia quedado prisionero y para reempazarlo se constituyo una Junta que ya no existia, los patriotas considerando que el momento esperado, para crearse un gobierno propio, habia llegado, y se prepararon.
En una reunion secreta efectuada en la casa de Pueyrredon con el fin de fijar la epoca en que debia producirse la revolucion, se habia aceptado la opinion de Saavedra, quien habia dicho: me pondré a la cabeza de los Patricios para apoyar la revolución, cuando la junta de Sevilla caiga vencida.
Cabildo abierto del 22 de Mayo
Los patriotas no querían derramar sangre inútilmente y buscaron un medio pacifico para conseguir sus propósitos.
Decidieron pedir, ante todo, la convocación de un cabildo abierto para que el pueblo pudiera manifestar libremente su voluntad, sobre si el Virrey debía continuar gobernando.
Cisneros, antes de dar una respuesta definitiva, reunió a los jefes militares en la Fortaleza para conocer lo que opinaban y saber si estaban, dispuestos a sostenerlo, y, en caso afirmativo, no acceder al pedido.
Saavedra, jefe de los Patricios, en su nombre y en el de los demás jefes criollos, expresó al Virrey que no contara con ellos.
El día 21 el pueblo se agolpó en la plaza donde gritos de ¡Cabildo abierto! Cisnero tuvo que ceder y fijó el día 22 para la reunión.
Las discusiones fueron largas. Los españoles sostenían que el Virrey debía continuar en su puesto; los criollos sostenían que debía cesar en el mando y que, en su lugar, se nombrara una Junta.
El resultado de la votación fué:
1°. Que el Virrey quedaba depuesto.
2°. Que se facultaba al Cabildo para que nombrara una Junta de Gobierno.
El Cabildo, como estaba formado casi puramente de españoles, nombró á Cisneros Presidente de la Junta, y para contentar al pueblo se incluyó, entre los demás miembros de ella, a Saavedra y a Castelli.
El pueblo se vió engañado al conocer la composición de la Junta, puesto que a pesar de haber sido depuesto Cisneros en el Cabildo abierto, sele nombraba Presidente, quedando al frente del gobierno como lo estaba antes. Los patriotas protestaron y exigieron su renuncia.
Los batallanos de criollos permanecieron acuartelados, pero estaban tan impacientes los jefes y soldados, que deseaban salir a la calle y arreglarlo todo a balazos.
Los dias 23 y 24 pasaron en la mayor agitación.
El 25 de Mayo
Primer Gobierno Patrio
Cisnero había renunciado el cargo de Presidente de la Junta en la noche del 24; pero el Cabildo, que se había reunido el 25 desde temprano para tomar en consideración la renuncia, pretendia resistir todavia.
El pueblo, mientras tanto, acudia a laPlaza Mayor para conocer el desenlace de los acontecimientos. Muchos eran los concurrentes a pesar del frio y la lluvia.
Para conocer a los verdaderos compañeros de causa, al joven French, que dirigía un grupo, se le ocurrió la idea de darles un distintivo. Compró cintas blancas y celestes y las distribuyó entre sus partidarios.
El Cabildo, viendo la actitud decidida del pueblo, y no pudiendo contar con la fuerza por serle contraria, autorizó a D. Martín Rodríguez para que comunicara al pueblo que el Virrey quedaba depuesto.
Después de escuchar la declaración que hizo D. Martín Rodríguez, la multitud, llena de entusiasmo, penetró en el salón de sesiones.
Beruti presentó una lista de las personas que debían componer la Junta de Gobierno.
El Cabildo se vío perdido y tuvo que ceder: el triunfo fué completo y se consiguió sin derramar una sola gota de sangre.
Las personas consignadas en la lista de Beruti, y que constituyeron el primer Gobierno patrio, fueron:
Presidente: Cornelio Saavedra
Vocales: Manuel Belgrano
Juan José Castelli
Miguel de Azcuénaga
Manuel Alberti (sacerdote)
Domingo Matheu (español)
Juan Larrea (español)
Secretario: Mariano Moreno
Juan José Paso
La mayoría de ellos habían pertenecido a la Sociedad de los Siete. Esta sociedad política había conseguido, pues, realizar sus patrióticos aspiraciones.
LOS MIEMBROS DE LA PRIMERA JUNTA
ORNELIO SAAVEDRA: Nació en Potosí el 20 de Febrero de 1760. Estudió en el Colegio de San Carlos. Se dedicó al comercio y logró formarse una posición holgada. Desempeñó varios cargos en el Cabildo y cuando, después de la reconquista de 1806, se prepararon fuerzas armadas, fué designado jefe de un cuerpo de voluntarios: los Patricios. Fué el Presidente de la primera Junta. Murió en Buenos Aires el 29 de Marzo de 1829.
r. Mariano Moreno. Nació en Buenos Aires el 23 de septiembre de 1778. Hizo sus estudios superiores en la Universidad de Charcas, en donde se distinguio por su talento. En 1805 regresó a Bs. As., y era Relator de la Audiencia cuando se produjo el movimiento de Mayo. Como secretario de la Primera Junta se hizo notar inmediatamente por sus condiciones excepcionales para guiar la marcha de la Revolución. Murióen alta mar el 4 de Marzo de 1811.
r. Juan Jose Paso. Nació en Buenos Aires el 2 de Enero de 1758.
Estudió en la Universidad de Charcas y obtuvo el grado de Dr en Leyes a los 21 años de edad. Estuvo algunos años en el Perú y regresó a su pais. En 1810, al estallar la Revolucion, ocupaba el cargo de Auxiliar del Fiscal del Rey. Fué secretario de la Primera Junta, y mas tarde desempeño otros cargos deimportacia. Murió el 10 de Septiembre de 1833.
r. Manuel Belgrano. Nació en Buenos Aires el 3 dejunio de 1770. Cursó estudios en el Colegio de San Carlos y a los 17 años de edad se fué a España ingresando en la Universidad de Salamanca. A su regreso ocupó el cargo de secretario del Consulado. Formó parte de la Sociedad de los Siete y, después, de la Junta de Gobierno. Sirvió a su pais sin interrupción hasta su muerte. Fué un gran patriota y ejemplo de virtudes civicas digno de ser imitado. Murió en Buenos Aires El 20 de junio de 1820.
r. Juan Jose Castelli. Nació en Buenos Aires el 19 de Julio de 1764. Fué uno de los más decididos y entusiastas partidarios de la Revolución de Mayo. Fué miembro de la Sociedad de los Siete. Acompaño a la expedición al Alto Perú como Auditor de Guerra. Murió en Buenos Aires el 12 de Octubre de 1812.
r. Manuel de Azcuénaga. Nació en Buenos Aires el 4 de Junio de 1754. Estudió en España y sirvió en Buenos Aires como subteniente de artilleria. Tomó parte de la lucha contra los ingleses. Fué vocal de la Junta revolucionaria. Murió en Buenos Aires el 23 de Diciembre de 1833.
r. Manuel Alberti. Nació en Buenos Aires el 28 de Mayo de 1763. Se dedicó al sacerdocio graduandose de Dr en teologia. Ocupaba el cargo de cura de la parroquia de San Nicolas cuando estalló el movimiento de Mayo. Formaba parte de la Sociedad de los Siete. Fué redactor de la Gaceta. Murió en Buenos Aires el 2 de Febrero de 1811.
r. Domingo Matheu. Nació en España (ciudad de Mataró Cataluña) el 4 de Agosto de 1766. Cursó estudios náuticos y obtuvo el diploma de piloto de mar. En Buenos Aires fué comerciante y supo labrarse una fortuna. Lucho contra los ingleses en 1806. Fué director de la fabrica de armas. Falleció en Buenos Aires el 21 de Marzo de 1831.
r. Juan Larrea. Nació en España el 24 de Junio de 1782. Fué comerciante muy apreciado por su inteligencia y corrección. Se adhirió desde elprimer momento al movimiento de Mayo, y fué uno de los elementos más decididos en favor de la causa emancipadora. A su actividad empeñosa se debió la posibilidad de crearla primera escuadrilla cuyo mando se confió a Guillermo Brown. Falleció el 30 de Junio de 1847.
PARTIDOS POLITICOS
Saavedra y Moreno Demócratas y Conservadores
En cuanto la Junta de Gobierno tomó posesión del mando, se presentaron las primeras dificultades entre los miembros que componían, hasta el punto de no poder marchar de acuerdo. Esto dió origen a dos partidos políticos.
Algunos querían establecer un gobierno moderado, sin hacer grandes cambios, conservando algunas formas del gobierno colonial. Los que pensaban de este modo formaron el partido llamado conservador. Su jefe fué Saavedra, y como Presidente de la Junta, su influencia era grande.
Otros pensaban que la Revolución significaba un cambio completo en la forma de gobierno y en las costumbres, y que debía establecerse un Gobierno de libertad e igualdad. Este partido se llamó demócrata y su jefe fué Moreno.
Moreno fué uno de los miembros más activos y enérgicos de la Junta. Fundó la “Gaceta de Buenos Aires” con el fin de dar a conocer, por medio de dicho periódico, las ideas democráticas, y propagarlas, al mismo tempo.
Los jefes de las fuerzas y la opinión pacifica apoyaban a Saavedra. Con Moreno estaba la juventud fogosa y entusiasta.
Los que sostenían las ideas democráticas de Moreno fundaron la Sociedad Patriótica cuyo Presidente fué Beruti. Sus miembros usaban como distintivo una escarapela celeste y blanca.
Se leían disertaciones patrióticas y se discutía sobre temas referentes a los derechos del pueblo, a las distintas formas de gobierno, etc. Su propaganda alarmó a los conservadores y a la misma Junta. Saavedra y Moreno, profesando ideas tan contrarias, no podían marchar de acuerdo y uno de ellos debía ser vencido, forzosamente.
Moreno renuncio el 18 de Diciembre de 1810 y en Enero se embarcó para Europa llevando una comisión de la Junta que debia desempeñar en Londres.
Durante el viaje sufrió una grave enfermedad de la cual murió. Sus últimas palabras fueron: Viva mi patria aunque yo perezca. (Marzo 4 de 1811).
Expedición al Paraguay
El jefe de la expedición al Paraguay fué Manuel Belgrano, vocal de la primera Junta.
En San Nicolás, Belgrano tomó el mando del primer contingente de fuerzas y, de allí, se trasladó al pueblo llamado Bajada del Paraná punto elegido para la concentración de las fuerzas que debían componer la expedición.
Los habitantes recibieron en triunfo al representante de la Junta y los vecinos le ofrecieron 700 caballos y otros elementos para auxiliar a la expedición libertadora.
Belgrano, puesto al frente de algo más de 1000 hombres, emprendió la marcha atravesando las provincias de Entre Rios y Corrientes. Cruzó el río Paraná, frente a la Candelaria, por medio de balsas, botes de cuero y canoas.
Al desembarcar en la costa paraguaya tuvo que sostener un primer combate de poca importancia en Campichuela, que resultó favorable. ( 19 de Diciembre 1810).
Después de la acción de Campichuela, Belgrano marchó hacia la Asunción y se encontró con el ejercito enemigo, fuerte de 6000 hombres, mandado por Velazco, Gobernador de Paraguay, Belgrano lo atacó en Paraguary, lugar situado al sur de la Asunción, pero fué vencido. (Enero 19).
Emprendió, después, la retirada hasta el río Tacuarí en cuyas cercanías tuvieron lugar algunos combates. En uno de ellos, con sólo 235 hombres, se atrevió a atacar a más de 2500.
Por fin, Belgrano propuso un arreglo a Velazco quien lo aceptó. Según este convenio el ejercito patriota podia retirarse con todas sus armas y pertrechos de guerra.
Belgrano aprovechó las entrevistas que tuvo con el general Cabañas para hacerle comprender el significado de la Revolución de Mayo. La propaganda de Belgrano dió excelentes resultados.
A los dos meses, ( 15 de Mayo de 1811), Velazco fué depuesto y el Paraguay se declaró independiente. No intervino después para nada en las luchas por la emancipación.
Expedición libertadora al Alto Perú
Según se había acordado el 25 de Mayo, la Junta debia ordenar la salida de una expedición militar al interior para auxiliar las provincias y apoyar el reconocimiento de sus autoridades al nuevo Gobierno.
Con este fin la Junta decretó la formación de dos ejércitos, que debían dirigirse: uno, al Alto Perú o Bolivia, y otro, al Paraguay.
Expedición al Alto Perú. La expedición se componia de 1150 hombres al mando de Francisco Ortiz de Ocampo. Como segundo jefe iba Antonio González Balcarce.
Liniers, el Gobernador de Córdoba, y otros, prepararon una contra - revolución para detener la marcha del ejercito; pero fueron vencidos y tomados prisioneros. La Junta los sentenció a muerte llevándose a cabo la ejecución en un lugar llamado Cabeza del Tigre.
La expedición siguió su marcha hacia el norte, al mando de Balcarce, quien había substituido a Ocampo.
Balcarce penetró en Bolivia, y, en Suipacha, obtuvo una espléndida victoria tomando al enemigo una bandera, cañones y prisioneros.
Después de este triunfo el ejercito siguió avanzando y llegó a un sitio fortificado y defendido por los realistas llamado Cotagaita. Esta posición fué atacada, y los defensores tuvieron que huir dejando armas, víveres y otro objetos.
Estas victorias fueron celebradas con un regocijo extraordinario en todos los pueblos del Alto Perú. Las poblaciones contribuían entusiasta a proveer al ejercito de hombres, dinero, víveres, etc. La chispa revolucionaria se extendía por todo América.
El ejercito patriota, saludado a su paso como el portador de la libertad, había avanzado hasta el río Desaguadero y situándose en un lugar llamado Huaqui. En la mañana del día 20 de Junio de 1811, Balcarce fué atacado por los realistas sufriendo allí un serio desastre, por lo cual se vío obligado a retroceder hasta Tucumán.
La primera escuadrilla - El Triunvirato
Los granaderos
El Cabildo de Montevideo se había declarado en contra de la Junta de Buenos Aires, y su escuadrilla, que recorría sin obstáculos las aguas del Plata, del Uruguay y del Paraná, constituía un peligro constante. La Junta, ante una situación tan desventajosa, ordeno que se armaran algunos barcos para oponerlos a la escuadrilla española. Fueron tres pequeños buques que se bautizaron con los nombres de América, Invencible y 25 de Mayo. Su mando se confío a Juan Bautista Azopardo.
Atacado cerca de San Nicolás por fuerzas superiores, Azopardo, mando atracar los barcos a la barranca, y colocar en tierra algunos cañones. El combate terminó después de dos horas de lucha heroica quedando Azopardo herido y prisionero. (Marzo de 1811).
A fines del año 1811 la Junta, respondiendo también a exigencias de la opinión pública, resolvió crear un Poder Ejecutivo compuesto sólo de tres personas, esto es, un triunvirato. (Septiembre de 1811). Sus miembros fueron:
Juan José Paso
Feliciano Chiclana
Manuel de Sarratea
Bernardino Rivadavia fué uno de los tres secretarios.
A principios de 1812 llegaban a Buenos Aires, procedentes de España varios oficiales criollos resueltos a poner su espada al servicio de la causa revolucionaria, que era la causa de su patria. Entre ellos estaban el teniente coronel José de San Martín y el alférez de carabineros Carlos de Alvear.
Su llegada fué muy oportuna, y San Martín se impuso inmediatamente la tarea de organizar un regimiento de granaderos.
Los ejercicios se hacían en la plaza llamada del Retiro, actual plaza San Martín. En este cuerpo de granaderos se formó una oficialidad bien preparada que, más tarde. Brillo en las grandes campañas emancipadoras.
Batallas de Tucumán y Salta
El general Belgrano había sido mandado a Rosario para que tomara el mando de las fuerzas que debían impedir allí, en el Paraná, el paso de buques enemigos. Para conseguir esto, mando levantar dos baterías que bautizo con los nombres de “Libertad” e “Independencia” (Febrero 27 de 1812).
Al poco tiempo recibió orden de pasar a Jujuy para tomar el mando del ejercito que había retrocedido a causa de la derrota sufrida en Huaqui.
Belgrano debía reorganizar el ejercito; pero faltaban armas, municiones, uniformes, etc. Pudo allanar en gran parte las dificultades, pues las poblaciones se apresuraron a presentarle ayuda; pero las fuerzas realistas amenazaban continuar su avance, y el Gobierno, temiendo otra derrota, ordeno a Belgrano que retrocediera inmediatamente.
Desde Jujuy Belgrano bajo hasta Tucumán. La población, en masa, pidió a Belgrano que no la abandonara prometiendo sacrificarlo todo para ayudarle a vencer al enemigo. Belgrano cedió, ante los ruegos y llantos de la población, y resolvió esperar el ataque. La batalla debía ser desigual, pues lucharían 1800 patriotas contra 3000 realistas. No obstante esta desventaja, Belgrano obtuvo una gran victoria. Se tomaron al enemigo 7 cañones, 4 banderas y 600 soldados prisioneros. (24 de Sep. 1812).
El ejercito realista, al mando del general Tristán tuvo que retirarse perseguido hasta Salta.
Belgrano, al atravesar el Río Salado, mientras iba en seguimiento de Tristán, hizo prestar al ejercito el juramento de obediencia a la Asamblea General Constituyente. Siete días después de este acto memorable se dio la batalla de Salta.
Tristán, viéndose perdido, se atrinchero en la ciudad, y cuando vio que los patriotas se preparaban para el asalto, ofrecio capitular. Todo quedo en poder de Belgrano: cañones, banderas, bagajes y mas de 2000 prisioneros. (20 de Febrero de 1813).
Belgrano concedió la capitulacion con el compromiso, por parte de los realistas, de entregar las armas y de jurar que no las tomarian de nuevo.
Segundo Triunvirato
Asamblea del año XIII
Hacía un año solamente que gobernaba el Triunvirato, y ya gran parte de la opinion manifestaba su descontento y la necesidad de hacer una política energica y más liberal que pusiera de manifiesto, cuanto antes, el proposito de llegar a la independencia.
Los que habian sido morenistas y otros muchos de la misma tendencia, entre ellos Alvear, Monteagudo y San Martín, apoyaban esta política liberal.
El 8 de Octubre de 1812 se produjo un movimiento revolucionario encabezado por Monteagudo y Alvear.
San Martin apoyó el movimiento, presentandose en la plaza de la Victoria, con su regimiento de granaderos.
Se pidió la destitucion de los miembros del Triunvirato menos el Dr. Paso. El Cabildo asumio el mando y nombro para formar el nuevo Triunvirato a los siguientes:
Juan Jose Paso
Nicolas Rodriguez Peña
Antonio Alvarez Jonte
Una vez en el poder, el triunvirato, decreto la reunion de un Congreso General, cuyos miembros debian ser elegidos por el pueblo. Este Congreso o Asamblea, se llama tambien del año XIII por haberse instalado el 31 de Enero de 1813. Los miembros que formaban esta Asamblea eran, en su mayoria, personas ilustradas y distinguidas. Fué elegido presidente de ella Carlos de Alvear quien solo contaba 28 años de edad.
Esta célebre Asamblea dictó una serie de leyes y de disposiciones de la más grande importacia, que denotaban el propósito de emanciparse. Una de ellas fué la que dispuso que, en adelante, no se usase ya el nombre de Fernando VII en ningun documento público.
Trabajos de la Asamblea General del Año XIII.
La reunión de la Asamblea General Constituyente fué uno de los hechos de mayor importancia realizados después de la Revolución del 25 de Mayo.
La convocacion de esta Asamblea fué pedida por los revolucionarios del 8 de Octubre, Alvear, Monteagudo, San Martin y otros opositores al Gobierno, para que se ocupara de dictar una constitucion y también leyes que fueran de verdadera utilidad pública.
Su instalacion se realizo con grandes festejos, reanimados con musica, repique de campanas, salvas y victores de la muchedumbre. Hubo ceremonias en la Catedral, en la Fortaleza y en el local de la Asamblea, que era el mismo que habia ocupado el Consulado.
Esta Asamblea, no dicto la constitucion; pero, en cambio, sanciono muchas leyes de grandisima importancia, algunas de las cuales revelaban claramente que el proposito que guiaba a sus autores era de llegar a emanciparse por completo de España. No otra cosa significaba la resolucion de que, en adelante, no se usaria el nombre de Fernando VII en los juramentos y actos de caracter público. Una manifestacion terminante proclamando la independencia no se habia creido prudente todavia.
Entre los principales decretos de este celebre congreso merecen ser citados los siguientes:
*Abolió la compra - venta de negros y decretó la libertad de los que nacieran después del 31 de Enero de 1813.
*Abolió los títulos de nobleza; mandó quemar los instrumentos de tortura.
*Derogó la ley inhumana de la mita y de las encomiendas.
*Estableció la libertad completa de entrar, comerciar y salir del pais, a los extranjeros.
*Consagró el dia 25 de Mayo como fiesta nacional.
*Estableció el escudo de armas y aprobó el himno Nacional.
*Adoptó la bandera celeste y blanca, creada y enarbolada, por primera vez en Rosario, por Belgrano.
*Ordenó que se combiara la efigie real en las monedas substituyéndolapor el escudo de armas nacional.
Combate de San Lorenzo
Como el Gobierno de la Revolución no poseía escuadra, los españoles eran dueños absolutos de la navegacion por rios. Desembarcaban en las costas para saltar y saquear las estancias y poblaciones indefensas, sin peligros de ninguna especie.
El Gibierno de Buenos Aires tuvo conocimiento de que una escuadrilla de once buques debia remontar el Parana y, en consecuencia, ordenó a San Martin, entonces coronel, que vigilara al enemigo. Este desembarcó al norte de Rosario, frente a un convento llamado de San Lorenzo.
San Martin, que los seguía, cerca de la costa, escondió sus fuerzas -120 granaderos- detras del convento formados por mitades. Mientras los españoles se dirigian al convento a tomar batiente, San Martin salia de improviso de su escondite y los granaderos, en dos columnas, caían, como el rayo, entre los invasores.
El combate duró un cuarto de hora, hasta que los españoles (250 hombres) emprendieron la fuga, precipitandose, algunos, por las barrancas. (3 de Febrero 1813).
En este combate San Martin estuvo a punto de perder la vida. Una bala de cañon mató su caballo, y este, al caer, le apreto una pierna contra el suelo. En esta situacion, apareció un soldado que, con gran esfuerzo, consiguio liberar a su jefe del peso del caballo y defenderlo de los golpes enemigos.
El soldado recibio dos heridas mortales y murio dos horas después, exclamando ¡Muero contento! ¡Hemos batido al enemigo!.
Este valiente soldado fué el sangento Juan B. Cabral.
La bandera Argentina
Ya en 1807 la legión de Patricios habia ostentado en su uniforme los colores que, más tarde, deberia adoptar el general Belgrano para crear el pabellon argentino.
De estos mismos colores fueron tambien las cintas que French y Beruti distribuyeron a sus compañeros de causa en la mañana del memorable dia 25 de Mayo de 1810.
A principios de1812, encontrandose Belgrano en el pueblo de Rosario activando la contruccion de dos baterias en las margenes del rio Parana para impedir el paso a la escuadrilla española, propuso al Gobierno la adopcion de una escarapela para evitar que los cuerpos de ejercito la usaran de distinto color y para que, al mismo tiempo, fuera un simbolo de union entre ellos. (13 feb.).
El Gobierno acordo, y asi lo comunico a Belgrano, que la escarapela nacional “debera componerse de los dos colores blanco y celeste” (Febrero 18 de 1812).
Belgrano, al inaugurar las dos baterias el 27 de Febrero de 1812, no podia resignarse a enarbolar el pabellon realista, y, asumiendo gran responsabilidad, dio cuenta al Gibierno, de su resolucion, manifestando que:
“Siendo preciso enarbolar bandera y no teniendola, la mande hacer celeste y blanca, conforme a los colores de la escarapela nacional.
El Gobierno desaprobó lo hecho por Belgrano y le ordeno arriar la bandera, ocultarla, y enarbolar, en adelante, la realista que siempre se habia usado.
Belgrano no alcanzó a conocer esa resolucion porque cuando llego la nota oficial, ya Belgrano habia marchado a Jujuy sin sospechar que su proceder habia sido censurado. Hallandose en Jujuy, sin que la nota oficial le hubiese alcanzado todavia, quiso conmemorar el 2° aniversario del 25 de Mayo y aprovecho esa circunstancia para hacer bendecir, y jurar por las tropas, la sagrada insignia.
En la iglesia de Jujuy fue bendecida por el canónigo Dr. Gorriti a quien se la presentó Belgrano, en presencia de las autoridades. Horas más tarde, el mismo Belgrano, la presentó a la tropa y fué aclamada acompañando a los vitores la música y el tronar de los cañones.
Esta ceremonia impresiono intensamente a la tropa y pueblo de Jujuy llenandolos de entusiasmo patriotico y fortificando la fe en la causa sagrada de la libertad.
Belgrano dio cuenta al Triunvirato de la entusiasta conmemoracion y del espiritu levantado de las poblaciones (25 de Mayo 1812).
La contestacion del gobierno produjo en el animo de Belgrano la mas grande de las decepciones, pues, de nuevo, le sensuraba cuando, por el contrario, esperaba una franca aprobacion.
Los hombres que ocuparon el poder durante los dos primeros años de la Revolución, gobernaban en nombre de Don Fernando VII y no querian aparecer abiertamente como insurjentes.
La gran victoria de Tucuman rehabilito a Belgrano, y la constitucion del 2° triunvirato significó una politica más resuelta hacia los ideales del pueblo.
Asi pudo Belgrano, sin ningún temor de ser contradicho, celebrar la solemne ceremonia del juramento de obediencia que debia prestar la tropa a la Soberana Asamblea.
En esa ocasion Belgrano, desenvainando la espada y señalando la bandera, pronunció estas palabras:
“Este sera el color de la nueva divisa con que marcharan al combate los soldados de la patria”.
Belgrano, el primero, la oficialidad y la tropa, después, todos presentaron el juramento de obediencia.
La bandera de guerra, llamada mayor, lleva un sol pintado en el centro. La bandera llamada menor no tiene sol y es la que pueden usar en las fiestas públicas y ceremonias patriotas los ciudadanos y los extrangeros.
El Escudo
Así como los ejercitos de la patria habian dejado de usar la bandera enemiga y marchaban al combate a la sombra del pabellon celeste y blanco creado por Belgrano, asi también la Soberana Asamblea habia creado otro de los blasones distintivos de las nacionalidades: el escudo de armas.
Aunque no se conoce disposicion alguna especial fijando la forma y atributos del escudo, existe un decreto de fecha 13 de Mayo de 1813 indicando el sello que debia usar el Supremo Poder Ejecutivo para autorizar sus propios actos.
El Decreto decia: “La Asamblea General ordena que el Supremo Poder Ejecutivo use el mismo sello de este Curpo Soberano, con la sola diferencia de que la inscripcion del circulo sea de Supremo Poder Ejecutivo de la Provincias Unidas del Rio de la Plata”.
Firmas: Tomas Valle (Presidente), Hipolito Veytes (Diputado Secretario).
El escudo de armas tiene, pues, su origen en el sello que usó la Asamblea General y que esta misma mandó usar al Poder Ejecutivo.
El escudo argentino no tiene ni aguilas ni leones: sus atributos simbolizan ideales grandes y elevados. Las manos entrelazadas significan la union y la fraternidad; el gorro frigio es el simbolo de la libertad; y la corona de laurel simboliza la gloria. El sol, por último, indica el nacimiento de una nueva nacion cuyo destino ilumina. Los colores del escudo son los mismos que los de la bandera.
El Himno Nacional
Oid ¡mortales! el grito sagrado
¡libertar! ¡libertad! ¡libertad!
¡Oid el ruido de rotas cadenas!
¡Ved en trono a la noble igualdad!
Se levanta a la faz de la tierra
Una nueva y gloriosa Nación,
Coronada su sien de laureles,
Y a sus plantas rendida un león.
Pero sierras y muros se sienten
Retumbar con horrible fragor:
Todo el país se conturba por gritos
De venganza, de guerra y furor.
En los fieros tiranos, la Envidia
Escupió su pestífera hiel;
Su estandarte sangriento levantan
Provocando a la lid más cruel.
¿No los veis sobre México y Quito
arrojarse con zaña tenáz?
¿Y cual lloran, bañados en sangre,
Potosí, Cochabamba y la Paz?
¿No los veis sobre el triste Caracas
luto, y llantos, y muerte esparcir?
¿No lo veis devorado, cual fieras,
Todo pueblo que logran rendir?
A vosotros se atreve ¡Argentinos!
El orgullo de un vil invasor:
Vuestros campos ya pisa, cantando
Tantas glorias hollar vencedor.
Más los bravos que unidos juraron
Su feliz libertad sostener,
A esos tigres sedientos de sangre
Fuertes pechos sabrán oponer.
El valiente argentino, a las armas
Corre, ardiendo con brío y valor,
El clarín de la guerra, cual trueno,
En los campos del sud resonó
Buenos Aires se pone a la frente
De los pueblos de la inclita Unión.
Y con brazos robustos desgarran
Al ibérico altivo león.
De los nuevos campeones, los rostros
Martes mismo parece animar,
La grandeza se anida en sus pechos
A su marcha todo hace temblar.
Tres años habian transcurrido ya, desde el dia que, en la Plaza Mayor se diera el grrito de ¡Libertad!. Faltaba, a pesar de todo, un canto herico que, interpretando los sentimientos patrióticos del pueblo, aumentara aún más su entusiasmo y su fe por la causa de la Revolucion.
¡Tres años de lucha incesante, cuyos actores, realistas y argentinos, no cedian en nada, pues se trataba, para ambas partes, de vencer o sucumbir!. No era posible, ya aparecer guardando fidelidad y vasallaje a Fernando VII. Por varios motivos no se proclamaba solamente ante el mundo la independencia; pero lo acontecido con la bandera era un signo evidente de lo que los pueblos anhelaban.
La aprobacion, por la Asanblea, de la Marcha Patriotica fué otro hecho que respondia al mismo sentimiento como lo demuestran, en particular, los versos:
“Se levanta a la faz de la tierra.
Una nueva y gloriosa nación”.
La memorable Asamblea encargó a fray Cayetano Rodriguez y Don Vicente López que presentaran, cada uno, un himno patriota para elegir, luego, uno de los dos.
La noche del 8 de Mayo de 1813, el Dr. López habia asistido a una representacion en el teatro de la Comedia, de caracter patriotico. Antes de terminar la funcion y sintiendose inspirado, salio del teatro y se encamino a su casa, disponiendose en el acto a escribir. Su cancion patriotica, presentada a la Asamblea,fué aprobada por aclamacion en la seccion de Mayo, mandandose que cantase en todas las fiestas oficiales, y que los niños de las escuelas, en los aniversarios patrios, saludaran al sol naciente entonando las estrofas del Himno.
La musica del Himno o Marcha Patriotica, fué compuesta por el Maestro español D. Blas Parera.
Batalla de Vilcapujio y Ayohuma
Después de la batalla de Salta, Belgrano habia llegado, en su marcha de avance, hasta Potosi (Bolivia) en donde establecio su cuartel general. De Potosi avanzo hacia el norte y en los llanos de Vilcapujio fue derrotado por Pezuela, general que habia substituido a Tristan. (Octubre 1 de 1813).
Belgrano se dirigio a su cerro cercano, hizo clavar la bandera en la cumbre, y los dispersos acudieron a defenderla. Reunidos apenas unos 400 hombres emprendio la retirada.
Un mes después el ejercito estaba otra vez organizando. El 14 de Noviembre, Belgrano fué atacado por Pezuela en ayohuma derrotado nuevamente, teniendo que retroceder hasta Jujuy, perdiéndose, por esta causa, todo el terreno conquistado en Bolivia.
En Jujuy, Belgrano organizó un ejercito de 1800 hombres cuyo mando entregó luego al general San Martin.
El Directorio
Creación de una escuadra
Al empezar el año 1814 se operó un nuevo cambio importante en el Gobierno. Se reconcentro el Poder Ejecutivo en una sola persona con titulo de Director Supremo de las Provincias Unidas.
El primer Director, designado por la Asamblea General, fué D. Gervasio Posadas, quien ocupó su puesto el 31 de Enero de 1814.
Uno de los hechos principales de su gobierno fué la creación de una escuadra, cuyo mando se confió a D. Guillermo Brown, joven y experto marino irlandés que ya habia dado pruebas de su arrojo y valor.
Sitio y toma de Montevideo
Alvear
La Banda Oriental no había respondido inmediatamente al movimiento revolucionario de
Buenos Aires. Sólo a principios de 1812, empezo un levantamiento general contra las autoridades españolas. Al poco tiempo todo el territorio oriental, excepto la ciudad y plaza fuerte de Montevideo, habia quedado ya en poder de los revolucionarios.
A fines de 1812 esta ciudad fué sitiada por Rondeau. Este general fué substituido por Alvear, quien consiguió entrar en Montevideo en virtud de la capitulación del jefe español. (22 junio 1814).
El almirante Brown, con sus triunfos sobre la escuadra rdpsñola, constituyó a la rendición de Montevideo.
La toma de Montevideo fué de grandisima importancia, porque desaparecia, de este modo, uno de los grandes peligros; pues la presencia de enemigos en el Rio de la Plata era una constante amenaza.
En Enero de 1815, por renuncia de Posadas, fué nombrado Director Supremo el general Alvear.
Alvear tomó algunas medidas muy severas. Ordenó la prisión y el destierro de algunos de sus compatriotas porque eran contrarios a su politica.
En Abril de 1815 mandó un ejercito al mando de don Ignacio Alvarez Thomas, para batir al caudillo Artigas. Este ejercito fué sublevado en Fontezuelas, (Arrecifes), por su mismo jefe Alvarez Thomas, entendido, antes de salir a campaña, con los opositores de Alvear.
En la capital estalló también un movimiento revolucionario, relacionado con la sublevación de Alvarez Thomas, cuyos autores exigieron la deposición de Alvear y la disolución de la Asamblea.
Alvear huyó al brasil. En su lugar se nombró a Rondeau; pero, estando ausente, ocupó el cargo Alvarez Thomas.
Situacion interna y peligros externos
Congreso de Tucuman
Habia transcurrido ya seis años desde los memorables dias de Mayo de 1810, y aun no se habia proclamado la emancipación del pais.
Los diferentes gobiernos que se sucedieron habian gobernado en nombre del Rey D. Fernando VII, hasta que la Asamblea del año XIII dispuso que, en adelante, ya no se hiciese asi. Esta Asamblea no llego a proclamar la independencia del pais; pero las medidas que tomó, entre otras la de no citar el nombre de Fernando VII en los actos de gobierno; y la que disponia que todos los Cabildos y ejércitos debian prestar juramento de obediencia a la Soberana Asamblea, equivalian, casi, a una declaración.
Los pueblos no estaban conformes con esta marcha indecisa y exigian resoluciones enérgicas.
A la caida de Alvear, en Abril de 1815, la situacion politica se puso grave, pues los caudillos asumieron una actitud amenazadora contra el Directorio. Estos Caudillos, procediendo asi, impedian que el Gobierno pudiese prestar toda su atencion y toda su energia a la guerra por la independencia.
Otras causas contribuian, también, a hacer peligrosa la situación. Chile habia caido de nuevo en poder de los realistas. Al Perú habian llegado de España algunas fuerzas veteranas que podian invadir el pais desde el norte.
En Cádiz se preparaba un ejercito de 20.000 hombres destinado al Rio de la Plata.
En medio de tantos peligros era necesario retemplar el espiritu de todos llevando a cabo un acto de gran trascendencia, del cual resultara bien definido el propósito de la Revolucion de Mayo. Este gran acontecimiento fué la proclamación de la independencia.
El Director interino, Alvarez Thomas, dirigió cominicaciones a los gobiernos de las provincias invitándolos a enviar sus diputados al Congreso, que debia reunirse en Tucuman, ciudad del interior, designada expresamente para evitar recelos.
Las provincias, en su mayoria, mandaron sus diputados. Santa Fe, Entre Rios, Corrientes y la Banda Oriental no intervinieron porque el caudillo Artigas, que dominaba en ellas, y que no obedecia al Gobierno de Buenos Aires, se negó a tomar parte en el Congreso.
La inauguracion de las sesiones tuvo lugar el dia 24 de Marzo de 1816.
Tres eran las cuestiones principales que debian tratarse por el Congreso:
1. Designacion de Director Supremo.
2. Proclamacion de la independencia.
3. Adoptar la forma de gobierno.
La designación de Director Supremo recayó en la persona de Juan Martin de Pueyrredón (Mayo 3 de 1816). Todas las provincias debian recolocerlo como autoridad nacional.
Pueyrredon, antes de bajar a la ciudad de Buenos Aires para hacerse cargo de su puesto, decidió pasar a Jujuy para darse cuenta personalmente de las necesidades del ejercito y para combinar con Guemes la defensa de las fronteras de Jujuy y Salta.
Los miembros del Congreso eran instados constantemente para que llevaran a cabo el acto audaz de la proclamacion, que era el objeto primordial de la convocatoria.
Habian transcurrido ya tres meses y la proclamacion tan ansiada no se hacia. San Martin, pocos meses antes, escribia a uno de los diputados haciendo resaltar la necesidad de que el Congreso llevara a cabo un acto de tal trascendencia, ante las demas naciones, que le permitiera a el pisar el territorio chileno y batir al enemigo no como insurgente, sino como generalisimo de una potencia soberana.
Para sostener una decisión de tal magnitud, el Congreso podia contar:
1. Con Guemes, que defenderia con sus valerosos gauchos las fronteras de Salta y Jujuy impidiendo, asi, la entrada de los realistas hasta Tucuman y Cordoba, pues tal era el plan que tenian preparado.
2. Con los ejercitos que, al mando de Belgrano y de San Martin, se hallaban respectivamente en Tucuman y Mendoza.
3. Con el apoyo de la mayoría de los Gobernadores.
Proclamación de la Independencia
El dia 8 de Julio se reunieron los Diputados en sesión privada y discutieron el punto relativo a la independencia con tanto calor y entusiasmo, que se comprometieron, todos, a tratarlo al dia siguiente.
El dia 9 de Julio de 1816, ante un público numeroso, atraído por la importancia de un acto tan solemne, los diputados fueron preguntados: si querian que las Provincias de la Unión fuesen una nación libre e independiente de los reyes de España.
Todos los diputados, puestos de pie, contestaron que si, por aclamación y espontáneamente. Despues cada diputado emitió su voto individualmente.
El pueblo que presenciaba la memorable escena, acompaño con aclamaciones jubilosas la manifestacion que se acababa de hacer de manera tan resuelta y espontánea.
Acto continuo se firmo el Acta por todos los miembros del Congreso habiendo actuado como Presidente Narciso de Laprida, y como secretario Juan Jose Paso y José Mariano Serrano.
El 21 del mismo mes se juró solemnemente la independencia concurriendo al acto todas las autoridades civiles y militares.
Proclamada la independencia, el Congreso debía tratar la cuestión relativa a la forma de gobierno, cuestión difícil de resolver.
La opinión estaba dividida en dos bandos: uno era el de los que propiciaban la forma monárquica; y otro, el de los que sostenían la forma republicana.
Los miembros que componían el Congreso, eran en su mayoría republicanos; pero muchos de ellos se plegaron a la idea monarquista tan sólo para salvar la causa de la emancipación, que se hallaba en peligro.
Belgrano, que había regresado de Europa, propiciaba la monarquía coronando un descendiente de los Incas.
El mismo General San Martín, en carta dirigida a Godoy Cruz, para indicar que, para él, lo relativo a sistemas de gobierno era cuestión secundaria, ante la causa de la emancipación, le manifestaba que en el caso de ser Diputado al Congreso lo haría como “un americano republicano por principios e inclinación; pero que sacrificaría esto mismo en bien de su patria”.
Guemes apoyaba también la misma causa.
Eran tantas las dificultades relativas a la cuestión de la forma de gobierno, que el Congreso no se atrevió a resolverla y aplazo la cuestión para más adelante.
Entre los actos memorables del Congreso de Tucumán está el que dispuso, por ley del 25 de Julio de 1816, que proclamada la independencia de las Provincias Unidas de Sur América, fuera su peculiar distintivo la bandera celeste y blanca que se había usado hasta entonces.
El agregado de un sol, como distintivo de la bandera de guerra, se decreto por el mismo Congreso el 25 de Febrero de 1818, sesionado en Buenos Aires.
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Por: oscar grimao
La historia con Rosas ( nació el 30 de marzo de 1793 )
Comienza este relato desde 1820, el año que hubo 3 gobernadores, y el mismo día moría el creador de la bandera Manuel Belgrano.
El vencedor de la anarquía
[1]El General Martín Rodríguez le envía una carta a Rosas quien esta en la estancia “los cerrillos”, junta a los gauchos y peones para marchar hacia Bs. As.. En este año 1820 la crisis ha llegado al extremo.
Enero: sublevación en Arequito del ejercito que venia a defender al gobierno Nacional contra los santafecinos.
Febrero: las tropas nacionales, al mando del Supremo Directorio, son vencidas en Cepeda por Estanislao López, gobernador y caudillo de Santa Fe. Pánico en Bs. As. “se vienen los montoneros”, decían los porteños clasificando así a los gauchos de López y del entrerriano Francisco Ramírez. Cae, por la derrota el régimen directorial, es decir, Nacional, centralista y unitario. El del ejercito general Soler, exige la disolución del congreso y del Directorio. Las provincias recobra sus autonomía. Pocos días después, elecciones para miembros de la junta de representantes – así se llamaba a la legislatura de Bs. As. – se elige un gobernador.
Manuel de Sarratea: Este dejo un gobernador interino. Sale en campaña y el 23 de febrero firma con López y Ramírez el tratado de pilar. Los caudillos con su escolta de gauchos andrajosos y de indios entran a Bs. As. y atan sus caballos en la pirámide de mayo y suben al cabildo. Donde han preparado una recepción.
Primeros días de Mayo: pronunciamiento del general Juan Ramón Balcarce, al frente de unas tropas salvadas en Cepeda. Los caudillos se acercan de nuevo a Bs. As. y el entrerriano Pancho Ramírez exige a Balcarce que abandone la provincia, Balcarce huye, y el general Carlos de Alvear pretende apoderarse del gobierno. Cabildo abierto en la plaza de la victoria. Al saber el pueblo que Alvear esta allí, el dictador de 1815, amotinase junto con las tropas. El cabildo responde a Sarratea en la madrugada del 12 de Mayo. Trece días después, se descubre la conjura de Alvear.
Transcurren treinta y dos días de tranquilidad mientras gobierna Sarratea.
Abril 27 elecciones: triunfan los “directoriales” que ya empiezan a ser llamados “unitarios” Sarratea queda aislado, cuatro días más tarde el 1 de mayo el cabildo le pide la renuncia.
1 de mayo: nombrase gobernador interino al presidente e la junta, cargo que a principios de junio se le da en propiedad. Otro mes y medio de calma, pero relativo, graves acontecimientos se preparan.
Junio 16: el General Soler se hace nombrar gobernador por algunos representantes de la campaña, reunidos en la villa del Lujan y obtiene que el cabildo de esa localidad lo reconozca. Comunica su designación al de Bs. As., que se somete pues Soler es el dueño del ejercito. Renuncia el gobernador interino.
Junio 20: Soler entra en la ciudad y jura. Al otro día parte en campaña contra López y deja en el mando militar de la ciudad a Manuel Dorrego que acaba de llegar del destierra en E.U. que le impusieron en 1816 éste nombra comandante general de campaña al Brigadier Martín Rodríguez.
Junio 24: Soler es derrocado por López en la Cañada de la Cruz y el 30 huye a la Colonia, pueblo de la Banda Oriental. La provincia queda otra vez sin gobernador el Cabildo asume el gobierno. El balance de los 6 primeros meses de ese año 20 no pudo ser más lamentable. Piensa Don Juan Manuel los anarquistas no son ahora los caudillos incultos del litoral, sino los porteños Alvear, Balcarce y Soler los dos últimos generales de la Independencia que combatieron junto a San Martín y Bolívar.
Julio 1: Rosas se detiene en las lomas de Zamora, allí lo encuentra Rodríguez y Dorrego que es el gobernador militar. Ellos le enteraron de los sucesos: mientras el ejercito de Estanislao López se acercaba a Bs. As., el coronel Manuel Vicente Pagola, un bárbaro, al mando de las tropas vencidas en la Cañada de la Cruz, ha entrado a la ciudad, se ha apoderado del fuerte, y, desgreñando y sucio, con las botas embarradas, ha subido a zancos la escalera del cabildo y se ha encerrado con la corporación. Pagola quería el cargo de Comandante de Armas, y el cabildo, atemorizado, lo nombró. Julio 2: Rodríguez, Dorrego y Rosas vuelven a la ciudad y reconquista el Fuerte, se recogen los votos para miembros de la Junta Electoral, al día siguiente designa como gobernador interino al coronel Dorrego.
Julio 4: el general Alvear despechado, se había ido al ejercito de López, se ha hecho nombrar en Lujan, por varios diputados de la campaña, gobernador y capitán general interino. Leen sus oficio en el Cabildo de Bs. As. Se le contesta a los Diputados que Alvear es resistido por todo el pueblo.
Las tropas van a partir en campaña contra López y Alvear. Entre ellas las de Rosas. Rodríguez felicita a ese estanciero de “ Los Cerrillos” por la disciplina de sus gauchos. Desde 1817 era capitán Rodríguez pide para Rosas, al gobernador delegado, el nombramiento de comandante del 5 regimiento de la campaña, que recibe unos días después. Igualmente ha impresionado bien al Coronel Gregorio Aráoz de Lamadrid, este manda una parte del ejercito, ha llegado con sus hombres al puente de Marquez sin encontrar los caballos que Dorrego le había prometido en el fuerte; y Rosas se los consigue, tampoco encuentra el baquiano y Rosas se le ofrece.
E una estancia se encuentran con Rodríguez, carnean y comen los soldados, vuelven al puente de Barracas, por temor a que el enemigo lo ataque por sorpresa. Dorrego también vuelve. El caudillo de Santa Fe se ha retirado con el grueso de su gente. Quedan Alvear y el chileno José Miguel Carrera en San Nicolás.
En el monte del Durazno Rosas y sus hombre dan una lección de orden y disciplina. Los soldados de Dorrego delante del propio gobernador, incurren en desordenes.
Agosto 2: llegan a San Nicolás. Dorrego manda la infantería; Rosas, Lamadrid y Rodríguez, la caballería. El pueblo es tomado por asalto; sus defensores se rinden. Salvo Alvear y Carrera, que huyen hacia Santa Fe. Las tropas de Dorrego saquean el pueblo, las de Rosas dan nuevamente el ejemplo. ¿ Qué extraño poder hay en Juan Manuel, ese muchacho de veintisiete años, para imponer así a sus soldados, simples gauchos? ¿ y qué rigidez de principios para inculcar a sus hombres que las vidas y los bienes deben ser respetados por los vencedores?.
Pocos días después del combate de San Nicolás, se concierta un armisticio. En la gestiones de paz, Rosas representa a Buenos Aires.
Agosto 7: después de haber hablado con el representante de López, celebra una entrevista con Dorrego. Rosas le pide que le deje arreglar con López una paz digna para Buenos Aires. Le asegura que si lo consigue, le hará nombrar gobernador, cosa que Dorrego lo desea. En vez de acceder, Dorrego, fastidiado se levanta de su asiento, se cruza de brazos y exclama: “ ¿ Y de donde dimana ese interés de usted por esa paz bochornosa con que me esta repicando?” Juan Manuel, que, por intermediarios, había prometido a López conseguir la paz, siempre que López se retirara a la provincia de Santa Fe, le habla de esas promesas. Y entonces Dorrego, fanfarrón y confiado, le contesta “ ¡ Pues yo le prometo, a mi vez, ser elegido gobernador, nada más que por la influencia de este pliego de papel !”. Es una nota al gobernador sustituto, en donde le ordena convocar a la elección de los representantes que han de nombrar gobernador. ( quizás cuando este frente al pelotón de fusilamiento recuerde este momento en el cual lo a desafiado a Don Juan Manuel).
Dorrego, en un intento hacia la paz, se entrevista con el gobernador de Santa Fe. Ambos federales, pero Dorrego de un federalismo semejante al que ha visto en los E.U. López no le tiene simpatía: bajo su mando, las tropas de Buenos Aires, en 1815, saquearon y vejaron a la población de Santa Fe. López exige, con razón y justicia, que Buenos Aires indemnice a su provincia por esas y otras depredaciones que en ella causaron. Pero no se entienden los dos hombres, y ya no cabe dudar de que las hostilidades van a reanudarse pronto.
Agosto 9: Rosas dirígese a entrevistarse con el general López. Su encuentro tiene honda trascendencia, va a nacer, no solamente la paz futura entre Santa Fe y Buenos Aires, sino también el federalismo. Del conocimiento y comprensión mutua entre esos dos hombres surgirán los principios los principios esenciales de nuestra actual forma de gobierno. Surgirá un sentido auténticamente argentino de la política, de la historia, y aun de la vida, que se opondrá a las ideas y los sentimientos de los europeizantes y encorbatados partidarios de la unidad. No se sabe lo que hablaron López y Rosas. Pero todo lo que desde este día aconteció, demuestra que Rosas, indiferente hasta entonces a la política, hizo suyos los sentimientos federales que eran los de López desde tiempo atrás.
Estanislao López lleva a Juan Manuel siete años, y hace dos que gobierna a Santa Fe. Su tipo físico – alta estatura, anchas espaldas, ademanes lentos, mirar bondadoso -. Los presuntuosos porteños consideran como gaucho bruto y anarquista, como jefe de hordas, a este hombre noble e inteligente, genial estratega y estadista por instinto. Su federalismo no es exactamente el de hoy, sino más bien el que preconizaran los republicanos españoles años después:
Autonomía absoluta para cada provincia.
Con un gobierno central – el de Buenos Aires, en nuestro caso – encargado de las relaciones exteriores y de la guerra.
Es la concepción de José Gervasio de Artigas, el caudillo Oriental creador del federalismo y la democracia entre nosotros.
El porteño Juan Manuel de Rosas ha debido convencerse, en esa noche del 9 de agosto, de que el federalismo de López, a quien él más tarde llamaría “el patriarca de la Federación”, es la única forma de gobierno posible en éstas tierras.
Agosto 12: Los ejércitos combaten junto al Arroyo Pavón. Rosas, hombre de disciplina, permanece al lado de Dorrego. Manda la caballería, y sus cargas, que dispersan la derecha de los santafecinos, contribuyen a la victoria.
Dorrego, que no es muy juicioso, quiere continuar la guerra, internarse en Santa Fe en persecución de López. Rosas y Rodríguez intentan disuadirlo de un error que le conducirá a la catástrofe. No lo consiguen, y se separan de Dorrego. Resulta lo que previeron.
Septiembre 2: Los ejércitos se encuentran en las chacras del Gamonal, y las tropas de Dorrego son aniquiladas. Pero el vencedor no invade a Buenos Aires, y esto se debe a Rosas.
Juan Manuel le envía una carta en la que le pide que no entre en la provincia, comprometiéndose él a que los porteños elijan gobernador al general Martín Rodríguez: partidario de la paz y de la alianza con Santa Fe contra el caudillo de Entre Ríos, Ramírez, que pretende su hegemonía sobre el litoral. A mediados de septiembre, López, que ha aceptado, se retirará al pueblo de Rosario.
En Buenos Aires, se realizaron las elecciones de representantes que deberán elegir gobernador.
Septiembre 6: la Junta se instala. Rosas, sin que él lo supiera, ha sido elegido representante por San Vicente, pero él que desdeña la política y no aspira a cargo alguno, renuncia. La candidatura de Dorrego esta casi muerta por los acontecimientos del Gamonal. Por entonces, aún no se ha formado definitivamente el Partido Federal. La gente más culta – los antiguos directoriales y que ya son llamados unitarios, porque quieren un gobierno único en todo el país – pide a Rosas, dueño de la situación, que elija entre uno de los ex gobernadores y el general Rodríguez. Rosas es ya el hombre de mayor poder en la campaña. El candidato que él quiera triunfará.
Se pone a trabajar por la candidatura de Rodríguez, porque sólo quiere la paz con Santa Fe. He aquí que algunos representantes parecen arrepentirse de su preferencia de Rodríguez. Alegan que el brigadier esta bajo la influencia de Rosas. Celebrase una reunión. Juan Manuel, presente allí – su renuncia es aceptada sólo el 18 -, declara que si Rodríguez no es designado gobernador la paz con López no estará asegurada. Éstas palabras impresionan y casi todos resuelven a votar por Rodríguez. La Junta pide a Rosas reorganizar su regimiento, y lo traiga a las proximidades de la ciudad para asegurar con su presencia el triunfo del general Rodríguez. Rosas se va a la Guardia del Monte.
Septiembre 12: tiene ya reunida su gente en “Los Cerrillos”.
Septiembre 24: desde la Cañada de Gaete, pide al gobierno armamentos y vivires. En una nota, declara que ama al hombre y que esto le “hace conocer la obligación de respetar las propiedades y protegerlas”, para lo cual cree necesario que el miliciano “encuentre en el seno de su regimiento todos los recursos”. Impone subordinación y orden entre sus soldados, y así se lo ha comunicado al gobernador desde Cañuelas.
Juan Manuel – hay que insistir – nada ambiciona para sí. En su estancia, el trabajo esta abandonado, y sus pérdidas son considerables. Si desea imponer a Rodríguez no es por recompensa, sabe que este hará la paz con López y establecerá el orden. El resorte que mueve a Rosas es la pasión del orden. En una nota a gobernador, le dice que su conducta, en lo sucesivo, será “no pertenecer a otro que al bien de la provincia”.
Septiembre 26: la junta designa gobernador al general Martín Rodríguez. Y al promulgar esta elección en un bando terrible, en donde habla contra “los novadores”, los que abrazan “el espíritu de novedad, de falsa política, de critica mordaz, de atentado y insubordinación”, anuncia que ha autorizado al Gobierno para aplicar “todo el rigor de las penas, hasta la de muerte y expatriación, conforme al influjo que tuvieren”, a los que promuevan insurrecciones y discordias o perturben la tranquilidad pública. También le acuerda al gobernador facultades extraordinarias, pues le releva “de los trámites que prescriben las leyes para la formación de causa”. De este modo violento se inician los unitarios – anotémoslo – al retomar el poder que nueve meses atrás habían perdido.
Septiembre 29: Rosas escribe a Rodríguez. Elogia de nuevo s su columna y le declara que “seria un dolor” entregar su dirección a sus “ningunos conocimientos militares”. Agrega con modestia y franqueza: “El bien del país es para mi antes que todo; yo estoy en estado de aprender y no en el de enseñar”. Y fundado en que para actuar militarmente es necesario un jefe “que conozca lo que yo no entiendo” y que le enseñe a soldado lo que el no se cree capaz de enseñar, suplica que se ponga al frente de sus hombres al Coronel Aráoz de Lamadrid. El gobernador no acepta su pedido, elogia los sentimientos que distinguen a Rosas “en obsequio del orden” y le manifiesta que la disposición de ánimo que él ha sabido inculcar a sus soldados es más valiosa que la mejor dirección técnica.
Rosas aunque haya impuesto al unitario Rodríguez, no es unitario ni lo ha sido. Por el momento, no tiene color político. Ha perdido mucho dinero por sus andanzas militares. Su sueño es volver a los trabajos del campo. Más para esto es necesario que haya orden y paz.
Septiembre 28: Tan ajeno es Rosas a los partidos, que, en una proclama dirigida a su regimiento, mientras acampa junto al río de la Matanza – documento de rigurosa importancia porque es el primero de esa índole que él escribe y publica – Aconseja s sus Colorados del Monte ser “constantes en ejemplarizar”, les recuerda lo execrable que son la corrupción y la licencia y les dice que la Campaña comienza “desde hoy a ser la columna de la Provincia, el sostén de las autoridades”. Esto es lo único le interesa: sostener a las autoridades legitimas, porque sin autoridad no hay orden ni paz.
Pero los enemigos del nuevo gobernador están resueltos a voltearlo. Entre ellos figuran los ex gobernadores Soler y Sarratea y el coronel Pagola. Son los federales y cuentan con el pueblo y con las milicias ciudadanas llamadas “ los cívicos”, especialmente con los oficiales y sargentos del segundo tercio, compuesto por pardos y negros. Estos hombres detestan a los directoriales o unitarios, a los que consideran como una oligarquía de los ricos y de los abogados; y forman el partido que ellos llaman “cívico” y sus enemigos “plebeyo”. Este partido tiene como verdadero jefe a Dorrego, a quien desea ver como gobernador. Pero Dorrego no participa en los acontecimientos que vendrán.
Octubre 1: Motín militar el coronel Pagola, a la noche, montando en un caballo blanco, se presenta en la plaza de la Victoria al mando del regimiento Fijo, al que acaba de sublevar, y del segundo tercio de los cívicos. Por otra calle, entra el tercer tercio. Las tropas del Gobierno, que ocupa el fuerte y la plaza de la Victoria y del 25 de mayo – hermanas siameses unidas por la Recova –, se defienden, pero son vencidas y Pagola asume el mando militar de la ciudad.
Octubre 2: El gobernador huye en la madrugada hacia el sur, en dirección a Santa Catalina, en donde piensa encontrar al teniente coronel Rosas, que manda los regimientos de milicias y que no tarda en llegar con novecientos hombres.
Juan Manuel, envía a la ciudad a uno de los peones con un recado para dos o tres de sus fieles - abastecedores de carne del barrio de la concepción – pidiéndoles que interrumpan la asamblea o cabildo abierto que van a celebrar los vencedores en la iglesia de San Ignacio.
Octubre 3: reunión harto heterogénea: partidarios de Sarratea, individuos de la fracción de Soler, sujetos de puñal, algunas personas decentes y mucha chusma, y entre ellos los elementos de avaria enviados por Rosas. Uno de los jefes civiles de la revuelta propone a Dorrego como gobernador. Un amigo y pariente de Rosas le replica violentamente. El dorreguista pretende ocupar de nuevo la tribuna – el púlpito de la iglesia –, cuando se pone a vociferar un italiano, hombre culto pero chiflado, que padece de morbo anticlerical, risas y chacotas. Y la reunión se trunca.
El golpe de astucia del comandante Rosas ha sido muy hábil y oportuno, ya las avanzadas de sus tropas vienen entrando en la ciudad. En los barrios del sur, donde sostienen algunas guerrillas con los revolucionarios, aumenta su fuerza con la adhesión de numerosos grupos de pueblo.
En la tarde de ese día 3, breves combates.
Octubre 4: Rosas se apodera de las plazas de la Concepción y de Monserrat y su derecha llega a cinco cuadra del fuerte, donde esta el grueso de las tropas de Pagola. Ese día, además de diversas tentativas de arreglo, va a renunciar la Junta de Representantes. Los revolucionarios han declarado que obedecerán al Cabildo, y el Cabildo asegura que cumplirá lo que disponga la Junta.
La reunión de los Representantes se realiza en el convento de las Capuchinas. Tropas de Rosas vigilan las proximidades del convento.
La reunión comienza a las once de la mañana y dura hasta la madrugada. La Junta se ratifica en el nombramiento del general Rodríguez, concede una amnistía general – con la que espera seducir a los revolucionarios – y manda las tropas a sus cuarteles para que esperen ordenes del gobernador. Pero los revolucionarios no aceptan la resolución de la Junta y se preparan al combate.
Octubre 5: Rosas, antes de atacar la plaza, en donde se han concentrado los revolucionarios, entra en casa de sus padres, y les pide la bendición. El gobernador Rodríguez permanece a bastante distancia de allí, en el cuartel de la Resistencia. Rosas, a la cabeza de tres escuadrones, ataca la trinchera de Pagola, frente a San Francisco. Los Colorados hacen callar a los cañones y, en un combate al arma blanca, derrotan a los cívicos. Otros soldados fieles al gobernador desalojan a los revolucionarios de las azoteas. Con el final de este entrevero termina esta parte del combate. Y a las cinco de la tarde, montado en su bello tordillo de patas negras, al frente de sus Colorados de Monte, entra en la plaza del 25 de Mayo el jóven teniente coronel Rosas.
Pero todavía no ha triunfado totalmente el gobierno. Fuerzas de Pagola ocupan las proximidades de la plaza. A la cabeza de dos escuadrones, Rosas carga contra el cantón instalado en la Universidad y lo toma, mientras soldados del gobernador Rodríguez se apoderan de otros cantones, Juan Manuel reúne a sus Colorados en la plaza de la Victoria, pone guardias en ciertos sitios estratégicos. Atardece, cuando llega el gobernador Rodríguez, conmovido, se detiene frente a Juan Manuel, y, como un homenaje al triunfador, se quita la gorra militar que trae puesta y lo invita a colocarse a su izquierda y a entrar con él en el Fuerte.
Octubre 6: la Junta de Representantes vuelve a acordar al gobernador la suma de poder publico, “con todo el lleno de facultades y la mayor amplitud de ellas que sea necesario al logro de la única y suprema ley de los estados, que es la salud del pueblo”, como reza el oficio dirigido a Rodríguez. “Con todo el lleno de facultades”....... No lo olvidemos, un mes más tarde, dos pobre diablo serán ejecutados en la plaza de la Victoria como culpables del movimiento dominado por Rosas.
La población cansada de la anarquía, no se habla sino de Rosas. Distribuyese, en una hoja suelta los sonetos escrito por un fraile, uno de los mejores poetas de la época, ha compuesto en honor de los Colorados, Les llama a los milicianos del sur “honorable legión americana”, les dice que graben en sus corazones “la memoria y la grandeza” de Rosas. Otro poeta compara a Juan Manuel con Washington, se cubren de camisas coloradas las calles y de la que el pueblo dice que “no hacen mal a nadie”.
Este fue, el mayor triunfo de Rosas. Aquí donde el vencedor siempre ha saqueado y robado, exigido contribuciones y violados mujeres. El fraile Castañeda, escritor de la época, les llama en uno de sus periódicos “el batallón virtuoso de don Juan Manuel de Rosas”, y escribe que el ejercito salvador traía “la moderación unida con el valor”, de tal modo que “antes y después de la victoria no se ha visto un sólo voluntario ebrio, no se ha oído una sola expresión indecente, una sola acción indecorosa, nada que no respirase sinceridad y honradez”.
Es indispensable recordar siempre estos sucesos del año 20 para comprender a Rosas. Más tarde veremos como esta pasión del orden, que llega en él fanatismo, le empujara, en el gobierno, a actos de dura justicia, de cruel justicia a veces, contra los hombres de la anarquía.
Octubre 11: El ya coronel Juan Manuel de Rosas, ascendido por su coraje y sus méritos militares, en los que, por entonces, nadie duda, dirige un manifiesto al pueblo. Declara como estaba fatigado de contemplar la repetición de tantos actos anárquicos durante ese año y cómo “lamentaba en silencio la disolución de todos los vínculos que ligan al ciudadano con la autoridad”. No pudo soportar “los efectos de la inseguridad pública” que iban a venir e hizo “un esfuerzo superior a la oscuridad de su destino”. Historia, en pocas palabras, cómo, tres meses atrás, ha venido en el auxilio del orden y combatido en San Nicolás y en Pavón. Se lisonjea – recordemos de nuevo éstas palabras y las siguientes – “la superioridad que en él reconocen el orden y la subordinación”. Sus hombres demostraron que “iban a salvar, no a destruir”, porque “tanto es el influjo que comunica la justa severidad y el religioso ejemplo”. Y recuerda como sus tropas han respetado “al hombre y sus derechos”.
Recordemos siempre si queremos comprender a Rosas. Ahorra se va a su campo, a seguir “la oscuridad de su destino”. Y sólo volverá con sus gauchos ocho años más tarde, cuando la anarquía, más terrible y desolada que nunca, más cruel e injusta que nunca, reaparezca en la ciudad y en los campos.
El señor de la pampa
Juan Manuel, antes de regresar a la pampa, permanece unos días con sus tropas en las inmediaciones de la ciudad. Se teme otra revuelta. Y se teme a los indios, que han atacado a varias poblaciones del sur.
No a podido despedirse de sus padres y el 22 de octubre le escribe “ ¡ De los combates que sufre mi espíritu, Dios es testigo!” se declara sensible a los afectos a que le mueven su condición de hijo, esposa y de padre y cómo es víctima de su naturaleza vehemente. La madre en respuesta violente, califica como acto criminal el de no haberse despedido. El le contesta a su “muy amada madre”: ni un sólo momento ha dejado de querer a sus amantes padres, y, si sobrevive de la nueva campaña, aprovechara un instante para pedirles la bendición y abrazarlos tiernamente. Expresa con vehemencia sus sentimientos, y así lo hará mientras viva.
Marco Avellaneda, abogado, poeta y futuro jefe de la coalición del norte, encabeza así una carta al coronel Juan Facundo Quiroga: “ Mi dulce dueño”; y el propio Quiroga llama a cierto personaje “dueño de mis afectos”.
Pero Rosas no saldrá a campaña. La guerra con Santa Fe no se produce, y por obra suya.
He aquí en la estancia de Benegas, en el limite de las dos provincias, sus representantes. No se ponen de acuerdo. Santa Fe, arruinada por los ejércitos de Buenos Aires, que saquearon la capital y desolaron los campos, exige, como condición de paz, y a titulo de indemnización, muchos millares de cabezas de ganado. Al gobernador de Buenos Aires parécele decoroso el consentir.
Los representantes reúnense por última vez. Cada uno tiene ante si los fantasmas de la guerra y de la anarquía. Pero está allí un hombre que ama, por sobre todo el orden y la paz: Juan Manuel de Rosas. Ha ido allí con su propósito salvador, y ofrece entregar a Santa Fe, antes de un año, veinticinco mil cabezas de ganado. Ofrecimiento personal, no obligara al gobierno de Buenos Aires; pero él solicitará el concurso de los estancieros de la provincia.
Noviembre 24, 1820. Se firma la paz. En uno de los artículos del pacto, los gobiernos se comprometen a organizar un congreso nacional. El compromiso de Rosas figura en un agregado secreto. No habrá guerra. La amistad entre Rosas y López se hace más fuerte. Juan Manuel invita a López a visitarle en “los cerrillos”, pero Don Estanislao debe volver a Santa Fe, para las fiestas por la paz. No es menor el regocijo en Buenos Aires, que tanto teme a los santafecinos. Todavía no se sabe, pero se sabrá más tarde, que es Rosas, con su gesto generoso y patriótico, quien ha salvado a los pueblos de la miseria.
Rosas disgustado y desilusionado, con el general Rodríguez pues el le ha hecho gobernado, y con sus actos esta demostrando, un funesto desconocimiento de nuestra realidad.
Al comienzo de año ha presentado al gobierno una memoria, puesto que para el la seguridad de la campaña es tema trascendental. En este documento afirma que “los bienes de la asociación han ido desapareciendo desde que nos hemos declarado independiente”. Quiere que las fronteras sean puestas “en un pie brillante de defensiva”, que gobierne la campaña un militar. Quiere, en fin, que la guerra contra el indio sólo se haga en último caso, como un mal menor.
Las grandes tolderias están al sur de la provincia, en lo que hoy es la Pampa y Río Negro, pero los salvajes tienen toldos a treinta leguas de la capital. Interrumpen en pueblos y estancias, roban, asesinan, violan y se llevan gran número de cautivos. Una línea de guardias marca la frontera con los indios. Cerca de los campos de Rosas está la Guardia de San Miguel del Monte. ¿que hacer ante los bárbaros? Atacarlos es gravísimo error: hay que pactar con ellos para que no dañen, buscar su amistad, hacerles regalos, sobre todo de yeguas, cuya carne comen cruda y su sangre beben.
Pero a Rosas esto no le basta. En sus estancias los indios aprenden a no robar ni matar. Muchos son bautizados y adoptan nombres cristianos. Hacia el 70, el jefe de los ranqueles será el indio Mariano Rosas, criado y bautizado en la estancia de Juan Manuel.
¿Que ha ocurrió en los toldos? El caudillo chileno José Miguel Carrera, hombre de valer pero provocador de discordias, los ha alborotado. El día que se firmo la paz Carrera, que estaba en Santa fe y temiendo ser entregado al gobierno de Buenos Aires. Ha aumentado su horda con indios y ha atacado el Salto. La indiada ha incendiado el pueblo, robado y tomaron como trescientos cristianos cautivos entre mujeres y niños.
Ante el terror de Buenos Aires, Rodríguez ordena atacar y perseguir a los asaltantes. Pero apenas ha vencido, manda tropas, por tres puntos distintos de la Provincia, contra los pampas. Uno de los jefes es Rosas, que va al frente de sus Colorados. A él le disgusta esta campaña, porque los indios que devastaron el Salto no son pampas sino ranqueles. Los pampas diez meses atrás, han firmado con Buenos Aires un tratado de paz y lo va cumpliendo. ¿Que harán al ver como los cristianos lo violan? Atacarán por todas partes y será dificil contenerlos. En efecto, los malones comienzan; y la misma estancia de “Los Cerrillos” es asaltada y asolada.
Hombre de orden y disciplina, Rosas obedece al Gobernador; pero se distancia de él. Le ha herido, en los primeros días, que Rodríguez le ocultara su plan y no hubiera considerado sus informes al gobierno sobre un problema que conoce mejor que nadie; y ahora, esta campaña insensata. Rodríguez, que le debe el ser gobernador, tiene con el reservas y desconfianzas. ¿Por qué esta actitud en él amigo de ayer? Juan Manuel no tarda en conocerla: Rodríguez acentúa cada vez más su unitarismo y rodéase de las “categorías” de ésta facción. Juan Manuel es neutral; pero la amistad que ha trabado con Estanislao López le hace sospechoso de federalismo. Los hombres del circulo de Rodríguez lo atacan desembozadamente. Algunos incomprensivos le creen capaz de unirse, junto con López, al caudillo de Entre Ríos, Pancho Ramírez, que acaba de declarar la guerra a Buenos Aires. Rosas, amargado, pide su retiro de las milicias. Se le concede en febrero de 1821, con derechos a usar uniforme.
Días después, publica, en hojas suelta, un manifiesto. Lo hace porque los unitarios, los fieles de Rodríguez, le acusan de querer derrocar al gobernador, en combinación con los que llaman federales. En este documento, Rosas afirma no pertenecer a ningún partido. Y se va a “Los Cerrillos” a reconstruir su estancia, a vivir la vida oscura del estanciero. Pero no vuelve el mismo que de allí salió para defender la autoridad. Salió como un desconocido y vuelve transformado en un hombre expectable. Ha probado sus garras. Ha presentido que hay en él un destino extraordinario. Y con su sensibilidad alerta, el, que antes nunca se interesó por los sucesos políticos, se dispone a observarlos y a estudiarlos.
Termina en marzo de reunir treinta mil ciento cuarenta y seis cabezas de ganado para Santa Fe – más de cinco mil de las prometidas y de las cuales cerca de dos mil son suyas y de sus socios – cuando sobreviene, semanas después, un acontecimiento. Ha llegado de Europa don Bernardino Rivadavia, y Rodríguez, el 19 de Julio, le nombra ministro de Gobierno. El cargo no ha estado vacante, pero el gobernador y sus allegados, amistosamente, logran la renuncia del que ocupa, con el fin de que “el señor Rivadavia”, como le dicen con admiración, forme parte del gobierno. O mejor, para que gobierne, pues eso ocurrirá dadas sus aptitudes, su prestigio y su temperamento dominador y los magros dones de estadista del general Rodríguez.
Don Bernardino Rivadavia, hijo de gallegos, tiene cuarenta y un años. Secretario del primer Triunvirato, en 1811, se desempeñó con energía. En conflicto con la Junta – poder legislativo –, la disolvió mediante un golpe de estado. Ahogó sangrientamente la sublevación del regimiento de Patricios, el cual estaba en connivencia con los conservadores y con elementos populares. Y al descubrir la conspiración de los españoles en 1812, fusiló a treinta y tres, entre ellos al jefe, el arrogante potentado don Martín de Alzaga, a otros hombres de importancia y a un sacerdote muy querido. Volteado el Triunvirato por la revolución del 8 de octubre de 1812, Rivadavia no ha vuelto más al poder.
Es un liberal, pero no al modo francés, más o menos jacobino, sino al de Floridablanca, el ministro de Carlos III. Liberalismo señoril y cortesano. Monárquico, Rivadavia fue elegido en 1815 para buscarnos en Europa un rey. Intentó traer a Carlos IV, que, destronado por su hijo Fernando VII, pasaba miserias en Roma. Se ha pretendido que este monarquismo era simulado. Es preferible creerlo sincero, pues el engañar al pobre Carlos IV era mala acción. ¿y cómo no seria monárquico quien, en Madrid, presentó “a los pies de su Majestad las más sinceras protestas de reconocimiento de su vasallaje”? ¿Y cuando casi todos los hombres de su partido también lo son? Considérasele ilustradísimo, talentoso, hombre de ideas y de vastos proyectos, gran señor y poderosa personalidad. No le perjudica su fealdad. Es petiso, mal formado, trompudo y tiene el color amulatado; sus brazos son tan chicos que parecen de otro cuerpo; el vientre le abulta con exageración; y sus ojos, demasiado redondos y abiertos, surgen como al ras de las cejas. Tampoco le perjudica el vestir cortesano: la casaca redonda, el calzón tomado con hebillas. Y a sus méritos intelectuales y de carácter que se le atribuyen, al arte de convencer, agrega el venir de Europa, de París, el París de los años que siguieron a Waterloo, el de Luis XVIII, el de la segunda Restauración, en donde ha hecho amistad con celebridades como el general La Fayette, el sabio Humboldt y el filosofo Destutt de Tracy.
Su incorporación al gobierno es transcendental, pues, aparte de la obra que realizará Rivadavia, ella provoca el verdadero nacimiento del Partido Unitario. El espíritu unitario, caracterizado por el desprecio de los demás pueblos del país; por el europeísmo y el doctrinarísmo; por el afán de ilustración y la indiferencia hacia la campaña, alborea en 1810. Comienza a concretarse en partido con el Directorio: gobierno central y nacional. Y así, los “directoriales” son los futuros unitarios. A la caída del Directorio, en 1820, desaparecidos los jefes, los partidarios de la unidad se llaman “directoriales reformados”. Pero sólo se constituyen en partido cuando llega Rivadavia y en él encuentran u jefe. No en un partido como los del siglo XX, organizado en comités. Un partido, por entonces, no es una agrupación: es una coincidencia de opiniones, de sentimientos y de intereses.
Para Rosas, el advenimiento de Rivadavia tiene importancia decisiva. Rivadavia, despreocupado de la campaña y del problema del indio, dedicase a fundar institutos culturales. Mientras Rosas tiene tendencias democráticas, Rivadavia, aristócrata y enemigo de la plebe, gobierna para la clase dirigente. Rosas es católico y respeta a la iglesia, y Rivadavia, al año y tres meses de gobierno, impone su reforma eclesiástica; supresión de conventos, secularización de cementerios, disminución de los derechos y privilegios del clero. Por todo esto Rosas, ya distanciado de Rodríguez, se vincula con los grupos opositores que siguen al coronel Dorrego y que son llamados “federales”.
Es esencial saber lo que hizo y lo que destruyó Rivadavia para comprender lo que Rosas habrá de hacer y de restaurar más tarde. Impulsado por su pasión de cultura, por el afán de civilizar. Rivadavia produce, en los dos años y diez meses de su ministerio, una fabulosa cantidad de decretos. Muchos son útiles y excelentes. Otros, absurdos. Rivadavia quiere que la atrasada Buenos Aires tenga museos, academia científicas, instituciones literarias, escuelas de arte dramático y musical. No advierte que los indios están a treinta leguas de la ciudad. Redacta sus derechos en prosa afectada, y así dice que “1810 forma la era de nuestra existencia política” y llama “propietarios artistas” a los modestisimos industriales de su tiempo. Algunos de sus decretos hacer reír a sus contemporáneos, como el que encarga a una Academia de Medicina y Ciencia Exactas formar una colección de la geología y de las aves del país, y cómo aquel otro en que reglamenta la escuela de partos. Pero lo más absurdo que imagina este hombre ingenuo, al que sus admiradores llaman “el padre de las luces”, consiste en dar a España, amenazada por una agresión francesa, nada menos que veinte millones de pesos, a fin de que, agradecida, reconozca la independencia americana.
En realidad, Rivadavia es un mediocre infatuado. Su mediocridad se revela cuando discute sobre algún político o escritor europeo: para el la prueba de mérito reside en ser admirado por mucha gente o en tener múltiples lectores. Sus largos años en Europa le han hecho mal. Insensible a nuestra realidades, pretende implantar aquí lo que allí ha visto, y en algunos casos, como dirá de él su correligionario Domingo F. Sarmiento, “aquel que Francia e Inglaterra no habían alcanzado”. El general José de San Martín le juzgará severamente en su carta al chileno Palazuelos, escrita en 1847: “seria cosa de no acabar si se enumerasen las locuras de aquel visionario, y la admiración de un gran número de mis compatriotas, creyendo improvisar en Buenos Aires la civilización europea con sólo los decretos que diariamente llenaba lo que se llamaba archivo oficial”.
Rosas, mientras tanto, trabaja en su estancia y dirige tres estancias vecinas, de los Anchorena, a las que convierte en establecimiento modelos. En la suya, sesenta arados – caso excepcional por entonces – funcionan al mismo tiempo. Entre sus empleados figuran jóvenes distinguidos, algunos de los cuales ocuparan más tarde altas posiciones. Las peonada se componen de gauchos y de indios. En cierta ocasión, llega a haber treinta y dos indios a sueldo. Entre los gauchos no faltan forajidos, que han ido a refugiarse allí. El no los rechaza, pero les impone, con mano dura, su ley de trabajo, de honradez y de disciplina.
Ley para todos, para el mismo. Penas severas a los que falten. Llevar cuchillo en día festivo, en que son fáciles los altercados, tiene dos hora de cepo. Quiere concluir con la costumbre de pelear con cuchillo por cualquier cosa. Por esto, ha ordenado que los sábados, al retirarse del trabajo, los peones entreguen esas armas a los capataces. Y no tolera olvidos. Al que salga al trabajo sin el lazo y las boleadoras, cincuenta azotes a calzón quitado.
Comparte las fiestas de los paisanos. Toca la guitarra y baila. ¿Cuándo ha sido aquella fiesta n honor de Estanislao López ? ¿acaso en 1822, cuando López se acerca a Buenos Aires para tratar con los pampa? La refiere un historiador veraz, emparentado con Rosas.
Llego el Gobernador de Santa Fe con su comitiva. Más de mil gauchos ha reunido Rosas. En un galpón grande de la estancia será la fiesta para las personas de calidad. La paisanada improvisa un salón con cuerdas y lazos de árbol en árbol, sobre los que extienden techos de ponchos y de cueros, y donde los asientos son cabezas de vacas. Iluminan la noche candiles de diversos tamaños. Después de comer, Rosas, con sus invitados, se dirige al salón. El será el bastonero. Una orquesta de cincuenta guitarras toca el pericón, Rosas forma las parejas y las dirige. Luego, toma una guitarra y puntea un gato. Interrúmpese para llamar a Nicolaza, una linda criollita, muy vivaracha, a quien apodan “la colorada” y que es gran bailadora de gato. Rosas se la presenta al general López. Don Estanislao acepta, y, mientras Juan Manuel hace vibrar las cuerdas, el gobernador de Santa Fe se revela un maestro de la danza criolla. Y todos lo aplauden, cuando termina con una figura de punta y talón. Después, Juan Manuel baila un malambo, y López declara no haber visto nunca bailar con tanta maestría, ni zapatear con mayor gracia y originalidad.
Corrida de sortijas, el día siguiente. La inicia Rosas, que no yerra ninguna vez. Al acercarse la hora del almuerzo, una gran campana llama a carnear. No tardan en aparecer los trozos de carne ensartados en los asadores. Se baila hasta el anochecer. Y se sigue bailando por la noche. Pero el mejor número de las fiestas es el simulacro de combate entre trescientos indios, dirigidos por dos caciques y armados de lanza, y cien Colorados, dirigidos por Rosas y armados con sables. A caballo, ambos partidos se atacan a todo correr. Cuando los indios, vencidos por el empuje de los colorados, van a recurrir a las boleadoras, Rosas declara terminadas las maniobras; ni vencedores ni vencidos. Y cuando parte el gobernador de Santa Fe, Rosas lo acompaña y una multitud de gauchos los escoltan mientras queman cohetes y corren carreras. Al despedirse, López le dice: “No lo olvidaré nunca; y cuando necesite el apoyo de mi provincia, sabrá cuanto le estimamos yo y mis santafecinos”. Rosas, estrechándole las manos contesta: “lo mismo digo yo; en los cerrillos siempre habrá un rancho para el amigo y un par de mil hombres para el aliado”.
Por: OSCAR GRIMAO
[1] Libro consultado Vida de Don Juan Manuel de Rosas. Autor Manuel Galvez. Editorial TOR
UNIVERSIDAD NACIONAL DE
ROSARIO
FACULTAD DE HUMANIDADES Y ARTES
ESCUELA DE HISTORIA
TRABAJO PRÁCTICO
Teoría Política
Profesores:
v Mónica Billoni
v Alejandro Moreira
v Beatriz Dávilo
TEMAS:
Aristóteles: Política, Libro I Y III.
Maquiavelo: El Príncipe.
Hobbes, Thomas: Leviatán, Caps. 13 al 21.
Locke, John: Segundo Ensayo sobre el
gobierno Civil.
Responsable: Grimao, Oscar G-2757/0
Presentado el 06-11-2006.
Aristóteles plantea en su “Política” que los hombres se reúnen en comunidades en búsqueda de algún bien, y que esta comunidad esta formada y administrada según preceptos naturales, que dividen a los hombres en su función y ordenan su desarrollo. El primer resultado de la sociabilidad del hombre es la aldea, una comunidad simple formada por casas, donde los miembros se reconocen por su parentesco, y la perfección de esta comunidad es la polis, que reúne a varias aldeas a causa de la necesidad y la convivencia.
La constitución en Polis por parte de los hombres es con el fin de vivir de la mejor forma posible, lo que lleva a una alianza entre sus habitantes, pero esto no es solo militar o de acuerdos, sino con el objetivo para la búsqueda de las virtudes que los lleven a ser buenos y justos. Hay puntos específicos para la convivencia: intercambiar, vincularse, impedir las injusticias y proporcionar defensa mutua, pero no son estos sus fines, sino las herramientas para llegar a una vida perfecta.
El gobierno que se ejerza en la ciudad, de el dependerá los fines para su éxito, y si una ciudad se constituye sobre la igualdad de los ciudadanos estos deberían ejercer la autoridad por turnos, pero a causa de los beneficios de la soberanía trae a los propios intereses, los hombres quieren estar al mando de forma continua. Aquí se daría la tiranía de uno solo, la oligarquía de los más ricos y la democracia de los que menos poseen.
A pesar de que la ciudad esta conformada por “ciudadanos”, que la definen como tal, éstos no son reconocidos siempre de la misma manera, recordemos que para ser reconocido como ciudadano una de las condiciones era tener tierra, ya que la forma de definirlos no es por su ubicación o derechos, sino por su participación en las funciones judiciales y del gobierno, más aun dentro de una democracia. El que es buen ciudadano, capaz de mandar y obedecer, no siempre será un buen hombre, porque la virtud del ciudadano esta en relación con el régimen y su utilidad a éste, y no según un ideal de perfección.
Los hombres, y también los animales, desde el nacimiento están destinados a cumplir con una función o pertenecer a grupos diferentes durante su vida, dentro de la casa esto se demuestra por la adecuada existencia de esclavos y libres. Se diferencian el amo del esclavo porque este último no se pertenece a sí mismo, sino a otro hombre, como un instrumento animado, que participa de la razón percibiéndola pero no poseyéndola. Por otro lado es amo quien sabe servirse de los esclavos y no solo quien puede adquirirlos.
Se percibe que en muchos casos el esclavo posee mayor fuera física frente al amo, pero es este quien posee mayor inteligencia y por esto debe mandar.
Con referencia al comercio vemos que mientras que el trueque se basa en el intercambio de productos útiles para completar la suficiencia natural del pueblo, el comercio se complejizó, gracias a la inclusión de la moneda, en una manera de obtener fortuna ilimitada, a partir del dinero mismo, a expensas de otras personas. Por Ej. ..”uno natural y otro artificial... uso natural del calzado es servir para andar. ...Su uso industrial es el de servir de objeto de cambio.”. Según la idea aristotélica de naturaleza esto es un mal que busca no vivir bien, sino vivir bajo el placer del exceso.
El arte de adquirir es parte de la economía porque provee de las cosas necesarias para la vida de la comunidad, y la verdadera riqueza es la que proviene de este almacenamiento que no puede ser ilimitado, siendo el caso más claro y natural el del alimento. ... ”Hablo del trafico del dinero que sacar provecho de la moneda y altera así su fin propio”. La parte de la crematística que se dedica directamente a la compra y venta, a la usura, que procura apropiarse del monopolio de un mercado, y cuyo único fin es lograr más dinero del dinero mismo, es un arte antinatural y debe ser censurado.
Para Maquiavelo, todo gira en torno a la política práctica, considerando que la naturaleza humana es egoísta, por lo tanto el gobierno se funda en la inseguridad y debilidad de los individuos, esto lo mantiene en una lucha y competencia que puede generar anarquía. Para resolver este problema Maquiavelo justifica la creación de un gobierno fuerte.
El fin ultimo del príncipe ( capacidad de obligar a otros a la obediencia) debe ser mantener su Estado, sin importar el costo. En muchas ocasiones ( El príncipe tiene que rechazar cualquier norma ética o moral a favor de la razón de su Estado ), se deben dejar de lado los principios éticos propios de cada uno para brindarse a la situación del territorio que éste posee o se quiere conquistar, ha de conservar todo el poder en sus manos, estudiar lo que la gente quiere, emplear la fuerza con medida, y mantener al pueblo contento y de esta forma lograr el control sobre éste.
Los soberanos que desean dominar y ser respetados por los hombres deben poner más fuerza y confiar en sus virtudes, ...”y se adquieren con las armas de otro, o con las propias, gracias a la fortuna o a la virtud”, y dejar de lado la fortuna que pudieran llegar a tener. La desconfianza hacia la fortuna no se debe considerar como una cuestión de principios, sino como un plan a futuro para el mejor control de la tierra a administrar, porque siempre que falte esfuerzo en una conquista esta no será completa, sino aparente. Aquellos que gobiernan gracias al favor de otro no pueden saber por cuanto durará este soporte, y tampoco saben, de llegar el momento necesario, como dirigir al pueblo de forma verdadera.
Puede ser suerte lo que permita a un hombre demostrar su virtud, pero sin esta virtud el poder del que se goza se perderá ante el primer imprevisto. Quien quiera permanecer en el poder deberá estudiar y pensar en aquellos grandes hombres que han existido en el pasado, y de ellos aprender como se deben utilizar las virtudes para el mando, e intentar imitarlos para la propia gloria. Siempre que se conquista un nuevo estado se debe asegurar que no quede ningún enemigo capaz de arrebatar el trono, y se debe demostrar a los hombres que se tiene la fuerza, las armas y las características necesarias para cumplir. Al instaurado el orden se le tendrá mas respeto y estima.
Para Hobbes el contrato, o transferencia de derechos, se debe principalmente a la necesidad del hombre de conservar su vida, de sentirse seguro.
El Estado funciona como poder coercitivo, que es lo que respalda al pacto con la fuerza y el derecho suficientes para obligar su cumplimiento. Sucede cuando los hombres deciden ceder su derecho natural para actuar como gusten, que consisten en no dar explicaciones, solo pensando en si mismos sin importarles, a menos que le represente algún beneficio, lo que suceda con las demás personas, permaneciendo así en una situación de guerra constante. Pero el hombre que decide simplemente terminar con su derecho estará también entregándose a la voluntad de cualquiera de los demás hombres que no piensan de la misma forma, y pretender seguir ejerciéndolo, ahora aun más porque hay un obstáculo menos con el cual competir. Para que una persona acepte transferir su derecho debe esperar algún tipo de beneficio que iguale o justifique la importancia de dicho acto.
La existencia del Estado justifica el funcionamiento del contrato, que reúne los derechos cedidos por el pueblo, para que controle y medie entre los hombres y haga cumplir con las promesas y los pactos fijados entre ellos.
Sin embargo hay derechos que el hombre nunca puede entregar, y están relacionados con su propia subsistencia. Será nulo un pacto en el cual la persona estipule que no se resistirá a un castigo o agresión, al encierro o a la muerte, porque va en contra de la ley de naturaleza que lo impulsa a auto conservarse, y esto es imposible que le traiga algún beneficio.
El soberano en la comunidad es aquel o aquellos, en forma unida, que representa a los demás hombres y esta capacitado para utilizar los medios y fuerzas de todos aquellos que son sus súbditos, porque le otorgaron ese derecho luego de pactar entre sí. El soberano tiene el monopolio de la fuerza física.
Así se instaura un Estado en el cual se pueda vivir de forma más segura y pacifica, mediante una serie de derechos y obligaciones que mantengan a los hombres a salvo de las otras personas y otros Estados. El pueblo es autor de los actos del Soberano, puesto que le otorgó la autorización para representarlos, esto tiene como objeto unificar todo el poder del pueblo en una sola unidad, hombre o asamblea de hombres, pudiendo reducir sus voluntades a una sola voluntad, y una sola personalidad representativa a todos. Para que, de este modo, no se molesten ni se entorpezcan entre sí, trabajen de forma unida, y no presenten un blanco más fácil a otros que puedan estar más organizados y en posición de someterlos.
La soberanía esta constituida por los derechos que le dan poder, y le permiten decidir sobre el Estado, estos no podrán dividirse sin afectar su orden, ya que dejarían de ser validos y llevarían a disputas y enfrentamientos.
Hay tres clases de gobiernos, que se diferencian por el tipo de soberanía que poseen, según tengan como representante a un solo hombre, o monarca, a un pequeño grupo, la aristocracia, o por último a una asamblea de todos los hombres, que es la democracia. En todos los casos la influencia que impone sobre cada individuo de la población es la misma, así como es igual su deber como representante y juez de esos hombres, a pesar de que sus intereses y su desempeño no sean siempre iguales, ya que dentro de una asamblea son muchos los que participan y discuten, y muchos más los que aspiran a participar, y están en poder de beneficiar o ser beneficiados de acuerdo con sus deseos personales, dejando de lado algunos intereses públicos. El monarca, en cambio, al ser el único representante al frente del Estado no debe discutir sus decisiones, y hace coincidir sus intereses privados y los públicos.
El soberano no puede quebrar de modo alguno el pacto que lo ha colocado en esa posición, a pesar de que alguno quiera acusarlo, porque no a sido él quien lo a constituido, sino que los hombres, a través de su decisión, lo definieron así.
Las doctrinas que le son adversas al pueblo en búsqueda de la paz, que no son verdaderas y pueden desatar disturbios o rivalidades, deben ser analizadas y desechadas por el soberano. También debe juzgar y ocuparse de las controversias que puedan surgir respecto a la ley, según sea el caso y la persona, asegurando que las normas que permiten a los hombres disfrutar y vivir sin interponerse unos a otros funcionen correctamente, limitándolos para que no ejerzan su propia fuerza sobre las demás personas, ni injurien a la personalidad del estado. Él es el encargado de dirigir la nación hacia el bien publico, y de elegir a los más adecuados para ejercer los cargos en los consejos y magistrados, establecer los castigos y recompensas que se le impondrán a los súbditos según su accionar, marcando cuales son los valores máximos a seguir para el bien del Estado, decidir en que momento es necesario armar a los hombres y formar un ejercito bajo su mando, desatando la guerra o presionando por la paz con los otros pueblos.